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  • Los infinitos nombres de la diosa Isis

    Los infinitos nombres de la diosa Isis

    Isis es una diosa poderosa que trasciende los límites de su momento mitológico e histórico. Influye a los egipcios y luego a los griegos y romanos y personifica los poderes de los dioses en sus elementos más puros y profundamente simbólicos. Isis es madre, diosa, maga, fecunda la naturaleza, sus alas sagradas llevan el alma a su destino, es la vaca sagrada que alimenta de leche a Egipto, es la serpiente reencarnada, tiene la capacidad de torcer la historia a favor de su hijo y de los egipcios, entre muchos otros atributos de su personalidad.
    La historia de la civilización egipcia faraónica es única. Debido a sus características especiales como la sacralidad de su rey, el faraón, su aislamiento defendido por el desierto, el mar rojo y el mediterráneo y la navegabilidad del Nilo lograron que su historia política y su desarrollo religioso se mantuviera inalterado por tres mil años. Fue de hecho el primer faraón, el legendario Menes quien, por influencia divina y encarnando a Horus el hijo de Isis y Osiris,logró unificar a los 42 nomos o regiones que existían en Egipto, logrando una unidad entre diversas cosmogonías,visiones de la muerte y dioses.
    De estos relatos sobre la creación hay uno que preponderó sobre los otros: el Heliopolitano, llamado así por venir de la ciudad de Heliópolis. Los conocemos gracias a dos fuentes principales: los textos de las pirámides, en los que nunca vemos el relato completo, pero sí frases y enunciados que hemos podido reconstruir, y el papiro de Bremner-Rhind catalogado con el número EA 10188 en el Museo Británico de Londres. Está escrito en hierático y tiene 33 columnas y 930 líneas escritas. En el aparecen
    las lamentaciones de Isis y Neftis, que debían cantarse ceremonialmente para recordar la muerte del dios Osiris. Este orden sagrado encontraba sus raíces en la enéda divina que termina por conformarse entre las distintas cosmogonías. En esta, Atum el gran dios sol que también llamamos Ra o Aton crea por iniciativa propia, y distinguiendo desde su propia divinidad, a Shu, el aire y Tefnut, la humedad. De Shu viene el dios Geb la tierra y de Tefnut sale la diosa Nut el cielo, la diosa inmensa que se posa sobre Geb y lo crean todo. Su descendencia son los hermanos Osiris e Isis, padres de Horus, Set y Neftis.
    Osiris e Isis protagonizaron un drama divino que conocemos detalladamente gracias a Plutarco en su obra De Iside et Osiride que Mircea Eliade cita en su primer tomo de Historia de las Ideas y Creencias Religiosas. Estos dioses pronto asumen la realeza divina como consortes, pero Set, el hermano envidioso asesina a Osiris pero Isis, la maga, logra resucitarlo lo suficiente como para quedar embarazada de Horus, a quien va a dar a luz escondida en el delta del Nilo. El niño tiene una vida secreta hasta su adolescencia, cuando decide retomar su derecho divino y se enfrenta a su tío. Set logra en primera instancia sacarle un ojo, pero Horus triunfa al final. Osiris es resucitado definitivamente como fuerza vital de la muerte y pasa a tomar su lugar en el trono del juicio de los muertos. Isis en cambio, viva yencarnando al trono real, queda representando el inmenso abanico de la diosa que viene de muy antiguo, será desde este mítico momento: madre, diosa, maga, fecundará la naturaleza, será las alas que lleven el alma en su viaje, será la vaca sagrada que alimente de leche a Egipto, será serpiente reencarnada, tendrá la capacidad de torcer la historia a favor de su hijo y de los egipcios, entre muchas otras.
    James Frazier en “La Rama Dorada” define a Isis como la “de los mil nombres”, queriendo explicar la infinita significación que tuvo esta diosa. Al contrario que sus antecesoras asiáticas, Isis fue buena esposa y madre. Originalmente fue diosa de la naturaleza, ella le regaló al hombre la cebada y le mostró satisfecha el descubrimiento de estas espigas a Osiris. Cuenta el sacerdote egipcio Manetón, autor de Aegyptíaka, una Historia de Egipto desde sus orígenes, que los segadores egipcios se golpeaban el pecho con las primeras espigas recreando el dolor de Isis al perder a Osiris. La llamaban “creadora de cosas verdes”, “señora del pan”. No solo esto, “es la misma mies verde que todo lo cubre, personificada en una diosa”. Con el pasar de los años su benéfica imagen fue purificándose y terminó traspasando las fronteras de Egipto. Su culto fue uno de los más populares en la Grecia helenizada y en Roma.
