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  • Crisis en Afganistán

    Crisis en Afganistán

    Los acontecimientos de estas últimas semanas han vuelto a poner en los titulares del mundo al Medio Oriente. Todo el tiempo estamos observado cómo la región estalla con diferentes conflictos locales. Desde hace ya un siglo esto se ha vuelto una constante. ¿Por qué? 

    Tal vez una de las formas de comprenderlo es entendiendo la historia que hay detrás. Cómo se fue forjando la identidad de una civilización en torno al siglo VII d.C. cuando nacía el Islam de la mano del Profeta Mahoma, el arcángel Gabriel y el mismísimo Dios. Ello permitió a la comunidad beduina tener un marco social común, que finalmente se transformó en un poderoso Imperio o Califato árabe. Su caída los dejó en manos de los igualmente poderosos turcos y tras ellos, con su fin en la Primera Guerra Mundial, ¿qué pasó con el Medio Oriente? Quedó en gran parte en manos de los ganadores de la Gran Guerra: europeos, cristianos, ninguno de ellos representantes del Islam que por siglos los habían gobernado. Esto fue hace un siglo, el mismo siglo que la región lleva en crisis. Las decisiones tomadas por Occidente para ellos hace 100 años atrás y en adelante, han convertido al Medio Oriente en un polvorín que no cesa de estallar. 

    100 años viviendo con fronteras que trazaron para ellos los dominadores europeos. Límites que no se ajustaban a la realidad de la región ni por historia, ni por etnia, ni por lengua. Nunca habían tenido barreras. Siempre circularon con libertad por los desiertos, montañas y valles. Ahora Europa les dibujaba nuevos mapas que debían acatar sin ser consultados. El Islam se convertiría en su refugio. En el único elemento que aún les quedaba para seguir sintiéndose parte de esa comunidad original. Las reglas del juego habían cambiado y ellos debían adaptarse.

    Fue el caso de Afganistán, de identidad completamente tribal y libre. Nunca conocieron fronteras hasta que se independizaron en 1919 de los ingleses, quienes ya las habían dibujado. Intentaron una monarquía, que con dificultades sostuvo el poder durante algunas décadas, ya que la población más que una identidad nacional, afgana, seguía sintiéndose únicamente parte de su clan. No sentían ser parte de un “Afganistán inventado”. Finalmente la crisis no demoró en llegar y desde entonces, casi ininterrumpidamente, han vivido en guerra civil. Cómo conciliar tribus que antes de sentirse nacionales, se saben tribales. ¿Habrá alguna solución parecida al modelo occidental para ellos? Probablemente no. Esa es la lección que acaba de sacar Occidente después de décadas de invasiones. ¿Qué vendrá para ellos ahora? Es la enorme pregunta que sólo deja incertidumbres como respuesta. 

  • A ochenta años de la Guerra Civil China

    A ochenta años de la Guerra Civil China

    El largo conflicto que enfrentó a Chiang Kai-shek y Mao Zedong sentó las bases de una tensa y compleja convivencia entre la República Popular China y Taiwán, que perdura hasta hoy.

    Cuando se revisa la historia política del siglo XX, las revoluciones y guerras civiles aparecen como verdaderos puntos de inflexión en los que los países –o incluso áreas geográficas completas– cambiaron violentamente su rumbo. En parte, producto del choque interno de las fuerzas en conflicto, pero muchas veces también por la intervención de actores externos.

    Los ejemplos son variados: México (1910), Rusia (1917), España (1936), Cuba (1959), Irán (1979), etc. Pero en este contexto, la Guerra Civil China (1927-1949) parece haber permanecido en un segundo plano para Occidente. Eso probablemente cambiará durante los próximos meses, en la medida que nos acerquemos a octubre, cuando se conmemoren los 80 años del término de este conflicto que desgarró a China. Pero, ¿cuál fue su origen y de qué manera sus consecuencias persisten hasta hoy?

    Chiang vs. Mao:

    Las primeras décadas del siglo XX fueron particularmente turbulentas para China, que durante el siglo XIX había vivido en carne propia el avance colonial de Occidente, en busca de sus riquezas y materias primas. Esta situación había ido socavando la autoridad imperial, que durante siglos había determinado el presente y el futuro de millones de chinos. Fue así como en 1911, el intelectual y líder político Sun Yatsen –apoyado por militares, comerciantes, estudiantes e intelectuales– fundó en Cantón el Kuomintang: el Partido Nacionalista chino. Sus objetivos eran claros: lograr la unificación nacional, instalar un modelo de democracia al estilo europeo y mejorar el paupérrimo nivel de vida del país.

    Pero para alcanzar esos objetivos, era necesario un cambio radical en la manera en que China había sido gobernada hasta entonces. Y fue así como se produjo el alzamiento de las tropas de Wuchang, con el cual se inició la revolución que terminó con la caída de la dinastía Qing y la abdicación del –literalmente– último emperador chino: Pu Yi (1906-1967). Una figura compleja, trágica y muchas veces contradictoria, que el director de cine Bernardo Bertolucci (1941-2018) logró retratar de manera magistral en su cinta El último emperador (1987), ganadora de nueve premios Oscar.

    Desmantelada la corte imperial, Sun Yatsen intentó iniciar la construcción de las bases de un modelo republicano y, lejos de asumir él mismo la conducción de China, ofreció la Presidencia a Yuan Shikai, un destacado general del Ejército real. Pero la decepción fue temprana, al constatar que Yuan –lejos de promover la consolidación de la joven democracia– prefirió proclamarse como un nuevo emperador.

    A pesar de este episodio, Sun logró reencausar el rumbo de su país, enfocándose en los esfuerzos para resolver complejos temas, como la falta de alimentos y medicinas, además de educación y seguridad. En ese contexto, dos figuras comenzaron a emerger, posicionándose cada una en un segmento diferente del espectro político de la China post imperial: un joven general de nombre Chiang Kai-shek y un profesor de secundaria llamado Mao Zedong. Así, la segunda década del siglo XX vio nuevos cambios en China, como la fundación del Primer Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh), en 1921. Y dos años después, Mao fue elegido para el Comité Central, transformándose en el principal dirigente del PCCh.

    El punto es que el Kuomintang veía con preocupación y desconfianza la aparición del comunismo en China. Hasta que, finalmente, Chiang Kai-shek encabezó un golpe anticomunista a espaldas del Kuomintang. Entre 1927 y 1928, Chiang ordenó acabar con el PCCh, llegando a exterminar a cuatro quintas partes de sus militantes, lo que dio inicio a la llamada Primera Guerra Comunista-Nacionalista (1927-1937). A pesar de este golpe directo al corazón del partido, en 1929, el Ejército Rojo conquistó los territorios de Kiangsi y Juichin, donde proclamó el nacimiento de un gobierno pro-soviético, iniciando una fuerte resistencia. Pero ni Chiang ni Mao, inmersos en el fragor de la guerra civil, advirtieron que un nuevo y temido actor regional habría de entrar en escena.

