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  • Los infinitos nombres de la diosa Isis

    Los infinitos nombres de la diosa Isis

    Isis es una diosa poderosa que trasciende los límites de su momento mitológico e histórico. Influye a los egipcios y luego a los griegos y romanos y personifica los poderes de los dioses en sus elementos más puros y profundamente simbólicos. Isis es madre, diosa, maga, fecunda la naturaleza, sus alas sagradas llevan el alma a su destino, es la vaca sagrada que alimenta de leche a Egipto, es la serpiente reencarnada, tiene la capacidad de torcer la historia a favor de su hijo y de los egipcios, entre muchos otros atributos de su personalidad.
    La historia de la civilización egipcia faraónica es única. Debido a sus características especiales como la sacralidad de su rey, el faraón, su aislamiento defendido por el desierto, el mar rojo y el mediterráneo y la navegabilidad del Nilo lograron que su historia política y su desarrollo religioso se mantuviera inalterado por tres mil años. Fue de hecho el primer faraón, el legendario Menes quien, por influencia divina y encarnando a Horus el hijo de Isis y Osiris,logró unificar a los 42 nomos o regiones que existían en Egipto, logrando una unidad entre diversas cosmogonías,visiones de la muerte y dioses.
    De estos relatos sobre la creación hay uno que preponderó sobre los otros: el Heliopolitano, llamado así por venir de la ciudad de Heliópolis. Los conocemos gracias a dos fuentes principales: los textos de las pirámides, en los que nunca vemos el relato completo, pero sí frases y enunciados que hemos podido reconstruir, y el papiro de Bremner-Rhind catalogado con el número EA 10188 en el Museo Británico de Londres. Está escrito en hierático y tiene 33 columnas y 930 líneas escritas. En el aparecen
    las lamentaciones de Isis y Neftis, que debían cantarse ceremonialmente para recordar la muerte del dios Osiris. Este orden sagrado encontraba sus raíces en la enéda divina que termina por conformarse entre las distintas cosmogonías. En esta, Atum el gran dios sol que también llamamos Ra o Aton crea por iniciativa propia, y distinguiendo desde su propia divinidad, a Shu, el aire y Tefnut, la humedad. De Shu viene el dios Geb la tierra y de Tefnut sale la diosa Nut el cielo, la diosa inmensa que se posa sobre Geb y lo crean todo. Su descendencia son los hermanos Osiris e Isis, padres de Horus, Set y Neftis.
    Osiris e Isis protagonizaron un drama divino que conocemos detalladamente gracias a Plutarco en su obra De Iside et Osiride que Mircea Eliade cita en su primer tomo de Historia de las Ideas y Creencias Religiosas. Estos dioses pronto asumen la realeza divina como consortes, pero Set, el hermano envidioso asesina a Osiris pero Isis, la maga, logra resucitarlo lo suficiente como para quedar embarazada de Horus, a quien va a dar a luz escondida en el delta del Nilo. El niño tiene una vida secreta hasta su adolescencia, cuando decide retomar su derecho divino y se enfrenta a su tío. Set logra en primera instancia sacarle un ojo, pero Horus triunfa al final. Osiris es resucitado definitivamente como fuerza vital de la muerte y pasa a tomar su lugar en el trono del juicio de los muertos. Isis en cambio, viva yencarnando al trono real, queda representando el inmenso abanico de la diosa que viene de muy antiguo, será desde este mítico momento: madre, diosa, maga, fecundará la naturaleza, será las alas que lleven el alma en su viaje, será la vaca sagrada que alimente de leche a Egipto, será serpiente reencarnada, tendrá la capacidad de torcer la historia a favor de su hijo y de los egipcios, entre muchas otras.
    James Frazier en “La Rama Dorada” define a Isis como la “de los mil nombres”, queriendo explicar la infinita significación que tuvo esta diosa. Al contrario que sus antecesoras asiáticas, Isis fue buena esposa y madre. Originalmente fue diosa de la naturaleza, ella le regaló al hombre la cebada y le mostró satisfecha el descubrimiento de estas espigas a Osiris. Cuenta el sacerdote egipcio Manetón, autor de Aegyptíaka, una Historia de Egipto desde sus orígenes, que los segadores egipcios se golpeaban el pecho con las primeras espigas recreando el dolor de Isis al perder a Osiris. La llamaban “creadora de cosas verdes”, “señora del pan”. No solo esto, “es la misma mies verde que todo lo cubre, personificada en una diosa”. Con el pasar de los años su benéfica imagen fue purificándose y terminó traspasando las fronteras de Egipto. Su culto fue uno de los más populares en la Grecia helenizada y en Roma.
    Algunas Manifestaciones de Isis: La Diosa Pájaro
    La “diosa pájaro” es una imagen neolítica profundamente arraigada en la prehistoria. En las miles de pequeñas estatuas que los arqueólogos han encontrado y siguen encontrando, se reconoce una imagen de mujer con senos, largo cuello, sin boca. Algunas casi no tienen elementos humanos, pero nos reflejan la condición divina que tenia la femineidad en esta época. La podemos ver en la pintura rupestre en mano de antiguas diosas sumerias y en las sagradas alas de Isis.
    En el caso de la diosa egipcia se le suma además su misión de psico-pompa, es decir de conducir las alas de los difuntos a su viaje eterno. Esta es también una imagen muy antigua, los pajaros – buitre, el cuervo, la lechuza, el halcón – cumplieron esta misión ya en Catal –Huyuk y otras culturas. Isis, con su aliento y con el viento que resulta del batir de sus alas sagradas conduce al alma (ba) a su destino final.Así dice le dice un hijo a un faraón con motivo de su funeral (Textos de las pirámides): “Salve, padre mío, en este día en el que te presentas ante RA cuando asciende desde es Este y cuando eres investido con esta, tu dignidad que está entre los espíritus! Los brazos se enlazan por ti, los pies bailan por ti, se agitan las manos por ti. Isis te ha cogido de la mano y te introduce en el baldaquín (marquesina entre columnas). La tierra es cubierta, las plañideras se lamentan ”.
    Isis la mujer del dios de la muerte
    Luego de finalizada la tragedia entre Osiris y su hermano Set, el primero, dios de la muerte, queda reinando el inframundo como juez supremo. Frente a él se realiza el juicio en que el corazón del difunto se pone en una balanza enfrentado a una pluma de avestruz, símbolo de aquello que es perfecto y sublime. Si el difunto pasa la prueba pasa a la sala donde lo espera el dios custodiado por Isis y Neftis, diosas protectoras de los jueces. Isis y Osiris simbolizan la familia sagrada el matrimonio perfecto. Isis en su doble condición de hermana y esposa protege y ama al dios. Es ella, Isis, quien protege y ama a su hermano, quien lo busca sin desfallecer, sin reposo hasta encontrarlo, quien da sombra … y aire con sus alas Es ella quien alaba a su hermano, quien alivia la debilidad de quienes están cansados, quien recibe su semilla y da a luz a su heredero. Quien alimenta al niño en soledad sin que nadie sepa dónde está”.
    Isis la diosa Trono
    El jeroglífico del nombre de Isis era una trono. Ella está “tocada” por un trono en la cabeza. Lo que nos lleva a pensar que era originalmente la idea de darle la realeza al faraón. Hay que ser hijo de Isis para serlo, porque el primer faraón fue Horus y los siguientes faraones, al menos hasta que dejó de ser el mismo dios y paso a representarlo, encarnaba a Horus. El trono es también la gran montaña sagrada primitiva, totalidad del universo, unión de cielo, tierra e inframundo.
    Además de un trono, Isis puede verse en las imágenes de los textos de las pirámides con cuernos de vaca uniendo un disco solar (o lunar). Esta unida aquí a la diosa Hator. Esta diosa, muy antigua en la mitología egipcia, era originalmente imaginada como una gran inundación que alimentaba todo Egipto, siendo incluso creadora en algunas cosmogonías antiguas. Aparece en imágenes con sus cuatro patas en los cuatro puntos cardinales y su vientre lleno de estrellas simbolizando el mundo entero, la creación. Algo así como una gran montaña sagrada que alimenta. Es también la diosa celeste Nut. En la paleta de Narmer, simbólicamente riquísima, vemos a Hator reflejada en sus carillas, enmarcando las esquinas del planeta En algunos mitos también se le da el nombre de la estrella Sothis, el «segundo sol» (como sucede con Isis); se la relaciona así con la crecida del Nilo y con la inundación.

