Categoría: Historia

  • La Iglesia de San Francisco. El gran hito colonial de Santiago

    La Iglesia de San Francisco. El gran hito colonial de Santiago

    La Iglesia de San Francisco de Asís, ubicada pleno centro de Santiago es, en opinión del Padre Gabriel Guarda O.S.B., el monumento nacional histórico más importante de la ciudad, junto a la Catedral y al Palacio de La Moneda. Estos últimos dos edificios son obra del célebre arquitecto italiano Joaquín Toesca Ricci, quien causalmente está enterrado en la Iglesia de San Francisco.

    El pasado 24 de septiembre la Corte Suprema acogió un recurso de protección deducido por un particular, que buscaba proteger este monumento histórico de los constantes ataques y rayados de que es objeto, principal, pero no exclusivamente, cada vez que se autoriza una marcha por la Alameda.

    En el escrito del recurso se señala que la Municipalidad de Santiago ha incumplido sus deberes de velar por la mantención de dicho monumento y el de cooperar con las funciones del Consejo de Monumentos Nacionales, obligaciones que le impone la propia ley de Monumentos Nacionales. Se señala también que el estado en que están los muros de la iglesia atentan contra la dignidad de la ciudad, pues resulta inconcebible que uno de los principales monumentos de Santiago –único que data, en parte al menos, de fines del siglo XVI- se encuentre en el lamentable estado que todos conocemos.

    Se dijo asimismo que se trata de un edificio egregio, merecedor de especial protección atendida su antigüedad e importancia arquitectónica. La parte recurrente acompañó dos informes histórico-arquitectónicos: el primero, emitido por el Padre Gabriel Guarda O.S.B., acaso la voz más autorizada en nuestro país para hablar de arquitectura, además de historiador ilustre, y otro suscrito por varias personas ligadas al mundo de la cultura, entre quienes figuran los profesores de la Universidad Gabriela Mistral, Julio Retamal y José Manuel Cerda.

    Dice el Padre Guarda en su informe, que firma estampando su sello abacial, que los hermanos menores de la Orden de San Francisco edificaron el templo “en cumplimiento de un voto hecho a la Virgen María”, cuyo auxilio reclamaron durante el ataque a la nueva ciudad por el cacique Michimalonco, en 1541.

    Su construcción duró más de 40 años y pudo terminarse gracias a un cuantioso aporte del Rey Felipe II, además del esfuerzo de los habitantes de la ciudad. La iglesia alberga la imagen de Nuestra Señora del Socorro, virgen que llegó a Chile con Pedro de Valdivia y que preside el retablo de la nave central de la iglesia. En el convento se encuentra la muestra de arte colonial más importante del país, con lienzos que contienen una relación completa de la vida de San Francisco de Asís. Además, en su museo tiene los franciscanos la medalla y el diploma del Premio Noble que recibió Gabriela Mistral en 1945.

    Altar Mayor de la Iglesia de San Francisco de Assis, Santiago de Chile

    El segundo informe, junto con confirmar las palabras del Abad Emérito del Monasterio Benedictino de Las Condes, dice que el templo y convento de San Francisco de la Alameda, constituyen un monumento nacional de la más alta jerarquía, además de subrayar su valor urbanístico y su carácter de edificio más representativo de la ciudad.

    La parte recurrente –el párroco- alegó también que se trata de un monumento que merece especial protección por estar más expuesto que cualquier otro a la acción vandálica de quienes se expresan rayando, pegando carteles, propaganda, haciendo grafitis en las puertas y muros e incluso desprendiendo piedras de sus muros para lanzarlas a carabineros durante las marchas. En suma, la iglesia ha desempeñado durante los últimos 25 años el triste papel de “pizarrón de Santiago”, todo lo cual ha sido considerado por la Corte Suprema para darle una adecuada protección al templo más antiguo de nuestra ciudad.

    Nuestro máximo Tribunal revocó el fallo de la Quinta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, que había desechado el recurso, argumentando que La imagen de toda sociedad se refleja en el legado histórico-cultural que da tradición y carácter a la fisonomía de una nación. Este pasado que permite definir la individualidad de cada país y al cual estamos profundamente vinculados, exterioriza su presencia en ruinas y objetos arqueológicos, en manifestaciones arquitectónicas y artísticas, en los lugares donde se han desarrollado acontecimientos notables de la vida nacional y en las piezas que enriquecen los Museos. Este conjunto tangible de bienes que conforman y configuran la trayectoria histórica de una nación, constituye su patrimonio cultural. La debida cautela de este patrimonio o “bienes culturales” es un deber ineludible del Estado. Su defensa representa un compromiso ético que cada Estado debe contraer como una forma de respeto hacia la cultura nacional, la cultura continental, la cultura universal” (tomado del mensaje presidencial con que se dio inicio a la tramitación de la ley de monumentos nacionales).

    La Tercera Sala de la Corte Suprema, en forma unánime, ordenó a la Municipalidad de Santiago recurrida “proporcionar los medios humanos y materiales necesarios para limpiar y pintar los muros y puerta del monumento nacional Iglesia San Francisco”, y al Cuerpo de Carabineros Chile “incrementar las rondas periódicas de manera de prevenir -en la medida de lo posible- daños al referido monumento nacional”.

    En el contexto del recurso, lo anterior significa que la Municipalidad de Santiago deberá pintar los muros y puertas de la iglesia de San Francisco a su costo, incluyendo pintura y mano de obra, y aplicar a la pintura una capa de barniz anti grafiti, que permite lavar las murallas cuando, de aquí en adelante, sea necesario, para mantenerlas limpias.

    Con este fallo la Corte Suprema ha dado una señal importante a las autoridades civiles, quienes de aquí en más deberán mantener en buen estado los muros de la Iglesia de San Francisco. Si así no sucediese, la Orden Seráfica reclamará nuevamente el amparo de la Justicia y las autoridades se verán obligadas a pintar nuevamente su fachada y muros.

    Sin embargo, el problema de fondo obedece a una alarmante falta de educación y desinterés por la cultura: el diagnóstico es en tal sentido tan claro como lapidario. Habrá que trabajar entonces con niños y jóvenes en colegios y escuelas, para lograr inculcarles verdaderos valores e incentivarlos a la superación mediante el esfuerzo que implica el estudio emprendido con seriedad.

    Un país nunca será desarrollado, aunque tenga un elevado Producto Interno Bruto, si parte considerable de sus habitantes apenas entiende lo que lee o se expresa a través de rayados de dudoso gusto en propiedad ajena; ¡y cuánto más tratándose de un monumento como la Iglesia de San Francisco! Es de esperar que las autoridades tomen cartas en el asunto.

    Por ahora, sólo queda celebrar una decisión ajustada a Derecho. Bien por el patrimonio histórico y cultural chileno.

  • Mao Zedong o la refundación de China

    Mao Zedong o la refundación de China

    Introducción. La figura de Mao Zedong habitualmente no despierta las simpatías ni las adhesiones del gran público. Se le considera un mandatario tiránico que gobernaba por medio de la fuerza y el terror. Se dice que fomentaba la realización de un culto hacia su persona que aparecía intolerable a los ojos occidentales y, reafirmando esta negativa opinión, se agrega que condujo a millones de sus compatriotas a guerras o revoluciones que tuvieron como resultado períodos de hambrunas o grandes cantidades de muertos.

    Pese a todo lo anterior, nadie se atrevería a negar la importancia que Mao Zedong ha tenido en el largo período de cambios que ha vivido China desde los inicios del siglo pasado hasta nuestros días. De allí entonces que todo historiador que pretenda escribir la nómina de los líderes mundiales más notables del siglo XX debería incluir en ella a Mao Zedong quien, junto al Partido Comunista Chino, deben ser considerados como los refundadores de China.

    Durante el siglo pasado ocurrieron en el territorio del gigante asiático acontecimientos que podríamos calificar, a la vez, de fascinantes y dramáticos. No existe probablemente en la historia contemporánea otro país que haya tenido tantos y tan profundos cambios a lo largo de una centuria. Todos ellos fueron construidos sobre las bases de privaciones y sufrimientos inmensos en la población china que han dejado huellas imperecederas en sus gentes.

    Si damos una amplia y desprejuiciada mirada histórica que logre empinarse por sobre objetivos de corto y mediano plazo, podremos darnos cuenta que todos aquellos esfuerzos o penurias que Mao Zedong hizo asumir a su pueblo pretendían, con decisión inquebrantable, alcanzar un solo objetivo: hacer resurgir a China desde sus cenizas y reubicarla en el sitial de Gran País que había tenido por muchos siglos en la antigüedad.

    A continuación hacemos un breve resumen de lo que fue la agitada vida de Mao Zedong que, como la de todo ser humano, la constituye un mosaico de aciertos y errores, de sueños y realidades, de grandezas y mezquindades entre las que resalta, con nitidez, su irrenunciable compromiso con la recuperación de la dignidad de su pueblo.

    Los primeros años. Mao Zedong nació el 26 de diciembre de 1893 en el seno de una familia campesina del Valle de Shaoshan, lugar de bucólicas colinas y cursos de agua, ubicado cerca de la ciudad de Changsha, la capital de la provincia de Hunan, corazón de la China campesina. Desde niño, la relación con su padre, Mao Yichang, fue difícil ya que intentó en dos ocasiones fugarse de la casa y, cuando cumplía los catorce años, se negó a concretar el matrimonio concertado por su progenitor con la familia de la “Señorita Lou”, una muchacha hija de un granjero vecino. Su madre, siguiendo las antiguas costumbres campesinas, no tenía nombre propio. Era simplemente, Séptima Hermana Wen, aludiendo al clan al que pertenecía. La perdió en 1919 por culpa de la difteria cuando él contaba con veinticinco años de edad.

    Mao se graduó como profesor en 1918, a los veinticuatro años de edad, luego de lo cual viajó por primera vez hasta la ciudad de Beijing donde obtuvo un trabajo de asistente en la biblioteca de la Universidad de Beijing. La cercanía con la universidad facilitó que conociera las ideas marxistas, principalmente a través del bibliotecario de la Universidad llamado Li Dazhao, un intelectual chino que seguía de cerca los acontecimientos que se desarrollaban en Rusia, donde los bolcheviques habían proclamado la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Fue así como Mao, junto a otros jóvenes, integró un grupo de simpatizantes marxistas que no organizado aún como partido, despertó el interés del Comintern, la organización soviética destinada a propagar y coordinar el comunismo en diferentes países. Fue así como logró estar presente el 23 de julio de 1921, en Shanghai, cuando se llevó a cabo el acto fundacional del Partido Comunista Chino.

    Los difíciles años veinte y el Kuomintang. Hacia el año 1922, China se encontraba en medio de una gran conmoción. La crisis ocasionada por la desaparición del Emperador había producido la fractura del país en varias zonas geográficas dominadas por caudillos locales o “Señores de la Guerra” que ejercían el control de la población. El doctor Sun Yat-sen, líder nacionalista que había combatido al régimen imperial desde fines del siglo XIX, vio estas circunstancias como propicias para formar en la ciudad de Cantón o Guangzhou un gobierno revolucionario encabezado por el Partido Nacionalista o Kuomintang que él había fundado en 1912. Sun Yat-sen pretendía así luchar en contra de los Señores de la Guerra con el objetivo de lograr la reunificación del país e instalar un gobierno nacionalista de corte democrático.

    Además, en China aún continuaban existiendo numerosos enclaves territoriales extranjeros (ingleses, franceses, portugueses y japoneses) de carácter comercial. Cada zona de concesión contaba con sus fuerzas policiales o militares que resguardaban sus intereses comerciales. Sumándose a lo anterior, perduraba aún la ocupación de la provincia de Shandong por tropas japonesas conforme a la resolución final del Tratado de Versalles. Todo este entramado de poderes constituía un sistema peligrosamente inestable que no tardaría en desmoronarse al estallar los conflictos que siguieron.

    Fue el Comintern, por órdenes de Stalin, el que ofreció dinero y armas al Kuomintang para que, en alianza con el joven Partido Comunista Chino, emprendieran juntos una campaña militar contra de los Señores de la Guerra capaz de reunificar el país. Sin embargo, el 12 de marzo de 1925 falleció Sun Yat-sen víctima de un cáncer al hígado siendo reemplazado en la dirección del Kuomintang por el general Chiang Kai-shek, un militar profesional de treinta y ocho años formado en Japón.

    Pese a la muerte de Sun, los planes de llevar a cabo la reconquista nacional no se cancelaron, de forma tal que el 1º de julio 1926 se dio inicio a la llamada Expedición al Norte. En este escenario la labor de Mao y su equipo consistió en organizar en diferentes ciudades agitaciones, huelgas o manifestaciones que ocasionaran dificultades a las autoridades locales. En el campo, preparar a los campesinos para brindar el máximo apoyo al ejército conquistador. La campaña en general fue un éxito completo hasta alcanzar, en octubre de 1926, la altura del río Yangtzé. De esta forma, la mitad sur de China ya se encontraba en manos de los nacionalistas.

    Se quiebra la alianza entre el Kuomintang y el Partido Comunista. Shanghai fue tomada por las fuerzas nacionalistas en la primavera de 1927. Sin embargo, sucedió algo inesperado. Chiang Kai-shek comenzó, en ésta y en otras ciudades del país, la detención y el asesinato de los principales líderes locales del Partido Comunista hasta ese momento su socio en la campaña militar. La explicación se conoció pronto: Chiang Kai-shek nunca creyó realmente en el pacto político entre el Kuomintang y el Partido Comunista, pero calló su opinión hasta el final. Ahora, cuando ya se había logrado gran parte del objetivo perseguido por la Expedición al Norte, estimó que era el momento preciso para asestar el golpe de gracia a los comunistas. Si no lo hacía ahora, en poco tiempo más los comunistas lo harían en contra suyo.

    El quiebre de la alianza obligó al reordenamiento de las fuerzas en lucha. Por un lado se encontraba el Kuomintang aliado con la poderosa burguesía nacional. Logró continuar por su cuenta con la Expedición al Norte e imponer su dominio sobre la totalidad del territorio nacional. El gobierno del Kuomintang eligió con sede la ciudad de Nankín y mantuvo un control relativo sobre el territorio continental chino hasta 1949, año en que, tras su derrota definitiva, huyó a la isla de Taiwan. Por otro lado, el Partido Comunista, con su proyecto socialista como objetivo final, buscó apoyo en los sectores rurales en espera de mejores tiempos para contraatacar. Los comunistas aparecían ahora diezmados y perseguidos por las autoridades tras el golpe asestado por Chiang.

    Mao se convierte en guerrillero. La Larga Marcha. Fue en este escenario en el que surgió el Mao guerrillero, reorganizador de las fuerzas comunistas que, dispersas, buscaban una nueva forma de articularse. Mao, con un pequeño grupo guerrillero, buscó una zona adecuada para mantener el control sobre la población campesina y formó lo que él llamó el primer Soviet Chino. Este enclave se ubicaba en la provincia de Jiangxi al sureste de China. Tuvo existencia entre el año 1929 y el mes de octubre de 1934, fecha esta en que sucumbió después de cuatro asaltos del ejército del Kuomintang. El Soviet de Jiangxi fue uno de los proyectos más exitosos acometidos por Mao permitiéndole practicar las reformas sociales en los campos y organizar el nuevo Ejército Rojo con eficiencia y profesionalismo.

    Luego de la caída del Soviet de Jiangxi en manos de los nacionalistas, Mao y su ejército emprendieron la llamada Larga Marcha, un desplazamiento estratégico que tenía por finalidad superar una difícil situación y posicionarse junto a otras fuerzas comunistas en la zona norte del país en donde era más fácil recibir el apoyo soviético en armas y dinero. Para alcanzar este objetivo fue necesario que el ejército de Mao rompiera el cerco de los nacionalistas e iniciara la huida hacia el oeste internándose en la China Central. Debieron cruzara seis provincias del país en condiciones extremadamente duras. Cruzaron ríos, superaron cadenas montañosas, atravesaron pantanos y zonas desérticas cargando con los pertrechos que el ejército debía llevar. Soportaron frecuentes ataques nacionalistas por tierra y aire. De los 80.000 combatientes que salieron de Ruijin arribaron, en octubre de 1935, alrededor de 10.000 a Yanan, provincia de Shaanxi. Recorrieron 9.700 kilómetros en 370 días. La Larga Marcha pronto adquirió perfiles épicos que contribuyó a formar una leyenda en torno a Mao y a los líderes que lo acompañaban.

    Las invasiones japonesas y la II Guerra Mundial (1931-1945). Hacia 1931 surgió una nueva amenaza para China y para el gobierno del Kuomintang. Ese año el gobierno Imperial del Japón invadió Manchuria y ocupó militarmente las provincias de Heilongjiang, Jiling y Liaoning. Al año siguiente Japón estableció allí un gobierno títere del Japón denominado Gran Estado Manchú o Manchukuo. En una segunda etapa en su política expansionista, Japón inició en 1937 la llamada Segunda Guerra Sino Japonesa, oportunidad donde ocupó extensas zonas del norte y de la costa Este de China ingresando por la cuenca del Yantzé hasta la ciudad de Wuhan.

    Mao vio en la amenaza japonesa una gran oportunidad para detener el castigo de los nacionalistas en contra de las fuerzas comunistas. Lanzó la campaña “Que un chino no luche contra otro chino” (eslogan que quería indicar que todos, nacionalistas y comunistas, deberían hacer frente al invasor japonés). Si los comunistas eran capaces de capitalizar el estado de ánimo de la población, podrían liderar el movimiento anti- japonés debilitando así a Chiang Kai-shek. Este último, inicialmente reacio a llegar a un nuevo acuerdo estratégico con los comunistas, tuvo que ceder por la presión de sus generales.

    En agosto de 1945 el emperador Hirohito comunicó al mundo la rendición del Japón tras las explosiones nucleares detonadas en su territorio. Las tropas japonesas, invasoras de China, retrocedieron o fueron derrotadas por los ejércitos nacionalistas o comunistas, quienes viendo próximo el final de la II Guerra Mundial, se apresuraban a tomar posiciones ventajosas para reiniciar la larga guerra civil que estaba viviendo China desde 1926.

    El Kuomintang se derrumba y surge la República Popular China (1949). Pero estos acontecimientos encontraron al Kuomintang desmoralizado por los años de lucha, debilitado por los conflictos personales entre sus líderes y penetradas las altas esferas por la corrupción. El gobierno del Kuomintang se había vuelto impopular dentro de China por los errores cometidos durante los veinte años en el poder. En especial, la inflación había golpeado cruelmente al sufrido pueblo chino. Los comunistas, por su parte, estaban con la moral alta, y dirigidos hábilmente por Mao se apresuraron a arrebatar a los derrotados japoneses el armamento y las principales bases de apoyo del norte del país lanzando desde allí el ataque definitivo en contra de Chiang Kai-shek. En los tres años siguientes las fuerzas nacionalistas se desintegraron y a finales de 1949, el líder nacionalista se retiró a la isla de Taiwan con sus últimos partidarios.

    El 1º de octubre de 1949, Mao Zedong proclamó la creación de la República Popular China en un gran acto público llevado a cabo en la Plaza de Tiananmen de Beijing, ciudad que ahora volvía a convertirse en la capital de China. Mao continuó desempeñando su papel de Presidente del Partido Comunista Chino y asumió, en la fecha ya indicada, el cargo de Presidente de la República Popular China.

    El gobierno de Mao: Tensión y ruptura con la Unión Soviética. El Gran Salto Adelante (1958-19862). Poco después de la llegada al poder de Nikita Khrushchev como Secretario General del Comité Central del Partido Comunista Soviético, Mao se alertó debido a que la mayoría de los dirigentes soviéticos llegados con Khrushchev formaban parte de una corriente revisionista del Partido Comunista de la Unión Soviética, caracterizada porque sus miembros eran afines a ciertas ideas políticas que Mao consideraba interpretaciones espurias de los principios marxistas. Además, Mao percibía que los nuevos jerarcas soviéticos tenían ciertos comportamientos burgueses. Entre las actitudes criticadas por el líder chino estaban el empleo de un nuevo lenguaje conciliador con occidente, un cierto abandono de la postura combatiente que distinguía a los cuadros comunistas de la vieja guardia y una cierta inclinación hacia las comodidades y el lujo, dejando de lado la tradicional austeridad socialista. A partir de entonces comenzaron a distanciarse, como dos líneas divergentes, las posturas chinas y soviéticas en los foros internacionales. Un peligro real de conflagración entre ambos gigantes comunistas surgió hacia fines de la década de los sesenta.