    Algunas Manifestaciones de Isis: La Diosa Pájaro
    La “diosa pájaro” es una imagen neolítica profundamente arraigada en la prehistoria. En las miles de pequeñas estatuas que los arqueólogos han encontrado y siguen encontrando, se reconoce una imagen de mujer con senos, largo cuello, sin boca. Algunas casi no tienen elementos humanos, pero nos reflejan la condición divina que tenia la femineidad en esta época. La podemos ver en la pintura rupestre en mano de antiguas diosas sumerias y en las sagradas alas de Isis.
    En el caso de la diosa egipcia se le suma además su misión de psico-pompa, es decir de conducir las alas de los difuntos a su viaje eterno. Esta es también una imagen muy antigua, los pajaros – buitre, el cuervo, la lechuza, el halcón – cumplieron esta misión ya en Catal –Huyuk y otras culturas. Isis, con su aliento y con el viento que resulta del batir de sus alas sagradas conduce al alma (ba) a su destino final.Así dice le dice un hijo a un faraón con motivo de su funeral (Textos de las pirámides): “Salve, padre mío, en este día en el que te presentas ante RA cuando asciende desde es Este y cuando eres investido con esta, tu dignidad que está entre los espíritus! Los brazos se enlazan por ti, los pies bailan por ti, se agitan las manos por ti. Isis te ha cogido de la mano y te introduce en el baldaquín (marquesina entre columnas). La tierra es cubierta, las plañideras se lamentan ”.
    Isis la mujer del dios de la muerte
    Luego de finalizada la tragedia entre Osiris y su hermano Set, el primero, dios de la muerte, queda reinando el inframundo como juez supremo. Frente a él se realiza el juicio en que el corazón del difunto se pone en una balanza enfrentado a una pluma de avestruz, símbolo de aquello que es perfecto y sublime. Si el difunto pasa la prueba pasa a la sala donde lo espera el dios custodiado por Isis y Neftis, diosas protectoras de los jueces. Isis y Osiris simbolizan la familia sagrada el matrimonio perfecto. Isis en su doble condición de hermana y esposa protege y ama al dios. Es ella, Isis, quien protege y ama a su hermano, quien lo busca sin desfallecer, sin reposo hasta encontrarlo, quien da sombra … y aire con sus alas Es ella quien alaba a su hermano, quien alivia la debilidad de quienes están cansados, quien recibe su semilla y da a luz a su heredero. Quien alimenta al niño en soledad sin que nadie sepa dónde está”.
    Isis la diosa Trono
    El jeroglífico del nombre de Isis era una trono. Ella está “tocada” por un trono en la cabeza. Lo que nos lleva a pensar que era originalmente la idea de darle la realeza al faraón. Hay que ser hijo de Isis para serlo, porque el primer faraón fue Horus y los siguientes faraones, al menos hasta que dejó de ser el mismo dios y paso a representarlo, encarnaba a Horus. El trono es también la gran montaña sagrada primitiva, totalidad del universo, unión de cielo, tierra e inframundo.
    Además de un trono, Isis puede verse en las imágenes de los textos de las pirámides con cuernos de vaca uniendo un disco solar (o lunar). Esta unida aquí a la diosa Hator. Esta diosa, muy antigua en la mitología egipcia, era originalmente imaginada como una gran inundación que alimentaba todo Egipto, siendo incluso creadora en algunas cosmogonías antiguas. Aparece en imágenes con sus cuatro patas en los cuatro puntos cardinales y su vientre lleno de estrellas simbolizando el mundo entero, la creación. Algo así como una gran montaña sagrada que alimenta. Es también la diosa celeste Nut. En la paleta de Narmer, simbólicamente riquísima, vemos a Hator reflejada en sus carillas, enmarcando las esquinas del planeta En algunos mitos también se le da el nombre de la estrella Sothis, el «segundo sol» (como sucede con Isis); se la relaciona así con la crecida del Nilo y con la inundación.

