Mes: Marzo 2020

  • Mr Darcy: el hombre ideal, cumple 200 años

    Mr Darcy: el hombre ideal, cumple 200 años

    Este 2013 se cumplen 200 años desde que Jane Austen escribiera “ Pride and Prejudy” (Orgullo y Prejuicio) e inventara a uno de los personajes más fascinantes de todos los tiempos, tal vez el ícono del hombre perfecto, Mr Darcy. Pasan los años y parece ser que Fitzwilliam Darcy genera en las mujeres un amor profundo y se ha convertido en el arquetipo del hombre ideal.  ¿Qué es lo que tiene este personaje que encanta tanto a las mujeres a  lo largo y ancho del mundo entero? Se trata de un hombre honesto y callado que no muestra sus sentimientos abiertamente, pero que sin embargo siente y sufre. Los lectores de Orgullo y Prejuicio pueden ir conociendo al personaje  a lo largo de la obra y saber que lo que él hace o muestra por un lado se complementa con lo que él siente en silencio. El hecho que un hombre sienta en silencio y sufra, a las mujeres en general parece ser que nos gusta. Además hay que agregar que las representaciones cinematográficas de la novela han inmortalizado al personaje a nivel mundial.  Desde Lawrence Olivier en 1940 hasta Matthew Rhys en la versión a realizarse este 2013. Es tal vez la inolvidable interpretación de Colin Firth de Darcy para la adaptación de televisión de la BBC la más emblemática, haciendo que las mujeres en el mundo entero encuentren al actor inglés cada vez más atractivo. Es Mr. Darcy.  Y vuelve a ser Darcy en el Diario de Brigitte Jones, novela inspirada en la obra de Austen. Por otra parte la interpretación de  Matthew Macfadyen en la película del 2005 junto a  Keira Knightley, lo convirtió en un sex simbol indiscutible.

    Mr. Darcy es en la novela el amigo de  Mr. Bingley. Aunque muchas veces se ha intentado mostrar la dimensión espiritual romántica de Jane Austen , hay que decir que la autora es tal vez más terrenal de lo que se la presenta.  Nos muestra por primera vez  a Mr. Darcy como alto y apuesto con un ingreso anual de £10.000 al año y dueño de Pemberley cerca de Lambton, Derbyshire. Nos deja claro que es el mejor partido. Así lo hace con cada personaje, dejándonos claro la precariedad de las niñas Bennet y justificando la histeria por colocarlas bien de su madre. Ella nos retrata la realidad del mundo inglés de comienzos del siglo XIX. Se centra en las dificultades económicas y nos dice constantemente lo que reciben en dinero anualmente todos y cada uno de sus personajes. Parece ser que esto es algo que le preocupa profundamente. No podía ser de otra manera teniendo en cuenta la realidad de la época, especialmente de las mujeres. La realidad de la mujer  en  Inglaterra del siglo XIX era realmente dramática. No podían aspirar más que a casarse y un buen matrimonio sólo se lograba con una dote adecuada para ofrecer. La mujer  una vez que contraía matrimonio, en esta sociedad homocéntrica, perdía todo su patrimonio, si es que lo tenía. Todo pasaba a ser propiedad del marido, incluso los hijos.  No existía opción de divorcio alguno, ni posibilidad de queja. Es por esto que Jane Austen al mostrar de un modo sencillo  esta realidad  logró tanto éxito.  La autora se interna en la realidad femenina de familias que no tienen como casar bien a sus hijas, donde el drama futuro es seguro, ya que si no logran matrimonio, sus vidas futuras se verán ennegrecidas y no tendrán como sostenerse. Esto se ve en varias de sus novelas. Especialmente en Pride and Prejudy se nos presenta a las hermanas Bennet, quienes siendo solamente mujeres, ninguna de ellas tiene suficiente dote para lograr un buen matrimonio.  A Netherfield Park, como vecinos de los Bennet, llegan los Bingley . El hijo de la familia, Charles Bingley es bien recibido, pero su amigo Fitzwilliam Darcy no lo es tanto. Desde un comienzo, se muestra como un hombre orgulloso y condescendiente. La primera impresión que él da a la protagonista de la historia, Elizabeth Bennet es terrible. El se niega a bailar con ella, dice que no le gusta bailar y luego ella lo escucha decir que ella no era lo suficientemente atractiva para llamar su atención. El siente una superioridad frente a los Bennet y de hecho se molestará cuando su amigo Charles Bingley muestra interés por al mayor de las Bennet, Jane. 

    Poco a poco Mr. Darcy comenzará a sentirse atraído por Elizabeth y luchará contra  sus sentimientos a causa de su visión de superioridad frente a ella.  Es esa lucha interna la que tal vez, atrae en forma  inmediata a las lectoras de el libro. El va realizando un proceso interno de dejar de lado su orgullo para aceptar el amor de quien él considera menos. Tras una gran lucha finalmente Mr. Darcy le declara su amor a Elizabeth Bennet y le propone matrimonio. Le deja claro que él está dando por alto la gran barrera social que les divide, lo que ofende a Elizabeth quien lo rechaza.  Ella sabe que quien interfirió en la relación de Mr. Bingley y su hermana Jane es el propio Darcy, lo que le hace creer a ella que lo odia. Esta es otra cosa que las mujeres aman. Esas relaciones endemoniadas donde el odio está sólo a un paso del amor, es algo que pareciera fascinar al público femenino. Darcy es humillado. Una vez que él había logrado luchar contra su orgullo y aceptar que amaba a una inferior, es el orgullo de ella el que aflora y lo rechaza, diciéndole  que es poco caballero. Darcy dolido y herido es vulnerable, lo que encanta aún más a sus lectoras y espectadoras. 

    Mr. Darcy caya. Sabe que fue Wickham, quien le contó a Elizabeth Bennet sobre su acción para impedir la relación entre Mr. Bingley y Jane. El conoce profundamente a Wickham, sabe que es una mala persona y que está lleno de envidia hacia él. No dice nada, lo que deja claro su hombría y honor. Caya y una vez sólo y dolorido y atormentado por el amor no correspondido, le escribe una carta a Elizabeth en la cual defiende su herido honor, le cuenta el por qué actuó para impedir la relación entre Jane y Mr. Bingley y le cuenta toda su relación y conocimiento acerca de Wickham, quien había intentado seducir a su propia hermana, Georgiana. 

    Meses después  Elizabeth y Will Darcy se encuentran en Derbyshire. Ella pasaba una temporada con sus tíos Gardiner. Sabiendo que Mr Darcy no estaba presente, irán a visitar Pemberley, su casa. Justo cuando vistan la magnífica propiedad, Fitzwilliam Darcy regresa encontrándose frente a frente con su amada al interior de su propia casa. Elizabeth siente una enorme vergüenza de haber sido descubierta visitando la propiedad de Darcy. Le sorprende el cambio de actitud del joven, se ve muy caballeroso. El ha intentado cambiar por ella, eso es otra de las características del personaje que fascina a las mujeres hoy. Tras pasar unos días en la zona, Elizabeth se entera que su hermana menor, Lydia ha huido con Mr. Wickham, quien la ha seducido.  Es entonces cuando la caballerosidad y actitud totalmente dispuesta de Mr. Darcy aflora. El rápidamente intenta localizar a la pareja. Los encuentra y obliga a Wickham a contraer matrimonio con Lydia. Esta situación podría haber sido la perdición para la joven Bennet. Ninguna mujer engañada y abandonada podía volver a restaurar su imagen mancillada. O Lydia se casaba con Mr. Wickham o era condenada para siempre. No sólo ella, sino que la condena social arrastraba a toda la familia. Es por eso que la acción de Mr. Darcy es fundamental y Elizabeth Bennet queda eternamente agradecida.   La autora nos deja muy claro que a Mr. Darcy el salvar esta situación le costó más de un año de rentas es decir  más de £ 10.000, lo que hace de dote de Lydia. Mr. Darcy se siente responsable de lo sucedido por no haber advertido a la familia Bennet de la verdadera naturaleza de Wickham.  Es esta actitud de “jugado” la que otra vez fascina. El hace lo correcto , aunque eso le cueste mucho dinero. 

    Tras esto Mr. Darcy libera a su amigo Bigley de la prohibición de su amor hacia Jane Bennet, lo que hace que éste vuelva rápidamente a Longbourn y reanude su relación. Tras esto Mr. Darcy volverá a declarar su amor a Elizabeth Bennet. Esta vez será aceptado por Elizabeth y se proyectará el felices para siempre.

    Esta historia nos muestra una historia de amor desencontrado con un personaje  admirablemente fabricado. Ambos son orgullosos en diversos momentos. Ambos creen cosas sobre el otro que no son verdad. De ahí el nombre de Orgullo y Prejuicio. El es una creación literaria de gran atractivo. Un hombre que es considerado el hombre ideal, un hombre que no existe. Amamos a Mr. Darcy porque no es real, vemos en la novela desplegarse lo mejor de él. Es buenmozo y millonario. Callado y sentimental. Buen hermano y noble de corazdeber. Sufre nder s, con una elegancia suprema y anhelada hoy. Bailes de gran elegancia y romanticismo. El sueño de lo que ya noón. Tiene un amplio y total sentido del honor y del deber. Sufre y ama en silencio, es adorable. Sus personajes cinematográficos sólo han aumentado el amor por él. La ambientación perfecta y romántica del siglo XIX deja de lado las verdades desagradables de la época. Hombres fantásticamente vestidos, con una elegancia suprema y anhelada hoy. Bailes de gran elegancia y romanticismo. El sueño de lo que ya no tenemos.  Hay que entender que para la época esta imagen romántica no es tal. No todo es hermoso y maravilloso. La misma Jane Austen nos da signos de la rudeza del período. Su visión  sobre la realidad financiera y la situación de la mujer nos muestra una dimensión cruda de este periodo hasta mediados del siglo XIX. El caso de Caroline Norton, quien casada con el Señor Norton perderá la posesión de todos sus bienes. Todo era propiedad del  marido, por lo que  el Señor Norton pasa a ser dueño de todo lo que Caroline tenía antes del matrimonio. El era un marido maltratador por lo que ella lo abandonará, perdiendo todo, incluso a sus niños. Desde entonces ella luchará por intentar recuperar a sus hijos. El se los llevará a Escocia, lejos de la madre para que ella no los vea.  Ella luchará usando todo lo que está en sus manos para lograr cambiar la injusticia respecto a la propiedad de sus hijos. Siendo amiga de Lord Merlbourne, primer ministro de la Reina Victoria, accederá a ella, esperando recibir una actitud simpatética de quien era también madre. Sin embardo ella le deja muy claro que debe aceptar su lugar en la sociedad. Caroline seguirá peleando y tras la muerte de uno de sus hijos, a quien no pudo ver, logrará que se apruebe que tras la separación, en caso de no haber adulterio, los niños menores de 7 años queden con la madre y los mayores de esta edad puedsn elegir. 

    Con respecto a la vida del siglo XIX era dura y difícil. No existían las facilidades de hoy. El vestuario era poco y casi imposible de lavar, por lo que  obviamente, se lavaba poco,. Es por esto que al romanticismo reflejado en la pantalla de las series de la BBC, debemos agregar un olor intenso. Mr. Darcy era de hecho buenmozo, alto, joven y millonario, pero olía a algo que hoy, no nos gustaría. Para la época no habría importado ya que todos olían igual.  Nada de eso importa, porque no es la cruda realidad lo que se quiere ver. Mr. Darcy es lo que es y representa la perfección porque no es real. Son  sus características y este halo romántico que liberan a la realidad de todas sus rudezas las que convierten a Mr. Darcy en el hombre soñado ideal, un hombre que no existe ni existirá jamás, ya que es fruto de la creación literaria y la imaginación colectiva que le quita la rudeza a la realidad. 

  • El maestro: la pequeñez de lo superior

    El maestro: la pequeñez de lo superior

    La relación entre humildad y magnanimidad consiste en reconocer la dependencia y conjugarla con la grandeza de la vocación y de la dignidad del maestro. 

    Enseñar no es otra cosa que ayudar a otro hombre a adquirir el saber, es una acción por la que se comunica conocimiento a otro, pero no cualquier conocimiento sino aquel que está fuertemente arraigado en el entendimiento del profesor. El que enseña le transmite la ciencia al que aprende haciéndole pasar de no saber a saber. Evidentemente esa comunicación no se realiza al modo como el escultor esculpe su obra sobre el mármol, ni al modo como de un celular se envía información a otro. Si no que, en tanto que enseñar es ayudar a otro a saber, se cuenta con la acción del ayudado. El maestro propone unos conocimientos verdaderos,  unos conocimientos que él mismo ha pensado y lleva en su interior y se los explica al alumno quien, si quiere aprender, ha de  reproducir en su interior aquellos razonamientos que el maestro le ha enseñado. En este sentido la enseñanza es una verdadera tradición, en el que el maestro participa comunicando a otros lo que él ha recibido. No todo puede ser inventado o creado por cada maestro o por cada alumno aquello que vale la pena de ser conocido. Es posible, por la perfección del entendimiento humano, llegar a aprender por sí mismo, pero “aprender”, no es enseñar. De allí que nadie pueda enseñarse a sí mismo ni aprenderlo todo por sí mismo. Es necesario para la conservación del saber y el progreso del género humano, que el saber sea transmitido por maestros que de modo desinteresado comuniquen a  otros lo que ellos han tenido la posibilidad de aprender de otros. Cuando se piensa en la acción del maestro en esta lógica de comunicación, aparece como absolutamente necesaria una virtud constitutiva del ser del maestro. Nos referimos a la humildad. En efecto, el maestro ha de ser humilde, en primer lugar, porque ha de tener la conciencia humilde de que no es él la fuente última de aquello que enseña, sino que le viene dado. El maestro ha de reconocer que lo que él comunica, si bien es suyo, no es del todo suyo. Cuando el maestro de matemáticas enseña el teorema de Pitágoras, es claro que lo enseña como habiendo sido entendido por él, pero no es del todo del maestro, puesto que ha sido descubierto por el filósofo griego y transmitido de generación en generación. La humildad, en este sentido, hay que entenderla como la virtud de andar en verdad, como transparencia, como el hábito gracias al cual me alcanzo como persona, y alcanzo la verdad de mi propio ser personal, reconociendo aquello que me ha sido dado por otros. La humildad es la virtud moral por la que conocemos la verdad sobre nosotros mismos. Andar en la verdad de nosotros mismos. Santa Teresa decía que la humildad es la verdad, la verdad de uno, reconocerse tanto lo bueno como lo malo, tanto las virtudes como los defectos, por eso no se trata de falsa modestia, se trata de saberse capaz de realizar la actividad que uno realiza, con las imperfecciones propias, con las propias limitaciones y con las propias perfecciones. De allí que es por la humildad que reconocemos sobre todo nuestra dependencia, nuestra dependencia radical con respecto a Dios, pero de modo más concreto, la dependencia con respecto a los otros que nos han enseñado, a los padres, a nuestros maestros, a nuestros amigos, etc.  Sin aquellos que nos han enseñado, sin aquellos que nos han transmitido ese legado precioso, no podríamos enseñar.  Por eso, solo puede ser buen maestro alguien que ha sido a su vez buen alumno. Que ha sido capaz de atesorar en su corazón aquellas palabras que le han transmitido y que ahora, habiéndolas hecho suyas, las transmite a otros. 

    El reconocimiento de esta dependencia, el reconocimiento de nuestra limitación en el conocimiento, en tanto, hemos recibido lo que queremos comunicar, no se opone a la grandeza de nuestra vocación, a la grandeza de la actividad que aspiramos hacer. Así que como reconocemos nuestra dependencia de otros, debemos reconocer que lo que se espera de nosotros es algo valioso, es algo grande y tenemos que saber estar a la altura, debemos querer aspirar a ello. La virtud por la que se aspira de modo habitual a cosas grandes, es la magnanimidad, la grandeza de alma. Y no es de ningún modo incompatible con la humildad. Son como las dos caras de lo mismo: La relación entre humildad y magnanimidad consiste en reconocer la dependencia y conjugarla con la grandeza de la vocación y de la dignidad del maestro. 

    Porque, en efecto, la acción del maestro es algo grande, algo superior, que supone un acto de donación gratuito por el que el maestro se dispone a vivir para el alumno, a comunicarle su saber, a descender hasta donde se encuentra el alumno para elevarlo a un conocimiento, si es posible, superior al del propio maestro. De ninguna manera puede pensarse, como ciertos autores contemporáneos, que el maestro no sabe tanto como el alumno, que en este mundo tecnológico, las nuevas generaciones saben más que los maestros, que solo mediante la tecnología puede salvarse la educación. De ninguna manera. Los alumnos necesitan la presencia amorosa y sabia de un buen maestro que conforte su inteligencia y los conduzca por los caminos del saber. Es hoy más necesario que nunca. Porque de otro modo, la ciencia permanecería en la interioridad de algunos. Hay que hacer fructificar enormemente las potencialidades de los alumnos para que, no solo movidos por la ciencia del maestro, sino por el entorno y el cuidado de otros maestros, se disponga conveniente a aprender y profundizar sobre la realidad. Por ello siempre ha de reconocer el maestro que, como señala Josefína Aldecoa, “no hay profesión más hermosa que la del maestro”, porque a ella se reducen las demás acciones. Pensemos que más perfecto que sanar o más perfecto que arreglar un televisor, es enseñar medicina y enseñar a arreglar televisores. En efecto, la acción mediante la que se comunican conocimientos es, de hecho, aquella que posibilita que alguien sane o arregle. O ¿es que el médico, aquel que posee la ciencia, lo ha aprendido todo, absolutamente todo, por sí mismo? Es claro que no es así. 

    Por eso, grande es esta profesión, grande es la acción del maestro que al actuar por pura generosidad en transmitir su conocimiento, comunica con sus palabras su propia vida interior al discípulo. Este saberse realizando una acción de esta naturaleza superior, no debe impedir el acto de humildad, por el cuál sabiéndose deudor, sabiéndose pequeño, sabiéndose lleno de imperfecciones, reconoce la plenitud de la ciencia y se entrega a que el alumno la sepa y la acreciente. Magnanimidad y humildad, lejos de contraponerse, constituyen bellas virtudes de las que se ha de servir el maestro en orden a enseñar a sus alumnos. Grande en lo pequeño, pero también, pequeño en lo grande, en la más grande de las acciones que puede hacer un hombre por otro. No olvidemos, ni despreciemos la acción docente, sino al contrario, restablezcamos de modo urgente su prestigio, su dignidad, su nobleza, frente al creciente auge de las tecnologías y de aquella actitud por la que pareciera que el niño lo puede todo solo. 

  • Lewis Carroll

    Lewis Carroll

    Famoso por su historia de Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Carroll vuelve al tapete gracais a la gran producción de Disney dirigida por Tim Burton que  se estrena en marzo en las salas de cines del mundo. Se trata de un personaje enigmático y curioso que representa las excentricidades de una Inglaterra Victoriana. Charles Lutwidge  Dogson, como es su verdadero nombre, nace en Cheshire en 1832. Fue Sacerdote de la Iglesia Anglicana, lógico, Matemático, fotógrafo , además de ser el autor de la novela que hoy permite tener su nombre en le presente.