    Isis como Hator

    Encarnación de la Maat
    Isis como la diosa Maat (o Mayet) encarna parte de la esencia de la mitología egipcia, al reunir a seres divinos y humanos bajo unaley universal; todos viven por Maat, en Maat y para Maat. En este caso, cuando personifica a la sagrada Maat, esta tocada con una pluma de avestruz. La Maat como principio de orden y equilibrio era concebido como un principio eterno, preexistente incluso a los dioses. Atum, antes de crear por voluntad, antes de emerger por primera vez desde el agua primigenia, o en la montaña sagrada ya yacía con Maat, que estaba dentro de él y alrededor de él. Maat es en realidad un principio tanto filosófico como mitológico. Es el orden universal, que pude volver todo a su lugar a pesar de las catástrofes o de los desordenes que los hombres realicen en el mundo. Es la que hace volver al Nilo a su lugar luego de la inundación, es la que reparte esta justicia parecida al karma indio o la justicia divina nuestra. Es una armonía inscrita en la naturaleza, inalterable y mágica. Verdad, orden, legalidad y justicia. “no ha sido perturbada desde Ted Zepi” Este orden divino y sagrado se refleja en la sociedad a través de los actos del faraón quien simbólicamente la lleva en la mano.
    Primer monólogo de la creación por parte de Ra, del Papiro de Bremner Rhind:
    Para ser pronunciado: Así habló el Señor de Todas las cosas, después de que hubiese venido a la existencia: ‘Fui yo quien vino a la existencia como Jepri.Cuando vine a la existencia, ‘el Ser’ vino a la existencia y todos los seres vinieron a la existencia después de que yo viniera a la existencia; numerosos fueron los seres que surgieron de mi boca antes de que el cielo hubiera venido a la existencia, antes de que la Tierra hubiera venido a la existencia, antes de que la tierra y los reptiles hubiesen sido creados en este lugar. Yo creé[algunos de ellos] en Nun como Los Inertes cuando aún no podía encontrar un lugar en el que permanecer Encontré favor (¿) en mi corazón, examiné con mi vista, y, estando solo, hice todas las formas antes de que hubiera escupido a Shu, antes de expectorar a Tefnut, antes de que viniera a la existencia cualquier otro que pudiera actuar conmigo.
    Yo concebí con mi propio corazón y allí vinieron a la existencia multitud de formas de criaturas vivas, a saber, las formas de los hijos y las formas de sus hijos. Realmente yo me excite con mi mano, copulé con mi mano, escupí con mi propia boca; escupí a Shu, expectoré a Tefnut y mi padre Nun los educó, mi Ojo siguiéndoles desde los eones cuando estaban lejos de mí. Después de que yo hube venido a la existencia como único dios, hubo tres dioses además de mí. Yo vine a la existencia en esta tierra y Shu y Tefnut se alegraron en el Nun, en el que se encontraban.Fueron ellos quienes me devolvieron mi Ojo, después de que yo hube unido mis miembros; lloré sobre ellos, y así es como la Humanidad vino a la existencia,de las lágrimas que surgieron de mi Ojo, porque él estaba furioso conmigo cuando volvió y encontró que yo ya había colocado otro en su lugar, habiéndolo reemplazado con elGlorioso.( Así, yo lo ascendí a mi frente y cuando él ejerció gobierno sobre esta tierra entera, su ira se extinguió, porque yo había restituido lo que había sido tomado de él. Yo surgí de las raíces, creé a todos los reptiles y todo lo que existe entre ellos. Shu y Tefnut engendraron a Geb y Nut, y Geb y Nut engendraron a Osiris, Horus [Mejentienirti], Seth, Isis y Neftis de su útero, uno tras otro, y ellos dieron origen a las multitudes que habitan esta tierra.
    PARA SABER MÁS
    Campbel, Joseph. Las Máscaras de Dios, Mitología Oriental. Ed. Alianza
    Crashford Jules y Bearing Anne. “El Mito de la Diosa”, ED Siruela.
    Campbell Joseph, Imagen del Mito, Atalanta, Girona, España, 1997
    Frankfort, Henry, Wilson J. A. y Jacobsen, T. El Pensamiento Pre filosófico, Egipto y Mesopotamia. Fondo de Cultura Económica, Colección Breviarios. 1954
    Frazer, James George La Rama Dorada, Magia y religión. Fondo de Cultura Económica. México, 2011

  • La Virgen del Carmen en la Génesis de la Nación

    La Virgen del Carmen en la Génesis de la Nación

    El desastre de Rancagua marcó el término de la Patria Vieja y significó la restauración del régimen realista. Para los patriotas fue el fin de una etapa pero no de sus sueños de libertad y autonomía. Muchos emprendieron el éxodo a Mendoza desde donde retomaron la bandera de la Independencia chilena y americana.