    Isis como Hator

    Encarnación de la Maat
    Isis como la diosa Maat (o Mayet) encarna parte de la esencia de la mitología egipcia, al reunir a seres divinos y humanos bajo unaley universal; todos viven por Maat, en Maat y para Maat. En este caso, cuando personifica a la sagrada Maat, esta tocada con una pluma de avestruz. La Maat como principio de orden y equilibrio era concebido como un principio eterno, preexistente incluso a los dioses. Atum, antes de crear por voluntad, antes de emerger por primera vez desde el agua primigenia, o en la montaña sagrada ya yacía con Maat, que estaba dentro de él y alrededor de él. Maat es en realidad un principio tanto filosófico como mitológico. Es el orden universal, que pude volver todo a su lugar a pesar de las catástrofes o de los desordenes que los hombres realicen en el mundo. Es la que hace volver al Nilo a su lugar luego de la inundación, es la que reparte esta justicia parecida al karma indio o la justicia divina nuestra. Es una armonía inscrita en la naturaleza, inalterable y mágica. Verdad, orden, legalidad y justicia. “no ha sido perturbada desde Ted Zepi” Este orden divino y sagrado se refleja en la sociedad a través de los actos del faraón quien simbólicamente la lleva en la mano.
    Primer monólogo de la creación por parte de Ra, del Papiro de Bremner Rhind:
    Para ser pronunciado: Así habló el Señor de Todas las cosas, después de que hubiese venido a la existencia: ‘Fui yo quien vino a la existencia como Jepri.Cuando vine a la existencia, ‘el Ser’ vino a la existencia y todos los seres vinieron a la existencia después de que yo viniera a la existencia; numerosos fueron los seres que surgieron de mi boca antes de que el cielo hubiera venido a la existencia, antes de que la Tierra hubiera venido a la existencia, antes de que la tierra y los reptiles hubiesen sido creados en este lugar. Yo creé[algunos de ellos] en Nun como Los Inertes cuando aún no podía encontrar un lugar en el que permanecer Encontré favor (¿) en mi corazón, examiné con mi vista, y, estando solo, hice todas las formas antes de que hubiera escupido a Shu, antes de expectorar a Tefnut, antes de que viniera a la existencia cualquier otro que pudiera actuar conmigo.
    Yo concebí con mi propio corazón y allí vinieron a la existencia multitud de formas de criaturas vivas, a saber, las formas de los hijos y las formas de sus hijos. Realmente yo me excite con mi mano, copulé con mi mano, escupí con mi propia boca; escupí a Shu, expectoré a Tefnut y mi padre Nun los educó, mi Ojo siguiéndoles desde los eones cuando estaban lejos de mí. Después de que yo hube venido a la existencia como único dios, hubo tres dioses además de mí. Yo vine a la existencia en esta tierra y Shu y Tefnut se alegraron en el Nun, en el que se encontraban.Fueron ellos quienes me devolvieron mi Ojo, después de que yo hube unido mis miembros; lloré sobre ellos, y así es como la Humanidad vino a la existencia,de las lágrimas que surgieron de mi Ojo, porque él estaba furioso conmigo cuando volvió y encontró que yo ya había colocado otro en su lugar, habiéndolo reemplazado con elGlorioso.( Así, yo lo ascendí a mi frente y cuando él ejerció gobierno sobre esta tierra entera, su ira se extinguió, porque yo había restituido lo que había sido tomado de él. Yo surgí de las raíces, creé a todos los reptiles y todo lo que existe entre ellos. Shu y Tefnut engendraron a Geb y Nut, y Geb y Nut engendraron a Osiris, Horus [Mejentienirti], Seth, Isis y Neftis de su útero, uno tras otro, y ellos dieron origen a las multitudes que habitan esta tierra.
    PARA SABER MÁS
    Campbel, Joseph. Las Máscaras de Dios, Mitología Oriental. Ed. Alianza
    Crashford Jules y Bearing Anne. “El Mito de la Diosa”, ED Siruela.
    Campbell Joseph, Imagen del Mito, Atalanta, Girona, España, 1997
    Frankfort, Henry, Wilson J. A. y Jacobsen, T. El Pensamiento Pre filosófico, Egipto y Mesopotamia. Fondo de Cultura Económica, Colección Breviarios. 1954
    Frazer, James George La Rama Dorada, Magia y religión. Fondo de Cultura Económica. México, 2011

