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  • “La última cena”  de Leonardo da Vinci sus misterios revelados

    “La última cena” de Leonardo da Vinci sus misterios revelados

    Al cumplirse 500 años de la muerte de uno de los más grandes genios de la historia de Occidente, revelaremos algunos de los misterios de su obra más emblemática: “La última cena”.Hace 500 años, un día 2 de mayo de 1519, después de pedir su extremaunción en el Castillo de Clos-Lucé, Amboise, murió en los brazos del rey de Francia Francisco I, según cuenta una improbable leyenda. 

    Leonardo es el prototipo más acabado del genio del Renacimiento. Esta época, que abre el paso a la Modernidad, nos presenta un nuevo tipo de hombre que se encarna en dos modelos: los “pioneros” y los “patriarcas”. Los pioneros son los célebres hombres encargados de abrir el período que conocemos como Renacimiento, los que inician el despertar del arte y el humanismo en Florencia. Filippo Brunelleschi, Donatello, Paolo Ucello o Lorenzo Ghiberti serán algunos de los que les corresponderá inaugurar esta nueva época y sentar los cimientos del nuevo lenguaje de la arquitectura, la pintura, la escultura y el dibujo. Ellos van a posicionar a la ciudad de Florencia como la capital cultural de Occidente durante el Quattrocento. Los patriarcas, por su parte, fueron aquellos pro-hombres que llevaron el Renacimiento a sus más altas cumbres. Es la generación siguiente, y que estará compuesta, entre otros, por los tres grandes genios: Leonardo, Miguel Ángel y Rafaello. Todos ellos, junto a los humanistas, convirtieron a la ciudad de Florencia en un hervidero de ideas, que se exportarán por la península italiana primero, para después tener una cierta expansión por el resto de Europa. Para aproximarnos al fenómeno, debemos saber que en la Florencia del siglo XV una tercera parte de sus habitantes sabía leer y escribir, lo que constituía la tasa más alta de alfabetización en la Europa de entonces.

    Estos artistas se desplazaban a las distintas cortes buscando mecenas que requiriesen sus servicios, para desarrollar sus inquietudes y estar tranquilos en el plano económico. Por esta razón, me quiero referir a una obra cumbre pintada por Leonardo da Vinci durante su larga estancia en la corte milanesa de Ludovico Sforza, entre 1482 y 1500. Lorenzo de Médici había enviado a Leonardo a la corte de Ludovico con el propósito de afianzar relaciones con este importante rival. Leonardo le entrega a Sforza una carta de Lorenzo, donde este indica que las habilidades de da Vinci son muchas y muy variadas, destacándose en las áreas de la ingeniería y las invenciones. Al final de la carta incluyó que además pintaba.

    Analicemos entonces uno de sus cuadros más famosos y enigmáticos: “La última cena”, pintada en los muros del refectorio del convento dominico de Santa Maria delle Grazie en Milán durante los años 1495-1498. El refectorio era donde comían los frailes predicadores, de allí que el tema de “La última cena” fuera muy adecuado para ese lugar. El sitio elegido para el fresco fue el muro norte, que colinda con la cocina, y abarcaba todo su ancho, 880 cm por 460 cm de alto.

    El convento, con su correspondiente iglesia, había sido elegido por Ludovico para crear un panteón para él y su familia. Se cuenta que habitualmente había personas sentadas en el refectorio, en silencio, mirando cómo el maestro trabajaba en esta impresionante obra. Según nos cuenta un sacerdote de la orden, Leonardo solía llegar a primera hora de la mañana, se subía al andamio y trabajaba en la obra hasta el final del día. Otras veces, iba un par de horas a contemplar su obra sin pintar nada. Este trabajo reflexivo e incluso obsesivo –su divisa era el obstinate rigore–, se contradecía con la técnica del fresco, cuya pintura embebida en yeso era de secado muy rápido, impidiendo meditar durante su ejecución. Para retardar el proceso, Leonardo mezcló la técnica del fresco agregando óleo, que tenía un secado muchísimo más lento, lo que le permitiría meditar más acerca de la acción o dinamismo que quería imprimirle a la acción. Lamentablemente, esta idea trajo su desgracia. El muro que colindaba con la cocina, como se podrá imaginar, absorbía la humedad y vapores propios de la actividad de una cocina, por lo que el óleo selló los poros del muro, impidiéndole respirar. Esto hizo que aun en tiempos de Leonardo, fuera llamado a restaurar su magnífica obra. A través de estos 500 años, muchas manos fueron las que intervinieron el fresco para conservarlo, con diversos grados de talento, y a veces con carencia de él. Lo que podemos ver hoy es un pálido reflejo de lo que debió ser esta soberbia obra. Así y todo, es una experiencia memorable.

    Uno de los muchos méritos que presenta “La última cena” de Leonardo es lo que denominaremos “transitividad”, es decir, cómo la acción viaja y transcurre dentro del cuadro, plasmando el movimiento y las emociones en sucesivas oleadas, representando las diversas reacciones, escenificando un drama coreografiado por los distintos participantes del relato en cuestión, de una manera tal, que asemeja a un Evangelio dramatizado. El relato está basado principalmente en la versión de san Mateo y también de san Juan, y transcurre entre el preciso momento en que Jesús anuncia solemnemente que uno de los presentes lo va a traicionar o entregar, hasta el momento previo en que se iniciará la consagración eucarística. En general, el episodio preferido de “La última cena” para ser representado por los artistas no era la consagración de las especies –el pan y el vino–, tampoco el significativo episodio del lavado de pies, o las últimas enseñanzas de Cristo a sus apóstoles, sino que era habitual representar el anuncio de la traición. El motivo eucarístico recién será desarrollado a partir del Concilio de Trento (1545-1563) para rebatir algunos postulados con respecto a esta y otras cuestiones.

    Trescientos años de dominación griega y 100 años de dominación romana habían posibilitado la helenización y romanización de algunos hábitos de la cultura judía, por lo que no es extraño que tanto “La última cena” y otros episodios en torno a la comida narrados en los Evangelios hayan ocurrido según la usanza de estos. Por eso es muy probable que hayan sido realizados a la manera clásica con triclinium, es decir, con el pecho de uno recostado sobre el pecho del que está detrás, con los pies hacia atrás. Esta forma permite explicar por qué Juan estaba recostado en el pecho del Señor, según una postura normal y no forzada, como cuando lo vemos en las representaciones medievales o renacentistas. También nos explicaría cómo María Magdalena lavó con sus lágrimas los pies de Cristo. Sería como el cuadro de Nicolás Poussin del barroco francés.

    La narrativa del Evangelio que se relata en el fresco arranca cuando Jesús les anuncia que esa noche, uno de ellos le traicionará. Todos saltan hacia atrás, turbados y ofendidos, preguntándose quién es ese que lo traicionará, y todos hacen una introspección. Jesús queda completamente solo al centro de la composición, como en una especie de intriga de anticipación de la soledad que habría de vivir en el Calvario en tan solo unas horas. Pedro se acerca a Juan y le conmina: “Juan, tú que estás recostado en el pecho del Señor, pregúntale quién es el que le ha de traicionar”. Juan le preguntará aquello al Maestro y este le responderá: “el que ha metido conmigo la mano en el plato, ése me entregará” (Mt. 26, 20-25 y Mc. 14, 17-21).

    El fresco es una obra maestra en cuanto al tratamiento de la acción que se despliega tras este anuncio, pues Leonardo intuía, como se sabe hoy, sobre la relevancia de la comunicación no verbal. El investigador Albert Mehrabian descompuso en porcentajes el impacto de un mensaje: 7% es verbal, 38% vocal (tono, matices y otras características) y un 55% señales y gestos. Pues bien, es en esas señales y gestos donde Leonardo quiso poner el acento dramático del relato de “La última cena”. Para ello estudió con suma detención y diligencia cada aspecto del movimiento y expresión corporal y de gestualidad de los rostros. El resultado, una sorprendente transitividad que recorre la obra, como una piedra que cae sobre el agua iniciando una serie de ondas en la superficie. La piedra es el anuncio de la traición que hace Jesús y que hace vibrar toda la escena, dividiendo a los apóstoles en cuatro grupos de a tres: seis ubicados a la misma altura de Jesús, otros tres levemente más abajo y otros tres un poco más arriba, generando esa onda que recorre toda la escena.

    Este cuadro desató una gran polémica a partir del libro de Dan Brown, el Código da Vinci (2003), que se inspiraba a su vez en el Enigma Sagrado (1982) de Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln, y en La revelación de los Templarios (1997) de Lynn Picknett y Clive Prince. La hipótesis que maneja es muy sugerente por el giro argumental que intenta sostener. Las atractivas pruebas que presenta despiertan teorías conspirativas que pondrían en duda la divinidad de Cristo, que san Juan, por sus rasgos afeminados no sería tal, sino que María Magdalena, con la cual el propio Cristo se habría unido en matrimonio y engendrado una descendencia, y que el Santo Grial no sería un cáliz –que no aparece en el cuadro–, sino que sería una especie de acróstico que significaría Sangre Real, que aludiría a la supuesta descendencia de Cristo. Además, Leonardo habría sido Gran Maestre de una Logia hermética esotérica denominada el Priorato de Sión, que hundiría sus raíces en el origen de la orden de los Templarios. El fresco de “La última cena” tendría todos estos códigos ocultos. Veamos algunos:

    El cáliz sería el triángulo que queda entre las figuras de Juan (o Magdalena) y el Santo Grial sería la Sangre Real del linaje entre Cristo y Magdalena. Las figuras de Cristo y la supuesta María Magdalena forman una gran M, que haría alusión a los conceptos de Magdalena, Matrimonio y Maternidad. Si desplazamos la figura de Magdalena al costado izquierdo de Cristo, los colores de los ropajes de ambos, que están invertidos, se acoplan formal y cromáticamente, revelando un fuerte afecto entre ambos.

    El rostro de san Juan es completamente afeminado si se le observa de cerca y con detención. También si lo comparamos con otras imágenes femeninas hechas por Leonardo. Podemos incluir también el boceto del rostro para san Felipe, el discípulo griego de Jesús, para “La última cena”. La verdad es que debemos reconocer lo imaginativas, atractivas y estimulantes que son estas interpretaciones. Pero están equivocadas, porque el relato que narra da Vinci es absolutamente ortodoxo y conforme a los Evangelios. Veamos: vasos sí hay, y Jesús está a punto de tomar uno de ellos. El rostro de Juan está atento para ver quién será el discípulo que untará el pan en el pocillo cercano a Jesús.

    Dicho esto, nos queda responder el corazón de la tesis de Dan Brown y Cía.: ¿por qué el rostro de san Juan presenta rasgos tan acusadamente femeninos? Recordemos que Juan es el apóstol más joven de los doce y es presentado por su comunidad en su Evangelio como el discípulo más amado. Por otro lado, Juan es el único de los doce que lo acompaña en la Pasión del Calvario, y también es el único que no muere martirizado, sino de muerte natural. También es interesante saber que los medievales representaban iconográficamente a Juan con la imagen del águila, que aludía a la Ascensión de Cristo al cielo; y esto se debía a dos razones: primero, el águila es el ave que vuela más alto, y por tanto se asocia a un nivel espiritual superior, razón por la cual lo vinculan al ascenso de Cristo al cielo. Y en segundo lugar, los medievales habían observado que el águila era la única ave que volaba hacia el sol, mirándolo de frente, mientras que todo el resto de las aves volaban con el sol a sus espaldas, para evitar encandilarse. Cristo es el Sol de Justicia y el Evangelio de Juan es el único de los cuatro que proclama sin ninguna duda, y lleno de convicción, que Cristo es el Verbo, que Él es Dios de Dios, y su Evangelio es lejos el más profundo y el más teológico, y por tanto, el que revela más plenamente la verdadera naturaleza de Dios. En ese sentido, Juan sería el apóstol más perfecto de Cristo.

    ¿Y qué tiene que ver eso con que a Juan se le represente con rasgos afeminados?, se preguntará el amable lector. Para responder eso tenemos que agregar que esta época estaba claramente influenciada por el Neoplatonismo, doctrina según la cual la realidad no es como es, sino como debiera ser, en el que el mundo material no es más que un espejismo, un remedo o sombra de la verdadera realidad, que es la región celeste –el topos uranos–, el mundo de las ideas en que moran en los arquetipos y que se encarnan pálidamente en el mundo material o sensible. El arquetipo de la perfección humana estaba representado por la figura del andrógino psíquico (ver El Banquete de Platón), es decir, el que integra en su psiquis, eficazmente, tanto la dimensión masculina como la femenina. Y ese mundo interior se expresa exteriormente con los rasgos físicos del andrógino, como símbolo de completitud e integración psíquica y espiritual. Y Juan sería el que encarna de modo preclaro esas actitudes. Desde su primera obra, los ángeles de “El bautismo de Cristo” de Verrocchio (1472-1475), hasta sus últimos trabajos, como su “Juan Bautista” (1508-1513), vamos a ver la constancia de estos rasgos en cada una de sus obras. 

  • “El Príncipe” medio milenio después: El Nacimiento de la Ciencia Política

    “El Príncipe” medio milenio después: El Nacimiento de la Ciencia Política

    Cuando se habla de “maquiavelismo” y de “maquiavélico”, en el lenguaje corriente, se alude a una manera inmoral de proceder, caracterizada por la hipocresía y el engaño. En realidad, Niccolò Machiavelli (su verdadero nombre y que usaré en este trabajo) estaba lejos de sugerir una actitud de ese tipo y – además –fue muy poco “maquiavélico” en su  vida, que resumiré a continuación.

