Etiqueta: guerras

  • Waterloo ¿Fue derrotado Napoleón?

    Waterloo ¿Fue derrotado Napoleón?

    Este año 2015 se celebran los 200 años de la batalla de Waterloo, que ha pasado a la historia como la derrota final de Napoleón. Pero, es el momento de analizar si realmente Napoleón fue derrotado o si aún sigue triunfando incluso en el mundo actual. Es cierto que tras la batalla, el duque de Wellington envió al “Emperador Francés” a un lugar más lejano e inaccesible que la isla de Elba, para evitar su retorno y lo logró. Santa Elena estaba suficientemente alejada para impedir el regreso en 100 días como ocurrió la primera vez. Pero mirando estos hechos desde la perspectiva de hoy, nos hacemos una pregunta esencial, ¿Fue Napoleón realmente derrotado? ¿Sus ideas y su visión del mundo murieron con él en Santa Elena? Para poder contestar estas preguntas es cierto que tras la batalla, el duque de Wellington envió al “Emperador Francés” a un lugar más lejano e inaccesible que la isla de Elba, para evitar su retorno y lo logró. Santa Elena estaba suficientemente alejada para impedir el regreso en 100 días como ocurrió la primera vez. Pero mirando estos hechos desde la perspectiva de hoy, nos hacemos una pregunta esencial, ¿Fue Napoleón realmente derrotado? ¿Sus ideas y su visión del mundo murieron con él en Santa Elena? Para poder contestar estas preguntas es fundamental entender quién fue Napoleón y cuáles eran las ideas que lo inspiraban.
    Es esencial comprender que Napoleón no representó un corte tras la Revolución Francesa. Varios historiadores afirman que tras la sangre derramada para lograr una República en Francia, con el advenimiento de Napoleón la Revolución habría sido en vano ya que éste se coronó Emperador de Francia y estableció una nueva monarquía. Sin embargo esto no debe comprenderse así. Napoleón Bonaparte es un hijo de la Revolución Francesa. Él institucionaliza y exporta las ideas de la Revolución y es gracias a él que estas ideas tienen cabida en toda Europa y más allá de ella. Es él quien perpetúa el mensaje, vivo hasta hoy. Proveniente de una familia de origen italiano de la recién anexada Córcega, recibe una educación privilegiada. Su familia participa de ideas revolucionarias en Córcega y en Francia conoce y se hace amigo del hermano de Maximilien de Robespierre, Agustine. Se codea con los revolucionarios al lograr la defensa del puerto de Tulón bajo su mando. Es formado en las ideas de la Ilustración en una visión de mundo diferente que pretende ser fundadora.

    El emperador en su estudio en las Tullerías. Jacques-Louis David, 1812

    La Revolución Francesa es un proceso complejo, que muchas veces, es presentado de manera parcial como el triunfo de la libertad. Las consignas revolucionarias, muy bien publicitadas, han hecho defienden y promueven una “ religión natural”, ven a Dios como creador, pero no providente. Dios hizo el mundo, pero ya no interviene en él. Es como el relojero que hace un reloj y el reloj ya no necesita de su creador para funcionar. Un mundo creado por Dios con leyes racionales cognoscibles por el hombre y controlables por él, hacen que el hombre sea visto como el centro. Muchos de estos deístas entrarán en conflicto con la Iglesia Católica que permanece teocéntrica y tomarán una postura anticlerical. Voltaire resumirá esta visión sobre la Iglesia diciendo “aplastar a la infame” y tomará una postura abiertamente anticlerical afirmando una religión natural sin intermediarios. En política, el soberano, quien ostenta el poder, deja de ser Dios. Ahora el poder viene del hombre, aparecen las ideas de la soberanía popular. Es el pueblo quien ostenta el poder y quien desde un “covenant”, pacto o contrato elige a un gobernante. Los autores “pactistas” son diversos pero tienen en común elementos centrales. La idea que la sociedad es creada, o sea que existe un Estado pre social, un pacto y un estado social. La idea fuerza es que el poder emana del pueblo y que éste entrega su poder al elegir a un gobernante. Es fundamental entender que las razones para el pacto de cada uno de ellos son diferentes. Tenemos las versiones inglesas, generalmente ver al proceso como la lucha del pueblo por la libertad y la igualdad en ‘fraternidad’. La verdad es que dista mucho de ser tan simple y tan edénico. Es cierto que la Revolución impuso las ideas de soberanía popular y de gobiernos de representación, pero el costo fue alto. Movidos por la razón, fueron tremendamente irracionales y casi injustificables. Para poder entender el proceso y poder entender a Napoleón hay que remontarse a los cambios de pensamiento que surgieron con el llamado “Racionalismo”.
    Un nuevo modo de ver toda la realidad. Una nueva síntesis de la cultura occidental. René Descartes con su idea del poder de la razón humana pone al hombre en primer plano, aparece con fuerza un real antropocentrismo. Es el hombre quien posee un instrumento de poder, la razón y es ésta la que crea la realidad- “pienso, luego existo”. El nuevo prisma racionalista pone al hombre en el centro y deja en un segundo plano a Dios. La visión Escolástica teocéntrica del mundo es superada y dejada de lado. Esta nueva mirada intenta explicar la idea que es el hombre lo más importante. El arte deja de ser teocéntrico y se torna cotidiano, ya que todo lo que el hombre hace merece ser pintado. Rembrandt, Vermeer, Velásquez, Le Nain, entre muchos otros son maestros de la cotidianidad, pintan escenas nunca antes vistas en la pintura occidental. Lo religioso deja de ser lo más representado y la realidad humana, aunque sea cruda es llevada a la tela. Este arte emerge como prueba fehaciente que el hombre es ahora el centro de la nueva mentalidad. En la religión, si bien siguen siendo cReyentes, disminuyen a Dios, haciéndole perder parte de los atributos que antes ostentaba como concepto. Los llamados Deístas, quienes defienden y promueven una “ religión natural”, ven a Dios como creador, pero no providente. Dios hizo el mundo, pero ya no interviene en él. Es como el relojero que hace un reloj y el reloj ya no necesita de su creador para funcionar. Un mundo creado por Dios con leyes racionales cognoscibles por el hombre y controlables por él, hacen que el hombre sea visto como el centro. Muchos de estos deístas entrarán en conflicto con la Iglesia Católica que permanece teocéntrica y tomarán una postura anticlerical. Voltaire resumirá esta visión sobre la Iglesia diciendo “aplastar a la infame” y tomará una postura abiertamente anticlerical afirmando una religión natural sin intermediarios. En política, el soberano, quien ostenta el poder, deja de ser Dios. Ahora el poder viene del hombre, aparecen las ideas de la soberanía popular. Es el pueblo quien ostenta el poder y quien desde un “covenant”, pacto o contrato elige a un gobernante. Los autores “pactistas” son diversos pero tienen en común elementos centrales. La idea que la sociedad es creada, o sea que existe un Estado pre social, un pacto y un estado social. La idea fuerza es que el poder emana del pueblo y que éste entrega su poder al elegir a un gobernante. Es fundamental entender que las razones para el pacto de cada uno de ellos son diferentes.
    Tenemos las versiones inglesas, Hobbes y Locke y la mirada francesa, Rousseau. Thomas Hobbes cree que el hombre es malo por naturaleza y que “el hombre es un lobo para el hombre”. El estado pre social es un caos debido a esto. Todos los hombres ambicionan lo que tienen los otros y es imposible la armonía. El propone un pacto donde los hombres entregan su libertad y eligen a un gobernante firme que ponga orden y que permita la viabilidad social. El estado debe ser como un monstruo con enorme poder, un Leviathan, que debe castigar y amenazar a los hombres para que se comporten. Hobbes obviamente es monárquico ya que entiende que el orden deseado implica imponerse sobre los demás. John Locke, por su parte, es libertario. Cree que el hombre es bueno, a diferencia de Hobbes. Pero si el hombre es bueno, ¿para qué el pacto? Locke considera que hay derechos inalienables, inherentes del hombre. Estos son el derecho a la propiedad, el derecho a la vida y el derecho a la libertad. Estos derechos nunca deben ser pasados a llevar y es por esto que el hombre del estado pre social hace un pacto, elige a un gobernante, para asegurar estos derechos inalienable. Es por esto que el Estado que emerge debe estar limitado en sus poderes para nunca pasar a llevar al individuo. Locke es el primero en concebir la división de poderes (legislativo, ejecutivo y federativo), que más tarde tomaría y perfeccionaría Montesquieu. Es esta visión de Locke la que inspira el proceso de Independencia Americana y nace la visión de democracia libertaria en la que el individuo es lo primero y el estado es subsidiario. De esta visión emana también el concepto de soberanía popular y de gobierno de representación, sin pagar costos en vidas humanas. Es el padre tranquilo de la democracia, mientras que la revolución Francesa es su madre sangrienta.
    Pero las visiones al otro lado del Canal de la Mancha no serían iguales. Jean Jacques Rousseau, un suizo que vive en Francia y que es uno de los elementos centrales del movimiento de la Ilustración Francesa, es también un pactista. Cree en un estado pre social, en un pacto y en una sociedad creada a causa de este pacto. Pero su visión es diferente a la de Locke. Rousseau cree que el hombre del estado pre social es bueno pero que es la sociedad la que lo corrompe. El hombre nace libre y bueno pero se lo ve por todas partes “corrupto y encadenado”, dice en su Contrato Social. El hombre era bueno, era un “buen salvaje”, era nómada y todo era ideal. Pero el hombre se hizo sedentario y con eso, comenzó a acumular bienes y surgió así la desigualdad. Dice Rousseau en su Contrato Social, “la propiedad privada es el origen de todos los males”. Esta quita la bondad original y para recuperar la bondad perdida es necesario un pacto en el que cada hombre se entrega a la voluntad general y elige un gobernante manteniendo su libertad. El estado que emerge debe ser poderoso, ya que debe devolver la bondad perdida – debe devolver la igualdad; debe redistribuir. La propiedad degenera al buen salvaje y la redistribución del Estado devolverá la igualdad, la bondad, apareciendo entonces el “buen ciudadano” (bon citoyen). Esta es la idea central que inspirará a la Revolución Francesa y con ella nacerá la idea de una democracia socialista. Es soberanía popular y representación, pero la anulación del individuo en el Estado y el sistema.