    Su padre había sido sacerdote de la iglesia anglicana, lo que hizo que la familia de 9 hermanos se trasladara al norte de Inglaterra. El joven Charles se educó en la casa y fue un asiduo lector. Debió luchar contra su tartamudez y zurdera.  También estuvo sordo de su oído derecho a causa de una enfermedad. Esto marcó su espíritu de superación. Más tarde iría a un colegio a las afueras de  Richmond para luego trasladarse al Rugby School, Ya se mostraba como un aventajado en matemáticas. 

    En el año 1851 se traslada a Oxford, integrándose al  Christ Church Collage, al cual también había ingresado su padre años antes.  Su llegada  fue traumática, ya que debió volver a Londres por la muerte de su madre a los tan sólo 47 años de edad. Su carrera en Oxford  fue exitosa. Era una gran alumno, ya mostraba su genialidad, aunque muchas veces ésta se opacaba por sus continuas distracciones. Fue por esto que terminó perdiendo la beca de estudios y luego orientó su mirada a la Iglesia Anglicana y se ordena diácono. Fue en esa época también cuando le diagnosticaron Epilepsia, cosa que hoy no está muy claro que haya sufrido en forma real esa enfermedad. A pesar de todo será un gran matemático y publicará libros sobre el tema, entre los que destacan El Juego de la lógica y Euclides y sus rivales modernos

    Entre las múltiples distracciones que lo alejaron en forma constante del estudio estaba su gran afición por la fotografía, lo que terminaría convirtiéndolo en uno de los principales fotógrafos de la Era Victoriana. Comenzó en esta afición primero de la mano de su tío Skeffington Lutwidge y luego en Oxford con uno de los pioneros de la fotografía , Oscar Gustav Rejlander. Este arte se convirtió en su forma máxima de expresión  y liberación para ensalzar la belleza. Se especializará en retratos  y por su lente pasarán las meas importantes personas del mundo cultural británico de fines del siglo XIX. Llegó a tener un estudio propio, lo que es una gran sofisticación para la época. Su obra ha sido reconocida póstumamente y hoy junto con Julia Margaret Cameron son considerados de los grandes en esta materia.  

    Finales del siglo XIX en Inglaterra es una época fascinante , donde como consecuencia del Romanticismo inglés de la generación anterior viene toda una revaloración y nueva mirada al pasado. El Romanticismo se levanta como un movimiento reaccionario al Racionalismo, el cual había ensalsado como único valor la razón en el ser humano. El Romanticismo revalora los sentimientos y mira con nostalgia todo aquello que el racionalismo rechazó. Esto hace que la Edad Media como período geocéntrico y la imaginación y fantasía vuelvan al  mundo intelectual con una nueva mirada. Los literatos sitúan sus obras en el medioevo, como lo hizo Sir Walter Scott. Del mismo modo la fantasía volverá  als letras y George Mac Donald abrirá un nuevo camino aun género que hoy es uno de los meas vendidos, no por nada C.S. Lewis lo llamó su maestro. Los pintores del fines del siglo XIX, por su parte ensalzan lo medieval y dan un salto a lo fantástico, incluso pintando seres que no existen en la realidad, tales como hadas y sirenas. Grupos pictores llaman a recuperar la pureza del arte anterior a Rafael Sandio, los Prerrafaelitas muestran temas alejados de la realidad e idealizan a través de la belleza lo no racional. Este es el círculo y la época que circundó a Lewis Carroll.

     Entre los personajes famosos de la época que pasarán por su lente están Lord Alfred Tennyson, poeta responsable de la vuelta del tema Artúrico al siglo XIX. El será retartado por Carroll en varias oportunidades, lo mismo que su familia, señora y dos hijos. Por su parte de la Hermandad de los prerrafaelitas retratará en varias oportunidades a John Everett Millais con su familia y a Dante Gabriel Rossetti. El mismo George MacDonal será fotografiado en varias oportunidades por Carroll y lo mismo su gran familia, tenía 11 hijos. Pero los niños fueron su fascinación, se convirtió en retratista de niños. Las familias acomodadas llevan a sus hijos al estudio de Carroll para que los fotografiase. Entre estos ni˜õs fotografiados estaban las hermanas Lindell. 

    En 1856 llega un nuevo Dean al Christ Church de Oxford, Henry Lindell, juntoa su mujer y sus tres jijas, Dodgson entabló una gran amistad con toda la familia. Era muy común que saliese de pic nic con las niñas Lorina (13), Alice (10) y Edith (8).  Fue en una de estas excursiones  el día 4 de julio de 1862 cuando Dodgson para amenizar comenzó a inventar una historia. Las niñas estaban fascinadas, especialmente Alicia. Pasearon en barca por el Tamesis. Al terminar el paseo Alicia le pidió que escribiese la historia que les había contado. Es así como Dodgson se pasó varias noches componiendo el manuscrito y lo tituló Las Aventuras Subterráneas de Alicia y lo ilustró el mismo. La historia encantó a cuantos la vieron, por lo que años más tarde decidió llevarla ante el editor Macmilan a quien le gustó de inmediato la historia, no así el título. Tras barajasrt varais posibilidades el libro fue publicado por primera vez en 1865 como Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas y firmadas con un pseudonimo Lewis Carroll. Las ilustraciones de la primera edición estuvieron a cargo de Sir John Renniel.  El éxito fue inmediato, lo que llevó al autor a escribir otra historia que sería titulada Alicia a través de Espejo.  Sui pseudonimo lo inventó latinizando su nombre de Lutwidge a Ludovicus, Tomó el apellido de su madre Charles y lo latinizó como Carolas. Luego llevó el nombre en latín Ludovicus Carolas al inglés y el resultado fue Lewis Carrol. Se ve que era una mente matemática. 

    Este fue el gran éxito literario del Lewis Carroll. Como Charles Dodgson había publicado antes algunas cosas y como Lewis Carroll publicó más tarde La caza del Snack en 1876 y Silvia y Bruno en 1889.

    La Historia de Alicia en el País de las Maravillas es una historia  extraña, Tolkien, quien la leyó de niño la calificó de perturvadora. Alicia es una niña que ama las historias y que en un paseo de campo, tal como Dodgson y las niñas Lindell en la realidad, se divertían contando historias. En el relato la pequeña Alicia caen en un sueño y es entonces, donde el lector se confunde. No se ve como un sueño , sino que mientras ella escuchaba con cierta desatención a su hermana ve un conejo blanco con un reloj que alega que llegará tarde. Es así como la curiosa niña, sorprendida ante la conducta poco habitual del conejo, decide seguirlo. Esta acción la llevará a caer por un agujero que la conducirá a un mundo subterráneo lleno de perturbadoras , maravillosas y particulares aventuras. Cuando la confusión y la angustia del lector llegan a un punto pick Alicia es despertada por su hermana , todo había sido un sueño.

    La primera edición de Alicia en el país de las maravillas fue ilustrada por Sir John Teniel quien fue quien inmortalizó al personaje vestido con un delantal sobre el vestido. El éxito de esta edición fue total y absoluto, lo que llevó a Teniel a sacar una nueva edición con las ilustraciones coloreadas. La historia pasó a ser parte del repertorio de fantasía de fines del siglo XIX. Los niños eran ya un mercado. Hasta mediados del siglo XIX nadie consideraba  a los niños como un potencia mercado de nada. La niñez era alfo imperfecto a la espera de poder usar  la total capacidad racional, cosa que llegaba con la adultez. El propio René Descartes, padre del racionalismo se refiere a esta imperfección. Pero el siglo XIX como reaccionario y en búsqueda de lo dejado de lado mirará con nuevas miras  a los niños. Es en este período también cuando se establecen los colegios en un sistema formal de escolaridad. Estas nuevas instituciones necesitaban material para fomentar la lectura.  Comienzan a ser un mercado. El proceso de recopilación de los cuentos de hadas, también había tenido lugar en ese siglo. Fue en Alemania, que los hermanos Grima comenzaron su labor forklorica de recoger las raíces alemanas. Ellos dicen que no escriben para niños, sino para adultos. Tras recopilar lashistorias que habían pasado en forma oral de generación en generación publicaron su recopilación de cuentos , los cuales fueron criticados por los pedagogos por su rudeza. No eran para niños. Tras no vender muchas copias de esta gran trabajo, los hermanos Grima hiciern una pequeña compilación, con historias temperadas y con ilustraciones orientada para niños. Fue un éxito total. Esto marcó el nuevo mercado y mostró el interés por la literatura infantil. Esta edición dio el paso para el futuro éxito que tendrían los cuentos de Hans Christian Andersen, los cuentos de Beatriz Potter y los de George Mac Donald. El cuento ya estaba instalado como arma pedágógica para los niños y éstos eran ya un mercado establecido. Fue Mac Donald quien comenzó a escribir novelas, un paso más para este nuevo mercado. The Princess and the Goblin fue el ejemplo más emblemático en esta área. Tanto Tolkien como C. S Lewis consideran esta obra como claves en su vida futura. La fantasía estaba de vuelta en gloria y majestad. Había estado olvidada por varias generaciones y reaparecía desde los romances medievales  y las leyendas a este nuevo mundo en una sociedad industrial. Edith Nesbit También fue clave en este período. También ella estaba vinculada a los movimientos intelectuales del período. Muy cercana a William Morris y a Morris and Company, Nesbit escribió sus historias de fantasía, las cuales alcanzaron también un gran éxito. The Railway Children and The five children and it fueron éxitos de ventas.  

    Es en este contexto que Alicia fue otro aporte a este nuevo mundo que nacía y que sería  enriquecido por todo un mundo de ilustraciones de grandes artistas. Las ediciones posteriores de Alice in Wonderland sería ilustradas por diversos artistas entre los que destacan  Charles Folkard y Arthur Rackham.  Las ediciones serían elegidas por las historias como por los dibujos que las acompañaban. En este sentido cabe destacar que las ilustraciones de la obra de Carroll son uno de los más bellos aportes desde el mundo de la fantasía  a la sociedad real y es por esto que es imposible estar ausente del gran evento que ha hecho Disney. Una película sobre esta historia llevada ala pantalla grande por uno de los directores más  artísticos de la actualidad, Tim Burton, parece imperdible. 

  • Elogio a la Nueva Milicia Templaria

    Elogio a la Nueva Milicia Templaria

    Las órdenes  militares y los Templarios

    El mundo medieval representa el período de consolidación y auge del nuevo ente cultural llamado occidente.  Los elementos constitutivos de esta cultura, el ser grecorromano con su ideal del sabio, el mundo germano con su ideal del héroe y el ethos cristianos con el ideal del santo se funden completamente creando una cultura dinámica,  amplia y  rica.  Esta amalgama ya está madura para el siglo XI y es por eso que en ese período esta nueva cultura busca la expansión. Se incorporan nuevas regiones de Europa al nuevo ente cultural y el llamado de ayuda del emperador de Constantinopla Alexis Comneno a Occidente sirvió para crecer territorialmente hacia el Oriente.  El fenómeno de las cruzadas se entiende desde lo espiritual, recuperar los Lugares Santos; como desde lo estratégico, ampliar las esferas de influencias de la nueva cultura cristiana hacia el oriente. El llamado del papa Urbano II  en Cleremont a los caballeros es el punto inicial del período conocido como Las Cruzadas, que serán una serie de movimientos de Occidente hacia oriente. Sólo la primera cruzada será exitosa. Con ésta se logrará formar un enclave cristiano en la zona, coronado con el Reino de Jerusalén. Tras la caída de este reino todas las otras acciones militares desde Occidente intentarán recuperar lo perdido sin lograr tener éxito. Es en el marco de estas acciones que surgen las llamadas órdenes militares que funden los ideales del siglo del monacato y la caballería.

    La primera expedición de cruzados es liderada por Godofredo de Bouillon y logra recuperar los Santos Lugares que habían estado en manos de  los musulmanes por cuatrocientos años en el 1099. Hay que entender que las peregrinaciones nunca se había cortado del todo y que las motivaciones para la expedición eran variadas. Si es cierto que los caminos de peregrinación eran peligrosos y muy sufridos.  Es en este contexto que surge la primera orden militar – la de los Hospitalarios, fundada por mercaderes de Amalfi en el año 1084,  que buscaba dar refugio y cuidado a los peregrinos en este tortuoso camino. La orden recibió el nombre de la Orden de San Juan del Hospital de Jerusalén y recibió como lugar para operar  un edificio al lado de la Iglesia del Santo Sepulcro, el cual fue consagrado a  San Juan Bautista. En el 1119 los sarracenos dan muerte a más de 300 peregrinos y toman cerca de 60 prisioneros, con lo que nace la idea de crear una orden para proteger el camino de los peregrinos a Tierra Santa.

    La orden fue fundada por Hugo de Payens, noble de la zona de Champagne junto a ocho jóvenes más. No tenemos certeza de todos los nombres de los fundadores. Sabemos  que entre ellos estaban Godofredo de Saint Omar y Andrés de Montbard, quien era tío de Bernardo de Claraval, una de las personalidades más importantes del siglo XII, cuya influencia sería determinante para el futuro de la orden. Siempre se ha hablado del origen humilde de la orden, sólo 9 caballeros jóvenes. Hay que tener en cuenta que un caballero no implicaba una sola persona, sino que un séquito. Estos nueve  compañeros son recibidos por el Rey de Jerusalén , Balduino II , quien les otorga  un espacio en lo que era conocido como el antiguo Templo de Salomón, que los musulmanes habían convertido en la mezquita de Al- Aksa.  Aunque ellos se denominaban  Pauperis Conmilitones Christi, los pobres caballeros de Cristo, comenzaron a ser llamados los caballeros del templo – Milites Templi Salomonis.

    En el 1127 Hugo de Payens con dos compañeros van a Roma a solicitar la autorización del Papa Honorio II para constituirse como orden religiosa.  Reciben el apoyo de San Bernardo de Claraval, quien escribe un opúsculo ensalzando las virtudes de la orden, De Laude Novae Militiae (elogio a la Nueva milicia Templaria). Se reune un concilio en Troyes para regular los detalles de  su organización.  Aquí se redactó una regla para la nueva orden basada en al regla de San Benito, según la versión reformada pocos años antes – la cisterciense, por lo que adoptaron hábito blanco al que más tarde se le añadiría la cruz roja.  Bernardo se refiere  a la nueva milicia como “aquella que reviste su cuerpo con armadura de acero y su espíritu con la coraza de la fe que combaten a doble frente contra los hombres de carne y hueso y contra las fuerzas  espirituales del mal”.  Se levantan así como las fuerzas especiales de elite de Cristo, los más disciplinados guerreros de la cristiandad. Contaban con los tres votos tradicionales pobreza, castidad y obediencia al que se le sumaba un cuarto voto especial de contribuir a la conquista y conservación de la Tierra Santa.  Era gente religiosa que seguía una regla, pero no eran monjes, ya que no vivían en monasterios.

    La orden confirmó sus privilegios a través de tres bulas papales que les otorgaban a la orden una autonomía hasta entonces no conocida. Dependían directamente del papa, lo que los hacía independientes de los obispos. Se les excluía de la jurisdicción civil y eclesiástica. Podían tener sus propios capellanes y sacerdotes que pertenecían a la orden.  Se les permitía además tener bienes y recaudar dinero a través de limosnas en las iglesias. Tenían derechos especiales sobre las conquistas en Tierra Santa, podían construir fortalezas e Iglesias propias.  Todo esto les daba una enorme independencia y un gran poder.

    En cuanto a su estructura la orden tenía distintos tipos de miembros. En el primer nivel estaban los caballeros que pertenecían a la nobleza, que eran los únicos que usaban ropajes blancos. Todos los otros niveles vestían de gris.  En el segundo nivel estaban los sargentos y escuderos que eran auxiliares reclutados de la burguesía y del pueblo. Una tercera categoría de miembros eran los sacerdotes, que eran los responsables del oficio religioso. Y finalmente en el escalón más bajo de los miembros estaban los servidores que eran  artesanos, criados y ayudantes. Sólo en este nivel podía haber mujeres.  El maestre tenía el poder del abad, debía tener en sus manos  el bastón y el vergajo para azotar los vicios  de los que fallan.  Es él quien ve que se obedezca la regla y es obedecido por los hermanos.  La orden estaba además ordenada en provincias estando la capitana en Jerusalén y existiendo  comanderías en occidente.

    La regla establecía que  el servicio comenzaba con la oración y el culto divino y hacía énfasis  en la idea que “finalizado el servicio que nadie se espante de ir a la batalla”. Del mismo modo, establece fórmulas para suplir los horarios de las oraciones y misas en caso que la guerra no permita su correcta realización. Se establece cuales son las armas que pueden y no pueden usar y las acciones que deben obviar. Se trata de una regla de disciplina total. “Ningún hermano debe bañarse, ni cuidarse, ni tomar medicina, ni ir a la ciudad, no correr a caballo sin permiso” Se les recuerda que han abandonado su propia voluntad y que nada es meas agradable a Cristo que la obediencia. Deben ser un ejemplo de caridad y de sabiduría, la máxima aspiración de los caballeros del siglo. La regla hace un llamado abierto a más caballeros a integrarse.

    Es así como la orden creció enormemente. El contar con el apoyo del hombre más importante de la época, Bernardo de Claraval fue una catapulta de popularidad y le valió la rápida aprobación papal. Las familias más importantes ingresaron a alguno de sus hijos  a la orden y donaron territorios  a la misma. Rápidamente la orden se hizo enorme y poderosa.  La mayoría de sus bienes se acumularon en occidente y eran explotados por los miembros de la orden para generar recursos para su fin, la protección y defensa de Tierra Santa.  Llegó a contar con más de 9000 encomiendas (pequeñas parcelas) en occidente que eran explotadas para generar recursos. Contaban incluso con molinos, bien escaso y de alta demanda en la época. En oriente construyen fortalezas bélicas de gran simpleza, que no tienen comparación con las exuberantes e imponentes fortalezas hospitalarias de la ruta de las cruzadas.

    Sabemos que su función era proteger a los peregrinos en al camino a Tierra Santa.  Las fuentes nos hablan por primera vez de la acción de los Templarios en  el sitio de Ascalón en el 1153,  bajo el reinado de Balduino II, donde se dice que murieron todos, hasta el  maestre.  Esto es previsible si uno mira la regla. La obediencia marcaba todo, “ningún hermano podía abandonar el campo de batalla”. El mariscal era  la máxima autoridad en el campo de batalla y era quien llevaba el  gonfalón, el cual debe permanecer siempre en pie.

