1919rojo

1919 el año de la “Marea Roja”

Hace 100 años el mundo vivió una masiva expansión del comunismo por todas partes del globo terrestre. Las ideas de Marx encontraron un caldo perfecto en el mundo post Primera Guerra Mundial y como una marea roja comenzaron a teñir el mapa mundial. Parecía ser que el futuro era del socialismo y que el sueño de instalar el Paraíso Terrenal en el mundo podría hacerse realidad. Tras la Gran Guerra habrá varios movimientos revolucionarios que intentarán instaurar gobiernos marxistas en varios lugares de Europa. Durante la guerra en 1917 una revolución había logrado instaurar el primer gobierno marxista en Rusia estableciendo la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS. Lenin había tenido que ajustar la teoría de Marx que estaba hecha para una sociedad industrial a una sociedad agraria. Marx había pensado en Gran Bretaña o Alemania como bases para la transformación social. Naciones donde el capitalismo había llegado a su segunda fase que lo conduciría naturalmente al socialismo. El intento soviético en Rusia no había sido fácil. La Revolución en Rusia había amenazado desde fines del siglo XIX, las ideas socialistas habían entrado al Imperio y se habían fortalecido. Tras la derrota en la Guerra Ruso Japonesa pareció el momento de la gran oportunidad que se perdió en un contraataque de represiones que dejó a los líderes socialdemócratas en el exilio. Fue la Gran Guerra la oportunidad para replantear la Revolución en el Imperio de los Zares. La impopularidad del conflicto mundial fue la que creó las condiciones para la abdicación forzada del zar en febrero de 1917 y el establecimiento de un gobierno provisional bajo el mando de Alexander Kerensky, quien si bien aplicó medidas de corte democratizantes, mantuvo la guerra. Rusia había perdido gran parte de sus territorios más fértiles, por lo que un pacto de paz con los alemanes implicaba renunciar a esas tierras. Lenin llega a San Petersburgo prometiendo “Tierra, Pan y Paz” y radicaliza la revolución tomándose el poder en Octubre de 1917, estableciendo la URSS. Para imponer su visión y al ver que no tenían mayoría, Lenin provoca la Guerra civil lo que le permite desde el “Terror Rojo” imponerse. Tras esto, la Internacional Comunista establecida en la Unión Soviética sueña con lograr “Octubres”, revoluciones soviéticas en otros lugares. El fin de la Guerra, con Europa en ruinas, era un caldo perfecto para hacerse de economías industriales en las que la teoría de Marx pudiese ser aplicada a cabalidad. El Octubre alemán era el gran anhelo. Tras la Paz de Versalles una oleada roja inundó el continente y el fantasma del comunismo se hizo más patente y real que nunca. 1919 fue el año rojo en el que el mundo se sovietizó enormemente dividiendo a la sociedad toda. Estos eventos tienen su origen en cambios del pensamiento que permitirán la creación del pensamiento marxista como una nueva religión laica. Eso explica su fanatismo y mesianismo.

Las ideas han movido al hombre y construido la sociedad en que estos habitan. La racionalidad humana se ha explicado la realidad y ha inventado sistemas racionales acordes a su modo de pensamiento. Estos modos de pensar han cambiado en el tiempo. La Cultura Cristiano Occidental nació tras la caída del Imperio Romano y fundió los elementos que estaban en el ambiente, permitiendo constituirse como una nueva cultura. Esta tomó el modo de pensar de los griegos que confiaba en la existencia de la Verdad y la real posibilidad de alcanzarla. Del mismo modo, de los germanos tomó la estructura social y económica y su organización jurídica y finalmente del cristianismo la visión de mundo y concepción de lo que el hombre es en relación con Dios su creador. De este modo nacería una cultura cristiana con pensamiento racional griego que entendería que la verdad existe y se puede alcanzar; solo que ahora agregaría que la verdad se llama Dios. Con esto se crearía una visión de mundo teocéntrico en la que en el centro de toda explicación estaría Dios. La realidad tiene un orden lógico, Dios, Hombre y mundo, siendo Dios lo primero y central y apuntando como fin llegar a él. Todo el período medieval se moverá con esta visión de mundo y la sociedad que ellos crearán responderá a esa visión de mundo. Todo esto cambiará con el advenimiento del Racionalismo el que confiará en la razón humana como creadora de la realidad. René Descartes definirá al hombre como una “cosa pensante” y será el pensamiento humano el que creará la realidad. – “Pienso, luego Existo”. Con esto cambiará el modo de ver y habitar humano. Aparecerá un verdadero antropocentrismo que colocará la hombre en primer plano y relegará a Dios a un segundo lugar. Estas ideas del racionalismo dieron paso a la llamado sociedad ilustrada, iluminada por la luz de la razón las que cambiaron el modo de ser y de habitar del ser humano. La idea de la luz que contrasta con la oscuridad medieval teocéntrica que debía ser superada. Ya no era Dios el creador providente que actúa en el mundo, sino que la construcción del mundo estaba encomendada a Adán, el hombre. Toda la realidad será repensada desde el punto de vista humano, con lo que el arte comenzará a pintar lo humano, la cotidianidad. La Arquitectura buscará ensalzar a reyes y en política se concebirá que el soberano, el que ostenta el poder, será el hombre y no Dios. 