    O’Higgins, acompañado de su madre y hermana, inició la travesía de los Andes en dirección a Mendoza el 3 de octubre de 1814 donde fue recibido por el gobernador de Cuyo, José de San Martín. El general chileno permaneció en esta ciudad un par de meses y a principios de diciembre se dirigió a Buenos Aires, donde vivió hasta los primeros días de febrero de 1816, fecha en que retornó a Cuyo para comenzar la preparación del Ejército Libertador.

    Durante el tiempo de preparación del Ejército en Mendoza, San Martín pudo observar que gran parte de los soldados y oficiales portaban el escapulario del Carmen y tenían la costumbre de rezar el rosario al atardecer. Al acercarse el momento de iniciar el cruce del macizo andino, San Martín, al mando de aproximadamente 5.000 hombres y con el destino de dos naciones en sus manos, quiso poner al ejército bajo la protección de la Virgen en alguna de sus advocaciones. Conocía San Martín el ejemplo del general Belgrano quien se había encomendado a la Virgen de la Merced en Tucumán y que ya en 1814 le había aconsejado, “no deje de implorar a Nuestra Señora de las Mercedes, nombrándola siempre Nuestra Generala y no olvide los escapularios a la tropa”. Al mismo tiempo, poco antes del cruce de los Andes, Pueyrredón le recomendaba, “ojalá sea usted oído por nuestra Madre y Señora de las Mercedes”. 

    La costumbre de nombrar patronas celestiales encuentra algunos antecedentes en América del Sur. En 1783 el presidente de Quito, José García de León y Pizarro, obsequió a Nuestra Señora del Guápulo un bastón de marfil en acción de gracias por preservar la paz. También dispuso se pusiera un cuadro alusivo al hecho en el cual aparece él de rodillas ofreciendo a la Virgen del Guápulo el bastón presidencial. Otra ocasión se produjo en 1811 cuando el virrey Abascal, en una solemne misa que se celebró en el Templo de Santo Domingo de Lima, con motivo de la instalación del regimiento de la Concordia, depositó un bastón de oro en las manos de la imagen de la Virgen del Rosario, al mismo tiempo que colocó en su altar todas las banderas ganadas al enemigo.

    No obstante las sugerencias de sus superiores, San Martín no nombró como Patrona del Ejército Libertador a la Virgen de La Merced. Había observado que la devoción a la Virgen del Carmen estaba muy arraigada en la provincia de Cuyo y que además numerosos oficiales chilenos eran miembros de la Cofradía del Carmen de Concepción, figurando entre estos los hermanos Francisco y Manuel Bulnes, Luis de la Cruz, Joaquín Prieto y Ramón Freire. 

    En clara muestra de su sentido práctico y para evitar disputas sobre este punto, tomó la decisión de llamar a una junta compuesta por los oficiales de mayor graduación a quienes les pidió que eligieran una advocación mariana bajo la cual se encomendaría el Ejército de los Andes. Los oficiales después de reunirse y votar, le comunicaron a San Martín que la triunfadora había sido la Virgen del Carmen. 

    El 5 de enero de 1817, en vísperas de iniciar el memorable cruce de los Andes, las máximas autoridades del ejército y de la ciudad de Mendoza, se reunieron con la finalidad de jurar a la Patrona del Ejército y a la nueva bandera nacional argentina, que había sido reconocida como tal por el Congreso de Tucumán. 

    Los actos se iniciaron a las diez de la mañana en la iglesia de San Francisco, justo en el momento en que los ocho templos de Mendoza comenzaron el repique de sus campanas. Al unísono, el Ejército inició su marcha por La Cañada en dirección al lugar donde se desarrollaría la ceremonia oficial. Los días previos las autoridades habían llamado a los mendocinos a adornar sus casas y volcarse a las calles para despedir a los hombres que pronto emprenderían el cruce de la cordillera. Se culminaba de esta forma el proceso de preparación y se iniciaba el que llevaría a la obtención de la libertad de Chile.

    El desfile militar detuvo su camino por primera vez frente al templo de San Francisco para esperar que saliera de él la Patrona Electa, la Virgen del Carmen, y después, continuó su marcha en dirección a la iglesia Matriz para bendecir el bastón de mando de San Martín y la bandera. Después de una misa solemne, las autoridades, el público y las tropas se dirigieron a un altar emplazado en el exterior de la iglesia, donde estaba instalada la imagen de la Virgen del Carmen. Según relato de Bartolomé Mitre, “San Martín puso su bastón en la mano derecha de la imagen, como Belgrano lo había hecho en vísperas de la Batalla de Salta con la Virgen de las Mercedes… y tomando la bandera subió con ella a la plataforma levantada en la plaza. Todos los cuerpos presentaron armas: los tambores batieron marcha de honor, y siguió un religioso silencio. ‘Soldados -señaló San Martín- esta es la primera bandera independiente que se bendice en América’. La batió por tres veces mientras el pueblo y las tropas lanzaban un estruendoso ¡Viva la Patria! Después de una triple descarga de fusilería, a la cual siguió una salva de 25 cañonazos, San Martín escoltó la imagen de la Virgen hasta su iglesia”. Una de esas banderas, serviría décadas después para amortajar los restos del prócer cuando estos fueron repatriados desde Francia a Argentina.

