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La Mujer en las Letras a través de la Historia: Verónica Franco, la Apertura de las Voces Femeninas.

En la Edad Media se empieza a pavimentar el difícil camino para que la mujer tenga un rol reconocido en la literatura europea y es así que ya en el siglo XVI se difunde con éxito, la obra de esta cortesana y poetisa de las cortes de Venecia.

Para efectos pedagógicos, la Edad Media se puede dividir en tres etapas, que en este caso coinciden con tres visiones en torno a la figura de la mujer. La primera comprende desde el siglo V hasta el X, en donde es vista sólo como un objeto procreador. En una segunda etapa (X-XII) vendrá a constituir el objeto de deseo desde una perspectiva platónica y virginal gobernada por el amor cortés.

Finalmente, en el período que comprende desde el siglo XIII hasta el final de la Edad Media (siglo XV), comenzará un proceso de liberación femenina que se verá reflejado posteriormente en el auge de escritoras en el Renacimiento y Siglo de Oro español. En este período, que literariamente se considera como un Neoamor Cortés, la mujer se igualará al hombre tanto en el sufrimiento como en el deseo.

Retrato de Verónica Franco, Paolo Caliari, Worcester Art Museum, Massachusetts, USA

Hubo varias mujeres que intentaron, y que en efecto, lograron escapar del yugo masculino y dedicarse a las letras. Ejemplos desde las más antiguas como Wallada, la Omeya del Califato de Córdoba, Leonor López o Blanca de Castilla, han dejado un breve pero intenso legado de escritos que demuestran sus fuertes impulsos hacia la literatura. Existe un personaje femenino cuyo polémico actuar ha sido fuente de inspiración para el cine, pero más bien por su particular vida y no tanto por sus escritos. Se trata de la veneciana Verónica Franco.

Verónica Franco, nace en Venecia en 1546. Perteneció a una clase intermedia entre los aristócratas y plebeyos, llamada los “Cosiddetti”, o bien ciudadanos originarios. Su madre Paola Fracassa, es de especial importancia en su vida, ya que es ella quien incita a su hija a seguir su mismo destino y convertirse en cortesana. Tempranamente, su padre la obliga a contraer matrimonio con Paolo Panizza, un reconocido doctor, pero su espíritu rebelde la obliga a separarse de su marido y convertirse rápidamente en “cortigiana onesta”, es decir, una prostituta de alto rango (destinada a satisfacer a la nobleza), que cautivó muy pronto las cortes de Venecia tanto por su despampanante belleza y simpatía, como también por su gran preparación intelectual.

La joven alcanza la fama tras la visita en 1574 del lozano Rey de Francia Enrique III, quien al desembarcar exige pasar una noche con Verónica. Es después de este encuentro que la cortesana logra obtener un poco más de libertad y consigue autorización para publicar y estar a cargo de compilar una edición colectiva de versos. Es justamente esta vertiente de la vida de Verónica Franco la que interesa rescatar, ya que es realmente impactante la soltura de sus escritos. Esta libertad la consigue, como es predecible, por su cercanía a los nobles, ya que al ser sus amantes clandestinos, se ven en la obligación a apoyar y encubrir las actitudes radicales de la cortesana.

Película de 1998, Dangerous Beauty.

Verónica Franco, escribe lo que quiere sin tapujos ni encubrimientos, sus poemas son en la mayoría amorosos y eróticos. Además, existen vestigios de la correspondencia que mantenía con su real amante. Su talento es tal, que incluso el Rey Felipe publica sus textos. Lo interesante es que ya en esta escritora se evidencia una conciencia de público; no son escritos personales o textos de almohada, sino que han sido construidos para su posterior difusión, ya sea en las tertulias de la corte, en donde ella misma las relataba o por escrito, en las tantas publicaciones que los nobles le auspiciaron. Así lo evidencian poemas suyos como la Rima XVII Della Signora Verónica Franco:

Questa la tua Verónica ti scrive,
signor ingrato e disleale amante,
di cui sempre un sospetto ella ne vive…
Forse ch ́é buona in ció la sorte mia;

e forse ch ́i non son priva di quello/ ch ́ad arder l ́alme volontarie invia”.

De manera inevitable, este espíritu rebelde fue llevado a proceso por la Inquisición, pero gracias a la ayuda de sus amantes nobles, logra salvar ilesa. A sus treinta y cuatro años decide dejar su profesión con la intención de crear una casa de acogida para prostitutas, pero no existen evidencias de que su plan se haya concretado. A pesar de todos sus esfuerzos, su fin, once años más tarde, coincide con el de la mayoría, sino todas, las prostitutas de la época. En 1591 muere sola producto de la peste negra, pero su vida y obra dejó una huella que pese a todos los intentos masculinos, nunca pudo borrarse de las memorias colectivas, transformándose en un verdadero mito. Verónica Franco marcó el inicio y camino para la posterior liberación femenina, logrando que las voces y el legado literario de la mujer salieran del silencio.

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