Categoría: Historia

  • El misterioso ejército de terracota

    El misterioso ejército de terracota

    Las celebraciones del Bicentenario en nuestro país han traído una posibilidad casi única para todos nosotros. Una parte del milenario Ejército de Terracota será exhibido a partir de diciembre próximo -y hasta abril del 2010- en el Centro Cultural Palacio de La Moneda.
    La idea de China como una superpotencia es un tema que ha estado comentándose desde hace unos años en el análisis internacional. Su crecimiento económico, su apertura, su numerosa  población, son algunas de las características que han convertido a China en uno de los líderes mundiales actuales.

     La Gran Muralla China

    Pero China no debe esperar para ser super potencia. Ya lo fue. Hace miles de años, cuando el mundo estaba organizándose y algunas de las grandes civilizaciones aún no despertaban. En ese entonces, China ya tenía una historia que contar. La tradición cuenta que hace unos cuatro mil años atrás, los HAN fueron quedándose alrededor del río Amarillo, escogiendo ese lugar para asentarse y comenzar a constituir lo que luego sería una gran civilización. Los mismos HAN que aún hoy pueblan toda la región, siendo más del 90% de los habitantes actuales de China. Cómo será de armónica la historia de este país, que los mismos habitantes originales siguen comandando hasta hoy esas tierras. Primero fueron tribus organizadas, luego, el feudalismo estructuró la región en mini reinos, con “Señores de la Guerra” repartiéndose el poder. Pero llegó un momento, un hombre, que cambió la historia drásticamente.
    QIN SHIHUANG vivió en el siglo III a.C. Era uno de aquellos que ostentaba muchísimo poder, un Señor de la Guerra. Pero él quería más, siempre más. Poco a poco fue aumentando su hegemonía, hasta imponerse del poder completo el año 221 a.C. Él fue realmente quien unificó China. Desde su reinado podemos conocer al país tal como lo comprendemos en la actualidad. De hecho, él también le dio el nombre, ya que QIN, realmente se pronuncia algo parecido a “CHIN”, marcando con evidencia lo que luego sería “CHINA”. Pero no se quedó ahí. No le bastaba con unificar los territorios, convertirse en el primer emperador de China o darle un nombre único a todos ellos. Él quería más, siempre más. Decidió entonces, que los pequeños muros, que protegían sólo algunos latifundios, debían unirse, para conformar una larga protección que defendiera al reino de las amenazantes tribus mongolas del norte. Fue así como dio origen a lo que tras siglos se convertiría en la Gran Muralla China.

    Decidió también que el sistema de pesos y medidas debía ser el mismo para todos. Mal que mal ahora pertenecían a un solo reino. Debía también formalizar un sistema de caminos y hasta canales de regadío. Incluso más difícil aún, impuso que la escritura fuera igual para todos. ¡Qué dificultad! De las más remotas regiones, cada dialecto propio debía homologar la forma de escribir sus conceptos. Nada fácil si pensamos que apenas hoy cuentan con más de ocho mil caracteres. Sin embargo él no se detendría. Él quería más, siempre más. Su poder no bastaba. Ni sus tierras, ni sus riquezas. Buscaba insaciablemente algo más. Siguió entonces en búsqueda de la fuente de la juventud. De la inmortalidad. Quería alcanzarla a toda costa. Probó todo tipo de pócimas y no cesó durante toda su vida buscando lo inalcanzable, ya que la muerte lo obsesionaba. No la podía controlar.                            Soldado de Terracota, modelo tamaño natural

    Fue tal su temor a morir, que quiso estar preparado si es que ella lo alcanzaba. Apenas llegó al poder, uno de sus primeros mandatos fue construir su tumba, la que lo albergaría en el más allá. Debía estar en Xian, la capital imperial y debía ser tan especial que nadie dudara que se trataba de él, de SU morada final. Y además, debía estar protegida. Que nadie se atreviera a acercarse. Debía ser inexpugnable. Y él quería más, siempre más. Fue por eso que mandó a acompañar su tumba con el espléndido Ejército de Terracota. En formación de batalla, las más de 8 mil piezas eran un ejército perfecto. Caballería, infantería, carros, caballos. Todo lo que fuera necesario. Y de tamaño natural. No era para dar una idea de protección. Era real. Con armas verdaderas. Cada uno de los soldados con sus propias armas. Cada uno de ellos de casi dos metros de alto. Hechos con moldes, pero sólo para los cuerpos. Cada rostro, cada expresión, cada tocado, cada postura, todos distintos. Tallados individualmente. Y sus manos también.

    Treinta y seis años demoraron los artesanos en concluir la gran obra. La leyenda dice que al finalizar, fueron asesinados para no revelar los detalles. Pero eso quedará en el misterio. Como también quedará en la incógnita cómo realmente murió el emperador, ya que muchos dicen que fueron sus propias pócimas, inventadas para la inmortalidad, las que lo llevaron a la muerte. Y en el misterio también se quedará, al menos por ahora, su propia tumba. Aún hoy no ha sido desenterrada. Su riqueza todavía es un enigma, ya que se teme que al excavar, se pierda el rico colorido de las figuras, tal como ha sucedido con las piezas desenterradas hasta ahora.
    Los chinos van lento. Desenterrando de a poco. Ensayando nuevos métodos que permitan la conservación del color. Trabajando sólo entre ellos, sin invitar a otros, para evitar que sus piezas terminen en alguna colección privada o, peor aún dicen ellos, en algún importante museo del mundo. Por eso son tan sigilosos con su ejército. Por eso casi no lo prestan. Sólo el British Museum hace un par de años y Colombia han sido privilegiados con algo de la muestra. Por eso que la oportunidad de conocerlo aquí, en Chile, será un lujo que pocos podrían contar sin haber pisado China. 

  • El Circo Chileno: Ayer, hoy y siempre

    El Circo Chileno: Ayer, hoy y siempre

    “Circo Hoy” se llama el proyecto de investigación para el Bicentenario de Pilar Ducci y Francisco Bermejo financiado por Fondart, Consejo Nacional de las Artes y de la Cultura, y patrocinado por la Biblioteca Nacional con miras a convertirse en dos libros que recopilen y den cuenta de la memoria colectiva del circo familiar y tradicional chileno.
    El mes de septiembre, mes de la Patria, da inicio a las tradiciones más puras arraigadas en el alma y en el sentir del pueblo chileno. Resuena la cueca, se arman las ramadas, se elevan los volantines y como por arte de magia aparecen las carpas de los circos que se multiplican en las ciudades y en los pueblos a lo largo de todo Chile.

    El circo es Patrimonio Nacional de Cultura y a las puertas del Bicentenario, Pilar Ducci en la investigación y Francisco Bermejo en la fotografía, se embarcaron en la aventura de indagar y reconstruir la historia de esta institución tan enraizada en lo más profundo de la cultura popular chilena. Para conocer más de este proyecto conversamos con Pilar Ducci, Bióloga de la Universidad Católica que pertenece a la Red Cultural de la Universidad Gabriela Mistral, que patrocina este proyecto que se materializará para el Bicentenario en dos libros, uno con fotografías y el otro con la investigación histórica.

    Hay poco o nada escrito sobre el circo por lo que la investigación se basó principalmente en entrevistas y testimonios hablados y en documentos y recortes encontrados en la Biblioteca Nacional. Con esos elementos, Pilar comenzó a armar una historia que se remonta a la época de la Colonia y que perdura hasta nuestros días. Una historia de amor, de sacrificio y de entrega por un trabajo, a veces duro, pero al que nunca se puede abandonar. Las razones que llevaron a Pilar y a Francisco a investigar y conocer la historia del circo chileno son diversas:”son miles las cosas que hacen que se active un “chip” y uno quede cautivado para siempre. Creo que en esencia tiene que ver con una fascinación por el circo que sentimos desde chicos y también existe algo personal muy fuerte, una empatía con el estilo de vida trashumante, itinerante, medio nómade de los artistas circenses”, explica Pilar.

    Su aventura comenzó el verano pasado en el sur cuando llegaron al primer circo de los sesenta que conocen ya: “Alojamos con ellos, compartimos momentos, comidas, y nos asomamos por un instante a la vida del circo. Eso bastó para quedar prendada. El resto del veraneo consistió en perseguir circos, grandes, chicos, en pueblos remotos, en ciudades grandes”. A pesar del entusiasmo y la motivación la tarea no fue fácil porque en Chile, como está dicho, no existe nada formal escrito con respecto al circo, salvo citas sueltas en libros, recortes de diarios, artículos de revistas, sueltos de prensa, afiches, cartas, fotografías de colecciones de las personas y el enorme anecdotario y memoria de la gente de circo: “A través de entrevistas es posible comenzar a reconstruir una “historia” que no obedecerá a la historiografía típica que todos conocemos porque en muchos casos las fuentes no son comprobables y uno debe confiar en la memoria de las personas que cuentan sus anécdotas personales, sus experiencias” nos relata Pilar pero en cambio, agrega “En otros países como Argentina, Estados Unidos y México tienen libros preciosos y en éstos mencionan el circo chileno y celebran actuaciones de sus trapecistas. Actualmente existen grandes artistas chilenos que brillan en el exterior: los Farfán, Ventura y Cárdenas en Cirque de Soleil desde Las Vegas hasta Japón. Hay decenas, quizás sobre cien payasos chilenos que brillan en el exterior, incluso en el museo de Sarasota, en Florida USA, existe una placa conmemorativa a un gran Tony chileno: Tony Ñico, Marcos Droguett quien murió hace años”.
    En cuanto a los payasos, los chilenos tienen una identidad muy característica, dialogan con el público, interpretan el humor rápido y espontáneo de los chilenos: “Los payasos chilenos son famosos internacionalmente, y son los payasos más apetecidos de Latinoamérica, incluso el payaso más importante de USA es un chileno, el Pastelito Maluenda. Y hemos tenido y tenemos montones de payasos inteligentes y agudos que desde la pista, y a lo largo de más de un siglo han hecho con sus monólogos o rutinas grandes críticas sociales, son extraordinariamente cómicos y rápidos. Recordemos a Chalupa, Maturana, Caluga, Colihue, Lechuga, Rabanito, Chicharra, Bombilla y muchos más”.

    La Familia Circense:
    Después de recorrer más de sesenta circos, Pilar Ducci puede hablar con propiedad de la gente con quién habló, de sus testimonios y de la experiencia vivida con ellos. Está fascinada y no vacila en dar sus opiniones: “Siempre en mis entrevistas encontré personas de una gran generosidad, me sentí muy acogida por ellos, muy cariñosos, con un mundo y una forma de ver la vida extraordinaria, que se los da el tipo de vida que llevan con experiencias que son realmente fascinantes y enriquecedoras. Recuerdo que llegamos a Purén un día a mediados de febrero temprano en la mañana. Nos encontramos con un circo pequeñísimo, el circo de Colombia. Nos acercamos a ellos y les contamos en lo que andábamos. Resultó que la dueña del circo, la señora. Carmen Véjar miembro de una antigua familia circense era pariente cercana de varios artistas que habíamos conocido con anterioridad, al igual que su yerno Diego Astorga. Nos recibieron como si hubiésemos sido de la familia. Instalaron una mesa en el medio de la pista del circo, y nos invitaron a desayunar en familia: pernil, pan amasado con pebre, carne asada, café con leche. Estuvimos sentados conversando hasta el mediodía. De pronto se levantó un viento tremendo y que tuvimos que pararnos de inmediato, guardar todo y rápidamente ponernos a trabajar juntos para desarmar la carpa y que no se rajara con el viento. Fue un día precioso, y ellos fueron extraordinariamente generosos con nosotros”.
    ¿Cómo es la vida familiar?:
    “Los artistas circenses están todos relacionados entre sí, ya sea consanguíneamente porque son todos primos, hermanos, tíos, cuñados o bien por compadrazgo. Son como una sola gran familia muy extendida en que todos se conocen. La mayoría sabía de nosotros y nuestro interés y ya nos estaban esperando. Según los artistas circenses, hay aproximadamente ciento veinte circos en Chile y nosotros llevamos recorridos la mitad. Nos falta todo el norte, que esperamos completar en los próximos meses”.
    Pero dada la naturaleza itinerante de su trabajo, la vida familiar debe adecuarse a esta realidad y es así como es imposible que los niños del circo concurran al colegio en forma normal. Desde principios de los años noventa los colegios de todo el país están obligados a recibirlos aunque sea por pocos días y al final de año, rinden exámenes en el Ministerio:” En general les va muy bien en sus estudios y la oportunidad de conocer a tantos niños de todas las regiones de Chile, les permite una inserción social fabulosa. Chile es el único país que lo hace en Latinoamérica . En los demás países los niños son educados con profesores particulares en el mismo circo”.
    Y por esta misma naturaleza itinerante del circo, sus integrantes a pesar de ser en general muy devotos no tienen una parroquia fija. Por esta razón el Obispado de Santiago tiene una Pastoral dedicada exclusivamente al circo y a cargo de ella está el padre Marcelo Catril de la Parroquia de Achupallas de Viña del Mar que además…es payaso, el payaso Domni:”es un sacerdote joven que se encarga de las catequesis, misas, matrimonios, bautizos, velorios, bendice a los animales, todo en las carpas”, concluye Pilar y agrega: “Además el sindicato circense tiene un mausoleo en el cementerio general con forma de carpa donde entierran a toda la gente de circo. Y desde el año 1935, todos los 25 de julio hacen una romería al cementerio, con las bandas de circo, muchos vestidos de payaso ¡es un espectáculo!”