    El Gran Salto Adelante, iniciado en 1958, fue un gigantesco ejercicio de ingeniería social que pretendía acelerar el desarrollo agrícola e industrial de China basándose principalmente en el esfuerzo voluntarista de las masas campesinas. Deterioradas las relaciones sino-soviéticas ya no se contaba con el apoyo de los expertos rusos que habían organizado y dirigido el primer Plan Quinquenal. Sin embargo, esto no desanimó al presidente Mao quien, recordando hazañas como la Larga Marcha y las luchas contra el Kuomintang, confiaba que las masas populares de China realizarían verdaderas proezas si se las motivaba y conducía adecuadamente.

    Tempranamente empezaron a aparecer los errores que contenía el Gran Salto Adelante. Fallas de coordinación entre los centros productivos, abultamientos de las metas por temor a represalias, falta de incentivos en el trabajo de los agricultores a quienes se les redujo las propias cuotas de cereales para poder cubrir la demanda de los centros urbanos del país y dar cumplimiento a compromisos de exportación.

    A los malos resultados del experimento colectivo se sumaron las adversas condiciones climáticas de los años 1959 y 1960 que dieron como resultados pésimas cosechas en esos dos años. Se hizo entonces evidente que el país sería golpeado por una gran hambruna que afectaría especialmente a los sectores cuya calidad agrícola fuera inferior a la media. Cerca de veinte millones de vidas cobró el Gran Salto Adelante durante el período 1959-1962, sin contar a quienes murieron posteriormente aquejados por los daños de una severa desnutrición.

    La Revolución Cultural China, el último proyecto de Mao Zedong (1966-1976). Al iniciarse el nuevo año de 1965, el presidente Mao resolvió pasar a la acción y poner en marcha una nueva campaña destinada ahora a desenmascarar y enfrentar a sus adversarios. Lo impulsaban dos propósitos. Primero, recuperar el control del poder que había perdido a manos de los críticos del Gran Salto Adelante. Segundo, realizar una limpieza total y definitiva de cualquier elemento revisionista o antirrevolucionario enquistado ya sea en el Partido, en la administración del Estado o en la población en general.

    Para llevar adelante esta nueva revolución en los momentos en que ya habían transcurrido diecisiete años de gobierno comunista, Mao tuvo en cuenta a quienes habían sido siempre sus aliadas: las masas populares. Se daba inicio así a la Gran Revolución Cultural Proletaria.

    Acerca de la Revolución Cultural digamos que finalizó siendo un proceso histórico traumático, que afectó dolorosamente a la sociedad china, la que tuvo que lamentar muchos miles de muertos y daños graves a su economía.

    La muerte de Mao. Junto a las primeras horas de la madrugada del 9 de septiembre de 1976, la vida del presidente Mao Zedong se apagó tras haber cumplido los ochenta y dos años y ocho meses de edad. En sus últimos años debió soportar la enfermedad llamada Esclerosis Lateral Amiotrófica que lo fue inmovilizando sin afectar sus facultades intelectuales. Sin embargo, la causa directa de su muerte fue un cuarto y devastador infarto al corazón.

    El recientemente nombrado Primer Ministro, Hua Guofeng, adoptó de inmediato las medidas que ya estaban acordadas para el momento del deceso del líder chino. A las cuatro de la tarde de ese día, la Agencia Oficial de Noticias Xinhua, a través de sus servicios en chino e inglés, difundió la noticia al país y al mundo. La reacción popular a la muerte de Mao fue silenciosa. Hubo muchos que lloraron desconsoladamente, era la segunda pérdida de un viejo líder dentro de los últimos cuatro meses. En enero de ese año había partido el Primer Ministro Zhou Enlai. Era el fin de una época y el nacimiento de la China Moderna.

  • El Estado  Islámico (IE) ¿De qué se trata este culto a la muerte y qué se puede hacer al respecto?

    El Estado Islámico (IE) ¿De qué se trata este culto a la muerte y qué se puede hacer al respecto?

    El comienzo del alboroto de EI fue tan modesto que casi nadie lo notó. En Enero de 2014, pocos expertos notaron las dificultades del ejercito iraquí para retomar el pueblo Falluja de manos de terroristas islámicos, con bombardeos a distancia segura en vez de pelear cuadra por cuadra .Era solo otro episodio de la guerra de Irak de la cual Occidente psicológicamente abandonó tras seguir las acciones americanas del 2011. Pero cuando el 10 de junio de 2014 el Estado Islámico de Irak y el Levante, como estos Jihadistas se autodenominan, capturó Mosul, la segunda ciudad más importante de Irak , con tres millones de personas en solo tres dais de lucha, el mundo lo notó y les asustó.

    No solo por la brutalidad calculada amplificada por los medios y redes sociales, ISIS ha ejercido una atracción magnética en los voluntarios juhadistas desde las cuatro esquinas del mundo. Las agencias de inteligencia Americana aseguran que alrededor de 30.000 hombres y mujeres se han integrado al EI en el intertanto, incluyendo grandes contingentes de Tunes, Arabia Saudita, Turquía y Jordania, así como de países europeos como Bélgica, Francia, Alemania o el Reino Unido. Incluso Beijing está preocupado que los separatistas Uighur estén siendo entrenados por el ISIS.

    Abu Bakr al-Baghdadi

    Desde la caída de Mosul, el EI ha propagado terror en la parte este, centro y norte de Irak, acercándose peligrosamente a la misma Bagdad a comienzos de Octubre. El elusivo líder de ISIS, Abu Bakr al-Baghdadi, rápidamente emergió en Mosul y se autoproclamó Califa (Ibrahim) del así llamado Estado Islámico, de este modo eclipsando la compleja maraña de jefes de al Qaeda como “ el caballo más fuerte” de la escena islámica. El también abolió unilateralmente la frontera entre Irak y Siria, creando una única área consolidada de Guerra. Ni siquiera el líder Talibán afgano Mullah Omar se atrevió a declarar en forma real un Califato, la forma del antiguo gobierno musulmán, que funde el poder spiritual con el temporal.

    Es esta aspiración a un estado físico lo que hace al EI diferente de Al Qaeda quien por poco tiempo funcionó como una red amorfa en muchas zonas en el mundo. Hay un lugar real físico, en el cual EI gobierna bajo una estructura conciliar con sus propias monedas de oro y plata y la ley de Shariah. Sus ingresos provienen de impuestos punitivos a comunidades minoritarias y a soldados. O del petróleo refinado en Siria y trasladado en camiones para ser vendido en Tuquía. Increíblemente el gobierno en Bagdad sigue pagando los sueldos de los funcionarios civiles en las áreas controladas por el EI, con los dineros pagados a ocultos intermediarios quienes luego entregan una parte al EI. Una solución obvia es no continuar financiando a un enemigo, sería el insistir que estos funcionarios públicos dejasen las áreas dominadas por el EI si es que quieren seguir siendo pagados.

    La atracción magnética está creciendo en la medida que otros grupos de terror buscan afiliación con el EI. Ahora hay Wilyats o provincias en Afganistán, Pakistán, Libia y el Egipto del Sinaí. A través de Internet, el EI también incita a simpatizantes islámicos en países occidentales a cometer actos de terror al azar. Muchos de estos son dirigidos a personas judías, quienes han sido asesinadas por hombres armados inspirados por el EI en Bruselas y en Paris. La mayoría de nosotros sabemos eso, ha pasado a ser una característica normal en nuestras vidas diarias, ya que los cuchillos y las armas son fáciles de montar y no dejan rastros logísticos como un plan de una bomba mayor, las que pueden ser captadas por las fuerzas de seguridad.

    Estos actos rápidos movibles , vehículos utilitarios con ametralladoras montadas, van acompañados de imágenes de muertes masivas de los prisioneros chiitas quienes recuerdan a los SS – Einsatzgruppen de tiempos de la Guerra.

    En un clip de YouTube, prisioneros recibieron disparos en la cabeza y fueron lanzados a un río desde un embarcadero de madera bañado en sangre. Podría haber sido Bielorusia o Latvia a comienzos de 1940. Comunidades enteras de Cristianos y Yezidis huyeron buscando seguridad en el Kurdistán, la región autónoma del norte de Irak, al comienzo por la meseta de Sinjar en la que muchas personas quedaron atrapadas en las laderas de las montañas. Las audiencias occidentales quedaron sorprendidas por el asesinato de funcionarios de ayuda internacional y periodistas rehenes por un enmascarado hombre británico usando un cuchillo comando para decapitarlos. Las últimas víctimas fueron dos japoneses. Ya que incluso la imagen de las cabezas cortadas ha perdido su efecto de shock, ISIS ha ideado lanzar a un supuesto homosexual desde un quinto piso (una turba con piedras dispuestas a matar lo que quede de él en el suelo) y la quema de un piloto de la fuerza área jordana Moath Kasabeh vivo dentro de una jaula. Este ultimo horror fue diseñado para dividir a los jordanos en relación a la Guerra de Irak y Siria.

    Estos eventos requieren análisis y explicación, más allá de las expresiones obvias de asco y repulsión, ya que hay evidentemente un método estratégico incluso en la psicopatía sangrienta del EI. Primero, debemos explicar como ISIS llegó a existir.

    La comparación del Presidente Barack Obama del EI con un tumor cancerígeno es completamente apropiada, ya que como esa enfermedad se metástasea con terrorífica rapidez.

    EL EI surgió del diez por cierto del residuo del nexo con Al Qaeda en Irak de Abu Musab al-Zarqawi, asesinos y secuestradores que las fuerzas especiales americanas, inglesas e iraquíes no pudieron erradicar completamente el 2008-10.’s Zarqawi era un criminal jordano palestino que se volvió jihadista y fue eventualmente muerto en un ataque aéreo Americano el 2006 tras una carrera de violencia masiva. El dejó a un protegido llamado Baghdadi, un teólogo islámico oscuro, estudiante de Samarra. Una de las pocas cosas que sabemos de al-Baghdadi es que o por seis meses o desde 2005-09 ( lo que es cuatro años) él estuvo preso en Estados Unidos. Esto no es seguro ya las pocas fotografías que muestran su propia cara y la información sobre él permanece faltante. Algo es menos seguro aún si las pocas fotos muestran su rostro real, la información sobre é les fragmentaria. Así como es relativamente fácil escribir una biografía de Osama Bin Laden, o de su sucesor Ayman al-Zawahiri,la falta de información hace que esto sea imposible para Baghdadi.

    En un punto, al-Baghdadi desvía a algunos de sus confederados a Siria a la Guerra Civil, denominados como Jabhat al-Nusra , un grupo que recibe fondos de Arabia Saudita y Qatar. Aunque en el 2013 Baghdadi rompió con sus afiliados de Al Qaeda para formar el ISIS, la tierra y el petróleo que controlan en el norte de Siria le dan al EI el bienestar del contrabando de petróleo ( en el área trasera) que le permite lanzar ambiciosas operaciones dentro de Irak. Del mismo modo realizan reclutamientos de generales Sunni Baathistas de la época de Sadam. (pre-organizados como la red Nashquabandi) y a otros quienes han proveído al EI con valiosas habilidades tácticas. Algunos dicen que los oficiales de la inteligencia turca MIT facilitaron este matrimonio por conveniencia con los ex-Baathists en el 2011-12. Para algunos Turquía es también sospechosa de permitir deliberadamente al EI el control del área cercana a su frontera del sur como de ahogar al incipiente PYD de Siria ( y al afiliado PKK) el statelet kurdo de “Rojava” antes que se fusionara con el Kurdistán de Irak y/o Kurdistán iraní- Turco. Experimentados jihadistas de Bosnia y Chechnya entregaron más experiencia de combate al EI, infantería liviana como punta de lanza. El año pasado vimos a chechenios sentados sobre MiGs capturados en una base aeronáutica siria, pronunciando amenazas al presidente Ruso, Vladimir Putin sobre la conquista del Caucaso ( una de las razones del por qué Putin es tan determinante en el apoyo al presidente de Siria, Assad).

    Mullah Omar lider taliban afgano

    La inteligencia americana ha reunido información detallada sobre las estrategias y tácticas del EI las que les permiten moverse ‘como una serpiente entre las rocas’. El grupo de la revista online (Dabiq o “Ark) muetra como al-Baghdadi ha aprendido del despertar sunita de Anbar que ha ayudado al surgimiento de las fuerzas americanas bajo el mando del general David Petraeus a derrotar a Al Qaeda en Irak desde el 2007 en adelante. Muchos de los comandantes americanos que organizaron esas acciones (notablemente el General John Allen) han sido enviados de vuelta a Irak para repetir el truco, pero el Ei ha sido capaz de anticipar esta medida. Baghdadi ha declarado que el deseo es forzar a las tribus sunitas a la imposición local de su versión de la ley de sharia, lo que también significa que la punta de lanza de las lucha no tardará en lograr la captura de los territorios ocupados y administrados por el EI. Baghdadi está tratando de evitar el contacto de extranjeros que fuerzan a los iraquíes a abandonar estas alianzas tribales sunitas. Pero este régimen es extremadamente brutal en flagelaciones, crucifixiones y matanzas, mientras tanto los padres ya han retirado a sus hijos de los colegios dominados por el EI donde el adoctrinamiento es la nueva norma. Un elogio dudoso fue pagado por un jeque sunita quien dijo ‘ Mosul se muestra como el gobierno de Sadam Husein. Nosotros somos libres’. A lo que él se refiere es que la Shia ya no es más la fuerza de ocupación, en vez que la tasa de ejecuciones semanales de 60 personas en la tónica de la Era de Sadam. La adopción de la palabra “Ark” es también significativa, el EI quiere mostrarse como lo más puro de lo puro. Ellos serán salvados de la inundación apocalíptica de sangre que están creando, una confrontación cataclísmica entre ellos y los infieles. Esto incluye a cualquier musulmán que disienta de sus enseñanzas, ya que el EI son extremos y consideran como infieles a cualquiera que disienta con ellos.

    Por supuesto que los errores de los oponentes al EI son parte del problema. A pesar de contar con $46 billones para la causa, el ejercito iraquí a mostrado ser tremendamente débil. Oficiales malversan gran parte de de la ayuda de Estados Unidos, dejando a las tropas que en el norte de Irak han actuado como fuerzas de ocupación impagas. Recientemente se reveló que los generales habían puesto 50.000 ‘ soldados fantasmas’ en sus libros, lo que significa personas ficticias para malversar los salarios. Los programas de entrenamiento han sido totalmente descuidados. Peor, el divisivo primer ministro Nouri al-Maliki ha reclutado a un gran número de fuerzas especiales para defender su régimen en el gobierno de la Zona Verde, mientras ha llenado los altos rango de incompetentes puestos chiitas. Discutiblemente pareciera ser que el EI podría haber sido detenido por la presencia de una fuerza residual americana, especialmente si esta incluye jet de combate, helicópteros y fuerzas especiales, pero Maliki no firmaría un estatus de acuerdo de fuerzas y Obama se había comprometido a una total retirada para fines de 2011. En esencia el EI empujó fuerte contra una puerta abierta y giratoria

    El alboroto actual del EI fue precedido por dos operaciones claves. Operación “Rompiendo Murallas” liberó a muchos fanáticos de las cárceles iraquíes. “Cosecha de soldados”, que tiene similitudes con las “Erntefest” de las SS (Festival de la cosecha), involucrando el asesinato de policías y soldados entre julio de 2013 y junio de 2014. Los pueblos objetivos eran sujetos a la extorción del EI, como había sido Mosul, al costo de $8 millones al mes, mucho antes que la actual estocada por grupos altamente móviles que se aprovechan de la densa y moderna red de carreteras iraquíes. El EI también compró varios pequeños negocios para apalancar su presencia, como también se rumorea que lo han hecho en la parte sur de Turquía.

    El comando clave y los centros de control fueron eliminados por vehículos bombas suicidas, dos vans y un camión bombas eliminaron a los defensores kurdos de Peshmerga en Jalula en Agosto del 2014. El EI es también bueno en defensa. Vuelan puentes, usan densamente el sembrado de IED en los caminos, o controlan las inundaciones para evitar los contraataques, mientras que cuidadosamente excavan en tanques siendo capaces de eliminar a las columnas de avanzadas. En Amerli uno de los llamados ‘hull-down” T-55 destruyeron 250 militares chiitas quienes habían llegado en SUV a liberar al pueblo. La toma de rehenes también ha paralizado la respuesta de importantes jugadores, notablemente Turquía, quien se ha negado a detener a los jihadistas que se trasladan hacía Siria para integrarse al EI, o el detener el tráfico ilegal de petróleo por otra parte, simplemente porque desde un comienzo el EI capturó a 45 funcionarios del consulado como rehenes. Estos fueron liberados probablemente en intercambio por tres veces el número de jihadistas.

    El éxito del EI está íntimamente conectado al fracaso de Maliki, un hombre fuerte de los chiitas quien pasó largos años en el exilio en Irán. El régimen de Maliki era muy impopular para ambos, sunitas y kurdos, que el Presidente Obama sabiamente se negó de autorizar a la fuerza aérea americana para ser las defensas aéreas de los chiitas hasta que Malaki fue forzado a abdicar. Con el consentimiento tácito de Irán él fue reemplazado por el más cercano chiita Haidar al-Abadi, a pesar de los reclamos de Obama de que el gabinete debía ser más “ inclusivo” se basaba en el hecho que en el hecho que el 56% del apoyo de los chiitas y los kurdos era condicional por solo tres meses y si su 17% de los ingresos nacionales era pagado. Iraq se tambalea al borde de la desintegración, sus problemas se ven agravados por un barril de petróleo a $ 50, por lo que en una reciente conferencia en Londres el primer ministro de un país productor de 3,5 millones de barriles de petróleo al día solicitó municiones libres a sus aliados, a pesar de las 140 toneladas de armas que Irán ingresa a Irak cadadía. Los kurdos han pospuesto un referéndum de independencia y los políticos sunitas han suscrito su apoyo al nuevo gobierno de al-Abadi desde que él ha prometido crear milicias desentralizadas bajo el control de gobernadores sunitas una vez que sean repuestos. Mientras tanto están escondidos en Baghdad o Erbil y no hay muchos signos de milicias intra confesionales tampoco. En vez de eso donde las milicias chiitas han retomado aldeas y pueblos sunitas han muerto a inocentes como los colaboradores del EI.

    Habiendo ‘ordenado’ la política domestica de Irak ( ya que son altamente vulnerables a la implosión si los ataques sectarios sunitas y chiitas escalan)Obama entonces formó una coalición concéntrica de cómo 60 naciones, aunque Turquía no integró hasta octubre e Irán no es formalmente parte de ella. Ambos Irán y la Siria de Assad están masivamente complicando los factores, ya que en la realidad la subverción externa de Iran Quds force supremo Qassem Suleimani, trabaja en el corredor de la zona verde del general americano Mick Bednarek quien comanda lo que ahpra se ha metaforseado a 1700 ‘ consejeros de combate” americanos en tierra y en ataques aéreos a transportistas y en el golfo. Los soldados iraníes parecieran estar molestos combatiendo al EI entre las milicias chiitas, ya que la república islámica no quiere quedar atascada dentro de este atolladero árabe, teniendo que hacer frente sola al “ Gran Satanás”. En vez de eso, Irán había sólo usado sus armas regulares cuando el EI se acercó a sus fronteras, mientras habían usados solo ocasionalmente aviones que Sadam Husein intentó ocultar en Irán después de la invasión americana del 2003 los cuales habían sido repintados con colores iraquíes. Los pilotos eran iraníes.

