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Walter Crane: diseñador, artista, ilustrador y creador de los Libros Juguetes

“Alice was beginning to get very tired of sitting by her sister on the bank, and of having
nothing to do: once or twice she had peeped into the book her sister was reading, but it had
no pictures or conversations in it, “and what is the use of a book,” thought Alice “without
pictures or conversation?” (Alice in Wonderland, Lewis Carroll).

A 100 años de la muerte de Walter Crane, uno de los ilustradores más destacados d e l p e r í o d o v i c t o r i a n o , resulta interesante conocer más acerca de su vida como multifacético artista. Participó en los orígenes del Art &Craft, para luego mutar de manera inevitable hacia el Art Nouveau. No solo fue ilustrador de cuentos para niños, su arte también sirvió de complemento a textos de revistas, manifiestos, pinturas, cerámicas, vidrio, yeso y otras artes decorativas.

El papel que cumplen las ilustraciones de libros durante el siglo XIX responde a la visión romántica y su afán por englobar las artes y no hacer diferencia entre arte y artesanía. En el ámbito de la ilustración, se trata de integrar texto e imagen desde una perspectiva expresiva. Ya en 1786 Heinrich Tischbein acompañó a Goethe en su recorrido por Italia, dibujando los paisajes, personas y experiencias de ese viaje. Era común que los aventureros románticos ilustraran sus bitácoras y narraciones. Algo así como la cámara de fotos que en la actualidad nos acompaña y registra las experiencias de nuestro viaje. Sin duda, una tímida aproximación a la cultura visual que hoy engloba a toda nuestra sociedad. Durante esos años era muy famoso el libro de Thomas Bewick titulado “History of the british birds”. En él, las viñetas no tienen una función solo descriptiva de las especies que se estudian en el texto, sino que se trata de dibujos que conducen al lector al mundo de los paisajes, hábitat geográficos y no biológicos y a paisajes naturales en los que se plasma también lo típico y pintoresco sin un fin netamente científico. Charlotte Bronte narra en su libro “Jane Eyre” cómo la protagonista resulta atraída por este libro porque tenía viñetas. Bewick reconocería más tarde que sus escritos iban dirigidos a los más jóvenes y que justamente esas viñetas constituían el anzuelo para que se motivaran con la lectura. ¿Pero era la ilustración gráfica el género dónde mejor se plasmaba la ambición romántica sobre la función de las artes? En la obra de Walter Crane específicamente se puede aprecia una unidad visual entre imagen y texto que además recupera la estética de los antiguos códices medievales. Crane valoraba la obra de Bewick, lo consideraba un gran artesano, cuyas aportaciones técnicas crearon escuela, pero sin cualidades poéticas o de estilo. La obra de Crane es en sí misma un manifiesto estético en el que toma partido por un estilo: Art & Craft en sus comienzos y luego por su sucesor natural el Art Nouveau. En ambos lo decorativo se entiende como una categoría artística superior, cercana a lo sublime.
Los cuentos de los hermanos Grimm
La colección de cuentos de hadas de los hermanos Jacob y Wilhem Grimm es conocida y querida por todo el mundo. Sin embargo, comúnmente se olvida que en realidad los hermanos Grimm fueron quizás los más sofisticados profesores del siglo XIX. Además de los cuentos y leyendas, ellos publicaron documentos legales, históricos, mitológicos y lingüísticos, además de un completo diccionario de alemán, en el cual empezaron a trabajar en 1838.

LITTLE RED RIDING HOOD.
Illustration by Walter Crane, 1875.