    ¿Puedes contarnos algunas anécdotas?:
    Hemos recopilado anécdotas que se incluirán en forma literal en el libro, anécdotas que son particulares pero universales a la vez de la memoria colectiva familiar del circo chileno. Pero quiero entregar en forma textual una anécdota de Nelson Montecinos, 69 años ex payaso y trapecista, actual capataz del circo Hermanos González:”Mi papá era un viejo grandote que tocaba trompeta… una vez, estando para el lado del río Tolten, de Temuco para dentro, mi papá arrendó dos botes y puso a dos payasos músicos por bote. Estábamos bien pintados, con las mejores chalupas y nos fuimos por la orilla del río tocando y anunciándole a las casas que estaban en los cerros porque no había otra forma de recorrer ese lugar. Recuerdo que llegábamos hasta donde estaba la última casa y ahí se devolvía el bote pa bajo. Al hombre le costaba remar río arriba, después se venia feliz pa’ bajo, esto tiene que haber sido por ahí por los 50 o los 60 antes del mundial”
    Y este señor que me contó la anécdota, don Nelson nació dentro de la carpa de circo. Trabajó de niño como payaso, luego de trapecista y ahora que ya está viejo, es capataz. La gente no abandona nunca el circo, no hemos conocido a nadie que lamente su vida en el circo y se quedan ahí hasta el final de los días, ya sea en la boletería o vendiendo cabritas, pero no se alejan de los que ellos llaman la “pista”. Están en familia, y viviendo la vida itinerante que conocen y les gusta.

    ¿Piensas que el circo puede morir o está muy enraizado en la cultura popular aún hoy?:
    El circo es el tipo de espectáculo que más convoca público en Chile pero a pesar de ello y de los grandes reconocimientos en otros países para nuestros trapecistas y payasos no hay ningún tipo de premio en nuestro país para ellos, ni un Altazor, ni un premio nacional ni nada. ¿No se merecería algo el tony Caluga?
    Pero a pesar de todo el Circo en Chile no muere todavía.

  • El alma del Arte Victoriano

    El alma del Arte Victoriano

    John Ruskin (1819-1900) fue el mayor crítico de arte en la Inglaterra del siglo XIX. Su influencia estética en el ambiente victoriano favoreció el llamado revival neogótico, que apoyado en la nostalgia romántica por el mundo medieval, encontró especialmente su ámbito de difusión en Inglaterra.

    Boceto de John Ruskin 

    La infancia y juventud de Ruskin fueron muy particulares. Su padre fue un próspero comerciante de vino de Jerez y su madre una severa evangélica. Vivió su infancia en una mansión en las afueras de Londres recibiendo una educación intensa pero excéntrica, sus maestros fueron sus propios padres y algunos tutores privados, nunca acudió a la escuela. La religiosidad de sus padres escoceses se extiende en una estricta moral puritana en su único hijo, quien la cultiva en una constante lectura de los evangelios. Lo anterior, no obstante, favorece una profunda sensibilidad, que el joven John Ruskin desenvuelve a través de numerosos viajes por Gran Bretaña y Europa. Estudió en Oxford, donde con el tiempo será también maestro y hoy una Escuela de Arte lleva su nombre. Salta a la fama como crítico de arte, con sólo diecisiete años, defendiendo la obra nada menos que de Turner, a la postre el genio de la pintura inglesa.

    La mente de Ruskin era aguda y compleja, tres de sus maestros venerados nos ayudan a componer líneas claves de su pensamiento: Del novelista Walter Scott recoge el medievalismo romántico; del poeta William Wordsworth una aguda percepción de la belleza de la naturaleza, y de su amigo y artista Joseph W. Turner, hereda una pasión por el ícono, por la representación, por la capacidad del hombre para reproducir e interpretar el mundo a través del arte.

    Dibujo de Ruskin en íntimo contacto con la Naturaleza

    Los gustos de Ruskin fueron románticos, aunque también científicos, pero anti-clásicos. Ya en sus primeros viajes, y contracorriente a su época, estigmatiza el arte griego como pagano, anhelando descubrir el espíritu de Dios en las montañas al igual que en las ruinas góticas. Las imponentes montañas de los Alpes, tanto como las magníficas catedrales francesas, serán así su reiterada inspiración. Contempló, dibujó y escribió poemas en esos parajes. Su mirada artística, siempre activa y curiosa, estaba acompañada por el interés literario y por el estudio de la geología. Estas aficiones no fueron contradictorias, se reúnen en una etapa predarwiniana, ya que por entonces no conducían a la duda, sino que explicaban todas las bondades y maravillas del mundo creado por Dios.

    Lo destaca Pintores modernos, ensayo estético muy personal, que lanza sus dardos críticos contra la pintura europea post renacentista, sometida a rígidas fórmulas, infieles a la naturaleza y por lo tanto, para él, aborrecible. Los maestros del paisajismo neoclásico, Poussin y Claude Lorraine, son el centro de sus ataques y, en especial, “el patente e insulso veneno del arte de Rafael”. Turner, en cambio, es el modelo de su nueva visión, de inusitada luz, fuerza y color, su pintura es bella, dirá Ruskin, porque es veraz.
    Su precocidad en el manejo de las palabras, corre paralela a su destreza en el manejo del lápiz y es que, además de original e influyente crítico, Ruskin fue también un eximio dibujante. Sus dibujos se separan de los manuales, tienen la particularidad de no llenar el papel, de no ajustarse al rectángulo o al formato escogido, siempre quedan partes en blanco, rara vez enmarcó sus obras, sólo plasmaba lo que veía ante sí, no dibujaba de memoria, siempre lo hacía en contacto con el objeto o la naturaleza.

    Dibujo de Ruskin de la ciudad de Friburgo 

    Mientras el arte a mediados del siglo XIX seguía monopolizado por la Royal Academy, fundada y dirigida por años por Joshua Reynolds, Ruskin rompía los convencionalismos, y con ello, contra el neoclasicismo imperante, alentaba al grupo de jóvenes prerrafaelitas que renovarán la pintura inglesa con una mirada fresca y directa de la naturaleza y un no menor contenido poético y espiritual. Ruskin fue el padre intelectual y gran defensor de los prerrafaelitas, tanto de sus fundadores Rossetti, Hunt y Millais, como de los más tardíos, y no menos influyentes, Morris y Burne-Jones.

    En los escritos de John Ruskin sus opiniones artísticas, literarias y sociales van muy relacionadas. Vincula así el trabajo con el arte y denuncia que la satisfacción que otorga la creatividad manual habría sido aniquilada por la repetitiva manufactura industrial. Ruskin señala su interés en un arte esencialmente moral, causa y reflejo de la sociedad: “Nosotros podemos manufacturar todo excepto los hombres”. El remedio para la alienación del trabajo industrial de su época, lo busca en el trabajo medieval que habría sido colectivo, intelectual y creativo, vinculado el trabajo artesanal, con un sello también indiscutiblemente libre y personal; en cambio, la repetitiva y exacta precisión de los productos de la industria moderna serían, en su opinión, indicaciones visibles de la degradación del obrero industrial. Lo gótico revelaba así una cultura en la que las artes y los oficios, el arte y la obra eran uno sólo. La avaricia, en cambio, fue el enemigo natural de la plenitud, y la cultura medieval muere, precisamente para Ruskin, con el nacimiento del mercantilismo, a finales del siglo XV, cuando el ansia de ganancias materiales habrían superado al amor de Dios y a la belleza de su obra. No extraña, entonces, que pretendiera reanimar los gremios medievales llegando a crear su propia Guilda de San Jorge en pleno siglo XIX.

    Roslin Chapel, dibujo medieval de Ruskin 

    Pero no fue un mero soñador que idealizara el medioevo, fue también hombre de acción, clarividente y vanguardista, que inspira y participa en la “Society for the Protection of Ancient Buildings”, con Carlyle, Holman-Hunt, y William Morris, entre otros. El contacto íntimo con los problemas que generaba el criterio de propiedad exclusivamente mercantil del capitalismo, provoca en este grupo la necesidad de generar conciencia del patrimonio cultural, y de la responsabilidad de las nuevas generaciones para mantenerlo. Las siete lámparas de la arquitectura, escrito por Ruskin, llega a ser un avanzado manifiesto de propaganda de conservación, en una época en la cual estas campañas fueron polémicas y agresivas. Ruskin aparece así como un medievalista de avanzada, un conservador de vanguardia, tal como lo reflejan sus palabras que valoran un sentido orgánico e histórico de la sociedad y sus edificios: “La belleza de las obras maestras del pasado contienen en su labor de ejecución las aspiraciones de otras generaciones, sus esperanzas, las vicisitudes de sus contiendas y la calidad de sus vidas…no son reliquias muertas, son inspiración viva y cálida para el presente, muestran profundas cualidades humanas que no se extinguirán jamás”. 

  • Cuaderno de viaje de Villard de Honncourts

    Cuaderno de viaje de Villard de Honncourts

    Villard de Honnecourt es un arquitecto viajero de la Europa del siglo XIII, en la precisa época de la eclosión de las grandes catedrales que poblaron Francia y Europa después, que va registrando sus observaciones en un cuaderno único donde se han conservado los estados precisos de construcción y los proyectos de lo que iban a ser esas magníficas construcciones que son las catedrales.

    He querido presentar este artículo a fin de establecer algunas estrechas relaciones de tipo vivencial y profesional que me unen a un viejo arquitecto viajero del siglo XIII. La impúdica razón que me motiva, es que pude reconstruir un trayecto considerable de un viaje de tipo iniciático que realizó un hombre formidable, pero prácticamente desconocido entre los propios arquitectos, en plena época de la masiva eclosión del furor constructivo de las viejas catedrales del gótico clásico, y que hoy pueblan Europa. Hoy, 800 años después, pude realizar gran parte del trayecto de la ruta de las catedrales hecho por Villard durante los años 2006, 2007 y 2008, mientras hacía mi doctorado por esas tierras. Es recién este último año cuando cae en mis manos el cuaderno completo de Villard, con sus apuntes de viaje traducidos, que antes sólo había podido mirar parcialmente a través de reproducciones bastante mediatizadas en distintos libros de arquitectura. Al contemplar sus estupendos dibujos y observaciones, es que comencé a reparar en las similitudes de la mirada, y como él registró elementos por medio del dibujo, que a mí también me habían llamado poderosamente la atención, y que a su vez había registrado con mi cámara fotográfica. Ambos viajes son distintos en tanto a medios y tiempo, pero en un espacio y espíritu que nos hermanaba.

    Villard de Honnecourt registraba planos y levantamientos plagados de minuciosas observaciones, para tal vez construir en algún momento una summa arquitectónica sobre el arte de levantar catedrales y otras construcciones. Yo, a su vez registraba cuidadosamente, a distintas horas del día, cada catedral, cada programa escultórico y cada programa iconográfico de sus vitrales para poder traerme a extremo occidente, de algún modo, una exigua porción de esas portentosas y embriagantes obras arquitectónicas para poder contemplarlas, analizarlas y discutirlas con mis estudiantes y futuros arquitectos, en clases de Historia y Teoría de la Arquitectura. Había algo de íntimo en mi experiencia que compartía con el viejo Villard. Esto era precisamente el hecho de que las catedrales, a diferencia de casi cualquier otro tipo de monumentos, son organismos completamente vivos y participan de modo elocuente y activo en la vida de sus ciudades, con muchas de sus funciones originales, manteniendo una asombrosa solución de continuidad hasta aún hoy en día, proyectando una fuerza e irradiando una vitalidad que las hace demasiado únicas, como para pasar a formar parte del disecado panteón de obras de mundos ignotos; entiéndase por estas ruinas, reutilizaciones, puestas en valor, resemantizaciones, fachadas históricas, reacondicionamientos, etc. No es que ignore el valor de estas operaciones arquitectónicas, sencillamente es poder apreciar el inmenso valor de la obra arquitectónica en cuanto a su fidelidad a los propósitos originales.

    Portada Real de la Catedral de Chartres 

    Es así que el cuaderno de viaje de Villard de Honnecourt, que data de comienzo del siglo XIII, constituye un documento verdaderamente único y extraordinario por el valor de testimonio excepcional sobre el arte, la arquitectura y la ingeniería que intenta compendiar este personaje, especie de precursor que se anticipa en más de doscientos años a la actitud de personalidades tan vigorosas y espectaculares como Leonardo Da Vinci en el siglo XV y comienzos del XVI. Este documento está conservado actualmente en la Biblioteca Nacional de París en el departamento de Manuscritos (Fondos Franceses, 19093), ya que antes estuvo en la importante biblioteca del Monasterio de Saint-Germain-des-Prés en París. También sabemos que el manuscrito ha llegado hasta nosotros mutilado, pues está registrado que hasta el siglo XV tenía 41 folios. Aunque algunos autores creen que llegó a tener 62 folios. Actualmente sólo se conservan 33, lo cual nos obliga a ser prudentes sobre cualquier interpretación posible.
    Villard de Honnecourt fue un arquitecto viajero que recorrió el norte y este de Europa en la época en que se erigían las grandes catedrales en la época dorada del estilo gótico, donde se levantan Notre Dame de París, Chartres, Amiens, Reims, Beauvais, Bourges, San Denis, Rouen y tantas otras por el resto de Europa como Westminster, Colonia, Estrasburgo y Upsala, pero donde ya se habían levantado los primeros ensayos góticos como Senlis, Laon y Noyon. Aunque son muchas las sutilezas a las que nos podríamos referir sobre este extraordinario documento, lo primero es la intención declarada por el propio autor, quien nos dice: “…en este libro encontraréis gran ayuda en la albañilería y en las máquinas de carpintería, lo mismo que en el retrato, los dibujos, tal como el arte de la geometría lo manda y enseña”, por lo tanto estaríamos frente a un manual de carácter técnico destinados a los artesanos dedicados a la construcción de catedrales y otras obras de arquitectura, como así al arte de la escultura y el dibujo, y cómo participa la geometría en su elaboración. Podríamos decir que los textos y láminas que nos sobreviven carecen de cualquier alusión al arte de los vitrales, que con toda seguridad Villard vio en su paso por Chartres ejemplos insuperables, como el de la Notre-Dame-de-la-Belle-Verriére; pero eso no lo registra. Es a sus aspectos constructivos, a la tectónica del edificio, donde Villard concentra todo su talento observador y su envidiable capacidad de registro.