    Nouri al-Maliki, con Haider al-Abadi en una sesion parlamentaria en Bagdad. Fuente Wall Street Journal

    Desde el 8 de Agosto de 2014 en adelante, una coalición que incluía cuatro naciones árabes (Bahrain, Arabia Saudita, Jordania y Emiratos Arabes Unidos) comenzaron ataques aéreos en el norte de Irak y Siria. Estos se complicaron por el hecho que los aviones no podían usar la base aérea de Incirlik en Turquía, de modo que tenían que cargar combustible muchas veces en la ruta desde las bases y transportes en el Golfo Pérsico, o en el caso de la RAF desde Chipre. Los Emiratos Arabes Unidos abandonaron la campaña en diciembre después que un piloto jordano fue capturado a causa de que Estados Unidos no movería helicópteros de rescate Osprey de rotor vascular de Kuwait hacia el norte de Irak los que podrían haber sido usados para rescatar pilotos de manos del EI. Corridas aéreas fueron concentradas en pozos petroleros controlados por el EI así como para mover vehículos y fijar posiciones. El único ataque importante tuvo lugar en el pueblo al norte de Siria de Kobane, el cual fue tomado por fuerzas kurdas en enero tras 150 días de batalla los que redujo al pueblo a escombros. De modo que se dice que sobre mil combatientes del EI fueron muertos, lo que representa solo un quinto del número de reclutas frescos que el EI ha adquirido en el mismo período.

    Ataques aéreos solamente pueden ‘degradar’ pero ellos no van a destruir al EI el cual es definitivamente un estado de la mente. Baghdadi ha sido cuidadoso en mantener un profundo y eficiente banco de sustitutos, cosa que la misma sustitución de Zarqawi sugiere. Se cuidadoso con quien bombardeas es una máxima útil. Erradicar al EI en profundidad requiere tropas de tierra, y ambos el ejercito iraquí y los kurdos han sido reforzados por consejeros de combate americanos lo que ha implicado un cambio significativo de términos Como los pueblos y ciudades liberadas del EI serán asegurados permanece incierto. Si ellos son reprimidos, entonces todo el círculo vicioso comenzará otra vez para un futuro remanente del EI. Para muchas naciones sunitas de la zona, la peor pesadilla proviene de las milicias de retaguardia chiitas y un gran ejército iraní chiita apoyado por el poder aéreo de Estados Unidos. Esto no solo amenaza al rival regional de Irán ( Arabia Saudita) pero puede impulsar a muchos iraquís sunitas a tomar las armas por el EI para evitar una masacre. Peor aún, un acuerdo como este podría venir de un acuerdo desde Ginebra entre Estados Unidos e Irán que deje a Teherán con la capacidad de realizar una barrida nuclear en meses. Esto enfurecería a Israel y a Arabia Saudita, quienes probablemente actuarían para evitar esta posibilidad. Arabia Saudita adquiriría también en forma instantánea ojivas nucleares fuera de la plataforma de su aliado Pakistean que encajen en sus misiles suministrados por los chinos.

    Desgraciadamente mientras ventilamos virtualmente cada decisión táctica en público, el EI responde adecuadamente sin hacer alarde del hecho. Ellos ya han sacado sus cuarteles administrativos de Raqqa en Siria, y pueden fácilmente revertir el ser un terror ‘ pasajero’ de una organización de allanamientos en el campo. Reportes de Mosul dicen que los combatientes del EI circulan en bicicleta en vez de en camiones y que desde hace mucho han dejado de usar teléfonos celulares que muestren sus localizaciones. ¿Por cuanto tiempo lanzaremos bombas o dispararemos misiles que no cuestan menos de £100,000 a £1 millón por lanzada a individuos en bicicleta o motos desde aviones que cuestan £40,000 por hora de vuelo?

    El EI calcula que la oposición a ellos se desintegrará meas temprano que tarde. Un problema obvio es que mientras Irán ( y Rusia) están alineados con el presidente sirio Bashar al-Assad, los sunitas y los turcos quieren deponerlo. Estados Unidos ha desplazado su posición desde simplemente querer su derrocamiento como una guerra criminal (200,000 personas han sido asesinadas en Siria) a una tácita aceptación de él de modo de poder enfrentar al EI sin tener que preocuparse por el apoyo ruso para su sistema de misiles. Esta posición resbaladiza enfurece a los sauditas quienes en un punto pensaron que Estados Unidos bombardearía a Asad después que éste había usado armas químicas contra su propia gente. El EI también busca explotar las tensiones étnicas y sectarias.

    Jordania es un país pobre, dependiente de la ayuda de Estados Unidos y del Golfo, donde los beduinos indígenas pueden ser la columna vertebral de las fuerzas armadas, pero está resentido por la migración de millones de refugiados palestinos (dos millones desde 1948) o han sido cercenados en su fuerza laboral por un millón y medio de refugiados irakies y sirios quienes llegaron más recientemente. La decisión del Rey Abdullah de intervenir en Irak y en Siria es también impopular, o lo rea hasta que el EI quemó vivo al piloto jordano capturado..

    Del mismo modo, el Líbano está basado en un frágil balance histórico entre cristianos maronitas, sunitas y chiitas, respectivamente, 40,27,26% de la población. Los Chiitas constituyeron la mayor parte de los grupos armados de Hizbollah quienes ante las peticiones de Teheran están proveyendo de infantería liviana Bashar al-Assad. Un influjo de refugiados sunitas desde Siria e Irak ha agravado las tensiones confesionales, especialmente desde que Hizbollah está también en un estado de latente conflicto con Israel. ¿Cuanto tiempo debe pasar para que cristianos y sunitas libaneses se decidan a contener el poder de terror de Hizbollah en su nido?

    El EI desearía profundamente conquistar Arabia Saudita, lugar los dos lugares más sagrados en el Islam, la Mecca y Medina. Ellos saben que el país opera como un gigantesco estado de bienestar, en el cual grandes pozos petroleros mantienen a muchos jóvenes saudies ociosos, que la monarquía financia a una versión extremadamente fundamentalista del Isalm llamada Wahhabismo, y que el 15% de la población chiita son considerados como desviados heréticos y peones de Irán tanto por EI como por los Wahhabis. La mayoría de los chiitas viven y trabajan en la extracción de petróleo de las provincias del este. Llenos de problemas ahí, de hecho el EI ha intentado enviar gente para fomentar estos problemas, matando a un policía fronterizo saudita en un golpe y masacrando aldeas chiitas por otra parte. Los sauditas están tan preocupados por las infiltraciones del EI que están construyendo una reja de 650 millas a través de la frontera con Irak, con patrullas, sensores y torres de vigilancia y dos líneas de alambres de púas.

    Luego está Turquía, desde la que muchos reclutas del EI pasan a Siria y donde el EI ha establecido presencia usando su dinero para comprar negocios en pueblos industriales deprimidos. El gobierno turco del islamista Tayyip Recep Erdogan quisiera terminar con este conflicto , no solo por temor a los ataques a los resorts costeros del sur de parte del EI. Erdogan está también furioso por el hecho que Estados Unidos no ha forzado la salida de Assad de Siria. Turquía también tiene varias tensiones internas, muchas de ellas nacen de su negación de derechos a las minorías kurdas( aproximadamente un 15% de la población). Erdogan está actualmente negociando un asentamiento de paz con el encarcelado líder del PKK Abdullah Ocalan, diseñado para detener las guerra de guerrillas que ha costado 40.000 vidas. A pesar de que Turquía tiene excelentes relaciones con el Kurdistán autónomo en el norte de Irak, no quiere que los kurdos del norte de Siria se relacionen con ellos., que dejen tranquilos a la población kurda turca, ya que de ahí puede comenzar la desintegración de Turquía como tal. Esta es la razón del por qué hay una sospecha de que a Ankara. No le importaría si el EI sacrifica a los kurdos en Kobane y por qué los servicios de inteligencia turca parecieran haber arrestado a policías turcos después de haber interceptado camiones que llevaban cohetes al EI.

    Yendo aún más lejos, el EI ha interceptado algunos grupos terroristas afganos y pakistaníes, los que parecen haber sido excluido de los arreglos entre Kabul y el Talibán. En Libia, donde hay dos gobiernos en guerra reclamando por autoridad (en Trípoli y en Tobruk respectivamente) así como pueblos dominados por milicias rivales, el EI se ha establecido en los los pueblos de Derna y Sirte así como en la región sin ley de Fezzan en el sur. Ambos Algeria y Egipto están altamente preocupados de que el EI pueda usar estas bases en Libia para lanzar ataques sobre ellos, especialmente desde que el EI ha establecido Wiliyat Sinai en el espacio sin ley que separa Gaza de Egipto. El 29 de Enero el Wilayat Sinai lanzó ataques simultáneos a diez bases y establecimientos militares en el Sinai, matando 35 miembros de las tropas y dejando 70 heridos.

    Como ya dije antes, el EI es también n estado de la mente, un tipo de culto a la muerte globalizado basado en la barbarie y la crueldad en nombre de la religión. Este ejerce un fuerza que atrae poderosamente a jóvenes musulmanes, hombres y mujeres, pobremente integrados, algunos de los cuales están dispuestos a pelear contra el tirano Bashar al-Assad, pero muchos de los cuales son simplemente atraídos por el hecho de poder ejercer el poder de la vida y la muerte sobre la gente común. Para cualquier modesto estudiante de derecho de Arabia Saudita esto implica el elevarse al rango de juez de Sharia en Raqqa o Mosul, donde el puede ordenar que personas sean azotadas o crucificadas. Del mismo modo los perdedores o aquellos con mala educación, cuyos destinos serían cajas estáticas con comida de perros y gatos en un cansado minimarket de Londres o Paris, pueden jugar al gran hombre que le dispara a una docena de prisioneros chiitas en una zanja. Para aquellos que han estado en prisión ( y de hecho en Francia el 70% de los prisioneros son musulmanes) las ofertas del Islam radical son una perverso modo de reforma de estilo de vida, donde la agresión se canaliza desde un furioso fanatismo religioso.

    Los comentaristas más aventureros ( como el alcalde de Londres) han también destacado el rol de la frustración sexual de parte de jóvenes cuya inteligencia muestra un impresionantemente alto consumo de pornografía. Con algunas exageraciones, el Alcalde describe al EI como un grupo de onanistas en línea, pero de hecho el pareciera tener un punto.

    En vez de casarse con una joven campesina, elegida por la familia ampliada en Pakistán, estos hombres pueden alcanzar su máximo , no sólo de dispuestas reclutas voluntarias del EI, de las cuales hay muchas, sino que también de las mujeres de Yezidi las que son reducidas a esclavitud sexual. Para la religión misma la sanción que puede calificarse como rapto de niños y violación. Más aún mientras que los ingenuos occidentales se den cuenta que hay personas que se deleitan con la barbarie y la crueldad, no van a lograr tener reales avances contra el EI, para quienes la respuesta es matarlos a todos. No hay nadie ni nada que negociar, ya que se podría estar negociado con o sobre una rata o una serpiente. . Del mismo modo hay muy poco sentido en el decir que las prácticas del EI son una forma ‘pervertida’ del Islam, o en el invocar a una alta autoridad clerical para condenarlos. Para pocos reclutas del EI que sean capaces de hablar algo de rudimentario coreano ( algunos han comprado cursos elementales online como Islam para principiantes) los que mezclan con sus culturas de bandas callejeras occidentales y crudas teorías de conspiraciones de las ‘cruzadas’ occidentales que pretenden exterminar al Islam. Los conversos son un especial problema ya que ells tienden a ser meas fanáticos, ya que han aprendido su religión de una sóla fuente, que no incluye ninguna tradición amplia como el sufismo. Mientras es fácil el definir este tipo de creencias, es casi imposible el poder combatirla, ya sea a través de refutación teológica por imanes moderados o sátira como la película británica los ‘cuatro leones’ sobre cuatro anglo pakistaníes que intentan convertirse en jihadistas volándose a ellos mismos.

    Hasta que la coalición internacional actual decida que está en guerra con el EI no se tomarán las medidas necesarias para lograr erradicarlos de Irán y Siria. Esto podría significar un ataque aéreo más intenso, como los que conduce Israel sobre Gaza ( los israelíes lanzan tantas salidas en un día como esta coalición realiza en un mes) de la mano con empujar a través de fuerzas en tierra para expulsar notablemente el EI de Mosul donde el alboroto comenzó. Esto puede implica ignorar inhibiciones legales sobre bajas civiles, algo que nunca complicó a Churchill o a Roosvelt (o a Stalin) en sus asaltos sobre Alemania y Japón. Cualquiera que quiera combatir al EI debe ser expatriado y nunca debe permitírsele volver a su país de origen. El EI les puede proveer de pasaportes si es que ellos quieren, ya que ya acuñan monadas. Nadie reconocerá esos pasaportes..

    Segundo, mientras las agencias de inteligencia y oficiales de la policía antiterrorista han hecho un brillante trabajo en interferir los planes mayores de los jihadistas, es irónico que las prisiones donde son enviados los jihadistas se han convertido en los lugares de reclutamiento para futuros islamistas. Esto ilustra un problema más amplio el cual sería obvio para un israelita, debido a sus visiones políticas, casi todos han adquirido un sentido común básico a través del servicio militar. Incluso el menos cuerdo académico izquierdista israelí con el que trabajé en la Liga Ivy de universidades en Estados Unidos ha de hecho servido al ejército y por tanto entiende de la realizada, de un modo que por ejemplo, los académicos británicos, franceses o alemanes o los sirvientes civiles (no voy a mencionar a los abogados) no lo hacen.

    Mientras la completa maquinaria del gobierno central y local es coordinada en una misma lucha, los jihadistas continuarán repartiendo beneficios de bienestar, salud y educación gratuita entre otras cosas de las sociedades que ellos desean destruir y los ideólogos clericales estarán con la libertad de predicar la destrucción de las sociedades que les proveen a ellos casas gratis y les reparten cheques. Los gobiernos han sido también contrarios en el insistir que las universidades y colegios deban aceptar que tienen un deber público de prevenir que sus edificios sean los lugares donde se disemina el odio entre voceros invitados por las sociedades de estudiantes islámicas. . Los derechos de los ciudadanos comunes de no ser disparados o volados en lugares públicos o aviones debe primar sobre cualquier temor de limitar la libertad de expresión. El sistema entero de cárceles debe ser reorganizado para asegurar que los convictos jihadistas no formen grandes bandas dentro de las prisiones y que sean dispersados en el sistema para así diluir su número. Quitarles su zona de confort espacial también ayudaría, como el gobierno español hizo con la ETA, donde sus líderes eran enviados a prisión lo más lejos posible del País Vasco dentro de España. La necesidad de sus parientes para facilitar las visitas es una preocupación menor. En un nivel intelectual más alto, en vez de reaccionar como conejos temerosos en la luminosidad, el gobierno necesitan montar un caso más robusto contra la bandera de los derechos humanos, una industria rentable que complica a los gobiernos en un orden jurídico global, que no emerge de votación popular. Por ejemplo, a pesar de que el Reino Unido tiene uno de los sistemas legales más antiguos del mundo., las decisiones de los jueces y las cortes pueden ser anuladas por la Corte Europea de Derechos Humanos que incluye jueces desde Bielorusia hasta Malta. Un sistema de Derechos Humanos diseñado para prevenir que los individuos sean torturados o muertos por los totalitarismos nazi y soviético no está ahí para proteger a la gente que quiere matarnos a todos. Desde la raíz, el EI consiste en lo que ampliamente se ha definido como nihilistas genocidas. No hay demandas que puedan ser razonablemente saciadas, como era el caso de organizaciones terroristas nacionalistas como ANC o IRA. No hay nadie con quien negociar y nada que negociar, a menos que queramos cometer suicidios masivos como sociedades liberales democráticas.

  • Waterloo ¿Fue derrotado Napoleón?

    Waterloo ¿Fue derrotado Napoleón?

    Este año 2015 se celebran los 200 años de la batalla de Waterloo, que ha pasado a la historia como la derrota final de Napoleón. Pero, es el momento de analizar si realmente Napoleón fue derrotado o si aún sigue triunfando incluso en el mundo actual. Es cierto que tras la batalla, el duque de Wellington envió al “Emperador Francés” a un lugar más lejano e inaccesible que la isla de Elba, para evitar su retorno y lo logró. Santa Elena estaba suficientemente alejada para impedir el regreso en 100 días como ocurrió la primera vez. Pero mirando estos hechos desde la perspectiva de hoy, nos hacemos una pregunta esencial, ¿Fue Napoleón realmente derrotado? ¿Sus ideas y su visión del mundo murieron con él en Santa Elena? Para poder contestar estas preguntas es cierto que tras la batalla, el duque de Wellington envió al “Emperador Francés” a un lugar más lejano e inaccesible que la isla de Elba, para evitar su retorno y lo logró. Santa Elena estaba suficientemente alejada para impedir el regreso en 100 días como ocurrió la primera vez. Pero mirando estos hechos desde la perspectiva de hoy, nos hacemos una pregunta esencial, ¿Fue Napoleón realmente derrotado? ¿Sus ideas y su visión del mundo murieron con él en Santa Elena? Para poder contestar estas preguntas es fundamental entender quién fue Napoleón y cuáles eran las ideas que lo inspiraban.
    Es esencial comprender que Napoleón no representó un corte tras la Revolución Francesa. Varios historiadores afirman que tras la sangre derramada para lograr una República en Francia, con el advenimiento de Napoleón la Revolución habría sido en vano ya que éste se coronó Emperador de Francia y estableció una nueva monarquía. Sin embargo esto no debe comprenderse así. Napoleón Bonaparte es un hijo de la Revolución Francesa. Él institucionaliza y exporta las ideas de la Revolución y es gracias a él que estas ideas tienen cabida en toda Europa y más allá de ella. Es él quien perpetúa el mensaje, vivo hasta hoy. Proveniente de una familia de origen italiano de la recién anexada Córcega, recibe una educación privilegiada. Su familia participa de ideas revolucionarias en Córcega y en Francia conoce y se hace amigo del hermano de Maximilien de Robespierre, Agustine. Se codea con los revolucionarios al lograr la defensa del puerto de Tulón bajo su mando. Es formado en las ideas de la Ilustración en una visión de mundo diferente que pretende ser fundadora.