    Reunión de los Estados Generales el 5 de mayo de 1789 en Versalles, Isidore- Stanislaus Helman y Charles Monnet. Biblioteca Nacional de Francia

    Estas ideas entraron en la Francia del Antiguo Régimen. La sociedad francesa entonces era una sociedad estamental. Las divisiones sociales eran por funciones, no por dinero. Los estamentos eran tres: el clero, la nobleza y el estado llano o tercer estado. Los dos primeros estamentos tenían privilegios o fueros, ya que cumplían funciones sociales. El clero, velaba por las almas y la nobleza, tradicionalmente, se ocupaba de la defensa. Los fueros y privilegios de estos estamentos eran de naturaleza tributaria, no pagaban impuestos y de naturaleza jurídica, tenían tribunales propios. Por otro lado, el llamado Tercer Estado estaba compuesto por los burgueses, quienes tenían en general dinero y los campesinos y artesanos a quienes podríamos llamar “pueblo”, quienes eran la mayoría social. Ellos pagaban impuestos y tenían tribunales diferentes. El espíritu de los privilegios o fueros para los dos primeros estamentos nacía de la idea, que tanto el clero como la nobleza, debían desembolsar recursos propios para poder cumplir con sus funciones sociales. Es cierto que en la época de la Revolución Francesa, varias de estas funciones sociales estaban desdibujadas. Desde Luis XIII, bajo la influencia del cardenal Richelieu, se intentó fortalecer el poder del Rey y para esto, Richelieu convirtió a la nobleza feudal, en nobleza cortesana. La mejor manera para incrementar el poder real era disminuir el de los Señores. Y el mejor modo de dominar a los Señores era hacerlos dependientes del Rey. Ya con Luis XIII comienza la construcción de Versalles y la idea de una nobleza desperfilada de sus funciones, casi vegetativa de la corte. Luis XIV incrementa este proceso, concentrado todo el poder en sus manos y representando el punto máximo del poder absoluto al punto de poder decir “El Estado soy yo”. Concentra todo el poder en sus manos y literalmente gobierna solo. Luis XIV quiere hacer de Francia una potencia de primer orden y se concentra en guerras externas, gastando más de lo que Francia produce. Esta tendencia se mantiene durante el gobierno de Luis XV quien gobierna con un gran déficit fiscal que no corrige, sino que aumenta. Luis XVI, por tanto hereda un reino quebrado con un déficit fiscal de grandes proporciones.
    Luis XVI no era un mal hombre, tampoco era un tonto, como muchos historiadores lo han presentado. Era débil y fue incapaz de controlar el proceso que se le produjo. Casado con María Antonieta de Habsburgo, una reina extranjera no querida, tuvo que enfrentar una situación de déficit fiscal insostenible. Para aumentar el problema, durante su gobierno, se producen varias crisis del pan. El precio de los granos aumenta a causa de inundaciones y sequías, lo que complican aún más la situación política durante su gobierno. Hay que entender que los procesos revolucionarios, nunca comienzan desde abajo. No es el pueblo el que se mueve. Todas la revoluciones comienzan desde arriba, con ideas. Ideas que hay que hacer realidad a cualquier costo. El pueblo se mueve, solo cuando tiene hambre. Las ideas de Rousseau imperan en el ambiente. Pero no es el pueblo quien las levanta, sino que miembros de los llamados estados privilegiados- el clero y la nobleza. Hay entre los ideólogos algunos burgueses miembros del Tercer Estado, que están muy lejos de poder ser calificados como “pueblo”. La situación financiera insostenible hizo que el Rey tuviese que buscar alguna solución a este problema. Se convocaron juntas de notables en todo el país que concluyeron unánimemente que se necesitaban más recursos. Todos los ministros de economía recomendaron, como la única forma de lograr dichos recursos, subir los impuestos. El subir los impuestos era algo que el Rey no podía decidir solo y que dependía de la aprobación de la Asamblea de Representación de los Estamentos, que en Francia se conoce como la Asamblea de los Estados Generales (equivalente al Parlamento inglés, las cortes en España o la Dieta en Alemania). Sin embargo el convocar a esta asamblea no resultaba ser algo sencillo. No se convocaba a esta Asamblea desde Luis XIII. Luis XIV gobernó solo, nunca convocó a los Estados Generales, por tanto para la época de Luis XVI no había nadie vivo que hubiese sesionado antes. Todo era complejo, desde lo logístico hasta lo ideológico. Convocar a la Asamblea daría tribuna para que las ideas pululantes ilustradas se hiciesen ver e intentaran cambios al establishment. El Rey trató de evitar la asamblea, pero la situación financiera finalmente lo obligó a convocarla. En la Asamblea, tradicionalmente cada estamento tenía un voto frente a la materia a tratar. Los ilustrados querían aprovechar esta oportunidad para lograr cambios, pero el voto por estamento no les permitiría avanzar. Comienzan a exigir el voto por cabeza, es decir por persona. El abate Sieyes, un miembro del clero lee un documento llamado “Q’ est ce que le tiers état?”(qué es el Tercer Estado) y comienza a insertar las ideas ilustradas de Rousseau en la Asamblea. Esta se desordena y el Rey ordena el cierre de la misma. Un grupo de nobles, clérigos y miembros de la burguesía, que distaban mucho de ser el pueblo, se reúnen en la sala de juego de la pelota (una sala como de juego de billar) y juran no disolverse hasta darle una constitución a Francia.
    El Rey no es capaz de tomar las medidas adecuadas para evitar que el poder se le escape de las manos. Deja que la Asamblea Nacional Constituyente, como se denominan, gobierne de facto. La Asamblea de los Estados Generales había sido convocada para mejorar la crisis financiera que enfrentaba el reino de Francia. Sin embargo, si uno mira en detalles, ve que las medidas que comienza a tomar la Asamblea Nacional Constituyente no van en la línea de las mejoras económicas. Lo primero que hace la Asamblea es terminar con la Sociedad Estamental del Antiguo Régimen, aboliendo los privilegios. Ya no hay estamentos y todos pasan a ser “ciudadanos” con “igualdad ante la ley”. Tras abolir los privilegios, el Marqués de Condorcet, ahora ciudadano Condorcet, publicó los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Una lista de derechos despojados de deberes que emulaba a la Declaración de los Derechos del Hombre de la Independencia Americana.

    Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, Jean Jacques Francois Le Barbier, 1789. Museo Carnavalet, París

    Una turba decide “liberar” a los “presos políticos” llevados a la Bastilla sin juicio por el Rey. Se trata de un acto simbólico ya que en la prisión había solo siete presos y ninguno de ellos, por razones políticas. Pero es el primer hecho violento de la Revolución, como tal. Se trata de una afrenta a la Institución del Rey. El Rey, no es simplemente una persona, es una institución que representa cosas. La toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789 es el primer acto contra la institución del poder real y por eso es símbolo de la revolución. A pesar de estos cambios, la situación económica seguía siendo desastrosa. Aquí es cuando la Asamblea, basada en sus principios anticlericales imperantes en los ilustrados, comienza a arremeter en contra de la Iglesia Católica. Primero, confisca los bienes del clero, convirtiéndolos en bienes nacionales, con lo que las arcas fiscales mejoran un poco. La Iglesia Católica era dueña de una cantidad importante de tierras francesas. Pero no les bastó con esta medida. Se establece la llamada “ Constitución Civil del Clero” que obligan a firmar a los miembros del clero francés, que pasan a ser entonces funcionarios públicos. Revive con esto la antigua tendencia del estado francés de querer controlar a la Iglesia. El clero queda dividido en “Constitucionales”, los que firman el documento y “Refractarios”, los que se niegan a hacerlo y pueden por tanto, ser legalmente perseguidos. Esta medida justificó persecuciones y posteriores muertes de un porcentaje importante del clero. El Papa reclama, el Rey confuso pone veto a la constitución y angustiado por la situación, decide huir. Su mujer, María Antonieta, es la hermana del actual Emperador de Austria y espera al otro lado de la frontera, conseguir refuerzos y recuperar el poder de Francia. La huida es mal planificada y el Rey y su familia serán descubiertos en la ciudad de Varennes. Serán llevados de vuelta a París en una situación compleja y el Rey es visto como un traidor. Esta situación de debilidad hace que a su regreso no le quede otra alternativa que firmar la Constitución Francesa, con lo que Francia se convierte en una monarquía constitucional. Pero las revueltas comienzan a aparecer por todas partes, el Rey amenazado decide buscar refugio en la ahora llamada Asamblea Legislativa. La Asamblea lo apresa, lo juzga y lo condena a muerte por traición a la Patria. El Rey es guillotinado, hecho que es visto como una gran afrenta por muchos. La Reina es tomada prisionera, se le hace un juicio montado, con resultado preestablecido, se la condena a muerte y es guillotinada. Europa está en shock, las instituciones monárquicas se sienten en jaque. Los países limítrofes escandalizados se movilizan contra Francia. El hermano de Luis XVI, Luis XVIII, se instala en Londres como Rey en el exilio. Francia se siente amenazada. Se establece un gobierno para hacer frente a este estado de excepción – la Convención, la que se organiza a través de “comites”, siendo uno de ellos el “Comité de Salud Pública”, a cargo de un joven abogado burgués recién ascendido, Maximilien de Robespierr este divide la realidad en los amigos y enemigos de la Revolución. Sintiéndose amenazados por las potencias externas, Robespierre llama a la conscripción militar obligatoria, lo que lleva al desánimo y al descontento a gran parte de los franceses ya que la mayoría de ellos no estaban de acuerdo con las acciones revolucionarias. Eran, en su mayoría católicos y estaban molestos por las medidas anticlericales y antirealistas, respetaban y querían a la figura del Rey. Por esto varias regiones de Francia, entre las que destacan la región de la Vendeé y la Bretagne, se levantan en armas. Estalla una guerra civil. A esto se le suma las amenazas externas, lo que hace que la Revolución pierda su cauce. Las Revoluciones, como dijimos al comienzo, siempre nacen desde arriba, de los ideólogos y luego, adquieren su propia dinámica y quienes las crean ya no las pueden controlar. Eso es lo que sucedió acá. La Revolución “se volvió loca”. Nacida de la razón se tornó en algo irracional. Robespierre dice que a los amigos de la Revolución se los gobierna con la razón y que a los enemigos de la Revolución se los gobierna con “el terror”.