    Niccolò Machiavelli nació en 1469 y asistió a la caída de los Medici en 1494. Después del intento republicano de Savonarola, que fue condenado a muerte en 1498, el gonfaloniere Pier Soderini lo llamó a ocupar el cargo de secretario de la Segunda Cancillería (Interior y Guerra). Se mantuvo allí durante los conflictos bélicos entre Francia y España, teniendo diversas misiones diplomáticas en Roma, en la corte de Luis XII, en el Tirol, en Urbino y Senigallia (donde conoció a Cesare Borgia). Tuvo que alejarse del gobierno al término de la República Florentina y el regreso de los Medici, en 1512. Además fue arrestado por un  presunto complot antimediceo y, ya libre, se dedicó a escribir en Albergaccio, en Sant’Andrea in Percussina, cerca de San Casciano in Val di Pesa. De esa época son sus obras principales, entre las cuales están Il principe, que escribió en 1513 y que habría de ser publicado sólo en 1531, cuatro años después de su muerte. En 1520, el cardenal Giulio de’ Medici le encargó una Historia de Firenze  (1520-25), pero dicha labor le costó la pérdida definitiva del puesto de secretario, cuando se restableció la República, en 1527, año en el que, creo decepcionado, murió. O sea que, si de olfato o de oportunismo políticos se trata, Machiavelli no los poseyó absolutamente. Ello explica también el pesimismo con que desarrolló su visión de ordenamiento del mundo civil y militar.

    Debo aclarar de inmediato que nunca escribió que “el fin justifica los medios”. Ni tampoco es – como dicen los políticos actuales – “lo que quiso decir”. Además de que la frase no  aparece en ninguno de sus escritos, existen elementos contradictorios al interno de su obra. Una afinidad podría advertirse en este pasaje: “Facci dunque uno principe di vincere e mantenere lo stato: e mezzi saranno sempre iudicati onorevoli e da ciascuno lodati; perché el vulgo ne va preso con quello che pare e con lo evento della cosa” (“Dedíquese, por lo tanto, un príncipe a ganar y a mantener el Estado: los medios serán siempre juzgados como honrosos y alabados por todos; porque al vulgo hay que tomarlo con aquello que aparece y con el evento de la cosa”; II Principe, cap. XVIII). Si bien es cierto que el sentido es parecido, la frase se refiere a la razón de Estado y no a cualquier conducta del Príncipe. La salvación del Estado es necesaria y debe ser antepuesta a las personales convicciones éticas del Príncipe porque él – ¡atención! – no es el amo, sino el servidor del Estado.

    ¿Por qué se necesitaba un Príncipe en Italia? Porque la península, después de la expedición de Carlos VIII (1494), era un territorio de conquista, de continua beligerancia y de permanente inseguridad. Se requería de una política hegemónica, como la de Francia y de España. No existían sólidos organismos estatales unitarios ni tampoco ejércitos “ciudadanos”, sino compañías de ventura mercenarias. Se habían perdido casi todos los valores que daban un fundamento sólido a un vivir civil y que existían en la antigua Roma: el amor a la patria, el sentido cívico, el espíritu de sacrificio y el impulso heroico, el orgullo y el sentido del honor. Todo había sido substituido por una actitud escéptica y renunciataria, que inducía a abandonarse fatalísticamente al capricho mutable de la fortuna, sin reaccionar ni luchar.

    Toda la especulación política de Machiavelli está dirigida al objetivo histórico de la presencia de un Príncipe capaz de organizar las energías que potencialmente existen para contrastar las miras expansionistas de los Estados vecinos. Y para delinear esa figura del Príncipe hegemónico era necesario desarrollar la política como ciencia y no como mera especulación. Por ejemplo, para Aristóteles (el filósofo más renombrado y  considerado en ese momento) el hombre era un zoón politikon, o sea que su valor como individuo se medía en razón de la ventaja o del daño que entregaba a la polis. Aquel que no actuaba políticamente era un  idion, un ser carente e incompleto.

    En tratados medioevales, se analiza la figura del Príncipe en cuanto a sus virtudes cristianas. Por ejemplo, Erasmo de Rotterdam escribe, en 1516, su Institutio principis christiani (La educación del príncipe cristiano), donde sostiene que éste debe buscar la magnanimidad, la templanza, la honestidad. Machiavelli, en cambio, escribe: «Quanto sia laudabile in un principe mantenere la fede, e vivere con integrità e non con astuzia, ciascun lo intende: nondimanco si vede per esperienza, ne» nostri tempi quelli principi avere fatto gran cose che della fede hanno  tenuto poco conto e che hanno saputo con l’astuzia aggirare e’ cervelli delli uomini: e alla fine hanno superato quelli che si sono fondati in su la realtà» (“Cuanto sea loable en un príncipe mantener la fe, y vivir con integridad y no con astucia, cada uno lo entiende: no obstante se ve por experiencia, en nuestros tiempos a aquellos príncipes haber hecho grandes cosas que de la fe han tenido poca cuenta y que han sabido con la astucia embaucar los cerebros de los hombres: y al final han superado a aquéllos que se han fundado en la realidad”; Il Principe, cap. XVIII). 

    Con esta opinión, queda claro que el pensamiento político no forma parte de lo especulativo, ético y religioso. La lógica brutal del poder no es manejable con sentimientos o consideraciones abstractas. Más que el “deber ser” y la retórica, lo que interesa al secretario florentino es dilucidar los dispositivos propios de las dinámicas del poder. Al igual que Bernardino Telesio (Cosenza 1509 – 1588) estudia la naturaleza iuxta propria principia, la política debe ser estudiada de manera autónoma, sin condicionamiento de principios que son válidos para otros ámbitos. Esta posición corresponde a la realidad política a la que aludía, y  que se sentía sobre todo en Firenze, que era una presa apetecida  por los Medici, el Imperio y la Iglesia Católica Apostólica Romana. Era necesario un consistente realismo político (que conllevaba un fuerte pesimismo antropológico) y el nuevo concepto de virtud y fortuna. Volver a la figura del Príncipe es una exigencia imperiosa para regenerar y renovar la vida política, pero éste debe imitar el comportamiento de los grandes hombres contemporáneos y del pasado.

    Sólo que Machiavelli elabora también una teoría que aspira a tener un alcance universal, formulando leyes válidas en todos los tiempos y todos los lugares. Por ello, es considerado como el fundador de la moderna ciencia política, porque la distingue de otras disciplinas que se ocupan igualmente del actuar del hombre, como la ética. Es así como tiene el coraje de denunciar lo que ocurre realmente en la política, en vez de delinear Estados ideales: «E molti si sono immaginati republiche e principati che non si sono mai visti né conosciuti in vero essere» (“Y muchos se han imaginado repúblicas y principados que no se han visto nunca ni conocido en ser verdadero”; Il Principe, cap. XV). En efecto, proclama: «Ma sendo l’intenzione mia stata scrivere cosa che sia utile a chi la intende, mi è parso più conveniente andare dreto alla verità effettuale della cosa che alla immaginazione di essa» (“Pero habiendo sido mi intención escribir cosa que sea útil a quien la entienda, me ha parecido más conveniente ir detrás de la verdad efectual de la cosa que de la imaginación de ésta”; Il Principe, cap. XV). No le interesa crear una bella construcción teórica, sino entregar un instrumento conceptual de aplicabilidad inmediata a la política real y de segura eficacia.

    Antes de pasar a señalar las características que debe tener el Príncipe, es necesario precisar cómo se comportan esos hombres que éste debe dirigir. Esto porque si la política debe tener leyes propias, es necesario descubrir cuáles son las leyes de la naturaleza humana. Y es aquí donde surge la visión antropológica pesimista de Machiavelli. El hombre no es ni bueno ni malo, pero tiene la propensión a ser malo. Éstas son las reflexiones de Machiavelli: «Perché degli uomini si può dire questo, generalmente, che sieno ingrati, volubili, simulatori e dissimulatori, fuggitori de’ pericoli, cupidi del guadagno; e mentre fai  loro bene e’ sono tutti tua, offeronti el sangue, la roba, la vita, e’ figliuoli, come di sopra dissi, quando el bisogno è discosto: ma quando ti si appressa, si rivoltono, e quello principe che si è tutto fondato in su le parole loro, trovandosi nudo di altre preparazioni, ruina» (“Porque de los hombres se puede decir esto, generalmente, que sean ingratos, volubles, simuladores y disimuladores, rehuidores de los peligros, codiciosos de la ganancia; y mientras les haces el bien ellos son todos tuyos,te ofrecen la sangre, las pertenencias, la vida, y los hijos, como dije más arriba, cuando la necesidad está distante: pero cuando se te acerca, se dan vuelta, y ese príncipe que se ha fundado totalmente en sus palabras, encontrándose desnudo de otras preparaciones, se desploma”; Il Principe, cap. XVII).

    Como conjunto físico y psicológico, el hombre tiene algunos caracteres constitutivos de su esencia individual que aseguran su conservación. Por ello, el político no puede confiar en el aspecto positivo del hombre, sino que debe tomar razón de su aspecto negativo para actuar de consecuencia. Además, los hombres tienden a estar constantemente insatisfechos: «La cagione è perché la natura ha creato gli uomini in modo che possono desiderare ogni cosa e non possono conseguire ogni cosa: talché essendo sempre maggiore il desiderio che la potenza dello acquistare, ne risulta la magra contentezza di quello che si possiede e la poca soddisfazione d’esso» (“La razón es porque la naturaleza ha creado a los hombres de modo que pueden desear todas las cosas y no pueden conseguir todas las cosas: de manera que siendo siempre mayor el deseo que la potencia de adquirirlo, resulta el magro contento de aquello que se posee y la poca satisfacción de éste”; Discorsi sulla Prima Deca di Tito Livio, I, cap. 37). 

    Los hombres han sido siempre iguales a sí mismos y, en su comportamiento, no conocen otro bien que la utilidad privada. Por ello, verbigracia, aconseja: «Ma soprattutto astenersi da la roba di altri,  perché li uomini sdimenticano più presto la morte del padre che la perdita del patrimonio» (“Pero sobre todo abstenerse de las pertenencias de los otros, porque los hombre olvidan más rápido la muerte del padre que la pérdida del patrimonio”; Il Principe, cap. XVII). No hay idealismo en la naturaleza humana: «a quale cosa fa testimonianza a quello che di sopra ho detto che gli uomini non operono mai nulla bene, se non per necessità; ma, dove la elezione abonda, e che vi si può usare licenza, si riempie subito ogni cosa di confusione e di disordine» (“a la cual cosa hace testimonio a aquello que he dicho más arriba que los hombres no obran nunca nada bien, sino por necesidad; pero, donde la elección abunda, y que allí se puede usar licencia, se colma de inmediato todo de confusión y de desorden”; Discorsi sopra la prima deca di Tito Livio, I 3).

    Machiavelli no basa esta concepción negativa de la naturaleza humana en una idea abstracta (como podría ser la de Thomas Hobbes), sino del estudio de hechos históricos. Es allí donde  encuentra las leyes generales que no son infalibles, pero que deben orientar al Príncipe en su accionar. Y – ¡muy importante! – no existe una fractura entre el mundo antiguo y el moderno: no hay experiencia que venga del pasado que no pueda ser desmentida por una nueva experiencia presente. La auctoritas y los exempla virtutis de la historia se pueden reverenciar, pero no homenajear. Son ejemplos que tienen validez retórica, pero no científica. El hombre está constituido por un manojo de potencialidades, que se actúan en la historia. No tiene una naturaleza fija e inmutable, que haya sido estigmatizada por un pecado original o por una estructura metafísica que lo condene al mal. Es un ser frágil que necesita “asegurarse” de las fuerzas hostiles que lo amenazan, especialmente cuando los tiempos tienen una dura configuración. Debería tener la capacidad de cambiar, pero sigue apegado a sus hábitos y sus comportamientos. 

    Machiavelli no construyó una teoría “de laboratorio”, sino que partió de la relación directa con la realidad histórica, gracias a su experiencia como canciller en un Estado autónomo como Firenze, cuna del Renacimiento. Su pensamiento es una estrecha fusión de teoría y praxis: la teoría nace de la praxis y tiende a resolverse en ella. Se da cuenta que es necesario un verdadero condottiere, que  sea capaz de practicar la política con autonomía, lejos de la religión  y de la moral. La política debe ser un criterio ordenador de los flujos sociales, sobre la base de un estudio objetivo de la “realidad  efectual” y de la “naturaleza” del hombre. El político no debe ser  guiado por etéreas doctrinas teóricas, sino por la aguda conciencia y el sentido de la historia, pasada y contemporánea. Así podría tener una buena “ocasión” para efectuar un cambio.

    Ya los grandes historiógrafos latinos habían descrito la realidad como regulada por las  relaciones de fuerza existentes entre hombres que luchan también con los vicios y el valor de su naturaleza. Pero, por primera vez en la historia, Machiavelli indica en la “realidad efectual” el modo en que deben operar las fuerzas históricas en  relación con la utilidad, con el bien del Estado. Para Machiavelli, el Estado se construye creando equilibrios más avanzados en la realidad existente. El Príncipe no es un símbolo, sino un guía histórico que opera sirviéndose de lo informe para hacerlo llegar a ser voluntad que triunfa, actividad que transforma. Para ello es necesario que la política sea una actividad autónoma.