  • Júpiter, Mitra y Cia

    Júpiter, Mitra y Cia

    En Roma, la religión era un asunto de Estado. Cada aspecto de la vida tenía un numen tutelar, desde la política hasta el abono para el huerto.

    Identidad popular

    En mil años de historia, el “buen ciudadano” romano pasó del politeísmo griego y etrusco al monoteísmo cristiano, del culto al emperador divinizado a las religiones orientales. Pero siempre con una certeza: el culto público representaba al Estado. Lo demuestra el culto de la diosa Roma: la ciudad que se transforma en divinidad, confirma que en la religión se encontraba la identidad de un pueblo.

    La religión tradicional (aquella de los Cerialia y de las Floralia) seguía los ciclos de la agricultura y de la guerra. Desde el siglo IV a.C. el calendario romano dividía los días del año en “fasti” (de fas, lícito) y “nefasti” (ilícitos): en los primeros, que hoy llamaríamos días laborales, las actividades públicas estaban permitidas (como la administración de la justicia, actividades laborales, políticas, etc.), en los segundos (los festivos) no. Los días nefastos eran dedicados a los dioses o a las festividades asociadas a ellos y, como el ciudadano romano era muy supersticioso, el no rendir culto a los dioses le podría acarrear funestas consecuencias. Una organización de la vida pública tan eficaz, capaz de sobrevivir por milenios, plasmada en el calendario que aún hoy utilizamos y que en aquel entonces estaba colgado en las murallas de los templos y era anunciado cada mes a viva voz.
    La religión del Estado tenía raíces antiquísimas. Como en muchas otras culturas, el rey de la Roma arcaica era, antes que un administrador, un sacerdote. El rex era el intermediario con la divinidad, el pontífice (o sea aquel que hacía de pons, “puente”) en el cual las funciones religiosa y política coincidían. En pocas palabras, era el puente entre lo humano y lo divino.

    En paz con Dios

    El primer mandamiento era el de respetar los procedimientos, sea en el culto público como en el privado. De eso dependían los favores de los dioses, la pax deorum. La raíz de la palabra pax (paz) es la misma de la palabra “pacto”. El sistema religioso romano mantenía separados los universos humano y divino; si el hombre violaba el pacto, lo divino irrumpía en lo humano, con consecuencias catastróficas. Respetar este contrato era una condición esencial para que un negocio o una batalla tuvieran buen fin. Tampoco había que subvalorar las señales o presagios negativos: un rayo o un trueno podían hacer decidir si había batalla o no. Así se explica la historia de Marco Licinio Crasso, que en el 53 a.C. fue a combatir a los Partos ignorando un omen (presagio casual): una anciana que le ofrecía unos higos. ¿Qué había gritado la mujer? ¿Cauneas (“higos secos” en latín) o Cave ne eas, “Cuidado, no partas”? Lo que sí es cierto, es que poco después Crasso murió en la batalla de Carras de forma no muy grata. Según fuentes antiguas, se le habría hecho ingerir oro fundido por la boca (era de hecho considerado por los Partos como el hombre más rico del mundo) ordenado por el rey Orodes II. 

    Resumiendo, en el mundo romano, la necesidad de mantener abierta la comunicación con las divinidades a través de los sacrificios y de las interpretaciones de los signos naturales, produjo el florecimiento de la divinización.