    Un país dividido:

    En 1931, Japón invadió el territorio chino de Manchuria, sumando una conquista más a su larga lista de éxitos militares. Al año siguiente, tomó el control de la importante ciudad-puerto de Shanghai y a partir de ahí siguió adelante con la ocupación del país. Y con esto, China sumó a su guerra civil una invasión de la principal potencia militar de esa época en Asia.

    En los años posteriores, Chiang y Mao enfrentaron a los japoneses por separado, al mismo tiempo que continuaban combatiendo entre ellos. Y aunque también hubo momentos en que unieron fuerzas –el llamado Frente Unido–, estas alianzas fueron frágiles y breves. Finalmente, con la derrota de Japón en 1945, Estados Unidos vio la oportunidad de buscar una solución negociada de la guerra civil. Y para eso, el embajador estadounidense Patrick J. Hurley intentó mediar entre Chiang y Mao, aunque sin éxito.

    De esta forma, tras el fracaso de la opción diplomática, se inició la Segunda Guerra Comunista-Nacionalista (1946-1949), que terminó con la derrota de Chiang, quien junto a sus fuerzas –poco más de dos millones de personas– abandonó China continental para refugiarse en la isla de Formosa (posteriormente, Taiwán), mientras Mao consolidaba su victoria a escala nacional, tras tomar el control de Beijing, en octubre de 1949.

    De esta forma, en el escenario mundial surgieron dos actores diferentes: la República China, bajo el gobierno de Chiang; y la República Popular China, liderada por Mao. En los años posteriores, la comunidad internacional se inclinó abiertamente –en un contexto de Guerra Fría– por reconocer a Taiwán como “la China legítima”, desconociendo al gobierno comunista de Mao. Pero todo eso cambió a partir de 1964, cuando China detonó su primera bomba nuclear. Un episodio que tuvo un profundo impacto mundial. Además, en esos años, el gobierno de Richard Nixon comenzó a ver con interés el distanciamiento de Beijing con Moscú, producto de sus crecientes diferencias políticas. Y apoyó la idea de que China ingresara a las Naciones Unidas.

    El punto fue que el gobierno chino estableció con claridad y  fuerza su posición de que a nivel mundial no existían “dos Chinas” –la República China en Taiwán y la República Popular China–, porque Taiwán era una provincia china “en rebeldía” y no un Estado independiente. Todo esto llevó a que en 1971, Naciones Unidas (a través de su Resolución 2758) estableciera, con el voto de dos tercios de los miembros, que Taiwán dejaba de ser miembro de la ONU, entregando su asiento a China hasta hoy.

    De esta forma, la República Popular China sentó las bases de su política hacia la isla y comenzó su imparable ascenso como potencia mundial. Y, en ese sentido, el histórico viaje de Richard Nixon a China en febrero de 1972 –convirtiéndose en el primer presidente de EE.UU. y de Occidente en visitar este país–, fue la primera prueba de eso.

    El frágil statu quo:

    Chiang Kai-shek murió en 1975, dejando a Taiwán en manos de su hijo Chiang Ching-kuo, quien gobernó la isla hasta su muerte, en 1988. Tras su fallecimiento, lo reemplazó Lee Teng-hui –una importante figura del Kuomintang–, tras ser designado por la Asamblea Nacional. A pesar de eso, años más tarde, en 1996, Lee se convirtió en el primer presidente electo en la historia de Taiwán, iniciando una serie de gobiernos civiles y democráticos.

    Por su parte, Mao Zedong murió en 1976, dejando un vacío de poder que solo pudo ser llenado por otra figura icónica del PCCh, Deng Xiaoping (1904-1997), quien lideró a China durante los turbulentos tiempos del fin de la Guerra Fría, e impulsó las reformas que permitieron posicionar –a partir de la década de 1990– a este gigante asiático como la segunda economía más importante de mundo después de la estadounidense.

    Mientras tanto, la comunidad internacional se inclinó mayoritariamente por formalizar relaciones diplomáticas con Beijing, dejando los vínculos con Taiwán solo a nivel económico y cultural. Actualmente, de los 193 países que son miembros de Naciones Unidas, solo 17 mantienen relaciones diplomáticas plenas con Taiwán. Básicamente, países de Centroamérica y pequeñas islas del Pacífico. En este contexto, en enero pasado, el presidente chino Xi Jinping aseguró que la reunificación con Taiwán será un hecho concreto para 2050 y que, incluso, no descartaba el uso de la fuerza para lograrlo. Palabras que causaron profunda inquietud en las autoridades de esta isla de tan solo 23 millones de habitantes.

    La oferta de Xi Jinping es que Taiwán tenga el mismo estatus que tiene Hong Kong, es decir, el modelo de “un país, dos sistemas”. Sin embargo, si bien la ex colonia británica mantiene su autonomía económica y financiera desde 1997 –cuando volvió definitivamente a manos chinas–, lo cierto es que cuando se realizan elecciones de gobernador, los hongkoneses pueden elegir entre varios candidatos, aunque todos designados por el gobierno en Beijing. Y por eso, el gobierno de la presidenta Tsai Ing-wen ha rechazado de plano las palabras de Xi.

    Al margen de eso, la idea de una reunificación forzada es un tema que también involucra a Estados Unidos, que durante décadas ha protegido a la isla y le ha vendido armas en condiciones privilegiadas. Algo que China siempre ha criticado. Aunque aún faltan décadas para 2050, lo cierto es que las declaraciones de Beijing sobre Taipei reviven un conflicto que se había mantenido relativamente congelado y cuyas implicancias pueden impactar más allá del Asia Pacífico.

    En ese sentido, es muy probable que la conmemoración de los 80 años del término de la Guerra Civil China –en los próximos meses– dé pie a ceremonias a ambos lados del estrecho de Formosa. Pero también será un claro recordatorio de que la relación entre Beijing y Taipei sigue siendo un asunto no resuelto, frente al cual la comunidad internacional ha preferido mantener un conveniente statu quo. La pregunta: ¿por cuánto tiempo más?