    Luis XIV, Rey de Francia y Navarra (1754 – 1793) en 1770. Antoine Callet. Actualmente en el salón Apollo, Versalles

    Las regiones de la Vendeé y la Bretagne son diezmadas por los ejércitos revolucionarios, considerándose estas matanzas el primer genocidio de la historia. Robespierre habla de borrar de la tierra “la raza maldita de los vendeanos”. La guillotina no deja de funcionar, los juicios express, justifican lo injustificable. Las fronteras son amenazadas. Aquí aparece por primera vez el nombre de Napoleón Bonaparte, joven militar que defiende el puerto de Tulón para los revolucionarios y que luego salva la ciudad de París de los contra revolucionarios. La revolución pretende instaurar una nueva era y terminar con la Era Cristiana. Triunfan las ideas anticlericales de Voltaire y para aplastar a “la infame” se establece como año 1, el año de la formación de la república, ya que los revolucionarios no quieren contar los años desde Cristo. Suprimen la semana, ya que esta se establece en las ideas de los días de la creación y la reemplazan por la década. Establecen todo en medidas científicas, crean la escala decimal de pesos y medidas. Cambian los nombres de los meses a nombres más científicos, thermidor (calor), Fructidor (mes de los frutos)…etc. Robespierre declara abolido el culto católico y establece el “culto a la diosa razón”, toda cordura está perdida. La idea era refundar. Los líderes de la revolución comienzan a matarse entre ellos. Dantón es condenado a muerte, lamentándose, “libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre”. Marat, quien publicaba el periódico “L’Ami du Peuple” es asesinado por su amante, Charlotte Corday en la tina y Robespierre es tomado por asalto en un golpe de estado (la Revolución Thermidoriana) que no pretende terminar con la locura, sino simplemente salvar a Theresa de Cabarrus, Madame Tallien, amante de otro revolucionario, de la guillotina. La Revolución mata a miles y no son precisamente los nobles de pelucas blancas los que caen. La mayor parte de los muertos son miembros del clero, campesinos y artesanos, a los que se suele llamar “pueblo”. Pareciera ser que la razón deja de existir y el sentido común, que suele ser el menos común de los sentidos, casi desaparece.

    Caricatura inglesa mostrando los excesos de la Revolución Francesa simbolizados por la Guillotina. Entre 18.000 y 40.000 personas fueron ejecutadas durante el gobierno del Terror. John Cruikshank

    Pero este no es el fin de la Revolución ya que se establece un nuevo gobierno llamado “El Directorio” que no representa un corte ni el fin de los principios de Rousseau revolucionarios, sino que la continuidad. Napoleón es tomado prisionero por sus vínculos con Robespierre y con otros personajes afines, pero sale en libertad. Se hace amigo de uno de los directores, Barras. Conoce a la ex amante de Barras, una condesa viuda, Josephine Tascher de la Pagerie, condesa de Beauharnais con grandes vínculos en la sociedad parisina. La revolución no había creado la sociedad igualitaria que pregonaba, los contactos eran los que permitían ascender. Se casa con ella, no por amor. Se trata de una unión por conveniencia, para ambos lados. Es enviado a combatir contra los austriacos, quienes aún estaban contra Francia por la muerte de los Reyes y vuelve triunfante. Pide ser enviado a Egipto y a pesar de ser derrotado por la flota inglesa, comandada por el Almirante Nelson, en la batalla del Nilo, vuelve triunfante a Francia. Su figura comienza a ser querida y muy popular. Su hermano Lucien Bonaparte un abogado inteligente propone a un grupo que quiere hacer un golpe contra el Directorio, el nombre de Napoleón. Es convocado por Sieyes y Ducos para ayudar en el golpe de estado.
    Se establece el gobierno del Consulado y rápidamente Napoleón se nombra Primer Cónsul y luego Cónsul Vitalicio ostentando todo el poder. Durante el consulado se ve que es un hijo de las ideas de la Revolución y que su intención es institucionalizarlas. La Revolución no pudo culminar su proceso legislativo por causa de las amenazas externas e internas y el estallido de la guerra civil, que el mismo Napoleón ayudará a aplacar. Durante el consulado Napoleón se preocupará de crear un cuerpo legal que acompañe a la constitución francesa y dé forma real a las ideas de Rousseau. Se crearán el Código Civil ( base del nuestro en Chile), el Código Penal, Código de procedimiento penal, entre otras, se codificarán las leyes en general. Tomará las reformas tributarias establecidas por los revolucionarios y creará un cuerpo burocrático, no muy eficiente, pero sí multi presente que ayudará a las labores del Estado de redistribución. Su visión Roussoniana pondrá a la igualdad como algo más importante que la libertad. El Estado debe proveer. El estado es omnipresente y gigantesco. Es el Estado garante, el Estado docente, el estado que vela por el mantenimiento de la igualdad. En 1804, enceguecido por su poder y tras sufrir un atentado en su contra, decide hacer un plebiscito para ser Emperador de Francia.
    El pueblo, en su mayoría católico, lo quiere, ya que ha firmado un concordato con la Iglesia Católica. Tras ser apoyado en el plebiscito, no quiere ser menos que los emperadores medievales ungidos y pide al papa que lo corone. Una vez que se corona a sí mismo enfrenta la realidad de Europa. Los países de Europa odian las ideas de la Revolución y no aceptan a Napoleón, un hombre sin linaje y sin alcurnia. Comienzan las guerras napoleónicas que serán la tónica de todo su gobierno. Su estrategia rompe con la visión caballeresca establecida ya que es fruto de la nueva mirada racionalista que olvida el código de honor de “pelear de frente y dar la cara”. Es una nueva estrategia de engañar al enemigo y establecer trampas que permitan obtener ventajas y triunfos. Napoleón se hace dueño de Europa y en la medida que avanza y pone a toda su familia como cabezas de las casas reales de toda Europa, exporta las ideas revolucionarias.
    Los ingleses ven a la Revolución Francesa como algo pasional e irracional. Por naturaleza los ingleses odian el desorden, pero además la Revolución representa lo opuesto a su visión de mundo. Los ingleses se basan en la libertad individual como fuerza creadora y creativa y creen, desde la visión lockiana, que el Estado debe ser lo más pequeño posible. Napoleón representaba una amenaza a esta visión. Cuando la Reina Victoria, varios años después de la muerte de Napoleón, le pregunta a su entonces Primer Ministro, Benjamin Disraeli, ¿qué es la burocracia? Este contesta en forma genial, ”algo muy francés”. Esta visión de mundo no murió con Napoleón en Santa Elena. Napoleón la exportó e instaló en toda Europa y la influencia francesa se encargó de que llegase y se instalase hasta en América.
    Chile es un país muy francés que considera que la igualdad es más importante que la libertad. ¿Acaso no se escuchan las voces que la propiedad es el origen del mal y que el lucro es peor que un pecado capital? Napoleón como embajador de Rousseau, no fue derrotado en Waterloo. Triunfó y se lo ve vigente y con gran fuerza por todas partes. No olvidemos que esta agua alimentó a Marx y estableció las bases de todo socialismo. Su discurso sigue vivo en Chile y en muchas partes del mundo. ¿Derrotado? Pareciera que no.

  • El legado de Prat y su dotación inmortal

    El legado de Prat y su dotación inmortal

    Octubre 1878. El gobierno del Presidente Aníbal Pinto enfrenta  una seria crisis económica por causas externas y otras internas proveniente de administraciones anteriores; se deben incrementar los tributos y reducir gastos que incluyen a las fuerzas navales, justo cuando la situación vecinal con Argentina y Bolivia se agudiza, por la confrontación de intereses nacionales superiores.

    Cancillería demanda de manera urgente a la Comandancia General de Marina la designación de un oficial para desarrollar una delicada misión en Montevideo. Así aparece la figura del Capitán de Fragata, Arturo Prat, quien cumple con especial acierto y rigurosidad la tarea encomendada. La crisis con Argentina se mitiga y deriva, a fines del año, a un acuerdo entre cancilleres (Tratado Fierro-Sarratea) que aleja, por el momento la adhesión de este país a la Alianza Defensiva secreta, vigente entre Perú y Bolivia.

    Antofagasta 1879. Mayoritariamente habitada por chilenos que trabajaban en la industria del salitre, la imposición de nuevos tributos, que invalidaba el Tratado de 1874 con Bolivia, determinaron que, el 14 de Febrero, tropas de mar y tierra de Chile ocuparan la ciudad para defensa de los pobladores e intereses nacionales.

    Arturo Prat arriba ese mismo día de regreso a Chile, da cuenta de su misión y es designado como secretario personal del Ministro de la Guerra Dn Rafael Sotomayor, con quien viaja al Norte, dejando atrás a su esposa con dos hijos enfermos, situación de pesar que se sumaba al hecho de no haber sido considerado con algún mando por el zarpe anticipado de los buques de la Escuadra. Sus competencias de marino y abogado, pese a tener vasta experiencia embarcado, le complicaban su agenda profesional y personal asumiendo siempre con generosidad las imposiciones del deber. Sotomayor lo requería, como interlocutor válido con el Almirante Williams, al mando de la Escuadra, para resolver los cursos de acción estratégicos y decidir entre dirigirse a Callao o establecer un bloqueo naval en Iquique,  alternativa esta última, optada por el Almirante, consciente de las debilidades de sus buques para enfrentarse a fuerzas superiores en un puerto tan bien fortificado.