    Interior de la Catedral de Reims

    Por otro lado podemos observar que, al parecer, saca apuntes y croquis de detalles arquitectónicos que aún se encuentran en fase de estudio y no construidos, como observamos en el rosetón occidental de la fachada de la Catedral de Chartres, principalmente levantada entre el 1195 al 1220. Por lo que podemos elucubrar que este arquitecto viajero tuvo acceso a los planos ejecutados en pergaminos, o aun en superficies vaciadas en yeso, incluso podríamos aventurar que pudo, eventualmente, discutir con los arquitectos de la catedral. Lo que sí podemos afirmar es que la solución final es bastante más adecuada y estable que la frágil  estructura que nos presenta Villard en su cuaderno, donde las estructuras de los rosetones periféricos menores apenas se unen con el rosetón central del gran rosetón, lo que indudablemente podría comprometer la estabilidad de toda esta delicada estructura. Otro elemento que llama poderosamente la atención, es la capacidad de observación en un detalle que seguramente pasaría inadvertido en gran cantidad de visitantes. Nos referimos a la elevación interior que Villard hace -aunque no sin cierta exageración- de la Catedral de Reims (1211-1260), donde la columnilla central del triforio es visiblemente más gruesa que el resto, al parecer, sutileza del arquitecto constructor, para dar continuidad a la columna que divide las amplias ventanas tanto superiores como inferiores. Este detalle no se le escapó al célebre teórico del arte y la arquitectura Erwin Panofsky, que lo explica en términos de una reacción contra el horizontalismo extremo, para en cambio, acentuar su verticalidad. Lo importante, en todo caso, para nosotros, es que Villard lo hace conscientemente más grueso para que a quienes iba dirigidos, ese detalle no se les pasara por alto.

    Una tercera observación la constituye el registro de los bueyes de las torres de la fachada occidental de la catedral de Laon (1160- 1220), donde el Villard declara en sus Cuadernos: “He viajado por numerosas tierras, como podréis constatar por este libro; y en ningún otro lugar vi una torre como la de Laon. Veamos su primera altura, con las primeras ventanas. En esta altura, la torre está rodeada de ocho caras, las cuatro torrecillas son cuadradas, (apoyándose) sobre triples columnas, a continuación vienen las semitorrecillas de ocho columnas, y entre dos columnas hay unbuey…”. De verdad que las torres de esta Catedral del gótico primitivo son impresionantes, poseen una potente imagen no sólo dado por la particular articulación y dinamismo de sus elementos constructivos, sino que también por que la coronan 16 colosales bueyes, que según las leyendas fueron inmortalizados allí por su trabajo duro e incesante durante tantos años trayendo piedras de la cantera a los pies de la catedral como devotos cristianos.

  • Album de un Viaje por la República de Chile por Claudio Gay

    Album de un Viaje por la República de Chile por Claudio Gay

    En febrero de 1856, en una carta dirigida al presidente de la Academia de Ciencias de Francia, a la cual aspiraba ingresar, Claudio Gay alude a su condición de botánico-viajero. En la misiva en que presentaba su candidatura para la sección botánica de la reconocida institución, el naturalista recordaba que la que llama “categoría de botánico-viajero” se encontraba vacante, y que la tradición hasta entonces había sido la de conservar la representación de esa actividad encarnada en una persona de gran experiencia e interesada vivamente en la mayor parte de las materias científicas extraeuropeas, a las cuales, sostenía, da vida en todo momento “la frecuencia de los viajes”. A continuación exponía sus méritos, todos relacionados con sus trabajos científicos en Chile desde 1828 en adelante, recordando que “me marché de aquel país en 1842, sólo después de haberlo recorrido durante once años sin descanso y con la satisfacción de no haber dejado casi ninguna región inexplorada”.

    Resultado de su quehacer científico su Historia física y política de Chile, que en 1856 ya contaba “con 24 volúmenes y 2 atlas en cuarto, comprendiendo 315 láminas coloreadas de las cuales la mayor parte fueron realizadas a base de mis propios dibujos”. En este trascendental manuscrito para la trayectoria de Claudio Gay se encuentran todos los elementos que explican su Álbum de un viaje por la República de Chile.
    Gay nació en marzo de 1800 en la Provenza francesa. Desde su infancia demostró una inclinación por el estudio de las ciencias naturales y las excursiones dedicadas a ello. Alrededor de 1820 llegó a París para estudiar medicina y farmacia. Luego asistió a cursos públicos de Ciencias Naturales del Museo de Historia Natural y de La Sorbonne. En sus vacaciones hacía excursiones para herborizar fuera de Francia, o cumplir comisiones encargadas por el Museo. Además de Botánica y Entomología, sus aficiones preferidas, se adentró como autodidacta en la Física y la Química, para más tarde seguir cursos de Geología y de Anatomía comparada.
    Años después, y al comienzo de su monumental obra, el naturalista afirmó que fueron sus maestros en París quienes le señalaron la República de Chile como la más indicada para satisfacer su desmedida curiosidad por investigar las producciones de algún remoto clima. Desde entonces comenzó a tomar nota de lo muy poco que se había dicho de la historia y de la geografía de esta parte de América.

    Llegó a Chile tras aceptar la oferta del periodista y aventurero Pedro Chapuis, quien en 1828 organizó en París un grupo de profesores para establecer un colegio en Santiago. Claudio Gay vio en este viaje la posibilidad de dedicarse a la investigación en un país casi total y absolutamente desconocido para los hombres de ciencia europeos. Además de hacer sus clases en el Colegio de Santiago, se dio tiempo para recorrer diversos sitios y recolectar material científico, formando interesantes colecciones de plantas, animales y rocas.

    El celo y la pasión que Gay mostraba por la historia natural, expresada en su infatigable actividad y dedicación al estudio, no sólo llamaron la atención de los pocos sujetos con interés por las Ciencias Naturales existentes en Santiago sino que también llegaron a conocimiento de las autoridades, en las cuales rondaba la idea de estudiar científicamente el país, una antigua aspiración que no había podido materializarse por falta de una persona idónea para acometer la empresa. Entonces ni siquiera existían mapas medianamente aceptables; poco se sabía de la situación exacta de las ciudades y puntos geográficos de importancia; nadie había estudiado sistemáticamente las especies naturales; y, menos aún, preocupado de las características geológicas o de precisar adecuadamente las condiciones climáticas de los ambientes en que comenzaba a desenvolverse la república.

    En 1830, en los inicios de la república, el gobierno chileno contrató a Claudio Gay. Afortunadamente para Chile, el naturalista no solo cumplió con creces la tarea que se le encomendó: además, con los conocimientos que generó sobre la historia, el territorio y el mundo natural y cultural del país, contribuyó decididamente al proceso de organización republicana, ejercicio de la soberanía y consolidación de la nación. Un elemento decisivo en la determinación que el gobierno tomó, finalmente, fue el trabajo ya adelantado, que demostraba su capacidad como naturalista: en el lapso de un año había podido investigar acerca de la historia natural y la geología de los alrededores de Santiago; describir y pintar la  mayor parte de los objetos relacionados con ellas; preparar un plano de la ciudad capital y cartas geográficas del territorio; analizar las aguas minerales de Apoquindo; recopilar estadísticas del país en casi todas las administraciones y, por último, recorrer parte del litoral central y de la cordillera frente a Santiago.
    De acuerdo con el contrato firmado el 14 de septiembre de 1830, Gay quedó obligado a hacer un viaje científico por todo el territorio de la república, en el término de tres años y medio, con el objeto de investigar la historia natural de Chile, su geografía, geología, estadística, y todo aquello que contribuyera a dar a conocer los productos naturales del país, su industria, comercio y administración.

    Concluidos los trámites administrativos y los preparativos indispensables para emprender el viaje científico, Claudio Gay se  dispuso a acometer la exploración del territorio nacional, empresa que inició por la provincia de Colchagua en diciembre de 1830. Al año siguiente, y a la espera de poder abordar un barco para Europa, donde se dirigía para comprar instrumentos y libros adecuados para su trabajo, exploró los sitios cercanos a Valparaíso, que se extendió hasta mediados de febrero, zarpando hacia Francia el 14 de marzo de 1832.

    En París Gay fue recibido entusiastamente por sus maestros, con  los cuales mantenía contacto epistolar, y frente a quienes, ahora personalmente, desplegó el fruto de su trabajo científico en Chile. El reconocimiento por su labor fue inmediato y se materializó, entre otras medidas, en que el gobierno francés lo distinguió con la Cruz de la Legión de Honor.
    Ya de regreso, en mayo de 1834, y provisto de los instrumentos científicos necesarios para sus trabajos, así como de material para incrementar el gabinete de historia natural, Claudio Gay se trasladó  a Melipilla y Casablanca en junio, para regresar a Santiago y dirigirse a Valdivia en octubre del mismo año, llegando a la bahía de Corral a fines de mes. Allí recorre y explora los sitios aledaños. La siguiente etapa de su viaje lo llevó a la provincia de Coquimbo, instalándose en La Serena en septiembre de 1836. A fines de diciembre del mismo año reinició sus excursiones dirigiéndose hacia Andacollo y a las minas de sus alrededores. Luego emprendió viaje hacia el extremo sur de la provincia de Coquimbo.
    En septiembre de 1837 se dispuso a volver al sur. Durante el mes de enero y parte de febrero de 1838 el sabio francés se dedicó a excursionar en los parajes cordilleranos frente a Santiago. Desde septiembre hasta diciembre de 1838 recorre las provincias del llano central, visitó la costa de Arauco hasta Tirúa, Nacimiento, la cordillera de Nahuelbuta y diversas localidades cercanas.

    La mayor parte de la serie araucana de sus ilustraciones, como  “Juego de chueca”, “Un machitún” y “Araucanos” tiene su origen entonces; aunque también “Pinales de Nahuelbuta”, “Visita al volcán de Antuco”, “Caza a los guanacos”, “Vista de la laguna de la Laja”, “Molino de Puchacay” y “Salto de la Laja”, algunas de las cuales muestran elocuentes escenas del paisaje y la vida natural. Luego de un viaje al Perú iniciado en marzo de 1839, que le significó alejarse poco más de un año y cuyo propósito fue revisar los archivos limeños en busca de documentación relativa a la historia de Chile, se dirigió al norte de Chile en diciembre de 1841. Con esta última excursión, y luego de cuatro o cinco intentos fallidos por llegar a la provincia de Atacama, finalmente Claudio Gay cumplía su íntimo anhelo de “no dejar ningún punto de Chile sin haberlo realmente visitado”, como se lo hizo saber a Ignacio Domeyko en una carta fechada el 8 de diciembre de 1841. Al respecto, no debe olvidarse que en esa época el desierto de Atacama era el límite septentrional del país, y que todavía no se iniciaba el esfuerzo destinado a asegurar la soberanía nacional sobre el estrecho de Magallanes y su entorno.

    Durante sus excursiones, y gracias a haber permanecido sucesivamente en cada una de las provincias, el naturalista recogió la mayor parte de las especies animales y vegetales existentes en el territorio considerado chileno en ese entonces. Preocupación especial mostró siempre por fijar con exactitud la situación de los puntos geográficos, los estudios geológicos,  el levantamiento de la respectiva carta geográfica de la zona visitada, realizar observaciones climáticas, conversar con la gente y observar sus formas de vida, práctica que le sirvió par obtener antecedentes de los hechos históricos e identificar los rasgos propios del pueblo chileno.
    Una vez concluida la etapa de la investigación en terreno, Claudio Gay debía iniciar las tareas destinadas a dar a la prensa el fruto de años de trabajo. En su propuesta explicaba que editaría su obra sobre Chile dividida en varias secciones: la flora, la fauna, la minería y geología, la física terrestre y meteorológica, la estadística, la geografía, la historia y la costumbre y usos de los araucanos. El sabio francés tuvo clara noción de la necesidad de acompañar sus textos de “una gran cantidad de láminas iluminadas”, no sólo de los animales, plantas y restos que el mundo natural le proporcionaría; también, “con láminas de vistas, vestuarios y planos de las principales ciudades”, es decir, con dibujos que ilustrarían la sociedad y sus habitantes.

    Dos grandes volúmenes de ilustraciones conforman el atlas geográfico, científico y de escenas pintorescas de la Historia física y política de Chile, cuyas primeras estampas se publicaron en 1844 y las últimas en 1854. La primera edición del Atlas de la historia física y política de Chile data de 1854. La mayor parte de ellos apareció con sus ilustraciones iluminadas, es decir, coloreadas, aunque también los hubo con láminas en blanco y negro.
    Con las estampas sobrantes de la edición original el naturalista formó ejemplares, muy escasos, que obsequió a algunos de sus más cercanos e íntimos amigos y colaboradores y que llevan por título Album d`un voyage dans la république du Chili par Claude Gay, fechado también en 1854. Luego de estas ediciones, en 1864, realizó una segunda de los tomos I y II, esta vez compuesta casi en su totalidad por ilustraciones en blanco y negro.
    En el que llamó Álbum de un viaje por la república de Chile de ClaudioGay incluyó un número variable de láminas que, en el caso del que fue reproducido en 1982 por Editorial Antártica, alcanzaba a 70 estampas. Muchos de los grabados del Atlas dan cuenta de los hechos, costumbres y modos de vida que habían formado el ir y venir de los chilenos de la época en que Claudio Gay vivió en el país, y que el naturalista viajero apuntó durante sus excursiones. Ellas son producto de las exploraciones, de las experiencias en terreno que pudo conocer, vivir, percibir y, en ocasiones, sufrir.

    Las estampas contienen escenas que representan labores agrícolas y mineras, formas de sociabilidad, manifestaciones de piedad, edificios, espacios públicos, poblaciones, tipos y costumbres populares y vistas de paisajes del territorio. Junto a estas, el Atlas también ofrece ilustraciones de especies vegetales y animales, dibujos del sabio francés para explicar lo que se nombró “la ecología del país, su paisaje, sus flores y sus frutos”. Una serie de mapas de las provincias de Chile, de algunos de sus principales puertos, de sus accidentes geográficos más notorios, y planos de Santiago y de la batalla de Maipú también fueron incluidos. Todos, encabezados por el gran Mapa para la inteligencia de la Historia física y política de Chile.
    Considerando el valor de las estampas, Claudio Gay reúne en su Atlas, y luego en su Álbum, además de las cartas y planos, cuarenta y seis ilustraciones que permiten apreciar el estado de una población particular, la belleza de un paisaje natural o la representación de un hecho significativo para la historia, como por ejemplo un parlamento en la Araucanía o el incendio de Valparaíso. Todas ellas son preciosos testimonios del quehacer de culturas originales, como los restos arqueológicos presentados, o bien de espacios urbanos o hábitat naturales tal vez hoy inexistentes. Pero también de costumbres, modos de ser, hábitos, faenas y tareas campesinas y mineras, medios de transporte, vestidos, diversiones y tipos sociales ya desaparecidos.