    La imagen de la Virgen del Carmen de Cuyo que presidió esa histórica ceremonia se conserva hasta nuestros días en el altar mayor de la Iglesia de San Francisco en Mendoza. Su veneración data de comienzos del siglo XVIII, cuando Pedro de Núñez, hombre de gran fortuna y devoción, la hizo llevar desde Chile para donarla al templo de los jesuitas donde funcionó desde 1705 la primera Cofradía del Carmen de la ciudad. Con posterioridad a la expulsión de los jesuitas en 1767, la cofradía y la imagen se trasladaron a su actual ubicación.

    La Virgen del Carmen, un símbolo para la nueva república

    Los sucesos políticos ocurridos a partir de 1810 alteraron la normal comunicación entre las distintas órdenes religiosas al modificar las relaciones entre peninsulares y criollos. En esos años, la devoción por la Virgen María ocupaba un primerísimo lugar en la fe de los habitantes del Reino. Un interesante estudio del padre Gabriel Guarda señala que la mayoría de los templos en esos años tenía por titular alguna advocación mariana, siendo las más populares la Virgen del Rosario, la de la Merced, la de la Inmaculada Concepción y Nuestra Señora del Carmen. Durante el periodo de la Independencia las preferencias de los realistas se inclinaron hacia la Virgen del Rosario o de la Merced mientras la Virgen del Carmen fue quien acaparó el fervor de los patriotas.

    El ascenso oficial de la Virgen del Carmen al primer lugar del culto mariano se inició con posterioridad a la batalla de Chacabuco (1817) de la mano de O’Higgins. El prócer, al igual que en el caso de San Martín, no registra antecedentes previos a la Independencia que atestigüen su especial devoción por ella. De hecho, la única pertenencia oficial que se le conoce es a la Hermandad de la Virgen de los Dolores, fundada por un grupo de criollos desterrado en la isla de Juan Fernández durante la reconquista y a la cual O’Higgins se integró cuando estos fueron liberados. Sin embargo, el fervor que la Virgen del Carmen despertaba en sus hombres lo llevó a transformarla en la protectora de la incipiente república. El 11 de febrero de 1817, pocas horas antes del enfrentamiento con los realistas en Chacabuco, O’Higgins, en un primer acto de autonomía respecto a los argentinos, reiteró el juramento realizado a la Virgen del Carmen en Mendoza pero proclamándola ahora Patrona y Generalísima de las Armas de Chile.

    A partir de entonces la Virgen del Carmen estuvo presente en casi todos los actos de la naciente república que él encabezó, uniéndose la devoción religiosa con el sentimiento patriótico.

    Con posterioridad a Chacabuco, la primera ceremonia oficial de celebración del Ejército de los Andes se realizó cuando éste hacía su ingreso a Santiago por la calle de la Cañadilla, que era en esa época el acceso norte de la capital. Las tropas se detuvieron frente a la iglesia de la Estampa Volada de Nuestra Señora del Carmen, realizándose un primer acto en honor a la Patrona del Ejército. En ese entonces, sólo habían siete parroquias en Santiago: El Sagrario, San Isidro, San Lázaro, Santa Ana, San Pablo, la Estampa y Ñuñoa. Cabe señalar que solo estas dos últimas estaban bajo una advocación mariana y ambas veneraban a la Virgen del Carmen. 

    Para la primera celebración de la fiesta del Carmen del Chile independiente, el gobierno dispuso la realización de una serie de actos oficiales. La noche del 15 de julio hizo su estreno la bandera “de transición”, la cual fue conducida altar de la Virgen del Carmen de la iglesia de San Francisco para pasar la noche a los pies de su imagen, escoltada por soldados del Ejército de los Andes. Al amanecer del día siguiente, se dispararon 15 cañonazos en honor del nuevo emblema patrio ante la presencia de tropas chilenas y argentinas. Después de la misa fueron condecorados, en medio de la algarabía popular, los héroes de Chacabuco. 

    En los meses siguientes coexistieron la bandera de la Patria Vieja, la de transición de 1817 y la argentina, que presidió al Ejército de los Andes. El 18 de octubre de 1817 fue sustituida la bandera de transición por el actual emblema patrio. Este, hizo su primera aparición pública en la iglesia de San Agustín de Concepción el 12 de noviembre de ese año, en la misma fecha que se realizaba en esta ciudad la procesión de la Virgen del Carmen.  

    La nueva bandera había sido confeccionada en Concepción por las hermanas Pineda, quienes hicieron presente a las autoridades que no cobrarían por su trabajo en obsequio de la Patrona del Ejército y pusieron una estrella en la bandera tricolor, porque en las letanías a la Virgen se le invoca como “Stella Matutina” (estrella de la Mañana). Esa estrella representó por tanto a la Virgen del Carmen.

    La promesa de O’Higgins

    Desde principios de marzo de 1818 se vivía en el país gran expectación. La suerte de Chile estaba en juego con la llegada de la expedición de Mariano Osorio, lo que había provocado gran desazón.

    La mañana del 14 de marzo Santiago amaneció con sus tiendas cerradas. Se estimaba, con acierto, que pronto se libraría la gran batalla que sellaría el destino de la independencia. Es en este contexto que las autoridades, encabezadas por Luis de la Cruz y el Obispo José Ignacio Cienfuegos, convocaron a los capitalinos a una misa en la Catedral para invocar la protección de la Virgen del Carmen. Fue en esta ocasión cuando todos los presentes en el templo ofrecieron erigir en el lugar en que se obtuviese la victoria definitiva, una iglesia en honor a la Patrona Jurada del Ejército. O’Higgins se encontraba en el sur combatiendo a los realistas, pero al llegar a la capital hizo suyo el voto del pueblo de Santiago. La Gaceta Ministerial en los días siguientes dejó constancia de dicha promesa al señalar, “en el mismo sitio donde se dé la batalla y se obtenga la victoria, se levantará un Santuario a la Virgen del Carmen, Patrona y Generala de los Ejércitos de Chile, y los cimientos serán colocados en el mismo lugar de su misericordia, que será el de su gloria”. 

    Al ponerse el sol se dispararon salvas de artillería en la Plaza de Armas y ese mismo día en homenaje a la Virgen del Carmen se perdonó la vida de unos condenados a muerte. 