    Estas disputas superiores favorecieron el destino de embarco esperado por Prat, asumiendo el mando de la Covadonga y, posteriormente el de la Esmeralda, cuando el Almte Williams acepta el cambio de planes para dirigirse a Callao, dejándolo a cargo del bloqueo de Iquique, considerando que ambos buques a su mando, eran los de menor potencial para continuar al Norte y enfrentar a los blindados peruanos. Nuevamente sus intereses personales se ven postergados por una causa superior.

    Pero es así como se conforma el entorno que llevaría a Prat y a su dotación a la inmortalidad. Providencial resultó también que la primera confrontación de significación, acaecida inesperadamente en Iquique y Punta Gruesa, determinara resultados materiales de mayor equilibrio de fuerzas para Chile, y lo más relevante, un impacto emocional que tuvo el sacrificio sublime de unos pocos chilenos, encendiendo con ello, el compromiso de todo un pueblo para enfrentar una causa desconocida hasta ese entonces.

    Su comandante fue un hombre ejemplar, fraguado en un camino de esfuerzo y superación permanente gracias a sus nobles principios y valores cristianos, entregando todas sus capacidades y amores en beneficio de Chile, de su Armada, de su familia y de todo prójimo que la vida le interpuso; su dotación integrada por sencillos marinos, algunos de formación profesional básica, inducidos por la estatura de su conductor, reaccionaron a la arenga y lucharon hasta morir y hundirse con su bandera al tope.

    Cuando han transcurrido 141 años de la gesta naval que nos convoca, Chile suma a las tradicionales complejidades de gestión integral de todo gobierno, la presencia de una pandemia viral de carácter universal con efectos impredecibles para la salud y sustentabilidad económica de todos sus habitantes. Para superar un desafío de esta magnitud, tal como ayer,  resulta imperativo contar con el esfuerzo de todos los chilenos.

    Hoy al igual que Prat y su dotación inmortal, emergen chilenos de gran responsabilidad y nobles sentimientos, que están entregando todos sus esfuerzos, también con riesgos de sus vidas, para ayudar a los enfermos y connacionales más necesitados. Si logramos que el ejemplo de nuestras glorias de antaño y la de los héroes ciudadanos de hoy, hagan reflexionar los corazones de toda nuestra sociedad, podremos tener la esperanza de unirnos frente a las grandes amenazas presentes, dejando atrás todo tipo de mezquindades individuales o colectivas que nos embargan profusamente. No hay otra alternativa.

  • La Península de Crimea

    La Península de Crimea

    Su historia y el regreso
    a la Madre Patria

    El 16 de marzo de 2014 casi el 97% de los habitantes de la península de Crimea votaron a favor de la reunificación con Rusia. Dos días más tarde el presidente ruso Vladimir Putin alabó el hecho con un discurso histórico, en el que, según sus palabras el hecho de que la península es parte fundamental de Rusia era algo absolutamente indiscutible. ¿Qué significa Crimea para la nación rusa?, ¿cuáles son los hechos que nos permiten explicar que su población haya deseado tan ardientemente el regreso a la Madre Patria?.

    Crimea ha sido una verdadera obsesión para varias culturas. Desde tiempos remotos, la península de algo más de 26.000 km cuadrados, y ubicada estratégicamente en la costa norte del Mar Negro, ha sido poblada por diferentes pueblos, quienes atraídos por su geografía, su clima, sus recursos terrestres y marítimos han tratado de dominarla.

    Escitas, griegos, bizantinos, godos, hunos y turcos; sólo por nombrar algunos. Sin embargo, fuertes lazos históricos, culturales, militares y económicos la unen a Rusia. Es difícil expresar en toda su magnitud lo que Crimea representa en el sentimiento nacional ruso, pero la noción de una historia común, de un sentimiento nacionalista y de orgullo patrio compartido nos ayudan a hacernos una idea de porqué la península es para Rusia parte de su historia.

    La Tauris griega

    Los primeros vestigios de la historia de Crimea nos remontan a la antigüedad. Sus primeros habitantes se conocen en las fuentes antiguas como los cimerios, quienes se habrían establecido ahí alrededor del siglo XII a.C. fundando Kymeria o Cimeria.

    Siglos más tarde, alrededor del VII a.C., parte del territorio de la península fue ocupado por escitas de origen iranio. Y en la Crimea montañosa de la costa sur se asentaron los taurus, una tribu descendiente de los cimerios. Ambas tribus serían reducidas posteriormente por los ataques de los sármatas, también de origen iranio.

    Los antiguos griegos instalaron sus primeras colonias en la península en el siglo V a.C. y fueron los primeros en llamar a la región Tauris por los indígenas que la habitaban. Las ciudades griegas fueron estableciéndose a lo largo de toda la costa del Mar Negro, una de ellas será el puerto marítimo de Quersoneso, ubicada al sudeste de la península, en las afueras de la actual Sebastopol.

    Tauris, también llamada Táuride o Quersoneso Táurico, es en las antiguas leyendas griegas el lugar al que fue enviada Ifigenia luego de ser rescatada por la diosa Artemisa del sacrificio humano ordenado por Agamenón, su padre. Artemisa convirtió a la joven princesa en sacerdotisa de su templo, con la misión de sacrificar a los extranjeros que llegaran a esa tierra.

    En el siglo II a.C. la parte oriental de Tauris pasó a formar parte del Reino del Bósforo, para luego ser incorporada al Imperio Romano en el siglo I. En época romana comienza a difundirse el cristianismo, dejando importantes huellas. Crimea sería el lugar de sacrificio de San Clemente; quien, según la leyenda, fue deportado al Quersoneso Táurico y muere ahogado en sus aguas. Además, en el lugar predicaron el evangelio los hermanos Cirilo y Metodio, también conocidos como los apóstoles de los eslavos, quien provenientes de Tesalónica en el Imperio bizantino, se convirtieron en siglo IX en misioneros del cristianismo primero en Crimea, y después en la Gran Moravia.

    A lo largo de los siglos posteriores, y hasta el VIII d.C., Crimea fue invadida y ocupada sucesivamente por varios pueblos como godos, hunos, búlgaros y jázaros. Por su parte, la ciudad de Quersoneso quedó desde finales del siglo IV d.C. bajo la influencia del Imperio Bizantino.

    Del dominio del Rus de Kiev al Kanato de Crimea

    En la segunda mitad del siglo X, la zona oriental de Crimea fue conquistada por el príncipe Sviatoslav I de Kiev, pasando a formar parte del principado de la Rus de Kiev, el estado eslavo antiguo que es reivindicado hoy como origen por los estados modernos de Rusia, Bielorusia e Ucrania. Fue una época crucial para la historia de Crimea, en la que los eslavos de la Rus de Kiev comenzaron a habitar poco a poco todo el territorio de la península.

    El Gran Príncipe Vladimir I de Kiev, hijo de Sviatoslav, amplía las conquistas capturando la ciudad bizantina de Quersoneso. En ella, en el año 988 de nuestra era, fue bautizado bajo el rito ortodoxo. De regreso en su patria derribó monumentos paganos e inició la cristianización de los rus de Kiev. Una impresionante catedral ortodoxa rusa fue construida ahí para conmemorar este importante acontecimiento histórico.

    Sin embargo, el dominio de los rus de Kiev entró en decadencia a raíz de las invasiones de los mongoles. Entre 1239 y 1441 la península, salvo el territorio en manos bizantinas, quedó bajo el dominio de la Horda de Oro, el estado mongol que surge tras la ruptura del Imperio Mongol en la década de 1240.

    Después de la destrucción del ejército de la Horda Dorada en manos del  líder militar y político Tamerlán o Timur, serán los tártaros quienes se instalan en la península y fundan ahí el Kanato de Crimea en 1441, un estado tártaro e islámico con capital en la ciudad de Bakhchisaray. El kanato se convierte en protectorado otomano en 1475 y bajo esta protección, por más de trescientos años, controló no sólo la península de Crimea, sino también las costas y los territorios al norte del Mar Negro.

    La conquista rusa:
    una guerra religiosa

    Los antecedentes de la anexión del territorio del Kanato de Crimea al Imperio Ruso en  son múltiples. Desde el deseo de acceder al mar negro, crucial para la defensa militar del imperio en la frontera con el mundo musulmán, y hacer con ello viable su imagen de potencia en el continente europeo; hasta razones religiosas que le permitieron a los rusos reclamar Crimea como un lugar cristiano sagrado. Todas esas razones tomaron un carácter formal durante los años del reinado de Catalina la Grande.

    Como consecuencia de su derrota en la guerra ruso-turca de 1768 a 1774, los turcos se ven obligados a firmar el tratado de Kuchuck Kainarji, por medio del cual deben deponer su soberanía sobre el Kanato y conceder la independencia a los tártaros. Los rusos, por su parte, no ganaron muchos territorios pero si asumieron el derecho de proteger a la población cristiana ortodoxa.

    Los otomanos se mostraron reticentes a aceptar la independencia de Crimea, temiendo que muy pronto sería sometida por los rusos. Y así fue, aprovechando la débil independencia del Kanato, el Imperio Ruso de Catalina la Grande ocupa y anexiona Crimea en 1783 deponiendo a su último Khan, Sagin Giray.

    En opinión del historiador británico Orlando Figes, la anexión rusa de Crimea fue una amarga humillación para los turcos, se trataba del primer territorio musulmán que el Imperio Otomano perdía a manos de los cristianos.

    Catalina la Grande había tenido éxito en su esfuerzo por llevar a Crimea al seno de Rusia, lo que permitió salvar del olvido los vestigios de Quersoneso, cuna de la cristiandad eslava y símbolo sagrado dentro de la historia de Rusia. La antigua Táuride griega será a partir de entonces la Gubernia rusa de Táurida, el lugar en el que Rusia enlaza tanto con el mundo antiguo, como con la civilización helénica de Bizancio.

    En su primer viaje a Crimea, la Emperatriz Catalina definió a la península como una tierra de cuento de hadas de Las Mil y una Noche. De esa manera las tierras tártaras de Crimea pasarán a ocupar un lugar importante en el imaginario ruso, precisamente en el momento en el que Rusia de la mano de escritores, artistas y compositores buscaban la manera de definir el alma y el ser de los rusos.