    La sola existencia de una obra como la compuesta por Claudio Gay a mediados del siglo XIX muestra la intención de ofrecer una visión amplia de la realidad de Chile. En él se produce la conjunción entre el afán por el estudio de la naturaleza y el de la sociedad; entre la descripción del ambiente natural y la exposición de la realidad social generada por el desarrollo de la humanidad en el territorio chileno.

  • Hampton Court celebra a Enrique VIII

    Hampton Court celebra a Enrique VIII

    En 2009 se conmemoran los 500 años de la ascensión al trono de uno de los reyes más famosos de la historia. En el palacio, ubicado en Kingston, se mantiene vivo su legado y también, alguno de sus “fantasmas”.

    Hampton Court y St. James son los únicos palacios construidos por el Rey Enrique VIII que todavía sobreviven. El primero, ubicado en la ciudad de Kingston a unos 20 kilómetros del centro de Londres, es el mejor exponente del carácter de este monarca que llegó al poder en junio de 1509. Para conmemorar los 500 años de su ascensión al trono, se han organizado festejos y recreaciones de la época. Si bien Hampton Court Palace ofrece una muestra única de la historia de las cortes inglesas entre los años 1500 y mediados de 1700, es la herencia de Enrique VIII la que más encanta a los turistas. No sólo por el magnífico estilo Tudor, presente en muchos rincones del palacio, sino también por las misteriosas historias que subsisten y aún recuerdan a este monarca. Por ejemplo, dicen que todavía se sienten los gritos de Catalina Howard, quinta señora del rey, en una de las galerías del palacio donde vivió el arresto,domiciliario tras ser acusada de adulterio.
    Muchas de estas experiencias, además de un desarrollo integral que busca transmitir el valor patrimonial de este tipo de construcciones, es lo que mantiene vivo al palacio. Como explica William Le Fleming, education officer de Hampton Court, este recinto año a año cautiva a más de 5.000 visitantes. Pero lo más relevante es el trabajo que se ha realizado para atraer a niños y jóvenes. “Hemos implementado un concepto denominado family learning, con actividades que permiten que padres e hijos compartan juntos una experiencia entretenida. Además, gracias a distintas iniciativas puestas en marcha, cerca de 65 mil alumnos vienen a este recinto cada año”.

    Las visitas en terreno son usualmente las más memorables experiencias de aprendizaje que los estudiantes pueden tener, agrega Le Fleming. La Torre de Londres y Hampton Court Palace han ganado el Sandford Award que premia los esfuerzos por transmitir el legado patrimonial de Inglaterra. “El apoyo para estudiantes y profesores comprende recursos como entradas rebajadas y gratuitas, en algunos casos; sesiones interactivas; presentadores expertos vestidos con los atuendos de la época; cursos para profesores y entrega de materiales pedagógicos; cuenta-cuentos, y recreación de deportes”.Para este año se espera un 30% más de visitantes. Se cumplen cinco siglos de la ascensión al trono de Enrique VIII, y todo gira en torno a su memoria. Hay tours guiados por sus apartamentos, por los espacios habitados por sus mujeres, por las cocinas, juegos de justas y caza, entre otras muchas actividades que incluyen hasta la gastronomía del siglo XVI.
    El encanto de los Tudor.

    Famoso por sus seis señoras y varias otras excentricidades, Enrique VIII (1491 – 1547) buscó la inmortalidad en todas las tareas que emprendió. Quería una Inglaterra fuerte y poderosa, y para eso, era esencial mantener la dinastía a través de un heredero. La búsqueda de ese ansiado hijo fue lo que llevó a este monarca a desconocer la autoridad del Papa y a declararse cabeza de la Iglesia de Inglaterra. Así cambió la historia para siempre.
    En Hampton Court se encuentran diversas muestras de su semblante. Enrique VIII se destacó desde niño por su carisma, inteligencia y sensibilidad artística. Aprendió latín, griego, leyes, matemáticas, teología, música y los secretos de la caballería. También el arte de la guerra, que lo llevó a consolidar el poderío naval inglés y, entre otros logros, a anexar Gales al Reino Unido. Si bien los orígenes de Hampton Court Palace se remontan a la Orden de los Caballeros de San Juan de Jerusalén en el siglo XIII, fue el cardenal Thomas Wolsey, arzobispo de York, quien le dio su magnificencia hacia el año 1514.

    Cuando en 1528 Wolsey entrega esta propiedad a Enrique VIII, Hampton Court era ya un palacio importante. Las ampliaciones y remodelaciones del monarca consolidaron este espacio como uno de los puntos más emblemáticos de reunión de la corte. Las cocinas del palacio son un monumento vivo a la cocina real y del entretenimiento. La construcción de más de 50 habitaciones destinadas a este propósito, le valieron a Enrique VIII la fama de “consumidor de alimentos y de mujeres”. Para ser justos, estos espacios se construyeron no sólo para alimentar al rey, sino más bien a los más de 1.200 miembros de la corte.

    Excepcionalmente rico en colorido y en decoración es la Royal Chapel. Fue en esta capilla, en 1540, que el arzobispo Cranmer entregó una carta a Enrique VIII, incriminando de adulterio a su joven señora, Catalina Howard, quien más tarde fue ejecutada en la Torre de Londres. En tanto, en el Great Hall se puede contemplar el exquisito gusto del monarca. Sus paredes están cubiertas por enormes tapices, que rememoran la historia de Abraham. Para conocer más de Enrique VIII se puede seguir el recorrido por sus habitaciones, comedores y hasta su peculiar baño. Si de intimidad se trata, Hampton Court tiene habilitada una sala con una muestra especial, denominada “Young Henry VIII” que da cuenta de sus distintas facetas, incluso como marido de seis mujeres (Catalina de Aragón, Ana Bolena, Jane Seymour, Anne de Cleves, Catalina Howard y Catalina Parr).

    Las mujeres de Enrique VIII:
    Catalina de Aragón se casa con Enrique VIII en 1509, mismo año que asciende al trono. En 1511 nace el Enrique, quien muere a los dos meses. La princesa María nace en 1516. En 1533 el monarca se divorcia de Catalina.

    Autor desconocido. National Portrait Gallery, London.

    Enrique VIII se casa con Ana Bolena en 1533, una de las damas de honor de Catalina de Aragón. Da a luz a la futura Reina Isabel I. Tres años después es decapitada bajo la acusación de adulterio, incesto y traición.

    National Portrait Gallery, London.

    En 1536 Enrique VIII contrae matrimonio con Jane Seymour y al año siguiente nace el príncipe Eduardo. Jane muere poco después del parto.
    Ana de Cleves, cuarta señora de Enrique VIII. El matrimonio, realizado en 1540,dura menos de un año y se anula en buenos términos y de mutuo acuerdo. 

    Catalina Howard, se casa con Enrique VIII en 1540. Al poco tiempo es puesta en arresto domiciliario bajo el cargo de traición. Fue ejecutada en 1542 en la Torre de Londres. La única mujer que sobrevivió a Enrique VIII fue Catalina Parr. Este matrimonio se efectuó en 1543 y duró cuatro años. En 1547 muere el monarca.

    Pintor desconocido. National Portrait Gallery.

  • La Orden de los Caballeros Templarios

    La Orden de los Caballeros Templarios

    El mundo medieval representa el período de consolidación y auge del nuevo ente cultural llamado occidente. Los elementos constitutivos de esta cultura, el ser grecorromano con su ideal del sabio, el mundo germano con su ideal del héroe y el ethos cristianos con el ideal del santo se funden completamente creando una cultura dinámica, amplia y rica. Esta amalgama ya está madura para el siglo XI y es por eso que en ese período esta nueva cultura busca la expansión. Se incorporan nuevas regiones de Europa al nuevo ente cultural y el llamado de ayuda del emperador de Constantinopla Alexis Comneno a Occidente sirvió para crecer territorialmente hacia el Oriente. El fenómeno de las cruzadas se entiende desde lo espiritual, recuperar los Lugares Santos; como desde lo estratégico, ampliar las esferas de influencias de la nueva cultura cristiana hacia el oriente. El llamado del papa Urbano II en Cleremont a los caballeros es el punto inicial del período conocido como Las Cruzadas, que serán una serie de movimientos de Occidente hacia oriente. Sólo la primera cruzada será exitosa. Con ésta se logrará formar un enclave cristiano en la zona, coronado con el Reino de Jerusalén. Tras la caída de este reino todas las otras acciones militares desde Occidente intentarán recuperar lo perdido sin lograr tener éxito. Es en el marco de estas acciones que surgen las llamadas órdenes militares que funden los ideales del siglo del monacato y la caballería.

    Sobre relieve con caballeros templarios

    La primera expedición de cruzados es liderada por Godofredo de Bouillon y logra recuperar los Santos Lugares que habían estado en manos de los musulmanes por cuatrocientos años en el 1099. Hay que entender que las peregrinaciones nunca se había cortado del todo y que las motivaciones para la expedición eran variadas. Si es cierto que los caminos de peregrinación eran peligrosos y muy sufridos. Es en este contexto que surge la primera orden militar – la de los Hospitalarios, fundada por mercaderes de Amalfi en el año 1084, que buscaba dar refugio y cuidado a los peregrinos en este tortuoso camino. La orden recibió el nombre de la Orden de San Juan del Hospital de Jerusalén y recibió como lugar para operar un edificio al lado de la Iglesia del Santo Sepulcro, el cual fue consagrado a San Juan Bautista. En el 1119 los sarracenos dan muerte a más de 300 peregrinos y toman cerca de 60 prisioneros, con lo que nace la idea de crear una orden que combine lo religioso con lo militar, que una dos ideales medievales, la caballería con el monacato – el santo-héroe. Es creada la orden de los pobres caballeros de Cristo, más conocida como Los Templarios, cuyo objetivo es proteger el camino de los peregrinos a Tierra Santa.

    La orden fue fundada por Hugo de Payens, noble de la zona de Champagne junto a ocho jóvenes más. No tenemos certeza de todos los nombres de los fundadores. Sabemos que entre ellos estaban Godofredo de Saint Omar y Andrés de Montbard, quien era tío de Bernardo de Claraval, una de las personalidades más importantes del siglo XII, cuya influencia sería determinante para el futuro de la orden. Siempre se ha hablado del origen humilde de la orden, sólo 9 caballeros jóvenes. Hay que tener en cuenta que un caballero no implicaba una sola persona, sino que un séquito. Cada caballero tenía varios caballos y personal de servidumbre. Hugo de Payen habría nacido en un caserío cerca de Troyes hacia el 1080. Se cuenta que por formación siempre habría sentido un doble llamado hacia las armas como hacia la vida de oración. Dos de los ideales del siglo le llamaban, la caballería y el monacato. Esto explica la visión que posteriormente se desarrollaría en la nueva orden, la idea de “ monjes guerreros”. Hay que tener en cuanta que no eran monjes, ya que no vivían en monasterios. Sí tenían votos de pobreza, castidad y obediencia. Es probable que Hugo se haya alistado en la primera cruzada en la tropas del conde Hugo de Vermandois, hermano del rey de Francia Felipe I. Fue en la cruzada donde encontró otros ocho compañeros que compartían su ideal del caballeros cristianos con votos – monjes – guerreros. Para ese entonces ya existía la orden del hospital que proveía de albergue y cuidado a los peregrinos enfermos y que se regían por la regla de San Agustín. De esta manera los nueve compañeros son recibidos por el Rey de Jerusalén , Balduino II , quien les otorga un espacio en lo que era conocido como el antiguo Templo de Salomón, que los musulmanes habían convertido en la mezquita de Al- Aksa. Aunque ellos se denominaban Pauperis Conmilitones Christi, los pobres caballeros de Cristo, comenzaron a ser llamados los caballeros del templo – Milites Templi Salomonis.

    Sello de la Orden del Temple

    En el 1127 Hugo de Payens con dos compañeros van a Roma a solicitar la autorización del Papa Honorio II para constituirse como orden religiosa. Reciben el apoyo de San Bernardo de Claraval, sobrino de uno de los fundadores, quien escribe un opúsculo ensalzando las virtudes de la orden, De Laude Novae Militiae (elogio a la Nueva milicia Templaria). Se reune un concilio en Troyes para regular los detalles de su organización. Aquí se redactó una regla para la nueva orden basada en al regla de San Benito, según la versión reformada pocos años antes – la cisterciense, por lo que adoptaron hábito blanco al que más tarde se le añadiría la cruz roja. Bernardo se refiere ala nueva milicia como “aquella que reviste su cuerpo con armadura de acero y su espíritu con la coraza de la fe que combaten a doble frente contra los hombres de carne y hueso y contra las fuerzas espirituales del mal”. Se levantan así como las fuerzas especiales de elite de Cristo, los más disciplinados guerreros de la cristiandad. Contaban con los tres votos tradicionales pobreza, castidad y obediencia al que se le sumaba un cuarto voto especial de contribuir a la conquista y conservación de la Tierra Santa. Era gente religiosa que seguía una regla, pero no eran monjes, ya que no vivían en monasterios. Representaban la unión de los dos ideales medievales de caballería y monacato, Leones en la batalla , corderos en las casas.

    La orden confirmó sus privilegios a través de tres bulas Omne datum optimun del 1139, Milites Templi del 1144 y Militia Dei del 1145. Estos documentos le otorgaban a la orden una autonomía hasta entonces no conocida. Dependían directamente del papa, lo que los hacía independientes de los obispos. Se les excluía de la jurisdicción civil y eclesiástica. Podían tener sus propios capellanes y sacerdotes que pertenecían a la orden. Se les permitía además tener bienes y recaudar dinero a través de limosnas en las iglesias. Tenían derechos especiales sobre las conquistas en Tierra Santa, podían construir fortalezas e Iglesias propias. Todo esto les daba una enorme independencia y un gran poder.