    El emperador en su estudio en las Tullerías. Jacques-Louis David, 1812

    La Revolución Francesa es un proceso complejo, que muchas veces, es presentado de manera parcial como el triunfo de la libertad. Las consignas revolucionarias, muy bien publicitadas, han hecho defienden y promueven una “ religión natural”, ven a Dios como creador, pero no providente. Dios hizo el mundo, pero ya no interviene en él. Es como el relojero que hace un reloj y el reloj ya no necesita de su creador para funcionar. Un mundo creado por Dios con leyes racionales cognoscibles por el hombre y controlables por él, hacen que el hombre sea visto como el centro. Muchos de estos deístas entrarán en conflicto con la Iglesia Católica que permanece teocéntrica y tomarán una postura anticlerical. Voltaire resumirá esta visión sobre la Iglesia diciendo “aplastar a la infame” y tomará una postura abiertamente anticlerical afirmando una religión natural sin intermediarios. En política, el soberano, quien ostenta el poder, deja de ser Dios. Ahora el poder viene del hombre, aparecen las ideas de la soberanía popular. Es el pueblo quien ostenta el poder y quien desde un “covenant”, pacto o contrato elige a un gobernante. Los autores “pactistas” son diversos pero tienen en común elementos centrales. La idea que la sociedad es creada, o sea que existe un Estado pre social, un pacto y un estado social. La idea fuerza es que el poder emana del pueblo y que éste entrega su poder al elegir a un gobernante. Es fundamental entender que las razones para el pacto de cada uno de ellos son diferentes. Tenemos las versiones inglesas, generalmente ver al proceso como la lucha del pueblo por la libertad y la igualdad en ‘fraternidad’. La verdad es que dista mucho de ser tan simple y tan edénico. Es cierto que la Revolución impuso las ideas de soberanía popular y de gobiernos de representación, pero el costo fue alto. Movidos por la razón, fueron tremendamente irracionales y casi injustificables. Para poder entender el proceso y poder entender a Napoleón hay que remontarse a los cambios de pensamiento que surgieron con el llamado “Racionalismo”.
    Un nuevo modo de ver toda la realidad. Una nueva síntesis de la cultura occidental. René Descartes con su idea del poder de la razón humana pone al hombre en primer plano, aparece con fuerza un real antropocentrismo. Es el hombre quien posee un instrumento de poder, la razón y es ésta la que crea la realidad- “pienso, luego existo”. El nuevo prisma racionalista pone al hombre en el centro y deja en un segundo plano a Dios. La visión Escolástica teocéntrica del mundo es superada y dejada de lado. Esta nueva mirada intenta explicar la idea que es el hombre lo más importante. El arte deja de ser teocéntrico y se torna cotidiano, ya que todo lo que el hombre hace merece ser pintado. Rembrandt, Vermeer, Velásquez, Le Nain, entre muchos otros son maestros de la cotidianidad, pintan escenas nunca antes vistas en la pintura occidental. Lo religioso deja de ser lo más representado y la realidad humana, aunque sea cruda es llevada a la tela. Este arte emerge como prueba fehaciente que el hombre es ahora el centro de la nueva mentalidad. En la religión, si bien siguen siendo cReyentes, disminuyen a Dios, haciéndole perder parte de los atributos que antes ostentaba como concepto. Los llamados Deístas, quienes defienden y promueven una “ religión natural”, ven a Dios como creador, pero no providente. Dios hizo el mundo, pero ya no interviene en él. Es como el relojero que hace un reloj y el reloj ya no necesita de su creador para funcionar. Un mundo creado por Dios con leyes racionales cognoscibles por el hombre y controlables por él, hacen que el hombre sea visto como el centro. Muchos de estos deístas entrarán en conflicto con la Iglesia Católica que permanece teocéntrica y tomarán una postura anticlerical. Voltaire resumirá esta visión sobre la Iglesia diciendo “aplastar a la infame” y tomará una postura abiertamente anticlerical afirmando una religión natural sin intermediarios. En política, el soberano, quien ostenta el poder, deja de ser Dios. Ahora el poder viene del hombre, aparecen las ideas de la soberanía popular. Es el pueblo quien ostenta el poder y quien desde un “covenant”, pacto o contrato elige a un gobernante. Los autores “pactistas” son diversos pero tienen en común elementos centrales. La idea que la sociedad es creada, o sea que existe un Estado pre social, un pacto y un estado social. La idea fuerza es que el poder emana del pueblo y que éste entrega su poder al elegir a un gobernante. Es fundamental entender que las razones para el pacto de cada uno de ellos son diferentes.
    Tenemos las versiones inglesas, Hobbes y Locke y la mirada francesa, Rousseau. Thomas Hobbes cree que el hombre es malo por naturaleza y que “el hombre es un lobo para el hombre”. El estado pre social es un caos debido a esto. Todos los hombres ambicionan lo que tienen los otros y es imposible la armonía. El propone un pacto donde los hombres entregan su libertad y eligen a un gobernante firme que ponga orden y que permita la viabilidad social. El estado debe ser como un monstruo con enorme poder, un Leviathan, que debe castigar y amenazar a los hombres para que se comporten. Hobbes obviamente es monárquico ya que entiende que el orden deseado implica imponerse sobre los demás. John Locke, por su parte, es libertario. Cree que el hombre es bueno, a diferencia de Hobbes. Pero si el hombre es bueno, ¿para qué el pacto? Locke considera que hay derechos inalienables, inherentes del hombre. Estos son el derecho a la propiedad, el derecho a la vida y el derecho a la libertad. Estos derechos nunca deben ser pasados a llevar y es por esto que el hombre del estado pre social hace un pacto, elige a un gobernante, para asegurar estos derechos inalienable. Es por esto que el Estado que emerge debe estar limitado en sus poderes para nunca pasar a llevar al individuo. Locke es el primero en concebir la división de poderes (legislativo, ejecutivo y federativo), que más tarde tomaría y perfeccionaría Montesquieu. Es esta visión de Locke la que inspira el proceso de Independencia Americana y nace la visión de democracia libertaria en la que el individuo es lo primero y el estado es subsidiario. De esta visión emana también el concepto de soberanía popular y de gobierno de representación, sin pagar costos en vidas humanas. Es el padre tranquilo de la democracia, mientras que la revolución Francesa es su madre sangrienta.
    Pero las visiones al otro lado del Canal de la Mancha no serían iguales. Jean Jacques Rousseau, un suizo que vive en Francia y que es uno de los elementos centrales del movimiento de la Ilustración Francesa, es también un pactista. Cree en un estado pre social, en un pacto y en una sociedad creada a causa de este pacto. Pero su visión es diferente a la de Locke. Rousseau cree que el hombre del estado pre social es bueno pero que es la sociedad la que lo corrompe. El hombre nace libre y bueno pero se lo ve por todas partes “corrupto y encadenado”, dice en su Contrato Social. El hombre era bueno, era un “buen salvaje”, era nómada y todo era ideal. Pero el hombre se hizo sedentario y con eso, comenzó a acumular bienes y surgió así la desigualdad. Dice Rousseau en su Contrato Social, “la propiedad privada es el origen de todos los males”. Esta quita la bondad original y para recuperar la bondad perdida es necesario un pacto en el que cada hombre se entrega a la voluntad general y elige un gobernante manteniendo su libertad. El estado que emerge debe ser poderoso, ya que debe devolver la bondad perdida – debe devolver la igualdad; debe redistribuir. La propiedad degenera al buen salvaje y la redistribución del Estado devolverá la igualdad, la bondad, apareciendo entonces el “buen ciudadano” (bon citoyen). Esta es la idea central que inspirará a la Revolución Francesa y con ella nacerá la idea de una democracia socialista. Es soberanía popular y representación, pero la anulación del individuo en el Estado y el sistema.

    Reunión de los Estados Generales el 5 de mayo de 1789 en Versalles, Isidore- Stanislaus Helman y Charles Monnet. Biblioteca Nacional de Francia

    Estas ideas entraron en la Francia del Antiguo Régimen. La sociedad francesa entonces era una sociedad estamental. Las divisiones sociales eran por funciones, no por dinero. Los estamentos eran tres: el clero, la nobleza y el estado llano o tercer estado. Los dos primeros estamentos tenían privilegios o fueros, ya que cumplían funciones sociales. El clero, velaba por las almas y la nobleza, tradicionalmente, se ocupaba de la defensa. Los fueros y privilegios de estos estamentos eran de naturaleza tributaria, no pagaban impuestos y de naturaleza jurídica, tenían tribunales propios. Por otro lado, el llamado Tercer Estado estaba compuesto por los burgueses, quienes tenían en general dinero y los campesinos y artesanos a quienes podríamos llamar “pueblo”, quienes eran la mayoría social. Ellos pagaban impuestos y tenían tribunales diferentes. El espíritu de los privilegios o fueros para los dos primeros estamentos nacía de la idea, que tanto el clero como la nobleza, debían desembolsar recursos propios para poder cumplir con sus funciones sociales. Es cierto que en la época de la Revolución Francesa, varias de estas funciones sociales estaban desdibujadas. Desde Luis XIII, bajo la influencia del cardenal Richelieu, se intentó fortalecer el poder del Rey y para esto, Richelieu convirtió a la nobleza feudal, en nobleza cortesana. La mejor manera para incrementar el poder real era disminuir el de los Señores. Y el mejor modo de dominar a los Señores era hacerlos dependientes del Rey. Ya con Luis XIII comienza la construcción de Versalles y la idea de una nobleza desperfilada de sus funciones, casi vegetativa de la corte. Luis XIV incrementa este proceso, concentrado todo el poder en sus manos y representando el punto máximo del poder absoluto al punto de poder decir “El Estado soy yo”. Concentra todo el poder en sus manos y literalmente gobierna solo. Luis XIV quiere hacer de Francia una potencia de primer orden y se concentra en guerras externas, gastando más de lo que Francia produce. Esta tendencia se mantiene durante el gobierno de Luis XV quien gobierna con un gran déficit fiscal que no corrige, sino que aumenta. Luis XVI, por tanto hereda un reino quebrado con un déficit fiscal de grandes proporciones.
    Luis XVI no era un mal hombre, tampoco era un tonto, como muchos historiadores lo han presentado. Era débil y fue incapaz de controlar el proceso que se le produjo. Casado con María Antonieta de Habsburgo, una reina extranjera no querida, tuvo que enfrentar una situación de déficit fiscal insostenible. Para aumentar el problema, durante su gobierno, se producen varias crisis del pan. El precio de los granos aumenta a causa de inundaciones y sequías, lo que complican aún más la situación política durante su gobierno. Hay que entender que los procesos revolucionarios, nunca comienzan desde abajo. No es el pueblo el que se mueve. Todas la revoluciones comienzan desde arriba, con ideas. Ideas que hay que hacer realidad a cualquier costo. El pueblo se mueve, solo cuando tiene hambre. Las ideas de Rousseau imperan en el ambiente. Pero no es el pueblo quien las levanta, sino que miembros de los llamados estados privilegiados- el clero y la nobleza. Hay entre los ideólogos algunos burgueses miembros del Tercer Estado, que están muy lejos de poder ser calificados como “pueblo”. La situación financiera insostenible hizo que el Rey tuviese que buscar alguna solución a este problema. Se convocaron juntas de notables en todo el país que concluyeron unánimemente que se necesitaban más recursos. Todos los ministros de economía recomendaron, como la única forma de lograr dichos recursos, subir los impuestos. El subir los impuestos era algo que el Rey no podía decidir solo y que dependía de la aprobación de la Asamblea de Representación de los Estamentos, que en Francia se conoce como la Asamblea de los Estados Generales (equivalente al Parlamento inglés, las cortes en España o la Dieta en Alemania). Sin embargo el convocar a esta asamblea no resultaba ser algo sencillo. No se convocaba a esta Asamblea desde Luis XIII. Luis XIV gobernó solo, nunca convocó a los Estados Generales, por tanto para la época de Luis XVI no había nadie vivo que hubiese sesionado antes. Todo era complejo, desde lo logístico hasta lo ideológico. Convocar a la Asamblea daría tribuna para que las ideas pululantes ilustradas se hiciesen ver e intentaran cambios al establishment. El Rey trató de evitar la asamblea, pero la situación financiera finalmente lo obligó a convocarla. En la Asamblea, tradicionalmente cada estamento tenía un voto frente a la materia a tratar. Los ilustrados querían aprovechar esta oportunidad para lograr cambios, pero el voto por estamento no les permitiría avanzar. Comienzan a exigir el voto por cabeza, es decir por persona. El abate Sieyes, un miembro del clero lee un documento llamado “Q’ est ce que le tiers état?”(qué es el Tercer Estado) y comienza a insertar las ideas ilustradas de Rousseau en la Asamblea. Esta se desordena y el Rey ordena el cierre de la misma. Un grupo de nobles, clérigos y miembros de la burguesía, que distaban mucho de ser el pueblo, se reúnen en la sala de juego de la pelota (una sala como de juego de billar) y juran no disolverse hasta darle una constitución a Francia.
    El Rey no es capaz de tomar las medidas adecuadas para evitar que el poder se le escape de las manos. Deja que la Asamblea Nacional Constituyente, como se denominan, gobierne de facto. La Asamblea de los Estados Generales había sido convocada para mejorar la crisis financiera que enfrentaba el reino de Francia. Sin embargo, si uno mira en detalles, ve que las medidas que comienza a tomar la Asamblea Nacional Constituyente no van en la línea de las mejoras económicas. Lo primero que hace la Asamblea es terminar con la Sociedad Estamental del Antiguo Régimen, aboliendo los privilegios. Ya no hay estamentos y todos pasan a ser “ciudadanos” con “igualdad ante la ley”. Tras abolir los privilegios, el Marqués de Condorcet, ahora ciudadano Condorcet, publicó los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Una lista de derechos despojados de deberes que emulaba a la Declaración de los Derechos del Hombre de la Independencia Americana.

    Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, Jean Jacques Francois Le Barbier, 1789. Museo Carnavalet, París

    Una turba decide “liberar” a los “presos políticos” llevados a la Bastilla sin juicio por el Rey. Se trata de un acto simbólico ya que en la prisión había solo siete presos y ninguno de ellos, por razones políticas. Pero es el primer hecho violento de la Revolución, como tal. Se trata de una afrenta a la Institución del Rey. El Rey, no es simplemente una persona, es una institución que representa cosas. La toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789 es el primer acto contra la institución del poder real y por eso es símbolo de la revolución. A pesar de estos cambios, la situación económica seguía siendo desastrosa. Aquí es cuando la Asamblea, basada en sus principios anticlericales imperantes en los ilustrados, comienza a arremeter en contra de la Iglesia Católica. Primero, confisca los bienes del clero, convirtiéndolos en bienes nacionales, con lo que las arcas fiscales mejoran un poco. La Iglesia Católica era dueña de una cantidad importante de tierras francesas. Pero no les bastó con esta medida. Se establece la llamada “ Constitución Civil del Clero” que obligan a firmar a los miembros del clero francés, que pasan a ser entonces funcionarios públicos. Revive con esto la antigua tendencia del estado francés de querer controlar a la Iglesia. El clero queda dividido en “Constitucionales”, los que firman el documento y “Refractarios”, los que se niegan a hacerlo y pueden por tanto, ser legalmente perseguidos. Esta medida justificó persecuciones y posteriores muertes de un porcentaje importante del clero. El Papa reclama, el Rey confuso pone veto a la constitución y angustiado por la situación, decide huir. Su mujer, María Antonieta, es la hermana del actual Emperador de Austria y espera al otro lado de la frontera, conseguir refuerzos y recuperar el poder de Francia. La huida es mal planificada y el Rey y su familia serán descubiertos en la ciudad de Varennes. Serán llevados de vuelta a París en una situación compleja y el Rey es visto como un traidor. Esta situación de debilidad hace que a su regreso no le quede otra alternativa que firmar la Constitución Francesa, con lo que Francia se convierte en una monarquía constitucional. Pero las revueltas comienzan a aparecer por todas partes, el Rey amenazado decide buscar refugio en la ahora llamada Asamblea Legislativa. La Asamblea lo apresa, lo juzga y lo condena a muerte por traición a la Patria. El Rey es guillotinado, hecho que es visto como una gran afrenta por muchos. La Reina es tomada prisionera, se le hace un juicio montado, con resultado preestablecido, se la condena a muerte y es guillotinada. Europa está en shock, las instituciones monárquicas se sienten en jaque. Los países limítrofes escandalizados se movilizan contra Francia. El hermano de Luis XVI, Luis XVIII, se instala en Londres como Rey en el exilio. Francia se siente amenazada. Se establece un gobierno para hacer frente a este estado de excepción – la Convención, la que se organiza a través de “comites”, siendo uno de ellos el “Comité de Salud Pública”, a cargo de un joven abogado burgués recién ascendido, Maximilien de Robespierr este divide la realidad en los amigos y enemigos de la Revolución. Sintiéndose amenazados por las potencias externas, Robespierre llama a la conscripción militar obligatoria, lo que lleva al desánimo y al descontento a gran parte de los franceses ya que la mayoría de ellos no estaban de acuerdo con las acciones revolucionarias. Eran, en su mayoría católicos y estaban molestos por las medidas anticlericales y antirealistas, respetaban y querían a la figura del Rey. Por esto varias regiones de Francia, entre las que destacan la región de la Vendeé y la Bretagne, se levantan en armas. Estalla una guerra civil. A esto se le suma las amenazas externas, lo que hace que la Revolución pierda su cauce. Las Revoluciones, como dijimos al comienzo, siempre nacen desde arriba, de los ideólogos y luego, adquieren su propia dinámica y quienes las crean ya no las pueden controlar. Eso es lo que sucedió acá. La Revolución “se volvió loca”. Nacida de la razón se tornó en algo irracional. Robespierre dice que a los amigos de la Revolución se los gobierna con la razón y que a los enemigos de la Revolución se los gobierna con “el terror”.

    Luis XIV, Rey de Francia y Navarra (1754 – 1793) en 1770. Antoine Callet. Actualmente en el salón Apollo, Versalles

    Las regiones de la Vendeé y la Bretagne son diezmadas por los ejércitos revolucionarios, considerándose estas matanzas el primer genocidio de la historia. Robespierre habla de borrar de la tierra “la raza maldita de los vendeanos”. La guillotina no deja de funcionar, los juicios express, justifican lo injustificable. Las fronteras son amenazadas. Aquí aparece por primera vez el nombre de Napoleón Bonaparte, joven militar que defiende el puerto de Tulón para los revolucionarios y que luego salva la ciudad de París de los contra revolucionarios. La revolución pretende instaurar una nueva era y terminar con la Era Cristiana. Triunfan las ideas anticlericales de Voltaire y para aplastar a “la infame” se establece como año 1, el año de la formación de la república, ya que los revolucionarios no quieren contar los años desde Cristo. Suprimen la semana, ya que esta se establece en las ideas de los días de la creación y la reemplazan por la década. Establecen todo en medidas científicas, crean la escala decimal de pesos y medidas. Cambian los nombres de los meses a nombres más científicos, thermidor (calor), Fructidor (mes de los frutos)…etc. Robespierre declara abolido el culto católico y establece el “culto a la diosa razón”, toda cordura está perdida. La idea era refundar. Los líderes de la revolución comienzan a matarse entre ellos. Dantón es condenado a muerte, lamentándose, “libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre”. Marat, quien publicaba el periódico “L’Ami du Peuple” es asesinado por su amante, Charlotte Corday en la tina y Robespierre es tomado por asalto en un golpe de estado (la Revolución Thermidoriana) que no pretende terminar con la locura, sino simplemente salvar a Theresa de Cabarrus, Madame Tallien, amante de otro revolucionario, de la guillotina. La Revolución mata a miles y no son precisamente los nobles de pelucas blancas los que caen. La mayor parte de los muertos son miembros del clero, campesinos y artesanos, a los que se suele llamar “pueblo”. Pareciera ser que la razón deja de existir y el sentido común, que suele ser el menos común de los sentidos, casi desaparece.