    Hattin representó la pérdida del reino de Jerusalén. Se dan una serie de eventos que permiten por un lado la unión de los pueblos musulmanes y la debilidad del reino cristiano que culminarán con la pérdida del reino latino de Jerusalén.  Se une el mundo musulmán en torno a un kurdo, Saladino en un momento de gran debilidad del reino cristiano, Balduino IV es leproso y no tiene descendencia. Muere en el 1185.  El poder pasa a su hermana Sibila, casada con Guy de Lusignac, quien no cuenta con buena fama. Ella nombra como regente a Raimundo III, conde de Tripoli, quien es un gran enemigo del maestre del temple, Gerard de Ridenfort. De este modo el maestre del temple se une a Guy de Luisignac para enfrentar a Raimundo III.  En este estado de desunión se produce un hecho desafortunado que da la escusa a Saladino para atacar.  Rainald de Chatillón, caballero feudal, considerado un señor bandido, ataca una caravana egipcia, con lo que le da la escusa  a Saladino para la guerra abierta. Guy de Lusignac ordena al ejercito ponerse en marcha hacia las lomas de Hattin. Saladino quema los alrededores, los cristianos son rodeados y derrotados. Se pierde Jerusalén.  El reino latino es reducido, pero aún subsiste. La resistencia es tomada por las órdenes militares y es comandada desde San Juan de Acre. Los Templarios ocupan la primera línea de la segunda cruzada al lado del rey inglés Ricardo Corazón de León, quien es reconocido por el propio Saladino como un digno contrincante. A pesar de esto los Santos Lugares nos son recuperados en esta segunda cruzada y tras la muerte de Ricardo poco después muere también Saladino. Las siguientes cruzadas tampoco serán exitosas. La cristiandad nunca más peleará unida. Las divisiones internas impiden el éxito en las cruzadas posteriores. Serán muchas veces los intereses personales lo que primarán sobre la causa común. Las órdenes militares jugarán un papel fundamental en las próximas inscursiones hacia Tierra Santa. Para la tercera cruzada en el 1190 en San Juan de Acre se fundará la orden de los caballeros teutónicos, formadas por caballeros alemanes que posteriormente se instaurarán en la fortaleza de Montfort en Acre.

    En las cruzadas posteriores los caballeros Templarios se opondrán al emperador alemán Federico II Hohenstaifen, quien por su parte contará con el apoyo de los caballeros teutónicos y hospitalarios.  En el Emperador alemán se encarna la guerra civil entre los güelfos, partidarios del papa y los guibelinos a favor del emperador. Tierra Santa pasa a ser un campo cerrado donde se enfrentan de modo permanente  los intereses temporales.  Luego con las cruzadas de San Luis de Francia se logra una cierta unión, pero pronto florecerán las pugnas comerciales entre las ciudades italianas ahora quienes mueven las próximas cruzadas.  Esto hace tomar posturas a la cristiandad. Los caballeros hospitalarios toman partido por Génova y los caballeros Templarios por Venecia y Pisa. Sin unión el objetivo común de recuperar los lugares santos es imposible.  En el 1291 cae San Juan de Acre, último enclave de occidente en oriente con lo que las órdenes militares tienen que concentrar su acción en occidente y pierden en gran parte su razón de ser.

    Las labores de la órdenes militares fuera de Tierra Santa se concentrarán en diversas actividades. Los Caballeros Hospitalarios se dedicarán al cuidado de los enfermos en varios enclaves de la cristiandad. La Orden Teutónica del Hospital de Santa María de Jerusalén, conocidos como caballeros teutónicos seguía el modelo de los Templarios y de los caballeros de San Juan. Sus acciones se ampliaron hacia los paganos de las fronteras de Prusia y recibieron como feudo papal las zonas del mar Báltico, desde Finlandia a la Pomerania en Polonia. Asimismo surgirán nuevas órdenes en torno a la lucha de la cristiandad contra los infieles. España de la reconquista musulmana será un escenario para estas nuevas órdenes. Entre las órdenes más importantes surgidas en España destaca la de Calatrava, fundada en el 1158 por el abad cisterciense Raimundo de Fitero tras la defensa de la plaza de Calatrava de los moros. Asimismo la orden de Alcántara también estará ligada al mundo cisterciense y es aprobada en el 1177. La orden de Santiago surgirá como una cofradía en torno a Fernando II de León y a diferencia de las otras se acogía a la regla de San Agustín y añadía a sus roles la actividad hospitalaria para los peregrinos del camino de Santiago.  En este ámbito se complementarán con los templarios quienes tras perder Jerusalén protegerán el camino de peregrinación de la ruta de Santiago. Otras órdenes se constituirán para combatir la herejía cátara en el sur de Francia.

    Son sin duda los Templarios la orden más conocida e importante. Su fama se debe a su gloria en vida y a su trágica muerte. Fuera de Tierra Santa y una vez perdido el Reino Latino en Oriente tendrán importantes labores políticas y económicas en todos los reinos de la cristiandad. No es exagerado decir que eran  “ los banqueros de Europa”. Su naturaleza de constitución y su independencia como orden les permitió acunar gran cantidad de bienes en occidentes, los cuales eran explotados por la orden para financiar las cruzadas y su rol de defender a los peregrinos en el camino a Tierra Santa.  Tenían ingresos ordinarios que provenían de la explotación de más de 9000 encomiendas que la orden poseía en Europa e ingresos extraordinarios fruto de colectas anuales y donaciones que la orden recibía esporádicamente. Debido a su experiencia en administrar grandes cantidades de dinero y en su vasta experiencia en transferir montos desde occidente a oriente, comenzó a ser común que  muchos fieles les entregaran bienes muebles e inmuebles a título de deposito para su resguardo.  Del mismo modo, la orden cumplía la  labor de prestatarios a interés justo. Hay que tener en cuenta que la Iglesia desde muy temprano había establecido la diferencia entre el interés justo, basado en la pérdida del valor del dinero en el tiempo y la usura, el excesivo interés. La usura estaba prohibida, no el préstamo a interés. Los templarios llegaron a ser los mayores prestamistas a quienes realmente mostraban garantías reales de poder pagar. No eran prestamos blandos, sino que sumamente estrictos. Los usureros pedían menos garantías  y por lo mismo cobraban más intereses. Para facilitar sus labores bancarias los templarios inventaron varios instrumentos financieros usados hasta hoy como las letras de cambio, cheques de viajero, valores en custodia, cartas de crédito

    Para fines del siglo XII la capitana, ahora en Paris, era el lugar donde se manejaban todas las finanzas del reino de Francia. Era la depositaria del tesoro real y el lugar donde se administraba la cámara de cuentas. Incluso el rey tenía con ellos una especie de cuenta corriente desde la cual abastecía sus finanzas personales y administraba su reino. Del mismo modo los templarios se convirtieron en grandes consejeros de casi todos los reyes de Europa, lo que les daba además un gran poder político. No es exagerado decir que eran la institución más poderosa y rica de toda la cristiandad medieval.

    El Viernes  13 de Octubre de 1307 al alba, todos los templarios de Francia fueron arrestados en sus encomiendas. Había transcurrido sólo 16 años desde la caída de San Juan de Acre.  El arresto se basaba en acusaciones que había llegado a oídos del rey de Francia, Felipe el Bello y la orden establecía apresarlos hasta el juicio y la confiscación de los bienes de la orden.  De este proceso hoy se sabe mucho. La documentación permite recrearlo casi en forma íntegra. Es paradójico ver que se sabe más del fin de la orden que de su propia existencia. Se trata de un proceso vergonzoso, manipulado por los intereses del rey de Francia ayudado por el abogado Guillermo de Nogaret, quien ayudó al monarca en varios temas complejos y vergonzosos, como el juicio contra el papa Bonifacio VIII y la cruzada contra los Albigenses. Felipe el Bello fue un rey complejo y enigmático, obsesionado con el poder y el dinero. Instauró devaluaciones financieras en el reino de Francia según sus necesidades, expulsó a los judíos en 1306 y se quedó con los dineros de éstos. Se enfrenta al papa Bonifacio VIII por pugna de poder, una vez que éste hizo énfasis en su poder temporal, lo que culminó en un proceso de herejía contra el papa, en la cual Guillermo de Nogaret fue parte. Para el siglo XIV si una persona quería sacar de circulación a otra lo acusaba de herejía. Con esto pasaban a un juicio con la Iglesia y el tribunal de la inquisición. Esto se usó en varias oportunidades políticamente. En el caso del papa, tras ser acusado de herejía será  trasladado a Francia donde muere. Las presiones del rey de Francia logran que el conclave nombre a un papa francés,  Beltrán de Got, quien asume como Clemente V y es invitado a residenciarse en  Avignon, con lo que comienza el llamado pontificado avignonense. Felipe en su obsesión por lograr convertir a Francia en una potencia de primer orden buscará recursos financieros a toda costa para lograr su objetivo y manipulará muy bien a la opinión pública validando su actuar en forma permanente, lo que lo hacen un rey muy moderno.

    El arresto de los templarios se basa en “presunciones y violentas sospechas” que emanan de denuncias de un tal Esquieu de Flyran, nativo de Beziers, quien habría recibido la información de un templario prisionero. Este ciudadano va con las noticias a donde el Rey de Aragón , quien desestima las acusaciones. Tras esto se acerca a Felipe el Bello , quien ve en estas una oportunidad. El y su reino estaban endeudados con la orden y además un juicio en contra de la orden podía resultar algo sumamente conveniente para su objetivo de búsqueda de dinero. La investigación estuvo a cargo del confesor del rey el inquisidor Guillermo de Paris, quien se limita a interrogar a los templarios tras haberlos arrestado. Guillermo de Nogaret se encarga de conseguir los testigos en contra de la orden. Para el 14 de octubre las acusaciones se hacen públicas a través de un manifiesto real. Se los acusa de apostasía, ultraje a Cristo, Ritos obscenos, sodomía, idolatría, entre otras. Se basan principalmente en el rito de admisión de los nuevos hermanos, a quienes, según los testigos, se los obligaba a renegar de Cristo tres veces y a escupir sobre la Cruz. Se les acusa también de adorar a una estatuilla que a los largo del juicio va mutando, un tal Bafomet. Por su parte Felipe manda a cartas a los príncipes europeos para que sigan sus acciones contra la orden, cosa que no obtiene buenos resultados.

    Entre el 19 y el 24 de noviembre 138 templarios son interrogados por Guillermo de Paris. 36 de ellos mueren a causa de las torturas y solo 3 negaron los crímenes. Tras esto el papa Clemente V a través de la Bula Pastoralis Praeminentie, llama  a los príncipes cristianos a arrestar a los templarios. Felipe reclama usando la opinión pública que los culpables no han sido castigados. El quería la supresión de la orden y que los bienes de ésta pasasen al reino de Francia.  La comisión eclesiástica es favorable al rey. Se logra organizar la defensa templaria. Jacques Le Molay, Maestre de la orden declara y se muestra con evidencia que las declaraciones obtenidas son a causa de  las torturas. A pesar de esto 54 templarios son condenados a muerte en la hoguera por herejes relapsos, reincidentes. Tras esta primera quema de “herejes” muchos templarios confesaron aterrorizados. A pesar de esto la defensa seguía constituyéndose. Para 1311 la investigación eclesiástica es declarada cerrada y la orden es suprimida a través de la Bula Vox in Excelso y los bienes de la orden entregados a través de la bula Ad Providam a la orden de los hospitalarios. Felipe no había logrado salir con la suya.  La orden no fue considerada hereje, pero el papa considera que tras un juicio tan escandaloso la opinión pública ya no permitiría la reivindicación de la orden. En 1314 los principales dignatarios de la orden son condenados a muerte. Nace la idea de “ la maldición del templario”. Jacques le Molay una vez condenado a la hoguera habría maldito al rey y al papa que en menos de un año ambos morirían, cosa que se cumplió. Además habría maldito a la estirpe de Felipe, lo que inspirará las famosas novelas de “Los Reyes Malditos”.

    Sobre los templarios se han tejido muchos mitos. Se dice que mientras ocuparon el templo de Salomón habrían escavado y que habrían encontrado algo…cosa que da para pensar lo que sea. Se habla del Arca de la Alianza y el Santo Grial. Del mismo modo la idea de un gran tesoro que luego habrían trasladado, según teorías pseudo históricas incluso a  Norteamérica. Se cuenta que la flota de los templarios tras el aprisionamiento de la orden habría desaparecido misteriosamente. Hoy sabemos que dicha flota no existió. Que la orden sólo contaba con dos barcos propios y no con una flota , ya que  subarrendaba embarcaciones según necesidad.

    Muchos intentan hoy vincular a Templarios y masones. Es fundamental tener en cuenta que son agua y aceite. El temple es una institución que nace del seno de la Iglesia católica como brazo derecho del papado para proteger el camino de los peregrinos a tierra santa y une los ideales medievales de monacato y caballería. Los masones son células de racionamiento que surgirán tras el auge del racionalismo y la separación de la fe y la razón como vías de verdad. Se constituyen como agrupaciones que ensalzan al ser humano y sus logros . Si bien se cree en la existencia de un Dios Creador, el gran Arquitecto, este se fue y el mundo ya no le necesita para funcionar. Ya no es un Dios providente. Por lo mismo se enfrentarán a un gran enemigo visible, la Iglesia dogmática y se levantarán como entes anticlericales por excelencia.  Son miles los libros que unen a estas organizaciones. Los templarios murieron en auge y por tanto son un mito. Siempre es bueno vincularse con los mitos.

    La orden de San Juan la que se quedó con los bienes de los templarios. Hoy son conocidos como los caballeros de Malta y se dedican a obras benéficas.  Muchas órdenes desaparecieron junto al sentido de cruzada y las que se mantienen hasta hoy son sólo una sombra de su antiguo esplendor. Murio la caballería y con esta el ideal del caballero cristiano.

    Textos

    Pero los soldados de Cristo combaten confiados en las batallas del Señor, sin temor a pecar cuando vencen al enemigo ni por poner en peligro la propia vida, porque la muerte que se da o recibe por amor de Cristo, lejos de ser criminal, es digna de mucha gloria. Consiguen además dos cosas: por una parte, se hace una ganancia para Cristo, por otra es Cristo mismo lo que se adquiere; porque este recibe gustoso la muerte de su enemigo en desagravio y se da con más gusto aún a su fiel soldado para su consuelo. Así, el soldado de Cristo mata seguro a su enemigo y muere con mayor firmeza. Se sucumbe, sale ganador; y si vence, gana Cristo, porque no lleva sinrazón la espada, pues es ministro de Dios para ejecutar la venganza sobre los malos y defender la virtud de los Buenos

    Bibliografia

    • Barber, Malcolm. El Juicio de los templarios. Complutense, España 1999
    • Nicholson, Helen. Los Templarios: Una Nueva Historia. Ed Crítica España, 2006
    • Claraval, Bernardo y Pernoud, Regine. Elogio a la Nueva Milicia Templaria; Los Templarios. Ed, Siruela, España 2005
    • Demurger, Alain. Caballeros de Cristo: Templarios, Hospitalarios, teutonicos y demas ordenes militares en al Edad Media ( siglos XI a XVI) Universidad de Granada, 2006
  • La Sirenita se fue al cielo

    La Sirenita se fue al cielo

    En otras ocasiones hemos reflexionado sobre los cuentos de hadas y sobre el enorme potencial educativo que estos poseen. En esta oportunidad queremos detenernos en el análisis y comentario del cuento “La Sirenita” de H.C. Andersen, el cual nos muestra una visión sobre el amor humano que difícilmente puede encontrarse en otros relatos, pero además expresado con una belleza y calidad literaria excepcional. No es inusual encontrarse con comentarios que tienden a menospreciar estos cuentos como si fuesen para niños o que por su exceso de fantasía no tendrían otra finalidad más que entretener, cuando en realidad, son cuentos que contienen profundas verdades sobre el hombre, sobre el mundo y sobre Dios que no podemos dejar de descubrir y apreciar. Este, por otra parte, es conveniente analizarlo dado que la idea que tenemos de él está asociada con la película de Disney del mismo nombre estrenada en 1989 y que poca relación guarda con la versión original. 

    “En el fondo del más azul de los océanos había un maravilloso palacio en el cual habitaba el Rey del Mar, un viejo y sabio tritón que tenía una abundante barba blanca. Vivía en esta espléndida mansión de coral multicolor y de conchas preciosas, junto a sus hijas, cinco bellísimas sirenas”. Así comienza este cuento que nos hará vivir un viaje de ascenso, desde el fondo del mar hasta más allá de la superficie. Una búsqueda de plenitud y felicidad que supondrá para la Sirenita una entrega y una renuncia total. Veremos si lo consigue. 

    Las sirenas son, según leemos en la Odisea de Homero, unos seres mitológicos, mitad mujer y mitad pájaro, que a través de su canto atraen a los marineros y se los devoran.  Ulises sigue las instrucciones de Circe para poder superar el obstáculo que ellas representan. Las sirenas de Andersen poco tienen que ver con estas. En primer lugar, son mitad mujer y mitad pez y no buscan devorar a los hombres, sino más bien, estar lejos de ellos porque los consideran peligrosos, pero todas al cumplir quince años tienen la posibilidad de ir a ver el mundo de ahí arriba. La Sirenita, la menor de todas, tiene que esperar más que el resto, pero guarda en su corazón un deseo profundo de contemplarlo. “¡Cuánto me gustaría salir a la superficie para ver por fin el cielo que todos dicen que es tan bonito, y escuchar la voz de los hombres y oler el perfume de las flores!”. Tiene un deseo de cielo, un deseo de algo que está más arriba y que colma sus ansias de felicidad. Este “cielo” anunciado, no es otra cosa que la manifestación de su deseo de plenitud, que se va haciendo más grande a medida que sus hermanas le van contando lo que viven allá arriba. Ella sabe esperar, ella, a diferencia de Ariel, la protagonista de la película de Disney, no es impaciente ni desobediente, sino que guarda en su corazón una sabia esperanza. Sabe y confía que llegará su tiempo y empieza a vivirlo en lo profundo del mar.

    Por fin llega el anhelado día. Su padre le anuncia que ya puede subir y le advierte de los peligros que puede encontrarse. Ella, luego de besarlo, se pone a nadar a toda velocidad. Al salir a la superficie, entre el brillo del sol y el colorido del paisaje, advierte la presencia de un barco en el que aprecia la belleza de un Príncipe que celebra una gran fiesta. La Sirenita se enamora profundamente. En los cuentos, no hay tiempo para poder desarrollar el paso del enamoramiento al amor real. Aquí se expresa en un solo acto. La Sirenita no está solo cautivada por el físico del Príncipe, sino que lo ama verdaderamente. Pronto, la alegría de la fiesta se acaba por una gran tormenta que hunde el  barco. El Príncipe, inconsciente, es rescatado por la Sirenita que lo ama aún más intensamente y no quiere separarse de él. Pero en ese momento, unas voces de mujer la obligan a esconderse entre las rocas. “-¡Corran! ¡Corran! -gritaba una dama de forma atolondrada- ¡Hay un hombre en la playa! ¡Está vivo! ¡Pobrecito…! ¡Ha sido la tormenta…! ¡Llevémoslo al castillo! ¡No! ¡No! Es mejor pedir ayuda…”. El Príncipe reacciona y lo primero que ve es el hermoso semblante de la más joven de las damas. “-¡Gracias por haberme salvado! -le susurró a la bella desconocida”. La Sirenita, “pausadamente nadó hacia el mar abierto; sabía que, en aquella playa, detrás suyo, había dejado algo de lo que nunca hubiera querido separarse”. Esto es lo que le pasa al que ama, que nunca quiere separarse del amado. Ella hubiera permanecido allí, a su lado, viviendo para el Príncipe y sintiéndose amada por él. Pero tuvo que dejarlo, sabiendo incluso que nunca podría volver a estar a su lado. No obstante, ella estaba dispuesta a luchar por lo que amaba. ¿Lo estamos nosotros?

