100 años del triunfo de las Suffraguettes – Red Cultural

100 años del triunfo de las Suffraguettes

El año 1918 se logra en Inglaterra que se apruebe la ley que autoriza el voto femenino en ciertas circunstancias, mujeres de más de 30 años con propiedad. Es el primer triunfo de una larga lucha por lograr los derechos de las mujeres. Cosas que hoy nos parecen evidentes, no lo eran ni siquiera en Occidente. Es cierto que aún no se ha logrado equiparar los derechos femeninos con los de los hombres y que una mujer hoy, por el simple hecho de ser mujer, gana menos que un hombre haciendo el mismo trabajo, pero hay que entender que mucho es lo que se ha avanzado. Es cierto también que en muchas partes del planeta aún las mujeres no son más que el sexo decorativo y procreador, pero hay que comprender que nunca, en ninguna otra época fue más fascinante ser mujer. Y hay que conocer el hecho que hubo grandes luchadoras que arriesgaron mucho para permitirnos a nosotras hoy poder disfrutar un mundo más equilibrado y menos chauvinista. Esta es la historia de Emmeline Pankhurts y el llamado grupo de las Suffraguettes, esas mujeres que a comienzo del siglo pasado arriesgaron todo por lograr el voto femenino. 

Emmeline Goulden nació en Manchester el 15 de julio de 1858. Funda en 1903 el grupo llamado Women Social and Political Union WSPU, que más tarde recibiría el nombre peyorativo por parte de la prensa como de “Suffraguettes”, nombre que ellas abrazarán y harán propio de este movimiento de mujeres que buscaban un lugar en la sociedad. En 1999 la Revista Times nombró a Pankhurst como una de las 100 personas más influyentes del siglo XX. Ella sería la bandera de lucha de una causa que ya tenía larga historia. Para entender y dimensionar lo logrado hay que comprender cual era la situación de la mujer en la historia y específicamente en la historia reciente. La historia en general nunca fue muy permisiva en relación con la mujer, con excepción de Roma imperial en la que incluso existía la figura de la Restitución de la dote, la mujer ocupaba un lugar secundario en muchas culturas. El código de Hammurabi consideraba que las mujeres tenía un valor inferior al hombre, al punto que la perdida de un ojo de un hombre valía tres veces más que la vida de una mujer. En Occidente el Cristianismo le dio valor a la vida humana como otras culturas no lo habían vist,o pero consideró a la mujer legalmente incapaz relativa, es decir, dependiente de un hombre, del padre al marido. Para el siglo XVIII las mujeres en Inglaterra representaban en todos los sentidos lo opuesto a los hombres. Dos tipos de vida completamente diferentes. El hombre vivía una vida pública fuera de la casa, mientras que la mujer vivía una vida privada dentro de la casa. Estos roles eran perpetuados por la educación. Se les enseñaba a asentir con esta distinción de roles. La primera mujer que se rebeló contra esta realidad fue Mary Wolstonecraft, madre de Mary Shelley que es considerada la primera feminista. Ella escribe un libro fundamental “The Vindication of the Rights of Women” en el que expone la idea de la necesidad de cambiar la educación de las mujeres, de la necesidad de fomentar su intelectualidad y, desde y con eso, cambiar su rol en la sociedad. Ella como buena feminista se interesa en los cambios producidos en Francia y cruza el Canal de la Mancha para presenciar la llamada Revolución , que entre otras cosas quiere cambiar el rol de la mujer en la sociedad. Una vez que la Revolución Francesa deja el camino de la razón, por el de la barbarie, Marie Wolstonecraft, como muchos otros británicos abandonan el ideario revolucionario a causa de sus excesos. Ella como un modo de defender la libertad femenina se junta con un americano con quien tiene una hija. Una vez que él la abandona, Mary incluso intenta suicidarse. Ser madre soltera a fines del siglo XVIII, no era algo menor. Es entonces cuando conoce a William Godwin, famoso intelectual ateo, con quien tiene un romance y de quien queda nuevamente embarazada. Ella defiende la idea que el matrimonio no es más que “prostitución legal” y se muestra contraria a esta institución. Sin embargo, una vez embarazada se casa con William Godwin y dará a luz a una hija que luego será conocida como Mary Shelley, ya que ésta se casa con Percy Shelley y es, nada más y nada menos, que la autora de Frankestein. Mary Wollstonecraft muere poco después de dar a luz a la pequeña Mary. Su marido William Godwin se preocupará de hacer conocido el pensamiento de su mujer y cuando el joven Percy Shelley, hijo de un barón es expulsado de la Universidad de Oxford por escribir un panfleto titulado “ Las razones para el Ateismo”, busca a Godwin como un referente. Shelley estaba casado y tenía dos hijos, pero eso no le impidió arrancarse con la hija de Godwin y Wolstonecraft, la joven Mary Shelley de tan solo 16 años. A la muerte de la mujer de Shelley se casaron y tuvieron una vida tormentosa. Mary Shelley junto a Jane Austen serán de las primeras autoras mujeres que lograrán vivir de sus escritos. El escribir será una de las pocas actividades respetables que podía ejecutar una mujer. 