    Caricatura inglesa mostrando los excesos de la Revolución Francesa simbolizados por la Guillotina. Entre 18.000 y 40.000 personas fueron ejecutadas durante el gobierno del Terror. John Cruikshank

    Pero este no es el fin de la Revolución ya que se establece un nuevo gobierno llamado “El Directorio” que no representa un corte ni el fin de los principios de Rousseau revolucionarios, sino que la continuidad. Napoleón es tomado prisionero por sus vínculos con Robespierre y con otros personajes afines, pero sale en libertad. Se hace amigo de uno de los directores, Barras. Conoce a la ex amante de Barras, una condesa viuda, Josephine Tascher de la Pagerie, condesa de Beauharnais con grandes vínculos en la sociedad parisina. La revolución no había creado la sociedad igualitaria que pregonaba, los contactos eran los que permitían ascender. Se casa con ella, no por amor. Se trata de una unión por conveniencia, para ambos lados. Es enviado a combatir contra los austriacos, quienes aún estaban contra Francia por la muerte de los Reyes y vuelve triunfante. Pide ser enviado a Egipto y a pesar de ser derrotado por la flota inglesa, comandada por el Almirante Nelson, en la batalla del Nilo, vuelve triunfante a Francia. Su figura comienza a ser querida y muy popular. Su hermano Lucien Bonaparte un abogado inteligente propone a un grupo que quiere hacer un golpe contra el Directorio, el nombre de Napoleón. Es convocado por Sieyes y Ducos para ayudar en el golpe de estado.
    Se establece el gobierno del Consulado y rápidamente Napoleón se nombra Primer Cónsul y luego Cónsul Vitalicio ostentando todo el poder. Durante el consulado se ve que es un hijo de las ideas de la Revolución y que su intención es institucionalizarlas. La Revolución no pudo culminar su proceso legislativo por causa de las amenazas externas e internas y el estallido de la guerra civil, que el mismo Napoleón ayudará a aplacar. Durante el consulado Napoleón se preocupará de crear un cuerpo legal que acompañe a la constitución francesa y dé forma real a las ideas de Rousseau. Se crearán el Código Civil ( base del nuestro en Chile), el Código Penal, Código de procedimiento penal, entre otras, se codificarán las leyes en general. Tomará las reformas tributarias establecidas por los revolucionarios y creará un cuerpo burocrático, no muy eficiente, pero sí multi presente que ayudará a las labores del Estado de redistribución. Su visión Roussoniana pondrá a la igualdad como algo más importante que la libertad. El Estado debe proveer. El estado es omnipresente y gigantesco. Es el Estado garante, el Estado docente, el estado que vela por el mantenimiento de la igualdad. En 1804, enceguecido por su poder y tras sufrir un atentado en su contra, decide hacer un plebiscito para ser Emperador de Francia.
    El pueblo, en su mayoría católico, lo quiere, ya que ha firmado un concordato con la Iglesia Católica. Tras ser apoyado en el plebiscito, no quiere ser menos que los emperadores medievales ungidos y pide al papa que lo corone. Una vez que se corona a sí mismo enfrenta la realidad de Europa. Los países de Europa odian las ideas de la Revolución y no aceptan a Napoleón, un hombre sin linaje y sin alcurnia. Comienzan las guerras napoleónicas que serán la tónica de todo su gobierno. Su estrategia rompe con la visión caballeresca establecida ya que es fruto de la nueva mirada racionalista que olvida el código de honor de “pelear de frente y dar la cara”. Es una nueva estrategia de engañar al enemigo y establecer trampas que permitan obtener ventajas y triunfos. Napoleón se hace dueño de Europa y en la medida que avanza y pone a toda su familia como cabezas de las casas reales de toda Europa, exporta las ideas revolucionarias.
    Los ingleses ven a la Revolución Francesa como algo pasional e irracional. Por naturaleza los ingleses odian el desorden, pero además la Revolución representa lo opuesto a su visión de mundo. Los ingleses se basan en la libertad individual como fuerza creadora y creativa y creen, desde la visión lockiana, que el Estado debe ser lo más pequeño posible. Napoleón representaba una amenaza a esta visión. Cuando la Reina Victoria, varios años después de la muerte de Napoleón, le pregunta a su entonces Primer Ministro, Benjamin Disraeli, ¿qué es la burocracia? Este contesta en forma genial, ”algo muy francés”. Esta visión de mundo no murió con Napoleón en Santa Elena. Napoleón la exportó e instaló en toda Europa y la influencia francesa se encargó de que llegase y se instalase hasta en América.
    Chile es un país muy francés que considera que la igualdad es más importante que la libertad. ¿Acaso no se escuchan las voces que la propiedad es el origen del mal y que el lucro es peor que un pecado capital? Napoleón como embajador de Rousseau, no fue derrotado en Waterloo. Triunfó y se lo ve vigente y con gran fuerza por todas partes. No olvidemos que esta agua alimentó a Marx y estableció las bases de todo socialismo. Su discurso sigue vivo en Chile y en muchas partes del mundo. ¿Derrotado? Pareciera que no.

  • Júpiter, Mitra y Cia

    Júpiter, Mitra y Cia

    En Roma, la religión era un asunto de Estado. Cada aspecto de la vida tenía un numen tutelar, desde la política hasta el abono para el huerto.

    Identidad popular

    En mil años de historia, el “buen ciudadano” romano pasó del politeísmo griego y etrusco al monoteísmo cristiano, del culto al emperador divinizado a las religiones orientales. Pero siempre con una certeza: el culto público representaba al Estado. Lo demuestra el culto de la diosa Roma: la ciudad que se transforma en divinidad, confirma que en la religión se encontraba la identidad de un pueblo.

    La religión tradicional (aquella de los Cerialia y de las Floralia) seguía los ciclos de la agricultura y de la guerra. Desde el siglo IV a.C. el calendario romano dividía los días del año en “fasti” (de fas, lícito) y “nefasti” (ilícitos): en los primeros, que hoy llamaríamos días laborales, las actividades públicas estaban permitidas (como la administración de la justicia, actividades laborales, políticas, etc.), en los segundos (los festivos) no. Los días nefastos eran dedicados a los dioses o a las festividades asociadas a ellos y, como el ciudadano romano era muy supersticioso, el no rendir culto a los dioses le podría acarrear funestas consecuencias. Una organización de la vida pública tan eficaz, capaz de sobrevivir por milenios, plasmada en el calendario que aún hoy utilizamos y que en aquel entonces estaba colgado en las murallas de los templos y era anunciado cada mes a viva voz.
    La religión del Estado tenía raíces antiquísimas. Como en muchas otras culturas, el rey de la Roma arcaica era, antes que un administrador, un sacerdote. El rex era el intermediario con la divinidad, el pontífice (o sea aquel que hacía de pons, “puente”) en el cual las funciones religiosa y política coincidían. En pocas palabras, era el puente entre lo humano y lo divino.

    En paz con Dios

    El primer mandamiento era el de respetar los procedimientos, sea en el culto público como en el privado. De eso dependían los favores de los dioses, la pax deorum. La raíz de la palabra pax (paz) es la misma de la palabra “pacto”. El sistema religioso romano mantenía separados los universos humano y divino; si el hombre violaba el pacto, lo divino irrumpía en lo humano, con consecuencias catastróficas. Respetar este contrato era una condición esencial para que un negocio o una batalla tuvieran buen fin. Tampoco había que subvalorar las señales o presagios negativos: un rayo o un trueno podían hacer decidir si había batalla o no. Así se explica la historia de Marco Licinio Crasso, que en el 53 a.C. fue a combatir a los Partos ignorando un omen (presagio casual): una anciana que le ofrecía unos higos. ¿Qué había gritado la mujer? ¿Cauneas (“higos secos” en latín) o Cave ne eas, “Cuidado, no partas”? Lo que sí es cierto, es que poco después Crasso murió en la batalla de Carras de forma no muy grata. Según fuentes antiguas, se le habría hecho ingerir oro fundido por la boca (era de hecho considerado por los Partos como el hombre más rico del mundo) ordenado por el rey Orodes II. 

    Resumiendo, en el mundo romano, la necesidad de mantener abierta la comunicación con las divinidades a través de los sacrificios y de las interpretaciones de los signos naturales, produjo el florecimiento de la divinización.

    El vuelo de las aves y los fenómenos naturales eran materia reservada para los adivinos (augurem), los cuales sacaban sus auspicia. En cambio, los arúspices “leían” los interiores de los animales, prosiguiendo con una tradición heredada de los etruscos. En casos extremos se recurría a la consulta de los Libros Sibilinos, una recolección secreta de profecías que llegó a Roma en el siglo VI a.C. Al contrario de los griegos, los romanos interpelaban raramente a los oráculos, los cuales, según ellos, sustraían al hombre de las propias responsabilidades individuales. Aquello no impidió que más tarde, en la Roma imperial, prosperasen los charlatanes de cualquier tipo y vendedores de oráculos “garantizados”. 

    FUNERALES A LA ROMANA:
    SEPULTADOS O CREMADOS

    A pesar de que en la Roma arcaica los muertos se enterraban (inhumación), la cremación fue el rito fúnebre principal hasta el siglo II d.C., aunque fuese negada a los recién nacidos y a quien muriese golpeado por un rayo.

    El adiós

    Con un beso en los labios un familiar recogía el espíritu del difunto y después de haberle puesto una moneda en la boca para pagarle a Caronte el viaje hacia el Averno (Hades), se encendía la pira funeraria. Los restos de los huesos, lavados con miel y vino, se disponían en urnas, las cuales a su vez eran sepultadas en tumbas consagradas por el sacrificio de un cerdo. Posteriormente, se celebraba un banquete en el mismo lugar. En la edad imperial volvió imprevistamente a prevalecer la inhumación. ¿Por qué? Se piensa que los dos ritos reflejasen el estatus social del muerto: cremación para los ricos, inhumación para los pobres. Las sepulturas eran individuales o “condominiales”, en los llamados columbarios (colombari). 

    El más allá

    La sombra del muerto alcanzaba los Mani (los antepasados) en el mundo subterráneo. Con la influencia griega, el ultratumba fue dividido en Tartaro (lugar oscuro habitado por los Titanes) y los Campos Elíseos, las islas felices de las almas elegidas.

    Los romanos no eran tipos que desencadenasen guerras religiosas. Tenían un gran sentido práctico. Lo prueba la antigua ceremonia del evocatio, con la cual las divinidades de las ciudades con las que Roma combatía de vez en cuando eran acogidas en la urbe. Esta ceremonia tenía la finalidad de sustraer a los enemigos de la protección de sus dioses, invitándolos a Roma, donde habrían recibido los más altos honores. Es como si hoy día, antes de lanzar un ataque a un país musulmán, los Estados Unidos construyesen una mezquita en Washington e invitasen a Alá.

    ¿Pero quién se sentaba en el pantheon romano? Los dioses más antiguos (heredados, según algunos estudiosos, por cultos precedentes y tal vez comunes a todos los pueblos indoeuropeos) eran la base de la “tríada arcaica”, una creación original romana, compuesta por Júpiter, Marte y Quirino (identificado después con Rómulo), pero que más tarde fue sustituida por la más conocida “tríada capitolina” (Júpiter, Minerva y Juno), basada en el modelo griego (Zeus, Atenas y Hera). A estos dioses se les agregaban una miríada de otros: Venus, una divinidad itálica después helenizada; Diana, “adquirida” de Nemi, en las Colinas Albanas; Mercurio, de origen incierto, pero anterior a la fundación de Roma; Esculapio, adoptado en el siglo III a.C. como muchos otros dioses griegos. Romana “ad hoc” era en cambio Vesta, diosa del fuego (focolare). Hasta los tiempos de Cicerón se evocaban y se dirigían también a los numina. Numen, en origen, significaba “una voluntad que se expresa”: existía el numen (la voluntad) de Júpiter, pero también aquel del Senado. Fueron los poetas del tiempo de Augusto los que transformaron a los numina en deidades. ¡En su cúlmine, en Roma se llegaron a adorar alrededor de 30.000 divinidades!

    Las deidades más influyentes tenían derecho a templos más elevados, con un número de escalones (rigurosamente impares) mayores.

    Había, de hecho, un dios o un espíritu para cada aspecto de la vida: Fabulina para las primeras palabras de la guagua, Fornax para el cuidado del horno, Pomona para proteger los frutales, Sterculinus para el abono de los campos y así muchos otros. Grandes organizadores de la cosa pública, los romanos le asignaron desde sus orígenes a cada dios un flamen (sacerdote) y un templo. Ya en época arcaica se contaban 12 “flamens” menores, además de los tres consagrados en la tríada mayor.

    El templo de Vulcano, dios del fuego, surgía en las afueras de las murallas para alejar así de la ciudad los peligros de incendios.

    Misterios de Oriente

    La influencia griega, fuente de enriquecimiento en materia de cultos, puso en crisis a la religión del Estado, cuando desde el Oriente llegaron las religiones místicas. Se trataba de cultos antiquísimos, no administrados por sacerdotes romanos y que por esto se sustraían al control del Estado. Como anécdota: Apuleyo, iniciado en el culto egipcio de Isis, recuerda el gasto de dinero que eso comportaba. Parecido a los miembros de grupos como los de Scientology (Cienciología) o algunas sectas de dudosos fundamentos. La crisis de la religión tradicional fue enfrentada por el Estado con la expulsión de los magos, astrólogos orientales y filósofos no ortodoxos. A eso se le agregó la introducción del culto imperial, que preveía la divinización de los emperadores después de su muerte (los primeros fueron César y Augusto), basado en el modelo de Alejandro El Grande. De todas formas, los cultos orientales terminaron finalmente por ser adoptados por la corte (Calígula hizo erigir un templo de Isis en plena Roma) y el período imperial se caracterizó por el llamado sincretismo religioso, o sea, por la práctica mixta de varios cultos.

    RITOS DE SANGRE

    La carne del animal descuartizado era consumida en un banquete, mientras los huesos y la grasa ardían en el altar. Es esta la escena que se le presentaría a un testigo de un sacrificio cruento durante una ceremonia romana. Algunos ejemplos:

    October ecuus

    Cerraba la estación de la guerra (el verano). Después de una carrera de carros, el caballo vencedor de la derecha era sacrificado y su cabeza era disputada entre los habitantes de los barrios Velia y Suburra.

    Taurobolium

    Era un rito común de iniciación a varios cultos orientales, en los cuales la purificación se obtenía bañándose con la sangre de un toro recién sacrificado.

    Sacrificios humanos

    Antiguamente, el nombramiento del sacerdote de Diana sucedía con el asesinato ritual del antecesor. En el 228, el 216 y en el 113 a.C., fueron en cambio los Libros Sibilinos los que ordenaron sacrificios humanos: en estas tres ocasiones dos griegos y dos galos fueron sepultados vivos. El histórico Livio, eso sí, nos asegura: el sacrificio humano era “un rito poco romano”.

    Cristianismo de Estado

    Casi 800 años después de la fundación de Roma, en Jerusalén, Jesús de Nazaret moría en la cruz: para aquellos tiempos, una condena como muchas otras. Pero la historia, lentamente, tomó un nuevo curso. El cristianismo, inicialmente visto por los romanos como cualquier otra secta oriental, no pareció ser una amenaza. El conflicto entre la aristocracia fiel al culto imperial y la nueva fe explotó solo cuando esta última se hizo camino entre las más altas jerarquías, amenazando a la religión pública. Hasta que Constantino, en el siglo IV d.C., pensó en transformar al cristianismo en la nueva religión del imperio. Empujado, quién sabe, más que por el fervor del convertido, por un “romanísimo” sentido del Estado.

  • Cleopatra: Reina de Leyenda y Leyendas

    Cleopatra: Reina de Leyenda y Leyendas

    Cuando hablaba, el sonido mismo de su voz tenía cierta dulzura, y con la mayor facilidad acomodaba su lengua, como un órgano de muchas cuerdas, al idioma que se quisiese. 

    PLUTARCO, Vidas Paralelas

    “La sierpe del Nilo”, “la hechicera de oriente”, “la reina ramera”, “la gran seductora”… a Cleopatra la han llamado de muchas maneras desde la antigüedad hasta nuestros días, y casi todas ellas erróneas. La infundada fama de mujer bellísima e irresistible, de fuerte atractivo sexual y de amoríos caprichosos, ha creado en torno a ella una imagen muy distorsionada de lo que realmente fue, ocultando sus verdaderas capacidades bajo una capa de superficialidad que nada tiene que ver con la última faraón de Egipto.

    Ante todo, Cleopatra fue una mujer fuerte, de carácter decidido y con una visión clara de cuáles eran sus objetivos y sus compromisos ante la imponente responsabilidad que cayó sobre sus hombros cuando, con apenas 18 años, heredó el trono del país más rico de la antigüedad. No solo no se arredró ante la gran tarea que tenía ante sí, sino que asumió sus deberes con gran sentido de Estado, afrontando con coraje las graves situaciones que tuvo que vivir a lo largo de su reinado.

    No fue la única mujer que gobernó Egipto en solitario, a lo largo de la extensa historia del país, ya otras lo habían hecho antes. Pero a ella le tocó hacerlo en un momento histórico particularmente difícil, a caballo entre la decadencia inevitable del mundo helenístico en el que se crió y el empuje inexorable de Roma, cuyo objetivo era adueñarse de toda la cuenca Mediterránea. El reto era considerable, aunque fascinante.

    Nacida en Alejandría, creció en el seno de la familia de los ptolomeos, una saga de gobernantes cuya fama de crueles era bien conocida. Sus miembros no vacilaban en eliminarse unos a otros para conseguir el apetecido poder. Segunda en la línea sucesoria de su padre, Ptolomeo XII, la joven Cleopatra asistió a algunos episodios sangrientos que contribuyeron a fortalecer su carácter y a desarrollar su astucia para defenderse de los ataques a los que sus hermanos la sometieron en sus primeros años de reinado.

    Dotada de una destacable inteligencia, desde niña demostró un insaciable interés por aprender. No había ninguna rama de la ciencia conocida en su época que Cleopatra no dominara. Incluso se decía que tuvo un laboratorio privado en el que experimentaba con pociones, filtros amorosos y venenos. Contaba para ello con los mejores instructores y con la inmensa fuente de cultura que era la renombrada Biblioteca de Alejandría. Tenía igualmente una facilidad innata para el aprendizaje de lenguas, llegando a dominar nueve de ellas. Estaba dotada de gran capacidad para la oratoria, y su conversación era viva, fluida y ocurrente. Todo ello unido a una voz armoniosa, impresionó a cuantos la conocieron. Este bagaje cultural la hizo estar mucho mejor preparada para gobernar Egipto que sus indolentes e intrigantes hermanos.

    A pesar de ser y sentirse griega a todos los efectos, quiso conocer a fondo el país que gobernaría, para lo que viajó a lo largo de Egipto, aprendiendo todo sobre la cultura faraónica, los usos y costumbres de los egipcios, sus ritos religiosos y sus inquietudes. Fue la única de los ptolomeos que aprendió la lengua egipcia. Enamorada de su tierra, su objetivo primordial fue mantenerla independiente tanto de los países limítrofes como de la poderosa Roma, buscando pactos y apoyos, pero sin ceder un ápice de la soberanía de su patria.

    La figura de Cleopatra se alza triunfante en un mundo donde las cuestiones militares y territoriales se dirimían exclusivamente en clave masculina. Sorprendió al mundo con sus grandes dotes para la diplomacia y con el juego de alianzas que supo establecer entre partidarios y oponentes, ganándose un merecido prestigio en un momento especialmente convulso en la geopolítica mediterránea, en el que todos querían su parte del pastel.

    Su gran cultura y atractivo personal influyeron de modo determinante en dos de los personajes más importantes de Roma: Julio César y Marco Antonio. Dejando aparte la supuesta seducción a Julio César, su unión hizo que Egipto gozara de la protección de Roma, y, a su vez, Roma disfrutara de la ayuda económica de Egipto. Una alianza fructífera para ambos países. De César aprendió tácticas militares y políticas, y maduró como mujer. Con Marco Antonio, en cambio, las cosas fueron distintas. La legendaria y apasionada historia de amor que ambos protagonizaron no hizo que Cleopatra olvidara ni por un momento cuál era su compromiso para con su pueblo: mantenerlo a salvo de invasiones o conquistas extranjeras. A pesar de su incansable lucha por que así fuera, finalmente no pudo conseguirlo.

    Resulta importante destacar que ni después de la derrota, ni siquiera estando cautiva, se dio por vencida. Su gran habilidad para manejar situaciones adversas le fue tremendamente útil a la hora de engañar y confundir al poderoso Octaviano, el futuro César Augusto.

     La presencia de esta gran mujer como figura destacada entre los gobernantes de la época, de alguna manera marcó el camino a las mujeres romanas, que comenzaron a pensar que ellas no eran inferiores a los hombres y que no tenían por qué conformarse con un papel secundario. Siguiendo su ejemplo, acometieron labores y responsabilidades que tradicionalmente les habían estado vetadas. Lamentablemente, esta incipiente revolución femenina pronto fue sofocada y, pasado un tiempo, las cosas volvieron al estado anterior.

    Su poderoso magnetismo “puso de moda” a Egipto en la sociedad romana y gracias a su influencia en Roma se vivió una especie de pasión por lo oriental, de egiptomanía, tanto en arquitectura y costumbres, como en modos de vestir o de peinarse. Nadie quedaba indiferente ante la magnífica reina de Egipto, y todos la imitaban, a pesar de la antipatía que suscitaba en personajes tan influyentes como Cicerón, quien no cesó de criticarla hasta su muerte en época de Marco Antonio.

    No encontramos muchas mujeres cuya trayectoria permanezca viva a lo largo de los siglos, como es el caso de Cleopatra, a pesar de que la historia no siempre la ha tratado bien, confundiendo atractivo personal con belleza infinita, lucidez y capacidad oratoria con coquetería e impudicia, y conocimiento y cultura con hechicería. En la actualidad son muchas las voces que se alzan reivindicando a Cleopatra como una gran reina y una gran mujer de Estado, desmitificando la imagen banal y superflua que de ella se nos ha venido presentando.

    Su corta e intensa vida supuso el último momento de esplendor para Egipto. Durante su próspero reinado fue amada y respetada por sus súbditos en todo el país, y muchos años después de su muerte se siguieron celebrando ceremonias en honor a su soberana.