    La Guerra de Crimea

    La península se verá enfrentada nuevamente a una guerra en 1853. Los afanes expansionistas del zar Nicolás I llevaron a Rusia a enfrentarse en Crimea con una alianza formada por el Imperio Otomano apoyado por el Reino Unido, Francia, y Piamonte-Cerdeña.

    Se trató de una guerra por territorio. Si el Imperio Otomano se derrumbaba, Rusia avanzaría y podría controlar una enorme franja de tierra desde los Balcanes hasta el Golfo Pérsico, de ahí la decisión del Reino Unido y Francia de apoyar a los turcos frente a la amenaza rusa.

    Pero fue además, y nuevamente, una guerra religiosa debido a la creencia cada vez más arraigada en el zar de que se trataba de una cruzada ortodoxa. El destino del Imperio Ruso era cumplir con la misión divina de defender a los cristianos ortodoxos del imperio islámico de los otomanos y llegar incluso a controlar Tierra Santa.

    Así en octubre de 1853 el zar Nicolás I exigió al sultán turco, a través de su emisario el príncipe Ménshikov, que le otorgara la protección de todos los habitantes ortodoxos del Imperio y la capacidad de intervenir en Palestina si la situación lo requería.

    Presionado por la diplomacia británica y francesa, el Sultán Abd-ul-Mejid I rechazó la petición provocando la invasión rusa de posesiones otomanas en el Mar Negro y el posterior desencadenamiento de la guerra.

    Fueron tres años de combates en las costas turcas, el Danubio y en la Península de Crimea que dejaron alrededor 800.000 muertos y episodios míticos como la  Batalla de Balaclava en la que se produjo la tristemente famosa Carga de la Brigada Ligera,  la batalla del río Alma o el asedio de meses al puerto de Sebastopol, ejemplo de coraje, valentía y resistencia del soldado ruso.

    La Guerra de Crimea fue la primera gran guerra industrial, en la que las viejas costumbres caballerescas chocaron con nuevas tecnologías. Se trató también del primer conflicto armado cubierto por periodistas, el primero en ser documentado y fotografiado ampliamente, el primero en emplear el telégrafo y, por cierto, un antecedente de la Primera Guerra Mundial.

    El Tratado de París de 1856 puso fin al conflicto, estableció la desmilitarización del Mar Negro y Rusia perdió sus posesiones en el Danubio y Besarabia lo que supuso un duro revés para la influencia rusa en la región.

    La guerra fue vivida como una terrible humillación para los  rusos, lo que exacerbó los ánimos contra Occidente, pero alimentó el sentido de orgullo nacional en aquellos hombres que lucharon por la defensa de Sebastopol, quienes sentían que sus sacrificios y los motivos cristianos por los que luchaban habían convertido su derrota en una victoria moral.

    La caída de Sebastopol se convirtió en un triunfo nacional y su capacidad de resistencia en un motivo de orgullo patriótico. Como consecuencia de la guerra se produjo un despertar nacional de Rusia que era reflejo de las actitudes heroicas del pueblo ruso durante la Guerra de Crimea .

    El convulso siglo XX

    Durante la Guerra Civil Rusa, y tras la revolución de octubre de 1917, Crimea se convierte en la base del anticomunista Ejército Blanco contra el Ejército Rojo. Sin embargo, tras la victoria de los comunistas en 1921, los bolcheviques anexionaron Crimea estableciéndola como República Autónoma Socialista Soviética de Crimea.

    Durante la Segunda Guerra Mundial Crimea sufrió duramente. En 1941 es invadida y ocupada por el ejército alemán, quienes en diez días alcanzaron Sebastopol. Tras un largo asedio de once meses, la ciudad fue destruida; sin embargo, los encarnizados combates por su defensa mostraron nuevamente la abnegación y el heroísmo de los soldados rusos.

    La reconquista soviética de Crimea se produce a partir de mayo de 1944. Stalin toma la decisión de acusar a los tártaros de Crimea de colaborar con la Alemania nazi, lo que significó la deportación de al menos 200.000 tártaros, permitiéndoseles regresar recién en 1989, bajo el gobierno de Mijail Gorbachov.

    Y será precisamente en Crimea, en la ciudad de Yalta, donde una vez terminada la guerra, en el lujoso Palacio de Livadia donde se celebró la histórica Conferencia de Yalta. En ella, Churchill, Roosevelt y Stalin en representación de las potencias ganadoras definieron cómo se organizaría el mundo después del conflicto, lo que marcará profundamente el curso de la historia hasta nuestros días. En ella se selló la división de Europa y se sentaron las bases de la Guerra Fría.

    Será en 1954 cuando la historia de Crimea tenga nuevamente un vuelco inesperado. El entonces presidente de la Unión Soviética Nikita Kruschev, de origen ucraniano, transfirió la península y convirtió a Crimea en parte de la República Soviética de Ucrania. Para muchos un error e injusticia histórica que debía ser reparada.

    Tras el colapso de la Unión Soviética en 1991 Crimea se transformará en foco de disputas permanentes entre Rusia y Ucrania. En 1992 el gobierno de Kiev impidió la celebración de un referéndum sobre la independencia de Crimea apoyado por los rusos. Sin embargo, y a modo de concesión, se creó la República Autónoma de Crimea, ampliando sus derechos dentro de Ucrania, pero eso no bastó.

    Años más tarde, Kiev y Moscú firmaron un acuerdo que permitió el establecimiento de la Flota rusa del Mar Negro en la ciudad de Sebastopol. La ciudad, además de formar parte del imaginario ruso por las grandes hazañas heroicas protagonizadas por sus soldados, es de importancia estratégica para Moscú ya que le permite mantener control del Mar Negro y un rápido acceso y presencia naval en el Mar Mediterráneo.

    El regreso a Rusia

    En noviembre del año 2013, Viktor Yanukovich, en ese entonces presidente ucraniano, anunció que su gobierno abandonaría los planes de fortalecer lazos con la Unión Europea y, por el contrario, reafirmaría los vínculos con Rusia. Inmediatamente comenzaron las protestas de la población que anhelaba una Ucrania cada vez más unida a Europa.

    Las protestas y disturbios en Maidan, la plaza central de Kiev, fueron en ascenso. En febrero de 2014 manifestantes mueren en las confrontaciones, pero logran sacar a Yanukovich de la presidencia e instalar un gobierno provisional.

    El gobierno del Kremlin decide intervenir en la política ucraniana, tal vez por temor a que esas manifestaciones pudieran traspasarse eventualmente a Moscú.  A principios de marzo, el Presidente ruso Vladimir Putin envía tropas rusas a ocupar Crimea, había comenzado el plan por llevar de regreso a casa a la Península. Por su parte, el gobierno prorruso de Crimea declara la independencia del territorio y organiza un referéndum sobre su adhesión a Rusia.

    El domingo 16 de marzo, los resultados de ese plebiscito son casi unánimes. La votación demostró la convicción de que Crimea era parte de Rusia. Ni siquiera los grandes cambios del siglo XX, ni los más de veinte años en que fue parte de otra nación lograron alterar esa convicción. La anexión de Crimea fue celebrada tanto en Rusia como en la propia península. Crimea había conservado su alma rusa y deseaba el regreso a la madre patria.

    Según la constitución ucraniana y las leyes internacionales el referéndum fue inconstitucional. De eso, no hay dudas. Hoy ha pasado un año desde esos acontecimientos y a pesar de las presiones y sanciones occidentales en contra de Rusia, la situación sigue siendo la misma; nada ha podido hacerse en contra de esa anexión. Rusia sigue defendiendo la idea de que Crimea es parte fundamental de la nación ya que representa un capítulo en su historia sin el cual no existiría la Rusia actual.

      

  • 100 años Primera Guerra Mundial

    100 años Primera Guerra Mundial

    La primera Guerra mundial cambió el mundo para siempre. Este 2014 se celebran los 100 años del inicio del conflicto y es un buen momento para remirar el conflicto y su impacto en el mundo actual.

    Europa cambia radicalmente con la revolución Industrial. Es este proceso el que crea el mundo moderno. Los cambios del siglo XIX son radicales y permanentes. No se trata sólo de un despegue en la manufactura, producto de la aplicación de la fuerza de la máquina a la producción, sino que los cambios que nacen de allí, avanzan a todos los ámbitos de la sociedad. Es en este período en el que se inventa lo que hoy conocemos como la dinámica del mundo de hoy. Los conceptos de la Sociedad de Consumo y de Tiempo Libre surgen junto con la producción masiva. Los Hobbies y los deportes, el desarrollo y despliegue del teatro, y las artes; el consumo de las mismas, la oferta y demanda por estas hace que el siglo XIX sea rico en cultura de un modo más permanente y creciente. Es el auge de los periódicos y del mercado editorial. Los libros aumentan en la medida que la literalidad crece junto con la creación de la educación obligatoria y compulsiva. Es en esta época en que se inventan también los colegios. Las ciudades como centros de producción y consumo marcan la tónica de lo que se viene. Se acelera el tiempo y cambia la forma de habitar el mundo. Estos cambios radicales van de la mano con una filosofía, que centrada en la ciencia, cree que el mundo será cada vez mejor y confía a sobremanera en la capacidad humana. Es la confianza en el Progreso Indefinido.  La dialéctica es la tónica de la época, la cual ve en el futuro cada vez más oportunidades en un mundo más feliz y cada vez mejor.  Este es el mundo de la llamada Belle Epoque, un mundo que siente y ve que vive mejor que sus padres y sin duda, mucho mejor que sus abuelos. Un mundo que confía que el futuro sólo traerá cada vez más bienestar a las naciones europeas, es decir, al mundo. Se trata de una sociedad europeocéntrica, que tiene poco o nulo interés en lo que otras culturas tengan que decir y no concibe que nadie más pueda tener algo que aportar. Europa es la medida de toda la realidad.  Es este mundo de las confianzas el que queda destruido en julio de 1914. El optimismo era tal que nadie esperaba que la Guerra pudiese ser algo malo y estaban seguros que estarían de vuelta en sus casas para antes de Navidad. Pero no fue así, el conflicto se  extendió por cuatro años y diezmó a la población de Europa. Quedó claro que los avances logrados que llevaban a sentir que se vivía mejor, podían también destruir en forma masiva. Es la sociedad de la confianza  la certeza la que quedó destruida. Esta inseguridad sembrada por este primer gran conflicto no quedará resuelta y llevará a la segunda Guerra Mundial. Este quiebre marcará la tónica de los grandes horrores que circularán y habitarán Europa en la primera mitad del siglo XX y que delinearán el siglo XXI.

