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Mr Darcy: el hombre ideal, cumple 200 años

Este 2013 se cumplen 200 años desde que Jane Austen escribiera “ Pride and Prejudy” (Orgullo y Prejuicio) e inventara a uno de los personajes más fascinantes de todos los tiempos, tal vez el ícono del hombre perfecto, Mr Darcy. Pasan los años y parece ser que Fitzwilliam Darcy genera en las mujeres un amor profundo y se ha convertido en el arquetipo del hombre ideal.  ¿Qué es lo que tiene este personaje que encanta tanto a las mujeres a  lo largo y ancho del mundo entero? Se trata de un hombre honesto y callado que no muestra sus sentimientos abiertamente, pero que sin embargo siente y sufre. Los lectores de Orgullo y Prejuicio pueden ir conociendo al personaje  a lo largo de la obra y saber que lo que él hace o muestra por un lado se complementa con lo que él siente en silencio. El hecho que un hombre sienta en silencio y sufra, a las mujeres en general parece ser que nos gusta. Además hay que agregar que las representaciones cinematográficas de la novela han inmortalizado al personaje a nivel mundial.  Desde Lawrence Olivier en 1940 hasta Matthew Rhys en la versión a realizarse este 2013. Es tal vez la inolvidable interpretación de Colin Firth de Darcy para la adaptación de televisión de la BBC la más emblemática, haciendo que las mujeres en el mundo entero encuentren al actor inglés cada vez más atractivo. Es Mr. Darcy.  Y vuelve a ser Darcy en el Diario de Brigitte Jones, novela inspirada en la obra de Austen. Por otra parte la interpretación de  Matthew Macfadyen en la película del 2005 junto a  Keira Knightley, lo convirtió en un sex simbol indiscutible.

Mr. Darcy es en la novela el amigo de  Mr. Bingley. Aunque muchas veces se ha intentado mostrar la dimensión espiritual romántica de Jane Austen , hay que decir que la autora es tal vez más terrenal de lo que se la presenta.  Nos muestra por primera vez  a Mr. Darcy como alto y apuesto con un ingreso anual de £10.000 al año y dueño de Pemberley cerca de Lambton, Derbyshire. Nos deja claro que es el mejor partido. Así lo hace con cada personaje, dejándonos claro la precariedad de las niñas Bennet y justificando la histeria por colocarlas bien de su madre. Ella nos retrata la realidad del mundo inglés de comienzos del siglo XIX. Se centra en las dificultades económicas y nos dice constantemente lo que reciben en dinero anualmente todos y cada uno de sus personajes. Parece ser que esto es algo que le preocupa profundamente. No podía ser de otra manera teniendo en cuenta la realidad de la época, especialmente de las mujeres. La realidad de la mujer  en  Inglaterra del siglo XIX era realmente dramática. No podían aspirar más que a casarse y un buen matrimonio sólo se lograba con una dote adecuada para ofrecer. La mujer  una vez que contraía matrimonio, en esta sociedad homocéntrica, perdía todo su patrimonio, si es que lo tenía. Todo pasaba a ser propiedad del marido, incluso los hijos.  No existía opción de divorcio alguno, ni posibilidad de queja. Es por esto que Jane Austen al mostrar de un modo sencillo  esta realidad  logró tanto éxito.  La autora se interna en la realidad femenina de familias que no tienen como casar bien a sus hijas, donde el drama futuro es seguro, ya que si no logran matrimonio, sus vidas futuras se verán ennegrecidas y no tendrán como sostenerse. Esto se ve en varias de sus novelas. Especialmente en Pride and Prejudy se nos presenta a las hermanas Bennet, quienes siendo solamente mujeres, ninguna de ellas tiene suficiente dote para lograr un buen matrimonio.  A Netherfield Park, como vecinos de los Bennet, llegan los Bingley . El hijo de la familia, Charles Bingley es bien recibido, pero su amigo Fitzwilliam Darcy no lo es tanto. Desde un comienzo, se muestra como un hombre orgulloso y condescendiente. La primera impresión que él da a la protagonista de la historia, Elizabeth Bennet es terrible. El se niega a bailar con ella, dice que no le gusta bailar y luego ella lo escucha decir que ella no era lo suficientemente atractiva para llamar su atención. El siente una superioridad frente a los Bennet y de hecho se molestará cuando su amigo Charles Bingley muestra interés por al mayor de las Bennet, Jane. 