  • Entendiendo el cómo y el por qué de La Segunda Guerra Mundial

    Entendiendo el cómo y el por qué de La Segunda Guerra Mundial

     A 70 años del fin de la Segunda Guerra Mundial parece apropiado mirar atrás e intentar explicar como el Mundo puede haber llegado a tal “locura”. Como las buenas intenciones llegaron al límite de lo insensato y de lo inhumano de un modo que hasta entonces nunca había sucedido. El reduccionismo histórico ha hablado de la “locura” de Adolf Hitler como el modo de explicar lo sucedido. Entonces, todos los alemanes debieron caer en la misma “locura”, tal vez el agua estaba envenenada. La verdad es que esta teoría no explica nada. Nadie estaba loco, simplemente los “settings” mentales estaban trastocados y las falsas verdades de la ideología nublaron todo el sentido común. Para poder entender lo sucedido hay que comprender el contexto de cambio que llevó a la “locura desatada”.

    Durante el siglo XIX la Revolución Industrial cambió el mundo como nunca antes. Con la aplicación de la fuerza del motor, primero a vapor, luego a combustión y la energía eléctrica las distancias se acortaron y la producción se desató. Se creó la sociedad de consumo y surgieron con fuerza las clases medias. La competencia por la supremacía industrial y el control de colonias que permitiese proveerles materias primas y les asegurara mercados, llevó al mundo a la Primera Guerra Mundial. Inglaterra llevó la delantera en industrialización hasta 1851, en la segunda mitad del siglo XIX surgen dos grandes competidores, Estados Unidos y Alemania. Estados Unidos inicia una gran industrialización la que se ve interrumpida por la Guerra de Secesión, pero que tras 1865 arremete con fuerza y se convierte en el país que produce más en el mundo. Alemania se unifica tras la guerra Franco Prusiana en 1871 y se constituye como el II Reich, considerando el Primer Reich al Sacro Imperio Romano Germano de Oton I. La unificación es liderada desde Prusia y no desde Austria, por lo que se unifica como la “Pequeña Alemania” dejando atrás la idea de la “Gran Alemania” que contemplaba la Unión de los pueblos de habla germana ( Austria y Aemania). Con la unión política aumentan su producción industrial de un modo asombroso, creando una educación técnica la servicio de la industria y para 1914 es el país de Europa de mayor producción Industrial. Inglaterra que sabe que ya no tiene la supremacía se centra en su Imperio para mostrarse poderosa, Britania es un “ Empire over seas”. A pesar de producir menos, cuenta con una ventaja absoluta para la competencia industrial, cuenta con materias primas más baratas y mercados asegurados. Alemania llegó tarde a la repartición del mundo, el mundo ya estaba repartido, “no quedaba ningún pedazo de torta que repartir”. Es por esto que entrado el siglo XX, Alemania intenta conseguir territorios y concibe una Guerra como el único modo de lograrlo. El Kaiser Guillermo II quería la Guerra y buscó la Guerra. Tomando la muerte del heredero al trono del Imperio Austriaco como una escusa, busca la guerra y la encuentra. La guerra es provocada por al competencia industrial y la política de alianzas europeas tejidas a comienzo del siglo XX. Pero nada de eso explica el deseo de la guerra como el optimismo imperante en el pensamiento. Se trataba de una generación confiada con la certeza de que vivían mucho mejor que sus padres e infinitamente mejor que sus abuelos. Para ellos era imposible que en la línea del progreso ascendente hubiese un retroceso. Todo apuntaba que caminaban hacia la felicidad plena del hombre. Toda filosofía decimonónica mira hacia el futuro como algo mejor que el ayer. 

    Para poder entender qué es lo que suciedió en el siglo XX que reseteó el pensamiento hasta llegar a lo insensato e inhumano, a una neobarbarie, hay que entender la filosofía del siglo XIX. Para esto hay que remontarse a fines del siglo XVIII con el pensamiento de Inmanuel Kant quien eliminó el concepto de absoluto, la certeza que la Verdad es cognocible, idea que imperaba en la filosofía occidental desde el mundo griego hasta es llamado Racionalismo. Imanuel Kant cambió el pensamiento occidental para siempre. Afirma que la razón está limitada y que no puede conocerlo todo. Toma la idea de Berckeley que aseguraba que la mente estaba presa y el pensamiento de David Hume que consideraba que el mundo era un caos que cada uno ordenaba en la mente, por lo que cada cual ordenaba de un modo diferente, mostrando que el conocimiento real y objetivo parecía algo imposible. Kant dice que sólo se puede conocer en un “ aquí y un ahora”, que tiempo y espacio son las formas a priori del entendimiento, por lo que no podemos conocer la cosa en si (Noumenon – esencias) sino que solo se puede conocer lo que de esta realidad se aparece (fenónemo). Esto hace que se desaparezca la idea de absoluto, cosa que Kant tiene clarísimo, ya que en “ la Crítica la Razón Práctica” llama a actuar como si Dios Existiese. Dios para a ser probable, pero ya no es certero. Esta incerteza es la que comienza a dominar en la filosofía. La filosofía no será la misma tras Kant y debe reinventarse. Surgen los “Idealismos” , los que convierten a distintas ideas en absolutos y miran al futuro en forma dialéctica. El mundo se construye diariamente y el futuro siempre será más que el pasado. Fichte convierte en “dios” al “Yo” que se afirma al chocar con los “ no yo”. Schelling ve el absoluto en la belleza que se opone a la fealdad, pero es Hegel el que crea un sistema completo que es capaz de reemplazar a Dios como concepto. Su absoluto es el “Espíritu” que es Toda la Realidad que además es en esencia dialéctico, ya que se está constantemente haciendo , por lo que no se lo puede conocer ya que mañana será otra cosa. Para él la máxima expresión del Espíritu es el Estado que debe ser como el Espíritu mismo, debe englobar toda la realidad. Hegel será el padre del concepto de Totalitarismo, un Estado total que elimina las esferas personales ya que “ todo lo racional es real y todo lo real es racional”, el Estado es la nueva realidad en la que el hombre puede manifestarse y manifestarse en forma plena. Los jóvenes hegelianos se levantan como una nueva religión. Se trata de un sistema completo para explicarse y vivir la realidad. 

    Nietzsche llama a elevar a algunos hombres. Entiende que los hombres no son iguales ya que dice, tienen distintos tipos de alma. Hay quienes poseen almas de Señores o de héroes y están hechos para mandar y llamados a elevarse y hay quienes tienen almas de esclavos y por tanto deben obedecer. Critica que la sociedad ha impuesto la moral de los esclavos a todos, lo que para él impide el ascenso de las almas heróicas a una nueva realidad, Superhombre. En una visión en la que el hombre está llamado a elevarse, Dios sobra. “ Dios ha muerto y nosotros lo hemos matado, ustedes y yo” dice el Loco en el aforisma 125 de la Gaya Ciencia. Nietzsche entiende lo que significa eliminar la medida de las cosas, eliminar la línea que permite y que prohíbe… eleva al hombre a ser él su propia medida, lo que tendrá consecuencias terribles. Si el bien y el mal se redefinen a “ es bueno todo lo que me permita ascender a Superhombre y es malo todo lo que me lo impide” el bien y mal quedan sujetos a la mirada de cada hombre, lo que para unos es bueno, para otros puede ser malo. Nos enfrentamos a una nueva realidad en la que cualquier cosa pueda ser vista como buena, incluso si esto es “ objetivamente” , esencialmente malo.