    No podemos entender el hoy si no remiramos este conflicto que aunque parece lejano, marcó las directrices de los rumbos que tomaría hoy el mundo. No hay segunda Guerra Mundial, sin Primera Guerra Mundial y no hay ordenamiento actual sin Segunda Guerra Mundial, ni Guerra Fría. Una cosa lleva a la otra, pero es la Primera Guerra Mundial la que marca la pauta de los cambios que se sucederán durante el fatídico siglo XX.  Como dice el Historiador Ernst Nolte, es el inicio del conflicto que llevará a Europa a una larga Guerra Civil que se extiende hasta 1945. El ve ambas Guerras Mundiales como partes del mismo proceso, “La Guerra Civil Europea”.

    Para fines del siglo XIX la sociedad de consumo había alcanzado su auge. La competencia industrial era fiera y desatada. Si bien Inglaterra había llevado la ventaja industrial indiscutible durante la primera mitad del siglo XIX, en la segunda mitad esta delantera se había perdido y nuevos competidores aparecieron fuertes en la competencia. Alemania había logrado desarrollar una industria que e producción competía mano a mano con la inglesa, sólo que a causa de su falta de colonias no podía competir con esta. Asimismo tras la Guerra de Secesión americana, Estados Unidos desarrolló una industria que estaba dando que hablar a nivel europeo. Inglaterra ya no llevaba la delantera y era casi evidente que era segundona o tercera en la competencia industrial. Es por esta falta de competitividad que políticamente se decidió hacer énfasis en el concepto de Imperio Británico, mostrando su fuerza colonial de un modo cada vez más evidente. Tras la unificación de Alemania como un ente políticamente unido la amenaza germana se hizo patente y la simple idea que este país se constituyera como Imperio molestó abiertamente a los ingleses.  Tras esta unión, Benjamin Disraeli decide concentrar la política inglesa en el colonialismo y nombrar a la Reina Victoria Emperatriz de la India. Para este entonces él define el poderío británico como “ una potencia asiática”. Tiene claro que la hegemonía industrial europea se ha perdido y que nuevos competidores amenazan el primer lugar. Esta competencia industrial enfatizó la rivalidad con Alemania. Gran Bretaña sólo podía ganarle en industria a Alemania  acausa de sus colonias. Contaban con materias primas más baratas y con mercados asegurados , lo que complicaba la posición comercial de la Gran Nueva Alemania. Es por esto que desde fines del siglo XIX Alemania busca lo que queda del mundo. Se unificó tarde y el mundo ya estaba repartido mayoritariamente entre Inglaterra y Francia. Es por esto que entrado el siglo XX habrá varios conflictos menores en las colonias británicas y francesas por intentos germanos de obtener presencia en Africa y Asia.  Tras el asenso al trono de Alemania de Guillermo II cambia la estrategia de este país en  Europa. La unificación de Alemania había sido llevada  a cabo por la visión de Otto Von Bismark, quien tras la Guerra Franco Prusiana tenía claro que Alemania debía mantener una política de alianzas para evitar el odio de Francia. Mientra Alemania tuviese alianzas, Francia permanecería tranquila. Al asumir Guillermo II, termina con esta política. Saca a Otto Von Bismark de su cargo, por considerarlo muy anciano y abre una nueva política a la que llama Weltpolitik ( la política del mundo) su objetivo es conseguir a cualquier costo colonias para lograr ganarle a Inglaterra la carrera por la supremacía europea. 

    No sólo se trataba de una competencia industrial, sino que el poder se mostraba desde el poder bélico. Es cierto que Europa nos había vistos guerras en el continente desde la Guerra Franco prusiana de 1870. Lejos habían quedado los cañonazos napoleónicos y  los conflictos sólo se habían desarrollado en los territorios coloniales. Cañones lejanos habían marcado la pauta del siglo XIX tras Napoleón. La guerra no parecía algo tan malo. Esta Europa centrada en si misma descubre por primera vez que hay potencias más allá del viejo continente que pueden ganar guerras. En 1898 Estados Unidos de Norteamérica, esa nueva nación anglosajona le gana una guerra a España y se queda con las últimas colonias de lo que había sido en Gran Imperio Español; Cuba y Filipinas. Del mismo modo en 1905 Japón, un ente totalmente nuevo en el concierto mundial, le gana al Imperio Ruso en Port Arthur. Por primera vez parece que el mundo cuenta con más actores que los europeos. Los poderíos se muestran con las armas, y aunque aún hay paz, todos los países europeos se arman pensando en un eventual conflicto. Se produce lo que los historiadores han llamado “ la Paz Armada”. Hay paz, pero se atisba un conflicto inminente que puede llegar en cualquier momento. La propia Alemania de Guillermo I cuenta con un magnífico ejercito que quiere probar. Pareciera ser que una de las zonas de conflicto puede ser los Balcanes. Se trata de una zona compleja. Tras la ocupación de los turcos Otomanos de Constantinopla en 1453, éstos ocuparon la zona extendiendo un imperio sobre los Balcanes. Una de las formas de dominio que tenía el Imperio Turco era por medio de la creación de enclaves musulmanes en las tierras ocupadas. De este modo los Balcanes, antes tierras cristianas fueron permeados por etnias y religiones diferentes. Para fines del siglo XIX el Imperio Turco se encuentra totalmente debilitado. Su caída se ve venir y sus vecinos esperan con ansias quedarse con pedazos del Imperio destrozado. Dos grandes vecinos tienen ambiciones sobre el viejo Imperio, El Imperio Ruso y el Imperio Austro Húngaro. Desde comienzos del siglo XX Austria Hungría comenzó a anexarse territorios turcos. En 1908 anexa la zona de Bosnia Herzegobina y estallan conflictos religiosos y étnicos. Por su parte Rusia, que no había logrado salir al mediterráneo tras la Guerra de Crimea en la década de 1850 ansiaba una segunda oportunidad de llegar  al “ mare Nostrum” como lo llamaban los romanos.  Se levantó contra en Imperio Austro Húngaro como la gran defensora de los pueblos eslavos. La gran madre de un movimiento de unión de estos pueblos, el Paneslavismo. Ambos Imperios se encontraron como rivales en la zona de los Balcanes y allí sería donde finalmente estallaría la crisis que llevaría al mundo a una Gran Guerra.

    Las causas de la Guerra son amplias y variadas, siendo la más importante la competencia industrial por al supremacía europea. Es por eso que lo que generalmente es visto como la causa, el asesinato del heredero del trono del Imperio Austro Húngaro en Bosnia, no es más que la gota que rebalsó el vaso.  El Archiduque Francisco Fernando era sobrino del Emperador Francisco José de Austria Hungría y había pasado a ser el heredero al trono tras la muerte de Rodolfo en la llamada tragedia de Mayerling. Tras la anexión de Bosnia al Imperio la zona se tornó permanentemente conflictiva. Es por esto que el heredero visitaría a las tropas en la capital de Bosnia, Sarajevo, cuando fue atacado por un movimiento anarquista Serbio, la Mano Negra. El atentado fue ejecutado por un joven serbio, Gabrilo Prinzip. Tras la muerte del heredero al trono y su mujer Sofía hubo consternación. Rápidamente el Kaiser Alemán, quien quiere probar su ejército, convence al Kaiser Francisco José de Austria Hungría que contando con su apoyo debe declararle la Guerra a Serbia. Pero, analicemos lo ocurrido. El Heredero al trono austriaco fue muerto por un movimiento anarquista serbio en territorio Imperial, Bosnia. Los movimientos anarquistas, como bien dice su palabra, no obedecen a naciones; son anarquistas. Entonces ¿qué tenía que ver Serbia? La verdad, nada.  Simplemente el Kaiser Alemán quería la Guerra, ya que sólo las guerras cambian los mapas. El Kaiser buscaba si o sí colonias. Y como el mundo ya estaba repartido, la única forma de obtenerlas era por medio de la Guerra. El estaba convencido que el ejercito alemán era el mejor ejercito del mundo y que ganaría la Guerra. Pero lo que no sabía era que todos los países habían mejorado sus armamentos y que la paridad de fuerzas llevaría al mundo a un largo y duro conflicto. El optimismo imperante para 1914 era tal que nadie imaginaba que el conflicto pudiese durar mucho tiempo. El mundo tenía que ser cada vez mejor. Este optimismo acompaña incluso avanzada la Guerra. El Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica cuando hace su documento llamado los 14 puntos para la paz cree que esta será la última de todas las guerras. Ese optimismo impedía ver que el Armagedón se había desatado y que Europa se desangraría los próximos 50 años. 

    Se ve que todo estaba preparado y que todos esperaban la Guerra. Una vez que Alemania dejó la política de Alianzas, rápidamente Francia buscó aliados en Rusia y en Gran Bretaña. Se vio rápidamente que el viejo Bismark tenía razón. Más sabe el diablo por viejo que por diablo, mientras Alemania tuviese aliados Francia estaría sosegada. Bastó que Alemania dejara las alianzas para que Francia buscara las propias por temor a Alemania. Una vez que Alemania convence a Austria Hungría de hacer un ultimátum a Serbia y luego declararle la guerra, las nuevas alianzas se cumplen. Cuando Austria Hungría y Alemania le declaran la Guerra a Serbia, Rusia, como defensora de los pueblos eslavos se moviliza.  Alemania a causa de esta movilización de declara la Guerra a Rusia. Francia se moviliza. Alemania le declara la Guerra a Francia, Inglaterra se moviliza y Alemania le declara la Guerra a Inglaterra. En menos de un mes toda Europa está en Guerra. Las alianzas se cumplen. Alemania invade Francia en una acción relámpago pasando por Bélgica en el llamado Plan Schlieffen , que será el único gran movimiento de la Guerra antes de estancarse en las infernales trincheras. Se establecerán frentes de trincheras, el occidental, entre Francia y Alemania; el Oriental entre Alemania y Rusia y otros menores como el Frente Turco, El Frente Alpino, entre otros. 