    El triunfo patriota en los llanos de Maipú fue el día más glorioso de la historia patria. Con posterioridad a esta victoria, el cumplimiento de la promesa realizada a la Virgen en la Catedral por el pueblo de Santiago se convirtió en un imperativo para el gobierno. 

    El 7 de mayo de 1818 O’Higgins dispuso, “no debe tardarse un momento el cumplimiento de esta sagrada promesa” y procedió a designar como superintendentes de la construcción del futuro templo a Juan Agustín Alcalde y a Agustín de Eyzaguirre, para que estos presentasen a la brevedad un plano y correspondiente presupuesto de las obras. También les encargó proponer la forma en que se debían financiar y organizar los trabajos recurriendo para esto a las corporaciones y vecinos.

    El deseo de agradecer a la Virgen por la victoria obtenida se refleja claramente en algunas disposiciones gubernamentales. El 29 de octubre de 1818 se decretó que una de las fragatas que se construían en Estados Unidos se llamara María del Carmen de Maipú, “en agradecimiento a la singular protección con que ha favorecido a nuestras armas la serenísima Reina de los Ángeles, bajo el título del Carmelo”. Pocos días después, el 15 de noviembre del mismo año, O’Higgins y San Martín encabezaron la larga fila de autoridades y fieles que peregrinaron hasta el lugar de la batalla de Maipú para poner la primera piedra del templo que pensaban construir. Algunos fueron a caballo, en carretas o carruajes, pero gran parte de la muchedumbre hizo el camino a pie. Tres días después, se abrió una suscripción particular para la construcción del templo, y algún tiempo después se iniciaron las obras las que poco después serían interrumpidas. El mismo 1818 se estableció que la procesión del Carmen sería realizada cada año el tercer domingo de octubre, para conmemorar así la fecha en que Bernardo O’Higgins peregrinó a Maipú. 

    Cuando se produjo en 1819, la reapertura del Instituto Nacional, el recuerdo de la promesa a la Virgen del Carmen estaba muy presente y por eso las autoridades decidieron que la ceremonia de inauguración debía hacerse el 16 de julio, a fin que la iniciativa educacional prosperara bajo sus auspicios de la Virgen del Carmen.

    Durante el gobierno de O’Higgins la energía de los hombres de Estado fue consumida, entre otras obras, por la organización de la expedición libertadora del Perú,  el desarrollo de las incipientes fuerzas militares chilenas, el establecimiento de nuevas instituciones y la realización de numerosas e importantes obras públicas. La promesa del prócer de levantar un templo en honor a la Virgen del Carmen fue paulatinamente postergada. No lo sabía O’Higgins en ese entonces, pero el cumplimiento de su promesa sólo se concretaría 156 años más tarde.

    En la década de 1870, cuando Benjamín Vicuña Mackenna escribía “La batalla de Maipú”, visitó el sitio histórico de la célebre batalla y pudo observar el abandono en que se encontraba el Templo de O’Higgins. Escribió en su libro refiriéndose a los miles de muertos que yacían en este lugar, “cuando la barreta del explorador de estos osarios (refiriéndose a él mismo) cavaba en la tierra con su propio brazo, venía a la superficie el polvo calcinado de los que murieron por un rey que no conocían y por una patria que les ha olvidado”. Implacable con los chilenos, señalaba, “otros pueblos habrían guardado y venerado esas cenizas sagradas, y concluido con premura las obras destinadas a su recuerdo… pero los chilenos son más prácticos que todo eso: sobre las faldas santas de Maipo han sembrado alfalfa, y de la iglesia votiva e inconclusa, si alguna vez le ponen cobertor de teja o de paja, harán los hacendados limítrofes un espacioso granero… Nosotros… solo querríamos que sobre los muros inconclusos del templo de Maipo una mano humilde escribiese esta leyenda de amargo reproche, pero de eterna y reparadora justicia, que algo siquiera enseñaría a nuestro orgullo: ‘Aquí, envuelto en su sudario de gloria, yace el patriotismo chileno’”.     

  • Historia del Cristianismo

    Historia del Cristianismo

    La historia del cristianismo está íntimamente ligada a la Historia de la Cultura Occidental. No se puede pensar en esta cultura sino en una dimensión cristiana. Occidente nace como cultura tras la caída del Imperio romano. No se trata de una continuación intacta de la tradición del mundo antiguo, sino una nueva creación que toma la manera de pensar y su espíritu inquieto del mundo Grecorromano, su manera de organizarse política, social y económicamente de las tradiciones de los pueblos germanos y su esencia y postura frente al mundo del cristianismo. 

    El Cristianismo es una religión que nace de la figura histórica de Jesús de Nazaret, quien tuvo 30 años de vida privada y 3 años de ministerio público. La historicidad de Jesús está avalada por múltiples fuentes históricas, romanas, judías y cristianas. Esto nos deja clarísimo que el personaje tuvo una existencia histórica real ya que fuentes de diversos orígenes hacen mención de su vida y obra. Era un judío y todos sus primeros discípulos fueron todos judíos, por lo que las primeras formas cristianas se acercan mucho al judaísmo, era la única forma conocida para ellos. Es por esto que al período inicial del cristianismo se lo llama judeocristianismo. Practicaban los rituales judíos a cabalidad y agregaban las nuevas visiones impuestas por Jesús. De hecho para ellos cualquier persona que ingresaba al cristianismo debía circuncidarse. El primer gentil, no judío, que se convierte al cristianismo fue un tal Cornelio, centurión romano, quien habría entrado a la nueva religión por influencia de Pedro. Esto está narrado en Hechos 10, 1- 48, se cuenta que se habría convertido él y toda su casa. Antes de esto ya había dos tipos de cristianos – judíos cristianos (habla aramea) y cristianos helenísticos (habla griega, pero judíos). Con el ingreso de Cornelio nacerá un nuevo tipo llamado “cristianos gentiles”, no judíos.