El antropocentrismo no llegará solo desde la línea cartesiana, sino que también desde la vía inglesa del Empirismo de Sir Francis Bacon que se centrará en la creación de un método que permitirá a la Ciencia progresar. La confianza en el hombre y en la ciencia llevarán a intentar dominar y controlar la naturaleza y a la obsesión por medir y catalogar toda la realidad. Galileo usará ambos métodos y entenderá que la Naturaleza está escrita en lenguaje matemáticos, por lo que develar sus secretos es posible y buscado. Newton elaborará las leyes que permitirán determinar y comprender el “plan divino”. El hombre había develado sus secretos. Ahora es él el maestro que domina y controla.

Esta confianza en el hombre llevarán a comenzar a pedir mayor representatividad y las ideas políticas de soberanía popular de John Locke llevarán a la Independencia de los Estados Unidos de Norte América. La visión lockiana creía que el individuo estaba primero que el Estado. El individuo era sujeto de derechos inalienables que existían antes que la sociedad, los derechos a la vida, la propiedad y la libertad y que los Estados se constituían para garantizar que esos derechos individuales no fuesen pasados a llevar. El Estado debía ser pequeño para no atentar contra los derechos de los individuos. La libertad para Locke era más importante que la igualdad. Su visión de sociedad es libertaria.

Por otra parte, en el continente europeo la visión se la soberanía popular adquiriría otra concepción. Jean Jacques Rousseau, suizo radicado en Francia considerará que el hombre por naturaleza es bueno, pero que es la sociedad la que los corrompe y hace malvados. El hombre era libre, bueno un “buen Salvaje” nómade que habitaba el mundo en conjunto con la naturaleza. Todos vivían compartiendo todo, un mundo colectivo ideal en igualdad. Para él la revolución agrícola que trajo la sedentarización fue el comienzo de los problemas. El hombre sedentario, acumula. Para Rousseau la propiedad es el origen de los males porque genera la desigualdad. Por esto el considera que para recuperar la bondad perdida los hombres deben hacer un pacto social y elegir un Estado grande que redistribuya los bienes para volver a recuperar l a igualdad. Para Rousseau el Estado es más importante que el individuo y la igualdad más importante que la libertad. Este es el origen de toda idea socialista que crecería en el tiempo desde el siglo XVIII. Estas ideas llevarían a la Revolución Francesa, movimiento que buscará establecer la igualdad y que aboliendo la sociedad estamental y los privilegios establecerá la igualdad ante la ley. Con esto se terminará el sistema estamental que dividía a la sociedad según funciones y que diferenciaba tanto en la justicia como en los tributos según estas funciones. Los Estamentos como el clero y la nobleza que prestaban funciones sociales, como velar por las almas de todos las personas y encargarse de la defensa de la sociedad, no pagaban impuestos, ya que estas funciones eran financiadas por el mismo estamento. Ahora, tras la Revolución francesa, todos pagarán impuestos y todos quedarán bajo las mismas leyes. Del mismo modo, se terminará con el sistema gremial que era parte de los privilegios de la sociedad estamental. Cualquier persona para ejercer un oficio debía ser aceptado por el gremio específico e iniciar una carrera desde aprendiz hasta maestro, por lo que capital y trabajo estaban unidos. El fin de los gremios permitirá que quien quiera invertir en un oficio lo haga, sin necesidad de ser parte de ese oficio- capital y trabajo quedarán separados. Esto será parte del problema de la llamada “Cuestión Social”.