    Su dolor le lleva a recurrir a la Hechicera de los abismos. Ella le puede dar la posibilidad de convertirse en una mujer con piernas de verdad y así poder amar al Príncipe convertida en mujer, pero, ¿a qué precio? Le dice la Hechicera: “¡Por consiguiente, quieres deshacerte de tu cola de pez! Y supongo que querrás dos piernas. ¡De acuerdo! Pero deberás sufrir atrozmente y, cada vez que pongas los pies en el suelo sentirás un terrible dolor”. La Sirenita es puesta a prueba, si quiere amar, tiene que aceptar el sufrimiento. Esto que en principio nos parece una terrible proposición de una bruja malvada, no es otra cosa que lo que cada hombre, lo que cada uno de nosotros, debe enfrentar cuando se decide verdaderamente a amar. El amor va ligado íntimamente al sufrimiento. No es posible concebir el amor sin aceptar que puede conllevar dolor, pérdida, renuncia. Decir “no” a la propuesta, nos encierra en nosotros mismos y nos incapacita para amar. Querer amar, pero sin aceptar lo que ese amor puede suponer, es querer un “amor a medida”, a medida de nuestro gusto y capricho. Te amo, siempre y cuando…, te quiere, solo si… Esta condicionalidad no es propia del amor propiamente humano. La Sirenita, sin dudarlo, acepta, ella ama de verdad. 

    Pero la exigencia es aún mayor. Sigue diciendo la hechicera: “¡No he terminado todavía! -dijo la vieja-. ¡Deberás darme tu hermosa voz y te quedarás muda para siempre! Pero recuerda: si el hombre que amas se casa con otra, tu cuerpo desaparecerá en el agua como la espuma de una ola”. Terrible propuesta, pero muy real. El amor verdadero es un amor que exige la renuncia de sí mismo. Amar es darse, entregarse a sí mismo a aquel al que uno ama. La voz de las sirenas es símbolo de su propio ser, de lo que ellas son en realidad. Una sirena sin su maravillosa voz es como un ave sin alas. Se pierde su razón de ser. Por eso, renunciar a la voz es renunciar a sí misma, pero no por masoquismo, sino por amor. Es darse para tenerse completamente. Lo que en realidad nos constituye, nos define, es el amor que somos capaces de vivir. Y la Sirenita dice sí. La Sirenita ama hasta el extremo de renunciar a sí misma, aun sabiendo que su amor puede no ser correspondido. No ama porque la aman, no ama, con la seguridad de que todo irá bien, de que no sufrirá, de que será correspondida y se lo pasará bien con el Príncipe, ama porque quiere darse, quiere entregarse completamente para hacer feliz a aquel que es objeto de su amor. Es la máxima incondicionalidad en el amor. Así es el amor de esta muchacha mitad niña, mitad mujer. 

    Lo que sigue a continuación es desgarrador. La Sirenita va en busca del príncipe, pero cuando intenta caminar cae desmayada del dolor que le anunció la hechicera. Siente como cuchillos que le atraviesan los pies. Al despertar, el Príncipe la encuentra y la lleva a su casa, donde comienzan a labrar una amistad. Pero mientras más crece el amor de la Sirenita, más entiende que quien está en el corazón del Príncipe es aquella mujer que él contempló en su naufragio. Mujer que finalmente aparece en la vida del Príncipe y que él hace su esposa. El dolor de la Sirenita es mayúsculo. Sabe que se quedará sin nada, que tendrá que desaparecer como espume de una ola. Y acepta su fatalidad con la convicción de que ha amado y se decide a lanzarse al mar. Pero aún quedaba algo más. 

    Las hermanas de la Sirenita le ofrecen una oportunidad de recuperar su vida, una oportunidad de volver a recuperar su cola de pez y no tener que convertirse en espuma de olas. Para eso le ofrecen un puñal mágico que consiguieron de la Hechicera a cambio de su propio pelo. Sirenita debe matar al Príncipe y recuperará su vida. Pero, ella ama de verdad y el que ama quiere el bien del amado. Es incompatible ese amor con procurar algún mal para aquella persona que se ama. “Sujetando el puñal, se dirigió hacia el camarote de los esposos. Pero cuando vio el semblante del príncipe durmiendo, le dio un beso furtivo y subió de nuevo a cubierta. Cuando ya amanecía, arrojó el arma al mar, dirigió una última mirada al mundo que dejaba y se lanzó entre las olas, dispuesta a desaparecer y volverse espuma”. Su entrega es total, su donación alcanza hasta el olvido total de sí misma por amor. Pudo salvarse, pero era a costa de terminar con su amado y no era posible. ¿Vale la pena amar de ese modo, entregarse de esa manera, para nada? La respuesta la da el final del cuento. Nunca es para nada. Es para conseguirlo todo, porque el amar de ese modo constituye la verdadera felicidad si está puesto en el objeto adecuado. “-¡Sirenita! ¡Sirenita! ¡Ven con nosotras!”. Las voces son de las hadas del viento. Ellas no tienen alma, pero su misión es ayudar a quienes han demostrado amar de verdad, a quienes han demostrado buena voluntad. “¡Ven con nosotras! -¡Tú has hecho con tu corazón los mismos esfuerzos que nosotras, has sufrido y salido victoriosa de tus pruebas y te has elevado hasta el mundo de los espíritus del aire, donde no depende más que de ti conquistar un alma inmortal por tus buenas acciones! -le dijeron”. 

    El amor de la Sirenita no ha sido en vano, sus buenas acciones, su amor incondicional, su aceptación del sacrificio y de la entrega es lo que le da la verdadera felicidad que es eterna y no perecedera. “Se oyeron de nuevo en el buque los cantos de alegría: vio al Príncipe y a su linda esposa mirar con melancolía la espuma juguetona de las olas. La Sirenita, en estado invisible, abrazó a la esposa del Príncipe, envió una sonrisa al esposo, y en seguida subió con las demás hijas del viento envuelta en una nube color de rosa que se elevó hasta el cielo”. Lo ha conseguido, ha amado hasta el final, ha tenido incluso buenos sentimientos por la esposa del Príncipe, por aquella que le arrebató su amor, ha amado al mismo Príncipe hasta el final y por eso “se elevó hasta el cielo”. Sí, la Sirenita se fue al cielo, la Sirenita alcanzó la felicidad, la que propiamente busca el hombre, que no es necesariamente haber conseguido un amor humano, sino haber vivido hasta la perfección la entrega de sí misma a otro. Sí que podría parecer un final poco feliz, sobre todo en relación con el final de Disney en el que terminan casándose y juntos para siempre. Pero, aquí se trata de la felicidad del Príncipe que está junto a su esposa y de la perfección y realización de la Sirenita por el amor. Muchas veces pensamos que la felicidad está en que se haga nuestra voluntad y la Sirenita nos enseña que está más bien en entregar nuestra voluntad por amor a otro.  

  • La Red Cultural o la inutilidad de una revista

    La Red Cultural o la inutilidad de una revista

    Esta es una revista inútil. Sí, sí, ha leído bien. Es una revista que no sirve para nada, con el agravante de que exige para su lectura una especial concentración, contiene textos arduos que requieren en muchos casos volver a releer algún párrafo, los temas son profundos y de tiempos remotos e incluso se puede encontrar algún texto en latín, todo ello en un mundo marcado por el utilitarismo y el pragmatismo que exalta el valor de lo útil, de lo práctico, en el que triunfan los mensajes cortos, las redes sociales, la abundancia de información, la extensión de la tecnologías, etc. Sí, la revista Red Cultural parece de otra época y me reafirmo en su inutilidad, pero precisamente por eso, (y lo digo otra vez), precisamente por eso, es tremendamente necesaria y no podemos prescindir de ella. No, no podemos.

    La sociedad actual está dominada, es fácil entenderlo,  por el homo aeconomicus (se lo dije, habría latín), por la primacía de lo práctico. Todo el mundo moderno, desde Descartes en adelante, ha ido absolutizando la práxis sobre la theoría (¡uy, ahora en griego, qué barbaridad!) y ha ido transformando al hombre en un dominador de la naturaleza, la cual aparece solo como fuente de beneficio y riqueza. La exaltación de este modo de entender la realidad es alcanzada por Marx al proclamar aquello de que a los filósofos ya no les tocaba contemplar o pensar el mundo, sino transformarlo (vaya que lo transformó el amigo Carlos, al punto que aparecieron realidades nuevas como el Gulag y otras lindezas). En este contexto aquello que no tenga utilidad, que no sea práctico, que no reporte algún beneficio concreto, carece de valor. Leída así la afirmación inicial sobre esta revista, podría hacer pensar que no es valiosa o que podemos prescindir de ella. Pero ya hemos dicho que es precisamente (y lo dije dos veces, con esta tres), todo lo contrario. Expliquémonos (se pone arduo, le aviso): 

    Hablando sobre los bienes humanos, sobre aquellas cosas más convenientes para el hombre, Tomás de Aquino, siguiendo a Aristóteles (¡qué autores más antiguos que cita este hombre!), afirma que si se considera la razón de bien de forma más elevada y universal, encontramos que puede dividirse el bien en tres tipos. Y esto porque el bien, que es aquello apetecible, es fin de la tendencia del apetito (le advertí que era arduo). De esta manera puede considerarse como bueno, tanto el fin o término del movimiento del apetito, como los medios que permiten conseguirlo. Haciendo la salvedad de que el fin puede considerarse de dos modos: Uno, como aquello a lo que uno se dirige, como puede ser un lugar a una forma; otro, como reposo en aquello a lo que uno se dirige (lea otra vez el párrafo si es necesario). Lo explicamos. Es bueno tanto el vino (si es chileno, mejor y lo he comprobado estando lejos), como el disfrutar de tomárselo. Uno es el término del apetito (vino), otro es el reposo en su posesión (tomárselo). Pues bien, de acuerdo a ello tenemos que lo que es apetecido como medio para conseguir el fin último de la tendencia del apetito, se llama bien útil; y lo que es apetecido como fin último de la tendencia del apetito, se llama bien honesto, porque se llama honesto a aquello que es apetecido por lo que es. Aquello en lo que termina la tendencia del apetito, es decir, la consecución de lo buscado, es el bien deleitable. Bien útil, bien honesto y bien deleitable. El primero es el bien medio, aquel que sirve para otra cosa, aquello que no se quiere por sí mismo, que no está en él la razón de por qué lo queremos, sino que dicha razón está en aquello que el bien útil me da. El medio o instrumento lo amamos solo para poder conseguir lo que verdaderamente amamos, lo honesto. Solo este es lo que vale por sí mismo, lo que no es querido para otra cosa sino por el valor intrínseco que él posee y cuya posesión causa gozo o deleite. 

    Se aprecia entonces claramente que lo útil o práctico, lo que causa o trae algún beneficio, es verdaderamente un bien, pero no el único y exclusivo, ni el más perfecto, sino un bien que tiene su razón y justificación en la posibilidad de conseguir bienes en los que el espíritu humano repose y descanse. Afirmar que si algo no tiene utilidad es algo carente de valor, es olvidar que los bienes humanos no se reducen al mero “bien medio”, que la riqueza de lo humano se nutre y crece sobre todo por lo que vale por sí mismo, por lo honesto, por lo “inútil”, que no vale para otra cosa, porque lo amamos por sí mismo (creo que se entendió, y si no pregúntese a sí mismo “¿para qué sirven mis amigos?”, y descubrirá lo absurdo de la pregunta. ¡Ah! y no intente decir que “sirven” para pasar buenos ratos o que “sirven” porque me alegran la vida, porque estaría absolutizando el bien útil. No sirven, pero son lo más valioso que tenemos). Un claro ejemplo: el poeta ama más la poesía que el lápiz, pero sin este no escribe aquella. El lápiz es útil, la poesía, honesta o también, puede decirse, que es inútil (sí, no se angustie, puede decirse “inútil”). ¿Puede alguien decir que no es valiosa la poesía o que es menos valiosa que un lápiz? No, precisamente porque la queremos por ser poesía, por ser lo que es, es más valiosa y necesaria para el ser humano. La inutilidad de la poesía es la razón de su valor y dignidad. Podemos vivir sin lápices, pero no sin los versos de los poetas, como este de Salinas: “¿Qué hermoso el mundo, qué entero si todo, besos y luces, y gozo, viniese solo de ti!”. (Para entretenerse y descansar: imagine que un volcán entra en erupción en Madrid. ¿Qué intentaría salvar: Una lavadora, un coche Audi A7, un computador, o Las Meninas de Velázquez? Ojo: Las futuras generaciones no le perdonarán lo que haya decidido).   

    En este sentido, y siguiendo con el ejemplo, es doloroso ver como actualmente la gente se preocupa más por tener “lápices” que por “leer poesía”, entregados exclusivamente a acumular dinero y poder, los hombres van secando su espíritu. Es triste ver cómo  triunfan en las televisiones y los medios las nuevas maneras del éxito encarnadas en el emprendedor que ha tenido una genial idea, en el ganador de un reality que lleva 23 ediciones o en la exclusiva copucha que ha sido lanzada para comentario de todos. Es desilusionante ver a las personas preocupadas solo por el “para qué sirve” y no por el ¡qué bello!, y solo porque tienen la mirada fija en lo útil y son incapaces de contemplar lo cotidiano, lo sencillo, la belleza de la naturaleza o del arte.

    Por eso es que proclamamos con orgullo la inutilidad de la Red Cultural, es ella inútil como la poesía es inútil, como la música de Mozart o los diálogos de Platón (le dejo a usted que deduzca que es imprescindible como cada una de las obras señaladas). Es inútil porque no es útil, porque es un bien honesto en el cual se deleita y crece el espíritu humano. Hay en esta Revista verdades que el mundo necesita y le urge mantener. ¿Por qué releer a Chesterton? ¿Por qué adentrarse en los recovecos de la historia del mundo antiguo? ¿Por qué descubrir los anhelos de Alejandro o de Carlomagno? ¿Por qué deleitarse con el mundo de Verdi o de Wagner? ¿Por qué contemplar la belleza de las catedrales góticas o de la pintura chilena? No porque nos sirvan para ser mejores médicos, maestros, abogados, jardineros, vendedores, etc. (por supuesto, con su correspondiente femenino), sino porque en ellos subsisten verdades eternas, bienes sublimes, bellezas ocultas que es preciso volver a poner frente al hombre de hoy para que mantenga su humanidad. Vivir de lo útil únicamente esclaviza y deshumaniza. Piense en una sociedad en la que no se regalen flores, que no haya museos, que no tenga teatros, que no haya conciertos, etc., sería una sociedad en la que seguro que usted no querría vivir. Sobre esto dice Theophile Gautier: “Nada de lo que resulta hermoso es indispensable para la vida. Si se suprimiesen las flores, el mundo no sufriría materialmente. ¿Quién desearía, no obstante, que ya no hubiese flores? Yo renunciaría antes a las patatas que a las rosas, y creo que en el mundo solo un utilitario sería capaz de arrancar un parterre de tulipanes para plantar coles (¡¡yo quiero regalar flores!!).

     Nuccio Ordine, un autor que reflexiona sobre la inutilidad de manera brillante, afirma con contundencia: “Si dejamos morir lo gratuito. Si renunciamos a la fuerza generadora de lo inútil, si escuchamos únicamente el mortífero canto de sirenas que nos impele a perseguir el beneficio, solo seremos capaces de producir una colectividad enferma y sin memoria que, extraviada, acabará por perder el sentido de sí misma y de la vida”. Puede ser que leer artículos difíciles de filosofía, arte, historia y literatura, no sirva para nada, pero permite elevar nuestra condición personal, eso que se ha dado en llamar la “dignitas hominis” (otra vez latín). Las humanidades no sirven para nada, simplemente ayudan a vivir con más lucidez y humanidad. Si uno es capaz de distinguir entre una vida lúcida, una vida más humana y una vida estúpida, entonces está en condiciones de entender que hay cosas cuyo valor no estriba en valer para algo (es una frase fuerte pero había que decirlo). De este tipo de valor están provistas las realidades que en el fondo consideramos más valiosas, que son aquellas de las que se ocupa la revista. Por eso, parafraseando a Ionesco me atrevo a sostener que “si es absolutamente necesario que la revista Red Cultural (él dice “arte”) sirva para alguna cosa, yo diré que debe servir para enseñar a la gente que hay actividades que no sirven para nada y que es indispensable que las haya”. En efecto, es indispensable que haya realidades inútiles, que sean objeto solo de contemplación y de reflexión, como una conversación con los amigos, que no cambiaríamos por nada aunque de ella no se sigan ningún beneficio práctico y pecuniario (más aún, si se “pierde” tiempo y dinero porque se les hemos pagado la cuenta). La Red es una conversación con “amigos” muy sabios que han pensado y dejado por escrito o pintado o esculpido…, verdaderas maravillas que no nos es posible desconocer. 

    Para terminar, y hablando de amigos, no puedo evitar recordar el proyecto que llevó a cabo, entre 1831 y 1832, Giacomo Leopardi junto a su estimado amigo Antonio Ranieri: se trataba de un periódico semanal llamado Lo Spectatore Fiorentino, que al final nunca vio la luz, pero que en sus primeras páginas declaraba: “Reconocemos con franqueza que nuestro periódico no tendrá ninguna utilidad. En un siglo enteramente dedicado a lo útil, cobra fundamental importancia, llamar la atención sobre lo inútil. Y creemos razonable que en un siglo en el que todos los libros, todos los pedazos de papel impresos, todas las tarjetas de visita son útiles, aparezca finalmente un periódico que hace profesión de ser inútil: porque el hombre tiende a distinguirse de los demás y porque, cuando todo es útil, no queda sino que uno prometa lo inútil para especular”(No es necesario que explicite la comparación con la revista ¿no?).  Por medio de la filosofía de lo inútil, Leopardi no solo busca defender la supervivencia del pensamiento, sino que además pretende reivindicar la importancia de la vida, de la literatura, del amor, de la poesía, de todas las cosas consideradas inútiles. Creo, sinceramente, que la revista que usted tiene entre sus manos es necesaria, hoy más que nunca, por la misma razón, porque estando hecha con el esfuerzo y la pasión de unos amigos y amigas, busca salvaguardar la importancia y el valor de las humanidades, para que los que a ellas se acerquen engrandezcan su propio espíritu. Afirmaba Victor Hugo (el de Los Miserables, sí, ese), que ardiente y apasionadamente quería el pan del obrero, el pan del trabajador, porque es un hermano, pero con la misma fuerza exigía: “quiero, además el pan del pensamiento, que es también el pan de la vida. Quiero multiplicar el pan del espíritu como el pan del cuerpo”. Sí, la Red Cultura es inútil, y por eso, no nos permitirá cocinar mejor la cazuela, pero es tremendamente necesaria porque alimenta el espíritu. Léala que hace bien.  