    En cuanto a su estructura la orden tenía distintos tipos de miembros. En el primer nivel estaban los caballeros que pertenecían a la nobleza, que eran los únicos que usaban ropajes blancos. Todos los otros niveles vestían de gris. En el segundo nivel estaban los sargentos y escuderos que eran auxiliares reclutados de la burguesía y del pueblo. Una tercera categoría de miembros eran los sacerdotes, que eran los responsables del oficio religioso. Y finalmente en el escalón más bajo de los miembros estaban los servidores que eran artesanos, criados y ayudantes. Sólo en este nivel podía haber mujeres. El maestre tenía el poder del abad, debía tener en sus manos el bastón y el vergajo para azotar los vicios de los que fallan. Es él quien ve que se obedezca la regla y es obedecido por los hermanos. La orden estaba además ordenada en provincias estando la capitana en Jerusalén y existiendo comanderías en Trípoli y Antioquia en oriente y en Occidente en Francia, Inglaterra, Poitou, Provenza, Aragón, Pouillé y Hungría.

    La regla establecía que el servicio comenzaba con la oración y el culto divino y hacía énfasis en la idea que “ finalizado el servicio que nadie se espante de ir a la batalla”. Del mismo modo, establece fórmulas para suplir los horarios de las oraciones y misas en caso que la guerra no permita su correcta realización. Del mismo modo establece cuales son las armas que pueden y no pueden usar y las acciones que deben obviar. Se trata de una regla de disciplina total. “ Ningún hermano debe bañarse, ni cuidarse, ni tomar medicina, ni ir a la ciudad, no correr a caballo sin permiso” Se les recuerda que han abandonado su propia voluntad y que nada es meas agradable a Cristo que la obediencia. Deben ser un ejemplo de caridad y de sabiduría, la máxima aspiración de los caballeros del siglo. La regla hace un llamado abierto a más caballeros a integrarse.

    Mapa que muestra la ciudad de Jerusalén como centro del mundo

    Es así como la orden creció enormemente. El contar con el apoyo del hombre más importante de la época, Bernardo de Claraval fue una catapulta de popularidad y le valió la rápida aprobación papal. Las familias más importantes ingresaron a alguno de sus hijos a la orden y donaron territorios a la misma. Rápidamente la orden se hizo enorme y poderosa. La mayoría de sus bienes se acumularon en occidente y eran explotados por los miembros de la orden para generar recursos para su fin, la protección y defensa de tierra Santa. Llegó a contar con más de 9000 encomiendas (pequeñas parcelas) en occidente que eran explotadas para generar recursos. Contaban incluso con molinos, bien escaso y de alta demanda en la época. En oriente construyen fortalezas bélicas de gran simpleza, que no tienen comparación con las exuberantes e imponentes fortalezas hospitalarias de la ruta de las cruzadas.

    Sabemos que su función era proteger a los peregrinos en al camino a Tierra Santa. Las fuentes nos hablan por primera vez de la acción de los Templarios en el sitio de Escalón en el 1153, bajo el reinado de Balduino II, donde se dice que murieron todos, hasta el maestre. Esto es previsible si uno mira la regla. La obediencia marcaba todo, “ningún hermano podía abandonar el campo de batalla”. El mariscal era la máxima autoridad en el campo de batalla y era quien llevaba el gonfalón, el cual debe permanecer siempre en pie.

    Hattin representó la pérdida del reino de Jerusalén. Se dan una serie de eventos que permiten por un lado la unión de los pueblos musulmanes y la debilidad del reino cristiano que culminarán con la pérdida del reino latino de Jerusalén. El rey Amaury pone fin a la alianza que sostenía con Egipto, lo que contenía a Siria musulmana. Una serie de asesinatos y golpes de Estado permiten el asenso de un kurdo como cabeza de los musulmanes, Saladino. En el 1169 es asesinado el visir, del mismo modo es destruido el califa de Egipto y asume una dinastía fatímida. Muere el Sultán de Damasco y su heredero, Nur ed Din tiene sólo 15 años. Saladino le arrebata Damasco y Alepo. De este modo se une el mundo musulmán en torno a Saladino.

    Por su parte en el mundo cristiano, muere el Rey Amaury, dejando a su único hijo Balduino IV como heredero. El joven tiene trece años y es leproso. Este se apoya en la orden del temple para la defensa del reino y logran ganarle a los mamelucos en Montguisard. Pero este rey enfermo morirá los 24 años de edad en el 1185- El poder pasa a su hermana Sibila, casada con Guy de Lusignac, quien no cuenta con buena fama. Nombra como regente a Raimundo II, conde de Tripoli, quien es un gran enemigo del maestre del temple, Gerard de Ridenfort. De este modo el maestre del temple se une a Guy de Luisignac para enfrentar a Raimundo III. En este estado de desunión se produce un hecho desafortunado que da la escusa a Saladino para atacar. Rainald de Chatillón, caballero feudal, considerado un señor bandido, ataca una caravana egipcia, con lo que le da la escusa a Saladino para la guerra abierta.

    San Bernardo de Clairvaux, Abad

    Frente a esto Gerard de Ridenfort decide atacar a los mamelucos en Casal Robert, con lo que Saladino toma represalias tomando Nazareth y haciendo a sus habitantes esclavos. Del mismo modo sitia Tiberiades y la guerra ya es vierta y directa. Aquí se ven las divisiones de los cristianos. Raimundo III, señor de Tiberiades recomienda esperar, frente a los que su enemigo, Guy de Lusignac ordena al ejercito ponerse en marcha hacia las lomas de Hattin. Saladino quema los alrededores, los cristianos son rodeados y derrotados. Reinald de Chatillón es ejecutado. Los templarios son degollados y Gerahrd de Ridefort es dejado en libertad. La ciudad de Jerusalén resiste heroicamente hasta que cae, varios de sus habitantes son dejados en libertad. El reino latino es reducido, pero aún subsiste. La resistencia es tomada por las órdenes militares y es comandada desde San Juan de Acre. Los Templarios ocupan la primera línea de la segunda cruzada al lado del rey inglés Ricardo Corazón de León, quien es reconocido por el propio Saladino como un digno contrincante. A pesar de estos los Santos Lugares nos son recuperados en esta segunda cruzada y tras la muerte de Ricardo poco después muere también Saladino. A pesar de esto las siguientes cruzadas no serán exitosas. La cristiandad nunca más peleará unida. Las divisiones internas impiden el éxito en las cruzadas posteriores. Serán muchas veces los intereses personales lo que primarán sobre la causa común. Las órdenes militares jugarán un papel fundamental en las próximas inscursiones hacia Tierra Santa. Para la tercera cruzada en el 1190 en San Juan de Acre se fundará la orden de los caballeros teutónicos, formadas por caballeros alemanaes que posteriormente se instaurarán en la fortaleza de Montfort en Acre.Posteriormente tendrán una acción fundamental en la incorporación de nuevos territorios a la cristiandad occidental , principalmente lo que hoy se conoce como Europa del Este.

    En las cruzadas posteriores los caballeros Templarios se opondrán al emperador alemán Federico II Hohenstaifen, quien por su parte contará con el apoyo de los caballeros teutónicos y hospitalarios. En el Emperador alemán se encarna la guerra civil entre los güelfos, partidarios del papa y los guibelinos a favor del emperador. Tierra Santa pasa a ser un campo cerrado donde se enfrentan de modo permanente los intereses temporales. Luego con las cruzadas de San Luis de Francia se logra una cierta unión, pero pronto florecerán las pugnas comerciales entre las ciudades italianas ahora quienes mueven las próximas cruzadas. Esto hace tomar posturas a la cristiandad. Los caballeros hospitalarios toman partido por Génova y los caballeros Templarios por Venecia y Pisa. Sin unión el objetivo común de recuperar los lugares santos es imposible. En el 1291 cae San Juan de Acre, último enclave de occidente en oriente con lo que las órdenes militares tienen que concentrar su acción en occidente y pierden en gran parte su razón de ser.

    Las labores de la órdenes militares fuera de Tierra Santa se concentrarán en diversas actividades. Los Caballeros Hospitalarios se dedicarán al cuidado de los enfermos en varios enclaves de la cristiandad. Los Caballeros teutónicos por si parte, ampliarán las fronteras de Alemania hacia el este incorporando nuevos territorios a la cristiandad como un todo. Surgirán nuevas ordenes en torno a la lucha de la cristiandad contra los infieles. España de la reconquista musulmana será un escenario para estas nuevas órdenes. De hecho hasta los templarios jugarán un rol en este ámbito ayudando a proteger el camino de los peregrinos en el camino de Santiago de Compostela. Otras órdenes se constituirán para combatir la herejía cátara en el sur de Francia.

    Batalla de Hattin – Matthew de París

    Los Templarios tendrán importantes labores políticas y económicas en todos los reinos de la cristiandad. No es exagerado decir que eran “ los banqueros de Europa”. Su naturaleza de constitución y su independencia como orden les permitió acunar gran cantidad de bienes en occidentes, los cuales eran explotados por la orden para financiar las cruzadas y su rol de defender a los peregrinos en el camino a Tierra Santa. Tenían ingresos ordinarios que provenían de la explotación de más de 9000 encomiendas que la orden poseía en Europa e ingresos extraordinarios fruto de colectas anuales y donaciones que la orden recibía esporádicamente. Debido a su experiencia en administrar grandes cantidades de dinero y en su vasta experiencia en transferir montos desde occidente a oriente, comenzó a ser común que muchos fieles les entregaran bienes muebles e inmuebles a título de deposito para su resguardo. Del mismo modo, la orden cumplía la labor de prestatarios a interés justo. Hay que tener en cuenta que la Iglesia desde muy temprano había establecido la diferencia entre el interés justo, basado en la pérdida del valor del dinero en el tiempo y la usura, el excesivo interés. La usura estaba prohibida, no el préstamo a interés. Loe templarios llegaron a ser los mayores prestamistas a quienes realmente mostraban garantías reales de poder pagar. No eran prestamos blandos, sino que sumamente estrictos. Los usureros pedían menos garantías y por lo mismo cobraban más intereses. Muchas veces nos e les pagaba. Para facilitar sus labores bancarias los templarios inventaron varios instrumentos financieros usados hasta hoy como las letras de cambio, cheques de viajero, valores en custodia, cartas de crédito

    Para fines del siglo XII la capitana, ahora en Paris, era el lugar donde se manejaban todas las finanzas del reino de Francia. Era la depositaria del tesoro real y el lugar donde se administraba la cámara de cuentas. Incluso el rey tenía con ellos una especie de cuenta corriente desde la cual abastecía sus finanzas personales y administraba su reino.

    Del mismo modo los templarios se convirtieron en grandes consejeros de casi todos los reyes de Europa, lo que les daba además un gran poder político. No es exagerado decir que eran la institución más poderosa y rica de toda la cristiandad medieval.

    El Viernes 13 de Octubre de 1307 al alba, todos los templarios de Francia fueron arrestados en sus encomiendas. Había transcurrido sólo 16 años desde la caída de San Juan de Acre. El arresto se basaba en acusaciones que había llegado a oídos del rey de Francia, Felipe el Bello y la orden establecía apresarlos hasta el juicio y la confiscación de los bienes muebles e inmuebles de la orden. De este proceso hoy se sabe mucho. La documentación permite recrearlo casi en forma íntegra. Es paradójico ver que se sabe más del fin de la orden que de su propia existencia. Se trata de un proceso vergonzoso, manipulado por los intereses del rey de Francia ayudado por el abogado Guillermo de Nogaret, quien ayudó al monarca en varios temas complejos y vergonzosos, como el juicio contra el papa Bonifacio VIII y la cruzada contra los Albigenses. Felipe el Bello fue un rey complejo y enigmático, obsesionado con el poder y el dinero. Instauro devaluaciones financieras en el reino de Francia según sus necesidades, expulsó a los judíos en 1306 y se quedó con los dineros de éstos. Se enfrenta al papa Bonifacio VIII por pugna de poder, una vez que éste hizo énfasis en su poder temporal, lo que culminó en un proceso de herejía contra el papa, en la cual Guillermo de Nogaret fue parte. Para el siglo XIV si una persona quería sacar de circulación a otra lo acusaba de herejía. Con esto pasaban a un juicio con la Iglesia y el tribunal de la inquisición. Esto se usó en varias oportunidades políticamente. En el caso del papa, tras ser acusado de herjía será trasladado a Francia donde muere. Las presiones del rey de Francia logran que el conclave nombre a un papa francés, Beltrán de Got, quien asume como Clemente V y es invitado a residenciarse en Avignon, con lo que comienza el llamado pontificado avignonense. Felipe en su obsesión por lograr convertir a Francia en una potencia de primer orden buscará recursos financieros a toda costa para lograr su objetivo y manipulará muy bien a la opinión pública validando su actuar en forma permanente, lo que lo hacen un rey muy moderno.

    El arresto de los templarios se basa en “presunciones y violentas sospechas” que emanan de denuncias de un tal Esquieu de Flyran, nativo de Beziers, quien habría recibido la información de un templario prisionero. Este ciudadano va con las noticias a donde el Rey de Aragón , quien desestima las acusaciones. Tras esto se acerca a Felipe el Bello , quien ve en estas una oportunidad. El y su reino estaban endeudados con la orden y además un juicio en contra de la orden podía resultar algo sumamente conveniente para su objetivo de búsqueda de dinero. La investigación estuvo a acrgo del confesor del rey el inquisidor Guillermo de Paris, quien se limita a interrogar a los templarios tras haberlos arrestado. Guillermo de Nogaret se encarga de conseguir los testigos en contra de la orden. Para el 14 de octubre las acusaciones se hacen públicas a través de un manifiesto real. Se los acusa de apostasía, ultraje a Cristo, Ritos obscenos, sodomía, idolatría, entre otras. Se basan principalmente en el rito de admisión de los nuevos hermanos, a quienes, según los testigos, se los obligaba a renegar de Cristo tres veces y a escupir sobre la Cruz. Se les acusa también de adorar a una estatuilla que a los largo del juicio va mutando, un tal Bafomet. Por su parte Felipe manda a cartas a los príncipes europeos para que sigan sus acciones contra la orden, cosa que no obtiene buenos resultados.