    El vuelo de las aves y los fenómenos naturales eran materia reservada para los adivinos (augurem), los cuales sacaban sus auspicia. En cambio, los arúspices “leían” los interiores de los animales, prosiguiendo con una tradición heredada de los etruscos. En casos extremos se recurría a la consulta de los Libros Sibilinos, una recolección secreta de profecías que llegó a Roma en el siglo VI a.C. Al contrario de los griegos, los romanos interpelaban raramente a los oráculos, los cuales, según ellos, sustraían al hombre de las propias responsabilidades individuales. Aquello no impidió que más tarde, en la Roma imperial, prosperasen los charlatanes de cualquier tipo y vendedores de oráculos “garantizados”. 

    FUNERALES A LA ROMANA:
    SEPULTADOS O CREMADOS

    A pesar de que en la Roma arcaica los muertos se enterraban (inhumación), la cremación fue el rito fúnebre principal hasta el siglo II d.C., aunque fuese negada a los recién nacidos y a quien muriese golpeado por un rayo.

    El adiós

    Con un beso en los labios un familiar recogía el espíritu del difunto y después de haberle puesto una moneda en la boca para pagarle a Caronte el viaje hacia el Averno (Hades), se encendía la pira funeraria. Los restos de los huesos, lavados con miel y vino, se disponían en urnas, las cuales a su vez eran sepultadas en tumbas consagradas por el sacrificio de un cerdo. Posteriormente, se celebraba un banquete en el mismo lugar. En la edad imperial volvió imprevistamente a prevalecer la inhumación. ¿Por qué? Se piensa que los dos ritos reflejasen el estatus social del muerto: cremación para los ricos, inhumación para los pobres. Las sepulturas eran individuales o “condominiales”, en los llamados columbarios (colombari). 

    El más allá

    La sombra del muerto alcanzaba los Mani (los antepasados) en el mundo subterráneo. Con la influencia griega, el ultratumba fue dividido en Tartaro (lugar oscuro habitado por los Titanes) y los Campos Elíseos, las islas felices de las almas elegidas.

    Los romanos no eran tipos que desencadenasen guerras religiosas. Tenían un gran sentido práctico. Lo prueba la antigua ceremonia del evocatio, con la cual las divinidades de las ciudades con las que Roma combatía de vez en cuando eran acogidas en la urbe. Esta ceremonia tenía la finalidad de sustraer a los enemigos de la protección de sus dioses, invitándolos a Roma, donde habrían recibido los más altos honores. Es como si hoy día, antes de lanzar un ataque a un país musulmán, los Estados Unidos construyesen una mezquita en Washington e invitasen a Alá.

    ¿Pero quién se sentaba en el pantheon romano? Los dioses más antiguos (heredados, según algunos estudiosos, por cultos precedentes y tal vez comunes a todos los pueblos indoeuropeos) eran la base de la “tríada arcaica”, una creación original romana, compuesta por Júpiter, Marte y Quirino (identificado después con Rómulo), pero que más tarde fue sustituida por la más conocida “tríada capitolina” (Júpiter, Minerva y Juno), basada en el modelo griego (Zeus, Atenas y Hera). A estos dioses se les agregaban una miríada de otros: Venus, una divinidad itálica después helenizada; Diana, “adquirida” de Nemi, en las Colinas Albanas; Mercurio, de origen incierto, pero anterior a la fundación de Roma; Esculapio, adoptado en el siglo III a.C. como muchos otros dioses griegos. Romana “ad hoc” era en cambio Vesta, diosa del fuego (focolare). Hasta los tiempos de Cicerón se evocaban y se dirigían también a los numina. Numen, en origen, significaba “una voluntad que se expresa”: existía el numen (la voluntad) de Júpiter, pero también aquel del Senado. Fueron los poetas del tiempo de Augusto los que transformaron a los numina en deidades. ¡En su cúlmine, en Roma se llegaron a adorar alrededor de 30.000 divinidades!

    Las deidades más influyentes tenían derecho a templos más elevados, con un número de escalones (rigurosamente impares) mayores.