La situación de la mujer durante el siglo XIX era muy precaria. Legalmente debía ser representada primero por su padre y luego por su marido. Esto explica la desesperación de una madre por asegurar el futuro de sus hijas mujeres. Solo el matrimonio salvaba a las mujeres. No eran posibles herederas y por tanto si no se casaban quedaban destituidas. Las mujeres una vez que se casaban, todo pasaba a ser propiedad del marido, incluida ella y los hijos, lo que era una compleja situación. Esta preocupación se ve claramente en las novelas de Jane Austen quien está obsesionada con le dinero y por la situación económica de las mujeres. Ella era una admiradora de Mary Wolstonecraft y entendía que si el matrimonio no era por amor, no era más que prostitución legal. Sus heroínas se casan por amor y ella nunca se casa, a pesar de que su situación financiera fue más que precaria en varias oportunidades. Logró vivir de sus escritos. Ella se ríe de lo que se espera de las mujeres, la idea del sexo decorativo. Las mujeres debían saber tocar piano, cantar y pintar. Debían ser formadas para obedecer y ser serviles. La naturaleza misma de lo femenino tenía que ver con la fragilidad y la carencia , más que con la determinación y la intelectualidad. 

La idea de la necesidad de educación para las mujeres según la mirada de Mary Wollstonecraft se mantuvo en el ambiente con lo que aparecerán algunas versiones de colegios femeninos que aspiraban a complementar el curriculum de las mujeres con actividades de ejercicio intelectual. La expansión de la sociedad e consumo hará que por primera vez las mujeres salgan de la casa y caminen por las calles. No son pocas las quejas de padres de familia que escriben en periódicos diciendo que sus hijas fueron tratadas como prostitutas. Esto solo demuestra dos cosas, que las mujeres que caminaban solas en la calle solían ser prostitutas y que éstas se vestían igual que las mujeres respetables, lo que permitía que se las pudiese confundir. Los tiempos estaban cambiando y las mujeres comienzan a salir de compras solas y a frecuentar lugares públicos como nunca antes. Pero la situación contractual de la mujer a causa del matrimonio la hacía completamente dependiente. En una sociedad chauvinista el que los hombres fuesen infieles no era un tema, era común que un hombre respetable buscase los servicios de prostitutas y que eso no lo hiciese menos respetable. Pero que una mujer fuese infiel, implicaba ser anatema. Podía ser expulsada de la casa y la sociedad victoriana era tremendamente dura frente a estas situaciones, solo les quedaba la prostitución. Esta situación era tremendamente compleja y será la situación de Caroline Norton, quien tras haber sido acusada por su marido de adulterio le será negado el ver a sus hijos pequeños y se convertirá en la bandera de lucha contra este abuso. Ella peleará en la corte y logrará que una vez disuelto el vínculo, si no hay adulterio, los niños pequeños menores de 7 años quedarán bajo la custodia de la madre y luego podrán elegir. La lucha de Caroline Norton, quien no verá nunca más a sus hijos, asegurará la tuición compartida de los hijos a las mujeres que vendrán tras ella. Pero la lucha por mejorar la condiciones de la mujer seguirá teniendo heroínas. Tras aprobarse el Contagious Disease Act, que permitía la examinación forzosa a mujeres para evitar la propagación de las llamadas enfermedades venéreas, una mujer, Josephine Butler se levantará contra esta injusticia. ¿No eran acaso los hombres los que principalmente infectaban a la población? La lucha tendrá resultados y esta polémica acta será suspendida. Artistas como Cristina Rosetti defenderán a las mujeres e inclusos darán una dimensión humana a las prostitutas. Para los victorianos había dos tipos de mujer, “The angel of the house” y la inmoral prostituta. 