    Un ejemplo. La paz se funda en la guerra como la amistad en la igualdad. En el ámbito internacional, la supervivencia de cualquier Estado (democrático, republicano o aristocrático) está ligada a la fuerza del ejercicio de su poder. Por lo tanto, debe detentar el monopolio legítimo de la violencia, para garantizar la seguridad interna y para prevenir una eventual guerra externa. Sería preferible vivir en un mundo pacífico y leal, pero las pasiones naturales no lo permiten y quien cumple un análisis equivocado de las fuerzas reales, de los comportamientos y de las leyes está destinado a desplomarse: «Perché gli è tanto discosto da come si vive a come si doverrebbe vivere, che colui che lascia quello che si fa, per quello che si doverrebbe fare, impara più presto la ruina che la perservazione sua: perché uno uomo che voglia fare in tutte le parte professione di buono, conviene che ruini in fra tanti che non sono buoni. Onde è necessario, volendosi uno principe mantenere, imparare a potere essere non buono e usarlo e non usarlo secondo la necessità». (“Porque está tan alejado de cómo se vive a cómo se debería vivir. Que aquél que deja aquello que se hace, por aquello que se debería hacer, aprende bien pronto a desplomarse que su su preservación: porque un  hombre que quiera dejar hacer en todas las partes profesión de bueno, conviene que se desplome entre tantos que no son buenos. Por lo que es necesario, queriéndose un príncipe mantener, aprender a poder ser no bueno y usarlo y no usarlo según la necesidad”; Il Principe, cap. XV). Las constantes de la historia se descubren, porque la naturaleza humana es inmutable. Como siempre el mundo ha sido igual, los deseos y las pasiones generan siempre comportamientos iguales en todo tiempo y lugar, sólo que las cosas humanas son inestables. Y la principal enfermedad política es la “consunción”, esto es el desgaste: al principio puede curarse fácilmente, pero es difícil de reconocer; después es difícil de curar.

    La naturaleza humana se expresa a través de una serie de antonomias. El hombre puede ser: impetuoso, rápido de decisión, violento / respetuoso, prudente y ganador de tiempo; bueno /no bueno. ¿Cuáles características debe tener el Príncipe? Machiavelli perfila la figura de un Príncipe que sepa desafiar la inercia de las cosas, enfrentar la variación de los tiempos y cambiar la realidad y organizarla. Éste puede tener el conocimiento para actuar, pero para poder operar son necesarias la “virtud” y la “fortuna”. En cuanto a la virtud, ésta no tiene nada que ver con la areté cristiana, sino con la acepción griega – anterior a Sócrates, Platón y Aristóteles – que no tiene que ver con la razón que opera en función del Bien, sino con la capacidad de comprender la situación histórica y de plegar los hechos a propio beneficio. O sea, se trata de una energía constructiva y de una acción resolutiva. Como está al margen de la moral cristiana de la época, este nuevo concepto considera válido todo recurso que permita sacar provecho de la fuerza y habilidad del gobernante, pudiendo recurrir incluso a la crueldad y al engaño para imponerse a sus enemigos.

    Siguiendo la ideología del realismo político, el soberano puede aplicar métodos extremadamente crueles y deshumanos, porque a grandes males debe haber grandes remedios y se debe evitar la vía del compromiso, que no sirve para nada y que – al contrario – resulta extremadamente dañina. Machiavelli trastueca, por lo tanto, muchos aspectos del concepto humanístico de virtud: «E così arà duplicata gloria, di avere dato principio a uno principato e ornatolo e corroboratolo di buone legge, di buone arme e di buoni esempli; come quello ha duplicata vergogna che, nato principe, per sua poca prudenza lo ha perduto» (“Y así tendrá duplicada gloria, de haber dado principio a un principado y ornádolo y corroborádolo de buenas leyes, de buenas armas y de buenos ejemplos; como aquél tiene duplicada vergüenza que, nacido príncipe, por su Propia prudencia lo ha perdido”; Il Principe, XXIV). La virtud es la capacidad individual, la suma de calidad de intelecto, de experiencia, de deducción lógica y de intervención política que el príncipe debe tener para superar los límites condicionantes de la situación histórica. Ésta queda en evidencia cuando utiliza la “ocasión”, esto es las condiciones particulares que en una situación permiten la intervención y donde el Príncipe descuella con su personalidad.

    Para ejercitar la virtud, el Príncipe deberá tener la instintiva animalidad del león (la fuerza) y del zorro (la astucia): «Sendo dunque necessitato uno principe sapere bene usare la bestia, debbe di quelle pigliare la golpe e il lione: perché el lione non si difende da’ lacci, la golpe non si difende da’ lupi; bisogna adunque essere golpe a conoscere e’ lacci, e lione a sbigottire e’ lupi: coloro che stanno semplicemente in sul lione, non se ne intendono. Non può pertanto uno signore prudente, né debbe, osservare la fede quando tale osservanzia gli torni contro e che sono spente le cagioni che la feciono promettere» (“Por consiguiente, estando necesitado un príncipe de saber usar bien la bestia, debe de aquéllas tomar el zorro y el león: porque el león no se defiende de los lazos, el zorro no se defiende de los lobos; necesita, pues, ser zorro para conocer los lazos, y león para amedrentar a los lobos: aquéllos que están simplemente en el león, no entienden de ello. No puede, por lo tanto, un señor prudente, ni debe observar la fe cuando tal observancia le vuelva en contra y que se han apagado las razones que la hicieron prometer; Il Principe, cap. XVIII). El soberano no debe ser justo, sino que debe conservar el poder. Machiavelli no se pone el problema de la soberanía legítima: el único título para la soberanía legítima es la posesión de hecho. El Estado es, antes que todo, imperio, autoridad, poder monopólico de mando y coerción. Pero, además, el Príncipe deberá controlar la “fortuna” a través de la “virtud”.

    Mientras que la fortuna es el conjunto de los eventos no previsibles ni determinables por la voluntad, la virtud tiene que ver con la actuación humana libre y consciente, con la intuición que prevé las posibilidades que obstaculizan la acción. El hombre no es enteramente árbitro de sus acciones ni está enteramente sometido a las circunstancias. La antropología de Machiavelli ve entrelazarse la libertad con la necesidad, la voluntad subjetiva con la determinación objetiva (que había sido la lección de Cicerón en el De fato). Hay que domesticar la necesidad y desafiar a la fortuna: por ello, la virtud consiste en la adopción de medios idóneos para conseguir el fin. También el premio de la acción poítica es mundano: la gloria, el honor, el éxito de un proyecto.

    La relación entre virtud y fortuna es fundamental. La virtud es el conjunto de competencias que sirven al príncipe para relacionarse con la fortuna, vale decir con los eventos externos. La virtud es, por lo tanto, un conjunto de energía e inteligencia. El príncipe debe ser inteligente, pero también eficaz y enérgico. La virtud del individuo y la fortuna se implican recíprocamente: las dotes del político son puramente potenciales si él no encuentra la ocasión adecuada para afirmarlas, y viceversa la ocasión es pura potencialidad si un político virtuoso no sabe aprovecharla. No obstante, Machiavelli entiende la ocasión de manera peculiar: ésta es aquella parte de la fortuna que se puede prever y calcular gracias a la virtud. Mientras  un ejemplo de fortuna puede ser que dos Estados sean aliados (es un dato de hecho, un evento), un ejemplo de ocasión es el hecho de que sea necesario aliarse con algún otro Estado o, de todos modos, organizarse para estar listos para un eventual ataque de ellos. En los capítulos VI y XXVI de Il Principe, Machiavelli escribe que era necesario que los judíos fuesen esclavos en Egipto, los atenienses dispersos en el Ática, los persas sometidos a los medas para que pudiera relumbrar la “virtud” de los grandes condotieros como Moisés, Teseo y Ciro.

    La virtud humana además se puede imponer a la fortuna a través de la capacidad de previsión, del cálculo sensato. En los momentos de calma, el político hábil debe prevenir los reveses y buscar los remedios, cómo se construyen los terraplenes para contener las crecidas de los ríos. Esta capacidad de prever los acontecimientos fortuitos o contingentes, utilizando la virtud como creatividad artística y heroica que supere los límites, está directamente relacionada con el conocimiento de la realidad. Por ejemplo, para organizar el Estado, el Príncipe no puede ser “bueno”, porque está rodeado de muchos que “no son buenos”: « E se li uomini fussino tutti buoni, questo precetto non sarebbe buono: ma perché e’ sono tristi e non la osserverebbono a te, tu etiam non l’hai a osservare a loro; né mai a uno principe mancorno cagioni legittime di colorire la inosservanzia. Di questo se ne potrebbe dare infiniti esempli moderni e mostrare quante pace, quante promisse sono state fatte irrite e vane per la infidelità de’ principi: e quello che ha saputo meglio usare la golpe, è meglio capitato. Ma è necessario questa natura saperla bene colorire ed essere gran simulatore e dissimulatore: e sono tanto semplici gli uomini, e tanto ubbidiscono alle necessità presenti, che colui che inganna troverrà sempre chi si lascerà ingannare» (“Y sí los fuesen todos buenos, este precepto no sería bueno: pero porque son tristes y no la observan tú también no la has de observar a ellos; ni nunca a un príncipe faltarán razones legítimas para colorear la inobservancia. De esto se podría dar infinitos ejemplos modernos y mostrar cuántas paces, cuántas promesas han sido hechas ineficaces y vanas por la infidelidad de los príncipes: y aquél que ha sabido usar mejor al zorro, ha caído mejor. Pero es necesario esta naturaleza saberla colorear y ser gran simulador y disimulador: y son tan simples los hombres, y tanto obedecen a las necesidades presentes, que aquél que engaña encontrará siempre a quien se dejará engañar”; Il Principe, cap. XVIII).

    Por su comportamiento, lo ideal sería que el Príncipe fuera temido y amado al mismo tiempo, pero ambas cosas son difícilmente conciliables y debe saber elegir funcionalmente para el eficaz gobierno del Estado: «Perché le amicizie che si acquistono col prezzo, e non con grandezza e nobilità di animo, si meritano, ma elle non si hanno, e alli tempi non si possono spendere; e li uomini hanno meno rispetto a offendere uno che si facci amare, che uno che si facci temere: perché lo amore è tenuto da uno vinculo di obligo, il quale, per essere gl’uomini tristi, da ogni occasione di propria utilità è rotto, ma il timore è tenuto da una paura di pena che non ti abbandona mai» (“Porque las amistades que se adquieren pagándolas, y no con grandeza y nobleza de ánimo, se compran, pero ellas no se tienen, y en los tiempos no se pueden utilizar; y los hombres tienen menos respeto en ofender a uno que se hace amar, que a uno que se hace temer: porque el amor es considerado como un vínculo de obligación, el cual, por ser los hombres tristes, es roto en toda ocasión de propia utilidad, pero el temor es considerado por un miedo de pena que no te abandona nunca”; Il Principe, cap. XVII).

    Para salvar al Estado, deberá seguir la realidad efectual e incurrir en infamias, si es necesario. Como lo hizo Cesare Borgia que, gracias a la crueldad, logró unir a la Romagna, reduciéndola a la paz y a la fe. Según Machiavelli – que toca el tema en los capítulos VII y XVII de Il Principe – de esa manera demostró más piedad que el pueblo florentino, que permitió la autodestrucción de Pistoia dejando combatir a los grupos enemigos. En caso de guerra, el sacrificio debe ser absoluto. Por eso, Machiavelli propugna la adopción de milicias ciudadanas en vez de recurrir a los mercenarios. En un Estado nacional, la fuerza militar debe estar en función de la organización política y de la defensa de las instituciones. Sobre todo en esa época, cuando la mantención o la pérdida del Estado dependía tanto de la fuerza militar como de la experiencia y de las alianzas políticas.

    Los tiempos han cambiado en el siglo XVI y es necesario ver la realidad efectual. El  denominado “bofetón de Anagni” (7 de septiembre de 1303, con el que Felipe el Hermoso desconoció la autoridad de Bonifacio VIII) estableció el quiebre de la idea del  Imperio universal y de la Iglesia universal. De esa manera, se afirmó el poder laico y se dio paso a los nuevos Estados nacionales. De allí la importancia del pensamiento de Machiavelli, que deja de lado los valores absolutos para dar paso a una ciencia autónoma, o sea que tiene sus propias reglas. Y es, precisamente, la eficacia de esas reglas lo que hará posible el arte de gobernar. Se trata de orientar las simpatías hacia la virtud y la prudencia en la vida civil y política, así como lo habían hecho los antiguos romanos.

    Según esta perspectiva, la llegada del Cristianismo ha desarrollado una función negativa en la historia, porque ha hecho a los hombres menos viriles, induciéndolos a la mansedumbre, a la resignación, a la desvalorización del mundo y de la vida terrena. Además, Machiavelli ve en el poder temporal del Papado la causa de la falta de unidad nacional italiana, que se ha visto debilitada en manos de los mercenarios y de los aventureros. Ante la teocracia medieval surge la autonomía del Estado.

    La religión – justamente por ser un “instrumentum regni” – sí cumple con una función importante: mantener unida a la población en el nombre de una fe única. La religión de Estado debe ser usada para fines eminentemente políticos y especulativos; es un instrumento del que dispone el príncipe para obtener el consenso común del pueblo. En la antigua Roma, que reunía a todas las divinidades en un único panteón, fue fuente de solidez y unidad para la República y  más tarde para el Imperio.