Para ellos los cuentos de hadas, canciones y fábulas formaban parte del folclore popular y lograr recomponerlos era similar a un hallazgo arqueológico. Cuando publican su primera colección de cuentos titulada “Kinder und Hausmärchen” (Los niños y cuentos de casa) en 1812, ellos no tenían en mente que sus lectores serían tan jóvenes. De hecho, se trata de relatos con una cierta aproximación científica, en los que están también publicadas sus propias anotaciones sobre cada cuento de hadas, lo que claramente no corresponde a la idea de literatura entretenida para niños. Algunos de ellos con contenido brutal y erótico no eran aconsejables para lectores pequeños. Será Wilhelm Grimm quien realice, años después, una revisión de las historias y así hacerlas aptas a los niños. Después de 45 años y 7 ediciones, en 1857 esta colección de historias pasó de ser una científica y arqueológica recopilación de literatura folclórica a un genuino libro para niños que ilustraría Walter Crane durante la década de 1870.
Walter Crane, los cuentos de hadas y más
Este diseñador británico que influenciaría a generaciones completas de ilustradores durante el siglo XX da sus primeros pasos como artista bajo el alero del movimiento Art & Craft, liderado por su amigo William Morris. Influenciado por el arte de los prerrafaelitas, Crane abrazó la idea de hacer libros para niños por el potencial que eso significaba para él como diseñador gráfico. En éste ámbito Crane era sin duda el mejor, un experimentador incansable, capaz de mezclar a la perfección texto, decoración e imágenes con el objetivo de rescatar los libros de los niños con una estética unificada, todo cuidadosamente planeado.
Nació en Liverpool y en esa ciudad aprendió con el conocido grabador William James Linton. A los 20 años produce su primer “libro juguete” de rimas para niños muy pequeños. Edmund Evans, un maestro en el arte de la impresión en color, lo ayudaría en este desafío. Su éxito inmediato venía a confirmar la necesidad de las familias de libros para niños de calidad. Es así como rápidamente Crane desarrolla cuarenta publicaciones en su estilo prerrafaelita en el que ya se vislumbran elementos importantes del Art Nouveau. La princesa y el sapo (1874), La Cenicienta (1873), La Bella y la Bestia (1874), Juan y las habichuelas mágicas (1875) y La Caperucita Roja (1875). Durante su vida, Crane ilustraría varios libros para niños y adultos, incluido el clásico libro de 1882 “Household Stories from the collection of the brothers Grimm” con una traducción de su hermana Lucy. Uno de los méritos de Crane es que logró cambiar la manera de concebir los cuentos para niños, fue uno de los primeros en realmente preocuparse por el hecho de que estos libros debían ser exquisitamente diseñados, logrando que además fueran un objeto de juguete que llamara la atención de los más pequeños. Crane fue la cabeza de una generación de artistas cuyas ideas sobre el diseño de libros estaba absolutamente influenciada por sus ilustraciones.
Mientras la publicación de libros en Inglaterra avanzaba con rapidez, Crane y sus discípulos no dudaban en poner a prueba sus ideas. Para ellos el proceso de hacer libros, significaba encapsular sus ideas sobre el rol de las artes decorativas en la vida diaria. Ésta es la ideología tras el movimiento Arts & Craft y luego también parte importante del Art Nouveau y Art Deco. Como diseñador y artista, los dibujos de Crane responden a diferentes fuentes de inspiración. Por un lado la artesanía medieval de los illuminated manuscript o libros luminosos, el temprano Renacimiento italiano y la vanguardia prerrafaelita.
Para el historiador William Feaver, la escena del banquete en el cuento La princesa y el sapo refleja esta mezcla de influencias. Desde la idea de una princesa al estilo de Botticelli, hasta el neoclasicismo que se ve en los muebles, y la influencia japonesa en los platos azul con blanco. Además, Crane fue activo en otras áreas de las artes decorativas como el diseño de tapices, vidrio y textiles en general. Fue fundador del gremio de artesanos en 1884. Era un hombre con fuertes creencias políticas y también, con sus ilustraciones apoyó a la causa socialista en su emisión de panfletos y revistas. Otras de las notables ilustraciones que realiza es para el libro de Oscar Wilde “El príncipe feliz y otros cuentos”, “El Quijote de la Mancha” y el aclamado “La Reina Hada” (The Faerie Queene) de Edmund Spenser.
Su trabajo como ilustrador es amplio y ha llegado a nuestros días como un ejemplo de la belleza y delicadeza, así como de una depurada técnica en el trabajo del color y las figuras. Es además un reflejo de una sociedad que quería reflejar la belleza de la naturaleza y mostrar su mundo idealizado. Sus libros juguetes están destinados a estimular la conciencia visual de los niños, durante el proceso de lectura y el aprendizaje. Una de sus frases célebres es que “los artistas deben haber aprendido las formas que usan, con el corazón”.

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