Tras la guerra de Crimea, Florence Nightingale dará una nueva opción de trabajo a las mujeres respetables. Ya no era el único camino el ser institutriz, ahora se podía ser también enfermera. De hecho el ser enfermera y trabajar en los grandes hospitales victorianos era cercano a ser monja, se asumía que debían ser hasta célibes. En la medida que el siglo avanza varias mujeres aparecen como contestatarias a las reglas sociales establecidas. Harriet Martineu, periodista y atea es vista como el emblema de lo antifemenino. Marianne Evans, conocida como George Eliot, será una mujer tremendamente escandalosa. No solo es una intelectual que traduce a los autores ateos alemanes, a Strauss con su “Vida de Jesús” y a Hegel. Sino que además se escapa con un hombre casado, lo que le hace cambiarse el nombre para publicar sus novelas. Para fines del siglo XIX los cambios eran totales y absolutos. La sociedad de consumo se había impuesto y las mujeres comenzaron a aparecer de un modo jamás visto en la vida pública. Se crean colleges femeninos en las universidades que les permiten estudiar, sin conseguir aún el título. Intelectuales que consideraban que la mujer tenía que ocupar un lugar importante en la sociedad y que el derecho a voto para las mujeres sería la única opción para que la situación de la mujer cambiase. Dos reformas electorales habían cambiado los antiguos condados y dado más representantes a las ciudades industriales. El electorado había crecido notablemente. Aun el voto era censitario y solo masculino, pero incorporaba a la emergente clase media. Una voz se convirtió en la gran defensora de los derechos femeninos y era el filósofo utilitarista Stuart Mill. Su amante Helen Taylor era una ardiente luchadora para lograr el voto femenino. Ambos se admiraban intelectualmente y muchas de las obras de Mill eran coautoría. El era la voz de la mujer que amaba, para lograr un lugar real para la mujer en la sociedad. Logró proponer el voto femenino en el Parlamento. La moción de ley no pasó y la prensa ridiculizó constante mente a Mill caricaturizándolo en forma permanente vestido de mujer. Pero no todos los intelectuales apoyaban los cambios de la mujer en la sociedad. El gran referente intelectual victoriano, John Ruskin consideraba que la intelectualidad podía dejar estériles a las mujeres y que el futuro del Imperio Británico estaba en asegurar el rol de la mujer en el hogar. Para él su ideal de mujer era servil y obediente a su marido. Esta era una idea seguida por muchos. 

Pero los avances del siglo fueron incorporando a la mujer a cada vez más actividades. La bicicleta representó la libertad de movimiento nunca antes tenida por las mujeres. Ya no solo frecuentaban las tiendas en las calles de moda, sino que recorrían libremente la ciudad. Los deportes, que fueron inventados y reglamentados a fines del siglo XIX incorporaron a la mujer. Las actividades en general de la nueva invesión, el tiempo libre, consideraba a la mujer. Esta era un segmento de consumo. Así como era considerada parte importante en muchos aspectos no podía opinar sobre la sociedad y las leyes que le afectaban,. La lucha por ganar el voto femenino se convertirá en el emblema de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX y Emmeline Pankhurt será la heroína de la lucha. 