    Por su parte, el Príncipe tiene que tener también las cualidades militares del condotiero e – incluso – en el último capítulo del tratado asume el cariz del “redentor” de una Italia « più stiava che li ebrei,più serva che ‘ persi, più dispersa che gli ateniesi: sanza capo, sanza ordine, battuta, spogliata, lacera» (“más esclava que los judíos, más sierva que los persas, más dispersa que los atenienses: sin jefe, sin orden, abatida, despojada, lacerada”; Il Principe, cap. XXVI). En el Medioevo no existía el concepto de “patria”, sino el de fidelidady sujeción por parte del súbdito. Para Machiavelli, la “patria” es la comuna libre, pero ese concepto le aparece muy luego como una cosa demasiado pequeña y por eso él mismo propone la constitución de una confederación italiana que sea un baluarte contra los extranjeros: su concepto de patria, por lo tanto, se amplía. La negación del Medioevo iliberal es justamente la delineación de los ideales de patriotismo, gloria, libertad de la patria.

    Para algunos pensadores, no habría sido sólo el fundador de la ciencia política, sino también el primer teórico del Estado burgués: autónomo en sus estructuras, funcional y finalizado a garantizar el desarrollo de las fuerzas y de las actividades económicas. La “virtud” es laboriosidad y capacidad de ganancia. El “Estado fuerte” se funda en la fe en el progreso espiritual, moral y cultural.

    Machiavelli pone las bases del liberalismo moderno, entendido como la doctrina que se asume la tarea de defender la libertad. Machiavelli ya teoriza el “contractualismo”, que considera al Estado como el fruto de una convención entre los individiduos afirmando además la coincidencia del interés privado con el público. También el individualismo es la base misma del liberalismo y el valor absoluto de la persona humana. En cuanto a la libertad, no se trata de la libertad del individualismo moderno, sino de una situación que tiene que ver con los equilibrios de fuerzas en el Estado, que deben determinar el predominio de uno solo. La libertad se obtiene cuando los diversos grupos o estratos que componen el Estado están involucrados en la gestión de la decisión política. No es la libertad del individuo con respecto al poder del Estado, sino que está más cercana a la idea de libertad antigua que se tiene cuando se interviene en las  decisiones políticas. La libertad de Machiavelli admite el conflicto: el conflicto no es en sí una causa de debilidad, sino que da dinamicidad al conjunto político, lo mantiene vital; esta vitalidad produce progreso en cuanto deja abiertos espacios de libertad que consisten en la prerrogativa de cada uno de intervenir en las decisiones políticas profundizándola con las otras partes. En esto, su pensamiento es diverso de la idea clásica de orden político como “solución de los conflictos”. Los antiguos veían, en efecto, en el conflicto un elemento de inestabilidad de la comunidad política.

    El hombre moderno se emancipa de lo sobrenatural y proclama su autonomía, tomando posesión del mundo. El liberalismo de Machiavelli es antipapal, antiimperial y antifeudal. Desde el punto de vista organizativo, la república es superior a la monarquía en cuanto no permite que prevalezca la voluntad de uno solo. El bien común puede prometerlo solo una ciudadanía libre. Como típico hombre del Renacimiento, rechaza el dogmatismo escolástico-religioso medioeval como una manera de liberarse de los prejuicios y enfrentar la naturaleza humana con una actitud científica. Está claro que esta posición de Machiavelli no era aceptada por la Iglesia de la Contrarreforma, pero tampoco lo fue por el Fascismo, a pesar de su sed de hegemonía, justamente, por su “corte” liberal. Porque es bueno recordar que la hegemonía (como dirección y consenso) no coincide con la política “ordinaria”, sino que constituye una cualidad adjunta a ella. Se requiere del dominio (fuerza y coerción), que el Fascismo consideraba como un acto mismo con el consenso. El Príncipe maquiaveliano ejercita el dominio, pero debe gobernar con el consenso. Para llegar al poder, debe desplegar una  acción hegemónica, pero que debe estar siempre apoyada por una conciencia de la realidad objetiva y de una subjetiva capacidad de actuar. O sea, lo que Machiavelli define como “virtud” que, en el caso de este tipo de soberano, debe ser extraordinaria.

    En el curso de una acción hegemónica, el príncipe debe pensar en su propia “gloria”. Según explica Machiavelli en el Cap. IX de su tratado, el principado civil se obtiene por el apoyo del “pueblo” (la burguesía) o de los “grandes” (la nobleza”). El apoyo al pueblo no es “caritativo”, sino que responde a una profunda lógica política. En efecto, éste desea no ser mandado ni oprimido por los grandes y – a su vez – los grandes desean mandar y oprimir al pueblo. De estos “humores” nace uno de estos tres efectos: o principado o libertad o licencia. Cada fuerza escoge al príncipe por razones distintas: los grandes hacen príncipe a uno de ellos cuando no pueden resistir al pueblo; el pueblo hace príncipe a uno de ellos para estar defendidos por su autoridad.

    Los efectos son los siguientes: aquél que viene al principado con la ayuda de los grandes se mantiene con más dificultad, porque tiene entorno a muchos de sus iguales, a los que no puede mandar ni manejar a su modo; aquél que viene por el pueblo, encuentra a poquìsimos que no estén preparados para obedecer. Además, para satisfacer a los nobles es necesario cumplir injusticias y ofensas, porque ellos piden riquezas y privilegios; el pueblo es más honesto porque sólo pide no ser oprimido. Pero no es que Machiavelli lo mire con más simpatía por un juicio moral, sino porque políticamente es más dúctil y sirve como “instrumentum regni”. Por otro lado, el príncipe no puede nunca asegurarse del pueblo como enemigo, porque sus miembros son demasiados; en cambio, sí de los grandes porque son pocos. Lo peor que puede esperar del pueblo es el ser abandonado por él, pero de los grandes no debe temer solo eso, sino que se venguen de él. En efecto, dado que tienen mayor visión y astucia, en las crisis logran salvarse a tiempo, quedar incólumes y ponerse al servicio del vencedor. Aun así, el príncipe necesita vivir siempre con el mismo pueblo, pero puede no estar con los mismos grandes, haciéndose y deshaciéndose de ellos todos los días.

    El consenso hegemónico se obtiene asegurando las necesidades de la vida. Siguiendo el ideal de la república romana, toda la “plebe” està llamada a ser príncipe, en el sentido de producir un “vivir civil”. Porque la política no puede ser separada del “valor” que significa actuar de manera libre y consciente, esto es de la virtud civil. A fin de cuentas, no existe una “ciencia política” general capaz de dar certidumbres. Nada está garantizado, nada es cierto, con respecto a la construcción y al logro definitivo de una buena política. Casi al término del Cap. XXV de Il principe, Machiavelli tiene una duda radical: tal vez no es verdad que un Príncipe, aunque fuese extraordinariamente virtuoso, logre cumplir la empresa que ha preparado para él. El desconcierto nace en el punto más delicado: la fortuna está en perenne “variación”, y éste es el dato de la realidad, pero será el hombre el que esté en grado de cambiar a sí mismo, quedando en sintonía con las cosas, aunque éstas cambien rápidamente. Los hombres, como tienen “rostro diverso”, posee también un diverso “ingenio y fantasía”, y, como ejemplo, Machiavelli reconduce esta disparidad a dos diversos tipos: el “impetuoso” decisionista y el prudente “respetuoso”.

    Y prefiere al primero, porque es la voluntad la que actúa, es la virtud que sabe imprimir su signo en las cosas. El peso de la fortuna con respecto a la virtud sólo puede ser enfrentado e iluminado en el ámbito de la praxis, sólo se puede experimentar y medir en el trabajo de la acción, dejando en la “materia” de las cosas la propia “forma” subjetiva. Pero los seres humanos están acostumbrados a conducirse de una cierta manera y son renuentes en abandonar su modo de ser. Así ocurre que mientras los tiempos varían impetuosamente, el hombre no está en condiciones de cambiar a sí mismo. Y ni siquiera un hombre virtuoso como el Príncipe nuevo puede, saliendo de su naturaleza, seguir las vicisitudes de todos los tiempos. Porque la fortuna es árbitra de la mitad de nuestras acciones y la otra mitad corresponde al gobierno humano. Sin indicar la fuente, los cronistas han difundido la tradición que –cuando Machiavelli fue a entregar el manuscrito de Il Principe a Lorenzo, duque de Urbino, nieto de Lorenzo el Magnífico – éste se mostró más interesado en una pareja de perros de caza que le habían regalado. Verdadero o falso, el episodio quiere dejar en claro que el tiempo de los grandes políticos florentinos ya había llegado a su ocaso. Y la fortuna no estuvo de parte del creador de la ciencia política.

  • Cristóbal Colón

    Cristóbal Colón

    El Viaje, el sueño y la Realidad

    Cristóbal Colón ha sido innumerables veces presentado como “descubridor de América”, el “Hombre de Ciencias”, hijo de la Edad Moderna. La verdad es que la realidad del personaje dista mucho de todos aquellos calificativos. Se trata más bien de un soñador, que combina la ciencia real con la fantasía y la ficción, más medieval que moderno. Pero la verdad es que no hay que quitarle los méritos a este soñador. Es cierto que no descubrió, ya que nunca supo a donde llegó. Tampoco llegó primero, los vikingos había llegado antes al continente americano en el siglo X. Pero lo que sí es cierto es que su mentalidad más cercana a la escolástica tradicional europea hizo que la posterior Conquista Española, muchas veces criticada, tomara en la realidad caminos únicos y admirables en muchos sentidos. Esta es la historia de cómo el Nuevo Mundo se incorpora en forma activa al mundo europeo, es el comienzo de nuestra propia historia, esa historia que se pretende olvidar al decir que nuestra historia tiene sólo doscientos años.

    El Origen de Cristóbal Colón es aún un misterio. Es por lo anterior que me sorprende que los textos escolares afirmen que fue genovés, siendo que ese origen es sólo una teoría más, de muchas. La verdad es que fue el propio Colón quien no nos reveló su origen. Algunos autores, como Salvador de Madariaga creen que se trató de un judío converso que quiso ocultar su origen. Pero la verdad es que no podemos saberlo, no hay fuentes que le den más valor a una tesis sobre otra y lo cierto es que hay tantas teorías como historiadores que aseguran develar la verdad sobre su ascendencia. Lo efectivo es que es un misterio. Probablemente llegó a Lisboa desde Génova tras un naufragio. Hay autores que incluso lo muestran en su juventud siendo un pirata. Lo cierto es que Cristóbal Colón llega a Lisboa donde ya se encontraba su hermano Bartolomé y se conecta muy bien en forma muy rápida en la sociedad lusitana, lo que hace suponer que aprovecha los vínculos de su hermano. Se casa con Felipa Moniz, vinculada a la familia Perestrello dueños de las Islas Madeira, lo que le asegura una posición y dinero. Al poco tiempo nace el primer hijo, Diego. 

    Es fundamental entender que Colón llega a la Península Ibérica, lugar privilegiado para los cambios necesarios para la navegación , ya que se trata del punto de encuentro entre el Mar del Norte y el Mediterráneo. En particular, Portugal había mostrado durante el reinado de Juan II de la casa de Avis un gran interés por el desarrollo de la navegación. Este interés se debía principalmente a razones comerciales ya que debido a la explosión demográfica de Europa tras la contracción del siglo XIV se necesitaba principalmente trigo y otros alimentos. Del mismo modo, debido al sistema económico imperante, El mercantilismo, que medía la riqueza de una nación según la cantidad de Oro y piedras preciosas con las que contara una nación, siempre buscaban Oro. La posición alejada de los centros del comercio, estando en la parte meas alejada del Mediterráneo no favorecían a la península Ibérica. No es cierto que tras la caída de Constantinopla a manos de los turcos Otomanos el comercio de las especies se cortara, este nunca se cortó. Si es cierto que todo producto llegaba más caro a estas regiones. 

    España, como tal, no existía. Había varios reinos, siendo el más importante el reino de Castilla. Otros reinos importantes eran Aragón, y Navarra. La Realidad española estaba enmarcada en una ardua lucha de Reconquista que marcó en forma profunda al ser español. La historia de estos reinos está ligada a la lucha permanente por expulsar a los moros de la península. Para el siglo XV, los musulmanes están reducidos al reino de Granada, que está prácticamente en extinción. Pero ni Castilla, ni Aragón van primeramente a la expansión. Tienen los mismos problemas comerciales que Portugal, pero están concentrados en algo más importante, recuperar su territorio y lograr la unidad nacional.

    Portugal comenzará a experimentar en navíos para intentar encontrar una ruta alternativa a la del Mediterráneo para llegar a al India. El hermano del Rey Juan, Enrique, quien será conocido como “El navegante” instaurará una escuela de navegación en Sagres. Será aquí donde nacerán inventos claves para las futuras exploraciones. Entre estos aparecerán las Carabelas, embarcaciones más ágiles para ser usadas en el océano, con mayor capacidad de carga y velamen combinado. Junto a esto aparecerán en cuadrante y el astrolabio, elementales para la navegación. Con estos inventos Portugal comenzará a navegar hacia la costa africana marcándose el primer hito en la toma de Ceuta en 1415. Estas navegaciones harán que se entre en conflicto con Castilla ya que ellos tenían el derecho sobre las Islas Canarias. Tras un tratado entre ambas naciones se establecerá una línea divisoria que autorizará a Portugal a navegar hacia el sur de las Canarias y que a su vez asegurará a Isabel, hermana del rey de Castilla como su sucesora (Tratado de Alcacovas- Toledo). Portugal continuará con sus exploraciones, para 1534 llegará a la Cabo Bojador, con lo cual penetrará en el continente africano y comenzará a obtener beneficios reales, accederá a la zona del Trigo, Oro y Marfil. Se abrirá una nuevo lucrativo negocio para los lusitanos, el comercio de esclavos. Para 1482 Bartolomé Diaz llegará a la parte más austral del continente africano, la cual bautizará como “Cabo de las Tormentas” y que será rebautizado como “Cabo de la Buena Esperanza”. El camino a la India estaba abierto.