Poco a poco Mr. Darcy comenzará a sentirse atraído por Elizabeth y luchará contra  sus sentimientos a causa de su visión de superioridad frente a ella.  Es esa lucha interna la que tal vez, atrae en forma  inmediata a las lectoras de el libro. El va realizando un proceso interno de dejar de lado su orgullo para aceptar el amor de quien él considera menos. Tras una gran lucha finalmente Mr. Darcy le declara su amor a Elizabeth Bennet y le propone matrimonio. Le deja claro que él está dando por alto la gran barrera social que les divide, lo que ofende a Elizabeth quien lo rechaza.  Ella sabe que quien interfirió en la relación de Mr. Bingley y su hermana Jane es el propio Darcy, lo que le hace creer a ella que lo odia. Esta es otra cosa que las mujeres aman. Esas relaciones endemoniadas donde el odio está sólo a un paso del amor, es algo que pareciera fascinar al público femenino. Darcy es humillado. Una vez que él había logrado luchar contra su orgullo y aceptar que amaba a una inferior, es el orgullo de ella el que aflora y lo rechaza, diciéndole  que es poco caballero. Darcy dolido y herido es vulnerable, lo que encanta aún más a sus lectoras y espectadoras. 

Mr. Darcy caya. Sabe que fue Wickham, quien le contó a Elizabeth Bennet sobre su acción para impedir la relación entre Mr. Bingley y Jane. El conoce profundamente a Wickham, sabe que es una mala persona y que está lleno de envidia hacia él. No dice nada, lo que deja claro su hombría y honor. Caya y una vez sólo y dolorido y atormentado por el amor no correspondido, le escribe una carta a Elizabeth en la cual defiende su herido honor, le cuenta el por qué actuó para impedir la relación entre Jane y Mr. Bingley y le cuenta toda su relación y conocimiento acerca de Wickham, quien había intentado seducir a su propia hermana, Georgiana. 

Meses después  Elizabeth y Will Darcy se encuentran en Derbyshire. Ella pasaba una temporada con sus tíos Gardiner. Sabiendo que Mr Darcy no estaba presente, irán a visitar Pemberley, su casa. Justo cuando vistan la magnífica propiedad, Fitzwilliam Darcy regresa encontrándose frente a frente con su amada al interior de su propia casa. Elizabeth siente una enorme vergüenza de haber sido descubierta visitando la propiedad de Darcy. Le sorprende el cambio de actitud del joven, se ve muy caballeroso. El ha intentado cambiar por ella, eso es otra de las características del personaje que fascina a las mujeres hoy. Tras pasar unos días en la zona, Elizabeth se entera que su hermana menor, Lydia ha huido con Mr. Wickham, quien la ha seducido.  Es entonces cuando la caballerosidad y actitud totalmente dispuesta de Mr. Darcy aflora. El rápidamente intenta localizar a la pareja. Los encuentra y obliga a Wickham a contraer matrimonio con Lydia. Esta situación podría haber sido la perdición para la joven Bennet. Ninguna mujer engañada y abandonada podía volver a restaurar su imagen mancillada. O Lydia se casaba con Mr. Wickham o era condenada para siempre. No sólo ella, sino que la condena social arrastraba a toda la familia. Es por eso que la acción de Mr. Darcy es fundamental y Elizabeth Bennet queda eternamente agradecida.   La autora nos deja muy claro que a Mr. Darcy el salvar esta situación le costó más de un año de rentas es decir  más de £ 10.000, lo que hace de dote de Lydia. Mr. Darcy se siente responsable de lo sucedido por no haber advertido a la familia Bennet de la verdadera naturaleza de Wickham.  Es esta actitud de “jugado” la que otra vez fascina. El hace lo correcto , aunque eso le cueste mucho dinero. 