La revolución iniciará con el espíritu de la igualdad, pero rápidamente desarrollará otra dimensión que será parte de las ideas socialistas en el futuro. Los Revolucionarios radicales, los llamados “jacobinos”, dirán que su actuar es por y para el “pueblo”. Pero redefinirán el concepto “pueblo”, ya no serán las personas de origen humilde, sino que el “pueblo” serán los “amigos de la revolución”. Por lo que el que no esté con los revolucionarios, sin importar su origen, no será pueblo. Como dirá Maximilien de Robespierre, “a los amigos de la revolución se los gobierna con la razón y a los enemigos de ésta se los gobierna con el terror”. La idea jacobina era “renovar la humanidad desde la sangre”, que manifiesta luego Saint Just. 

Aunque la Revolución Francesa copiando a los americanos publicarían una declaración de derechos humanos, considerando que la vida humana era sagrada, el concepto de los amigos y enemigos de la revolución permitirían que algunas, o más bien muchas muertes, fuesen consideradas justificadas por la causa. Democratizar la sociedad, estableciendo la igualdad como el fin añorado. De modo maquiavélico y considerando que el “fin justifica los medios” asesinaron a todo opositor, sin importar su origen social. La mayoría de los muertos en la revolución Francesa fueron artesanos, campesinos y miembros del clero. Las ideas eran más importantes que las vidas. Era un movimiento refindante que creaba una nueva sociedad y un nuevo tipo humano, por eso su fanatismo anticlerical, ya que el clero representaba a la sociedad del Ancienne Regime. Esta lección caló profundo en la historia y este modelo se instalará para quedarse. Y Aunque los revolucionarios terminaron eliminándose entre ellos, Napoleón, un hijo de la revolución al invadir Europa exportaría estas ideas y las repartiría como un virus en Occidente, incluso más allá del viejo continente. 

Con este panorama de ideas políticas se producirá la revolución industrial que cambiará el modo de habitar el mundo para siempre, reduciendo el planeta al acortar las distancias y creando la sociedad de consumo. Junto con estos cambios positivos que permitirían por primera vez una sociedad de abundancia y tiempo libre, los colaterales no deseados de este proceso, la llamada “cuestión social” parecerá darle la razón a las ideas socialistas ya en el ambiente. La literatura y los artistas acusarán de realidades infrahumanas y se convertirán en los “Dantes que muestran el Infierno”, como dice Benjamin Disraeli en su novela Sybil. Los llamados socialistas utópicos intentarán dar solución y teorizar sobre el problema sin gran éxito, excepto quedar como buenas intenciones. Junto con esto el desasosiego político y las demandas por mayor participación se manifestarán en Europa en las llamadas Revoluciones burguesas, movimientos espontáneos que se darán en diversas ciudades del viejo continente en 1830 y 1848. El afán por lo científico hará que en 1848 Karl Marx y Friedrich Engels pretendan teorizar para lograr un socialismo científico, que establezca reglas seguras y replicables. Tras publicar el Manifiesto del Partido Comunista se empeñarán en el desarrollo de una obra magna para instaurar el socialismo en la tierra, El Capital. El fin de Marx y Engels era lograr liberar a aquellos que “no tenían nada excepto su prole”, los oprimidos sociales de sus cadenas. Hacerlos despertar y tomar conciencia de clase para lograr cambiar lo esencial de toda sociedad, la economía. Marx un materialista admiraba el éxito del capitalismo, pero entendía que éste tenía un problema intrínseco que lo llevaría a autodestruirse. La plusvalía hacía a los ricos más ricos y a los pobres más pobres, por lo que éstos finalmente no podrían consumir y el sistema colapsaría. Por eso, había que cambiar la base de todo sistema, la llamada infraestructura de la sociedad, la economía. Según Marx era la economía la que determinaba todo el resto de las supra estructuras, por lo que si cambiaba la economía cambiaba toda la sociedad. Su fin era instaurar el “paraíso terrenal sobre la tierra”, una sociedad sin clases en la que la igualdad y la fraternidad reinaran para siempre. 