    Si bien Pedro es una de la figuras esenciales del cristianismo , ya que fue elegido por el propio Cristo como piedra para levantar su Iglesia, la figura de Pablo de Traso representa para la historia de la nueva religión un salto cuantitativo y cualitativo de proporciones. Pablo tenía una formación diferente al resto de los apóstoles. Hay que tener en cuenta que los apóstoles eran personas sencillas de escasa educación. Ninguno de ellos sabía leer , ni escribir. El alfabetismo de la gente del siglo I era muy bajo y los apóstoles eran gente de oficios menores, por lo que es ampliamente probable que ninguno supiera leer ni escribir. El propio Pedro era pescador. Pablo era un ciudadano romano con una sólida preparación intelectual que marcará la diferencia teológica y llevará al cristianismo a un nivel superior. Es él quien por primera vez se hace una distinción profunda entre el cristianismo judaizante y la helenización del mismo. Dará una dimensión universal, católica a la nueva religión, la salvación es para todos. “ En esta nueva naturaleza no hay griego, ni judío, circunciso ni incircunciso, bárbaro, escita, esclavo ni libre, sino que Cristo está en todo y en todos” (Colocenses 3:11). Es Pablo quien ve que no se puede forzar a los gentiles que se convierten al cristianismo a tomar las formas judías. Asume su misión de ser el Apostol de los Gentiles. En la Epístola a los Gálatas dice haber sido elegido por Cristo para esta misión. De hecho habrá una pugna inicial sobre si es necesario seguir exigiendo las formas judías o no. Pablo representa la idea de independencia del cristianismo del judaísmo en lo formal. En su primer período Pablo fue persecutor de cristianos y se convertirá abruptamente al cristianismo tras caerse del caballo camino a Damasco. El mismo Cristo se le habría aparecido dicéndole” Saulo Saulo, por qué me persigues”. Pablo como buen converso será apasionado en su nueva religión y comenzará una batalla con los judeocristianos insistiendo que para aquellos que no vienen del mundo judío las formas judaizantes deben ser abandonadas. Triunfará su visión, el concilio de Jerusalén establecerá que la circuncisión no será obligatoria para aquellos no judíos que se hagan cristianos. Este primer concilio representará un nuevo rumbo en el sentido de la universalidad de la nueva religión cristiana. 

    El período de expansión de la nueva religión cristiana sobre la diáspora por la acción de los apóstoles será conocida como la “era apostólica”. Esta culminará el año 95 con la muerte de San Juan quien era el menor de los apóstoles, de hecho era imberbe para el momento de la muerte de Jesús. Para este entonces, la religión cristiana había penetrado por las acciones principalmente de Pablo de Traso sobre una amplia parte del Imperio Romano, que se extendía por todo el alrededor del Mar Mediterráneo. El Imperio siempre se mostró dispuesto a aceptar nuevos dioses en el Panteón romano. Se trataba de una religión politeísta integrativa que aumentaba sus deidades junto con sus territorios. Pero en la nueva religión cristiana, los romanos encontraron un problema. Los cristianos no estaban dispuestos a que su Dios compartiese el lugar con dioses paganos. El Dios Cristiano era considerado el único verdadero Dios. Es por esto que las autoridades políticas romanas se vieron complicadas frente al crecimiento de esta nueva religión. Comienzan las acciones contra la expansión del cristianismo. Se inicia un período de persecuciones. Las primeras persecuciones serán de corte literario en las que destacan las lideradas por Celso en el siglo III ante las cuales los cristianos responden con defensas a su religión, por lo que los primeros intelectuales cristianos serán conocidos como apologetas, defensores. En la medida que crezca el cristianismo aumentarán las persecuciones, las cuales no serán sólo de argumentos , sino también violentas. Hasta el año 250 serán persecuciones parciales, limitadas a ciertas regiones y en ciertas circunstancias específicas, como la persecución de Nerón tras el incendio de Roma. Tras el año 250 comenzarán las persecuciones generales, las cuales se dan en todo el Imperio y coinciden con la debilidad de la religión politeista romana. En la decadencia del Imperio Romano, que ha perdido la fuerza de su ethos, Decio, Valeriano y especialmente Dioclesiano arremeten violentamente contra los cristianos. Debido a las presecusiones los cristianos comienzan ver el martirio como ideal de defensa a su fe. San Esteban es considerado el primer mártir de la Iglesia Cristiana. El propio Pablo de Tarso participó en su muerte, cuidando las ropas de quienes estaban atentando contra el hoy considerado santo. 

    El proceso de creación del llamado Canon de lo que constituirá el Nuevo Testamento es un proceso lento. De hacho el proceso de la Torah, o antiaguo Testamente también fue sumamente lento, abarcando varios siglos. Ya para el siglo II, los cristianos aceptan cuatro evangelios, Mateo, Marco, Lucas y Juan como verdaderos. San Ireneo dice que estos cuatro evangelios son como los vientos de la tierra, que hay que leerlos todos para tener una verdadera noción de la verdad. Dice que separados sólo muestran parte de la verdad y que desvía la orientación. El proceso de recopilación del Nuevo Testamento completo se extenderá hasta el siglo IV. Muchos evangelios y otros libros serán considerados “ Apócrifos”, falsos, en el proceso. El emperador Constantino no tuvo nada que ver en este proceso. Hoy son múltiples las teorías falsas, casi de ciencia ficción , que atribuyen un rol primordial en la creación de falsos credos y la expansión de los mismos en occidente. Si, es cierto que Constantino representó un momento clave en la historia del cristianismo, él no manipuló los evangelios ni convirtió a Cristo, antes visto como hombre, en Dios. Constantino como emperador da libertad de culto a los Cristianos (Edicto de Milán 313d.C.), con lo que estos entran a la estructura oficial de Imperio (dejan de ser perseguidos). Es cierto que nadie puede asegurar que la conversión de Constantino haya sido de convicción. La tradición nos dice que éste se convirtió al cristianismo en su lecho de muerte. Las nuevas teorías que inspiran múltiples libros, entre ellos “El Código da Vinci” dicen que Constantino no se convirtió de convicción y que habría seguido siendo seguidor del Sol Invictus. Es cierto que no podemos asegurar si su conversión fue de real convicción, eso lo sabe sólo él y Dios, pero Constantino era un político y como tal, obedece a razones políticas. El vio que la nueva religión tenía más futuro dentro del Imperio y por eso les dio libertad. El Cristianismo había crecido considerablemente en el Imperio. Desde un comienzo los cristianos concordaban que Cristo era hombre y Dios al mismo tiempo. El gran problema es cómo se es hombre y Dios, parecieran ser dos realidades contrapuestas. Es por esto que desde el comienzo surgen dos corrientes consideradas heréticas, los adopcionistas, que consideren que Cristo es sólo hombre y los docéticos que consideran que es sólo Dios. Constantino ve que hay peleas entre los cristianos, religión que para él tenía más futuro político en el Imperio. Es por esto que convoca al Concilio de Nicea el año 325 para unir la visión de la nueva religión. Prima la visión de San Atanasio de Alejandría que establece que Cristo es hombre y Dios al mismo tiempo ya que es de la misma naturaleza del padre y que no son dos personas sino tres, dogma de la Santísima Trinidad. 