Elmmeline Goulden nació el 15 de Julio de 1858 en Manchester. Hija de activistas políticos, llevaba en el ADN la bandera de lucha. Su madre Sophia Jane Crane era oriunda de la Isla de Man, que será le primer lugar en aceptar el voto femenino para elecciones nacionales. Su padre Robert Goulden era un comerciante de Manchester. Su abuela había sido una activista contraria a las leyes de Grano en la llamada ‘Anti Corn Law Leage”. Su abuelo había estado presente en la Masacre de Peterloo, en la que mujeres activistas apoyaron a los obreros de Manchester y fueron masacradas por el ejército, la sola idea de mujeres participando en política parecía anatema. Fueron parte activa de las leyes de ampliación del electorado en las llamadas Reform Bill, que fueron la tónica del siglo XIX. La democratización no incluía la idea de aceptar a las mujeres también. Asimismo habían sido parte del movimiento antiesclavista y fomentaban la lectura de la polémica novela “La Cabaña del Tío Tom” de Harriet Beecher Stowe. La idea de mujeres luchadoras tan celebradas en la idea revolucionaria francesa era parte del ideario de la familia Goulden. 

Emmiline Goulden era una ávida lectora, por lo que desde muy temprano desafía la tradicional educación de las mujeres de las que se esperaba que desarrollaran actividades para lograr un hogar atractivo y habilidades deseables para los hombres y potenciales esposos. Su madre leía The Woman Journal y estaba al tanto de las posturas de las mujeres independentistas, entre ellas su editora Lydia Becker. Ella había sido la líder de los primeros movimientos pro voto femenino y no era querida por la prensa. Sus posturas radicales habías sido ridiculizadas en los medios ingleses y era sujeto permanente de caricaturas. Cuando Emmeline tenía 14 años acompañó a su madre a una convención en la que Lydia Becker hablaría. Ella recuerda en sus memorias que después de escuchar a Lydia abandonó la reunión ya convertida en una ferviente sufragista. Tras esto fue enviada a París a la Ecole Normale de Neully, lugar que enseñaba otras materias a las mujeres, muchas de las cuales eran consideradas para hombres, entre las que destacaban la química y la contabilidad.

En 1878 conoce a Richard Pankhurts, abogado luchador por el sufragio femenino, 24 años mayor que ella, con quien se casa en 1879 y con quien tendrá 5 hijos (Cristabel 1880, Estela Sylvia 1882, Francis Henry 1884, Adela 1885 y Francis Henry segundo en 1889). El creía en la libertad de expresión y en lograr una reforma educacional conforme a los tiempos. Ella lo acompañaba en las idea radicales. En 1888 muere su hijo hombre Henry Francis de solo 4 años y al año siguiente se cambian a Londres y nace otro hijo hombre a quien bautizan igual que el difunto hijo. 

El matrimonio Pankhurst formarán una primera asociación femenina llamada Society for Women Suffrage (NSWS) entre la que estaban Lydia Becket y Millicent Fawcett. Pero las discusiones al interior del grupo referente a si las mujeres casadas necesitaban o no el voto, llevó a que Emmeline y su marido crearan una agrupación que abogaba por el voto para todas las mujeres, casadas y no casadas. Importantes mujeres como Josephine Butler, la luchadora contra el Acta de Enfermedades Venereas, Elizabeth Wolstenholme Elmy, Harriot Eaton Staton Blatch y Elizabeth Cady Stanton eran parte del movimiento. La Women Freedom Leage fue considerada como una agrupación radical ya que aparte de pedir el voto femenino abogaban por la igualdad de derechos para las mujeres en áreas de divorcio y herencia. Además apoyaban la idea de sindicatos femeninos y fomentaban a la organizaciones de izquierdas. En 1888 conoce a Keir Hardy, socialista escocés, que ayudó a crear el Partido Laborista Independiente PLI. Emmeline entusiasmada con la visión social del partido, pidió afiliarse a este Una de sus primeras actividades fue repartir comida a hombres y mujeres a través del comité de asistencia los desempleados. Fue elegida como Poor Law Guardian de Chorlton on Medlock, lo que la enfrentó a la realidad de las llamadas Workhouses.