    Marx en su reacción a los colaterales no deseados de la Revolución Industrial, la llamada “ cuestión Social” es un idealista materialista. Su absoluto o nuevo “dios” será la Economía, la cual él ve como “ la infraestructura de la Sociedad” , los cimientos sobre los que se levantan las “ supraestructuras” de la sociedad. Si la economía es burguesa, el arte, la política, la cultura y la sociedad en general, será burguesa también. Si cambio la infraestructura, cambio las supraestructuras. Se trata de una mirada ‘estructuralista de la realidad” y es el por qué se los denomina marxistas o Estructuralistas. Marx creía que la Revolución llegaría sola y tras perseguir por toda Europa aquel momento que “ llegaría naturalmente” vio decepcionadas sus ilusiones y murió sin verlo.

    El afán por la ciencia y por medir hasta lo inmedible creará “ nuevas Ciencias”. Surgirá la Sociología que comenzará a hablar de “ la Sociedad” como algo tan concreto como “la silla” o “ la mesa”, siendo que se trata de algo más complejo y abstracto que eso, por que no es simplemente la sumatoria de las partes, sino que algo más allá de ésta. Comte es el primero en hablar de Ingeniería social considerando que la sociedad tiene una infancia ( Etapa teocéntrica), una adolescencia ( etapa Filósofica) y una madurez (Etapa Cientifica). Teniendo en cuenta que la madurez es lo deseado y es más que la adolescencia y mucho más que la infancia. Hay que dejar las cosas de niños y avanzar socialmente a la madurez. Creer en Dios es “ cosa de niños” y ahora hay que avanzar hacia “lo científico” en lo que el “ dato concreto” es la realidad y hay que medir todo, hasta lo inmedible, hay que hacer ciencia de todo.

    Este es el mundo de comienzos del siglo XX que se despierta con los horrores de la Primera Guerra Mundial y la aplicación adaptación del la Teoría Marxista en lo que había sido el Imperio Ruso, la ahora Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

    La Primera Guerra Mundial era tremendamente impopular en Rusia, los campesinos habían abandonado los campos para poder ayudar a cumplir las promesas de alianzas del zar. Para poder abastecer al frente y cumplir con su palabra el zar va a desabastecer las ciudades. Esto aumentará el descontento y las mujeres de Moscú y San Petersburgo se van a levantar en señal de protesta por no tener como alimentar a sus hijos. Es en este contexto que se produce “la Revolución Rusa”, la cual tiene dos fases. Febrero de 1917 donde Kerensky saca al Zar y toma el poder. Comete el error de mantener la Guerra, por lo que en el mes de Octubre de 1917 se producirá una radicalización de la Revolución a manos de Lenin, quien promete “Paz, tierra y pan”. Los alemanes eran los más interesados en no pelear más una guerra de dos frentes y se encargan de colocar a Lenin en un tres había San Petersburgo, quien tras producir la segunda fase de la Revolución firma con Alemania la Paz de Brest Litovsk en la que entrega a Alemania todo lo conquistado durante la Primera Guerra Mundial en el frente Oriental, lo que es una gran cantidad de territorio. Hay que entender que la realidad Rusa no era la realidad sobre la cual la teoría marxista pura fue concebida. Marx y Engels escribieron pensando en una sociedad industrial en la que la revolución llegaría sola , ya que pondría fin al motor de la historia, la “ Lucha de Clases”. Para ellos esto era algo natural, que se produciría solo, tras lo que se instauraría el paraíso sobre la tierra, la sociedad sin clases. Pero Lenin debió ajustar la teoría, Rusia era una sociedad no “ madura” en la cual la revolución no iba a nacer sola, había que provocarla. El llamado Marxismo Leninismo implica el uso de la fuerza para provocar la revolución. Tras radicalizar la revolución en Rusia en Octubre de 1917, Lenin y los próceres de la revolución deberán hacer frente a una Guerra Civil entre los “ Blancos” (zaristas) y “ los Rojos” los bolcheviques – marxistas leninistas. Tras imponerse Lenin y los próceres bolcheviques discutirán si consolidar “ La Revolución” en Rusia o “Exportar” la revolución. Se hablará del concepto de “Octubre”, como el concepto de llevar la revolución a otros lugares. Algunos soñaban con el “ Octubre Alemán”, ya que Alemania potencia industrial respondería a la teoría de un modo más adecuado que la Rusia agraria ahora soviética. Lenin optará por consolidar, pero la idea de exportar se mantendrá. Rápidamente en la Unión Sovietica se forma la “ Internacional Comunista” el llamado Kommintern, quien es la institución que dará los parámetros de acción para todos los partidos comunistas del mundo. No podemos olvidar que el Comunismo es una visión internacional, Marx y Engels terminan su “Manifiesto Comunista” diciendo “ Obreros del mundo uníos”. Se trata de una lucha de los proletarios del mundo contra el sistema. Ahora la ideología se ha instaurado en los que fue Rusia ahora URSS y desde allí determina lo que deben hacer todos los partidos comunistas del mundo, incluso el partido comunista chileno. Para graficar claramente esto, en los años ’30 el Kommintern establece que los partidos comunistas del mundo deben integrar los llamados “Frentes Populares” y participar de elecciones democráticas. En Chile el Partido Comunista integra el Frente Popular y lleva al poder a Pedro Aguirre Cerda, Juan Antonio Ríos y a Gabriel González Videla, quien establece la “ Ley de Defensa a la democracia” y los declara ilegal, dejándolos fuera. Esta es la época además en que nacen y se fortalecen los partidos comunistas en Europa. La destrucción tras la Primera Guerra Mundial fue caldo de cultivo para las visiones radicales. En los años ’20 Antonio Gramsci crea el partido comunista italiano con la llamada “nueva vía”. El considera que la revolución no pueda hacerse desde abajo sino desde arriba . Que el partido debía apropiarse de las áreas estratégicas de la sociedad, Educación, Comunicaciones y Cultura, algo que nos parece muy conocido aún. El Komintern o Internacional Comunista toman esta idea y hacen un llamado a los artistas del mundo a afiliarse al partido comunista. Este es el minuto en que Picasso, Neruda y muchos más se hacen comunistas y llevan una vida “ezquisofrénicamente” burguesa. Este es el minuto en que se instauró e impuso la idea que para ser artista “hay que tener un bolso cruzado tejido, chalas y ser de izquierda”. Se nos olvida que el arte no tiene color político, sino que se es buen o mal artista. 