    En el siglo II y III surgen un grupo de herejías conocidas hoy como gnosticismo. No se trata de un grupo unitario de creencia sino en varias variantes que responden a ciertas características comunes. Ellos son dualistas, coinciden el mundo dividido en dos, lo material y lo espiritual. Para ellos todo lo material es malo, por lo que Dios no puede haber creado el mundo, sino que éste sería obra de un demiurgo (no dios) y Cristo no podría jamás haber tomado la forma material humana. Ellos ven la bondad en la espiritualidad total y por tanto en el alejarse de lo material. La Salvación se alcanza a través de la adquisición de un conocimiento llamado gnosis, mediante el cual uno se va despojando de lo material y perfeccionándose. Por tanto, la salvación no es para todos, sino sólo para aquellos iniciados en la gnosis. Esta gnosis fue traída a la tierra por Cristo que no es más que un ente espiritual , sólo Dios. Son por tanto docéticos y no creen en la salvación para todos por tanto vistos por la Iglesia como heréticos.

    Esta es la razón por la cual era fundamental convocar a un concilio que uniese y definiese el credo de los cristianos. Constantino convoca al concilio de Nicea donde se define el Credo Niceano que es la profesión de fe de un cristiano hasta el día de hoy. “Creo en Dios padre todo poderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único hijo….” Se establece que Cristo es hombre y Dios al mismo tiempo. Que son tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que son una persona al mismo tiempo. Que el alma es eterna y que existe la comunión de los santos y el perdón de los pecados. Esta instancia es fundamental para entender el rol de la Iglesia y su creencias. Se establece que hay una sola Iglesia Santa que es la Iglesia católica, que ya para ese entonces cuenta con amplias estructuras

    En cuanto al rol de Constantino en la confección de los evangelios no es tal. “El Enigma Sagrado” y “El código Da Vinci” dicen que Constantino habría manipulado los evangelios convirtiendo a Cristo que hasta entonces era visto como sólo humano en Dios. Esta es una falsa afirmación. Los Cristianos desde el comienzo consideraban a Cristo Hombre y Dios al mismo tiempo, el gran problema, como hemos visto, era como coexistían estas dos naturalezas. El proceso de los evangelios comenzó antes de Constantino y termina mucho después de él. El no tiene ninguna ingerencia en el proceso. Es cierto que él mandó a copiar evangelios, pero es muy fácil ver que estos textos mandados a hacer por él no fueron manipulados, al comparar estas copias con otras de data anterior. No hay variación en los textos. Ya en el siglo II San Ireneo habla de los los cuatro evangelios canónicos a Mateo, Marcos, Lucas y Juan. A fines del siglo III ya se cuenta con el Canon Muratoniano que cuenta con los cuatro evangelios de Ireneo, agrega los Hechos de los Apóstoles y nueve epístolas de Pablo. El criterio de inclusión de textos responde a cuatro criterios, que determinan que los textos sean aceptados o canónicos (incluidos en el canon) o apócrifos (falsos). El primer criterio es que sea Antiguo. Hay textos posteriores al siglo IV que ya por tiempo quedan fuera. El segundo criterio es que sean Apostólicos, que se adjudiquen la versión de un apostol. Hay que tener en cuenta que los evangelios no fueron escritos de primera fuente y por eso hablamos de los evangelios según San Mateo, según San Marcos, según San Lucas y según San Juan. Y no del evangelio de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Lo que si, es fundamental tener en cuenta que la mayoría de los evangelios considerados apócrifos se adjudican una versión de un apostol también. El tercer criterio, uno de los más fundamentales es que sea Católico, es decir universal. Que la salvación sea para todos. En este punto muchos evangelios considerados apócrifos quedan fuera. Todos los evangelios inspirados por el gnosticismo consideran que la salvación no es para todos sino que sólo para los iniciados en la gnosis. Esta es la visión de Pablo “ Cristo está en todos”, la salvación es para todos. El cuarto y último criterio de inclusión es que sean Ortodoxo, esto se refiere a considerar a Cristo Dios y Hombre al mismo tiempo, que como vimos, era uno de los puntos de mayor disputa en la época. No debían ser docéticos, ni adopcionistas. Estos criterios aplicados juntos hacen y definen al cánon y catalogan de apócrifos no sólo a evangelios, sino también cartas y hasta Apocalipsis. De este modo en el siglo IV Eusebio hace un orden donde cataloga a los libros en canónicos (aceptados) , disputados y espuria (prohibidos y falsos). En esta lista caen todos los llamados Evangelios gnósticos de la Biblioteca de Nag Hamadi, que hoy están tan de moda.

    En la medida que el cristianismo ya inserto en el Imperio crece nace una vida intelectual más polífera. La teología es inherente a la visión cristiana, ya que ésta como religión considera que Dios es el Logos y que el hombre está llamado a llegar a Dios por la fe y la razón. La razón humana debe hacer el esfuerzo de intentar entender la realidad. Los primeros inletectuales cristianos fueron los Apologetas, que defendían a la religión cristiana de quienes la perseguían y criticaban. Una vez ya insertada en el Imperio comenzarán a aparecer los llamados “padres de la Iglesia” que sentarán las bases teológicas de la nueva religión. Entre los padres griegos destaca San Atanasio de Alejandría, en los Siriacos, Efrén el Sirio y en los latinos, San Agustín de Hipona, Jerónimo de Estridón, Gregorio Magno y Ambrosio de Milán.