    Había, de hecho, un dios o un espíritu para cada aspecto de la vida: Fabulina para las primeras palabras de la guagua, Fornax para el cuidado del horno, Pomona para proteger los frutales, Sterculinus para el abono de los campos y así muchos otros. Grandes organizadores de la cosa pública, los romanos le asignaron desde sus orígenes a cada dios un flamen (sacerdote) y un templo. Ya en época arcaica se contaban 12 “flamens” menores, además de los tres consagrados en la tríada mayor.

    El templo de Vulcano, dios del fuego, surgía en las afueras de las murallas para alejar así de la ciudad los peligros de incendios.

    Misterios de Oriente

    La influencia griega, fuente de enriquecimiento en materia de cultos, puso en crisis a la religión del Estado, cuando desde el Oriente llegaron las religiones místicas. Se trataba de cultos antiquísimos, no administrados por sacerdotes romanos y que por esto se sustraían al control del Estado. Como anécdota: Apuleyo, iniciado en el culto egipcio de Isis, recuerda el gasto de dinero que eso comportaba. Parecido a los miembros de grupos como los de Scientology (Cienciología) o algunas sectas de dudosos fundamentos. La crisis de la religión tradicional fue enfrentada por el Estado con la expulsión de los magos, astrólogos orientales y filósofos no ortodoxos. A eso se le agregó la introducción del culto imperial, que preveía la divinización de los emperadores después de su muerte (los primeros fueron César y Augusto), basado en el modelo de Alejandro El Grande. De todas formas, los cultos orientales terminaron finalmente por ser adoptados por la corte (Calígula hizo erigir un templo de Isis en plena Roma) y el período imperial se caracterizó por el llamado sincretismo religioso, o sea, por la práctica mixta de varios cultos.

    RITOS DE SANGRE

    La carne del animal descuartizado era consumida en un banquete, mientras los huesos y la grasa ardían en el altar. Es esta la escena que se le presentaría a un testigo de un sacrificio cruento durante una ceremonia romana. Algunos ejemplos:

    October ecuus

    Cerraba la estación de la guerra (el verano). Después de una carrera de carros, el caballo vencedor de la derecha era sacrificado y su cabeza era disputada entre los habitantes de los barrios Velia y Suburra.

    Taurobolium

    Era un rito común de iniciación a varios cultos orientales, en los cuales la purificación se obtenía bañándose con la sangre de un toro recién sacrificado.

    Sacrificios humanos

    Antiguamente, el nombramiento del sacerdote de Diana sucedía con el asesinato ritual del antecesor. En el 228, el 216 y en el 113 a.C., fueron en cambio los Libros Sibilinos los que ordenaron sacrificios humanos: en estas tres ocasiones dos griegos y dos galos fueron sepultados vivos. El histórico Livio, eso sí, nos asegura: el sacrificio humano era “un rito poco romano”.

    Cristianismo de Estado

    Casi 800 años después de la fundación de Roma, en Jerusalén, Jesús de Nazaret moría en la cruz: para aquellos tiempos, una condena como muchas otras. Pero la historia, lentamente, tomó un nuevo curso. El cristianismo, inicialmente visto por los romanos como cualquier otra secta oriental, no pareció ser una amenaza. El conflicto entre la aristocracia fiel al culto imperial y la nueva fe explotó solo cuando esta última se hizo camino entre las más altas jerarquías, amenazando a la religión pública. Hasta que Constantino, en el siglo IV d.C., pensó en transformar al cristianismo en la nueva religión del imperio. Empujado, quién sabe, más que por el fervor del convertido, por un “romanísimo” sentido del Estado.

  • Tolkien el Medievalista

    Tolkien el Medievalista

    John Ronald Ruel Tolkien es mundialmente conocido como el padre de la fantasía moderna. Autor de una epopeya, comparable con La Iliada, La Odisea o La Divina Comedia, El Señor de los Anillos es la obra más importante escrita en el siglo XX. Fueron varias las encuestas que para el cambio de siglo consideraron a Tolkien el autor del Siglo e incluso la encuesta de The Times lo consideró el sexto mejor autor de toda la Historia de Inglaterra. Grande por donde se lo mire. Pero es fundamental entender que la genialidad de Tolkien reside en sus amplios conocimientos. Es cierto que se trataba de un autor de impresionante imaginación, pero la imaginación per se no lleva a la Creatividad. La creatividad, eso que permite subcrear (usando el término Tolkiano) desde lo antes creado por Dios de la nada, es una actividad que necesita poder conectar informaciones antes inconexas. Pero para poder hacer esta acción es necesario que haya informaciones anteriores, contenido. Es por esto que la gente más creativa suele ser además, gente muy culta. Tolkien tuvo una formación privilegiada y aprovechó cada nuevo aprendizaje para conectar sus creaciones.