    Lo importante de entender es que la Internacional Comunista que funciona en la Unión soviética es la que “manda” a todos los partidos comunistas del mundo. Actúa en todos los países y su “ headquarter” es la Unión de Repúblicas Socialistas Soviética. Tras las apoplejías sufridas por Lenin se impone la idea de “Exportar la Revolución” y la Alemania destruida tras la Primera Guerra Mundial parece ser el lugar Perfecto. El Concepto del “ Deutsche Oktober” crece con fuerza. El partido comunista Alemán, KPD (Kommunistische Partei Deitschland) denominado “la Liga Espartaco” (Spartakus Bund) tiene como líderes a Rosa Luxemburgo y a Karl Liebknechts, tiene cada vez más adeptos. Ellos hablan en contra de los “Traidores de Versalles”, lo que los hace cada vez más populares.

    Tras la Primera Guerra Mundial, se castiga de modo abusivo y vejatorio a Alemania. Quienes gestaron el Tratado de Versalles hablaron de la Primera Guerra Mundial como “ la última de las Guerras”, pero la verdad es que el tratado de Versalles no aseguró la paz, más bien aseguró la guerra. Además de redefinir los mapas y terminar con los Imperios y crear una serie de países nuevos irracionales, como Checoslovaquia y Yugoslavia, el tratado le devuelve la zona de Alsacia y Lorena a Francia (tras haber sido alemana desde la Guerra Francoprusiana – 1870-1914), le quita el Saarland,, además le da salida al mar a Polonia por el medio de Prusia a través de un llamado corredor oceánico en Danzing, lo que separó la Prusia oriental del resto de Prusia. Alemania era la culpable de la Primera Guerra Mundial y debía pagar todos los costos de la Guerra. Pero para los franceses que tenían “sangre en el ojo” tras la Guerra Franco Prusiana y estaban dolidos, no les era suficiente. Le desmantelaron las industrias y los vencedores ocuparon la zona industrial del Ruhr, cortando con esto las fuentes de ingreso de Alemania, la que se veía imposibilitada de poder cumplir con pagar y subsistir. Esta ceguera de parte de los vencedores aseguró odio y resentimiento en los vencidos que no llevaría a nada bueno. Ernst Nolte, historiador alemán no habla de Primera y Segunda Guerra Mundial, sino de “ La Guerra Civil Europea – 1914-1945” como un proceso unitario inconcluso que volvió a arremeter. 

    Tras la Primera Guerra se pone fin al II Reich y se establece la llamada República de Weimar, una república absolutamente frágil y marcada por el tratado de Versalles. La situación económica de Weimar es un desastre, no sólo por no poder reactivar la industria para levantar al país, sino porque el año 1923 se verá enfrentada a la peor inflación de la Historia, en la que el dinero pierde su valor y lo que en junio 1923 costaba 100 marcos, para Noviembre de ese mismo año costaba 100.000.000.000 marcos. Esto es una situación absolutamente y completamente insostenible. El alemán rico era pobre y el podre era miserable. En estas condiciones cualquier alternativa les servía. La necesidad de cambio era total y absoluta. Los comunistas ganan adeptos hablando contra del tratado de Versalles, que es visto como el culpable de la intolerable situación alemana. El colapso económico traerá como consecuencia la debilidad política de la República. Los cancilleres en Weimar caen y caen y asumen otros,… la situación parece no tener más que una salida radical.

    Hay que comprender que la política de los años ’20 es muy distinta a la política de hoy. Es una política de masas y una política de choques, en que las facciones literalmente salen a “agarrarse a combos” y más en la calle. La tónica son los socialismos, internacionales o nacionalistas, pero socialismos que quieren un estado grande y no solo grande, sino total. Es el triunfo de las ideas de Hegel. Tanto el comunismo marxista como el nacionalsocialismo son hijos de sus ideas. Es importante redefinir ciertos conceptos antes de avanzar, para poder entender. Hoy se mal interpretan los conceptos y se confunden las realidades. Vivimos en un mundo que no define nada y entiende poco. Hay que entender que en política la llamada “izquierda” y la denominada “derecha” se establecen en base a dos parámetros, “individuo” y “Estado”. Mientras más Estado y menos individuo haya, más a la izquierda se está y mientras más Individuo y menos estado haya más a la derecha se está. Son los dos puntos extremos de la línea y los grises entre medio establecen las llamadas centro izquierda y centro derecha. Un gobierno de Ultra derecha, por tanto sería cuasi anárquico, quisiese que el Estado no existiese, cosa que nunca se ha llevado a la práctica y lo más de derecha que se ha aplicado es la idea de un Estado Subsidiario, en la que el Individuo es más importante y el Estado está cuando el Individuo no puede hacerlo. Del mismo modo, todo gobierno que eleva al estado a la máxima expresión, y en el caso de los totalitarismos, no es mucho Estado, sino que Estado total. Todas las versiones de totalitarismos son de izquierda. Lo que pasa es que el comunismo es internacional, quiere que todo país que integre al grupo sea comandado desde la URSS a través del Kommintern y que por tanto, se convierta en un “satélite “ de la Unión Soviética. El Partido Nacional Socialista Obrero Alemán es socialista, de izquierda, pero nacionalista. Quiere un estado total, pero lo quiere en alemán para los alemanes, ‘con cerveza, chucrut y wurst”. Los mismo sucede con el Fascismo, quiere socialismo, pero a la italiana, con “ pizza, tarantela y tiramisú”. Por eso Mussolini tras haber sido educado como un socialista de izquierda de ‘tomo y lomo” y ser expulsado del partido socialista crea el partido “Fascista italiano”, cuya visión nacionalista es evitar que Italia se convierta en un ‘satélite’ de la Unión Soviética de manos de los “ partisanos” comunistas italianos. Para eso el crea las “brigadas del choque” del partido , los llamados “fasci di combatimento” “ los camisas negras” que literalmente tenían que salir a la calle a “ pegarle a los comunistas”. Logra imponerse y el año 1923 hace una marcha sobre Roma y se nombra Duce (conductor) , debajo del rey e inicia la llamada “Era Fascista”.