    Quema de caballeros templarios relapsos

    Entre el 19 y el 24 de noviembre 138 templarios son interrogados por Guillermo de Paris. 36 de ellos mueren a causa de las torturas y solo 3 negaron los crímenes. Tras esto el papa Clemente V a través de la Bula Pastoralis Praeminentie, llama a los príncipes cristianos a arrestar a los templarios. Felipe reclama usando la opinión pública que los culpables no han sido castigados. El quería la supresión de la orden y que los bienes de ésta pasasen al reino de Francia. La comisión eclesiástica es favorable al rey. Se logra organizar la defensa templaria. Jacques Le Molay, Maestre de la orden declara y se muestra con evidencia que las declaraciones obtenidas son a causa de las torturas. A pesar de esto 54 templarios son condenados a muerte en la hoguera por herejes relapsos, reincidentes. Tras esta primera quema de “herejes” muchos templarios confesaron aterrorizados. A pesar de esto la defensa seguía constituyéndose. Para 1311 la investigación eclesiástica es declarada cerrada y la orden es suprimida a través de la Bula Vox in Excelso y los bienes de la orden entregados a través de la bula Ad Providam a la orden de los hospitalarios. Felipe no había logrado salir con la suya. La orden no fue considerada hereje, pero el papa considera que tras un juicio tan escandaloso la opinión pública ya no permitiría la reivindicación de la orden. En 1314 los principales dignatarios de la orden son condenados a muerte. Nace la idea de “ la maldición del templario”. Jacques le Molay una vez condenado a la hoguera habría maldito al rey y al papa que en menos de un año ambos morirían, cosa que se cumplió. Además habría maldito a la estirpe de Felipe, lo que inspirará las famosas novelas de “ Los Reyes Malditos”.

    Sobre los templarios se han tejido muchos mitos. Se dice que mientras ocuparon el templo de Salomón habrían escavado y que habrían encontrado algo…cosa que da para pensar lo que sea. Se habla del Arca de la Alianza y el Santo Grial. Del mismo modo la idea de un gran tesoro que luego habrían trasladado, según teorías pseudo históricas incluso a Norteamérica.

    Se cuenta que la flota de los templarios tras el aprisionamiento de la orden habría desaparecido misteriosamente. Hoy sabemos que dicha flota no existió. Que la orden sólo contaba con dos barcos propios y no con una flota , ya que subarrendaba embarcaciones según necesidad.

    Muchos intentan hoy vincular a Templarios y masones. Es fundamental tener en cuenta que son agua y aceite. El temple es una institución que nace del seno de la Iglesia católica como brazo derecho del papado para proteger el camino de los peregrinos a tierra santa y une los ideales medievales de monacato y caballería. Los masones son células de racionamiento que surgirán tras el auge del racionalismo y la separación de la fe y la razón como vías de verdad. Se constituyen como agrupaciones que ensalzan al ser humano y sus logros . Si bien se cree en la existencia de un Dios Creador, el gran Arquitecto, este se fue y el mundo ya no le necesita para funcionar. Ya no es un Dios providente. Por lo mismo se enfrentarán a un gran enemigo visible, la Iglesia dogmática y se levantarán como entes anticlericales por excelencia. Son miles los libros que unen a estas organizaciones. Los templarios murieron en auge y por tanto son un mito. Siempre es bueno vincularse con los mitos.

    Templarios juegan ajedrez 

    Tras la desaparición de la orden militar más emblemática, los templarios, estas continuaron existiendo. Fue la orden de San Juan la que se quedó con sus bienes. Los caballeros teutónicos continuaron con sus acciones de ampliar la cristiandad. Será en España en el marco de la Reconquista española donde surgirán muevas ordenes contra el infiel musulmán. Entre estas destacan al Orden de Calatraba, la orden de Santiago, la orden de Alcántara. La orden de Montesor, entre otras. Su ethos está en una institución caballeresco monástica para combatir a los infieles y extender y defender a la cristiandad.

  • Los infinitos nombres de la diosa Isis

    Los infinitos nombres de la diosa Isis

    Isis es una diosa poderosa que trasciende los límites de su momento mitológico e histórico. Influye a los egipcios y luego a los griegos y romanos y personifica los poderes de los dioses en sus elementos más puros y profundamente simbólicos. Isis es madre, diosa, maga, fecunda la naturaleza, sus alas sagradas llevan el alma a su destino, es la vaca sagrada que alimenta de leche a Egipto, es la serpiente reencarnada, tiene la capacidad de torcer la historia a favor de su hijo y de los egipcios, entre muchos otros atributos de su personalidad.
    La historia de la civilización egipcia faraónica es única. Debido a sus características especiales como la sacralidad de su rey, el faraón, su aislamiento defendido por el desierto, el mar rojo y el mediterráneo y la navegabilidad del Nilo lograron que su historia política y su desarrollo religioso se mantuviera inalterado por tres mil años. Fue de hecho el primer faraón, el legendario Menes quien, por influencia divina y encarnando a Horus el hijo de Isis y Osiris,logró unificar a los 42 nomos o regiones que existían en Egipto, logrando una unidad entre diversas cosmogonías,visiones de la muerte y dioses.
    De estos relatos sobre la creación hay uno que preponderó sobre los otros: el Heliopolitano, llamado así por venir de la ciudad de Heliópolis. Los conocemos gracias a dos fuentes principales: los textos de las pirámides, en los que nunca vemos el relato completo, pero sí frases y enunciados que hemos podido reconstruir, y el papiro de Bremner-Rhind catalogado con el número EA 10188 en el Museo Británico de Londres. Está escrito en hierático y tiene 33 columnas y 930 líneas escritas. En el aparecen
    las lamentaciones de Isis y Neftis, que debían cantarse ceremonialmente para recordar la muerte del dios Osiris. Este orden sagrado encontraba sus raíces en la enéda divina que termina por conformarse entre las distintas cosmogonías. En esta, Atum el gran dios sol que también llamamos Ra o Aton crea por iniciativa propia, y distinguiendo desde su propia divinidad, a Shu, el aire y Tefnut, la humedad. De Shu viene el dios Geb la tierra y de Tefnut sale la diosa Nut el cielo, la diosa inmensa que se posa sobre Geb y lo crean todo. Su descendencia son los hermanos Osiris e Isis, padres de Horus, Set y Neftis.
    Osiris e Isis protagonizaron un drama divino que conocemos detalladamente gracias a Plutarco en su obra De Iside et Osiride que Mircea Eliade cita en su primer tomo de Historia de las Ideas y Creencias Religiosas. Estos dioses pronto asumen la realeza divina como consortes, pero Set, el hermano envidioso asesina a Osiris pero Isis, la maga, logra resucitarlo lo suficiente como para quedar embarazada de Horus, a quien va a dar a luz escondida en el delta del Nilo. El niño tiene una vida secreta hasta su adolescencia, cuando decide retomar su derecho divino y se enfrenta a su tío. Set logra en primera instancia sacarle un ojo, pero Horus triunfa al final. Osiris es resucitado definitivamente como fuerza vital de la muerte y pasa a tomar su lugar en el trono del juicio de los muertos. Isis en cambio, viva yencarnando al trono real, queda representando el inmenso abanico de la diosa que viene de muy antiguo, será desde este mítico momento: madre, diosa, maga, fecundará la naturaleza, será las alas que lleven el alma en su viaje, será la vaca sagrada que alimente de leche a Egipto, será serpiente reencarnada, tendrá la capacidad de torcer la historia a favor de su hijo y de los egipcios, entre muchas otras.
    James Frazier en “La Rama Dorada” define a Isis como la “de los mil nombres”, queriendo explicar la infinita significación que tuvo esta diosa. Al contrario que sus antecesoras asiáticas, Isis fue buena esposa y madre. Originalmente fue diosa de la naturaleza, ella le regaló al hombre la cebada y le mostró satisfecha el descubrimiento de estas espigas a Osiris. Cuenta el sacerdote egipcio Manetón, autor de Aegyptíaka, una Historia de Egipto desde sus orígenes, que los segadores egipcios se golpeaban el pecho con las primeras espigas recreando el dolor de Isis al perder a Osiris. La llamaban “creadora de cosas verdes”, “señora del pan”. No solo esto, “es la misma mies verde que todo lo cubre, personificada en una diosa”. Con el pasar de los años su benéfica imagen fue purificándose y terminó traspasando las fronteras de Egipto. Su culto fue uno de los más populares en la Grecia helenizada y en Roma.
    Algunas Manifestaciones de Isis: La Diosa Pájaro
    La “diosa pájaro” es una imagen neolítica profundamente arraigada en la prehistoria. En las miles de pequeñas estatuas que los arqueólogos han encontrado y siguen encontrando, se reconoce una imagen de mujer con senos, largo cuello, sin boca. Algunas casi no tienen elementos humanos, pero nos reflejan la condición divina que tenia la femineidad en esta época. La podemos ver en la pintura rupestre en mano de antiguas diosas sumerias y en las sagradas alas de Isis.
    En el caso de la diosa egipcia se le suma además su misión de psico-pompa, es decir de conducir las alas de los difuntos a su viaje eterno. Esta es también una imagen muy antigua, los pajaros – buitre, el cuervo, la lechuza, el halcón – cumplieron esta misión ya en Catal –Huyuk y otras culturas. Isis, con su aliento y con el viento que resulta del batir de sus alas sagradas conduce al alma (ba) a su destino final.Así dice le dice un hijo a un faraón con motivo de su funeral (Textos de las pirámides): “Salve, padre mío, en este día en el que te presentas ante RA cuando asciende desde es Este y cuando eres investido con esta, tu dignidad que está entre los espíritus! Los brazos se enlazan por ti, los pies bailan por ti, se agitan las manos por ti. Isis te ha cogido de la mano y te introduce en el baldaquín (marquesina entre columnas). La tierra es cubierta, las plañideras se lamentan ”.
    Isis la mujer del dios de la muerte
    Luego de finalizada la tragedia entre Osiris y su hermano Set, el primero, dios de la muerte, queda reinando el inframundo como juez supremo. Frente a él se realiza el juicio en que el corazón del difunto se pone en una balanza enfrentado a una pluma de avestruz, símbolo de aquello que es perfecto y sublime. Si el difunto pasa la prueba pasa a la sala donde lo espera el dios custodiado por Isis y Neftis, diosas protectoras de los jueces. Isis y Osiris simbolizan la familia sagrada el matrimonio perfecto. Isis en su doble condición de hermana y esposa protege y ama al dios. Es ella, Isis, quien protege y ama a su hermano, quien lo busca sin desfallecer, sin reposo hasta encontrarlo, quien da sombra … y aire con sus alas Es ella quien alaba a su hermano, quien alivia la debilidad de quienes están cansados, quien recibe su semilla y da a luz a su heredero. Quien alimenta al niño en soledad sin que nadie sepa dónde está”.
    Isis la diosa Trono
    El jeroglífico del nombre de Isis era una trono. Ella está “tocada” por un trono en la cabeza. Lo que nos lleva a pensar que era originalmente la idea de darle la realeza al faraón. Hay que ser hijo de Isis para serlo, porque el primer faraón fue Horus y los siguientes faraones, al menos hasta que dejó de ser el mismo dios y paso a representarlo, encarnaba a Horus. El trono es también la gran montaña sagrada primitiva, totalidad del universo, unión de cielo, tierra e inframundo.
    Además de un trono, Isis puede verse en las imágenes de los textos de las pirámides con cuernos de vaca uniendo un disco solar (o lunar). Esta unida aquí a la diosa Hator. Esta diosa, muy antigua en la mitología egipcia, era originalmente imaginada como una gran inundación que alimentaba todo Egipto, siendo incluso creadora en algunas cosmogonías antiguas. Aparece en imágenes con sus cuatro patas en los cuatro puntos cardinales y su vientre lleno de estrellas simbolizando el mundo entero, la creación. Algo así como una gran montaña sagrada que alimenta. Es también la diosa celeste Nut. En la paleta de Narmer, simbólicamente riquísima, vemos a Hator reflejada en sus carillas, enmarcando las esquinas del planeta En algunos mitos también se le da el nombre de la estrella Sothis, el «segundo sol» (como sucede con Isis); se la relaciona así con la crecida del Nilo y con la inundación.

    Isis como Hator

    Encarnación de la Maat
    Isis como la diosa Maat (o Mayet) encarna parte de la esencia de la mitología egipcia, al reunir a seres divinos y humanos bajo unaley universal; todos viven por Maat, en Maat y para Maat. En este caso, cuando personifica a la sagrada Maat, esta tocada con una pluma de avestruz. La Maat como principio de orden y equilibrio era concebido como un principio eterno, preexistente incluso a los dioses. Atum, antes de crear por voluntad, antes de emerger por primera vez desde el agua primigenia, o en la montaña sagrada ya yacía con Maat, que estaba dentro de él y alrededor de él. Maat es en realidad un principio tanto filosófico como mitológico. Es el orden universal, que pude volver todo a su lugar a pesar de las catástrofes o de los desordenes que los hombres realicen en el mundo. Es la que hace volver al Nilo a su lugar luego de la inundación, es la que reparte esta justicia parecida al karma indio o la justicia divina nuestra. Es una armonía inscrita en la naturaleza, inalterable y mágica. Verdad, orden, legalidad y justicia. “no ha sido perturbada desde Ted Zepi” Este orden divino y sagrado se refleja en la sociedad a través de los actos del faraón quien simbólicamente la lleva en la mano.
    Primer monólogo de la creación por parte de Ra, del Papiro de Bremner Rhind:
    Para ser pronunciado: Así habló el Señor de Todas las cosas, después de que hubiese venido a la existencia: ‘Fui yo quien vino a la existencia como Jepri.Cuando vine a la existencia, ‘el Ser’ vino a la existencia y todos los seres vinieron a la existencia después de que yo viniera a la existencia; numerosos fueron los seres que surgieron de mi boca antes de que el cielo hubiera venido a la existencia, antes de que la Tierra hubiera venido a la existencia, antes de que la tierra y los reptiles hubiesen sido creados en este lugar. Yo creé[algunos de ellos] en Nun como Los Inertes cuando aún no podía encontrar un lugar en el que permanecer Encontré favor (¿) en mi corazón, examiné con mi vista, y, estando solo, hice todas las formas antes de que hubiera escupido a Shu, antes de expectorar a Tefnut, antes de que viniera a la existencia cualquier otro que pudiera actuar conmigo.
    Yo concebí con mi propio corazón y allí vinieron a la existencia multitud de formas de criaturas vivas, a saber, las formas de los hijos y las formas de sus hijos. Realmente yo me excite con mi mano, copulé con mi mano, escupí con mi propia boca; escupí a Shu, expectoré a Tefnut y mi padre Nun los educó, mi Ojo siguiéndoles desde los eones cuando estaban lejos de mí. Después de que yo hube venido a la existencia como único dios, hubo tres dioses además de mí. Yo vine a la existencia en esta tierra y Shu y Tefnut se alegraron en el Nun, en el que se encontraban.Fueron ellos quienes me devolvieron mi Ojo, después de que yo hube unido mis miembros; lloré sobre ellos, y así es como la Humanidad vino a la existencia,de las lágrimas que surgieron de mi Ojo, porque él estaba furioso conmigo cuando volvió y encontró que yo ya había colocado otro en su lugar, habiéndolo reemplazado con elGlorioso.( Así, yo lo ascendí a mi frente y cuando él ejerció gobierno sobre esta tierra entera, su ira se extinguió, porque yo había restituido lo que había sido tomado de él. Yo surgí de las raíces, creé a todos los reptiles y todo lo que existe entre ellos. Shu y Tefnut engendraron a Geb y Nut, y Geb y Nut engendraron a Osiris, Horus [Mejentienirti], Seth, Isis y Neftis de su útero, uno tras otro, y ellos dieron origen a las multitudes que habitan esta tierra.
    PARA SABER MÁS
    Campbel, Joseph. Las Máscaras de Dios, Mitología Oriental. Ed. Alianza
    Crashford Jules y Bearing Anne. “El Mito de la Diosa”, ED Siruela.
    Campbell Joseph, Imagen del Mito, Atalanta, Girona, España, 1997
    Frankfort, Henry, Wilson J. A. y Jacobsen, T. El Pensamiento Pre filosófico, Egipto y Mesopotamia. Fondo de Cultura Económica, Colección Breviarios. 1954
    Frazer, James George La Rama Dorada, Magia y religión. Fondo de Cultura Económica. México, 2011