  • 100 años Primera Guerra Mundial

    100 años Primera Guerra Mundial

    La primera Guerra mundial cambió el mundo para siempre. Este 2014 se celebran los 100 años del inicio del conflicto y es un buen momento para remirar el conflicto y su impacto en el mundo actual.

    Europa cambia radicalmente con la revolución Industrial. Es este proceso el que crea el mundo moderno. Los cambios del siglo XIX son radicales y permanentes. No se trata sólo de un despegue en la manufactura, producto de la aplicación de la fuerza de la máquina a la producción, sino que los cambios que nacen de allí, avanzan a todos los ámbitos de la sociedad. Es en este período en el que se inventa lo que hoy conocemos como la dinámica del mundo de hoy. Los conceptos de la Sociedad de Consumo y de Tiempo Libre surgen junto con la producción masiva. Los Hobbies y los deportes, el desarrollo y despliegue del teatro, y las artes; el consumo de las mismas, la oferta y demanda por estas hace que el siglo XIX sea rico en cultura de un modo más permanente y creciente. Es el auge de los periódicos y del mercado editorial. Los libros aumentan en la medida que la literalidad crece junto con la creación de la educación obligatoria y compulsiva. Es en esta época en que se inventan también los colegios. Las ciudades como centros de producción y consumo marcan la tónica de lo que se viene. Se acelera el tiempo y cambia la forma de habitar el mundo. Estos cambios radicales van de la mano con una filosofía, que centrada en la ciencia, cree que el mundo será cada vez mejor y confía a sobremanera en la capacidad humana. Es la confianza en el Progreso Indefinido.  La dialéctica es la tónica de la época, la cual ve en el futuro cada vez más oportunidades en un mundo más feliz y cada vez mejor.  Este es el mundo de la llamada Belle Epoque, un mundo que siente y ve que vive mejor que sus padres y sin duda, mucho mejor que sus abuelos. Un mundo que confía que el futuro sólo traerá cada vez más bienestar a las naciones europeas, es decir, al mundo. Se trata de una sociedad europeocéntrica, que tiene poco o nulo interés en lo que otras culturas tengan que decir y no concibe que nadie más pueda tener algo que aportar. Europa es la medida de toda la realidad.  Es este mundo de las confianzas el que queda destruido en julio de 1914. El optimismo era tal que nadie esperaba que la Guerra pudiese ser algo malo y estaban seguros que estarían de vuelta en sus casas para antes de Navidad. Pero no fue así, el conflicto se  extendió por cuatro años y diezmó a la población de Europa. Quedó claro que los avances logrados que llevaban a sentir que se vivía mejor, podían también destruir en forma masiva. Es la sociedad de la confianza  la certeza la que quedó destruida. Esta inseguridad sembrada por este primer gran conflicto no quedará resuelta y llevará a la segunda Guerra Mundial. Este quiebre marcará la tónica de los grandes horrores que circularán y habitarán Europa en la primera mitad del siglo XX y que delinearán el siglo XXI.

    No podemos entender el hoy si no remiramos este conflicto que aunque parece lejano, marcó las directrices de los rumbos que tomaría hoy el mundo. No hay segunda Guerra Mundial, sin Primera Guerra Mundial y no hay ordenamiento actual sin Segunda Guerra Mundial, ni Guerra Fría. Una cosa lleva a la otra, pero es la Primera Guerra Mundial la que marca la pauta de los cambios que se sucederán durante el fatídico siglo XX.  Como dice el Historiador Ernst Nolte, es el inicio del conflicto que llevará a Europa a una larga Guerra Civil que se extiende hasta 1945. El ve ambas Guerras Mundiales como partes del mismo proceso, “La Guerra Civil Europea”.

    Para fines del siglo XIX la sociedad de consumo había alcanzado su auge. La competencia industrial era fiera y desatada. Si bien Inglaterra había llevado la ventaja industrial indiscutible durante la primera mitad del siglo XIX, en la segunda mitad esta delantera se había perdido y nuevos competidores aparecieron fuertes en la competencia. Alemania había logrado desarrollar una industria que e producción competía mano a mano con la inglesa, sólo que a causa de su falta de colonias no podía competir con esta. Asimismo tras la Guerra de Secesión americana, Estados Unidos desarrolló una industria que estaba dando que hablar a nivel europeo. Inglaterra ya no llevaba la delantera y era casi evidente que era segundona o tercera en la competencia industrial. Es por esta falta de competitividad que políticamente se decidió hacer énfasis en el concepto de Imperio Británico, mostrando su fuerza colonial de un modo cada vez más evidente. Tras la unificación de Alemania como un ente políticamente unido la amenaza germana se hizo patente y la simple idea que este país se constituyera como Imperio molestó abiertamente a los ingleses.  Tras esta unión, Benjamin Disraeli decide concentrar la política inglesa en el colonialismo y nombrar a la Reina Victoria Emperatriz de la India. Para este entonces él define el poderío británico como “ una potencia asiática”. Tiene claro que la hegemonía industrial europea se ha perdido y que nuevos competidores amenazan el primer lugar. Esta competencia industrial enfatizó la rivalidad con Alemania. Gran Bretaña sólo podía ganarle en industria a Alemania  acausa de sus colonias. Contaban con materias primas más baratas y con mercados asegurados , lo que complicaba la posición comercial de la Gran Nueva Alemania. Es por esto que desde fines del siglo XIX Alemania busca lo que queda del mundo. Se unificó tarde y el mundo ya estaba repartido mayoritariamente entre Inglaterra y Francia. Es por esto que entrado el siglo XX habrá varios conflictos menores en las colonias británicas y francesas por intentos germanos de obtener presencia en Africa y Asia.  Tras el asenso al trono de Alemania de Guillermo II cambia la estrategia de este país en  Europa. La unificación de Alemania había sido llevada  a cabo por la visión de Otto Von Bismark, quien tras la Guerra Franco Prusiana tenía claro que Alemania debía mantener una política de alianzas para evitar el odio de Francia. Mientra Alemania tuviese alianzas, Francia permanecería tranquila. Al asumir Guillermo II, termina con esta política. Saca a Otto Von Bismark de su cargo, por considerarlo muy anciano y abre una nueva política a la que llama Weltpolitik ( la política del mundo) su objetivo es conseguir a cualquier costo colonias para lograr ganarle a Inglaterra la carrera por la supremacía europea. 

    No sólo se trataba de una competencia industrial, sino que el poder se mostraba desde el poder bélico. Es cierto que Europa nos había vistos guerras en el continente desde la Guerra Franco prusiana de 1870. Lejos habían quedado los cañonazos napoleónicos y  los conflictos sólo se habían desarrollado en los territorios coloniales. Cañones lejanos habían marcado la pauta del siglo XIX tras Napoleón. La guerra no parecía algo tan malo. Esta Europa centrada en si misma descubre por primera vez que hay potencias más allá del viejo continente que pueden ganar guerras. En 1898 Estados Unidos de Norteamérica, esa nueva nación anglosajona le gana una guerra a España y se queda con las últimas colonias de lo que había sido en Gran Imperio Español; Cuba y Filipinas. Del mismo modo en 1905 Japón, un ente totalmente nuevo en el concierto mundial, le gana al Imperio Ruso en Port Arthur. Por primera vez parece que el mundo cuenta con más actores que los europeos. Los poderíos se muestran con las armas, y aunque aún hay paz, todos los países europeos se arman pensando en un eventual conflicto. Se produce lo que los historiadores han llamado “ la Paz Armada”. Hay paz, pero se atisba un conflicto inminente que puede llegar en cualquier momento. La propia Alemania de Guillermo I cuenta con un magnífico ejercito que quiere probar. Pareciera ser que una de las zonas de conflicto puede ser los Balcanes. Se trata de una zona compleja. Tras la ocupación de los turcos Otomanos de Constantinopla en 1453, éstos ocuparon la zona extendiendo un imperio sobre los Balcanes. Una de las formas de dominio que tenía el Imperio Turco era por medio de la creación de enclaves musulmanes en las tierras ocupadas. De este modo los Balcanes, antes tierras cristianas fueron permeados por etnias y religiones diferentes. Para fines del siglo XIX el Imperio Turco se encuentra totalmente debilitado. Su caída se ve venir y sus vecinos esperan con ansias quedarse con pedazos del Imperio destrozado. Dos grandes vecinos tienen ambiciones sobre el viejo Imperio, El Imperio Ruso y el Imperio Austro Húngaro. Desde comienzos del siglo XX Austria Hungría comenzó a anexarse territorios turcos. En 1908 anexa la zona de Bosnia Herzegobina y estallan conflictos religiosos y étnicos. Por su parte Rusia, que no había logrado salir al mediterráneo tras la Guerra de Crimea en la década de 1850 ansiaba una segunda oportunidad de llegar  al “ mare Nostrum” como lo llamaban los romanos.  Se levantó contra en Imperio Austro Húngaro como la gran defensora de los pueblos eslavos. La gran madre de un movimiento de unión de estos pueblos, el Paneslavismo. Ambos Imperios se encontraron como rivales en la zona de los Balcanes y allí sería donde finalmente estallaría la crisis que llevaría al mundo a una Gran Guerra.

    Las causas de la Guerra son amplias y variadas, siendo la más importante la competencia industrial por al supremacía europea. Es por eso que lo que generalmente es visto como la causa, el asesinato del heredero del trono del Imperio Austro Húngaro en Bosnia, no es más que la gota que rebalsó el vaso.  El Archiduque Francisco Fernando era sobrino del Emperador Francisco José de Austria Hungría y había pasado a ser el heredero al trono tras la muerte de Rodolfo en la llamada tragedia de Mayerling. Tras la anexión de Bosnia al Imperio la zona se tornó permanentemente conflictiva. Es por esto que el heredero visitaría a las tropas en la capital de Bosnia, Sarajevo, cuando fue atacado por un movimiento anarquista Serbio, la Mano Negra. El atentado fue ejecutado por un joven serbio, Gabrilo Prinzip. Tras la muerte del heredero al trono y su mujer Sofía hubo consternación. Rápidamente el Kaiser Alemán, quien quiere probar su ejército, convence al Kaiser Francisco José de Austria Hungría que contando con su apoyo debe declararle la Guerra a Serbia. Pero, analicemos lo ocurrido. El Heredero al trono austriaco fue muerto por un movimiento anarquista serbio en territorio Imperial, Bosnia. Los movimientos anarquistas, como bien dice su palabra, no obedecen a naciones; son anarquistas. Entonces ¿qué tenía que ver Serbia? La verdad, nada.  Simplemente el Kaiser Alemán quería la Guerra, ya que sólo las guerras cambian los mapas. El Kaiser buscaba si o sí colonias. Y como el mundo ya estaba repartido, la única forma de obtenerlas era por medio de la Guerra. El estaba convencido que el ejercito alemán era el mejor ejercito del mundo y que ganaría la Guerra. Pero lo que no sabía era que todos los países habían mejorado sus armamentos y que la paridad de fuerzas llevaría al mundo a un largo y duro conflicto. El optimismo imperante para 1914 era tal que nadie imaginaba que el conflicto pudiese durar mucho tiempo. El mundo tenía que ser cada vez mejor. Este optimismo acompaña incluso avanzada la Guerra. El Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica cuando hace su documento llamado los 14 puntos para la paz cree que esta será la última de todas las guerras. Ese optimismo impedía ver que el Armagedón se había desatado y que Europa se desangraría los próximos 50 años. 

    Se ve que todo estaba preparado y que todos esperaban la Guerra. Una vez que Alemania dejó la política de Alianzas, rápidamente Francia buscó aliados en Rusia y en Gran Bretaña. Se vio rápidamente que el viejo Bismark tenía razón. Más sabe el diablo por viejo que por diablo, mientras Alemania tuviese aliados Francia estaría sosegada. Bastó que Alemania dejara las alianzas para que Francia buscara las propias por temor a Alemania. Una vez que Alemania convence a Austria Hungría de hacer un ultimátum a Serbia y luego declararle la guerra, las nuevas alianzas se cumplen. Cuando Austria Hungría y Alemania le declaran la Guerra a Serbia, Rusia, como defensora de los pueblos eslavos se moviliza.  Alemania a causa de esta movilización de declara la Guerra a Rusia. Francia se moviliza. Alemania le declara la Guerra a Francia, Inglaterra se moviliza y Alemania le declara la Guerra a Inglaterra. En menos de un mes toda Europa está en Guerra. Las alianzas se cumplen. Alemania invade Francia en una acción relámpago pasando por Bélgica en el llamado Plan Schlieffen , que será el único gran movimiento de la Guerra antes de estancarse en las infernales trincheras. Se establecerán frentes de trincheras, el occidental, entre Francia y Alemania; el Oriental entre Alemania y Rusia y otros menores como el Frente Turco, El Frente Alpino, entre otros. 

    La guerra no tendrá grandes batallas, ni avances, sino que será una guerra de desgaste en las trincheras. Estas se constituirán el infierno mismo en vida para estos europeos que hasta ese entonces eran tremendamente optimistas y creían en la pronta plenitud del hombre.  En esta guerra se probaron nuevos armamentos lo que hizo que el impacto psicológico  fuese terrible. La tecnología y la ciencia trajo bienestar, pero también destrucción hasta lo inimaginable. Es la primera Guerra en que  participa la aviación, por los que las bombas caen del cielo. Aparecen los submarinos, los gases venenosos, los cañones de largo alcance. La capacidad destructiva muestra su potencialidad que va más allá de lo hasta entonces imaginado. 

    Aunque aún es una guerra de soldados marca la pauta de las destrucciones y cambios en el accionar de las guerras. Se termina la caballerosidad y se entra a una dinámica en que todo está permitido. Tras cuatro años de guerra de desgaste, la salida del Imperio Ruso a causa de la Revolución bolchevique, con Lenin prometiendo Paz, Tierra y Pan hizo que Alemania se volcara por entero al frente Occidental.  Pero la entrada de Estados Unidos a último minuto debalanzó las fuerzas e hizo que Alemania no pudiera sino rendirse. Los franceses, que como ya auguraba el octogenario Von Bismark, odiaban a los alemanes y quisieron humillarlos. Los hicieron firmar la rendición en un vagón de tren. Se convocó al tratado de Versalles en el cual no se negoció la paz, sino que se impuso. En ese salón de los espejos repletos de personas, no había ningún alemán. Alemania fue castigada. Se la consideró culpable de la Guerra. En el fondo lo era, Guillermo II buscó la Guerra y la provocó. Tenía que pagar todos los costes de la Guerra. Pero además se les desmantelaron las industrias y la zona industrial fue ocupada por franceses. Sin industrias, ¿cómo podría Alemania pagar los importes obligados? Este tratado firmado en forma revanchista como vendetta no aseguraba la paz, sino la Guerra. Alemania destruida fue fragmentada en los nuevos ordenamientos de mapas. Se le entregó Alsacia y Lorena a Francia, se le dio salida al mar a Polonia y se formaron nuevos países como Checoslovaquia a costa de territorios germanos. Se desintegraron los imperios y se reestructuró el mapa de Europa con una miopía galopante. La paz creada era de cristal y bastaría pequeños temblores para provocar catalismos. La nueva Alemania, ahora una República, la República de Weimar era frágil e inviable. Sin industrias e incapaz de pagar cayó en la mayor inflación que jamás ha conocido la historia. La inestabilidad económica, llevó a la inestabilidad política. El partido comunista alemán soñaba con apoderarse de Alemania en el llamado “ Octubre alemán”. Eso fortaleció los nacionalismos que se oponían a la idea de una Alemania como satélite de la Unión Soviética. Hegel, quien veía que el Estado era la máxima expresión del Espíritu, quien había inspirado a Marx, inspiró también a Hitler. La idea de estados totalitarios inundó el ambiente y surgieron fuerzas que olvidaron al individuo a favor de ideas totalizantes de estados como monstruos devoradores de mismidades. La paz no había llegado, entre guerras se tejieron  odios y rencores que alimentaron con más fuerza los resentimientos. Hitler hizo firmar la rendición de Paris en el mismo vagón de tren en que se firmó la rendición de Alemania de la Primera Guerra Mundial. El mundo había cambiado y el conflicto desatado en 1914 no se resolvería hasta 1945. 

  • La Libertad en el Señor de los Anillos

    La Libertad en el Señor de los Anillos

    La libertad es un emblema por el cual el hombre ha luchado en forma continua. Aún resuena en los oídos de muchos el grito de William Wallace en la película de Mel Gibson, Corazón Valiente. Lo cierto es que en la Historia fue Robert de Bruce quien levantó la libertad como emblema de lucha. La Libertad es un bien deseado, pero no siempre respetado, ni menos entendido. Tal vez unos de los autores que mejor comprendió el sentido del término en su plenitud y lo convirtió en el centro de su obra fue John Ronald Ruel Tolkien. El Señor de los Anillos su obra magna es en si misma una oda a la libertad. 

    Tolkien entiende la libertad no solo como ausencia de coacción, sino más bien como capacidad de autodeterminación – la capacidad real de decir que no. Muchos creen que la libertad es hacer lo que uno quiere, cuando quiere y cómo quiere. La verdad es  que esto difiere de la visión  Tolkiana y de la definición esencial de la libertad como tal. La libertad no es libertinaje – hacer cualquier cosa, sino que hacer el bien. Por lo tanto un acto libre se aleja del mal y solo elige el bien y rechaza el mal, por tanto el acto libre implica la real capacidad de poder decir que no, lo que parece al menos a simple vista, algo contradictorio. ¿Como voy a ser libre si me niego posibilidades?  Hay que comprender que la libertad es intrínseca y que todo hombre quiere en lo más profundo de su alma ser feliz. Además hay que considerar que cualquier hombre mentalmente sano siempre elige el bien. ¿Y como entendemos entonces cuando elegimos el mal? Nadie sano elige el mal por el mal. El mal siempre se presenta con apariencia de bien y por eso lo elegimos.  Nos damos cuenta tras elegirlo que no era un bien, sino que un mal y nos arrepentimos. Así opera nuestro mecanismo de dicernimiento.  Vivimos en un mundo pleno de escacés y debemos elegir en forma constante y es en esta elección en la que se ejercita nuestra libertad. Podemos ser lo que elijamos ser. No estamos determinados y estamos llamados a autodeterminarnos. Esta es la visión cristiana del libre albedrío. Somos lo que decidamos ser. No estamos determinados, por lo que en lo que nos convirtamos es responsabilidad propia, sea para bien o para mal. Por eso la noción del libre albedrío cree que si un cristiano va al cielo se debe a sus buenas acciones y si va al Infierno se debe a sus malas acciones. En ambos casos es simple y completamente la responsabilidad de cada uno. No debemos culpar a nadie de nuestras decisiones y acciones y es por eso que el pasaje del Génesis de Adán y Eva tiene mucho que decirnos. Cuando Dios le pregunta a Adán que hizo, este dice que fue Eva y cuando le pregunta a Eva esta dice que fue la Serpiente. La verdad es que la culpa nunca es de otro. Adán pudo decir que no y no lo hizo, por tanto fue su elección y es culpable y Eva pudo decir que no y no lo hizo y es ella entonces culpable. El hombre tiende a culpar a otros de sus propios errores, pero los culpables somos siempre nosotros mismos. Es por eso que la Libertad siempre va acompañada de la responsabilidad, ya que yo debo ser responsable de mis acciones y de las consecuencias de las mismas. Teniendo estas ideas claras  intentemos comprender a Tolkien y su obra. 