    La anexión de Egipto a Roma acabó con su sueño de mantener la independencia de su amado país, a pesar de que por ella luchó toda su vida sin escatimar esfuerzos tanto militares como personales. La desaparición de Cleopatra fue el punto final de la larga y brillante historia del Egipto faraónico. Fue la última reina de un país que ya no recobraría su soberanía hasta 1925.

    Pero repasemos su historia, basándonos en hechos contrastados.

    Cleopatra nace en el año 69 a.C. en Alejandría, la costa norte de Egipto. Su nombre era Cleopatra Nea Thea Filopator Netcher Meritites. Este nombre formado por palabras griegas y egipcias significa “la nueva diosa amada de su padre”. Era hija del faraón Ptolomeo XII, apodado “Auletes” por su afición a tocar la flauta. Tuvo cuatro hermanos, dos mujeres, Berenice y Arsínoe, y dos varones, ambos llamados Ptolomeo como era tradición familiar. Ella era la segunda tras Berenice.

    Tras unas revueltas en Egipto, el faraón Ptolomeo XII decidió viajar a Roma para pedir la ayuda militar de Pompeyo, a quien el rey de Egipto había regado con abundante dinero a cambio de protección. Durante este viaje, su hija mayor, Berenice, aprovechó para dar un golpe de Estado y proclamarse reina de Egipto, desterrando a su padre. Este, conseguida la ayuda de Pompeyo, recobró el trono y mandó decapitar a su hija traidora.

    A la vista de estos hechos, el faraón decidió asociar al trono a su segunda hija, Cleopatra, que también era su favorita, con apenas 14 años. Con él, la joven Cleopatra se formó para desempeñar el papel que la historia le había reservado, viajando por todo Egipto, aprendiendo la lengua del país y su cultura. Así, en el año 51 a.C., Cleopatra, con apenas 17 años se convirtió en faraón de Egipto, Señora de las Dos Tierras, Reina del Alto y el Bajo Egipto, Hija de Ra. Aunque por ley debió casarse con su hermano de apenas diez, que subió al trono con el nombre de Ptolomeo XIII. Como es natural, la opinión de un niño de diez años no tenía valor ninguno a la hora de gobernar y Cleopatra, a lo largo de sus primeros años de reinado, lo hizo prácticamente en solitario.

    Pero el niño creció y se sentía ignorado, por lo que junto a tres perversos consejeros, Potino, Aquilas y Teódoto, se confabuló con su otra hermana, Arsínoe, para declarar la guerra a Cleopatra, quien temió por su vida y se vio obligada a huir del país, refugiándose en las costas de Siria junto con un pequeño ejército de fieles. Antes de huir, Cleopatra había accedido al tesoro de Egipto, por lo que no le resultó difícil organizar otro ejército, si bien formado por mercenarios y piratas.

    Así estaban las cosas en Egipto mientras al otro lado del Mediterráneo, en Roma, seguía la Guerra Civil entre César y Pompeyo. El famoso estratega que fue Julio César finalmente derrotó a Pompeyo en la batalla de Farsalia. El vencido huyó a Egipto en busca de la protección de sus gobernantes, en pago por la que él les brindó años atrás.

    Pero las cosas habían cambiado en el país del Nilo y los tres consejeros de Ptolomeo XIII decidieron que lo mejor era hacer desaparecer a Pompeyo para así congraciarse con el nuevo hombre fuerte de Roma: Julio César. Lo mataron apenas puso el pie en Egipto y allí mismo le cortaron la cabeza para ofrecérsela como presente a César, que ya estaba de camino a Alejandría en su ciega persecución a Pompeyo.

    Julio César no solo no se alegró cuando le presentaron el macabro tributo, sino que se enfureció con los hermanos gobernantes, afeándoles sus maneras y tratándolos de salvajes. Entonces tomó la decisión de arreglar la situación entre los hermanos discrepantes. A Roma no le convenía la inestabilidad de Egipto, puesto que era uno de sus activos económicos principales. Con esta idea ordenó enviar emisarios a buscar a Cleopatra para reunirlos a los tres y llegar a un acuerdo. Pero Ptolomeo desoyó esta orden y no convocó a su hermana.

    Cleopatra, que estaba informada de cuanto sucedía en palacio, se dispuso a viajar a Alejandría de incógnito para relatar a César la situación y buscar una vez más la protección de Roma. No se sabe a ciencia cierta si fue Julio César quien, desconfiando del rey-niño y sus perversos asesores, envió a sus soldados por ella, o si fue por propia iniciativa de la reina, pero aquí es donde pudo tener lugar el cinematográfico episodio de la alfombra del que tanto se ha hablado y escrito. El hecho cierto es que la joven reina se las ingenió para ser llevada a los aposentos de Julio César dentro de una alfombra enrollada, o quizás metida en un saco de ropa de cama. La impresión que causó en el veterano militar parece evidente, puesto que se dice que Cleopatra no salió de las habitaciones privadas de César hasta pasados tres días. La faraón se había convertido en la amante oficial de Julio César. Era un arreglo beneficioso para ambos: César ayudaría a Cleopatra a recuperar su trono usurpado y le ofrecería la protección de Roma, que de este modo se aseguraba seguir contando con la inmensa aportación económica de Egipto.

    No se logró el acuerdo apetecido entre los hermanos y estalló lo que se llamó la Guerra Alejandrina, que acabó con la victoria de las tropas de César y Cleopatra. Las batallas en el puerto propiciaron que en un momento dado César decidiera quemar sus naves para impedir el avance del enemigo, y lamentablemente el fuego se propagó dañando muy seriamente la famosa Biblioteca. El hermano de la reina, Ptolomeo XIII, pereció ahogado en uno de estos combates. Así, Cleopatra volvió al trono, aunque de nuevo hubo de casarse con su otro hermano, Ptolomeo XIV, de diez años. La usurpadora Arsínoe fue apresada y llevada a Roma para exhibirla como botín de guerra. Posteriormente fue desterrada, muriendo finalmente en Éfeso.

    Tras un viaje por el Nilo en la galera real, en el que Cleopatra mostró a su amante la grandeza de su país, César fue reclamado y tuvo que volver a Roma, dejando a la reina embarazada. En el año 47 a.C. Cleopatra dio a luz a su primer hijo, Cesarión, fruto de su relación con el romano.

    Un año después, la reina decidió viajar a Roma para legitimar la posición de su hijo, pero las leyes romanas eran muy claras a este respecto. César ya estaba casado con Calpurnia, y aunque se divorciase de ella, un matrimonio con Cleopatra no sería válido puesto que ella no era ciudadana romana. En cuanto a Cesarión, él lo reconoció, pero ahí acabó todo. Aun así ella estuvo una larga temporada en Roma, donde suscitó filias y fobias, quizás más críticas que alabanzas, sobre todo por parte de los mordaces escritores y políticos romanos.

    Finalmente, tras el asesinato de Julio César en el año 44 a.C., Cleopatra consideró que su lugar estaba en Alejandría y que su etapa romana había llegado a su fin. Ella y su hijo emprendieron la travesía hacia Alejandría poniendo distancia de por medio y evitando la guerra entre partidarios y detractores de César, que se extendió por toda la cuenca mediterránea. Llegados a Alejandría, Cleopatra se dedicó a reparar cuanto había quedado dañado por la Guerra Alejandrina, a embellecer su ciudad y a educar a su hijo tranquilamente.

    De nuevo surgieron rumores de que su hermana Arsínoe, desde su exilio, se estaba confabulando con su esposo-hermano para intentar de nuevo derrocarla del trono de Egipto. La muerte inesperada de su hermano-marido Ptolomeo XIV acabó con este supuesto complot. Hay autores que ven la mano de Cleopatra tras esta muerte, pero esto no está confirmado. La reina decidió asociar al trono a su hijo Cesarión para cumplir con la ley que obligaba a que el poder fuera ostentado por un varón. Parecía que las cosas se iban tranquilizando para nuestra reina, ya que un niño de cortísima edad no podía suponer amenaza alguna para ella

    En Roma el panorama no era tan claro. Tras muchas negociaciones se formó un segundo triunvirato formado por Octaviano (Octavio), Marco Antonio y Lépido. Octaviano sería quien permanecería en Roma, Lépido iría a defender y conquistar el norte de África y el militar Marco Antonio quedaba como gobernador de la parte oriental del imperio.

    En su posición de gobernador, Marco Antonio mandó llamar a Cleopatra desde Tarso para pedirle cuentas por su neutralidad en las guerras entre seguidores y enemigos de César. La reina se sintió ofendida y no le hizo caso a pesar de su insistencia, aunque finalmente accedió a acudir a la llamada de Marco Antonio. El militar, de enamoramiento fácil, cayó rendido ante el atractivo de la reina y el lujo de su nave y su séquito (se dice que incluso perfumaba las velas de su embarcación y que sus vajillas eran de oro puro). Ella tampoco se mostró indiferente ante el veterano militar e iniciaron una relación amorosa, que el tiempo demostraría pasional y tumultuosa.

    Estuvieron juntos en Alejandría durante un par de años, hasta que el romano debió regresar a Roma, donde se vio obligado a desposarse con Octavia Minor, la hermana de Octaviano, para sellar la paz entre los dos bandos. Cleopatra queda sola, embarazada y deprimida. En el año 40 a.C. Cleopatra da a luz a dos gemelos, niño y niña, a quienes llamó Cleopatra Selene y Alejandro Helios. ¿La habría olvidado Marco Antonio?

    Tres años duró la ausencia de Marco Antonio hasta que regresó a Oriente. No, él no la había olvidado, su matrimonio romano fue una mera cuestión política. Así, en cuanto regresó, volvió a llamar a Cleopatra, quien acudió inmediatamente a su lado con los dos niños. El amor volvió a florecer entre ellos. Además, el militar quería financiación para sus campañas militares. A cambio, la reina recibiría los territorios de Chipre, Libia y Líbano, Cilicia, la costa este de Turquía, parte de Creta y dos ciudades fenicias. Cleopatra no solo le aportaría fondos para sus campañas, sino que puso su ejército a disposición de su amante.

    La relación amorosa entre Marco Antonio y Cleopatra se estrechó y en el año 36 a.C., ella dio a a luz a un tercer hijo del militar, al que llamó Ptolomeo Filadelfo. Marco Antonio estaba decidido a casarse con ella, a pesar de lo que pensaran en Roma. Incluso se produce un hecho llamado las “Donaciones de Alejandría”, en las que Marco Antonio reparte los territorios orientales conquistados y por conquistar entre Cleopatra y sus hijos. Naturalmente, esto sienta muy mal en Roma, donde Octaviano, con el apoyo del Senado, declara la guerra a Marco Antonio y Cleopatra.

    A pesar de que desde Éfeso la pareja intenta formar un ejército para hacer frente a la ofensiva romana, finalmente el día 2 de septiembre del año 31 a.C. tiene lugar la decisiva batalla de Accio, donde Marco Antonio y Cleopatra son totalmente derrotados por la poderosa maquinaria de guerra romana. Marco Antonio se sume en una depresión de la que ya no saldría jamás.

    El día 1 de agosto del año 30 a.C. Octaviano toma formalmente Alejandría sin apenas resistencia. Ese mismo día sería el último de Marco Antonio, quien se quitó la vida al llegar a sus oídos noticias de que su amante se había suicidado. Las noticias no eran ciertas, y se dice que fue ella misma quien fingió su propia muerte para animar a su amante a tener una muerte digna.

    Tras el entierro de Marco Antonio, Cleopatra quedó confinada en el palacio bajo la vigilancia de Octaviano, con quien intentó negociar los territorios que Marco Antonio había legado a sus hijos sin conseguirlo. Ella sabía que el futuro emperador soñaba con llevarla a Roma cargada de cadenas para exhibirla en un triunfo, y no estaba dispuesta a permitirlo. Tras estas reuniones infructuosas, Cleopatra engañó a Octaviano, que la quería viva, diciéndole que iba a hacer una ofrenda a Marco Antonio. Con esta excusa, se encerró con sus dos doncellas en su mausoleo y se suicidó el día 10 de agosto del año 30 a.C. Mucho se ha hablado sobre la muerte de Cleopatra, supuestamente causada por una serpiente. Esto es difícil de constatar, puesto que murieron las tres mujeres que había en el interior del mausoleo. Más bien pudo ser que ella y sus doncellas tomaran alguna sustancia venenosa, en las que Cleopatra era muy experta. Solo tenía 39 años.

    El día 31 de agosto del año 30 Roma se anexionó Egipto, no como país amigo y aliado como había sido hasta entonces, sino como una provincia más del imperio.

    DESPUÉS DE CLEOPATRA

    Tras estos acontecimientos, Cesarión, ya con 17 años, huyó hasta el Mar Rojo. Para el nuevo dueño de Egipto, el muchacho resultaba un fastidio. Apresarlo y llevarlo a Roma para exhibirlo en triunfo no le parecía una buena idea. Además de ser primo suyo, era el hijo del Divino César. Los romanos no lo verían con buenos ojos. Octaviano atajó el problema ordenando matarlo, probablemente después de someterlo a torturas.

    El resto de la descendencia de Cleopatra y Antonio no representaba peligro alguno para Roma y Octaviano los dejó al cuidado de su siempre dispuesta hermanastra Octavia Minor, viuda de Antonio. Los gemelos Alejandro Helios y Cleopatra Selene, de diez años, y Ptolomeo Filadelfo, de seis, vivieron en un ambiente confortable, compartiendo hogar con las hijas que su padre tuvo con ella. Un año después de la muerte de su madre, Octaviano los hizo desfilar en su triunfo. A partir de este momento, el rastro de los hijos varones de Antonio y Cleopatra se pierde.

    Años más tarde, el ya emperador Octaviano casó a Cleopatra Selene con Juba II de Mauritania. El joven también había sido capturado cuando tenía cinco años y se había educado en Roma. Marido y mujer habían tenido parecida educación y habían sufrido humillaciones similares. Octaviano los envió a Mauritania. Allí, la hija de Cleopatra trató de conservar el legado de su madre. Siguiendo la tradición, llamó a su hijo Ptolomeo, y se asoció a la diosa Isis. El único nieto conocido de Cleopatra sucedió a su padre, Juba II, en el año 23 a.C. Años después, Ptolomeo de Mauritania fue a Roma invitado por Calígula y recibido con grandes honores. Ambos descendían de César y eran primos lejanos. No obstante, Calígula, cuyas veleidades son sobradamente conocidas, ordenó matarlo. Y aquí terminó la historia de los descendientes de la gran Cleopatra.

    Por su parte, Octaviano trató obsesivamente de borrar las huellas de Cleopatra y Antonio. Para ello, declaró nefasto el día 14 de enero, día del nacimiento del general romano, y prohibió la combinación de los nombres Marco y Antonio. Nadie en Roma volvería a llamarse Marco Antonio. Todo valía para borrar la memoria del general de la faz de la tierra. Por supuesto, cuando en alguna conversación Octaviano se refería a la batalla de Accio, jamás pronunciaba los nombres de sus oponentes. El círculo más cercano a Cleopatra y Antonio también fue purgado.

    Además, Octaviano, como era de esperar, se apropió de los inmensos tesoros de los ptolomeos. Tal inyección de liquidez aportó aire a las menguadas finanzas romanas. Devolvió a sus lugares de origen las estatuas y obras de arte que Cleopatra y Antonio habían traído de otros países a modo de botín de guerra o de “regalo” de sus dirigentes. Aunque muchas de ellas acabaron en Roma.

    Se sabe que un representante de los sacerdotes egipcios ofreció a Octaviano 20.000 talentos para que se permitiera a los egipcios conservar las estatuas de Cleopatra. El romano aceptó gustoso, en parte por el sustancioso importe del negocio y en parte para quitarse preocupaciones. Ya sabemos que Cleopatra gustaba de hacerse representar como Isis, y en muchas de sus efigies no quedaba claro si la figura representada era la reina o la diosa. Naturalmente, no podía ir contra la imagen de una divinidad, cuyo culto, además, estaba muy extendido por todo el Mediterráneo. La veneración a la figura de Cleopatra continuó durante muchos años en Alejandría, e igualmente se sucedieron conmemoraciones y procesiones en las que las mujeres rasgaban sus vestidos en señal de duelo y los habitantes de la ciudad recordaban a su adorada reina que tan valientemente se opuso a la invasión romana.

    En honor a la verdad, Octaviano no destrozó ni vandalizó la ciudad, más bien al contrario, 17 años después de la muerte de la reina, se concluyó el Cesareum, el inmenso complejo templario que Cleopatra había empezado a construir en honor a Julio César. Octaviano fue uno de los pocos emperadores romanos que no pretendió imitar a Alejandro Magno, aunque tampoco demostró gran interés por la cultura egipcia ni por los anteriores ptolomeos muertos. Tan solo le interesó Alejandro, cuyo cuerpo sacó de su sarcófago para ponerlo en otro de cristal en un lugar donde la gente pudiera visitarlo.

    Quizás el hecho histórico más importante tras la muerte de Cleopatra fue el opulento triunfo de tres días que celebró Octaviano. Naturalmente, el suicidio de Cleopatra había arruinado su gran momento, que hubiera sido exponerla cautiva ante el pueblo. Por este motivo, Octaviano mandó hacer una efigie de la reina a tamaño natural, con una serpiente mordiéndole el pecho. Los tres hijos de la soberana desfilaron junto a esta imagen. El inmenso tesoro de Egipto, cargado en carros, causó sensación entre los romanos, que jamás habían visto tal cantidad de oro, plata, joyas, cascos, corazas, armas, muebles, vajillas y obras de arte. Por supuesto, no hubo la menor mención para Antonio.

    No se atrevió tampoco a tocar la imagen de Cleopatra como Venus Genétrix que hizo erigir Julio César, y que seguía en su Foro en Roma. Era lo menos que podía hacer por alguien que tanto beneficio económico le había proporcionado. Así, Cleopatra fue la gran vencida, pero también la gran admirada en esta ciudad extranjera.

    La influencia de Cleopatra se tradujo en una verdadera explosión de la egiptomanía. La arquitectura y el arte egipcios se hicieron presentes en edificios, elementos decorativos, e incluso en vestidos y peinados. Comenzaron a aparecer obeliscos, hojas de acanto, esfinges, cobras, jeroglíficos y flores de loto por todas partes. Todos los patricios querían poner motivos egipcios en sus palacios y villas. Se puede decir que la famosa reina puso de moda Egipto en aquel mundo occidental que se abría paso.

    ¿Se podría hablar de la muerte de Cleopatra como un hito en la historia? Resulta notorio que a partir de ese momento Occidente se orientalizó. Los emperadores romanos empezaron a considerarse dioses. Se hicieron representar como Serapis o como Dioniso, lo que tanto se criticó a Antonio. El propio Octaviano se autodenominó César Augusto y sería recordado tanto por sus conquistas, Hispania entre ellas, como por su actividad constructora por todo el imperio. Quedó tan impresionado por el fastuoso mausoleo de Cleopatra, que mandó construir uno similar en Roma para él.

    No obstante, el legado de Cleopatra fue mucho más allá. La primera y más importante consecuencia de la leyenda creada en torno a su vida y su muerte fue el sorprendente resurgir del papel de la mujer en la sociedad romana. Las mujeres de clase alta comenzaron a influir decisivamente en la vida pública romana, y a desempeñar tareas de Estado como consejeras de sus maridos, a relacionarse con embajadores de otros países, o incluso a gestionar ellas mismas sus propios patrimonios al margen de sus padres o esposos. Entre las clases más populares, también fue calando este atisbo de independencia femenina, y muchas romanas comenzaron a emprender oficios que hasta entonces les habían estado vedados. Fue tal la influencia que ejerció esta gran reina, que sirvió de ejemplo a muchas otras mujeres que, mirándose en su espejo, decidieron que no eran menos que los varones. Si Cleopatra había conseguido estar a la misma altura que los hombres, ¿por qué ellas tenían de conformarse con estar en segundo plano?