  • Huellas de España:  De Isabel a Carlos

    Huellas de España: De Isabel a Carlos

    De Isabel a Carlos tituló Jaime Eyzaguirre uno de esos ensayos suyos donde brotaba todo el talento de su pluma y un amor incontenible por la España que se gestaba de la unión de los principales reinos de la península. Esa misma tierra se aprestaba a empresas aún mayores, concluir la reconquista contra el invasor mahometano, y descubrir y conquistar nada menos que el nuevo mundo. Madrigal de las Altas Torres fue su cuna, continuaba nuestro historiador que, cual Ercilla en otros siglos, hacía de la Historia un poema épico cantando las hazañas de un pueblo, mejor dicho de una reunión de pueblos que nos hicieron entrar a la historia de la cultura occidental y cristiana.

    Serie Isabel de TVE

    Isabel la Católica, en las postrimerías del siglo XV, cuando se despiden los años de la caballería medieval y despunta el renacimiento y su política maquiavélica, sería una de aquellas reinas de película, la serie Isabel de TVE, le hace justicia en muchos de sus méritos, que no fueron pocos. Isabel de Trastamara, que así se apellidaba la que se conoce como Católica, tendrá una compleja carrera política, debió imponerse a una aristocracia poderosa y levantisca, animada por la propia debilidad de carácter del rey de Castilla, su medio hermano Enrique IV El Impotente, el pueblo castiga con el ignominioso apodo al indeciso Rey, que ha obtenido el trono intrigando contra Juan II, su propio padre. El ascenso de la joven Isabel no fue nada fácil, debió sobreponerse a la muerte de su hermano Alfonso y pactar con Enrique IV reconociéndole como rey de Castilla a condición de que ella, su media hermana y bastante menor, le sucediera en el trono. El acuerdo conocido como “Toros de Guisando” se impone por sobre las pretensiones de Juana, supuesta hija de Enrique, pero al parecer de un cortesano de nombre Beltrán de la Cueva, de allí que fuera apodada “La Beltraneja”. Luego, el matrimonio de Isabel con Fernando de Aragón, gatilló nuevas tensiones con Enrique IV y a la muerte de éste, una guerra con Juana la Beltraneja y su marido Alfonso V rey de Portugal quien se entusiasma con expandir su reino al constatar las disputas entre castellanos. Finalmente, el joven y popular matrimonio, Isabel y Fernando, se imponen, consolidando el trono de Isabel en Castilla y a la postre de Fernando en Aragón, con ello se abrirá la puerta a la unión de los dos principales reinos de la península y lo que con el tiempo dará lugar a España. “Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando”, se lee en el escudo de los Reyes Católicos, lo que implica, prudentemente, que ella reina en Castilla y él en Aragón, esperando que algún día sus hijos reúnan ambos legados. Castilla se proyectará, en gran parte gracias a los méritos políticos de Isabel, como un reino clave ya no solo en la península ibérica sino en toda Europa, y es que su nueva dimensión Atlántica, con el descubrimiento de América, despliega enormes posibilidades. Aragón es, no menos importante, una potencia en el Mediterráneo, incorpora Cataluña y Valencia, y domina las Baleares, Nápoles y Sicilia, Cerdeña.
    El mismo año en el que Colón desembarcaba sin saberlo en América, Isabel y Fernando han liderado y logrado una esperada victoria, poniendo fin a la reconquista cristiana de la península ibérica. Para ello han vencido en Granada, último reducto moro, lo han conseguido con tesón y paciencia, luego de años, significando una de las primeras empresas que los historiadores llaman propiamente española, ya que colaboraron en ella no solo castellanos y aragoneses, sino también cántabros, vascos, gallegos, catalanes y los mismos que hoy se llamarían andaluces.

    Mapa de Castilla

    Muchas son las huellas de Isabel, la unidad política y también religiosa, el orden interior que permitirá consolidar a Castilla como una de las potencias de la época. La labor de Fernando será clave en el ámbito diplomático, y los matrimonios de los hijos de ambos, verdaderos enlaces políticos a usanza de los tiempos, demuestran los afanes que culminarán, como veremos, con uno de sus nietos a la cabeza de un imperio. La tarea culminada no la verá la reina Isabel, por el contrario, debió sufrir en su vida el devenir de muchos dolores, la muerte de su hijo predilecto el heredero Juan, el que murió por amor, recién casado con Margarita de Borgoña. Además, le golpea la muerte de su hija Isabel, casada con Manuel de Braganza, ya rey de Portugal, ésta le encargó a su pequeño hijo Miguel, quien, otra tragedia, muere con su abuela a los dos años. Mientras, Catalina está lejos, en Inglaterra, y Juana, casada con Felipe de Habsburgo, apodado el Hermoso, desvaría tras la muerte de su amado marido.
    Ante los dolores e infortunios, Isabel pone a prueba sus profundas convicciones religiosas, que le otorgan serenidad ante la muerte de sus hijos y de ella misma. Fallece en 1504, tenía cincuenta y tres años y había reinado casi treinta. Su testamento es una pieza histórica y humana de primer orden. Demuestra su Inteligente visión política, favoreciendo la unidad de España, mediante la sucesión dinástica que previene la incapacidad de Juana, la loca. A Fernando de Aragón le encarga la regencia, sabiendo que los castellanos son orgullosos y poco dóciles, y en espera que el infante Carlos, nieto de ambos e hijo de Juana y Felipe, cumpla los 20 años. Destaca en el mismo testamento la especial preocupación por el trato que hay que dar a los naturales de las Indias, interés que fue una constante durante su vida como asevera, el tan crítico, Bartolomé de las Casas quien reconoce que la reina Isabel “no cesaba de encargar que se tratase a los indios con dulzura y se emplearan todos los medios para hacerlos felices”. Entre Isabel y su nieto Carlos, en Castilla el poder pasará entre las manos del efímero Felipe de Habsburgo, el propio Fernando de Aragón y el voluntarioso Cardenal Cisneros. Carlos había nacido en Gante, hoy Bélgica, en el año de 1500; en él confluían cuatro legados de cuatro notables dinastías europeas. Detengámonos en ello porque su magnitud lo exige. Carlos es nieto no solo de los Reyes Católicos, sino también del emperador adel Sacro Imperio Romano Germánico, Maximiliano de Habsburgo y de su mujer María de Borgoña, padres de Felipe el Hermoso. Así de los Habsburgo recibiráAustria, Estiria, Carniola y Carintia además del Tirol, y la posibilidad de ser electo sucesor de Maximiliano en el imperio alemán. De su abuela paterna recibe Flandes, Brabante y Luxemburgo y el disputado Franco Condado. De nuestra Isabel, Castilla, Granada y la reciente incorporada Navarra, además de los nuevos e inmensos territorios de Indias, en pleno proceso de descubrimiento y conquista. De Fernando, un crecido Aragón, Sicilia, Cerdeña y Nápoles, en suma, como vemos, un legado que por su extensión pudo haber aturdido a cualquiera, pero que el joven Carlos asume con indudable responsabilidad. Estaba llamado así a convertirse en el gobernante más poderoso de su tiempo, tamaña tarea fruto de un inmenso legado patrimonial, la realizará, cómo no, con aciertos y errores. Si enorme fueron sus territorios no menores las dificultades o desafíos a los que debió hacer frente. Los resumiremos en cuatro, el avance del Islam, la reforma protestante, la permanente rivalidad con Francia y la conquista de América. De nuevo cada una de ellas pudo llenar muchas vidas y Carlos debió rasumirlas casi simultáneamente. Desde mediados del siglo XV, con la toma de Constantinopla, el Islam ahora encabezado por el himperio turco otomano presionó e incluso desbordó las fronteras del occidente cristiano. Cae Hungría y en su defensa pierde la vida su rey, Luis II casado con una hermana de Carlos. Los turcos sitian Viena, y avanzan por el centro de Europa y por el Mediterráneo, saqueando sus costas. En tierra, los detendrán la legendaria caballería polaca de los jagellones, y los propios tercios de Carlos que levanta el sitio de Viena. En el Mediterráneo no verá Carlos resuelto el problema, finalmente sus hijos Felipe II y Juan de Austria, ya muerto Carlos, vencen en el mar al cruel Suleiman el Magnífico en la trascendente batalla de Lepanto. Por otra parte, la Reforma Protestante cambiaría el mapa espiritual de Occidente hasta el día de hoy, Carlos fue finalmente electo emperador del Sacro Imperio Germánico y paralelamente Martín Lutero y su reforma protestante se hacía fuerte en buena parte de los reinos del norte. Carlos descendía de familias históricamente comprometidas con la defensa de la religión católica, y su postura estuvo a la altura de sus antepasados, se reunió con el propio Martín Lutero en la dieta de Worms y se afanó por convocar un Concilio que, algo tarde, finalmente detuvo el avance del protestantismo y favoreció la reforma católica. No obstante, fueron repetidos los problemas políticos con Pontífices de la época, basta mencionar el Saco de Roma, y las continuas tensiones con príncipes alemanes del Imperio, sostenedores del propio Lutero y su reforma. Respecto a Francia, no cabe duda que su rey Francisco I se siente intimidado por su múltiple vecino y, ante ello, el renacentista monarca galo consagra lo que, para desgracia de Carlos y probablemente de Europa, se llamará la “razón de Estado”, en otras palabras, políticas que justificadas en la defensa del estado llevarán a pactar al “católico” Francisco ya sea con el Turco en defensa de sus costas, o en ocasiones acordar alianzas bélicas con los príncipes protestantes en el afán de combatir juntos al adversario Habsburgo. El escenario de rivalidad con Francia fue por lo general el disputado territorio italiano, allí en la batalla de Pavía cayó prisionero Francisco, pero prima la diplomacia y, luego de negociaciones, fue liberado tras un elegante cautiverio madrileño.

    Colón arribando a América

    En aquella misma batalla participó en defensa de su emperador Carlos, un joven extremeño que, años después, conquistaría Chile, Pedro de Valdivia. Con ello conectamos con el cuarto de las grandes desafíos que debió enfrentar Carlos I de España y V de Alemania, me refiero a continuar con el descubrimiento y conquista de América. El mismo Valdivia le escribió sus Cartas de Relación del Reino de Chile a su emperador Carlos, exagerando las bondades del clima y condiciones del territorio para favorecer la llegada de mayor contingente de peninsulares a las nuevas tierras y poder asegurar un proceso a todas luces incierto que le costaría la vida al propio conquistador. Por su parte, Hernán Cortés cuando regresa a la península luego de conquistar México, la Nueva España, se pone al servicio de su emperador combatiendo en el Mediterráneo al Islam. Incluso Francisco Pizarro es recibido en audiencia por Carlos para relatarle sus aventuras y desventuras incaicas. La polémica por los justos títulos habla del rigor jurídico de la España del siglo XVI que convoca a destacados juristas de la propia Universidad de Salamanca para cuestionarse la licitud y legitimidad de la empresa americana. Carlos fue un emperador europeo, realizó más de cuarenta viajes de gobierno por aquel continente en una época en la que los traslados eran un largo sacrificio. Casado con su prima, también nieta de Isabel la Católica, la bella Isabel de Portugal, así al menos la retrató Tiziano, el César Carlos abdicó finalmente en su hijo Felipe II, los territorios de Flandes, España, Italia y América; a su hermano Fernando le había encargado el gobierno del Imperio alemán y los territorios austríacos; quien fuera el gobernante más poderoso de su tiempo abandona así, cansado pero voluntariamente, el poder, para retirarse al monasterio de Yuste, austero y alejado, en la seca región de Extremadura donde falleció en 1558.

    Sepulcro real de los reyes católicos en Granada

  • La Peste Negra: El fin de la Sociedad Medieval

    La Peste Negra: El fin de la Sociedad Medieval

    Amplia popularidad ha tenido en los últimos años el género de películas apocalípticas. En ellas la tierra es parcial o totalmente destruida por maremotos, glaciaciones, tormentas solares, terremotos, asteroides “asesinos”, o invasiones alienígenas.