    John Ronald Ruel Tolkien nació a fines del siglo XIX en Sudáfrica, entonces parte del Imperio británico. Era un inglés en las colonias, como muchos. Su padre era un funcionario en el Cabo. Tras permanecer algunos años en la zona, la familia decide volver a Inglaterra. Mabel, la madre, junto a sus dos hijos John Ruel y Hilary Ruel viajarían primero y Arhur el padre se les uniría al poco tiempo. De este modo, Mabel viajó hasta el sur de Inglaterra a la casa de sus padre en la campiña inglesa. El padre nunca se les unió , ya que murió de una fiebre reumática. Los niños crecieron con sus abuelos en al campo. Tolkien recuerda esta época como un tiempo feliz en el que el campo y la simpleza le permitían  ser libre de cuerpo y alma. 

    Era una época de resurgir católico en Inglaterra tras el decreto que les dio libertad de práctica (1829). El catolicismo había estado prohibido y había sido perseguido en Inglaterra desde la Reforma Anglicana del siglo XVI. Enrique VIII separó la Iglesia de Inglaterra de la romana por razones más carnales que espirituales. Confiscó los bienes de la Iglesia y no realizó grandes cambios dogmáticos. Tras su muerte  es sucedido por 

    su hijo hombre, Eduardo VI, quien por el lado materno pertenecía a una familia Presbiteriana. Como es un niño, sus regentes son sus tíos Seymour quienes incorporan cambios religiosos profundos a la ya realizada Reforma. Pero el niño muere adolescente y asume su hermana mayor, María , hija de Catalina de Aragón, nieta de los Reyes Católicos. Ella intenta volver al catolicismo y se enfrenta violentamente con los “reformados” es conocida por la historia oficial como “María al Sangrienta”. Pero muere sin descendencia y la suceda su hermana, Isabel, hija de Ana Bolena quien no vuelve al catolicismo y afirma la nueva religión establecida a través del Acta de Supremacía y el Acta de Uniformidad. Ella persigue activamente a los llamados “papistas” obedientes de la Iglesia romana y conspiradores en su contra. De ahí en adelante la historia de los católicos en Inglaterra será una historia de privaciones y persecuciones. Luego se prohibirá que un católico pueda ser rey. Muchas familias permanecerán católicas en silencio, manifestando su fe en esferas cerradas. Finalmente en 1829 se les dará libertad de ejercicio lo que implicará una reorganización de la diócesis para una nueva realidad industrial. Se harán nuevas fundaciones y se reestructurarán los obispados. Este resurgir atraerá a varios intelectuales de la época. Personajes fundamentales del Anglicanismo se harán católicos como John Henry Newman y Henry Edward Manning. Ambos llegarán a ser cardenales de la Iglesia de Roma. Esto hará que en círculos intelectuales especialmente en la Universidad de Oxford muchos se conviertan al catolicismo con lo que  se comenzará a hablar del Movimiento Católico de Oxford.  

    Este es el contexto que encuentra a Mabel de vuelta en Inglaterra. Ella comienza a relacionarse con sacerdotes del Oratorio, lo que la llevan a convertirse al catolicismo. Esto será un revés para sus padres que pertenecen a las Iglesias Reformadas y le hacen elegir, permanecer con ellos y abandonar el catolicismo o marcharse. Ella decide irse con sus niños a vivir a Birmingham y seguir su nueva fe. Birmingham es una ciudad industrial, Tolkien no se siente tranquilo con este cambio, ama el campo y considera que las chimeneas humeantes son antinaturales y esclavizantes. La madre encarga la educación de sus dos hijos al sacerdote católico oratoniano, Francis Morgan. Mabel enferma y se le complica la diabetes con lo que muy temprano en la vida, muere. Solo tenía 34 años y su hijo mayor John Ronald Ruel tenía 12 años y ahora era huérfano. Ambos niños quedaron a cargo del padre Francis, quien era estricto, pero cariñoso. Para Tolkien será una de las personas más importantes de su vida a tal punto que cuando ya es famoso y le critican a la Iglesia católica el asiente a los defectos que muchos ven en ella y afirma “con que haya un solo Padre Francis en la Iglesia, ésta se salva entera”. Crece como un católico devoto. No sólo es un creyente sino que un practicante de misa diaria, lo que explica mucho de su visión de mundo. 

    Será un gran alumno en el Kings college de Birmingham. Será aceptado en Oxford para estudiar Lengua Inglesa. En esta época conocerá a Edith Bratt, joven anglicana huérfana mayor que él de la que se enamorará. El Padre Francis le prohibirá verla hasta que termine su carrera. No le gustaba que saliese con una anglicana, consideraba que el sacrificio de su madre no podía ser mancillado. Tolkien obedece, se dedica a estudiar. Será un excelente alumno. Una vez que termina su carrera, le escribe a Edith para verla. Ella le dice que está comprometida para casarse con otro. El insiste, finalmente Edith devuelve el anillo a su otro pretendiente y se casa con Tolkien. Era 1916 y Europa estaba sumida en la Primera Guerra Mundial por lo que la felicidad de los recién casados se vio truncada, ya que Tolkien ahora graduado, debía ir al frente. Será jefe de los fusileros de Lancasshire  en la batalla del Somme. La Guerra lo marcará para siempre.  Allí en el horror de las trincheras conoció a los Hobbits, gente simple que se contenta con poco. El un profesor universitario de la Universidad de Oxford tenía certeza de los horrores que representaba la Guerra y se preguntaba en forma recurrente si esto era o no algo humano. Al modo Shaespeareano su pregunta era “to be or not to be human”. Mientras tanto esos soldados rasos, gente simple de la campiña inglesa, que nunca habían salido de sus casas, mostraban una valentía y valía que él no imaginaba. Como diría más adelante Gandalf  ”los Hobbits están llenos de sorpresas”, valen más de los que ellos creen.  Todos los amigos de Tolkien de el colegio con lo que él había formado su primer Club de intereses comunes, llamado el Tea Club and Barrowian Society murieron en la Guerra. Tolkien se salvó ya que sufrió la llamada “ Fiebre de trincheras” y fue llevado al hospital. Durante su recuperación ya comenzará  a escribir parte de lo que será el Silmarillion, obra que lo acompañará toda su vida y que nunca terminará. Será publicada póstumamente por su hijo, Christopher. 

    Finalizada la Guerra Tolkien vuelve a donde su amada Edith con la que comenzará a formar una bella familia. Juntos tendrán cuatro hijos y Tolkien será un padre devoto.  Su vida será para muchos algo predecible. Un profesor universitario de rutinas, amante del mundo germano y anglosajón, dedicado a la traducción de textos ancestrales y conocedor de historias memorables y amante de los valores entregados en éstas.  Un hombre simple con  pasiones intelectuales  influyente y creencias sólidas que le permitirán desde lo que parece predecible, crear algo impredecible y único, El Señor de los Anillos, tal vez el mejor libro escrito durante el siglo XX y probablemente uno de los mejores libros de todos los tiempos.

    ¿Qué tiene esta historia para hacerla tan única? Se trata de una recreación perfecta de nuestro mundo. Tolkien es un lingusita y primero creó lenguas, para luego inventar seres para que las hablases y finalmente una tierra para que la habitasen. El Señor de los Anillos tiene un presente que representa la historia misma y cuenta con un pasado que es el Silmarillion obra que escribía y completaba al mismo tiempo que escribía El Señor de los Anillos.

    De vuelta de la Guerra Tolkien tradujo Sir Gawain y el Caballero Verde y el Beowulf al Inglés. Una historia del mundo celta y otra la obra magna del Anglosajón. Tolkien era un conocedor el mundo celta, Anglosajón y Nórdico. Era profesor de Anglosajón y de nórdico antiguo y pertenecía a un grupo llamado los “Coalbitters “en el que se juntaban a leer Sagas Islandesas en nórdico antiguo. Conocía  cabalidad las tradiciones medievales y compartía su visión de mundo y este conocimiento se traspasara a su obra. Comenzará con la publicación de El Hobbit, una obra simple y como muchos mal interpretan “para niños”. Hay que comprender que la noción de Tolkien sobre la fantasía y los cuentos de hadas es que estos son para niños de 0 a 99 años, por lo que es errático pensar en El Hobbit como una historia sólo para niños. Se trata de una buena historia donde ya podemos ver la noción de Libertad trascendental en Tolkien en plena acción. Tolkien considera que las buenas acciones traen buenas consecuencias y las malas acciones traen malas consecuencias. Nada se debe a la simple suerte. De hecho muchos aquellos que no comprenden este libro han criticado al autor por dejar que las cosas sucedan por “simple suerte”. Lo que esos críticos no entienden es que Tolkien no cree en la suerte. Todo se debe a las acciones de cada uno, ya que cada acción, cada decisión tiene consecuencias. Hay que agregar el hecho que el autor como buen católico  cree que Dios actúa en el mundo a través de la Divina Providencia. Eso a lo que muchos llaman “ justo en ese minuto” o “ suerte”, Tolkien lo llama “la Acción de Dios en el Mundo”. Nada es por suerte. Tolkien comprende y muestra, ya en esta obra que es simple, que cada uno hace su camino y que nuestra vida es como un viaje. Somos un “Homo Viator” que se hace en el camino y que dependiendo de las elecciones que cada uno hagamos libremente podemos ser más, crecer o deteriorarnos. No es culpa de nadie, solo de cada uno. Por eso las buenas acciones llevan a “buena suerte” y las malas acciones encuentran perdición. El hombre es libre y se autodetermina, cada uno hace su camino y toma decisiones en el trascurso dela ruta y eso determinará las consecuencias al fin del camino. Cuando Bilbo Baggins es invitado por el mago Gandalf a una aventura, trata de negarse. Los hobbits no son seres propicios para las aventuras. Tras ser invadido por un montón de enanos en su propia casa, sentirse vejado  e intentar negarse de esta locura de ir a una montaña a quitarle un tesoro a un dragón, cosa que no parecía muy segura, finalmente se ve embarcado en la aventura que nunca buscó.  Es entonces cuando le pide a Gandalf que le asegure que no le va a pasar nada y que volverá, sano y salvo. Gandalf le dice que no puede hacer tal promesa y que lo único que le puede asegurar es que si es que vuelve, ya no será el mismo. Las aventuras cambian a las personas, para bien o para mal y eso depende de cada uno de los aventureros. Somos dueños de nuestras vidas y no depende nada de terceros. Bilbo será mucho más de lo que él hubiese pensado, encontrará la valentía y la generosidad. Estará dispuesto a sacrificarse por su amigos, lo que sólo lo harán crecer en sabiduría y virtud, lo que harán que para cuando regrese de la montaña solitaria será una mejor persona. Dueño de si mismo. Bilbo era un Hobbit de la comarca poseído por sus posesiones, preocupado de las cosas que tenía y que era incapaz de usar. Tuvo que ir a la cueva del Dragón, ser que se caracteriza por acumular lo que no puede usar “ el mal del dragón”, enfrentarlo para así él curarse de ese mismo mal que antes él poseía. Por otra parte Thorin, el jefe de los enanos de la historia,  tomando malas decisiones se enceguece con el mal del dragón y encuentra su propia perdición. Cada uno forja su camino haciendo uso del bien más preciado que poseemos, la libertad. Como se puede ver el Hobbits no es simplemente una historia de niños.

    Cuando Tolkien publica El Hobbit, el editor muy complacido con la historia, le pide más historias de “Hobbits”, esperando que el autor trajese para el año siguiente otra historia para publicar. Pero Tolkien era una persona muy meticulosa y perfeccionista y tardó 20 años en volver a donde el editor con más historias de Hobbits, con El Señor de los Anillos. Tolkien nunca sentía que las obras estaban terminadas. Tras trabajar muchos años en lo que sería El Señor de los Anillos le dice a su amigo C.S. Lewis que él dejó gran parte de su vida en esta obra y que lamenta que “nadie lo vaya a leer”. Pero estaba más que equivocado. Se trata de uno de los libros más leídos del siglo XX y objeto de culto para muchos, pero sobretodo, se trata de una obra en la cual el autor expresa una completa cosmovisión con una pluma magistral. 

    Para Tolkien existe un Creador de quien emana la Creación. Solo Dios puede crear de la nada – at nihil. El hombre solo puede crear de lo ya creado. Por eso Tolkien lo define como subcreador. Hay dos tipos de creaciones humanas, las que sirven al hombre, tecnología y las que ensalzan a Dios, arte. Para Tolkien esta chispa divina que posee el hombre que le permite crear radica su esencia en la libertad que éste posee. Su entendimiento en relación de lo que se entiende por acto libre se ve en pleno en el Silmarillion . Dios – Eru o Iluvatar crea desde su pensamiento a los Ainurs o Valar – los primeros vástagos. El que es el Logos (hace referencia a la definición del Dios Cristiano). Luego compone una  música creadora  e invita a sus vástagos a acompañarle en la creación. Todo comienza a surgir de la armonía, la tierra, las montañas , los mares, se ve la creación que ya es y lo que será.  Se ve el venir de los Primeros nacidos, los Elfos y de sus seguidores, los hombres. Todo es perfección hasta que uno de los valars, el más bello, decide desentonar.  Dios creó a sus seres libres y por tanto Melkor decide desentonar. Cree que él puede hacer mejor música que Dios. De la soberbia de Melkor surgen en la creación cosas que no estaban en el plan de Iluvatar.  En este pasaje del Silmarillion Tolkien resume un problema trascendental en la teología cristiana, el problema del mal. ¿Si Dios creo todo bueno, como el mal? Dios no creó el mal, pero permite el mal, porque nos creó libres. De la voluntad del hombre nacen las malas acciones que tienen consecuencias. Todo ejercicio de la libertad tiene consecuencias.  Melkor decidió desentonar y aparecieron cosas en la creación cosas que no estaban en el plan divino. Pero el gran problema de Melkor es creerse mejor que Dios pero saber a ciencia cierta que no es Dios. Solo Dios puede crear de la nada, Melkor necesita de la ceración divina para cambiarla para subcrear, para pervertirla. El gran fracaso del demonio es que no puede crear at nihil. 

    Melkor baja a la Tierra Media y se llena de odio. Sabe que no es Dios y no lo soporta. Atrapa a criaturas buenas y las corrompe , no puede crear de cero sus diabólicos secuaces, necesita degenerar. Odia tanto que no soporta ver el bien y la alegría. Ataca la luz e intenta romper la idea de simetría de Iluatar.  Busca el poder por lo que necesita contar con el poder militar para lograr imponerse. Quiere cambiar el plan de Iluvatar por su propio plan. Quiere subyugar a toda la Tierra Media. Esto provocará una serie de luchas y batallas en su contra en la que hombres y Elfos pelearán codo a codo por la Libertad. Será derrotado y caerá al vacío. Muchos creerán que es el fin del mal. Pero lo que Tolkien tiene claro en su obra y en su vida, en la realidad es que el mal nunca descansa. Sauron, seguidor de Melkor o Morgoth se levantará como el nuevo Señor Oscuro que querrá subyugar a la Tierra Media.  

    Tolkien cree en la libertad de las criaturas creadas y muestra fervientemente que Dios es respetuoso de esa libertad, de otro modo el mal no existiría.  En la historia de Turin Turambar que aparece en el Silmarillion y que es recontada en el libro publicado el 2008 “ Los Hijos de Hurin” se cuenta una historia de condena. Hurin, hijo de Huor , quien permaneció una estancia en la ciudad Oculta de Gondolin es capturado por Melkor quien quiere saber la ubicación de la ciudad. Lo encadena y lo tortura por años. Lo condena a él y a toda su familia a morir. Encadenado al trono de Melkor desde donde todo se ve, debe ver como sus dos hijos, Turin y Niniel mueren.  Turin es un joven impetuoso que conoce la condena de Melkor y trata de escapar de ella ocultándose y cambiando su identidad. Sabe que está condenado y actúa erráticamente. Lo que nunca entendió Turin es que nadie nunca puede condenarlo, que las condenas de un tercero no existen y que él con sus malas decisiones se condena solo. El usa mal su libertad y hace cumplir la supuesta condena. Buenas acciones traen buenas consecuencias y malas acciones traen malas consecuencias. Turin y su fatalidad es resultado de sus propias acciones y sólo él es culpable de sus desgracias.  El Señor Oscuro es inteligente y sabiéndose no todopoderoso canaliza los errores de los seres libres y los doblega por voluntad propia.  Es la libertad la que nos hace vulnerables.  La libertad es entonces un arma de doble filo, es lo que hace que la vida sea digna de vivir y lo que puede condenarnos. Es mucho más fácil estar determinados, no hay que elegir, ni hay responsabilidad en el actuar. El ser libres implica la difícil situación de decidir  y la real posibilidad de equivocarse. 

    Esto mismo se replica en forma constante en el Señor de  los Anillos. Sauron es ahora el nuevo Señor Oscuro que mediante engaños logró quebrar la voluntad de los hombres. Recordemos que nadie en su sano juicio elige el mal por el mal. Es por esto que Sauron se presenta como el Señor de los Regalos, como consejero con buenas intenciones y se apodera de las mentes de quienes acecha. Forja los anillos de poder para cada una de razas de la Tierra Media, Elfos, hombres y enanos para luego forjar un anillo único y gobernar sus mentes, tando los anillos y hundiéndolos en las tinieblas. Los anillos de poder son la máxima expresión de dominio y la pérdida total de la libertad. Además logra pervertir a los hombre y quiere el fin de la especie humana tentando a los Numeronianos (habitantes de la Isla de Numenor) a hacer lo único que tenía prohibido, navegar hacia Valinor. Es la réplica de la manzana de Adán. Dios castigará a los numerionianos y su isla se hundirá en el mar. Saurón  pierde su cuerpo pero desde el anillo único que tiene en si parte de su propio ser malvado se levanta desde la Torre Oscura para dominar toda la realidad. Se logra la última alianza de hombres y Elfos para combatir al señor oscuro y luchar por la libertad en la Tierra Media. Pero cuando finalmente hubo una real opción cuando Isildur le corta el dedo a Saurón y le quita el anillo único haciendo que Saurón se desintegre, no acepta terminar con el Anillo  que sabía tenía parte del ser del Señor del mal. Es la tentación del poder, de usarlo para el bien. Pero Tolkien sabe que el objeto malo no puede ser usado para el bien y que como ente de mal corrompe. El poder entiende Tolkien corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. Esto le sucedió a Melkor que se convirtió en Morgoth y le volvió a suceder a Saurón. El mal no descansa siempre puede elevarse un nuevo señor Oscuro. Isildur será traicionado y asesinado en los campos Gladios y el anillo único caerá al fondo del río. Años más tarde será  encontrado por Deagol quien junto a su amigo Smeagol pescaban. Smeagol desea el anillo y mata a Deagol. El anillo tortura a Smeagol por años, él lo usa en forma permanente y se hace adicto a él. Smeagol se convierte en un esclavo del anillo y olvida quien es en verdad. Hasta olvida su nombre y pasa a ser Gollum.  El anillo es como  el pecado cuando se lo usa se es invisible par este mundo , pero visible para el Señor Oscuro. Mientras más se peca , más edicto se es a ese pecado y hay que continuar en el pecado. El anillo es adictivo y quien lo posee lo necesita como “ su tesoro precioso”.  Al pecar uno se olvida de quien es en verdad y pasa a justificarse desde un nuevo yo pervertido. Por eso Smeagol pasa a ser Gollum. Perdió su “ humanidad , perdió su libertad, es esclavo del anillo.