    Colón en las islas Madeiras ya estaba explorando sobre la idea de llegar a la India Navegando hacia el Oeste. No es cierto que él fuese la única persona de la época que pensara que la tierra fuese redonda. La verdad es que toda persona culta del siglo XV así lo pensaba. La idea de la redondez de la tierra venía desde el mundo antiguo, Erastóstenes del siglo III a.C. sostenía que la tierra era redonda. Durante el período medieval se sostenía que la tierra era redonda y que quienes se encontraran en la parte de debajo de la esfera debían ser las sombras de quienes estaban arriba. Por lo que la idea colombina no era novedosa en este aspecto. De hecho los cálculos de Colón en cuanto a las proporciones de la tierra estaban errados ante los ojos de la mayor parte de los expertos de su tiempo, consideraba el diámetro de la tierra tres cuartos menor del real. Además Colón no establece que la tierra sea redonda, sino que más bien con forma de pera, estando en la parte superior de ésta el Paraíso terrenal. Colón combina la realidad con la ficción. Entre los libros que se le han encontrado al almirante está el libro de las maravillas de Marco Polo, ampliamente comentado por Colón en los márgenes. El mundo medieval y la época de Colón, mal llamada renacentista y catalogada como mundo moderno, no separa la realidad de la ficción. El mundo está rodeado de misterios y éstos son continuamente explicados como monstruos. Los Españoles que acompañaron a Colón querían llegar a la India y tal vez en el camino encontrar lugares míticos que pensaban geográficamente posibles y encontrarse con seres extraños, hombres con cabeza de perro, o guerreras míticas entre otros. 

    Teniendo buenos contactos por el lado de la familia de su mujer, Cristóbal Colón se presenta por primera vez frente al rey de Portugal en 1483. Para ese entonces Bartolomé Diaz ya había llegado a la parte más austral del continente africano y la ruta hacia la India estaba abierta. Por otra parte la idea colombina se veía como errada en muchos puntos. Es por lo anterior que el apoyo a la empresa fue denegado. 

    En 1485 muere Felipa Moniz, su mujer, con lo que pierde sus contactos en Madeira y Portugal. Es así como Colón decide cruzar la frontera hacia España, llegando a la zona de Huelva. Llega al monasterio de La Rábida en el cual hace amistades con el abad Fray Antonio Marchena a quien confía sus planes. Logra el apoyo de éste, quien lo conecta con Fray Hernando de Talavera, confesor de la Reina Isabel de Castilla. A través de este contacto logra llegar por primera vez a la corte de los Reyes Católicos, que para ese entonces era una corte itinerante. Se reúne con la reina en Córdoba y presenta su idea de viaje y exploración. Isabel pide el informe de un consejo de expertos de Salamanca , quienes calificaron la empresa como inviable. 

    Frente a esta negativa, Colón intentó por segunda vez con el rey de Portugal, donde nuevamente encontró una negativa a su proyecto. Por su parte Fray Hernando de Talavera lo contactó con el duque de Medinaceli, don Luis de la Cerda, quien escucha a Colón y lo acoge por dos años en su Palacio en el Puerto de Santa María. Hace gestiones para acercara Colón a la Reina, quien promete volver a revisar el tema colombino una vez solucionado el “Problema Moro” en España. De hecho para 1491 una nueva junta de expertos volvió a rechazar el proyecto de Colón, éste pedía demasiado para tratarse de un proyecto calificado como inviable. 

    El 2 de enero de 1492 se libró la batalla de Granada, la cual representó el triunfo del mundo cristiano sobre el musulmán en la península Ibérica. Terminaban 700 años de dominio musulmán en España y con ello la razón esencial para alimentar ese espíritu propio de España, la reconquista. Esa lucha por la fe no sólo en el interior sino que físicamente en el territorio mismo, ese espíritu de Cruzada. Con este triunfo se terminaba una de las razones fundamentales para la corona de Castilla. Los reyes católicos se habían puesto como objetivo unir a España, de hecho tras el matrimonio entre Isabel, heredera de Castilla y Fernando, heredero de Aragón. Se había unificado una gran parte del territorio. Los reyes trabajaron para imponer el poder real sobre el poder señorial y se empeñaron porque España se uniera bajo la fe católica. Es por esto que expulsaron a los judíos y se impusieron lograr expulsar a los moros de la península. Es por esto que la batalla de Granada representaba un gran triunfo, pero a su vez, les quitaba la causa de acción. En el territorio español, ahora unificado, ahora parecían no haber meas almas que convertir. Y es esta y no otra razón por la que la reina Isabel decidió apoyar a la “Inviable” causa colombina. No hubo un nuevo informe de expertos que apoyara la empresa, simplemente la reina vio en esta una potencial nueva “causa” , más almas para convertir. Tras el triunfo en Granada la reina Isabel da su apoyo a Colón. No es cierto que lo hace en secreto y que debió vender sus joyas para hacerlo. Eso es parte del mito histórico, tan comúnmente repetido. Ella era la reina y sólo debía ordenar a sus súbditos apoyar a Colón y así lo hizo. Ordenó a los habitantes de Puerto de palos entregar tres embarcaciones y hombres para realizar esta “loca” empresa. 

    De este modo el 17 de abril de 1492 se firman las Capitulaciones de Santa Fe entre Colón y los reyes en las cuales queda claro que los reyes otorgan amplias atribuciones a Colón y sólo le piden evangelizar. Colón sería Almirante, virrey y gobernador hereditario de las tierras descubiertas, además del título de “Don”. Tendría en derecho a percibir el diezmo, impuesto que por derecho pertenecía a los reyes y podría percibir un octavo de la expedición. Una vez firmado este documento se dirige a Puerto de Palos donde le costará mucho encontrar voluntarios para la expedición. Serán los monjes de la Rábida quienes lo pondrán en contacto con los hermanos Pinzón, quienes ayudarán ala expedición con dos carabelas y hombres. De esta forma sale de Puerto de Palos el 3 de Agosto con dos carabelas, “La Pinta” y La Niña” y una Nao, “La Santa María” y sólo 90 hombres. Navegan hasta Canarias desde donde zarpan el 6 de septiembre de 1492. El viaje demora más de lo esperado, ya que los cálculos de Colón estaban mal hechos y el pensaba el mundo como un cuarto de lo que realmente es. Hubo intentos de motines a bordo y fueron muchos marineros atacados por el escorbuto. Es entonces cuando el 12 de Octubre de 1492 tocan tierra en la isla Guanahani. No está claro tampoco que Rodrigo de Triana haya gritado “tierra a la vista” , como románticamente se piensa. No hay ninguna fuente que se refiera a eso. 

    Colón rebautizará la isla como San Salvador. Había llegado a las islas Bahamas. Recorre la zona llegando a Cuba y Santo Domingo, llamado La Española. Será allí donde el día 25 de diciembre se incendiará la nao capitana “la Santa María” lo que obligará a fundar el fuerte navidad y dejar varios hombres ahí para luego continuar rumbo de regreso a España. Al regreso parará primero en Portugal, entrevistándose con el rey y luego continuará hacia España. Esta noticia sobre la llegada de los españoles a la “India” traerá problemas entre las coronas. Portugal aseguraba que la expedición de Colón iba en contra del tratado de Alcacovas – Toledo el cual aseguraba Canarias para España y prohibía a ésta navegar hacia el sur. Colón salió en defensa de España diciendo que su expedición viajó al oeste y no al sur. La situación entre las dos coronas se complicó a tal punto que los reyes católicos solicitaron la mediación papal. Para ese entonces el papa era Alejandro VI, español de origen, familia Borjia. Para ese entonces el papa era considerado Señor del Universo, “Dominus Orbi”. Señor sobre señores y es por esta razón que el papa podía hacer donaciones de tierras. De hecho esta será la última vez en que el papa donará tierras. En este caso, el papa estableció cinco bulas, conocidas como “Inter Caeteras”. La segunda de estas donaba las tierras descubiertas más allá de una línea a 100 leguas de las islas de Cabo Verde y Azores, que no pertenecieran a príncipes cristianos, a la Corona de Castilla.

    Esto no solucionó el problema con Portugal, ya que la línea entre Cabo Verde y las Azores no era recta. Debido a esto continúa la polémica entre ambos países, la cual recién se solucionará tras la firma entre ambas naciones del tratado de Tordecillas , el cual corría la línea demarcatoria a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde, quedando lo que está al oeste de la línea para España y lo que queda al este para Portugal. Con esto un pequeño pedazo de las tierras descubiertas quedaban para Portugal, esto explica el por qué de Brasil en el futuro. 

    Una vez solucionado estos problemas Colón continuó con sus viajes. Organiza un gran segundo viaje que zarpa en noviembre de 1493, con ahora 17 naves y un importante contingente de marineros. Llegan a la isla de Guadalupe y de ahí se van a Isabela. Constatan que el Fuerte Navidad había sido destruido por lo nativos y que los españoles que se habían quedado tras el primer viaje habían muerto. Reorganizan los emplazamientos más permanentes en las tierras descubiertas. Tras dejar establecida la organización del gobierno de Indias, encargándosela a su hermano Bartolomé a quien le consigue el título de “Adelantado”, regresa a España. Esta vez va directamente a España llevando muestras de las riquezas e incluso de aborígenes. Se presenta ante los reyes con estas muestras, lo que abre temas fundamentales de debate. ¿Qué son estos aborígenes, son personas?

    Por su parte la situación en La Española se hizo insostenible. Los indígenas se mostraban hostiles, la comida escaseaba y las prometidas riquezas no aparecían. Colón por su parte en mayo de 1496 inicia su tercer viaje a las tierras de Indias. Esta vez fue con menos embarcaciones y se desvió hacia las costas de Venezuela y la desembocadura del Orinoco. Fue entonces donde al almirante pensó que se encontraba cerca del paraíso terrenal. Tras inspeccionar la zona, regresó hacia Isabela y se encontró con una rebelión encabezada por el alcalde Francisco de Roldán. Los habitantes de la isla no estaban contentos, No había riquezas y las promesas buscadas hacían que intentaran buscar recompensas en otras cosas. Se habían dividido entre los españoles las tierras, las cuales debían ser trabajados. Por lo anterior, los ocupantes de la isla necesitados de mano de obra habían comenzado a esclavizar a los nativos obligándolos a trabajar para ellos. De este modo al regresar Colón se encontró con una situación de esclavitud de hecho difícil de cambiar. La situación se hizo cada vez más compleja, habían pasado los meses con esta insurrección y falta de autoridad real en la Isla. Llegaron las noticias a España y los reyes enviaron a Francisco de Bobadilla en calidad de plenipotenciario quien al llegar a la isla tomó prisioneros a Bartolomé y Cristóbal Colón llevándolos de vuelta a España. 

    La situación de Colón era compleja, las juntas de teólogos debatían acerca de la realidad en las Indias. Habían concluido que los Indígenas eran personas y como tales súbditos de la corona de Castilla. Como tales, eran personas libres, aunque legalmente considerados “incapaces relativos” o menores de edad, lo que les obligaba a tener tutor legal. Además , como todo hombre libre pertenecientes a las tierras del reino debían pagar impuestos. El problema es que éstos no podían pagar lo que les correspondía y no entendían de que se trataba. Es por lo anterior que se estableció la obligatoriedad de explicarles a los indígenas su situación de personas libres súbditos de la Corona de Castilla mediante la lectura de un documento explicativo llamado el “Requerimiento”. Una vez que ellos ya sabían cual era la situación si insistían en rebelarse podía hacérseles la guerra justamente. Con estas situaciones comenzó a establecerse la institucionalidad de Indias. 

    Debido a que los indígenas no pagaban los impuestos que correspondían a la corona y que ésta cedía a los conquistadores, se estableció el llamado “Sistema de Encomiendas”. A través de esta institución, fundamental para el sistema colonial posterior, los indígenas conmutaban sus obligaciones tributarias pecuniarias por trabajo personal. De este modo un grupo de indígenas eran entregados a un español, quien percibía de éstos su trabajo a modo de impuestos cedidos a ellos por la corona y a su vez este señor debía preocuparse de la evangelización de los indígenas bajo su custodia. 

    Colón de regreso en España debió comparecer ante la justicia española y mostrar que él no fue el culpable de los abusos. Luego de un largo debate le autorizaron volver a las Indias, sin autorización de pasar por la Española. Asimismo, perdió los privilegios otorgados por las Capitulaciones de Santa Fe. Es así como realiza un cuarto y último viaje de reconocimiento en 1502 y no se detiene en el principal asentamiento español en Santo Domingo. Regresa a España y muere en Valladolid en 1506 despojado de sus privilegios y sin nunca saber que había llegado a un nuevo continente. Al año siguiente de su muerte se publicaba un libro sobre viajes que incluía un mapa de Martín Waldseemuller que hablaba sobre los viajes de Américo Vespucio y que fue titulado “Las Tierras de Américo” – América. Ya era sabido que no se había llegado a la India y que las Indias Occidentales, como se las llamó eran un nuevo continente. 