Estas ideas se hicieron atractivas durante la segunda mitad del siglo XIX haciendo que en mayor o menor medidas todos estuviesen impregnados de socialismo en mayor o menor medida. Parecía ser que la idea de mayor participación, democratización se habían instalado en el continente. Junto con esto la idea latente detrás de la idea socialista que la igualdad es el bien esencial y que está sobre la libertad, así como la idea que esto solo puede lograrse desde el Estado. Esa idea que el Estado es más importante que el individuo es algo que se impuso como dogma en todas partes. Fue aceptado de más de un modo, por incluso los antisocialistas. Para fines del siglo XIX estas ideas eran parte del llamado “sentido común” imperante. 

Tras la derrota francesa en la Guerra Franco Prusiana en 1871, un movimiento revolucionario comunista se tomará el gobierno de la ciudad de París instaurando la llamada Commune de Paris. Louis Blanqui estaba inspirado en las ideas marxistas y sería alavado por el mismo Marx, quien luego explicará en un escrito “La Guerra civil en Francia” el por qué esta acción no habría fructificado. El movimiento será aplacado por las fuerzas francesas y dejará como corolario una ciudad destruida y sus líderes y partidarios masacrados. 

Por otra parte tras la Unificación de Alemania en 1871 en el llamado Segundo Imperio Alemán, su artífice Otto von Bismark entendía que este proceso democratizador había llegado para quedarse y decidió crear el primer Estado de Bienestar que buscaba acompañar a los ciudadanos desde la cuna hasta la tumba, creando un sistema de asistencia social con seguros de salud y pensiones. El se adelanta a lo que sabe que va a suceder, “o se los damos nosotros o se lo van a querer tomar”. En un mundo con mayor electorado el mantener contento a los ciudadanos pasa a ser algo esencial. Pero esta vía alemana desde la ley y el gobierno no sería una vía muy imitada y la vía violenta será vista como la única forma de lograr que la supuesta revolución natural llegue. 

En 1883 muere Marx y Engels continúa con el legado, incluso culmina El Capital. Marx muerto, antes admirado y seguido, se convierte en una espacie de dios de una nueva religión laica. Sus ideas inspiran la creación e ligas socialistas en todas partes de Europa y más allá de ella. La idea internacionalista marxista de unir a los obreros del mundo se impone como una idea de lucha fraternal. Walter Crane ilustrador socialista inglés hace los afiches para los movimientos alemanes, para las protestas de la ciudad de Chicago y para las convocatorias de las reuniones generalizadas en las llamadas Internacionales socialistas. El lema era que el socialismo era la esperanza del mundo y que soplaba como el viento y se extendía en la tierra. Ya no era simplemente un fantasma como habían dicho Marx y Engels, sino que una realidad. La idea de terminar con la división social de explotadores y explotados, levantaba al socialismo encarnado en Mariane, la diosa laica de la Revolución francesa como la esperanza de los desposeídos. Las ilustraciones y la prensa en pleno apogeo a fines del siglo XIX serían el medio de masas para expandir y extender estas ideas. 

A estos movimientos socialistas se sumarían otros movimientos que buscaban destruir lo existente como los anarquistas. Aunque el primer anarquista será William Godwin en Inglaterra, ideas de este tipo se extenderán por toda Europa. Pierre Joseph Proudhon postulará la ideas del Orden espontáneo y Mikhail Bakunin postulará que será libre cuando la humanidad lo sea. Aunque estos autores se definirán asistémicos, pronto aparecerán corrientes eclécticas que combinarán el anarquismo con el comunismo en el llamado anarco-comunismo de Kropotki y Malatesta. A estos e le agregará la dimensión terrorista en el anarco terrorismo que actuarán en distintos lugares de Europa y Rusia a fines del siglo XIX. En 1881 un movimiento de estas características asesinará al Zar reformador Alejandro II, impidiendo que las medidas democratizadoras se hiciesen de modo legal en Rusia. Anarquistas y comunistas colaboraban por transformar el sistema establecido.