    Muchos se sienten atraídos para observar –desde la comodidad de sus casas o la butaca de un cine- el desafío que significa sobrevivir en condiciones extremas y las distintas reacciones que los seres humanos y, en definitiva la sociedad, tienen en situaciones límite . Pero muchos no son conscientes que nuestra civilización, en su historia reciente ya ha pasado realmente por un evento de este tipo: La Peste negra que azotó Europa entre 1347 y 1350.

    Existe coincidencia entre los historiadores que habrían muerto por la peste a lo menos unas 25 millones de personas en Europa, un tercio de la población de esa época. En África y Asia habrían fallecido otros 30 a 70 millones adicionales según la fuente consultada. En total habría desaparecido cerca de un 20% de la población mundial. Para tener una idea de la dimensión de este cataclismo demográfico, sería en nuestros días equivalente a la muerte de toda la población europea y la mayor parte de la americana.

    La Medicina medieval no logró detener el avance de la peste

    Las crónicas de la época mencionan que, por ejemplo. en la ciudad papal de Aviñón fue tan grande el número de víctimas que el papa Clemente VI consagró el río Ródano para poder echar en sus aguas los cadáveres que no podían ser enterrados. También otorgó una remisión completa de los pecados a aquellos que morían por la peste ante la imposibilidad de poder escuchar tantas confesiones.

    Pero el impacto de la peste fue mucho más allá que la pérdida de vidas. Habría herido de muerte las bases espirituales, sociales y económicas del mundo medieval, hasta el punto que podría corregirse la cronología tradicional y situar como verdadero fin de la Edad Media a 1347, el año de inicio de la peste.

    La mayoría de los historiadores contextualiza a la Peste Negra dentro de la cadena de desgraciados hechos que asolaron a Europa en el siglo XIV. Explican los cambios sociales y económicos que conducen al fin de la sociedad medieval también por la Guerra de los Cien años; la crisis del papado; la proliferación de las herejías y el fortalecimiento de la burguesía, los estados nacionales y la monarquía. La tesis que propongo, por el contario, es que el fin del Medioevo debe situarse en torno al evento que cambia los fundamentos de esta civilización Cristiana Occidental; a saber, el sistema social político y económico nacido del feudalismo; la percepción de una sociedad jerárquica y ordenada; y la visión trascendente que aporta el cristianismo.

    Las instituciones sobreviven mientras son necesarias y útiles a las sociedades que las generan. Según la tesis del historiador Arnold Toynbee las civilizaciones se desarrollan y crecen en un proceso de incitación y respuesta frente a desafíos externos y la decadencia se produce cuando la minoría creadora pierde su capacidad de dirigir a la mayoría sin tener que recurrir a la fuerza.

    El feudalismo y la Iglesia medieval habrían logrado, en el período turbulento que sucedió al Imperio Romano, entregar protección, sentido de trascendencia, desarrollo económico e importantes avances en la educación y el arte. La Peste Negra habría terminado con este “encantamiento”.

    A partir del imperio Carolingio y hasta finales del siglo XIII el feudalismo significó seguridad y protección, en medio de un largo período de tiempos turbulentos. Las frecuentes invasiones, inseguridad en los caminos y la distancia con un rey debilitado y sin ejército propio, explican que la mejor respuesta fue la fragmentación del poder. La sociedad medieval sobrevivió económica y socialmente al amparo de una caballería guerrera que la defendió, impartió justicia y mantuvo el orden.

    Uno de los fundamentos del feudalismo era la ligazón del siervo a la tierra, a una comarca determinada. Esta se había originado por diversos mecanismos: impuestos sobre la propiedad agrícola que había obligado a los campesinos pobres a ponerse al servicio de los campesinos más ricos; masas de aldeanos traspasadas como botines de guerra; cesiones de territorios a nobles destacados; la necesidad de protección en tiempos turbulentos o sencillamente el hambre. Esta relación que se había mantenido estable por provecho mutuo, o en el peor de los casos porque el siervo no tenía otra alternativa, se rompe con la Peste Negra. Por la alta mortandad, el trabajador se hace escaso en relación a la tierra y grandes masas de siervos se independizan, se van a las ciudades, a otras tierras con una mejor paga o renegocian una nueva relación.

    En muchos feudos el trabajo a cambio del derecho a labrar la tierra del señor, se cambia por el pago en metálico. Los nobles pronto se dieron cuenta de que los campesinos, forzados a trabajar en condiciones inferiores a la “competencia” (los salarios que ofrecía el vecino o la ciudad cercana), ejercían una resistencia pasiva y tenían una productividad muy inferior respecto a los remunerados, de manera que no compensaban siquiera la alimentación requerida.

    Un segundo pilar que queda desmoronado es la confianza en las instituciones, en la tradición. La visión de una sociedad jerárquica, estable y protectora. El noble, la Iglesia y las autoridades, en que el hombre común había puesto su confianza y buscado seguridad, fueron incapaces de detener a la peste. Ante la epidemia fueron inútiles las recetas de los médicos, las bulas papales, las oraciones y las medidas de las autoridades políticas. El ciudadano observó atónito que muchos dignatarios morían igual que ellos o, mucho peor, huían olvidando sus responsabilidades.

    El sistema jerárquico de la sociedad se resquebraja. Hasta entonces romper el lazo feudal no sólo era un crimen; era motivo de deshonor. El sistema falla en su esencia, al ser incapaz el señor de proteger a su vasallo. Con la Peste Negra la relación queda en muchos casos reducida a una dimensión meramente económica y contractual y se hace común el cuestionamiento a la autoridad.

    Los campesinos y los burgueses exigen un nuevo trato, menos impuestos y mejores condiciones de vida, tienen más poder de negociación y lo ejercen. Muchos disminuyen la productividad de su trabajo, o no pagan las rentas, en algunos casos incluso persiguen a los cobradores de impuestos. Muchos huyen del señor feudal y se refugian en nuevos territorios o ciudades con mejores condiciones. Por ejemplo, entre 1368 y 1370 el Arzobispo de Magdeburgo, Albrecht III, aumentó tanto la carga fiscal, que 3000 campesinos abandonaron sus tierras.

    Por último, surge lo impensable, grandes rebeliones populares en que se asalta y mata por igual al noble y al eclesiástico. Las rebeliones más importantes fueron las de la “Jacquerie” francesa de 1357, la sublevación campesina inglesa de 1381 dirigida por Wat Tyler y John Ball; la revuelta de los trabajadores textiles de Florencia, los “Ciompi” en 1378; la de los trabajadores del norte de Francia y los Países Bajos en 1381-1382; la de Siena en 1371 y la revolución portuguesa en 1383. Todas ellas fracasaron, pero fueron el preludio de reivindicaciones que resurgirían más tarde. Sólo una reacción monárquica fuerte logra restablecer el orden, pero ya es una jerarquía impuesta por la fuerza y no por la mutua conveniencia.

    Se aceleró entonces un proceso de pérdida de poder político, social y económico de la antigua aristocracia guerrera, que se refugió en fiestas, torneos y ceremonias. Se endeudó, hipotecó y vendió sus tierras para llevar una vida lujosa, intentó compensar con refinamiento la riqueza y el poder que traspasaba paulatinamente a la burguesía. Una crónica de la época cuenta que una viuda vendió una aldea para hacerse un hermoso vestido de terciopelo verde.

    El triunfo de la muerte

    El tercer vértice de la sociedad medieval era la influencia de la Iglesia, que excedía a la meramente espiritual. Europa, si bien tenía numerosos príncipes y reyes, tenía una sola religión. La iglesia era la fuente de legitimidad del poder terrenal, el elemento aglutinante más importante de la sociedad europea.

    Era además la gran protectora espiritual de Occidente. La sociedad confiaba en que la red de iglesias, monasterios y abadías que había construido y mantenido, le serviría para conseguir la protección divina y evitar el castigo del cielo. La Iglesia era su abogada ante Dios y debía mantener a raya lo que Duby llama ‘las fuerzas oscuras que lanzan el hambre, la epidemia y la invasión’. La muerte de un tercio de los habitantes de la Europa cristiana fue un duro golpe a esa esperanza. Más aún, esta muerte era pestilente, masiva, y repentina, lo que en la época era un estigma vergonzoso ya que impedía la adecuada preparación cristiana.

    La iglesia había construido su prestigio no solo por la fuerza de su mensaje, sino que también en base al ejemplo de miles de mártires que, inspirados por el testimonio de San Pedro y los Apóstoles, habían señalado con sus vidas el camino a seguir. A la inversa, el ejemplo del Papa Clemente VI, al recluirse para salvar su vida, marcaría el camino de una parte importante de los Obispos y la curia, que habría tenido una tasa de mortalidad equivalente a la mitad de la población y casi la tercera parte de clero regular. En lo peor de la peste, el médico personal del Papa, Guy de Chauliac, lo aisló en el Palacio Papal de Aviñón y lo sentó en medio de dos enormes fuegos que lo aislaron del contagio. ¡En pleno verano!.

    La cobardía de un sector de la Iglesia y la equivocada visión de atribuir la peste a un origen divino debilitaron en forma importante el prestigio de la Iglesia. Se sumaron nuevas críticas a los cuestionamientos que ya existían por las acusaciones de herejía, las querellas con el poder político y la conducta poco apropiada de parte de los sacerdotes.

    El Papado y la mayoría de los eclesiásticos cometieron, además, un error importante al darle a la peste un origen sobrenatural. La creencia de que la mortandad era un castigo divino alejó a muchos cristianos de un “dios cruel” que se complacía en hacer sufrir a sus creyentes. La Iglesia no tuvo la visión para darse cuenta que la sociedad medieval no sólo estaba diezmada físicamente sino que además estaba sicológicamente herida, desesperanzada, sin siquiera ánimo vital para trabajar, casarse y tener hijos. Se estima que en las décadas posteriores a la peste el 25% de la población permaneció soltera. Cuando explicó la peste por “los pecados del hombre” acentuó el cataclismo social y la dejó en la orilla del frente de muchos de sus fieles.

    La disminución de sacerdotes, y en muchos casos el abandono de las poblaciones sufrientes privándolas del consuelo de la extremaunción y del funeral, generaron una desconfianza hacia la iglesia. El hombre medieval sintió que la Iglesia, y particularmente su jerarquía, le había fallado. Lothar de Sajonia resumió el sentir de muchos al expresar “aquellos que tenían el título de pastores jugaron el rol de los lobos.” Acusación para muchos injusta, ya que la mayoría del clero sí cumplió su deber, como lo demuestra la mayor mortalidad de éste en relación a la población general.

    Este resentimiento, unido a que el clero que se ordenó para reemplazar a los caídos no siempre estuvo a la altura de sus predecesores, facilitó la propagación de ideas heréticas, en vastos sectores el agnosticismo e, incluso por oposición, algunos se vuelcan a prácticas ocultistas y a la brujería. Se comenta que incluso el piadoso Carlos V de Francia contrató al astrólogo Tomás de Pizan para que confeccionara imágenes de cera para destruir a los ingleses en la Guerra de los 100 años.

    En vastos sectores se genera un resentimiento que sería la base del protestantismo. No cabe duda que la Iglesia que emergió tras la Peste Negra no tendría la misma influencia y credibilidad que la del período anterior. Si bien antes de la peste ya tenía problemas, después de ella su prestigio e influencia habían mermado en forma importante.

    Como en todas las crisis, salió lo mejor y lo peor del ser humano. Una mayoría profundizó su fe y se multiplicaron capillas, el culto a los santos y las peregrinaciones. Pero también existieron padres que abandonaron a sus hijos; persecuciones a los judíos y los leprosos; flagelaciones públicas y masivas para expiar el sentimiento de “sociedad pecadora”; desenfreno, y una fatalidad que empujaba a vivir sólo el presente. La relajación de las costumbres con posterioridad al paso de la peste fue tal, que en 1394 una bula papal sancionó con la excomunión a aquellos que bailaban, bebían, jugaban y copulaban ¡en los cementerios!

    La oveja se sentía sin pastor, y además estaba resentida con él. Una parte importante de la sociedad se vuelca al goce de los placeres terrenos y ante la amenaza de la muerte, intenta aprovechar al máximo su tiempo finito, reflejo de ello es que comienzan a aparecer relojes en las plazas de la mayoría de las ciudades.

    Entierros masivos

    La cultura, las artes y la ética se vieron afectados por la muerte. Se le cantó como gran niveladora; corruptora de la belleza y de los poderosos; como fin de linajes gloriosos o del placer terrenal. El horror y el miedo quedaron plasmados como testimonios en cuentos, oraciones, novelas, pinturas y danzas infantiles.

    El arte volcó sus ojos hacia el hombre y desarrolló nuevas técnicas para mostrar más realistamente al ser humano, en esta época por ejemplo se desarrolla la técnica de pintura al óleo. Ya no se presenta a Cristo crucificado en gloria y majestad, prefigurando la resurrección; sino que abatido por el dolor y la muerte, recordando la fragilidad de la vida. De alguna manera lo hacen compartir con los sobrevivientes de la peste, el sufrimiento y las desventuras que estaban experimentando.

    La Iglesia advierte y atemoriza a la población sobre la fragilidad de la vida y la necesidad de vivir una vida más cristiana. Representa en cementerios, capillas, y poemas la universalidad de la muerte y lo pasajero de la fama y de los placeres terrenales. Intenta corregir a su grey por el temor. Ejemplos de este arte son las “danzas de la muerte” en que esqueletos bailan y se llevan por igual al campesino, al noble y al obispo.

    Con todo, la peste negra tuvo algunos efectos positivos. Generó por décadas un cierto bienestar económico derivado del aumento de salarios y de las herencias recibidas de parientes fallecidos. Promovió un gusto por el lujo y el arte y obligó también a los sobrevivientes a mejorar los hábitos de higiene; y a construir viviendas más espaciosas y separadas de la crianza de animales. Finalmente, la escasez de mano de obra obligó a probar nuevas tecnologías de labranza y manufactura, más eficientes y que requerían menos mano de obra.

    En conclusión, Occidente nunca volvería a ser el mismo después de la hecatombe demográfica y espiritual de la Peste Negra. Muchos contemporáneos sintieron que su mundo se hundía y que era el fin de la raza humana. Con la perspectiva del tiempo podemos decir que al menos fue un punto de quiebre, probablemente el fin del Medioevo.