    Es cierto, Colón no llegó primero, fueron los vikingos. No descubrió , ya que nunca supo a donde llegó y el Continente no fue llamado con su nombre. Muere sin gloria ni dinero. Pero este soñador, motivado por su convicción insistió en algo que era inviable científicamente para la época, no porque Colón fuese un adelantado, sino lo contrario. Pero las “locuras” suelen cambiar el mundo y darle sabor a la vida. Fue España con su mentalidad, la que llegó a América y con la llegada de Colón comienza el contacto de dos culturas de un modo particular y propio del ser español. El nuevo mundo se abría hacia el viejo mundo. Los españoles llegaron en sus naves con la espada y la cruz. Buscaron riquezas pero también dejaron sus creencias. Hubo mestizaje e intercambio. No fue una conquista en la cual los blancos no quisieran aprender y entregar. Fue una conquista basada en una religión con sentido de salvación universal. Si, hubo abusos. No podemos olvidar quienes vinieron a América, aquellos que estaban más mal en España. De hecho el propio Colón en su tercer viaje recluta ex convictos, entre otros. La falta de educación combinada con una gran ambición, nunca ha sido una buena mezcla. Siempre en la historia ha causado desastres. Pero hay que reconocer, que a pesar de las malas comunicaciones y la distancia entre el nuevo continente y la madre patria, la corona siempre estuvo preocupada de la situación de los indígenas. Se creó un canon de derecho indiano que visto hoy, aún asombra. Para 1511 Fray Antonio de Montecinos en su prédica dominical acusa a los españoles de los abusos para con los aborígenes y les presagia las penas del infierno. La corona se preocupa, se juntan teólogos y discuten. Luego Fray Bartolomé de las Casas, quien llegó a Indias con Colón, escribe la “Brevisima Relación de la Destrucción de las Indias”, libro en el que relata los abusos. Sabemos que Fray Bartolomé exageró en número y relatos y fue el comienzo de la famosa “leyenda Negra” de la Conquista de América. Pero la Corona preocupada juntó a más especialistas y teólogos. Nacen las leyes de Burgos y luego las Leyes Nuevas y luego se gesta con el dominico Francisco de Vitoria las bases para lo que hoy se conoce como el Derecho Internacional. La conquista anglosajona nunca tuvo algo así, simplemente no se preguntaron nada. Se daba por hecho que no eran personas y por tanto cazar indios fue visto como un deporte más de gentlemans. 

    Si, Colón era más medieval que moderno y eso es lo que marca el comienzo de nuestra historia. España como madre patria se encargó de enseñarnos, no sólo la fe, sino que nos incorporó completamente a Occidente. Nuestra historia comienza con la llegada de los españoles a Chile y con el consecutivo intercambio y mestizaje. Somos una amalgama maravillosamente rica y debemos estar orgullosos de ello. 

  • 500 años de las 95 de Lutero

    500 años de las 95 de Lutero

    Este 2017 se celebran los 500 años de la Reforma, más bien son los 500 años de las 95 tesis publicadas por Lutero que inician el camino de este importante evento que será la división de la Cristiandad. Lutero rompe con Roma en 1520, pero ya 1517 tiene el germen de un gran cambio cultural e intelectual que irá de la mano de este gran cambio religioso. Hay que comprender que Lutero no es alguien que de un día para otro decidiera, como por iluminación divina, que había que hacer un cambio y romper con Roma. Lutero es un hijo de su tiempo, que responde a las ideas imperantes en su época y, que fue quien fue, porque los cambios tecnológicos le permitieron llegar a donde otros no lo habían hecho. Lutero no habría sido el motor de la Reforma, sin otro alemán Johanes Gutenberg. No hay Reforma sin Imprenta. Será la Reforma la que masifique a causa de la libre interpretación de las Escrituras y con ello, la lecto escritura y es la combinación de la Imprenta con mucha gente leyendo la que causará una gran revolución en las ideas y cambiará el mundo. 

    Para poder entender los procesos de cambio hay que remontarse al origen. Occidente como cultura nace tras la caída del Imperio Romano y es una nueva cultura que combina elementos. Toma de los Greco romanos el modo de pensar, la idea que la verdad existe y que se puede alcanzar. Toma de los Germanos la estructura social y jurídica – el derecho de la costumbre y la estructura atomizada de caudillaje y del Cristianismo la nueva mirada de mundo. Es el Cristianismo lo que hace de amalgama de los otros elementos y permite que nazca una nueva cultura. Es desde y en los monasterios donde estas tres visiones se van combinando y logrando una fusión que emerge como la mirada cultural de un nuevo ente – Occidente. Los griegos tempranamente se obsesionaron por intentar encontrar la verdad de las cosas. Primero los presocráticos pensaron que se trataba de elementos físicos y unos dijeron que era el agua, otro la tierra, otro el aire y otro el fuego… los llamados 4 elementos. Luego apareció Parménides quien dijo que lo que componía las cosas, la verdad detrás de éstas, no era algo físico sino que el llamado SER. Surge el concepto de esencia – eso que hace que una cosa sea lo que es y no otra cosa. Esa idea de esencias fue llamada por Platón como “ Las Ideas” – la verdadera realidad que no está en este mundo, sino en el llamado mundo de las ideas. Aristóteles entendió que esos conceptos o ideas no estaban en un lugar físico, sino en la mente. Los conceptos son en la mente – ahí esta la silla que es todas y ninguna silla a la vez. Esa idea se traspasará a occidente como “la verdad existe y es Dios” y se puede llegar a él por medio de la fe y de la razón ya que Dios es el logos – la razón – por lo que puedo intentar entenderlo racionalmente.

    El Cristianismo, que surgió de la figura histórica de Jesús de Nazaret se podría haber quedado como una religión local para la zona de Judea, si no hubiese sido por la figura histórica de Pablo de Tarso, quien permitió dar un salto cuantitativo y cualitativo para esta nueva religión. Pablo, como ciudadano romano culto entendió que el llamado de Cristo no era solo para los judíos, sino que tenía una dimensión Universal “Circunciso o incircunciso.. Cristo está en todos”. Con él el mensaje de Cristo penetrará sobre el Imperio Romano. La necesidad de unión de los Cristianos llevará al proceso de colección de los Evangelios, proceso que tardará 4 siglos desde la muerte de Cristo. Ya para el siglo II San Ireneo dice que los evangelios canónicos son – Mateo, Marcos, Lucas y Juan y que son como los 4 vientos de la Tierra, que hay que leerlos todos para tener una visión completa de la Verdad, sino se cae en errores. El proceso no culminará sino hasta el siglo IV cuando San Eusebio publica su famosa lista donde establece qué libros son los reconocidos, cuáles los disputados y cules espuria. 

    Pero el gran tema dentro e la Iglesia temprana es el problema de la herejía. La lucha contra esas ideas que se escapan a la Ortodoxia – recta doctrina. Desde el inicio la Iglesia Cristiana creía en un tema muy complejo – que Cristo era Hombre y Dios al mismo tiempo. Algo que suena tan simple, no lo es tanto. ¿Cómo se puede ser hombre y Dios al mismo Tiempo? Ser hombre es una cosa y ser Dios es un concepto opuesto. Dios es omnipotente, omnipresente, infinito… etc., mientras que el hombre es finito y carente, Dios es infinito y sobreabundante. Los conceptos juntos son como “círculos cuadrados” (algo impensable – ya que un círculo para ser círculo necesita no tener ningún lado y ningún ángulo y tener todos los radios equidistantes y un cuadrado para ser cuadrado necesita tener cuatro lados y cuatro ángulos iguales – los conceptos se repelen. Eso es lo mismo que sucede con los conceptos Dios y Hombre). Es por eso que desde temprano surgirán grupos que dirán que Cristo es sólo Dios (Docéticos) y otros dirán que es solo hombre (adopcionistas). La lucha contra la herejía será el gran tema de la Iglesia temprana y el control de los avances de las ideas desviadas el gran desafío. Pero a pesar de las dificultades el cristianismo penetrará el Imperio, el Emperador Constantino les dará libertad a los Cristianos y llamará al Concilio de Nicea para unificar su mirada, surgirá el Credo Niceano que es la lista de lo que es la fe cristiana. Luego el Emperador Teodosio establecerá al Cristianismo como la Religión Oficial del Imperio. Pero esto no durará ya que el Imperio caerá por la invasión de grupos germanos paganos. Pero la reconversión – recristianización de los paganos iniciará desde Irlanda y será la creación de monasterios lo que irá tomando y reconquistando el territorio y creando el concepto de La Cristiandad, que se sentirá parte de una misma unidad cultural. 

    En el año 800 Carlomagno se corona Emperador Cristiano – entiende que hay una unidad cultural común que es diferente a otras culturas existentes en ese tiempo. El se propone extender las fronteras cristianas, ampliando La Cristiandad. Será un imperio belicoso que entenderá que lo cristiano es lo bueno, la verdad y que se propondrá incorporar a la verdad a quienes no estaban en ella. No sólo desde las armas, sino también desde la enseñanza. Será un Imperio evangelizador desde la enseñanza, con las escuelas catedralicias y desde el arte, arte carolingio. El arte cristiano nacerá como una forma de enseñar la verdad a aquellos que no leen.

    Este Occidente unitario se verá en acción como un ente articulado tras el llamado del papa Urbano II a las Cruzadas, todo occidente se moverá. De hecho la unidad se manifiesta desde las expresiones artísticas, surgirá románico y luego gótico en todo occidente, no hay estas expresiones en Rusia. Rusia no es Occidente. Esto mismo surgirá en el siglo XII con la aparición de la Primera Universidad occidental en Bolonia, luego vendrá la fundación de más universidades Occidentales. La Universidad es una creación de la cultura occidental y en toda Europa que es el territorio de la Cristiandad surgirán estas entidades. Otra vez, no surgen universidades en Rusia en este entonces. Que Rusia haya decidido occidentalizarse y luego hasta fundar universidades, no la hace occidente.

    Es en la Universidad Occidental donde se fundirán los ideales de Santidad y Sabiduría heredados del Cristianismo y del pasado griego. San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino encarnarán este ideal que además consolidarán una visión de mundo llamada Escolástica. La Escolástica no es simplemente un modo de enseñar, ni el llamado curriculum medieval. Es más bien una visión de mundo. La creencia de un mundo jerarquizado en el que Dios es lo más importante, luego el Hombre y finalmente el Mundo. Dios es el Logos, es la razón y ha creado el mundo con “pesos y medidas”, por eso la razón humana pueda intentar entender a Dio y al mundos. Las vías para llegar a Dios son la Fe y la razón que colaboran y se asisten mutuamente. Fides cuarens Intelectum, la fe busca al entendimiento. Se necesitan mutuamente. Credo ut intelligian, Creo para entender, dice San Anselmo de Caterbury. La fe ilumina a la razón y la asiste. Con esto el hombre finito puede llegar a lo infinito, Dios. Esta idea de la colaboración cercana entre la fe y la razón va a primar en occidente hasta el siglo XIV. Ya atisbos de cambios de esta visión unitaria de la fe y la razón surgen tras la figura de San Francisco de Asís. Francisco insistía en que los teólogos eran soberbios y que había que vivir la vida como Cristo. Esto hizo que algunos seguidores de Francisco consideraran que el Santo despreciaba la razón y que interpretaran que sólo la Fe era habilitadora para llegar a Dios. Francisco al final de su vida estará cada vez más alejado, místico y tras su muerte los franciscanos se dividen en Espirituales que planteaban que sólo la fe servía para llegar a Dios y los Conventuales que insistían en la unión de fe y razón como las vías para llegar a Dios. Tras una larga pugna, ganan los conventuales, los franciscanos irán a la Universidad – estudiarán, pero en el ambiente quedará la idea de que la fe sola puede ser una vía para llegar a Dios, la idea del Fideísmo. No es raro, por lo mismo, que los cambios en la filosofía, la llamada Escolástica Renovada viniesen desde dos franciscanos de la Universidad de Oxford. Uno por la vía teológica, Duns Scoto y otro por la vía filosófica, William of Occam llevarían a la ruptura de la fe y la razón, considerando que sólo la fe sirve para llegar a Dios. Scoto considerará que Dios no es el Logos, la razón, como tradicionalmente se pensaba, sino que dirá que Dios es Voluntad, que hace lo que quiere. Si Dios creó el mundo no tenía razones para hacerlo, lo hizo porque quiso. Dios es impredecible, porque su voluntad lo lleva a hacer cualquier cosa. Es por eso que pretender conocer a Dios por la Razón se hace imposible. Solo la fe lleva a Dios, la razón es inútil, ya que no predice nada de Dios. Por el otro lado, Occam, tomando la tradición filosófica de occidente en relación a la Verdad, dirá que los Universales no existen, solo existe lo particular. La silla que es todas las sillas y ninguna silla a la vez, el concepto de silla no existe según él ni en la Realidad (como Platón) ni en la Mente (como Aristóteles). Simplemente no existe, los conceptos son Flatus Voci (Voces Vacías) que solo sirven para ordenamiento mental.Sólo existen los particulares – esa silla específica. Los conceptos no tienen real ser. Entonces, ¿qué pasa con Dios? Dios es un Universal o un particular? ¿Se nos aparece en forma constante a los sentidos?, No. Dios es un concepto tan fuerte, que hasta un ateo es capaz de entenderlo. Obviamente que Occam como franciscano creyente no concluirá que Dios como universal, no existe, sino que dirá que sólo a fe nos permite llegar a Dios. La ruptura de la fe y la razón dejará a la fe en el camino de la opinión y en ese camino hay opiniones diversas. La opinión lleva a varias opciones y por tanto a la división.