    El caso de Ambrosio de Milán podría ser citado como un ejemplo de “corrupción” fue hecho sacerdote y nombrado obispo el mismo día. Pero este es un caso en la que el fondo era meas que lo formal. Ambrosio no sólo tenía gran vocación , sino que además hablaba de modo extraordinario y atraía a las audiencias. Las conversiones aumentaron por su causa, siendo al de San Austín mérito suyo. San Jerónimo será clave en esta nueva etapa dentro del Imperio ya que traducirá la Biblia al latín creando al llamada “Vulgata”. Esto será una labor complicada ya que deberá generar la creación de nuevos conceptos latinos para ajustarse a la realidad de las escrituras hasta ese minuto en arameo y griego. 

    Es sin duda Agustín la gran figura de este período. Nace en Tagaste, Numidia, parte del Imperio Romano en el siglo IV, tras vivir una vida de desenfreno y pertenecer a una secta gnóstica, maniqueismo se convierte al cristianismo, siendo su libro “Confesiones” uno de los más cautivantes y espirituales de la cultura occidental. Su conversión se debe a la acción del obispo de Milán , Ambrosio, quien lo sorprendió y se su madre Santa Mónica, quien rezó en forma constante por su hijo. Construirá una teología sólida que enfatizará en la doble vía de la fe y la razón como camino hacia Dios. En “La Ciudad de Dios” muestra los dos caminos y el modo en que la fe ilumina y rectifica. Plantea que el hombre sin Dios se equivoca constantemente, “ camina encorvado”. Le tocará luchar constantemente durante su vida contra las herejías que en su tiempo por la dificultad de los medios de comunicación prenderán en forma continua. El año 380 a través del Edicto de Tesalónica el Emperador Teodosio hace del Cristianismo la religión oficial del Imperio. El Imperio ya estaba decadente, de hecho éste caerá el año 476 d.C., por lo que el cristianismo no podrá aprovechar plenamente esta incorporación oficial.

    Tras la caída del imperio romano vendrá un período de confusión. Los germanos de diversas sippes (tribus) penetrarán sobre el Imperio y se generará un gran caos. La historiografía habla de este período como la Era Oscura, ya que no hay fuentes escritas. La historiografía trabaja con fuentes y cuando no hay fuentes, no hay luz para reconstruir la historia. El período tras la caída del Imperio romano es un período oscuro y confuso, donde la civilización y pensamiento creado podría haber quedado en el olvido y podría haberse perdido. Los germanos eran paganos y por tanto el cristianismo quedará relegado a pequeños enclaves en el continente europeo. Deberá reiniciarse la conversión de Europa. 

    Será esencial la acción de Irlanda en este proceso. Hay autores como Thomas Cahill (How the Irish saved the civilization) que consideran que los Irlandeses salvaron la civilización que podría haberse perdido tras las invasiones. Desde Irlanda San Patricio, quien había sido un druida (líder espiritual celta) se convierte al cristianismo y comienza expandir la nueva religión creando una nueva espiritualidad que será la del monacato. El y sus seguidores, entre los que destacan san Columbano comenzarán la fundación de monasterios que no son aún constituidos como una institución unitaria. Cada monasterio tenía su propia regla, por lo tanto no se puede hablar aún de la Institución del monacato. Pero la acción de estos monjes irlandeses explica la conversión de los visigodos, anglosajones y francos. La conversión de Clodoveo, rey de los merovingios al catolicismo, esencial para la historia posterior de la Iglesia se debe a esta acción. Europa se llena de monasterios. Será San Benito de Nursia quien concebirá una regla unitaria para esta nueva institución creada y les dará unidad. Los monasterios serán los enclaves de cultura y preservación en este mundo de caos y confusión. De hecho hay autores, como Thomas Woods, en su libro “Como La Iglesia Construyó la Civilización Occidental” que afirman que en los monasterios, los monjes crearon nuestra cultura. Ellos disecaron los pantanos, enseñaron el cultivo, la metalurgia, en gran medida la ciencia, la caridad como una labor institucional. Cada monasterio tendrá además su sriptorium donde los monjes copiarán los libros, bajo la idea que mientras meas se copie menos posibilidad hay que se pierda. Serán los monjes los que preservarán la antigüedad para las generaciones posteriores. La fe vista como verdad, camino y vida deberá ser enseñada. Como la gente no lee es necesario enseñarla de otras formas. Es por esto que en los monasterios nace el arte occidental como una forma de enseñar en imágenes a personas que no decodifican códigos. Será primero el arte carolingio, luego el románico y finalmente el gótico las formas para enseñar esta religión que es de convicción. Una religión abierta que quiere incluir a toda la humanidad. En torno a los monasterios y catedrales surgirán escuelas de enseñanza, las escuelas catedralicias. El año 800 Carlomagno es coronado Emperador Cristiano, Occidente ya está maduro. El Emperador está por sobre la Iglesia, pero que tiene como fin el evangelizar y el aumentar las fronteras de un concepto unitario heredado del Imperio romano, La cristiandad. Este concepto no morirá tras la muerte de Carlomagno y la división del imperio Carolingio, revivirá con más fuerza en la restauración de Otón I y posteriormente en el concepto de Occidente Cristiano- El concepto de Europa Cristiana. Se aumentarán las fronteras de ésta hacia el este y luego hacia Escandinavia. Nacerá el concepto europeo de “la Cristiandad” que será el marco Geográfico de la nueva cultura occidental cristiana. 

    Pero, de hecho, la Escritura encerró todo bajo el pecado, a fin de que la Promesa fuera otorgada a los creyentes mediante la fe en Jesucristo.Y así, antes de que llegara la fe, estábamos encerrados bajo la vigilancia de la ley, en espera de la fe que debía manifestarse. De manera que la ley ha sido nuestro pedagogo hasta Cristo, para ser justificados por la fe. Mas, una vez llegada la fe, ya no estamos bajo el pedagogo. Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús .En efecto, todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo:ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.Y si sois de Cristo, ya sois descendencia de Abraham, herederos según la Promesa.

    Galatas 3, 22-29 ( San Pablo)

    • Woods, Thomas E. How the Catholic Church built the Western Civilization. Ed Rednery, Washington 2005
    • Cahill, Thomas How the Irish Saved Civilization. Anchor Books, Ireland 1995
    • Fletcher, Richard The Conversión of Europe. Fontana Press UK 1997
    • McManners, John The Oxford Illustrated History of Christianity (Editor), 2001