    Existen pocas fuentes directas y conocemos la vida de Cleopatra a partir de historiadores y filósofos clásicos, en su mayor parte críticos con la gran faraón, tanto por motivaciones políticas como culturales, aunque en sus obras siempre se percibe cierta admiración implícita. Casi todos la tildaban de seductora, lasciva o embaucadora, si bien todas estas apreciaciones tienen un denominador común: se negaban a aceptar que una mujer hubiera ejercido su poder sobre dos de los personajes más importantes del momento, Julio César y Marco Antonio, más por su inteligencia y capacidad que por su belleza física. Para su mentalidad, la única manera de salvaguardar el honor de un hombre era hacer ver que había caído en las redes de una mujer, dando por hecho que ella usaba sus armas femeninas para atrapar y dominar al varón, quedando el hombre como la pobre víctima indefensa que caía bajo sus encantos. Eso se perdonaba y se toleraba. Pero admitir que una mujer podía ser más capaz que un hombre no formaba parte de los esquemas mentales de la época. Una mujer resultaba menos peligrosa si se la consideraba extremadamente atractiva en vez de extremadamente inteligente. “Un hombre que enseña a una mujer a escribir debería reconocer que está suministrando veneno a una serpiente”, aseguraba Menandro, comediógrafo griego del siglo III a.C. Esa era la idea que se tenía de las mujeres en la antigua Grecia y que pervivió en Roma. La muerte de Cleopatra coincidió con el nacimiento de la literatura latina, y su influjo inspiró a muchos cronistas a crear el mito alrededor de su figura, que se convertiría en la “reina ramera”, o “una mujer de sexualidad insaciable”. Esta caracterización perduró en el tiempo e incluso, muchos siglos después, Dante la llamaría “pecadora carnal” y Bocaccio, “la puta de los reyes orientales”.

    No obstante, a pesar de estas críticas, a veces tremendamente ofensivas en el terreno personal, todas las fuentes coinciden en admitir que fue una mujer sobresaliente, que gobernó su país durante 20 años sin guerras ni invasiones, con una economía más que saneada, y que siempre contó con el favor y la lealtad de su pueblo. Esto era mucho más de lo que habitualmente consiguieron los hombres que gobernaron en los países de su entorno.

    En cambio, Marco Antonio no sale tan bien parado en las crónicas de la época. Los clásicos se ceban con él y todos lo consideran un militar indigno que rehuyó el combate para refugiarse bajo las faldas de su amante. Quizás, viendo la historia desde nuestra actual perspectiva, no seríamos tan severos con alguien que, indudablemente merece un lugar en la historia, y no solo por haber amado a Cleopatra.

    Sin lugar a dudas, la historia y, sobre todo, la leyenda de Cleopatra no acabó el día 10 de agosto del año 31 a.C., sino que sigue viva más de 20 siglos después en la literatura, el teatro, la música, e incluso el cine. Todos los campos del arte se han encargado de que la figura de Cleopatra siga resultando fascinante, si bien la imagen que se ha dado de ella es tan errónea como exageradas fueron las apreciaciones de los escritores clásicos. El nombre de Cleopatra quedará para siempre escrito en letras de oro en la larga lista de mujeres valientes y decididas que, a lo largo de la historia, dejaron su huella imborrable.

    Para los antiguos egipcios, era muy importante que se conservara el nombre de una persona, ya que, según sus creencias, solo alcanzarían la inmortalidad si este se repetía. El nombre de Cleopatra, para alabarla o para denostarla, como mujer fascinante o como perversa, como gran gobernante o como simple reina caprichosa, como paradigma o como aberración, se ha repetido tantas y tantas veces a través de los siglos, que no cabe duda de que ya es inmortal.

    ASHTON, S. A. 2008: Cleopatra and Egypt. Blackwell Publishing. Malden-Oxford- Carlton.

    CARY, E. 1955: Dio’s Roman History. Vol. VI. Harvard University Press. Cambridge (Mass.)

    CID LÓPEZ, R. Mª. 2000: “Cleopatra: mitos literarios e historiográficos en torno a una reina”. Studia Historica. Histora Antigua. 18: 119-141.

    FLAMARION, E. 1998: Cleopatra: El mito y la realidad. B.S.A. Barcelona. GARRIDO GONZÁLEZ, E. 2004: “Cleopatra, reina de Egipto y heroína de ensueño”. Mujeres de la Antigüedad. Alianza Editorial.

    GODDIO, F. (ed.) 2008: Tesoros Sumergidos de Egipto. Catálogo de la exposición. HAWASS, Z. y GODDIO, F. 2010: Cleopatra: The Search for the Last Queen of Egypt. National Geographic, Washington.

    HILLARD, T. W. 2002: “The Nile Cruise of Cleopatra and Caesar”. The Classical Quaterly, 52, 2: 549-554

    JONES, P. J. 2006: Cleopatra. A Sourcebook. University of Oklahoma Press. MOSTERÍN, J. 2007: Helenismo. Historia del pensamiento. Alianza Editorial, Madrid.

    PUJOL, R. 2019: Cleopatra. RBA Colección Grandes Mujeres

    PLUTARCO, 2014: Vidas Paralelas, Vol VI, Alejandro y César. Clásica Gredos nº363. Madrid

    PLUTARCO, 2007 Vidas Paralelas, Vol. VII, Antonio. Alianza Editorial. Madrid SCHÄFER, C. 2007: Cleopatra. Herder. Barcelona.

    SCHIFF, S. 2011: Cleopatra. Destino. Barcelona.

    STROOTMAN, R. 2010: “Queen of Kings: Cleopatra VII and the Donations of Alexandria”.

    VANOYEKE, V. 2000: Los Ptolomeos: Últimos faraones de Egipto. Alderabán. Madrid.

    Novelas:

    McCULLOUGH, Colleen. El caballo del César. Barcelona: Planeta. McCULLOUGH, Colleen. Antonio y Cleopatra. Barcelona: Planeta.

    GEORGE, Margaret. Memorias de Cleopatra. Barcelona: Ediciones B, 1997.

    MOIX, Terenci. No digas que fue un sueño. Barcelona: Planeta.

    MOIX, Terenci. El sueño de Alejandría. Barcelona: Planeta.

    VANDENBERG, Philipp. César y Cleopatra. Barcelona: Ediciones B.

  • La Virgen del Carmen en la Génesis de la Nación

    La Virgen del Carmen en la Génesis de la Nación

    El desastre de Rancagua marcó el término de la Patria Vieja y significó la restauración del régimen realista. Para los patriotas fue el fin de una etapa pero no de sus sueños de libertad y autonomía. Muchos emprendieron el éxodo a Mendoza desde donde retomaron la bandera de la Independencia chilena y americana.

    O’Higgins, acompañado de su madre y hermana, inició la travesía de los Andes en dirección a Mendoza el 3 de octubre de 1814 donde fue recibido por el gobernador de Cuyo, José de San Martín. El general chileno permaneció en esta ciudad un par de meses y a principios de diciembre se dirigió a Buenos Aires, donde vivió hasta los primeros días de febrero de 1816, fecha en que retornó a Cuyo para comenzar la preparación del Ejército Libertador.

    Durante el tiempo de preparación del Ejército en Mendoza, San Martín pudo observar que gran parte de los soldados y oficiales portaban el escapulario del Carmen y tenían la costumbre de rezar el rosario al atardecer. Al acercarse el momento de iniciar el cruce del macizo andino, San Martín, al mando de aproximadamente 5.000 hombres y con el destino de dos naciones en sus manos, quiso poner al ejército bajo la protección de la Virgen en alguna de sus advocaciones. Conocía San Martín el ejemplo del general Belgrano quien se había encomendado a la Virgen de la Merced en Tucumán y que ya en 1814 le había aconsejado, “no deje de implorar a Nuestra Señora de las Mercedes, nombrándola siempre Nuestra Generala y no olvide los escapularios a la tropa”. Al mismo tiempo, poco antes del cruce de los Andes, Pueyrredón le recomendaba, “ojalá sea usted oído por nuestra Madre y Señora de las Mercedes”. 

    La costumbre de nombrar patronas celestiales encuentra algunos antecedentes en América del Sur. En 1783 el presidente de Quito, José García de León y Pizarro, obsequió a Nuestra Señora del Guápulo un bastón de marfil en acción de gracias por preservar la paz. También dispuso se pusiera un cuadro alusivo al hecho en el cual aparece él de rodillas ofreciendo a la Virgen del Guápulo el bastón presidencial. Otra ocasión se produjo en 1811 cuando el virrey Abascal, en una solemne misa que se celebró en el Templo de Santo Domingo de Lima, con motivo de la instalación del regimiento de la Concordia, depositó un bastón de oro en las manos de la imagen de la Virgen del Rosario, al mismo tiempo que colocó en su altar todas las banderas ganadas al enemigo.

    No obstante las sugerencias de sus superiores, San Martín no nombró como Patrona del Ejército Libertador a la Virgen de La Merced. Había observado que la devoción a la Virgen del Carmen estaba muy arraigada en la provincia de Cuyo y que además numerosos oficiales chilenos eran miembros de la Cofradía del Carmen de Concepción, figurando entre estos los hermanos Francisco y Manuel Bulnes, Luis de la Cruz, Joaquín Prieto y Ramón Freire. 

    En clara muestra de su sentido práctico y para evitar disputas sobre este punto, tomó la decisión de llamar a una junta compuesta por los oficiales de mayor graduación a quienes les pidió que eligieran una advocación mariana bajo la cual se encomendaría el Ejército de los Andes. Los oficiales después de reunirse y votar, le comunicaron a San Martín que la triunfadora había sido la Virgen del Carmen. 

    El 5 de enero de 1817, en vísperas de iniciar el memorable cruce de los Andes, las máximas autoridades del ejército y de la ciudad de Mendoza, se reunieron con la finalidad de jurar a la Patrona del Ejército y a la nueva bandera nacional argentina, que había sido reconocida como tal por el Congreso de Tucumán. 

    Los actos se iniciaron a las diez de la mañana en la iglesia de San Francisco, justo en el momento en que los ocho templos de Mendoza comenzaron el repique de sus campanas. Al unísono, el Ejército inició su marcha por La Cañada en dirección al lugar donde se desarrollaría la ceremonia oficial. Los días previos las autoridades habían llamado a los mendocinos a adornar sus casas y volcarse a las calles para despedir a los hombres que pronto emprenderían el cruce de la cordillera. Se culminaba de esta forma el proceso de preparación y se iniciaba el que llevaría a la obtención de la libertad de Chile.

    El desfile militar detuvo su camino por primera vez frente al templo de San Francisco para esperar que saliera de él la Patrona Electa, la Virgen del Carmen, y después, continuó su marcha en dirección a la iglesia Matriz para bendecir el bastón de mando de San Martín y la bandera. Después de una misa solemne, las autoridades, el público y las tropas se dirigieron a un altar emplazado en el exterior de la iglesia, donde estaba instalada la imagen de la Virgen del Carmen. Según relato de Bartolomé Mitre, “San Martín puso su bastón en la mano derecha de la imagen, como Belgrano lo había hecho en vísperas de la Batalla de Salta con la Virgen de las Mercedes… y tomando la bandera subió con ella a la plataforma levantada en la plaza. Todos los cuerpos presentaron armas: los tambores batieron marcha de honor, y siguió un religioso silencio. ‘Soldados -señaló San Martín- esta es la primera bandera independiente que se bendice en América’. La batió por tres veces mientras el pueblo y las tropas lanzaban un estruendoso ¡Viva la Patria! Después de una triple descarga de fusilería, a la cual siguió una salva de 25 cañonazos, San Martín escoltó la imagen de la Virgen hasta su iglesia”. Una de esas banderas, serviría décadas después para amortajar los restos del prócer cuando estos fueron repatriados desde Francia a Argentina.

    La imagen de la Virgen del Carmen de Cuyo que presidió esa histórica ceremonia se conserva hasta nuestros días en el altar mayor de la Iglesia de San Francisco en Mendoza. Su veneración data de comienzos del siglo XVIII, cuando Pedro de Núñez, hombre de gran fortuna y devoción, la hizo llevar desde Chile para donarla al templo de los jesuitas donde funcionó desde 1705 la primera Cofradía del Carmen de la ciudad. Con posterioridad a la expulsión de los jesuitas en 1767, la cofradía y la imagen se trasladaron a su actual ubicación.

    La Virgen del Carmen, un símbolo para la nueva república

    Los sucesos políticos ocurridos a partir de 1810 alteraron la normal comunicación entre las distintas órdenes religiosas al modificar las relaciones entre peninsulares y criollos. En esos años, la devoción por la Virgen María ocupaba un primerísimo lugar en la fe de los habitantes del Reino. Un interesante estudio del padre Gabriel Guarda señala que la mayoría de los templos en esos años tenía por titular alguna advocación mariana, siendo las más populares la Virgen del Rosario, la de la Merced, la de la Inmaculada Concepción y Nuestra Señora del Carmen. Durante el periodo de la Independencia las preferencias de los realistas se inclinaron hacia la Virgen del Rosario o de la Merced mientras la Virgen del Carmen fue quien acaparó el fervor de los patriotas.

    El ascenso oficial de la Virgen del Carmen al primer lugar del culto mariano se inició con posterioridad a la batalla de Chacabuco (1817) de la mano de O’Higgins. El prócer, al igual que en el caso de San Martín, no registra antecedentes previos a la Independencia que atestigüen su especial devoción por ella. De hecho, la única pertenencia oficial que se le conoce es a la Hermandad de la Virgen de los Dolores, fundada por un grupo de criollos desterrado en la isla de Juan Fernández durante la reconquista y a la cual O’Higgins se integró cuando estos fueron liberados. Sin embargo, el fervor que la Virgen del Carmen despertaba en sus hombres lo llevó a transformarla en la protectora de la incipiente república. El 11 de febrero de 1817, pocas horas antes del enfrentamiento con los realistas en Chacabuco, O’Higgins, en un primer acto de autonomía respecto a los argentinos, reiteró el juramento realizado a la Virgen del Carmen en Mendoza pero proclamándola ahora Patrona y Generalísima de las Armas de Chile.

    A partir de entonces la Virgen del Carmen estuvo presente en casi todos los actos de la naciente república que él encabezó, uniéndose la devoción religiosa con el sentimiento patriótico.

    Con posterioridad a Chacabuco, la primera ceremonia oficial de celebración del Ejército de los Andes se realizó cuando éste hacía su ingreso a Santiago por la calle de la Cañadilla, que era en esa época el acceso norte de la capital. Las tropas se detuvieron frente a la iglesia de la Estampa Volada de Nuestra Señora del Carmen, realizándose un primer acto en honor a la Patrona del Ejército. En ese entonces, sólo habían siete parroquias en Santiago: El Sagrario, San Isidro, San Lázaro, Santa Ana, San Pablo, la Estampa y Ñuñoa. Cabe señalar que solo estas dos últimas estaban bajo una advocación mariana y ambas veneraban a la Virgen del Carmen. 

    Para la primera celebración de la fiesta del Carmen del Chile independiente, el gobierno dispuso la realización de una serie de actos oficiales. La noche del 15 de julio hizo su estreno la bandera “de transición”, la cual fue conducida altar de la Virgen del Carmen de la iglesia de San Francisco para pasar la noche a los pies de su imagen, escoltada por soldados del Ejército de los Andes. Al amanecer del día siguiente, se dispararon 15 cañonazos en honor del nuevo emblema patrio ante la presencia de tropas chilenas y argentinas. Después de la misa fueron condecorados, en medio de la algarabía popular, los héroes de Chacabuco. 

    En los meses siguientes coexistieron la bandera de la Patria Vieja, la de transición de 1817 y la argentina, que presidió al Ejército de los Andes. El 18 de octubre de 1817 fue sustituida la bandera de transición por el actual emblema patrio. Este, hizo su primera aparición pública en la iglesia de San Agustín de Concepción el 12 de noviembre de ese año, en la misma fecha que se realizaba en esta ciudad la procesión de la Virgen del Carmen.  

    La nueva bandera había sido confeccionada en Concepción por las hermanas Pineda, quienes hicieron presente a las autoridades que no cobrarían por su trabajo en obsequio de la Patrona del Ejército y pusieron una estrella en la bandera tricolor, porque en las letanías a la Virgen se le invoca como “Stella Matutina” (estrella de la Mañana). Esa estrella representó por tanto a la Virgen del Carmen.

    La promesa de O’Higgins

    Desde principios de marzo de 1818 se vivía en el país gran expectación. La suerte de Chile estaba en juego con la llegada de la expedición de Mariano Osorio, lo que había provocado gran desazón.

    La mañana del 14 de marzo Santiago amaneció con sus tiendas cerradas. Se estimaba, con acierto, que pronto se libraría la gran batalla que sellaría el destino de la independencia. Es en este contexto que las autoridades, encabezadas por Luis de la Cruz y el Obispo José Ignacio Cienfuegos, convocaron a los capitalinos a una misa en la Catedral para invocar la protección de la Virgen del Carmen. Fue en esta ocasión cuando todos los presentes en el templo ofrecieron erigir en el lugar en que se obtuviese la victoria definitiva, una iglesia en honor a la Patrona Jurada del Ejército. O’Higgins se encontraba en el sur combatiendo a los realistas, pero al llegar a la capital hizo suyo el voto del pueblo de Santiago. La Gaceta Ministerial en los días siguientes dejó constancia de dicha promesa al señalar, “en el mismo sitio donde se dé la batalla y se obtenga la victoria, se levantará un Santuario a la Virgen del Carmen, Patrona y Generala de los Ejércitos de Chile, y los cimientos serán colocados en el mismo lugar de su misericordia, que será el de su gloria”. 

    Al ponerse el sol se dispararon salvas de artillería en la Plaza de Armas y ese mismo día en homenaje a la Virgen del Carmen se perdonó la vida de unos condenados a muerte. 

    El triunfo patriota en los llanos de Maipú fue el día más glorioso de la historia patria. Con posterioridad a esta victoria, el cumplimiento de la promesa realizada a la Virgen en la Catedral por el pueblo de Santiago se convirtió en un imperativo para el gobierno. 

    El 7 de mayo de 1818 O’Higgins dispuso, “no debe tardarse un momento el cumplimiento de esta sagrada promesa” y procedió a designar como superintendentes de la construcción del futuro templo a Juan Agustín Alcalde y a Agustín de Eyzaguirre, para que estos presentasen a la brevedad un plano y correspondiente presupuesto de las obras. También les encargó proponer la forma en que se debían financiar y organizar los trabajos recurriendo para esto a las corporaciones y vecinos.

    El deseo de agradecer a la Virgen por la victoria obtenida se refleja claramente en algunas disposiciones gubernamentales. El 29 de octubre de 1818 se decretó que una de las fragatas que se construían en Estados Unidos se llamara María del Carmen de Maipú, “en agradecimiento a la singular protección con que ha favorecido a nuestras armas la serenísima Reina de los Ángeles, bajo el título del Carmelo”. Pocos días después, el 15 de noviembre del mismo año, O’Higgins y San Martín encabezaron la larga fila de autoridades y fieles que peregrinaron hasta el lugar de la batalla de Maipú para poner la primera piedra del templo que pensaban construir. Algunos fueron a caballo, en carretas o carruajes, pero gran parte de la muchedumbre hizo el camino a pie. Tres días después, se abrió una suscripción particular para la construcción del templo, y algún tiempo después se iniciaron las obras las que poco después serían interrumpidas. El mismo 1818 se estableció que la procesión del Carmen sería realizada cada año el tercer domingo de octubre, para conmemorar así la fecha en que Bernardo O’Higgins peregrinó a Maipú. 

    Cuando se produjo en 1819, la reapertura del Instituto Nacional, el recuerdo de la promesa a la Virgen del Carmen estaba muy presente y por eso las autoridades decidieron que la ceremonia de inauguración debía hacerse el 16 de julio, a fin que la iniciativa educacional prosperara bajo sus auspicios de la Virgen del Carmen.

    Durante el gobierno de O’Higgins la energía de los hombres de Estado fue consumida, entre otras obras, por la organización de la expedición libertadora del Perú,  el desarrollo de las incipientes fuerzas militares chilenas, el establecimiento de nuevas instituciones y la realización de numerosas e importantes obras públicas. La promesa del prócer de levantar un templo en honor a la Virgen del Carmen fue paulatinamente postergada. No lo sabía O’Higgins en ese entonces, pero el cumplimiento de su promesa sólo se concretaría 156 años más tarde.