    Para el inicio de la obra Magna de Tolkien, The Lord of the Ring, Saurón debilitado busca el anillo único. Los Nazgul dominados desde los anillos menores lo ayudan en su búsqueda. El anillo quiere volver a su dueño y si lo hace el mal logrará el poder absoluto y con ello la perdición y el dominio de la corrupción absoluta y el fin de las libertades para siempre.  El anillo había sido encontrado en la cueva de Gollum por el ser meas simple e invisible jamás pensado, un Hobbit de la Comarca llamado Bilbo Bolsón. Allí permaneció en silencio  por años hasta que Gollum quien necesitaba el anillo y lo buscaba también cae en manos de Saurón y dice dos palabras claves – Comarca ( Shire) y Bolson ( Baggins). Con esto los Nazgul dejan la torre oscura y salen en búsqueda del anillo único. Galdalf , el mago gris, quien ya sospechaba que el anillo de Bilbo no era otro que el anillo único confirma sus temores y llega a tiempo para pedirle a Frodo que saque el anillo de la Comarca y que lo lleve hasta Bree donde él lo esperará. Frodo sale de la Comarca con su amigo Sam  a quien Galdalf le encomienda su cuidado. Se les unen dos Hobbits más, Merry y Pippin. Al llegar a Bree, no solo Gandalf no está sino que no les queda meas uqe confiar en un montarás que es llamado Trancos, Aragorn. Son 5 viajeros que ahora se dirigen con la pesada carga a Rivendel.  Tras ser perseguidos y atacados por los Nazguls, logran llegar a Rivendel donde son recibidos por el Sennor Elrond de los Elfosy el mago Gandalf y donde se celebra el consejo para saber que hacer con el anillo. Se trata de una carga pesada que todos saben hay que destruir. El único modo de destruirlo es lanzarlo al fuego en donde fue forjado, en el Monte del Destino en la Tierra de Mordor donde habita Saurón. O sea se trata de una aventura  peligrosísima, llevar el anillo literalmente a la “ boca del lobo”. Pero no solo la tarea es difícil, el gran problema es quien llevará el anillo para ser destruido. Los poderosos temen, saben que el anillo es el poder absoluto y que los corromperá absolutamente y lo rechazan. Finalmente el meas sencillo, el meas pequeño – Frodo se ofrece para ser el portador. Se viene a la cabeza la idea que los últimos serán los primeros y que de los humildes es el reino de los cielos. Junto a Frodo el portador se arma una hermandad para acompañarlo que será conocida como la Comunidad del Anillo. Dos hombres, un elfo un enano, un mago y cuatro Hobbits trabajarán cono a codo y en equipo para lograr la difícil y casi imposible tarea de destruir el anillo. 

    La aventura cambiará a todos los actores involucrados. La vida vista como un viaje, el viaje los cambiará a todos y durate la historia muchos tomarán buenas y malas decisiones. Galdalf parece morir en las minas de Moria, debe enfrentar su propia aventura, descender a los infiernos para desde ahí resucitar como Galdalf el Blanco. Pero sus amigos sólo lo ven morir. Boromir es seducido por el poder del anillo e intenta quitarle el anillo a Frodo, lo que hará que éste huya y la comunidad se separe. Tras esto intentará revindicarse protegiendo a Merry y a Pipin y mueriendo en el intento. Su libertad lo traicionará y tomará malas decisiones que traerán malas consecuencia y se redimirá dando la vida por sus amigos. Doblemente libre para el mal y para el bien.  Aragorn, Gimli y Legolás intentarán salvar a Merry y Pipin que habían sido capturados por Orcos y otros seres temibles. San y Frodo se dirigen nada meas y nada menos hacia Mordor. Los menos poderosos van al lugar más peligroso.  

    Todos encuentran su destino que nace de las decisiones que cada uno toma. Galdaf enfrenta sus temores y reemerge fortalecido como Gandalf el Blanco. Aragorn asume quien es, enfreta  elmundo de los muertso ( deciende también a los infiernos) y sale dispuesto a ser rey. Gimli y Legolás descubren que el potencial enemigo puede ser amigo y Merry y Pipin crecen y maduran siendo los gestores de la caída de Sarumán. Frodo y Sam para poder llegar a cumplir su misión no les queda meas que confuar en la criatura que los ha seguido casi todo el camino. Gollum, quien los guía hasta la puerta del destino. Gollum es repugnante y traicionero, lo que lleva a San a desearlo muerto, pero Sam no elige matarlo, sino que lo perdona. Frodo también elige el camino de la misericordia. Cuando Frodo en Moria le comenta a Gandalf que su tío Bilbo debió matar a Golum cuando pudo, Gandalf les responde diciéndole que cada cual cumple su rol y que sólo Dios da y quita la vida. Lo más increíble es que al momento final las fuerzas y la voluntad traicionan a Frodo y si Gollum no hubiese actuado, el anillo no habría sido destruido. 

    Como se puede ver Tolkien entiende la libertad como una lucha externa contra la coacción e interna contra uno mismo. Si las buenas acciones tienen buenos resultados y las malas acciones malos resultados el hombre por naturaleza busca el bien, solo que a veces se le nubla la visión y confunde. La verdadera libertad liberadora siempre está en el camino del bien , ya que el hombre por naturaleza busca fervientemente y anhela ser feliz.  En todas sus obras el autor muestra a cabalidad la aplicación de la visión cristiana de la libertad y sus dimensiones teológicas de un modo magistral y ejemplificador.  Se trata de ver la vida como una aventura, una “queste” (búsqueda), siendo el camino caminado lo que resultará en las consecuencias posteriores. Somos libres, algo tremendamente difícil y de gran responsabilidad. Pero porque somos libres vibramos con la vida de un modo que otros seres son incapaces de hacerlo. La libertad es el don mayor del hombre es en si lo que lo hace humano como tal y lo que lo hace persona única e irrepetible. 

  • La importancia de saber leer

    La importancia de saber leer

    En este nuevo comienzo del año académico he querido poner mi atención en los más pequeños. En aquellos alumnos que recién comienzan su vida escolar y que dan sus primeros pasos en el mundo de la lectura y la escritura. Es verdaderamente admirable ver cómo poco a poco estos niños logran descifrar esos caracteres, hasta hace poco extraños para ellos, y que ahora aparecen llenos de sentido, posibilitándoles acceder a mundos nuevos de conocimientos, pero también a historias de aventuras y de fantasía apasionantes. A veces da gusto ver cómo, con tan solo 4 o 5 años consiguen leer y escribir con mucha facilidad. No obstante, la tristeza aparece cuando uno se encentra con jóvenes de 18 o 20 años que no solo leen mal sino que no tienen ningún gusto o afición por la lectura. ¿Qué ha pasado? ¿Dónde ha quedado, después de 12 años de colegio, su pasión por las letras? ¿Qué ocurrió con esa precocidad literaria tan celebrada por sus padres? ¿Bastaba con enseñarles a leer o era necesaria una acción de otro tipo? A desentrañar lo que supone verdaderamente saber leer es que dedicaremos esta reflexión, la cual estará orientada a los niños como destinatarios últimos, pero dirigida de modo especial y directo a padres y maestros.  

    En su discurso de recepción del premio Nobel de Literatura en diciembre de 2010, Mario Vargas Llosa comienza con las siguientes palabras: “Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano (…). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. Casi setenta años después recuerdo con nitidez cómo esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció mi vida rompiendo las barreras del tiempo y del espacio y permitiéndome viajar con el capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino, luchar junto a d’Artagnan, Athos, Portos y Aramís contra las intrigas que amenazan a la Reina en los tiempos del sinuoso Richelieu, o arrastrarme por las entrañas de París, convertido en Jean Valjean, con el cuerpo inerte de Marius a cuestas. La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura”. Este primer párrafo apunta a tres cuestiones que son claves para comprender la importancia de la lectura, así como su verdadero sentido.

    1.- En primer lugar, aparece con claridad que leer no es lo mismo que ser lector. En efecto, leer, en su más pleno sentido, no puede ser solo el acto mecánico por el que desciframos el significado de ciertos signos escritos. Si bien es cierto que saber leer indica, primeramente, la capacidad de decodificar signos –y así cuando decimos que alguien sabe leer o aprendió a leer, es a esto a lo que nos referimos–, no obstante, no puede esto confundirse con el hábito de leer. Solo quien posee este último merece el título de lector. Un niño de 6 años, gracias a la ayuda de la escuela y de sus padres, puede saber leer, pero desde luego, no es un lector. 

    Para comprender bien esta diferencia comparémoslo con la actividad de escribir. Una cosa es saber escribir y otra ser escritor. Un escritor es alguien que no solo escribe, sino que lo hace de un modo habitual, pero además, siendo capaz de comunicar una verdad o una historia con cierto arte. Siguiendo con el ejemplo, no decimos que un niño de 6 años que sabe escribir, sea un escritor. Y si existe en castellano la palabra “escribidor”, que el diccionario de la Real Academia Española define como aquel que es “mal escritor”, también es posible hablar de “leedor”, para referirse al mal lector, esto es, a aquel que sabiendo leer, solo lo hace por motivos extrínsecosa la misma lectura, es decir, usa la lectura para poder enterarse de ciertas cosas útiles, pero que de no mediar dicha necesidad, se mantiene alejado de la actividad lectora. Se ve en Vargas Llosa esa pasión por la lectura y su deseo de leer las historias que se le presentaban. El poeta Salinas en una obra sobre los libros sostenía: “Uno de los efectos del desorden intelectual contemporáneo es que mientras ha crecido el número de leedores, se ha vuelto una rareza singular el tipo de puro lector”. 

    Y ¿en qué consiste ser lector? Pues no en otra cosa que en leer por razones intrínsecas a la lectura, es decir, en la actividad de aquel que lee por el mismo bien que supone leer, no para informarse sobre algo, sino porque ha descubierto que la lectura es un bien en sí mismo. Como señala Salinas es lector “el que lee por leer, por el puro gusto de leer, por amor invencible al libro, por ganas de estarse con él horas y horas. Ningún ánimo en él, de sacar de lo que está leyendo ganancia material, ascensos, dineros, noticias concretas que le aúpen en la escala social, nada que esté más allá del libro mismo y de su mundo”. El lector sabe leer, por supuesto, pero hay algo más en él que lo distingue y ennoblece: su amor por la lectura, su pasión por estarse junto a un libro descubriendo lo que tiene para ofrecer.

    Este amor por la lectura es descrito también por un prestigioso escritor infantil, Gustavo Martín Garzo, quien se ha referido al lector como alguien “que se olvida de sus ocupaciones cotidianas, que abandona el ámbito de lo estrictamente racional, y que solo vive para desvelar el misterio de una llamada tan desconocida como irresistible. Que lo hace no buscando un mayor conocimiento de sí mismo o del mundo, sino, sobre todo, llevado por un movimiento de fascinación”. El lector, aquel que verdaderamente sabe leer, es alguien que está fascinado por la lectura y le busca en razón del mismo gozo que supone leer. Es obvio que todos somos leedores, el problema está en ser solo eso y no atreverse a ser también un poco lectores, atreverse a disfrutar con la misma lectura. Porque la verdad es que aunque nunca se ha leído tanto como ahora, nunca han existido tan pocos lectores. Leer no está de moda. Los estudios sobre hábitos lectores son unánimes en constatar que los alumnos universitarios no leen o leen poco. Un estudio publicado hace unos años indica que en las preferencias de ocio de los adolescentes españoles, la lectura está anteúltima por delante de “no hacer nada”. De tal manera que si hoy los índices de analfabetismo son bajísimos porque casi todos saben leer, no estaría mal considerar otro tipo de “analfabetismo”: el de aquellos que solo se han quedado en la condición de leedores. Salir de este analfabetismo supone adquirir el gusto por la lectura, dicho de otro modo: querer leer. 

    2.- En segundo lugar, ese gusto por leer está fundado en gran parte en aquello que se lee. En este sentido, saber leer no solo supone realizar la actividad lectora, ni disfrutar con la lectura, sino además saber qué es lo que se lee. Y este párrafo parece apuntarlo con claridad. Aprender a leer es lo más importante que le ha pasado a Vargas Llosa porque ha tenido la posibilidad de conocer a una serie de autores que le han mostrado un mundo absolutamente genial. Dumas, Víctor Hugo, Verne, Calderón, etc., son algunos de los clásicos mencionados por el escritor peruano. No dice que agradece haber aprendido a leer porque de ese modo puede leer el diario cada día y enterarse de las noticias; o leer las cartas de sus amigos y los emails del trabajo, sino que señala que de ese modo ha podido viajar con el capitán Nemo, y vivir diversas aventuras con diversos personajes entrañables. Son los clásicos aquellas obras que han conseguido expresar los más profundos deseos del corazón humano (los abismos de lo humano, dirá en otro lugar el autor) y que, por tanto, siempre se mantienen actuales. Son obras, como dice Italo Calvino que “nunca terminan de decir lo que tienen que decir”, porque su profundidad es inagotable. Siguen interpelándonos aún después de tantos siglos de haber sido escritos, de allí que sean obras que siempre se están releyendo. Estos son los libros que verdaderamente posibilitan convertirse en lector. No se hace uno lector, no adquiere gusto por la lectura, iniciándose en un tratado de química o de geología, sino en obras que causen gozo al alma. Por eso, el papel de los cuentos clásicos, de los cuentos de hadas, resulta insustituible en la formación del futuro lector. 

    3.- En tercer lugar, aparece aquí lo que a mi juicio es más importante y permite entender más la importancia de la lectura. Si uno pregunta por la importancia de la lectura, es evidente que la respuesta será “sí, es importante”. Pero lo que no es tan claro es para qué es importante. ¿En dónde radica la importancia de la lectura? ¿En que nos permite conocer y acceder a informaciones que de otro modo no tendríamos? ¿Para poder aprobar los exámenes y así obtener un título? ¿Para conseguir trabajo o para leer las instrucciones de funcionamiento de la lavadora nueva? ¿Para qué es importante saber leer? Y Vargas Llosa en este primer párrafo da razón de ese “para qué”: Dice el ganador del Nobel que la literatura “enriqueció mi vida”. La lectura es importante porque enriquece la vida. Porque nos ayuda a ser mejores personas. Sobre esto va a volver después a lo largo de su discurso, pero ya queda claramente establecido: “Agradezco saber leer al hermano Justiniano porque a través de la lectura mi vida ha sido enriquecida”. 

    La lectura literaria aparece como algo necesario, no por su utilidad o por su carácter pragmático, sino por su propia naturaleza, sobre todo en nuestros días, en que vivimos en una sociedad hiperteconologizada. A través de ese encuentro es posible una vida más armónica, equilibrada, más humana. Por eso conseguir que los alumnos se fascinen por la buena literatura es un desafío precioso al que estamos llamados todos. No es, de ninguna manera, algo utópico, aunque sea difícil y complejo. Es hacia allí donde debemos tender tanto los padres como los maestros: no solo a enseñar a leer, no solo a posibilitar que sean capaces de descifrar esos signos que les permiten acceder a la información que posee un texto, sino que debemos procurar transmitir pasión por la lectura acercando a los niños a los clásicos de siempre que les colman la vida de sentido. Y esto del único modo posible que existe para hacerlo: entusiasmarnos nosotros mismos con la buena literatura y practicarla a diario. Al principio puede que cueste, pero luego será parte de nuestra propia vida y solo desde allí podremos educar. 

  • La importancia de la familia en la formación de la resiliencia

    La importancia de la familia en la formación de la resiliencia

    La resiliencia es un concepto que aparece de modo recurrente en ámbitos especialmente psicológicos, pero que se ha trasladado con mucha fuerza también al mundo educativo. Si bien es un término que dice relación con el mundo de la física, puesto que designa la “capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido”, pasa por analogía a designar aquella personalidad que luego de enfrentar grandes digicultades y dolores, vuelve a enfrentar el desafío de la búsqueda y consecución de su propia felicidad. La misma etimilogía de la palabra alude a  “saltar hacia atrás”, “rebotar”, “replegarse”, es decir, volver donde estábamos, continuar y rehacerse del daño o las heridas recibidas llevando la vida con normalidad y con buen ánimo. A lo largo del tiempo, aquellos que volcaron su interés y su tiempo en estudiar el concepto “resiliencia” aportaban un sentido innovador al significado de la palabra. Existen diferentes definiciones de resiliencia, todas ellas similares que expresan un mismo sentido. Entre las principales destacan la propuesta por el Bureau International Catholique de l’enfance, BICE, que afirma que se trata de “la habilidad para surgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y acceder a una vida significativa y productiva”; o la de Vanistendael y Lecomte quienes sostienen que la resiliencia es “la capacidad para proteger la propia integridad bajo presión y de forjar un comportamiento vital positivo pese a las circunstancias difíciles”. En ambos casos estamos ante una virtud muy semejante a una dimensión de la clásica virtud de la fortaleza que supone la perfección del ánimo frente a los males difíciles de soportar, aquella virtud de los enamorados que por amor son capaces de soportar las más diversas adversidades. Como lo expresa Boris Cyrulnik de modo sintético y muy preciso es el arte de navegar en los torrentes.

    El dolor es parte constitutiva de la vida humana, las dificultades aunque puedan tardar en llegar, sabemos que llegarán eventualmente, y en algunos casos son de una magnitud inesperada, pudiendo comprometer nuestra búsqueda y deseo de felicidad. Por ello es necesario y fundamental estar provistos de una personalidad resiliente, fuerte, valiente, para enfrentar dichos momentos. Pero, ¿cómo es posible formar una personalidad así? ¿qué hacer para ayudar a otros a enfrentar las dificultades de manera que no decaigan en la búsqueda de la felicidad? El mismo Cyrulnik explica que “un trauma empuja al herido en una dirección en la que hubiera preferido no ir. Pero como ha caído en una ola que le arrolla y le arrastra hacia una cascada de heridas, el resiliente ha de apelar a los recursos internos impresos en su memoria, ha de luchar para no dejarse arrastrar por la pendiente natural de los traumatismos, que le llevan dando tumbos de golpe en golpe  hasta que una mano tendida le ofrezca un recurso externo, una relación afectiva, una institución social o cultural que le permita recuperarse”. Como vemos, son necesario “recursos internos impresos en la memoria”, vivencias, de tal modo arraigadas en el propio interior, que permitan enfrentar las situaciones difíciles. Dicha adquisición, continúa Cyrulnik,  está estrechamente relacionada con aptitudes desencadenantes de un apego seguro. Lo cual favorecerá al individuo en cuanto a su desarrollo o por el contrario lo perjudicará: “Podremos constatar que los que han sido privados de estas adquisiciones precoces podrán desarrollarlas más tarde aunque más lentamente, a condición de que el medio, habiendo comprendido cómo se modela  un temperamento, disponga guías de resiliencia en torno a los heridos”.