    La guerra no tendrá grandes batallas, ni avances, sino que será una guerra de desgaste en las trincheras. Estas se constituirán el infierno mismo en vida para estos europeos que hasta ese entonces eran tremendamente optimistas y creían en la pronta plenitud del hombre.  En esta guerra se probaron nuevos armamentos lo que hizo que el impacto psicológico  fuese terrible. La tecnología y la ciencia trajo bienestar, pero también destrucción hasta lo inimaginable. Es la primera Guerra en que  participa la aviación, por los que las bombas caen del cielo. Aparecen los submarinos, los gases venenosos, los cañones de largo alcance. La capacidad destructiva muestra su potencialidad que va más allá de lo hasta entonces imaginado. 

    Aunque aún es una guerra de soldados marca la pauta de las destrucciones y cambios en el accionar de las guerras. Se termina la caballerosidad y se entra a una dinámica en que todo está permitido. Tras cuatro años de guerra de desgaste, la salida del Imperio Ruso a causa de la Revolución bolchevique, con Lenin prometiendo Paz, Tierra y Pan hizo que Alemania se volcara por entero al frente Occidental.  Pero la entrada de Estados Unidos a último minuto debalanzó las fuerzas e hizo que Alemania no pudiera sino rendirse. Los franceses, que como ya auguraba el octogenario Von Bismark, odiaban a los alemanes y quisieron humillarlos. Los hicieron firmar la rendición en un vagón de tren. Se convocó al tratado de Versalles en el cual no se negoció la paz, sino que se impuso. En ese salón de los espejos repletos de personas, no había ningún alemán. Alemania fue castigada. Se la consideró culpable de la Guerra. En el fondo lo era, Guillermo II buscó la Guerra y la provocó. Tenía que pagar todos los costes de la Guerra. Pero además se les desmantelaron las industrias y la zona industrial fue ocupada por franceses. Sin industrias, ¿cómo podría Alemania pagar los importes obligados? Este tratado firmado en forma revanchista como vendetta no aseguraba la paz, sino la Guerra. Alemania destruida fue fragmentada en los nuevos ordenamientos de mapas. Se le entregó Alsacia y Lorena a Francia, se le dio salida al mar a Polonia y se formaron nuevos países como Checoslovaquia a costa de territorios germanos. Se desintegraron los imperios y se reestructuró el mapa de Europa con una miopía galopante. La paz creada era de cristal y bastaría pequeños temblores para provocar catalismos. La nueva Alemania, ahora una República, la República de Weimar era frágil e inviable. Sin industrias e incapaz de pagar cayó en la mayor inflación que jamás ha conocido la historia. La inestabilidad económica, llevó a la inestabilidad política. El partido comunista alemán soñaba con apoderarse de Alemania en el llamado “ Octubre alemán”. Eso fortaleció los nacionalismos que se oponían a la idea de una Alemania como satélite de la Unión Soviética. Hegel, quien veía que el Estado era la máxima expresión del Espíritu, quien había inspirado a Marx, inspiró también a Hitler. La idea de estados totalitarios inundó el ambiente y surgieron fuerzas que olvidaron al individuo a favor de ideas totalizantes de estados como monstruos devoradores de mismidades. La paz no había llegado, entre guerras se tejieron  odios y rencores que alimentaron con más fuerza los resentimientos. Hitler hizo firmar la rendición de Paris en el mismo vagón de tren en que se firmó la rendición de Alemania de la Primera Guerra Mundial. El mundo había cambiado y el conflicto desatado en 1914 no se resolvería hasta 1945. 

  • Guillermo el Conquistador y la Batalla de Hasting

    Guillermo el Conquistador y la Batalla de Hasting

    Guillermo, conocido en su infancia como “ el Bastardo” no debió haber  llegado nunca a ser duque de Normandía , ni menos rey de Inglaterra. Pero fue un personaje que sorteó los  problemas que se le presentaron, y que con una astucia, pocas veces conocida, cumplió sus metas y cambió la historia de muchas naciones relacionadas con la “conquista”, la cual le otorgó el apodo de “el Conquistador”. 

    Los historiadores ingleses dividen la historia antes y después del 1066, año de la conquista normanda de Inglaterra. Ese año se libra la famosa batalla de Hasting en la cual los sajones son definitivamente derrotados y asumen los normandos como los señores de las Islas Británicas. Esto implica un cambio en la cultura y en la forma de ver el mundo, que va desde lo más gráfico, un cambio profundo en la arquitectura de Inglaterra, hasta  la adopción de modos afrancesados que permanecerán en la corte inglesa por generaciones.  Esta batalla fue ganada por un personaje cruel, pero  genial, como pocos ha habido en la historia.

    Hijo ilegítimo  de Roberto I, duque de Normandía, conocido como “el Magnífico” y de Herleva, concubina, al parecer amada. Nace en el Castillo de Falaise en el 1028. Al cumplir siete años de edad, su padre se va a las cruzadas. Antes de partir su tío convence a Roberto de nombrar al niño como su heredero. Roberto muere en la cruzada y al llegar la noticia de su muerte al ducado,  varios nobles se mueven para proteger al niño. Entre los protectores de Guillermo destacaban su tío, el Arzobispo de Rouen. Gracias a las acciones de éste, el niño logró sobrevivir. Muchos aspiraban el ducado y el obispo dormía en la misma pieza del niño. Al cumplir 18 años es nombrado oficialmente duque de Normandía sin regente. Muchos barones se levantan tratando de probar la fuerza del joven, pero Guillermo se impone con firmeza y gran estrategia.  En el 1047 logra imponerse en  la Batalla de Val- es- Dunes y tras esto debe guerrear en forma continua avanzando dentro de su ducado subyugando a los señores y haciéndoles jurar fidelidad directa a él hasta 1060. Incluso entrará en conflicto con el propio rey de Francia, así como sus vecinos de Bretaña, Maine y Anjou. Buscando nuevas alianzas contraerá matrimonio con Matilda, hija del rey Balduino V de Flandes, con lo que asegura un gran frente de los territorios del norte. Se une la Alta y la Baja Normandía. Del mismo modo, busca acercarse al Papado. El papa estaba molesto ya que Guillermo no consideró la autorización papal para contraer matrimonio.  

    Ya en el 1060 Guillermo es famoso por su habilidad bélica y sus conquistas. Avanza sobre los señores y territorios estableciendo un sistema de vínculo personal entre el derrotado y él. Con esto la pirámide de vasallaje deja de tener los niveles comúnmente usados y cada señor- caballero jura lealtad en forma directa a Guillermo. Premia a quienes lo apoyan con la fórmula “servitium debitium”, dándoles territorios y privilegios. Del mismo modo, ejerce un fuerte control sobre la Iglesia y se dedica a fundar monasterios y  el propio Arzobispo de Rouen es fiel colaborador del duque. Con esto surge un renacer eclesiástico en el ducado y los obispos se muestran partidarios a Guillermo. Junto a la entrada del espíritu cluniacense se fundan o refundan  muchos monasterios, entre los que destacan: Jumieges, Saint Wandrille, Mont Saint Michel, Saint Ouen, Fecamp, Bernay, Cerisy, Mountvilliers, entre otros. El mismo Guillermo junto a su mujer Matilda patrocinan Caen e incitan con esto que la nueva aristocracia apadrine fundaciones eclesiásticas.  Se produce un renacer intelectual que se ve reflejado en la Abadía Le Bec y en la persona de San Anselmo.

    Este nuevo desarrollo eclesiástico y nobiliario trajo gran flujo de recursos al ducado, lo que se manifestó en una época de auge y expansión, como no se había conocido. Guillermo crea en torno a sus parientes cercanos una gran red familiar que lo protegen. Entre estos destacan sus dos medios hermanos, Odón, obispo de Bayeux y Roberto, Conde de Mortain. Otro caballero de gran confianza de él es Guillermo Fitz Osbern, quien también está emparentado con el duque. Usa las estructuras de condes y vizcondes para gobernar y controlar a sus aliados, creando con estos unidades administrativas, judiciales y militares, las cuales le asegurarán el control en toda Normandía, desde los castillos ducales. Construye fortalezas para asegurar el poder, castillos de piedra entre los que destacan, Arques, Brionne, Tillieres, los cuales controlan respectivamente sus regiones. Crea una estructura diplomática marcada por cuatro oficios, el senescal, condestable, chambelán y mayordomo. El control  era total.

    Las relaciones anglo-normandas habían sido muy fluidas. Inglaterra en el siglo XI había sido asolada por los daneses, incluso la familia real anglosajona había tenido que refugiarse en Normandía. Fue entonces cuando Guillermo, aún niño, conoció a Eduardo, quien más tarde sería rey de Inglaterra. Eran primos, Eduardo era hijo de la hermana de su padre. De hecho fueron los normandos quienes ayudaron a Eduardo a recuperar el trono inglés para los anglosajones. Una vez rey, Eduardo, “el Confesor”, sin tener descendencia nombró a  su primo Guillermo, de entonces 23 años,  como su sucesor. Entre los señores sajones, quienes podían reclamar el trono, Godwin era el más poderoso. Su hijo y heredero Harold aspiraba la corona de Inglaterra. Por otra parte, los noruegos junto a los daneses, quienes también decían tener derechos sobre la corona de Inglaterra se levantaba la figura de Harald Hardraada para entonces Rey de Noruega. Los daneses había ocupado Inglaterra  en varias ocasiones y en dos oportunidades el rey de Dinamarca había ostentado también la corona inglesa. El gran Rey Cnut era recordado y añorado por estos pueblos germanos del norte. 