En 1898 muere su marido Richard, con lo que pierde su aliado masculino que le permitía tener una vida pública. Se desilusiona del partido Laborista ya que no estaba comprometido con la causa del voto femenino. Junto a sus hijas Christabel y Sylvia deciden fundar una agrupación más radical para lograr el voto femenino – Women Social and Political Union WSPU, que se concentró en acciones directas para lograr el voto. Comenzaron a hacer reuniones públicas para congregar a mujeres y lograr la atención del público para la causa. Decidieron que su lema sería ”acciones, no palabras” (Deeds, not Words). Cuando en 1905 la propuesta de ley para el voto femenino fue obstruida en el parlamento, Emmeline Pankhurst y la WSPU organizan una gran protesta frente al parlamento. Al no dejarlas pasar deciden obstruir la entrada. Christabel se da cuenta que el hecho que las tomaran presas podía servir de publicidad para el movimiento. Para lograr este fin decide escupirle a un policía en la cara, con lo que es detenida. Con estas acciones Emmeline Pankhurst declaró en 1906 “Finalmente somos reconocidas como un partido político: nos encontramos en el centro de la política y somos una fuerza política”. Hacían marchas públicas en lugares de gran visibilidad para hacerse notar. La idea era llenar de letreros pro voto femenino todos los lugares públicos y aparecer en la prensa. Muchas comenzaron a ser detenidas por obstrucción. Algunas de ellas se encadenaban frente al parlamento, lo que obligaba a la policía a tocarlas más allá de lo deseado para la época Edwardiana, lo que hacía que el tema apareciera en la prensa. Emmeline Pankhurst fue detenida en 1908 cuando quiso entrar al Parlamento para entregarle una queja al Primer Ministro Asquith, quien siendo un liberal reformador era un contrario a la idea del voto femenino. Asquith se había convertido en el principal objetivo de las ahora llamadas Suffraguettes. Este término peyorativo inventado por un periodista fue abrazado por el grupo en forma ferviente. Pankhurst se quejará de las malas condiciones y malos tratos para con ella y las Suffraguettes en prisión y ve estos encarcelamientos como una opción de publicidad. 

En 1908 organizan una marca masiva en Hyde Park en la que congregan entre 300.000 y 5000.000 mujeres, pero Lord Asquith no responde. Frente a esto las Suffraguettes deciden poner en marcha su lema ‘Deeds, No Words” y varias militantes deciden romper las vidrieras de las tiendas de Londres y apostarse frente al nro 10 de Downing Street. Incluso tiran piedras a la casa del Primer Ministro. A pesar que estas acciones eran de mujeres independientes, Emmeline Pankhurst aprobó las acciones. Cuando varias mujeres fueron sentenciadas a Newgate por sus acciones, Pankhurts recordó a la corte el hecho que en la Historia de Gran Bretaña agitadores políticos masculinos habían roto ventanas para lograr derechos civiles y legales. 

Muchas Suffraguettes fueron detenidas. Marion Wallace Dunlop escribe un grafity en el hall del Parlamento con parte del Bill of Rights. Es detenida y llevada a la prisión de Holloway donde decide iniciar una huelga de hambre. Esta decisión es seguida por varias de las Suffraguettes detenidas, cosa que complica terriblemente al gobierno. Si una de ellas moría en prisión, el movimiento adquiriría una mártir, con lo que se fortalecería. Había que evitar que ninguna de ellas muriese. Es por esto que el gobierno decide alimentarlas en forma forzosa. Los procedimientos de alimentación a la fuerza no eran ni gratos ni amables a la vista. Por lo que el movimiento comienza a ganar adeptos en el público. Las Suffraguettes usan estos abusos como publicidad para lograr apoyo a su causa. La prensa cubre con horror las prácticas. Al gobierno no le queda más que liberarlas. Establece la Ley del Gato y el Ratón, es decir, las tomaban presas por pocos días y las liberaban. 