Si bien en Alemania Otto von Bismark había reprimido y perseguido a los socialistas estableciendo orden en el Imperio Alemán, con la muerte del viejo Kaiser y el ascenso de su nieto Guillermo II la situación cambió. Otto von Bismark abandonó su cargo tras ser invitado a retirarse y los socialistas pudieron reorganizarse en Alemania. Ferdinand Lassalle se convirtió en su líder, quien retomando las ideas de Marx logró un espacio importante en la sociedad alemana. Junto a él, August Babel fundaron en 1869 el Sozialdemokratische Arbeiterpartei (SDAP) y en 1875 el Partido Socialista de los Trabajadores Alemanes (SAPD). Plantearon el llamado Programa Gotha en el que proponían sufragio universal, libertad de asociación, limitar la jornada de trabajo, leyes de protección de los derechos y salud de los trabajadores. Marx en vida criticó la aproximación. Wilhelm Liebknecht será uno de los líderes del movimiento y uno de los cinco asistentes al Funeral de Karl Marx en 1871 (Sus dos hijas, Paul Lafargue, Friedrich Engels y él). Una de las figuras emblemáticas del socialismo alemán será Rosa Luxemburgo. Polaca de origen llegará a Alemania siendo una niña. Ella incitará a la agitación bajo el concepto de que quien no se mueve no siente sus cadenas. Ella será una ideóloga de gran peso quien abordará la teoría dura en sendos escritos sobre economía. Se convertirá en activista y agitadora de masas. La Política de fines del siglo XIX y comienzo del siglo XX es una política de masas y de choques en la que las facciones contrincantes se enfrentaban en riñas callejeras de gran violencia. Rosa junto a Karl Liebknecht serán los “espartaquistas” de la segunda generación del socialismo en Alemania. Marx era su dios y Lassalle y Babel sus enviados. Buscaban el cambio desde la agitación y la revolución.

El socialismo soplaba en toda Europa, en 1879 Pablo Iglesias forma el Partido Socialista Español PSOE el que es apoyado por publicaciones como “La Lucha de Clases”, “El Obrero”, “La Solidaridad Obrera”, entre otros. Pedían reformas sociales y reformas laborales. Del mismo modo, en esta época se funda también el Partido Comunista de Norte América. La industrialización americana se había acelerado tras el término de la Guerra de Secesión en 1865, por lo que la potencia industrial arremetió con gran fuerza. Las Ciudades industriales crecieron de un modo inimaginable y el liderazgo americano se hizo notar. Chicago fue uno de los centros de desasociego en el que las huelgas y las demandas sociales que pedían 8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas de recreación llevaron al fatídico “May Day” en 1886 en el Haymarket de la ciudad, el que será ensalzado por parte del socialismo y comunismo internacional como “El día del Trabajo” en la convención internacional de 1904. Esta fecha comienza a ser celebrada en todas partes del mundo por parte de los socialistas.

Para 1907 el socialismo alemán es uno de los líderes. Rosa Luxemburgo es admirada y seguida. No es la única mujer activa. El socialismo le da opciones de participación política a la mujer, Clara Zetkin, Luise Zietz en Alemania; Emeline Pankhurst, líder de la Suffragistas en Inglaterra abogan por un lugar real para la mujer en la sociedad exigiendo el derecho a voto. 

Antes de la Guerra en 1914 en Italia se produce lo que se conoce como “La Semana Roja” en la que el paro amenaza la sociedad establecida en Italia y la producción. Movimientos refundantes que llaman a la acción elevan sus voces, los llamados Futuristas, liderados por Tomasso Marinetti, buscan el cambio total. La tónica de comienzos del siglo XX es el enfrentamiento callejero en el que partisanos se enfrentan en riñas violentas en medio de la Galería Vittorio Emanuelle de Milán, eventos inmortalizados en los cuadros de Humberto Boccioni. El joven socialista, Benito Mussolini dirige el periódico socialista “La Lotta de Classe” y luego “El Avanti”. Con su pluma logra aumentar los adeptos al socialismo.