    No es curioso que inmediatamente después de Scoto y Occam, en la misma Universidad de Oxford, apareciese un profesor que es visto como un proto reformador, John Wycliff. El será el primero en hablar de predestinación y de oponerse a la jerarquía eclesiástica. El dirá que “la Verdadera Iglesia es la Iglesia de los Salvados” (predestinación), “Nadie sabe quien está salvado, nadie sabe quien es la verdadera Iglesia”, los que se visten de Iglesia podrían no estar salvados (no a la Jerarquía eclesiástica). Wycliff incluso traduce la Biblia como manuscrito al inglés. Pero nadie recuerda a Wycliff como el padre de la Reforma, sino a Lutero. Wycliff llegó antes, sin imprenta y sus ideas y Biblia quedaron reducidas a nivel local. Poco tiempo después, Ian Huss, proto reformador checo sostendrá las mismas ideas y será condenado a la hoguera como hereje por el Concilio de Constanza. Ya había pasado tiempo desde Wycliff, pero el impacto hussita aún sería local. Lutero, en cambio, será el primero en usar los ‘mass media’, imprimirá y circulará y cambiará el mundo. 

    Hay que comprender que la Peste Negra había atacado a Europa entre 1347-48 y con ella había muerto un tercio de la población. La Peste cambiará la concepción de vida y de muerte de la gente. La muerte, de ser un paso tranquilo a una vida mejor, sería ahora vista como un castigo divino. Aparecerá representada en el arte, en todas sus expresiones, como triunfante con su guadaña en mano llevándose a todos por igual. Es el tiempo en el que proliferan los relojes astronómicos en las plazas de importantes ciudades, la gente siente que la vida y el tiempo se les va. En el reloj de Praga es una ejemplo de esto, en un costado está representada la misma muerte con una campana en la mano, indicando que viene. Pero tras la peste vino la calma y con ella, un auge económico no antes visto, que explica en gran medida el lujo del siglo XV y permite vislumbrar los que muchos llamarán Renacimiento. Renacer no es posible por concepto, así que hay que entender que este auge en las letras y las artes tiene que ver con un auge económico, que irá acompañado de inventos para suplir la falta de mano de obra, entre ellos, la Imprenta. Con la Peste muere un tercio de la población de Europa. Tras la peste los bienes que antes se repartían entre todos los que eran, ahora se repartirán entre un tercio menos de personas. Todos los salarios reales subirán, ya que se mueren personas en todos los ámbitos. No hay quien trabaje la tierra y por tanto, quien está dispuesto a hacerlo, cobra mucho más que antes. Esto explica el lujo del siglo XV. Muchos que no tenían antes, ahora tienen y quieren mostrarlo. Los monjes copistas también murieron y eso motivó a Johannnes Gutenberg a combinar los tipos móviles chinos con las prensas de vino para crear la llamada Imprenta. El Imprimirá un Ars Gramática primero y luego una Biblia con letra gótica, que luego hizo iluminar. El quería mostrar que los libros impresos podían ser tan lindos y dignos, como los manuscritos. Tras esto, comienzan a aparecer las imprentas en muchos lugares de Europa. Especialmente en la zona que hoy es Italia y Alemania (ninguno de los países existía como tal). Era la competencia entre las ciudades y principados lo que motivaba a la proliferación de las Imprentas. Será en Venecia, donde un impresor llamado Aldus Manutius creará una tipografía más simple, la llamada Letra Antica, que se impondrá en las impresiones. Los llamados Incunables, libros impresos antes de 1500 se concentrarán en Italia y Alemania. Esto explica el llamado Renacimiento, por primera vez el conocimiento es accesible y sale de los monasterios y las universidades.

    Este es el tiempo de Lutero, hijo de la combinación de las ideas filosóficas imperantes en la época, el fideísmo y de la masificación del conocimiento desde la Imprenta. Lutero sin Imprenta, solo habría sido un pequeño monje agustino de Wittemberg.

    Martin Lutero nace en Eisleben, hoy Alemania. Es hijo de Hans Luder y Margarette, de origen campesino, que habían logrado una cierta posición social. Querían que su hijo fuese más que ellos y esperaban que desde un cargo público pudiese enoblecerse. Para esto era fundamental que estudiase la carrera de Derecho, ya que ésta era la plataforma de ascenso social. Vivirán en Masfeld y Magdeburgo, buscando mejores oportunidades para su hijo Martín. Finalmente, el joven, estudiará Derecho en la Universidad de Erfurt, donde será alumno de Gabriel Biehl, quien era un seguidor de las ideas de William of Occam. Será en al Universidad donde se empapará de las ideas de la llamada Escolástica Renovada, que circulaban en los ambientes académicos. Al terminar sus estudios, su padre estará muy orgulloso y le regalará una libro importante – un Corpus Iuri. Pero Martín sufría de un modo particular. Era un joven autoexigente y se preguntaba y torturaba a si mismo con la idea de no ser digno de la salvación. Era una idea que le atormentaba. Era un excelente alumno e intentaba ser un buen hijo, pero nada era suficiente. La Peste había marcado su vida, muchos de sus amigos habían muerto a causa de la peste, él no. Un día de tormenta en el que caían los rayos al suelo, creyó morir y decidió cambiar su vida. Al volver le informa a su padre que se hará monje agustino. El padre estaba desesperado, todos los esfuerzos puestos en Martín se habían perdido. 

    Martín elige el convento de los agustinos, porque como orden había sido pre reformado. La Pre reforma o humanismo fue un movimiento que quiso mejorar a la Iglesia por dentro, sin ruptura.Tras la peste, las plazas vacías dentro de la Iglesia fueron completadas por cualquiera disponible, por lo que era muy común dentro de la Iglesia tener gente sin vocación. Los Agustinos habían mejorado y limpiados sus plazas y por tanto era una de las ordenes más estrictas. Lutero la elige porque sus dudas sobre la salvación le torturaban y quiso buscar una orden que le diera pocas opciones de pecado. Aunque era un excelente monje, que cumplía al pie de la letra lo requerido por la orden misma, temía por su salvación. No podía estar en paz. La idea de condenarse le atormentaba. Johann von Staupitz decide enviarlo a Wittemberg donde será profesor de ética, enseñando Aristóteles. Pero su angustia en relación a la salvación no cambiaba frente a lo que le recomendaron buscar consuelo en la Sagradas Escrituras. El ya para ese entonces estaba convencido del fideísmo y así como encuentra en San Pablo la frase “el Justo vive de la Fe” y afirma su idea que la fe es el único camino par llegar a Dios. 

    Pero a pesar de todo, aún no se siente confiado de su salvación por lo que el Prior de la orden le aconseja ir a una peregrinación a Roma. Llegará a una Roma gobernada por el papa Julio II, que es más un señor de los Estados Pontificios, que un líder espiritual. El mismo Erasmo de Rotterdam, el intelectual más importante de su tiempo lo había excluido de la salvación en su libro Julio Excluido. Conocido como el Papa Guerrero intentó expandir los Estados Pontificios en un tiempo de álgida competencia en los territorios que hoy son Italia. Entró en el juego de la competencia desde las artes y decidió que la Cristiandad no podía tener como sede un establo. La Basílica de San Pedro de la época de Constantino, no era un establo, pero era una basílica románica que distaba mucho en espectacularidad a lo que hoy es San Pedro. Contrató a Bramante para proyectar la nueva plaza y Basílica de San Pedro. Contrató a Miguel Ángel Buonarrotti para que le hiciese una tumba para él, y luego desvió los fondos a otras cosas, por lo que le pidió al escultor pintar la llamada Capilla Sixtina. Miguel Ángel que no se consideraba una pintor, aceptó la tarea a regañadientes. Es en esta época en la que Lutero llega a Roma. El Papa ha instaurado una máquina de “Fund rasing” para lograr los dineros para su magna obra, la Nueva Basílica de San Pedro. Lutero quedará impactado con Roma, la llamará “La Puta Roja”. Considerará que se está ofreciendo venta de salvación y él sabía que eso no funcionaba así. Johan Tetzel será el encargado de administrar Indulgencias Plenarias en Alemania a cambio de sumas de dinero, esto enfurecerá a Lutero quien publicará en 1517 sus llamadas 95 tesis contra las Indulgencias Plenarias y las colocará en la puerta de la Catedral de Wittemberg. Si esto hubiese sido simplemente así, como la idea romántica de la Historia nos hace creer, las tesis habrían sido vistas por muy poca gente, solo aquellos que pasaban por la catedral antes que el obispo hubiese retirado el documento de la puerta y no se habría iniciado el movimiento de la Reforma. Pero Lutero no sólo puso el documento en las puertas de la Catedral de Wittemberg, sino que las imprimió y las hizo circular. La imprenta será la principal aliada de Lutero. Con ella las ideas que ya tiene en mente serán masificadas y sus críticas llegarán tan lejos como las ideas de nadie antes que él habían podido llegar. Es una nueva era, la era de la publicidad. Lutero es el primer hombre que publicita y hace panfletos con sus ideas y da vuelta el mundo y la historia con esto. La Reforma empieza a extenderse. Lutero, quien es Doctor en Sagradas Escritura se dedica a publicar libros, panfletos e ilustraciones, entiende que mucha gente no lee y las ideas deben llegar a ellos también. Roma permanece muda a estos ataques. 

    Julio II muere y asume León X de la familia Medici. Si Julio II en su preocupación por poner en su lugar a los Estados Pontificios había mirado como una opción al arte, los Medici habían sido siempre patrones del Arte. Estaba preocupado de otras cosas más importantes que poner su ojos sobre el monje agustino de Wittemberg. Pero en 1520 Lutero publica 3 libros, Del Cautiverio Babilónico de la Iglesia en el que critica a la Iglesia por sus posesiones temporales, lo que es una materia de discusión. A los Príncipes Cristianos de la Nación Alemana, donde llama a los príncipes alemanes a no obedecer a Roma, lo que lo hace un libro sedicioso, no herético. Pero además publica De Servo Arbitrio en el que expone la teoría de la predestinación, lo que era directamente herético ante los ojos de la Iglesia Católica. Ya desde hacía tiempo Lutero venía intercambiando cartas con Erasmo de Rotterdam, el considerado Príncipe de los Humanistas. En un comienzo coincidieron en los males de la Iglesia y la necesidad de renovación de ésta. La idea de que la Iglesia volviese a su pureza original. De hecho Erasmo en su Elogio a la Locura, viste a la locura de bufón y critica abiertamente a la Iglesia. Su fin era que la Iglesia despertase y tomase medidas para recuperar la pureza perdida. Su afán era remecer y purificar en unidad. Cuando Lutero escribe De Servo Arbitrio, afirmando la predestinación (que afirma que Dios es el único responsable de la salvación o condena de los hombres y que las obras no sirven de nada. Solo la fe sirve, ya que es un don gratuito de Dios); Erasmo contesta con un libro llamado De Libero Arbitrio, afirmando el Libre Albedrío, la idea que cada uno es responsable por sus actos de su salvación o condena. 

    Lutero insiste en la corrupción de la Iglesia y quiere crear una versión simple de esta lejana a los lujos y placeres terrenales. Habla de su visión como Cristo y de la Iglesia católica como el Anticristo. Insiste en que Cristo expulsó a los mercaderes del templo y que el papado y la Iglesia han convertido la casa de Dios en un mercado. El papa es representado en caricaturas como un monstruo deforme infernal y Lutero como el iluminado y elegido por Dios, un piadoso y orante monje. La idea de que el demonio ha penetrado en la Iglesia establecida circula en panfletos impresos por todas partes. 

    Es así como en 1520 llega la Bula Exurge Domine que excomulga a Lutero. La idea era hacerlo entrar en razón y que volviese al carril de la Iglesia. Sin embargo, Lutero ya estaba decidido. Toma la bula y otros libros eclesiásticos y hace una gran fogata en la que quema la resolución que lo excomulgaba, diciendo “Ya que has confundido la verdad (o a los Santos) de Dios, hoy el Señor te confunde a ti. Al fuego contigo”. El ya no estaba con la Iglesia, había tomado otro camino. Este es el año de la Ruptura con Roma, éste es el verdadero año del inicio de la Reforma. 1517 es el inicio del proceso y 1520 representa el quiebre real y el comienzo de la lucha por la consolidación de esta nueva vía. 

    El quiebre era algo que la cristiandad no quería y es por esto que el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos V convoca a la Dieta en la ciudad de Worms y llama a Lutero a comparecer. Le manda un salvoconducto que asegura que el monje puede entrar y salir ileso de la audiencia. Los amigos de Lutero intentan evitar que vaya, ya que anteriormente el Emperador Segismundo había enviado un documento similar a Ian Huss que aseguraba que no sería dañado para ir al Concilio de Constanza y esta instancia lo condenó y lo hizo arder en la hoguera. Los seguidores de Lutero le recomendaron no ir diciéndole “acuérdate de Huss”, temían que sufriese la misma suerte. Sin embargo, a pesar de todos los temores y todos los consejos, Lutero se presentó frente a la Dieta de Worms. Allí se enfrentó a una audiencia hostil presidida por el mismísimo Emperador. Se le preguntó frente a una mesa llena de los libros de Lutero si él había escrito estas obras, ante lo que Lutero respondió afirmativamente. Luego se le ordenó retractarse, ante lo que Lutero contestó: “A menos que no esté convencido mediante el testimonio de las Escrituras o por razones evidentes —ya que no confío en el Papa, ni en su Concilio, debido a que ellos han errado continuamente y se han contradicho— me mantengo firme en las Escrituras a las que he adoptado como mi guía. Mi conciencia es prisionera de la Palabra de Dios, y no puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro o correcto actuar contra la conciencia. Que Dios me ayude. Amén”. Esta argumentación negaba el poder de la Iglesia como fundamento de verdad y deposito de la fe y dejaba a las Sagradas Escrituras como la fuente única. Negaba el magisterio de la Iglesia, que esra la aplicación de la Razón sobre la fe – la razón sobre las Sagradas Escrituras que determinaban una sóla lectura de las mismas, sin opinión. La libre intrepretación de las Escrituras abría el camino a la opinión, y con ésta a multuiples opiniones y más posteriores quiebres. 