Tras esto Mr. Darcy libera a su amigo Bigley de la prohibición de su amor hacia Jane Bennet, lo que hace que éste vuelva rápidamente a Longbourn y reanude su relación. Tras esto Mr. Darcy volverá a declarar su amor a Elizabeth Bennet. Esta vez será aceptado por Elizabeth y se proyectará el felices para siempre.

Esta historia nos muestra una historia de amor desencontrado con un personaje  admirablemente fabricado. Ambos son orgullosos en diversos momentos. Ambos creen cosas sobre el otro que no son verdad. De ahí el nombre de Orgullo y Prejuicio. El es una creación literaria de gran atractivo. Un hombre que es considerado el hombre ideal, un hombre que no existe. Amamos a Mr. Darcy porque no es real, vemos en la novela desplegarse lo mejor de él. Es buenmozo y millonario. Callado y sentimental. Buen hermano y noble de corazdeber. Sufre nder s, con una elegancia suprema y anhelada hoy. Bailes de gran elegancia y romanticismo. El sueño de lo que ya noón. Tiene un amplio y total sentido del honor y del deber. Sufre y ama en silencio, es adorable. Sus personajes cinematográficos sólo han aumentado el amor por él. La ambientación perfecta y romántica del siglo XIX deja de lado las verdades desagradables de la época. Hombres fantásticamente vestidos, con una elegancia suprema y anhelada hoy. Bailes de gran elegancia y romanticismo. El sueño de lo que ya no tenemos.  Hay que entender que para la época esta imagen romántica no es tal. No todo es hermoso y maravilloso. La misma Jane Austen nos da signos de la rudeza del período. Su visión  sobre la realidad financiera y la situación de la mujer nos muestra una dimensión cruda de este periodo hasta mediados del siglo XIX. El caso de Caroline Norton, quien casada con el Señor Norton perderá la posesión de todos sus bienes. Todo era propiedad del  marido, por lo que  el Señor Norton pasa a ser dueño de todo lo que Caroline tenía antes del matrimonio. El era un marido maltratador por lo que ella lo abandonará, perdiendo todo, incluso a sus niños. Desde entonces ella luchará por intentar recuperar a sus hijos. El se los llevará a Escocia, lejos de la madre para que ella no los vea.  Ella luchará usando todo lo que está en sus manos para lograr cambiar la injusticia respecto a la propiedad de sus hijos. Siendo amiga de Lord Merlbourne, primer ministro de la Reina Victoria, accederá a ella, esperando recibir una actitud simpatética de quien era también madre. Sin embardo ella le deja muy claro que debe aceptar su lugar en la sociedad. Caroline seguirá peleando y tras la muerte de uno de sus hijos, a quien no pudo ver, logrará que se apruebe que tras la separación, en caso de no haber adulterio, los niños menores de 7 años queden con la madre y los mayores de esta edad puedsn elegir. 

Con respecto a la vida del siglo XIX era dura y difícil. No existían las facilidades de hoy. El vestuario era poco y casi imposible de lavar, por lo que  obviamente, se lavaba poco,. Es por esto que al romanticismo reflejado en la pantalla de las series de la BBC, debemos agregar un olor intenso. Mr. Darcy era de hecho buenmozo, alto, joven y millonario, pero olía a algo que hoy, no nos gustaría. Para la época no habría importado ya que todos olían igual.  Nada de eso importa, porque no es la cruda realidad lo que se quiere ver. Mr. Darcy es lo que es y representa la perfección porque no es real. Son  sus características y este halo romántico que liberan a la realidad de todas sus rudezas las que convierten a Mr. Darcy en el hombre soñado ideal, un hombre que no existe ni existirá jamás, ya que es fruto de la creación literaria y la imaginación colectiva que le quita la rudeza a la realidad. 

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