Esta tendencia cruza toda frontera, en 1894 se funda el Primer Grupo Socialista de Buenos Aires y el 4 de junio de 1912 se funda el Partido Socialista Chileno por Luis Emilio Recabarren. 

Las ideas socialistas penetraron también en la Rusia Zarista. El joven Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, aunque de una familia burguesa había sido acercado a estas ideas por su hermano quien habiendo atentado contra el zar será condenado a muerte. Esta pérdida acercará al joven Lenin a la causa. Conocerá a Georgi Plekhanov quien lo acercará a la obra de Marx. Será expulsado de la Universidad de Kazan y deberá culminar sus estudios de derecho por correspondencia en San Petersburgo. En 1897 se vinculará con la Liga por la Lucha de la Emancipación de la Clase Obrera. Hará su primer viaje a Europa donde conocerá a Pavel Axelrod, Paul Lafargue, Lous Blanqui (líder de la Commune) y a Wilhelm Liebknecht. El movimiento era internacional y buscaba el cambio. Sus acciones en la Liga lo llevarán a ser detenido e enviado a Siberia. Tras ser liberado se exiliará en Europa donde tendrá amplias conexiones con el socialismo internacional. En Munchen comenzará a publicar Iskra, periódico activista en ruso que se imprimía en Europa para incitar la revolución en el Imperio Zarista. Pasará un tiempo en Londres, para luego establecerse en Suiza. Allí escribirá su escrito “Qué es lo que hay que hacer?” proponiendo las acciones para lograr la anhelada revolución socialista. Frecuentará a Leon Trotski, Rosa Luxemburgo y otros próceres socialistas mundiales.

La Guerra Ruso Japonesa pareció ser el momento de la Revolución, pero los movimientos populares que se levantaron culminaron en el fatídico Domingo Sangriento, lo que obligó al Zar a aceptar ciertos cambios que por la vía democrática minaron las opciones de la veía violenta. Lenin estaba convencido que la revolución no llegaría sola y que había que provocarla. La aceptación de una asamblea de representación, la Duma y de reformas de corte democrático hacían pensar a Lenin que la oportunidad había pasado para él. Hablaba de las dos tácticas valorando la verdadera revolución a la refundante.

El estallido de la Primera Guerra Mundial, vista como una guerra imperialista causada por el capitalismo compulsivo hará que los socialistas se declaren pacifistas. Lenin escribe “El Capitalismo y el Imperialismo” y Rosa Luxemburgo habla del mal de la acumulación de capital. La impopularidad de la Guerra y las malas medidas zaristas darán una oportunidad a Lenin. El febrero de 1917 el tren que llevaba a Nicolás II es detenido por descontentos que exigen que abdique. Quiere hacerlo a favor de su hijo hemofílico, le aconsejan que no lo haga; intenta abdicar a favor se su hermano, quien se niega a tomar la responsabilidad por lo que la monarquía es abolida y se establece un gobierno provisional de corte socialista. En Octubre de ese año debido al mantenimiento de la guerra y al descontento popular y del ejercito y de los marineros de Kronstaad se da la posibilidad para Lenin de radicalizar la revolución. Aunque prometía “Tierra, Paz y Pan”, él había establecido en sus llamadas “Tesis de Abril” que quería transformar la Guerra Capitalista en una Guerra Civil, traspasar todo el poder a los soviets para lograr el Control Obrero y establecer la autodeterminación naciones. Ya había ajustado la teoría en su libros “El Estado y la Revolución”, manifestaba que habría una transición entre capitalismo y comunismo, la llamada “dictadura del proletariado” para lograr construir un verdadero comunismo. Al encontrarse con resistencia, la guerra civil le permitirá aplicar la lección jacobita de eliminar a todos los “no pueblo”, “enemigos de la Revolución” y construir un Estado todopoderoso bajo las bases del terror. 

El socialismo mundial llamaba a la paz y al fin de la Gran Guerra capitalista. La idea de un mundo internacional en armonía era parte del anhelo utópico que entre otras cosas llevó a crear un nuevo idioma el Esperanto, para la paz. Los agitadores de la paz no eran especialmente pacíficos, tenían su lucha propia. 