    Hitler es Austriaco, no alemán. Viene de una familia de origen no elevado, su padre había logrado ser agente de aduanas en Linz y esperaba algo más de su hijo. Pero el joven Adolf quería ser artista cosa que para comienzos del siglo XX parecía una locura, aún para muchos parece seguir siéndolo. La idea paterna de “de que vas a vivir” se aparece hasta hoy frente la decisión de un hijo de estudiar arte. Un padre castigador y una madre sobreprotectora que para muchos “ psicólogos de la historia” explica su compartimiento posterior. Tras la muerte de su padre, la madre le da dinero y lo manda a Viena para que postule a la academia de artes de esa ciudad. Si bien hoy nos sorprende lo bien que pintaba Hitler y no tenemos ninguna duda que para la humanidad su vida de artista haría sido mejor que la de dedicado a la política, como lo hizo. Pero eso no fue. La Academia vienesa era tremendamente “academicista” y no aceptaron a Hitler entre sus pupilos, por tener “errores en la perspectiva”. Pero en vez de volver a su casa, Adolf se queda en Viena, recibiendo dinero de su madre. Con tiempo y dinero se dedica participar de las actividades políticas de Viena. Hay que entender que la formación intelectual de Hitler es básica o más bien casi nula. Si bien muchos autores citan y afirman que Hitler basó su teoría en Hegel, Nietzsche y otros, no leyó a ninguno de ellos. Su formación es “ pazquinezca”. Lee artículos en periódicos y escucha los cometarios de terceros en los cafés de Viena. Se alimenta del ambiente. Se empapa de las ideas racistas que imperan en la época, que combinadas con las ideas del llamado Darwinismo Social apuntaban a una verdadera “bomba de tiempo”.

    Charles Darwin publica ‘ El Origen de la Especies por selección natural” en 1859 para las ciencias naturales. En este libro él muestra científicamente que las Evolución existe y que las especies cambian de una especie a otra. El Dice que “el medio hace el órgano”, lo que quiere decir que a un cambio en el medio, los más fuertes son los que logran adaptarse a ese cambio y sobreviven y los débiles que no logran adaptarse al cambio, perecen. Luego los más fuertes se perpetúan entre ellos, traspasando el cambio o adaptación a la generación siguiente. Esta teoría que responde a una realidad de las ciencias naturales intentará ser llevada a las ciencias sociales. Ya a fines del siglo XIX Herbert Spencer establecerá que el hombre es una especie más que evoluciona y que podemos “ayudar a la evolución”. Si la Evolución implica la adaptación y la sobrevivencia de los fuertes y la muerte de los débiles, ¿cómo podríamos ayudar a la evolución? El propone abiertamente “eliminar a los débiles”. Surgen las llamadas teorías de “Eugenesia y Eutanasia” por todas partes. Hay que entender que todos estaban en lo mismo. Si miramos en los años ’20s las reuniones de Eugenesia y Eutanasia en Chicago hablan que al “ Estado americano le cuesta tanto dinero mantener a los enfermos mentales” y muestran alternativas positivas de qué hacer con ese dinero. No hablan de asesinar, que debiese ser el término correcto y adecuado. Hablan de “ buen morir” un eufemismo absurdo, si entendemos que el ser humano no es una especie más. Que se trata de personas humanas, únicas e irrepetibles, ya que el ser humano es el único ser no determinado por su naturaleza, es el único ser libre que puede ser cualquier cosa y que eso depende de él. Tiene una dignidad diferente a las otras especies, no es una especie más como estas teorías plantean. Entendamos que el “ravanito rebelado” es una creación nuestra. No hay ravanito que sepa que es ravanito y ninguno de ellos despertará en la mañana y dirá; “no quiero ser ravanito, quiero ser zanahoria”. No tiene conciencia de nada y no puede hacer nada fuera de lo que su naturaleza le determina. Similar sucede con el perro, el cual también está determinado por su naturaleza, solo puede “ perrear”, actúa según su naturaleza y sus acciones no pueden ser juzgadas éticamente ya que no tiene libertad. No puede hacer otra cosa. El ser humano es el único ser libre que puede convertirse tanto en “ángeles como en demonios”. Que no está determinado por su naturaleza y puede elevarse o degradarse a voluntad . Las acciones de su libertad tienen consecuencias. La libertad y la responsabilidad van de la mano. Son inseparables. Es por eso que el ser humano es el único sujeto de derechos, ya que es el único que tiene deberes. Los perros no tienen deberes, por lo que tampoco tiene derechos y nuestro deber es cuidarlos, no porque tengan derechos, sino porque son parte de la creación. Pero estas teorías despojan al ser humano del concepto de Persona Humana , única e irrepetible, con lo que matar a un chachito de tierra, a un chancho y un ser humano se equiparan. Estados Unidos habla en términos económicos el eliminar a los enfermos mentales americanos para así construir más viviendas sociales. 

    Estas ideas se combinan con las llamadas “ Teorías racistas”, que inician con la certeza y afirmación de que la raza blanca es superior y debe imponerse. Es la idea intentar hacer ciencia de estas visiones. El Conde de Gobineau habla de razas creadoras en las que pone en la cúspide a la raza aria, de razas neutras , que no aportan no quitan y abiertamente de razas “parasitas” que no crean valor y sólo chupan de otras culturas. Aquí pone a los judíos, como una raza que se encripta en otra y que quita fuerza a la otra. Hasta en Chile también se hablaba de mejorar la raza. Nicolás Palacios escribe “,La Raza Chilena”, en la que establece que el “ Roto Chileno” es el resultado de dos razas fuertes, el indígena y el español, heredero de los godos. Lo que hace del chileno algo superior en la región. 

    Estas son las idea en el ambiente que absorbe Hitler en Viena. El alcalde Viena era un antisemita recalcitrante. El antisemitismo era muy común sobre todo desde la segunda mitad del siglo XIX, ya que con la industrialización se comenzó a llevar a cabo un proceso de desghetización. Los judíos salen de los ghetos, barrios judíos establecidos en lo que se los tenía controlados e identificados, y se insertan en la sociedad, se cambian los apellidos y muchos de ellos incluso, se hacen cristianos. La verdad es que los judíos en la historia han generado odios irracionales, principalmente porque son muy inteligentes y les va muy bien a muchos. Si nos les fuera bien, nunca habría existido este temor particular irracional y viceral. Es la envidia y el temor lo que ha movido estas reacciones en la historia. Es cierto que ellos siempre han sido comunidades cerradas y se sienten primero judíos que miembros de un país específico. Como su historia ha sido marcada por las persecuciones y el sufrimiento siempre han intentado no “echar raíces” y estar prontos a huir, si es necesario. Esas características generan más temores que nunca después de la desghetización. 