En 1910 parlamentarios logran proponer al Parlamento la llamada Conciliation Bill que incluía el voto femenino en algunos casos. A pesar de que la moción levantó las esperanzas del movimiento de las Suffraguettes fue rechazada. Las Suffraguettes convocaron a una manifestación de protesta frente al Parlamento y frente a Buckinham Palace. La Policía actúo con firmeza y brutalidad y más de 150 mujeres fueron detenidas en un evento conocido como el Black Friday

Con más razón el llamado de las Suffraguettes a ‘Deeds, No Words “ se hizo escuchar. Muchas activistas volvieron a circular en las calles de Londres portando pequeños martillos para romper las vidrieras de tiendas y clubes masculinos en Pall Mall. Nuevamente en 1911 parecía que la Conciliation Bill podía ser aprobada, por lo que las Sufrraguettes convocaron a una gran manifestación que reunió a miles de mujeres y que desfilaron masivamente por las calles de Londres. Todas aquellas que habían sido presas o forzosamente alimentadas por la causa vestían de blanco y portaban lanzas plateadas. Las lideres del movimiento encabezaban la multitudinaria procesión. Estaban seguras que estaban a semanas de lograr el voto femenino. Pero fue tal vez la masividad de este evento, que pasó frente a los clubes de hombres en Pall Mall, lo que tal vez causó que la causa que, dependía de la aprobación de los hombres, no pasara. No querían el cambio de Status quo, ni perder el poder y el control.

Las Sufraguettes convocaron meetines en lugares masivos y optaron por acciones más violentas. Se formaron asociaciones anti suffraguettes e incluso una asociación de hombres que abogaba por negar el voto a las mujeres, ya que esto era algo anti natural, que ponía en riesgo el futuro del Imperio. Hubo juntas masivas de las Suffraguettes y de los anti suffraguettes en el Royal Albert Hall. La prensa comenzó a mostrar a las Suffraguettes como violentas. En la medida que la sociedad se tornaba contarria a las Suffragistas, éstas comenzaron a ejecutar acciones que hoy calificaríamos de terroristas. Bombas incendiarias, destrucción de líneas telefónicas, buzones, quema de iglesias estaban a la orden del día incluso atentados contra la casa de Lord Asquith. Las líderes fueron perseguidas. Emmeline Panhurts fue detenida y Christabel se fue a Paris. La prensa publicaba las atrocidades para con las mujeres en la cárcel, lo que les daba el favor del público. Pero las campañas de los antisuffragistas las mostraban como algo contra natura, horrorosas y moralmente indeseables y escandalosas.Simplificaban todo manifestando que las mujeres estaban locas e histéricas, que se debía a algo propio del útero y que no necesitaban el voto, sino que un tratamiento psiquiátrico.

Las suffraguettes aumentaron la violencia. Varias bombas fueron puestas en lugares públicos, Incluso hubo atentados en Saint Paul y una bomba en Westminster dañó la silla de coronación. La opinión pública se tornó antisuffraguettes. Las fotos de las Suffraguettes peligrosas aparecían en los periódicos. Continuaron las detenciones. Un grupo de activistas ponen una bomba en la casa de Lloyd George, Emmeline Pankhurts es condenada a prisión. Algunas militantes iniciales decidieron dejar el grupo ya que no estaban de acuerdo con las acciones de violencia, con lo que el movimiento se dividió.

El día 4 de junio de 1913 la activista Emily Wilding Davison logró llamar la atención en el Derby de Epson. Era el evento más importante del año. Toda la realeza y la gente importante estaba ahí. Corría el caballo del rey Jorge V. Una vez iniciada la carrera, Emily cruzó la reja entre el público y los caballos y fue embestida frente a todo el mundo por un caballo. A los pocos días moriría a causa de las heridas. Las Suffraguettes habían logrado su anhelada mártir. Los funerales de Emily fueron multitudinarios. La prensa toda cubrió el evento, la nación estaba en shock. 