Con el fin de la Guerra la esperanza de aplicar el socialismo residía en el ejemplo soviético. La Internacional Comunista que ahora residía de modo permanente en la URSS establecía los dictámenes para todos los partidos comunistas del mundo. Su gran sueño era el Octubre en países industrializados. Alemania era el gran objetivo. Habían sido derrotados en la Guerra y el Kaiser Guillermo II había sido obligado a abdicar. Se había establecido la llamada República de Weimar, un gobierno carente de poder real en medio del caos político y económico de la postguerra germana. Los comunistas alemanes llamados los “espartaquistas” comenzaron a arremeter en la política. El Partido Comunista Alemán (KPD) o Spartakusbund prometía barrer con los políticos traidores que habían firmado el tratado de Versalles. Alemania era el país más industrial de Europa antes de la Guerra y ahora estaba en ruinas. Versalles había castigado de forma excesiva a Alemania, lo que les impedía levantar la cabeza. Desde su periódico llamado “Die Rote Fahne”(La Bandera Roja) buscaban apelar a las emociones de la audiencia que se sentía mancillada y humillada. Manifestaciones en las calles exigiendo pan a las que se cuadró parte del ejercito permitió que los espartaquistas se lograsen tomar el poder de la ciudad de Berlín en el año 1919. El ejército desorganizado tras la guerra salió a las calles y se produjeron sendos enfrentamientos en este intento de Revolución proletaria alemana. Los líderes comunistas fueron atrapados en un hotel, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknechts resultaron muertos en los enfrentamientos. Con funerales masivos, los espartaquistas siguieron arremetiendo en la política de Weimar. El temor a los comunistas hace que en 1919 se organice la Liga anticomunista para evitar que los rojos se tomen el poder. El año 1923 es un año fatal para Alemania, se produce la mayor hiperinflación registrada en la historia. El dinero literalmente muere y el fracaso total de la economía alemana, que hace insostenible la vida cotidiana de sus habitantes, colapsa también la política. Las únicas opciones viables que aparecían eran las de cambio radical, comunismo o nacionalsocialismo, una nueva vertiente socialista nacionalista que aparece como alternativa al comunismo internacionalista que quería una Alemania soviética. La solución a la crisis económica era socialismo, de un modo u otro. La idea de la intervención del Estado en economía. Ambos bandos prometían Trabajo y Pan en un momento de desesperación. 

Pero 1919 no se manifestó solo en Alemania, en Italia la Liga Proletaria y el Partido Socialista Italiano arremetieron con fuerza. El llamado al paro hizo que el país prácticamente se paralizara denominando a los años 1919 y 1920 el Biennio Rosso (los dos años Rojos). El comunismo parecía tener el control del país al paralizar al norte productivo y apoderarse de los medios de producción, incluida la emblemática fábrica de Fiat de Turín. Las Guardias Rossa de Occupazione tomaban las fábricas y con fuerzas armadas lograban el control de éstas. Por su parte, Antonio Gramci desarrolló el concepto de la otra vía, es decir la revolución no había que hacerla desde abajo, sino desde arriba. El partido comunista debía apoderarse de las áreas estratégicas de la sociedad, la educación, la Cultura y las comunicaciones para lograr transformar de modo real la sociedad. La fuerza Rossa parecía imparable. Benito Mussolini que había sido expulsado del partido socialista escribe en Il Popolo d’Italia un artículo «Trincerocrazia», en el que reivindicaba para los soldados italianos que habían combatido en las trincheras el derecho a gobernar Italia tras la guerra. Cree en un socialismo para Italia, no soviético. Funda los facci de combatimento, brigadas de choque que debían impedir que los “partisanos” comunistas se hiciesen del país. Logra gran apoyo empresarial y de personas del norte del país quienes querían liberarse de los rojos. En dos años desocupa las fábricas, los campos , los pueblos y las ciudades y hace la Marcha sobre Roma y se toma el gobierno de Italia. Creía en el Estado, “Todo con el Estado, todo para el Estado y nada sin el Estado”, era un socialismo pleno, solo que nacionalista y no internacional.