    Hitler está en Viena cuando estalla la Primera Guerra Mundial y debido a que ya tiene las ideas racistas en su cabeza, no se enrola en el Ejército Austriaco, ya que considera que ha perdido la pureza racial combinando razas fuertes con débiles. Es por esto sintiendo que el futuro de la raza aria está en Alemania, cruza la frontera y se enrola en el Ejército Alemán. Su rol en la Primera Guerra Mundial será escueto y poco importante, pero él se jactará de haber peleado en la Guerra y haber logrado “dos cruces de hierro”, pero la verdad es que sólo llegó a Cabo Segundo. Pudiendo haber muerto en la Guerra, sobrevive. Es herido con gases mostaza y es enviado al hospital donde se recupera. 

    Tras la derrota de Alemania, los aliados la castigan de un modo más allá de lo racional, lo que la humillará y hará crecer en ella deseos de venganza. El ejército alemán es reducido al a mínima expresión, pero “el austriaco” no es dado de baja, sino que enviado a la ciudad de Munchen, centro de la actividad política más efervescente de la república de Weimar. La verdad es que uno cuando mira la historia de Hitler pareciera ser “una serie de eventos desafortunados”. Lo lógico habría sido que Hitler hubiese sido dado de baja y no lo fue y de todos los lugares donde podrían haberlo mandado, Munchen fue lejos el peor. Lo enviaron a supervisar a un grupo político nacionalista que se reunían en una cervecería. Se trataba del Partido de los Trabajadores Alemanes creado por Anton Dresler y Karl Harrer. A este grupo se les había unido Ernst Rohm, quien había creado las brigadas de choque del partido, las SA (Sturmadteilung) las que debían salir a la calle a “pegarle a los comunistas” ( los mismo que las camisas negras de Mussolini). El partido pasará a llamarse el partido Nacional Socialista Obrero Alemán. Se trataba de un socialismo – creencia en que el Estado debe crecer y controlar, pero nacionalista. Era un Nacionalismo de izquierda que odiaba al comunismo, ya que implicaba socialismo internacional. 

    Hitler fue a escuchar y a vigilar sus acciones varias veces, hasta que decidió pedir la palabra. Si bien su formación intelectual era deficitaria, Hitler tenía el don de la palabra, hablaba muy bien. Al hablar, encantó a su audiencia de un modo que se le pediría continuamente hablar. Se enroló en el partido y esta habilidad rápidamente lo convirtió en su líder. Creía que debían imitar a Musolini, quien había iniciado la marcha sobre Roma y convenciendo al General Ludendorff , Líder del frente Oriental de la Primera Guerra Mundial, de participar en un intento para tomarse el gobierno de la ciudad. El intento, conocido como “el Push de la Cervecería” fue todo un fracaso. El intento de “coup” fue reprimido y sus participantes detenidos y juzgados. El General Ludendorff por ser quien era, salió libre. Hitler, por no ser nadie fue condenado a prisión. Allí escribió, o más bien, le dictó a Rudolf Hess, su libro en que concentra sus principales ideas, “Mein Kampf”. Tan temprano como 1923 Hitler dice lo que planea hacer. Habla de la necesidad de “ Unión de los pueblos de habla alemana” – o sea dice que tomará Austria y que creará la Gran Alemania. Que estos pueblos para bien desarrollarse necesitan un “ Espacio Vital “ – Lebensraum, que está , según él dice, en el Este, en las llanuras Rusas. ( de modo que dice que invadirá hacia el Este para lograr este Espacio Vital). Habla del problema Comunista y del tema judío. No habla en ninguna parte de eliminarlos, si de limitarlos. 

    Por irreprochable conducta anterior y por excelente conducta en prisión sale libre a los ocho meses. Al salir comienzan a publicar el periódico el “Volkischer Beobarchter” (el observador del pueblo) en el que extienden las ideas nacionalsocialistas y se hacen cada vez más populares hablando en contra del tratado de Versalles. Conoce a Joseph Geobbels, quien será el genio y artífice de la propaganda que ayudará a elevar al partido Nazi a la cima. Hitler promete liberar a Alemania y devolverle su dignidad. Prometen “Trabajo, libertad y Pan”, promesas que hoy parecen simples y casi absurdas. Pero el mundo político distaba bastante al actual en lo formal, aunque no en lo esencial. Aún la gente se “ vende “ por poco, esta es la esencia de los “ populismos” imperantes en tantas partes hoy.

    La situación de la República de Weimar comienza a mejorar desde el año 1927, ya que la economía mejora a causa de los empréstitos venidos desde Estados Unidos, que permiten que el país comience a levantar cabeza. Pero en 1929 cae la Bolsa de Nueva York, se produce el llamado Jueves Negro, mediante el cual miles de americanos quiebran y se produce un colapso económico de proporciones que dejará como saldos miles de desempleados. El Presidente Roosvelt deberá para hacer frente a esta dramática situación proponer un “New Deal”, un nuevo acuerdo, en el cual promete encontrarse en lo interno dejando las acciones internacionales de lado. Esto implicará el corte de los empréstitos a Alemania, con lo que la crisis volverá a arremeter. Cuando los extremos parecían ya no tener oportunidad, vuelve el drama económico y los comunistas y los nacionalsocialistas comienzan a ganar adeptos , pareciendo ser las únicas salidas a la crisis.

    Hitler conoce a Franz von Pappen, miembro del partido Agrario conservador, quien tras conocerlo intenta de convercer al Canciller, el General Von Hindemburg de que recibiese a Hitler, mostrándolo como la alternativa al comunismo. Hindemburg no quiere recibirlo, considerando que no tiene ni cuna, ni alcurnia. Tras varios intentos, finalmente Von Pappen logra que el canciller acceda a recibirle y en las elecciones de 1933, si bien sin mayoría absoluta, Hitler será electo canciller democráticamente. Era visto como la alternativa al comunismo. Muchas empresas le dan su apoyo, considerándole la alternativa al “ mal”. Hoy no sabemos qué habría sido más malo. Lo cierto es que Hitler será terrible, pero se trataba de una elección entre dos terribles males, dos “hidras con miles de cabezas”.

    En 1934 muere Von Hindemburg y los Nazis incendian el Reichtag, aunque culpan a los comunistas de haberlo hecho. Ahora son gobierno y no pueden salir a pegarle a los comunistas porque sí, necesitan una escusa para poder hacerlo. Qué mejor escusa que defenderse en contra de los traidores que incendiaron el Reichtag. Comienzan las persecuciones contra la Izquierda internacional y se crean los primeros campos de concentración del ahora llamado III Reich, que no tenían judíos aún sino que comunistas. 