    Eduardo el Confesor no era partidario de Harold (el sajón) y menos de Harald (el nórdico). Sin herederos había puesto sus esperanzas en su primo normando, Guillermo.  Según el Tapiz de Bayeux, (bordado de 70 metros que cuenta la conquista normanda de Inglaterra) Eduardo le habría pedido a Harold Godwinson ir a Normandía para confirmar públicamente  a Guillermo como el sucesor del trono de Inglaterra. Harold quería mostrarse como un gran señor, pero su barco es embestido por una tormenta por lo que llega a Pouthieu. Allí es capturado por el señor local, quien es vasallo de Guillermo y pide una recompensa por el prisionero. Guillermo ordena que lo liberen y manda una escolta para llevarlo a Caen. Harold humillado, no puede mostrarse contrario a Guillermo sino que debe jurarle fidelidad.  Tras eso permanece en Normandía y se hace compañero en armas del duque.

    El 5 de enero del 1066 muere Eduardo el Confesor. Al día siguiente Harold Godwinson es coronado rey de Inglaterra. Dice que el Rey Eduardo, en su lecho de muerte, habría cambiado de opinión, nombrándolo a él sucesor al trono. Incluso menciona un documento, del cual hoy no se tiene registros, que demostraría esta nueva actitud de Eduardo. Hoy no se sabe si esto fue cierto, lo único que se tiene claro es que Eduardo el Confesor murió delirante y tal vez en esa condición podría haber cambiado de opinión. No hay documento que lo demuestre. Pero para los efectos, poco importa. La cuestión de la sucesión no iba  arreglarse por documentos ni abogados. La guerra era segura.  Guillermo mandó rápidamente emisarios con reclamos tras enterarse de lo sucedido y comienza  a preparar las tropas para invadir Inglaterra y recuperar lo que por derecho le corresponde. 

    Por su parte Harald Hadraada, quien venía acompañado del hermano desterrado de Harold Godwinson, Totsy, tenía desde antes listas sus tropas para invadir. Tras solucionar ciertos problemas internos de rebeliones en Noruega y asurar la ayuda de los daneses,  en septiembre estaba listo para partir rumbo a Inglaterra. Guillermo no tenía la flota ni el armamento listo para invadir, por lo que ocupó todo el verano en prepararse para la acción bélica que debía ser decisiva y segura. Para agosto todo estaba listo. Tenía todas la tropas en Saint Valery, pero igual que los ejércitos de Agamenon para la guerra de Troya,  los vientos no eran favorables. Harold Godwinson tenía su ejércitos en el sur. Intentó juntar un ejército de proporciones, pero tuvo problemas con  el abastecimiento y con el reclutamiento de hombres, no había vínculos  personales  tan fuertes como los que tenía Guillermo para con él.  

    El 18 de septiembre Harald Hadraada desembarca en el río Humber con una gran flota y un enorme ejército. A los diez días ocupan la ciudad de York. Harold Godwinson reúne los ejércitos que tiene y marcha hacia el norte para hacer frente a los invasores. El 25 de septiembre noruegos-daneses y anglosajones se enfrentan en la batalla Fulford sin lograr ninguno la victoria definitiva. Luego, en la batalla de del puente Stamford los anglosajones logran imponerse. Harald Hadraada  es muerto en batalla, Godwinson estaba feliz. Todo se mostraba favorable a los anglosajones. 

    El 27 de septiembre el viento por fin se mostró favorable y los normandos pudieron zarpar. La habilidad de Guillermo había quedado más  que clara. Tras una larga espera sin posibilidad de navegar a causa de los vientos, había logrado mantener unido a los ejércitos. Llegan  a Pevensy cerca de Hastings donde construyen rápidamente puestos defensivos controlando las llanuras. Sabía que Harold Godwinson vendría tras él. El 6 de octubre Harold llega a Londres e intenta reclutar más tropas. Había perdido muchos hombres en la Batalla de Stamford. Necesitaba más hombres y no podía esperar demasiado, ya que cada día Guillermo era más poderoso. La noche del 13 al 14 de octubre Harold llega con sus tropas a Hastings, la batalla comenzaría  al día siguiente. Harold habría tomado posición en una colina cercana y  Guillermo habría atacado. Fue una batalla de más de seis horas. Ninguno de los bandos fue mejor que otro, pero la disciplina normanda fue superior y las fuerzas sajonas comenzaron a esparcirse. Durante la tarde hasta el mismo Harold había caído en batalla. Para ese minuto la batalla ya estaba perdida para los anglosajones. Guillermo había ganado la batalla pero tenía que ganar Inglaterra. Invita a los señores sajones  para que lo reconocieran como el  legitimo rey.  Espera cinco días, pero ninguno viene, todos se habían retirado a sus tierras para defenderlas.  Para fines de noviembre Guillermo controla toda la región de Wessex. Para diciembre ocupa Londres, con lo cual muchos señores le juran  fidelidad. Para la navidad del 1066 se corona rey de Inglaterra y proyecta la torre de Londres como fortaleza estratégica. 

    Los cinco años siguientes se dedicará a aplacar rebeliones. En la medida que avanza sobre el territorio construye fortalezas de piedra y se las entrega a señores fieles a él. Replica las acciones antes ejecutadas en el ducado. Los caballeros que pelearon con él en Hastings reciben tierras en toda Inglaterra.  Para el 1073 ya se había impuesto sobre Inglaterra y regresa a Normandía para ver como están las cosas en el ducado. Al regresar al ducado debe aplacar rebeliones en todo el territorio, incluso algunas provocadas por su propio hijo Roberto en alianza con el Rey de Francia. Tras solucionar los problemas en el ducado, vuelve a Inglaterra en el 1085 a aplacar rebeliones danesas y sajonas en todo el territorio. La autoridad normanda se establece a través de la fuerza bruta y luego se da un proceso de institucionalización. Fue muy difícil aplacar las rebeliones, los anglosajones se habían aliado con nórdicos. Ordenó a todos sus fieles ir a Salisbury y allí firmar un juramento de fidelidad directa a él, saltándose el usado sistema de vasallaje de niveles que existía en la época.  Guillermo innova en el sistema feudal eliminando los vínculos intermedios y fortaleciendo el vínculo directo al rey.  

    Para poder asegurar el control Guillermo decide hacer un inventario de los bienes del reino. Contrata encuestadores para  visitar cada villa de Inglaterra y registrar todos sus bienes y las obligaciones legales de cada habitante. La colección de registros es conocida como el Libro Domesday. Esta compilación es muy valorada por los historiadores para poder analizar la estructura social y económica del siglo XI en Inglaterra. Guillermo lo usó para alcanzar la fortaleza militar y económica en Inglaterra y establecer un sistema de impuestos efectivo y controlado.  Este documento es único en la Edad Media y muestra el control ejercido por Guillermo que es único en su tiempo. 

    Roberto su hijo, quien era considerado el heredero de Normandía e Inglaterra, complotó contra su padre con lo cual Guillermo decidió dividir sus territorios, entregándole Inglaterra a su hijo segundo, Guillermo. La historia había sido muy distinta si el ducado de Normandía y la corona Inglesa habrían permanecido unidos. Si los territorios habrían permanecidos juntos Normandía habría sido anexada a Inglaterra y se habría desprendido de Francia. 

    Guillermo regresa a su ducado a aplacar las rebeliones encabezadas por el rey de Francia. Cae enfermo durante la campaña y es llevado al monasterio de Saint Gervais. Muere el 9 de septiembre de 1087.  Inmediatamente tras su muerte estalla la guerra entre los señores que aspiraban al poder del ducado. Los restos de Guillermo sufren una terrible suerte. Primero, debido a las luchas los restos son descuidados y se retrasa el proceso de sepultura. Finalmente se organiza el entierro, con el fin de llevar sus restos a Caen. La ceremonia debe ser suspendida por un incendio, el cuerpo queda botado en el suelo. La muchedumbre huye. De este modo, los funerales deben continuar después. Pero sus restos no descansarían en paz. Su tumba será saqueada por grupos calvinistas durante las guerras de religión en el siglo XVI y durante la Revolución Francesa. Hoy de sus restos no queda nada, sólo una placa conmemorativa que lo recuerda. 

    La Conquista Normanda cambió el destino de Inglaterra y Guillermo es una figura clave en su historia. Se reemplazó la nobleza sajona por una nueva nobleza normanda. Ya para el 1086 el 80% de la nobleza era de origen normando. Se aplicaron políticas centralizadoras que cambiaron la administración pasando un quinto de las tierras de Inglaterra a la persona del rey, un cuarto a la Iglesia y el resto a los señores normandos fieles al rey , asegurándose que ninguno fuese lo suficientemente poderoso como para hacerle frente. Se realiza una gran innovación militar la cual se refleja en  los castillos construidos en piedra. El avance en el territorio inglés va de la mano con la construcción de fortalezas que marcan las zonas ocupadas y controlan el poder. Los normandos cambian las costumbres en Inglaterra, adoptando formas francesas, incluso el idioma francés. El idioma de la corte británica será el francés hasta el siglo XV. Incluso Ricardo Corazón de León, el famoso rey inglés de la segunda cruzada y Robin Hood,  hablaba francés.  

    Cambia también el concepto de la tenencia de tierras. Antes existían las tierras sin dueño. Ahora el concepto será “ Nullus Terre Sans Seigneur”- no hay tierra sin señor. Todas las tierras eran entregadas a los señores a cambio de un servicio. Imponía grandes demandas a sus vasallos, ya que les entregaba múltiples beneficios. Del mismo modo, llegó con la conquista la Iglesia normanda con su espíritu reformador y su arquitectura románica. La antigua iglesia inglesa estaba centrada en monasterios, la nueva en pueblos y catedrales. Es la conquista la que aleja a Inglaterra se su influencia nórdica escandinava y la hace mirar a  Francia al continente uniéndola  al destino de Europa Central.