En otros lugares como España en 1919 acciones comunistas que buscan la Revolución soviética se manifiestan en Andalucía, Cataluña, Madrid entre otros. Del mismo modo, en Hungría en 1919 Bela Kun se toma el poder y funda la República soviética de Hungría. Llena las calles de afiches que muestran como el parlamento se tiñe de rojo y al obrero tomando el poder para demoler lo establecido. Hasta Inglaterra tendrá manifestaciones comunistas y las banderas rojas se verán desfilar en Hyde Park. En los Estados Unidos los movimientos comunistas se levantarán con fuerza en las ciudades industriales, Chicago, Detroit y otras llamarán a las huelgas. Hasta Canadá, país en general tranquilo, tendrá acciones de esta marea roja. En México el comunismo calará hondo. La revolución mexicana será de corte socialista profundo, por lo que el comunismo de comienzos del siglo XX ensalzará a Zapata como su referente. El artista Diego Rivera será una de las figuras emblemáticas del comunismo mexicano. De hecho frente a las huelgas en Detroit se lo contratará para hacer unos murales para pacificar la situación y pintará a los obreros orgullosos con Lenin y Trotski como referentes. La presencia soviética parecía imparable. Hasta Chile organiza su partido comunista estableciendo sus estatutos.

Pero el comunismo aplicado en la Unión Soviética será un desastre económico. La colectivización de las tierras llevará a una hambruna causada por el Estado que matará a millones de personas. Lenin intentará buscar una forma de reactivar la economía e instaurará la NEP ( Nueva Política económica) en la que aceptará un cierto grado de propiedad privada, con lo que la economía comenzará a crecer. En su afán refundante arremeterá contra la Iglesia ortodoxa y establecerá la Liga del ateísmo militante. Una nueva religión laica donde los nuevos dioses eran Marx, Engels y Lenin. Estatuas de los próceres del marxismo se levantarían en toda la Unión soviética. 

El temor al socialismo crecerá en el mundo y la propaganda anti roja aparecerá activamente en todas partes. La idea que los bolcheviques venían a comerse todo y que buscaban el control mundial trayendo la muerte y desolación estarán presente en los afiches callejeros y en los medios de prensa. Representados como una serpiente de imagen demoniaca que debe ser combatido la sociedad se organizará para repelerlos. Esta reacción hará que en Alemania los Nazis, aunque socialistas de visión, por ser nacionalistas serán anticomunistas ya que estos son internacionales. Esto les permitirá tener con el apoyo de empresarios y políticos de todos los espectros incluido el Partido Agrario Conservador.

La violencia de las acciones de 1919 del año rojo harán que la sociedad europea y mundial se organicen para repeler el avance comunista en el mundo. Esto explica que 1919 no fuera finalmente el triunfo rojo. Pero independiente de no haber logrado el Octubre en Alemania, ni en otro lugar industrial emblemático, el socialismo triunfará. Para 1920 todos creían en la intervención del Estado y en política prácticamente no había “Derechas” políticas (los que creen en el individuo por sobre el Estado). Los Estatistas encontarán un terreno perfecto y 10 años después, en 1929 a causa del el crash de la Bolsa de Nueva York en el Jueves negro la idea socialista de la intervención estatal crecerá y se impondrá. El joven economista inglés, Keynes, será el gurú que todos seguirán incluso aquellos que consideraríamos “de derecha”. Es el momento de la historia en que la derecha desaparece, todos eran socialistas y se produce la socialistización de la sociedad toda. Se creía en la necesidad del control del Estado de las Areas de producción estratégica, los llamados Commanding Heights. Los Totalitarismos se impondrán en Europa, todo Estado, cero individuo. La Izquierdización absoluta, unos internacionales y los otros nacionalistas. Para efectos prácticos todos socialistas. La marea roja había tenido éxito el mundo entero creía en el socialismo y se mantendrá así hasta fines de 1970 en que la aplicación de las ideas neoliberales permitirán un crecimiento económico ya olvidado y cuestionarán el modelo socialista. Comenzará el retroceso de la marea roja.

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