    Tras esto el Emperador cumplió con su palabra y dejó salir a Lutero, pero lo declaró fuera de la Ley, lo que implicaba que cualquiera podía apresarle y hasta matarle. Pero al salir es raptado por unos seguidores de él enviados por Federico I de Sajonia, conocido como el Sabio. Este lo hizo llevar al Castillo de Wartburg, cerca de Eisenach en el que Lutero permanecería los próximos cinco años, escondido con el apodo de Doncel Jorge. Aquí sufre una de sus mayores luchas contra su incerteza de la salvación. Dice que se le aparece el diablo con forma de perro y él debe luchar contra él. Se aboca a una nueva tarea, traducir el Nuevo Testamento al alemán. Trabaja sin cesar y en once semanas tiene la tarea terminada y se la dedica al duque de Sajonia. La obra será corregida por Melanchton y publicada en 1522. Esta versión en vernáculo alcanzará gran éxito y será adquirida por todos los seguidores de la Reforma. La palabra de Dios es ahora adsequible a todos por primera vez. Al Nuevo Testamento le sigue el Antiguo Testamento y para 1534 ya circula la versión completa

    En 1525 estalla la llamada Rebelión de los Campesinos, que será vista como la primera Guerra de Religión de este período post Reforma. Thomas Müntzer, interpreta a Lutero un paso más allá. El quiere una Reforma Político Social y no solo religiosa. Este Movimiento de Campesinos será aplacado por la gran matanza realizada por los príncipes. Lutero intentará dejar su exilio en Wartburg para aplacar las rebeliones, pero el movimiento ya ha tomado su propio camino. Lutero dejará sus hábitos y se casará con una ex monja, Catalina Bora con quien tendrá seis hijos y será un buen padre. Vivirá para ver las divisiones y peleas entre fracciones. Lutero moriría en 1546 momento álgido de las Guerras de Religión en Alemania, las que recién cesarían en 1555 con la llamada Paz de Augsburgo que establece el principio- Cujus Regio Ejus Religio – según la Religión del Príncipe, la Religión de la Región. Pero las Guerras religiosas recrudecerían en Alemania y no encontrarían paz sino hasta la llamada Paz de Westfalia en 1648, la que ratificaría le principio de la Paz de Absburgo.

    Pero el movimiento de Reforma adquiriría nuevas caras y facciones. En la frontera entre Holanda y Alemania, en la ciudad episcopal de Münster, los líderes Mathys y Van Leyden se hacen de la ciudad. Se hace evidente un nuevo tipo de Reforma. Ellos son Anabaptistas, toman el bautismo de adultos, cuando son conscientes de lo que están haciendo y se sienten “los elegidos’ por lo que se alejan del ‘mundanal ruido’, se alejan y se separan de la sociedad. Establecen Estados dentro de los Estados. Son sediciosos a los gobiernos, establecen una especie de comunismo primitivo y sus propias reglas. En la ciudad Episcopal de Münster tras la muerte de Mathys, Van Leyden se declara El Mesías. El obispo dueño de la ciudad pide ayuda a los príncipes y terminan con el movimiento. Pero grupos de este tipo de corte menonitas se extienden en distintas partes de Europa y luego se exportan al nuevo mundo. De hecho los llamados Amish responden a estas características de grupos anabaptistas, lo que son todos diversos. 

    Juan Calvino inicia su propia Reforma radical en Suiza. Francés, expulsado junto con un grupo de profesores de La Sorbonne de Paris por el Rey Francisco I tras aparecer una virgen decapitada frente al Louvre. La idea de mantener a Francia como un país católico implicaba luchar contra los gérmenes reformados que estaban surgiendo dentro del país. Esta lucha se enmarcaría en el segundo gran territorio de lucha de las llamadas Guerras de Religión, donde los católicos se enfrentarían a los llamados Hugonotes reformados. Estas Guerras cruzarían todo el siglo y se recrudecerían con la penetración de las ideas calvinistas provenientes de Suiza. Jean Calvino se instalaría en la Ciudad de Ginebra en la que sería su reformador y gobernante. Aquí publicaría su Institución de la Religión Cristiana que le dedicaría a Francisco I en la que mostraría su visión de la religión. Es por lejos la visión más oscura y condenatoria, ya que para Calvino el Hombre es lo peor que pueda existir, es “Estiercol ante Dios”. El Hombre es lo más bajo, mientras que Dios es lo más excelso, su Majestad. Si fuese por justicia divina, Dios debiese condenar a todos los hombres, pero por misericordia, salva a algunos. El hombre por naturaleza sólo peca y ofende a Dios, por lo que para Calvino hay que reglamentar la vida de los hombres para evitar que éste ofenda a Dios en forma constante. Por eso todo calvinismo cae en Puritanismo. El Puritanismo ve pecado en lo que no lo es. Hay puritanos en todas las religiones, hay católicos puritanos, pero no todos los católicos son puritanos. Los Calvinistas por esencia son puritanos, por lo que el término se homologa. Calvino reglamenta la vida de los habitantes de Ginebra estableciendo penas civiles para los pecados y considerando que todo es pecado, prohíbe todo. La música, los bailes, los juegos, hasta los colores. Quita todo el disfrute y gozo de la vida, ya que eso es pecaminoso. Sólo deja el trabajo, que es lo único que no ofende a Dios. Estamos totalmente predestinados y no hay señales de salvación, sólo queda ofender a Dios lo menos posible. Es por esto que Max Weber hace una relación con el éxito económico y el auge del capitalismo y la religión calvinista. Ya no queda más que trabajar de sol a sol. No por nada Adam Smith establecía que La Riqueza de las Naciones era proporcional a la laboriosidad de sus habitantes. Los calvinistas son muy trabajadores, ya que no hay nada más en sus vidas terrenales. Estas ideas desde suiza penetrarían en Francia y los llamados hugonotes tardíos serían de corte calvinistas. El líder escocés John Knox iniciaría una reforma de corte calvinista en su país creando la Iglesia Presbiteriana. Desde Escocia el Mayflower llevaría estas ideas al nuevo mundo en la que Weber vería la idea de la Relación entre el calvinismo y el Capitalismo en su libro Ética Protestante y el espíritu del Capitalismo

    El caso inglés es un caso diferente, ya que no es inicialmente una reforma religiosa, sino más bien una reforma política personal, movida por la lujuria. El segundo rey de la Dinastía Tudor, Enrique VIII, quien había apoyado a Sir Thomas More a escribir tras la expansión de la Reforma La Defensa a los Siete Sacramentos y había recibido del papa el título de Defensor de la Fe, se obsesiona con una cortesana, Ana Bolena. Enrique pasó a ser heredero y luego rey cuando su hermano mayor, el Príncipe de Gales, Arturo muere. Este estaba casado con Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, cuya dote ayudó notablemente al reino a reponerse tras años de gran gasto fiscal a causa de la llamada Guerra de las dos Rosas. Su padre Enrique VII derrotó a Ricardo III y se impone como el primer rey de una nueva dinastía, la Dinastía Tudor. Tras la muerte de Arturo, Enrique VII no podía devolver la dote de la señora de su hijo ( ya la había gastado), por lo que pide una dispensa papal para casar a su hijo menor con la princesa española. Así el que será luego Enrique VIII se casa con la que era la mujer e su hermano. Permanecen 18 años casados y tienen varios hijos de los que solo sobrevive una niña, María. El rey siempre tuvo amantes en la corte, lo que era aceptado por la misma reina. Que el rey tuviese amantes era algo acostumbrado, no así que las reinas lo hiciese, eso era alta traición, lo que se pagaba con la muerte. De hecho Enrique VIII fue amante de la hermana de Ana Bolena antes de poner sus ojos sobre Ana. Ana no quería ser la amante del rey, así que exigió más, ella quería ser reina. El rey dudó de la validez de su matrimonio, ya que era la mujer de su hermano y envió al Cardenal Wolsey a Roma para ver su situación. Pero el Papa confirmó que el matrimonio era válido, porque se había efectuado por una dispensa papal. Entonces el rey busca otra salida. Cramner, quien rodeaba al rey le propone nombrarse cabeza de la Iglesia y a él arzobispo de Cantrebury y así él le daría el divorcio. Así lo hacen y Enrique VIII rompe con Roma por lujuria y se casa con Ana Bolena. De esta unión nacerá otra niña, Isabel. Pero Ana caería en desgracia. El rey ya había puesto sus ojos en otra y Ana es acusada de traición, de haber buscado otros hombres en la corte, incluido su propio hermano. Es decapitada en la torre de Londres. Enrique VIII quien tenía como asesor a Thomas Cromwell, quien sí era un reformado comienza a tomar medidas contra la Iglesia, como la disolución y destrucción delos monasterios. La confiscación de los bienes del Clero le viene muy bien a las arcas fiscales. Luego Enrique VIII se casa con Jane Seymour, quien es de una familia presbiteriana, calvinista. Ella le da un hijo hombre, Eduardo y muere poco después de dar a luz. El niño es criado por los hermanos Seymour, quienes son abiertamente presbiterianos, las ideas reformadas penetran en el niño. Tras la muerte de Enrique VIII , Eduardo VI, el joven niño gobernará teniendo a su tío Edward Seymour como Lord Protector. Comienza la aplicación de las ideas reformadas y se hacen cambios religiosos de envergadura. El gran problema es que el niño muere adolescente y su sucesora natural era la hija mayor de Enrique VIII con Catalina de Aragón, María, quien era católica. Los consejeros del joven rey en su lecho de muerte le convencen de establecer a María y por tanto también a Isabel como bastardas y sacarlas de la sucesión para poner a su prima, abiertamente protestante Lady Jane Gray como su sucesora. Pero, tras la muerte de Eduardo María, la princesa olvidada y apoyada por el pueblo, recupera su trono del que la habían despojado. Se casa con Felipe II de España, matrimonio que no es popular y que fomenta levantamientos en Inglaterra lideradas por Thomas Wyatt, los que son aplacados. Isabel, la hermana de María, la hija de Ana Bolena casi cae tras esta rebelión, pero nada se le puede probar. María intenta volver atrás las reformas religiosas y persigue a los reformados. Tras quemar a más de 200 activistas reformados, John Knox el líder presbiteriano habla de ella como una monstruosidad que se debe al hecho de ser mujer. Esto inicia la leyenda negra se su nombre, quien pasará ala historia escrita por los ingleses como Bloody Mary, María la Sangrienta. Su gran preocupación era tener un descendiente que afirmara la vuelta de Inglaterra al redil de Roma, pero esto no sucedió, María moriría a los 42 años sin descendencia. Su descendiente sería su hermana Isabel, hija de Ana Bolena , quien asumiría como Isabel I. Ella había sido criada en la religión Reformada pero quería un país tolerante. Ella afirmará la Religión anglicana a través de dos actas, el Acta de Supremacía, que establece que el rey o reina de Inglaterra es la cabeza de la Iglesia y el Acta de Uniformidad que establece una Common Payer, un marco común para varias religiones. La Iglesia Anglicana tiene una llamada Alta Iglesia, que se auto llama Anglo Catholics, que no obedecen a Roma, pero creen en la virgen y en los Santos y tienen sacerdotes y siete sacramentos y la llamada Baja Iglesia, que se acerca meas a las Iglesias Reformadas, no tienen sacerdotes, ni misterios, sino pastores. Es una inglesa que pretende ser inclusiva con todos dentro e esta idea común, menos con los católicos (papistas). La intención de Isabel de ser tolerante se verán frustradas porque la política de la época se combinará con lo religioso y los intentos de complot contra ella para poner a su prima María, Reina de los escoceses en su trono son lideradas por los católicos. El mismo Papa excomulgará a Isabel y hablará de la “Reina Hereje” y ofrecerá recompensas espirituales a quien terminara con ella. Isabel junto a sus asesores, William Cecil y Francis Walsingham establecerán una red de espionaje que se centrará contra los católicos. Isabel I será más sanguinaria que María,su hermana, sin embargo la historia la presenta como Gloriana, una figura endiosada que logró defender a Inglaterra de la Invasión Española de la llamada Invencible Aramada. 

    Europa estaba dividida y enfrentada. El concepto unitario de cultura común que alguna vez los unió, la llamada Cristiandad, había quedado destruida. El golpe de Lutero abrió el camino de la opinión. Como hijo de una época en que la fe y la razón ya no eran las vías aceptadas para llegar a Dios, sino una época centrada sólo en la fe, Lutero abrió la puerta a la opinión y esta trajo muchas opiniones. Lutero primero, Calvino, Knox, Zwinglio después a los que se le suman las expresiones variadas en Inglaterra. La Cristiandad ya no solo existía como concepto, sino que ahora dividida se enfrentaba entre ella. Las guerras que vendrían tras la Reforma enfrentarían a Cristianos con Cristianos. Occidente no sería nunca más el mismo. La Libre interpretación de las Escrituras ampliarían la masa lectora a un nivel jamás antes imaginado, lo que junto a la proliferación de las imprentas generarían un saltó cuantitativo y cualitativo en el conocimiento y abrirían las puertas a lo que luego sería el Racionalismo y las Ilustración. Se había generado no solo una revolución y fragmentación Religiosa, sino también la revolución de las Ideas.