Pero esta mártir no trajo el anhelado voto por lo que las acciones violentistas no terminaron. En 1914 Mary Richardson rasgó el cuadro de Velázquez la Venus del Espejo, por lo que fue detenida. Las Suffraguettes seguían ganando portadas. Otras Sactivistas insultaron al Rey en públic,o por lo que fueron arrestadas y fueron otra vez portadas. Incluso el movimiento se dividió en su esencia misma. Las Pankhurst se pelearon entre ellas. Emmeline mandó a su hija menor, Adela a Australia y Sylvia había tomado una veta más social y no estaba de acuerdo con Christabel y su madre.

Es en este contexto de división en el que estalla la Primera Guerra Mundial. Para Sylvia era una Guerra Capitalista, su compromiso con los socialismos la hacían ser una pacifista. Emmeline y Chrsitabel decidieron dejar de lado la confrontación y trabajar por Inglaterra. Emmeline comenzó una campaña para ayudar al gobierno a reclutar hombres y lograr que las mujeres entraran al mundo laboral. Tenían claro el peligro alemán y entendían que las mujeres inglesas tenían que seguir el ejemplo de las mujeres francesas. Sabían que las mujeres podían mantener funcionando el país. Se trataba de militancia nacional, no podían ser pacifistas. Un gran problema que preocupaba a Emmeline eran los niños huérfanos de la Guerra. Ella adopta cuatro niños. Cuando le preguntan como era posible que a su edad, 57 años, se atreviese a hacer algo así, ella contesta que habría adoptado a cuarenta.

Emmeline Pankhurts hará fund rasing para el gobierno británico en Estados Unidos y visitará Rusia tras la revolución de febrero donde conocerá a Kerensky. Su misión era lograr que Rusia no abandonara la Guerra. Su postura política se irá tornando hacia el mundo conservador y se convertirá en una ardiente anti soviética. 

Tras la Guerra en 1918 se aprobará la Representation of the People Act, no por el hecho que las mujeres se lo merecían por haber trabajado durante la Guerra, sino más bien porque aún el voto masculino no era universal. Muchos de los soldados que pelearon por Gran Bretaña no votaban, por lo que se hacía esencial ampliar el voto masculino primero. Junto con esto, se aprobó el voto femenino en algunas circunstancias. Mujeres sobre 30 años con propiedad. Por lo que muchas mujeres que trabajaron durante la Guerra, no tenían derecho al voto. Pero ya era un gran avance, la lucha ahora era ampliar lo ya logrado. El movimiento de las Suffraguettes se convertirá en Partido Político y abogará por el matrimonio igualitario y por las mismas oportunidades y paga en el trabajo para mujeres y hombres. Se le pedirá a Emmeline que se presente para el Parlamento, pero ella dirá que Christabel, su hija favorita, es mejor carta. No será electa. En las elecciones de 1918 resultará como la primera mujer MP Nancy Astor.

Emmeline Pankhurst seguirá promoviendo al Imperio Británico como ente civilizador. Sus banderas de lucha serán el antibolchevismo y la grandeza del Imperio. En 1922 se irá a vivir a Canadá con sus 4 hijas adoptadas. Allí ayudará a formar las asociaciones para lograr el voto femenino en Canadá y Estados Unidos. Volverá a Inglaterra en 1925 y se integrará al Partido Conservador. Su separación con su hija Sylvia será total cuando ésta tiene un hijo sin estar casada, cosa que a Emmeline no le parece propio. Muere en 1928, el mismo año que el voto femenino es ampliado a mujeres menores de 30 años y se baja lo censitario. Katherine Marshall recaudará fondos y hará inaugurar una estatua de Emmeline en el patio de the House of Parliament en 1930. En 1929 su retrato es agregado a la National Portrait Gallery de Londres. En la encuesta de la BBC del año 2002 de los 100 más grandes británicos, Emmeline Pankhurst ocupa el número 27. Sin duda su vida y lucha cambiaron el mundo, para al menos la mitad de sus habitantes. La otra mitad tuvo que adaptarse a no ser meas los dueños y señores. 

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