    Hace tiempo, no obstante, esta característica poco común se atribuyó a una “constitución” especial, a algo que se tenía o no se tenía. No era algo que fuera posible adquirir. Pero, recientemente, se ha constatado la posibilidad clara de su adquisición según influencia de factores mayores que determinarán el desarrollo de esta virtud en nosotros mismos. Estos factores se han clasificados en: Factores de riesgo y factores de protección. Los primeros, los factores de riesgo, son aquellos factores estresores o condiciones ambientales que incrementan la probabilidad  de que un niño experimente un ajuste promedio pobre o tenga resultados negativos en áreas particulares como la salud física, la salud mental, el resultado académico o el ajuste social. Algunos de los factores de riesgo más importantes que se han identificado son experiencias traumáticas (como la muerte de un padre), pobreza, conflicto familiar, exposición crónica a la violencia, problemas de sus padres como abuso de drogas, conducta criminal o salud mental. La presencia de estos factores indudablemente condiciona negativamente la personalidad del niño haciéndole difícil la adquisición de la resiliencia. Los segundos, los factores de protección, por el contrario, son aquellos que reducen el riesgo de la persona ante distintas conductas problema, y el paralelo concepto de resiliencia que se ha elaborado para explicar la superación de situaciones difíciles o extremas en la niñez, cara a sus consecuencias para la vida adulta. Estos son los que directamente contribuyen a la formación de la resiliencia.

    Aparece claro que para adquirir una personalidad resiliente será necesario reducir tanto como sea posible los factores de riesgo y potenciar, fomentar y hacer crecer los factores de protección. ¿Cuáles son los factores de riesgo más comúnes? Los diversos autores señalan: la rigidez, la confusión de vínculos, la la rigidez, la ausencia de relaciones solidarias, el estrés y la afectación de los problemas de adultos a los niños. Mientras que si nos preguntamos por los factores de protección puede mencionarse, entre otros: la flexibilidad, cohesión entre los miembros de la familia, sentimiento de pertenencia, autoestima, autoconciencia, capacidad de resolución de problemas. En relación con estos últimos, Forés y Grané proponen una clasificación más precisa. Hablan de factores de protección internos, externos y sociales. Los internos son aquellos que tienen suma relación con el carácter y la personalidad del individuo además de sus creencias; los segundos, se refieren a los apoyos externos de la familia, vínculo de amigos, modelo de conducta y o servicios institucionales; finalmente los terceros, se refieren a la interacción con los demás y la capacidad de resolver problemas.

    Es evidente, luego de lo dicho, que la familia es absolutamente decisiva en la formación de personlidades resilientes capaces de enfrentar las dificultades de la vida de forma satisfactoria. Mancioux advierte que es importante estimular a los niños de temprana edad a partir de la interacción con sus padres para lograr un desarrollo significativo. Desde que llegamos al mundo, incluso en el seno materno, tenemos la necesidad de ser amados por nuestros padres y estar en continuo contacto con ellos ya que es el camino para sentirnos seguros y protegidos. Estamos hechos así, desde el primer momento necesitamos del amor del prójimo, que nos llevará a desarrolar en plenitud unos vínculos afectivos seguros y sanos que desencadenará la formación de nosotros mismos como seres humanos. 

    Estos principios consagrados y enseñados por la psicología más reciente, son aquellos que desde la Antigüedad los pensadores clásicos afirmaron continuamente. De modo más claro desde el Cristianismo, que ve en el hombre una creatura que procede del Amor y que se ordena al Amor y que no puede realizarse si no se da a sí mismo a los demás. La familia, escuela de amor, es el lugar idóneo en el que la persona recibe el amor de sus padres y se vuelve capaz de amar. No es en una clase de metafísica donde se aprende a amar a los demás y a enfrentar las dificultades –aunque las clases de metafísica hacen muy bien–, sino en el calor del hogar familiar. Allí por tanto se reciben esos factores de protección y se reducen los factores de riesgo posibilitando de manera exponencial la adquisición de una personalidad resiliente que permite enfrentar las adversidades de la vida con optimismo y alegría.  

    Para continuar con los factores de riesgo y protección, es importante tener en cuenta según menciona Delage (2010) el papel que toma el apego. Ambos factores de los que hablamos en este apartado del trabajo surgen dependiendo del apego o del vínculo establecido. Por tanto, desde este enfoque:

    – Los factores de riesgo son: la rigidez, la confusión de vínculos, la la rigidez, la confusión de vínculos, la ausencia de relaciones solidarias, el estrés y la afectación de los problemas de adultos a los niños.

    En cambio, en la otra vertiente:

    – Contamos con factores de protección como: la flexibilidad, cohesión entre los miembros, sentimiento de pertenencia, autoestima, autoconciencia, capacidad de resolución de problemas.

    Según el tipo de apego, seguro o inseguro, podemos desencadenar una de las dos vertientes expuestas que estarán de nuestro lado, potenciando los factores de protección y por tanto de resiliencia o, por el contrario, actuará a la inversa dictaminando un apego inseguro y una vulnerabilidad que afectará en todos los ámbitos del desarrollo del individuo.

    Sopesando las puntualizaciones hasta el momento, Forés y Grané (2011) proponen una clasificación de los segundos y últimos factores que se han mencionado, los factores de protección. Remiten a tres tipos:

    a) Internos: tienen suma relación con el carácter y la personalidad del individuo además de sus creencias.

    b) La dimensión externa: se refiere a los apoyos externos de la familia, vínculo de amigos, modelo de conducta y o servicios institucionales.

    c) La dimensión social: consolidada mediante a la interacción con los demás y la capacidad de resolver problemas.

    Es así cómo lo relata Boris Cyrulnik (2002) en Los patitos feos:

    Para volver a vivir, es preciso no pensar demasiado en la herida . Pero con el tiempo, la emoción provocada por el golpe  tiende a apagarse lentamente para no dejar en la memoria más que la representación del golpe. Ahora bien, esta representación que se construye laboriosamente depende de la manera como el herido ha conseguido historizar el hecho. […] El tiempo mitiga el recuerdo y los relatos metamorfosean los sentimientos.  A fuerza de tratar de comprender, de tratar de encontrar las palabras para convencer y construir imágenes que evoquen la realidad, el herido consigue curar la herida y modificar la representación del trauma.

    A partir de la progresión de las definiciones vistas hasta ahora vemos cómo la resiliencia es un término muy amplio que ha existido desde antiguo pero solo hace unas décadas que lo relacionamos con una vida sana, fuerte y feliz. Además, es importante destacar la existencia de factores que intervienen en este proceso como los de riesgo y de protección, de los que también hablaremos a lo largo del trabajo.

    • Génesis

     Y esta capacidad ¿cómo nos viene dada? Igual que estar en este mundo no ha dependido de nosotros, dicha capacidad no solo se centra en nuestra persona, sino en todo lo que ha tenido que ver con nosotros desde nuestro nacimiento e incluso antes. Cierto que también la consolidación de la resiliencia tiene algo que ver con los genes que nos son dados.

    Pues la resiliencia no es inamovible. Según Cyrulnik, es una variante que incrementará si los factores son favorables y hará que la virtud sea más fuerte y se expanda. Así que no podemos afirmar que una persona resiliente vaya a serlo hasta el final de sus días. Todo dependerá en la afectación de los contextos que, consecuentemente, hará posible el proceso contínuo de construcción de la resiliencia a lo largo de nuestra vida.

    Se ha estudiado la resistencia ante un suceso de inestabilidad y todo aquello que nos desestabiliza. Mancioux (2010) relata que algunas personas son más resilientes que otras aunque no se pueda dar una razón específica de ello. Pero lo que ha permitido avanzar en los estudios de la resiliencia y en todo su camino hacia conseguirla ha sido identificar las competencias como aptitudes. Las competencias designan al niño, por ello, a parte de ser reconocidas deben estar estimuladas para crar un clima estable de afectividad en el vínculo familiar que une al niño y a sus progenitores. Desarrollar estas capacidades potenciales, será un papel decisivo en la aparición de la resiliencia en la persona de edad adulta y, con más énfasis, en la infancia.

    Así que, nos dice Mancioux que es importante estimular a los niños de temprana edad a partir de la interacción con sus padres para lograr un desarrollo significativo. Desde que llegamos al mundo, incluso en el seno materno, tenemos la necesidad de ser amados por nuestros padres y estar en continuo contacto con ellos ya que es el camino para sentirnos seguros y protegidos. Estamos hechos así, desde el primer momento necesitamos del amor del prójimo, que nos llevará a desarrolar en plenitud unos vínculos afectivos seguros y sanos que desencadenará la formación de nosotros mismos como seres humanos.

    Depende entonces de contextos sociales y afectivos la posibilidad de desarrollar la resiliencia primaria, en primer término, para facilitar una vida llena de oportunidades. Con el paso del tiempo, evolucionaremos  y nos desenvolveremos en la vida potenciando nuestras capacidades y aptitudes formándonos  como personas y seres resilientes por nosotros mismos. A esto se le llama, resiliencia secundaria.

    • La resiliencia primaria y secundaria

    Hemos mencinado una resiliencia primaria y secundaria. Pero esto no significa que exístan dos tipos de resiliencia. Ambos se refieren a lo mismo; al hecho de sobreponerse a cualquier adversidad. Pero veámos más detalladamente a qué se refiere cada uno de ellos. 

    a) Resiliencia primaria: llamamos resiliencia primaria a aquella que se refiere al propio nacimiento, en el momento que respiramos por nosotros mismos y somos llevados a la vida real. Barudy y Dantagnan (2009), citado en Rojas Marcos, (2010) nombran así este proceso de construcción humana en que los recién nacidos hacen frente a los primeros desafíos del mismo nacimiento, de estar con los demás y recibir vínculos afectivos y sanos.

    De esta manera facilitaremos la emergencia de la resiliencia secundaria.

    b) Resiliencia secundaria: la resiliencia secundaria según Forés y Grané (2008), es aquella en la que se vuelve a la vida después de haber pasado por una situación desdichada. Si hemos dicho anteriormente que la primaria tiene que ver exclusivamente con nuestro nacimiento y atender a las necesidades afectivas del recién nacido, la secundaria se refiere a un segundo nacimiento. Es una dinámica reparadora de vida. Por ello, podemos decir que la resiliencia tiene cualidades constructivas, ya que se trata de una construcción, o mejor dicho, de una reconstrucción humana. 

    También podemos añadir la propiedad generativa al hacer referencia a la felicidad, como fin último. Ya que únicamente se puede obtener si se mantiene y se proporciona unas raíces desde pequeños que les llevará a divagar hacia una vida llena de oportunidades.

    Además de generar felicidad, esta cualidad transmite la idea que la resiliencia es mucho más que adaptabilidad, más que ser robusto o rígido. Nos referimos a crecer hacia algo nuevo avanzando hacia adelante y, por tanto, evitando los factores que nos puedan desestabilizar.

    Como ejemplo de esta resiliencia secundaria, Tim Guénard, quién con solo tres años fue abandonado por su madre y atado a un poster de electricidad y maltratado por su padre pero que años más tarde, gracias a varias personas que se cruzaron en su camino, pudo apagar el odio que había en su interior. Y así volvió a nacer, se reconstruyó y volvió a la vida. Su vida está narrada en una obra autobiográfica en la que expone su testimonio como un evidente caso de resiliencia. Acostumbrado a un mundo debastado por el egoísmo, escasez y peligros, se encontró con unos gestos llenos de bondad que dieron un vuelco en su vida. De esta manera se convierte en un referente y en uno de los padres de la virtud resiliente.

    1.3. Metáforas vinculadas a la resiliencia

    Algunas metáforas ejemplifican muy bien el proceso resiliente. He aquí el Ave Fénix. Grandiosa como un águila y de colores intensos. Después de morir renace de sus propias cenizas y vuelve a su situación inicial. 

    A pesar de las heridas y de consumirse por el fuego vuelve a la vida. Hace referencia al proceso de reconstrucción de la resiliencia. Un proceso de adaptación positiva sobre cualquier problema o adversidad que nos perturba. 

    Por otro lado, se debe tener en cuenta que volvemos a vivir por segunda vez y vencemos a la adversidad pero, como personas que somos, aunque nos recuperemos satisfactoriamente, no vivimos de la misma manera. Evolucionaremos a mejor pero seremos diferentes.

    En esta ocasión, podemos acercar este significado a la agricultura. La tierra puede ser fértil después de un incendio pero deben pasar años de reconstrucción para volver a la vida. Una vez haya pasado este tiempo, flora y fauna volverá a la vida, aunque no igual que antes. Este ejemplo refleja a el significado generativo en cuanto a la resiliencia como metamorfosis, algo nuevo que se genera y surge. Esta generación se realiza en la persona cuando los demás provocan en uno mismo una sensación nueva e innovadora. 

    1.4. Factores de riesgo y de protección

    Es importante según Mancioux (2010) tener en cuenta que la respuesta de la resiliencia es favorable al individuo si todos aquellos factores potenciadores de la misma también lo son. Nos referimos si estos agentes son portadores de protección o, por el contrario, crea en el niño un estado de vulnerabilidad. De aquí podemos hablar de los factores de riesgo y de los factores de protección. 

    Además de estudiar las ventajas que obtenemos por parte de la resiliencia y lo que supone disponer de su ayuda, hemos de estudiar también los acontecimientos y lo que supone en el ser humano vivir una situación buena o vulnerable.

    a) Factores de riesgo: Braverman (2001) los define como:

    aquellos factores estresores o condiciones ambientales que incrementan la probabilidad  de que un niño experimente un ajuste promedio pobre o tenga resultados negativos en áreas particulares como la salud física, la salud mental, el resultado académico o el ajuste social […] algunos de los factores de riesgo más importantes que se han identificado son experiencias traumáticas (como la muerte de un padre), pobreza, conflicto familiar, exposición crónica a la violencia, problemas de sus padres como abuso de drogas, conducta criminal o salud mental.

    b) Factores de protección: Entendemos como factores de protección los que según Braverman (2001):

    reducen el riesgo de la persona ante distintas conductas problema, y el paralelo concepto de resiliencia que se ha elaborado para explicar la superación de situaciones difíciles o extremas en la niñez, cara a sus consecuencias para la vida adulta […] los factores de  protección contribuyen claramente a explicar la resiliencia.

    Los factores de riesgo, que son los primeros que se han definido, suscita a la estrecha relación que muestra con situaciones delicadas o de máxima vulnerabilidad. El nivel de negatividad que contienen condicionan al individuo en todas sus áreas particulares. Autores importantes como Pollard, Hawkins y Arthur (1999), entre otros, consideran reducir los factores de riesgo y los de protección, potenciarlos. Pero insisten en la importancia de unos y de otros. Por ejemplo, en la perspectiva de la drogodependencia, debemos dirigirnos a los factores de riesgo sin olvidarnos los de protección. En el caso de olvidarnos completamente, esto conllevaría a “reducir los factores de protección meramente a los factores individuales, los que posee el individuo, relegando otros de la misma importancia, como son los sociales y contextuales” tal y como menciona Pollard et al. (1999).

    Además de la importancia de ambos factores es importante hacer la distinción que relata Braverman (2001) en cuánto al término “niño resiliente”. En la mayoría de casos se alude a dicho término con la idea de crear al niño inmune por encima de cualquier calamidad. Este error proviene según Luthar et al. (2000) de relacionar la causa de los problemas con el individuo y no sopesar la posibilidad de los factores de riesgo ambientales como la sociedad, el sistema social, diferencias sociales, guerras, etc.

    Para continuar con los factores de riesgo y protección, es importante tener en cuenta según menciona Delage (2010) el papel que toma el apego. Ambos factores de los que hablamos en este apartado del trabajo surgen dependiendo del apego o del vínculo establecido. Por tanto, desde este enfoque:

    – Los factores de riesgo son: la rigidez, la confusión de vínculos, la ausencia de relaciones solidarias, el estrés y la afectación de los problemas de adultos a los niños.

    En cambio, en la otra vertiente:

    – Contamos con factores de protección como: la flexibilidad, cohesión entre los miembros, sentimiento de pertenencia, autoestima, autoconciencia, capacidad de resolución de problemas.

    Según el tipo de apego, seguro o inseguro, podemos desencadenar una de las dos vertientes expuestas que estarán de nuestro lado, potenciando los factores de protección y por tanto de resiliencia o, por el contrario, actuará a la inversa dictaminando un apego inseguro y una vulnerabilidad que afectará en todos los ámbitos del desarrollo del individuo.

    Sopesando las puntualizaciones hasta el momento, Forés y Grané (2011) proponen una clasificación de los segundos y últimos factores que se han mencionado, los factores de protección. Remiten a tres tipos:

    a) Internos: tienen suma relación con el carácter y la personalidad del individuo además de sus creencias.

    b) La dimensión externa: se refiere a los apoyos externos de la familia, vínculo de amigos, modelo de conducta y o servicios institucionales.

    c) La dimensión social: consolidada mediante a la interacción con los demás y la capacidad de resolver problemas.

    Mancioux et al. (2010) sostienen que si divagamos en la gravedad de los acontecimientos, es obvio que no todos suponen la misma reacción en la persona. A simple vista, los factores de riesgo no permiten una solución ante el problema. Es una confusión de vínculos y provoca una clara rigidez además de una ausencia de coherencia y solidaridad. Esta situación no conlleva nada bueno, ya que contamina a las vidas de los más allegados.

    Como causa principal de una vida alejada de la resiliencia tal y como hemos mencionado, es un apego inseguro. Tal y como apunta Cyrulnik (2016) “el afecto ayuda entre un 70% y un 80% a la resiliencia, a superar las dificultades y resituarse en el mundo de una manera más sana y segura” (Criterios de Resiliencia. Entrevista a Boris Cyrulnik. Sanchez Ana, Gutiérrez Laura, 2016).

    Por tanto, el apego es un factor de protección evidente ya que permite un vínculo y una cohesión entre un grupo de personas, por ejemplo, en la familia como primer grupo social al que pertenecemos. Si el niño forma parte de un vínculo bueno y, por tanto, afectivo y protector, todo serán ventajas para su desarrollo y capacidades: Obtendrá seguridad que permetirá al niño explorar lo que le rodea y hará posible una autoestima buena.

    Por otro lado, hemos de mencionar que los excesos tampoco son buenos. En este caso podríamos llamar sobreprotección al fenómeno que se caracteriza por evitar el sufrimiento al individuo. Este apego excesivo no ayuda a la persona en su proceso de superación. Así que, tal y como decía Aristóteles en la Ética a Nicómaco que la virtud está en el punto medio.