    Los totalitarismos viven de las desconfianzas y el control. Una de las características de todos ellos es eliminarse entre ellos mismos, lo que se conoce como “purgas”. Stalin eliminó a todos los próceres de la Revolución de Octubre, incluso al propio Trotsky. Hitler no lo hace mejor. En el mismo 1934 se lleva a cabo una acción en la cual las nuevas brigadas de choque obedientes a Hitler las SS (Schussstaffeln) atacarán a las SA (Sturmabteilung) en un bosque y los eliminarán a todos, incluidos al propio Ernst Rohm. No podían existir brigadas paramilitares obedeciendo a otro y no a Hitler. Esta acción se conoce como “la Noche de los cuchillos largos”. Las nuevas brigadas de choque no están compuestas simplemente por matones que quieran combatir en contra de los comunistas, sino que se trata de brigadas que tienen connotaciones raciales. Se trata de una elite racial. No basta con ser alemán, sino que además hay que parecer tal. La nueva ciencia racial comienza a definir cuales son las características de lo que corresponde al “ser alemán”. Se crea un nuevo concepto que es “Neues Volk”, Nuevo Pueblo, usando las connotaciones de las visiones Darwinistas sociales imperantes. Se popularizan las tipografías de razas y comienzan a enseñarse masivamente en todas las esferas, y como se trata de un estado total, no queda ninguna dimensión de la vida que no sea cubierto por estas visiones. Lo deseable es la raza alemana, sana y fuerte y lo indeseable son las mezclas que degeneran todo. Rápidamente se habla de mejoras en al raza, evolución de ésta. Eliminar a los más débiles, enfermos mentales y otros. Hablan de “buen Morir”. No es extraño que en 1935 apareciesen las “leyes de Nubemberg” que establece que es ser judío racialmente, no religiosamente. Esto se lleva a las salas de clases, la educación es controlada por es Estado y se ofrece gratuitamente. Son centros de adoctrinamiento. Después de los colegios los niños deben ir a las Hitler Jugend y las niñas a las llamadas Madchen. La idea de los totalitarismos es separar a los padres de sus hijos, de modo tal que estos sean adoctrinados al punto que puedan ser capaces, incluso, de acusar a sus padres si fuese necesario. 

    Hitler no sólo se preocupa de los niños, sino también de las dueñas de casa. Organiza asociaciones de mujeres Hitlerianas que se juntan para ayudar a los alemanes en dificultad. Y como el Fuhrer apoya a la familia alemana, a cada alemana que trae un alemán al mundo, le da un subsidio. Reactiva la economía recuperando la zona del Ruhr y crea nuevas industrias con lo que les da trabajo a todos los alemanas. O sea de no tener nada y estar miserables, ahora les pagan por tener hijos, los colegios y las actividades extraprogramáticas son gratis y además les regala autos y radios, quiere hablarles a todos al oídos. En los populismos actuales la gente entrega su voto por mucho menos. Si hoy viviésemos en esta realidad hay que entender que muchos, si no todos, serían nazis. El Estado total controlaba toda la realidad, sin dejar espacios para disentir. Hitler determina hasta lo que puede denominarse arte, considerando lo que es “entartete kunst” o arte degenerado. Se ha convertido en un nuevo dios en el marco de un culto neopagano. 

    En 1936 probará sus armas en la Guerra civil Española que le servirá de antesala a la Guerra que siempre había deseado. Del mismo modo, ese año, Alemania se muestra la mundo mediante la organización de los juegos Olímpicos. El mundo queda sorprendido y admirado por el poderío Nazi y el fervor de los alemanes para con su líder. Claro, les entregaba la vida completa. Era un verdadero “ Estado Mamadera” que hoy, les gusta a tantos.

    Con todo esto, en 1938 inicia las acciones de su plan elaborado desde hace tanto antes. Se aprueba el Anschluss – la Unión de los pueblos del habla alemana – se cumple el sueño de la Gran Alemania con la unión de Alemania y Austria. Se presenta esto como un sueño hecho realidad y se habla de que el Reino del Oeste es “ libre”. No es “ocupación”, sino que “liberación”, más eufemismos. Goebbels y la prensa hacen ver como si todos los austriacos estuviesen felices y deseosos de la unión con Alemania. Pero es evidente que todo era manipulación de la información y que no todos los austriacos estaban felices, o ¿acaso alguien podría olvidar al emblemático Capitán Von Trapp de la Novicia rebelde? No solo odiaba a los nazis, sino que huyó de ellos con toda su familia. Cruzó a pie los Alpes y emigró a Estados Unidos donde efectivamente vivieron cantando. ¡Es una historia real!

    Al poco tiempo Hitler pide recuperar la zona de los Sudetes Checos, ya que allí hay gran cantidad de población alemana que es “maltratada”. Quiere “recuperar” estas tierras. Frente a esta demanda se organiza la llamada “Entrevista de Munchen” en la que se reúnen los próceres europeos con Hitler para ver esta cuestión. Chamberlain, primer Ministro inglés, Daladier de Francia y Mussolinni participan de este encuentro que es una de las cosas más vergonzosas de la historia. Los líderes entre cuatro paredes acceden a entregarle estos territorios a Hitler, si es que él promete no reclamar nada más. Chamberlain vuelve a Londres asugurando que había salvado la paz. La verdad es que hoy nos llama la atención esta actitud ilusa, pero hay que entender que Mr Chamberlain era un “Gentlemen” y Hitler había dado su palabra que no ocuparía nada más. Pero hay que comprender también que Hitler no era precisamente un caballero, por lo que evidentemente no cumplió su palabra. Entró a los Sudetes y ocupó más allá en Checoslovaquia. Charmberlain asombrado se tranquilizó pensando que el próximo paso sería imposible. Si Hitler quería Polonia tendría que enfrentarse a Stalin y por tanto el mundo se salvaría. Pero entonces sucede “lo imposible” Los enemigos totales contraerán un matrimonio por conveniencia. Von Ribbentrop quien había sido embajador en Londres conocía muy bien a los Ingleses. Ahora como ministro de Relaciones exteriores del Reich se encontrará con Molotov ministro de relaciones exteriores de la URSS. La oferta fue muy simple. Un pacto de no agresión a cambio de la mitad de Polonia. Los ingleses por su parte sólo llamaban a cumplir los acuerdos y la palabra, la oferta alemana era mucho más tentadora. De este modo el 1 de Septiembre de 1939, Hitler se siente poderoso y apoyado y decide ordenar la Invasión a Polonia. El mundo se sorprende, ya que durante la invasión se enteran que Stalin no sólo no está en contra de Hitler, sino que está con él. Lo que se quiso evitar, la guerra era inevitable. Polonia es arrasada por ambos lados . El mundo entra en una Segunda Guerra Mundial que sería aún peor que la Primera.