    Tolkien nació en Sudáfrica el 3 de enero de 1892. Sus padre, Arthur Tolkien, trabajaba para el Bank of England. La familia, que ya contaba con dos niños ( John Ronald Ruel y Hilary Arthur ) se trasladó a Inglaterra. Su madre , Mabel, viajó con los niños en 1895, el padre los seguiría después. Pero el encuentro nunca tuvo lugar, Arthur murió de una fiebre reumática en 1896. Los niños quedaron a cargo de su madre al alero de la familia materna. 

    Tolkien era un alumnos muy aventajado y curioso. Aprendió de su madre el amor por la naturaleza, amor que se reflejará en toda su obra. Desde muy pequeño se fascinó por los idiomas. Cuenta él  que su madre le fomentaba la lectura y que el dejaba leer lo que él quisiera. Comenzó a leer a muy temprana edad y siempre él contó que los libros que lo marcaron fueron los cuentos de George MacDonald, especialmente The Princess and the Goblin. Leyó las series de colección de Andrew Lang, editor que compiló los cuentos de hadas ya recopilados desde el siglo XIX y las historias provenientes de las leyendas medievales recuperadas también ese mismo siglo. Se alimentó de fantasía

    En 1900 su madre se convierte al catolicismo, lo que hace que la familia materna le de la espalda. Vivieron complicaciones financieras y en 1904 a causa de complicaciones de diabetes su madre muere, quedando los niños a cargo del Padre Francis Morgan, sacerdote oratoriano de Birmingham.  El padre Morgan se preocupó del sustento y la educación de los jóvenes. Siempre le fomentó el estudio y la cultura. Se admiró del interés del joven por los cuentos de hadas. Fomentó en Tolkien la búsqueda por el saber. 

    En 1908 se realizó en Londres una exposición del artista Sir Edgard Burne Jones, romántico de inspiración medievalista, ligado a los prerrafaelitas y al movimiento artístico Art and Craft, liderado por William Morris. Tolkien quedó maravillado con la exposición plástica del autor y con el motivo medieval. 

    En 1911 junto a tres amigos formaría lo que sería su primer grupo intelectual, el T.C. B.S ( Tea Club and Barrovian Society) se juntaban  tomar te en un local llamado Barrow. Todos los integrantes del grupo, menos Tolkien morirían en la Primera Guerra Mundial

    Entrará a la Universidad de Oxford a estudiar Literatura inglesa y luego se cambiará  a Lenguas clásica y Filología. El amor por los idiomas marcaba su vida. Se graduará con honores del Exeter Collage de la Universidad de Oxford en 1915 y luego, en 1916 se casará con Edith Bratt, tres años mayor que él, a quien había conocido años antes y de quien se había alejado , por consejo del Padre Francis, hasta terminar su carrera.  La pareja permanecerá poco tiempo junta, ya que Tolkien será enrolado para pelear en al Primera Guerra Mundial como teniente segundo del Batallón de fusileros de Lancastershire en la Batalla del Somme.  Sufrirá fiebre de la trinchera por lo que será retirado del campo de batalla. En su enfermedad comenzará a escribir parte del Sillmarillion. 

    Tras la Guerra comenzará a trabajar como asistente en el Oxford English Dictionary. Su labor era indagar en el origen de las palabras con w, lo que lo llevará a penetrar el  alto alemán, el aletean medio y hasta en el nórdico antiguo. En 1920 será llamado como profesor de lengua inglesa de la Universidad de Leeds. Es en este período cuando comenzará a indagar en textos medievales para traducirlos a versiones inglesas modernas. Su primer trabajo será la obra anónima de la “ Aliterative Revival” Sir Gawain y el Caballero Verde escrita en inglés medio en el siglo XIV. El mundo medieval era una de sus fascinaciones desde pequeño, esta era una oportunidad de penetrar en él con amplio conocimiento. 

    En 1925 regresa a la Universidad de Oxford como profesor de Anglosajón del Pembroke Collage. Su labor era enseñar la lengua Anglosajona pura, la lengua de la isla antes de la conquista normanda en el 1066. Enseñaba los textos anglosajones y  se hizo especialistas en ellos. Conocía  ala perfección el Beowulf, obra magna del mundo anglosajón. Sus referencias al libro en sus conferencias de 1936, Beowulf: los monstruos y los críticos tendrán una influencia fundamental en los futuros estudios sobre el poema. Luego pasará el poema a inglés moderno y es esta traducción la que se maneja hasta el día de hoy. 

    Manejaba a la perfección la filología griega , el Anglosajón y el nórdico antiguo. Fue profesor de esta lengua antes de ocupar la cátedra de Anglosajón. Se empapó de primera fuente de las creencias celtas y germanas. Se apasionó tanto con el tema que formó su segundo grupo intelectual, Los Coalbitters, los cuales se juntaban  leer sagas nórdicas (vikingas) en nórdico antiguo. Es en este período cuando conoce a C.S. Lewis, quien será su gran amigo intelectual, quien le solicita poder asistir a las lecturas de las sagas ya que sonaba tan bien.

    Conocía las creencias, los mitos nórdicos, celtas y sajones a la perfección y este conocimiento le permiten crear vínculos. Conexiones que le permitirán subcrear una realidad funcional tan real como la nuestra. La Tierra Medie tiene presente, pasado y futuro, geografía, idiomas, funciona tal y cual como lo hace nuestro mundo. Es un mundo coherente y creíble. El encanto es completo. Tolkien vuelca esta acumulación de conocimientos dedicados del ser medieval occidental en su obra magna. Compila sus conocimientos creando algo nuevo. Toma elementos de la mitología germana, usa los nombres y los deriva etimológicamente en nuevas palabras. Crea idiomas para seres diversos que representan el total de la humanidad. 

    Sus historias están vinculadas y conversan entre si. Su gran mitología plasmada en el Sillmarillion toma elementos del génesis y de la mitología nórdica, elementos y arquetipos conocidos para el intelecto occidental, lo que hace que su mundo sea nuevo, diferente, pero a la vez familiar. 

    Tolkien amó la Edad Media, vio en ella un momento de occidente pleno y coherente. El era un católico de misa diaria y este mundo ordenado jerárquicamente hacía en él amplio sentido. Dios era la primero, luego el hombre y finalmente el mundo. Dios es lo primero, lo que estaba primero, antes del tiempo. Comienza su creación mezclando su creencia desde el génesis con su pasión , lo germano. La principio estaba, Él el único , Eru, llamado Illuvatar. El creará de la nada y hará nacer de su pensamiento a los Ainurs y junto con ellos a través de una música creadora le dará forma al Arda, la tierra. La visión cristiana está plasmada en toda su obra. Dios crea de la nada, nosotros estamos llamados a  ser subcreadores creamos desde lo ya creado usando nuestra chispa divina , la libertad. Esta es la visión que existía en la Edad Media y es la visión de mundo que él dará a toda su obra. Dios está siempre presente en todas sus obras, aunque no sea mencionado. 

    Tolkien usa su acumulación de conocimientos, las vincula con sus creencias profundas y se embarca en su gran aventura, lograr escribir una mitología para Inglaterra. El Rey Arturo eran textos compilados tanto en Inglaterra como en Francia. El señor de los Anillos es una Oda a la libertad vista como una lucha interior y un camino de crecimiento enmarcada en la Inglaterra original antes de la conquista, la Inglaterra sajona. Es un canto a la humildad una obra que ensalza a los humildes, los hobbits, que no son más que los ingleses rurales que aman a su patria. Une su conocimiento del mundo medieval, con su experiencias vivenciales reales y el resultado es una obre que es un imperdible para cualquier persona que ame la verdad y la belleza.