    En la década de 1870, cuando Benjamín Vicuña Mackenna escribía “La batalla de Maipú”, visitó el sitio histórico de la célebre batalla y pudo observar el abandono en que se encontraba el Templo de O’Higgins. Escribió en su libro refiriéndose a los miles de muertos que yacían en este lugar, “cuando la barreta del explorador de estos osarios (refiriéndose a él mismo) cavaba en la tierra con su propio brazo, venía a la superficie el polvo calcinado de los que murieron por un rey que no conocían y por una patria que les ha olvidado”. Implacable con los chilenos, señalaba, “otros pueblos habrían guardado y venerado esas cenizas sagradas, y concluido con premura las obras destinadas a su recuerdo… pero los chilenos son más prácticos que todo eso: sobre las faldas santas de Maipo han sembrado alfalfa, y de la iglesia votiva e inconclusa, si alguna vez le ponen cobertor de teja o de paja, harán los hacendados limítrofes un espacioso granero… Nosotros… solo querríamos que sobre los muros inconclusos del templo de Maipo una mano humilde escribiese esta leyenda de amargo reproche, pero de eterna y reparadora justicia, que algo siquiera enseñaría a nuestro orgullo: ‘Aquí, envuelto en su sudario de gloria, yace el patriotismo chileno’”.     

  • El legado de Prat y su dotación inmortal

    El legado de Prat y su dotación inmortal

    Octubre 1878. El gobierno del Presidente Aníbal Pinto enfrenta  una seria crisis económica por causas externas y otras internas proveniente de administraciones anteriores; se deben incrementar los tributos y reducir gastos que incluyen a las fuerzas navales, justo cuando la situación vecinal con Argentina y Bolivia se agudiza, por la confrontación de intereses nacionales superiores.

    Cancillería demanda de manera urgente a la Comandancia General de Marina la designación de un oficial para desarrollar una delicada misión en Montevideo. Así aparece la figura del Capitán de Fragata, Arturo Prat, quien cumple con especial acierto y rigurosidad la tarea encomendada. La crisis con Argentina se mitiga y deriva, a fines del año, a un acuerdo entre cancilleres (Tratado Fierro-Sarratea) que aleja, por el momento la adhesión de este país a la Alianza Defensiva secreta, vigente entre Perú y Bolivia.

    Antofagasta 1879. Mayoritariamente habitada por chilenos que trabajaban en la industria del salitre, la imposición de nuevos tributos, que invalidaba el Tratado de 1874 con Bolivia, determinaron que, el 14 de Febrero, tropas de mar y tierra de Chile ocuparan la ciudad para defensa de los pobladores e intereses nacionales.

    Arturo Prat arriba ese mismo día de regreso a Chile, da cuenta de su misión y es designado como secretario personal del Ministro de la Guerra Dn Rafael Sotomayor, con quien viaja al Norte, dejando atrás a su esposa con dos hijos enfermos, situación de pesar que se sumaba al hecho de no haber sido considerado con algún mando por el zarpe anticipado de los buques de la Escuadra. Sus competencias de marino y abogado, pese a tener vasta experiencia embarcado, le complicaban su agenda profesional y personal asumiendo siempre con generosidad las imposiciones del deber. Sotomayor lo requería, como interlocutor válido con el Almirante Williams, al mando de la Escuadra, para resolver los cursos de acción estratégicos y decidir entre dirigirse a Callao o establecer un bloqueo naval en Iquique,  alternativa esta última, optada por el Almirante, consciente de las debilidades de sus buques para enfrentarse a fuerzas superiores en un puerto tan bien fortificado.

    Estas disputas superiores favorecieron el destino de embarco esperado por Prat, asumiendo el mando de la Covadonga y, posteriormente el de la Esmeralda, cuando el Almte Williams acepta el cambio de planes para dirigirse a Callao, dejándolo a cargo del bloqueo de Iquique, considerando que ambos buques a su mando, eran los de menor potencial para continuar al Norte y enfrentar a los blindados peruanos. Nuevamente sus intereses personales se ven postergados por una causa superior.

    Pero es así como se conforma el entorno que llevaría a Prat y a su dotación a la inmortalidad. Providencial resultó también que la primera confrontación de significación, acaecida inesperadamente en Iquique y Punta Gruesa, determinara resultados materiales de mayor equilibrio de fuerzas para Chile, y lo más relevante, un impacto emocional que tuvo el sacrificio sublime de unos pocos chilenos, encendiendo con ello, el compromiso de todo un pueblo para enfrentar una causa desconocida hasta ese entonces.

    Su comandante fue un hombre ejemplar, fraguado en un camino de esfuerzo y superación permanente gracias a sus nobles principios y valores cristianos, entregando todas sus capacidades y amores en beneficio de Chile, de su Armada, de su familia y de todo prójimo que la vida le interpuso; su dotación integrada por sencillos marinos, algunos de formación profesional básica, inducidos por la estatura de su conductor, reaccionaron a la arenga y lucharon hasta morir y hundirse con su bandera al tope.

    Cuando han transcurrido 141 años de la gesta naval que nos convoca, Chile suma a las tradicionales complejidades de gestión integral de todo gobierno, la presencia de una pandemia viral de carácter universal con efectos impredecibles para la salud y sustentabilidad económica de todos sus habitantes. Para superar un desafío de esta magnitud, tal como ayer,  resulta imperativo contar con el esfuerzo de todos los chilenos.

    Hoy al igual que Prat y su dotación inmortal, emergen chilenos de gran responsabilidad y nobles sentimientos, que están entregando todos sus esfuerzos, también con riesgos de sus vidas, para ayudar a los enfermos y connacionales más necesitados. Si logramos que el ejemplo de nuestras glorias de antaño y la de los héroes ciudadanos de hoy, hagan reflexionar los corazones de toda nuestra sociedad, podremos tener la esperanza de unirnos frente a las grandes amenazas presentes, dejando atrás todo tipo de mezquindades individuales o colectivas que nos embargan profusamente. No hay otra alternativa.

  • Akhenatón: El Faraón Hereje

    Akhenatón: El Faraón Hereje

    ¿El Primer Monoteísmo de la Historia?

    Un Reformador Religioso

    Akhenatón, el faraón que decidió romper con la tradición religiosa politeísta típica de la religión egipcia, introduciendo una nueva religión monoteísta, no eligió para ello al dios-sol Amón-Ra, sino a una manifestación de éste, el disco solar Atón. La exaltación de esta divinidad un tanto especial, las reformas que la acompañan y la energía y vigor que el propio faraón le imprimió a su reforma religiosa, hacen de Akhenatón una de las figuras más apasionantes de la historia del Antiguo Egipto.

    El reinado de Amenhotep IV o Akhenatón constituye uno de los episodios más problemáticos y ciertamente uno de los más atractivos no sólo del Imperio Nuevo, sino de la historia de Egipto en general. Dependiendo de la óptica desde la cual se ha analizado la reforma religiosa introducida por este faraón, su figura ha sido considerada de diversas maneras: el primer monoteísta de la historia, el faraón hereje, un revolucionario y pacifista, o un verdadero estratega que intentó fortalecer y recuperar la función que la realeza había tenido en épocas de mayor esplendor.
    Su reinado datado entre 1377-1358 a.C es denominado como el período de Amarna, debido al nombre árabe actual del lugar elegido por el faraón para fundar su nueva capital: Akhetatón, esto es, el Horizonte de Atón.

    Neferjeperura Amenhotep IV llegó al trono con el mismo nombre de nacimiento de su padre, Amenhotep III, que en antiguo egipcio significa Amón está satisfecho o Amón está en paz. Su Gran Esposa Real, Nefertiti, quien ha pasado a la historia por ser la dueña de una gran belleza física y por poseer grandes dotes como gobernante.

    Para adentrarse en este período controvertido, es imprescindible mirar el pacífico reinado Amenhotep III, uno de los períodos de oro del Imperio Nuevo. Gobernó por alrededor de treinta ocho años, a los treinta años trasladó su residencia de Menfis a Tebas, en momentos en que algunos principios de la religión adquirían una renovada importancia. Uno de ellos fue el creciente énfasis en la universalidad del dios sol Amón-Ra y particularmente su conexión con la ideología de la realeza que hacia que el faraón fuera considerado el Hijo de Ra.

    Ya desde el Imperio Antiguo, la religión egipcia se había ido centrando en la figura del sol como base, y los himnos a los dioses solares y a su beneficiosa actividad se multiplicaban. Así en la dinastía XII Amón se transformará en Amón-Ra, y se pondrá al frente del panteón egipcio. Luego, y a causa del dominio de los invasores hicsos, Amón-Ra se convertirá en dios nacional, y en la lucha por la independencia será la divinidad liberadora. A la llegada la XVIII dinastía, y debido a la ampliación del territorio egipcio a expensas de Asia, pasó a ser la deidad conquistadora. Todo un proceso que lo convirtió en el dios universal, supremo y de primacía indiscutida.

    Cabe suponer que siendo todavía príncipe heredero, Amenhotep IV vio el interés de su padre de afirmar su propio carácter divino, que participó en las discusiones relacionadas con el culto dinástico del rey y de su dios Sol, y que maquinó desde muy temprano la que sería su gran reforma religiosa, sustituir al dios Amón por el disco solar, Atón.

    Por otra parte, tanto económica como social y militarmente, Egipto conoció uno de sus períodos de mayor gloria bajo esta dinastía XVIII. El espectacular crecimiento económico y la importancia de las instituciones religiosas, particularmente el templo de Amón en Tebas, hizo que los sacerdotes consolidaran y ostentaran gran poder. El que junto a sus riquezas llegó a ser asfixiante, el clero recibía una parte de los tesoros capturados a los enemigos en las campañas de expansión territorial y de los cautivos ganados al adversario, además de las donaciones de tierras debidas a la piedad de los príncipes y altos dignatarios.

    En este escenario y a la muerte de su padre, el joven Amenhotep IV es coronado faraón. Durante los primeros años de su reinado su actitud se ajustó a las normas de sus predecesores residiendo en la ciudad de Tebas. Sin embargo, a poco andar dio inicio a su reforma. Disolvió el culto de Amón en la gigantesca ciudad-templo de Karnak, prohibió al Sumo Sacerdote de Amón administrar sus bienes, ordenó borrar sistemáticamente el nombre de Amón por todo el país y mandó a construir en la parte Este de la ciudad grandes instalaciones consagradas al culto de su nuevo dios Sol: Atón.

    Pero eso no bastó, y al aparecer como la atmósfera que se vivía Tebas no terminaba por satisfacer al soberano, ya que el enorme peso de la tradición del culto a Amón impedía que su reforma religiosa resultara satisfactoria, en el quinto año de su reinado, Akhenatón y toda la corte fijaron su residencia en su nueva capital Akhetatón.

    A primera vista la elección del lugar en el que se construye esta nueva capital genera ciertas interrogantes, se trata de un lugar extraño, en la parte oriental del Nilo, en medio de la llanura de la actual Tell el-Amarna. Al parecer, se abstuvo de fundar su metrópoli sobre un territorio perteneciente ya a alguna otra divinidad. Akhenatón buscaba un lugar virgen, no tocado por la acción humana y libre a sí mismo de la presencia de otras divinidades, un lugar puro en el que su dios solar demiurgo dio comienzo a la creación.

    Akhetatón se construyó rápidamente. La arquitectura de sus instalaciones diferirá de la usada en los templos consagrados a los demás dioses. No existían edificios cerrados con la imagen sagrada del dios, sino patios abiertos con altares como lugares de culto. En uno de estos patios y en el centro de la ciudad se elevaba el elemento esencial de la nueva religión, un gran altar al que se subía por escaleras y en el que se celebraba el culto, sin estatuas, sin misterios, sólo frente a la luz del sol.

    Y será el propio faraón quien ejercerá personalmente el cargo de intermediario en el culto. Ese es el momento, el faraón decide cambiar su nombre por el de Akhenatón, el servidor de Atón.

    La nueva divinidad se manifestaba en el Sol, y en los rayos que de él emanan. Atón no será representado, por tanto, con figuras humanas, ni animales, como los demás dioses, sino como un disco solar cuyos rayos terminan en forma de manos humanas que parecen acariciar al faraón y su familia. Su carácter será el de ser creador del mundo y responsable del orden y la vida.

    El faraón convertido ahora en Akhenatón había logrado dar vida a su nueva religión, centrada en el culto al disco solar Atón, como representación última de la divinidad solar, de la que se resalta fundamentalmente su carácter de creador y regenerador de la vida, como el mismo lo expresa en su Himno a Atón.

    Pero, ¿por qué?, ¿cuáles son las razones que llevaron a Akhenatón a realizar esta reforma?. Se trata de una conversión de fe, acción religiosa que convertiría el culto a Atón en el primer monoteísmo de la historia, y al Faraón, en hereje al haber negado el reconocimiento a todos los dioses excepto a uno, e intentar convertir a todos los que pensaban de una manera distinta. O se trata de un hábil político que trató de suprimir la molestia que suponía para la autoridad faraónica, el clero y el culto a Amón, y lograr con ello dotar al faraón del poder que había ido perdiendo.

    Al parecer el culto a lo solar no es algo nuevo, sino más bien, una tendencia general que ya venía desarrollándose desde los inicios del Imperio Nuevo. Por ello, cabe postular, que el culto de Atón fue la culminación de un proceso que llevaba ya algún tiempo verificándose desde comienzos de la dinastía XVIII.

    El dios del sol Ra, había asumido de hecho rasgos de otras divinidades, de suerte que se había producido una especie de monoteísmo sincrético, en el que los demás dioses eran considerados encarnaciones de Ra. En muchos aspectos Ra se hallaba estrechamente vinculado con el faraón y la monarquía. Así, el protagonismo concedido a Ra constituía en realidad un modo de subrayar la naturaleza omnipotente y divina del faraón. El disco solar surgió, por tanto, dentro de este proceso, como un aspecto distinto y cada vez más importante de la divinidad solar, que venía a poner de relieve su relación con el soberano, llegando a su cúlmine con Akhenatón como encarnación en la tierra del único rey celestial Atón.

    Lo que si es original en la nueva religión es la representación solar que Akhenatón elige, dejando de lado las representaciones animales o humanas tan típicas de las divinidades egipcias. La imagen no antropomórfica de Atón permitía representar al dios simplemente como un disco suspendido sobre la cabeza del faraón, del que salen rayos que terminan en manos que sujetan el símbolo de vida egipcio, el ankh.

    También es nuevo el carácter exclusivo de la nueva divinidad, no sólo Amón será rechazado, sino que todos los demás incluido Osiris el dios de los muertos, quien será sorprendentemente silenciado en este período. La elección de Atón como único dios será incompatible con el panteón tradicional, ya que la religión egipcia no era exclusivista, por el contrario, reconocía a un número ilimitado de dioses y no poseía ni un libro sagrado ni un dogma central.

    Lo que es cierto es que el faraón escoge para adorar al sol, creador por excelencia, un sólo aspecto, el disco solar. El resultado de esta elección tendrá un tono universal que presenta apariencias de monoteísmo. Se trata de una transformación de Amón en Atón. Hay autores que han afirmado que el cambio en sí no tiene nada de revolucionario, y que está lejos de ser una religión revelada. Se trata más bien de la cristalización de la tendencia heliopolitana que se define como la “solarización” de los principales dioses”, tal como había sucedido con Amón mediante la forma de Amón Ra.

    Se trató también de un modo de incrementar el estatus divino de la monarquía a través de una justificación religiosa. La reforma religiosa tenía en el fondo razones políticas ya que nunca se había afirmado de forma tan rotunda el dogma de la divinidad del faraón. Como ya no existía la obligación de acudir a un clero especializado, único con capacidad para servir de intermediario entre los hombres y un dios impenetrable. El faraón se transformó en ese intermediario privilegiado y único con la divinidad, logrando a través de su figura la percepción de lo divino, de Atón, en oposición al dios oculto, Amón.

    La importancia del faraón adquiere límites insospechados. Los textos oficiales parecen otorgar a Atón y a su Akhenatón el mismo rango, por ello se rodeaba el nombre de Atón con el cartucho de los reyes y se colocaba a continuación el epíteto real dotado de vida eternamente. Akhenatón, por su parte, se dejaba adorar como si fuera dios, sus nombres se encontraban al lado y ocupaban el mismo rango que los de Atón, como si el faraón participara plenamente de la dignidad de su padre divino.

    Akhenatón murió sin designar un sucesor. Poco tiempo después de su muerte, sus reformas se abolieron. Amón fue rehabilitado y vuelto a entronizar en sus templos, la capital se trasladó nuevamente a Menfis, quedando Akhetatón abandonada.
    La existencia de un único dios había sido implantada por una orden del rey. Y probablemente, por ello la población no siguió al monarca en sus ideas, por lo que al poco tiempo se desplomó por sí mismo el intento de implantar en Egipto un monoteísmo.

    Al parecer el pueblo apenas tuvo ocasión de apreciar el nuevo culto, el que prácticamente se encontraba restringido en torno a la figura del faraón. El pueblo continuo viviendo conforme a las bases religiosas tradicionales sobre todo en el culto a Osiris y el mundo de los muertos. El culto a Atón proclamaba admirablemente su amor a la vida y la belleza del universo, pero permanencia totalmente mudo frente al problema esencial de cualquier religión, el destino del alma después de la muerte.

    El culto a Atón llevó al límite la tolerancia del sentimiento religioso egipcio. Su sucesor, Tutankatón, “imagen viviente de Atón”, luego de restaurar el culto a Amón cambia su nombre por el de Tutankamón,“imagen viva de Amón”.
    El nombre del faraón Akhenatón será anatematizado, la ciudad y sus templos arrasados. Tan completa fue la venganza que son pocos los testimonios que han llegado hasta nosotros para reconstruir los acontecimientos y evaluar la personalidad y razones que guiaron al faraón Akhenatón.

    El Himno a Atón, atribuido al propio Akhenatón:

    Apareces resplandeciente en el horizonte del cielo,
    Oh Atón vivo, creador de la vida!
    Cuando amaneces en el horizonte oriental,
    Llenas todas las regiones con tu perfección.
    Eres hermoso, grande y brillante.
    Te elevas por encima de todas las tierras.
    Tus rayos abarcan las regiones
    Hasta el límite de cuanto has creado.
    Siendo Ra alcanzas sus límites,
    y los dominas para este hijo bienamado por ti (Akhenatón).
    (…) El que alimenta al hijo en el seno de su madre,
    el que lo tranquiliza para calmar su llanto.
    Nodriza en el seno,
    Dador del aliento
    Con que alimenta a todas sus criaturas (…)
    ¡Cuántas son tus obras,
    aunque estén ocultas a la vista,
    oh dios único aparte del cual no existe ninguno!

  • La Península de Crimea

    La Península de Crimea

    Su historia y el regreso
    a la Madre Patria

    El 16 de marzo de 2014 casi el 97% de los habitantes de la península de Crimea votaron a favor de la reunificación con Rusia. Dos días más tarde el presidente ruso Vladimir Putin alabó el hecho con un discurso histórico, en el que, según sus palabras el hecho de que la península es parte fundamental de Rusia era algo absolutamente indiscutible. ¿Qué significa Crimea para la nación rusa?, ¿cuáles son los hechos que nos permiten explicar que su población haya deseado tan ardientemente el regreso a la Madre Patria?.

    Crimea ha sido una verdadera obsesión para varias culturas. Desde tiempos remotos, la península de algo más de 26.000 km cuadrados, y ubicada estratégicamente en la costa norte del Mar Negro, ha sido poblada por diferentes pueblos, quienes atraídos por su geografía, su clima, sus recursos terrestres y marítimos han tratado de dominarla.

    Escitas, griegos, bizantinos, godos, hunos y turcos; sólo por nombrar algunos. Sin embargo, fuertes lazos históricos, culturales, militares y económicos la unen a Rusia. Es difícil expresar en toda su magnitud lo que Crimea representa en el sentimiento nacional ruso, pero la noción de una historia común, de un sentimiento nacionalista y de orgullo patrio compartido nos ayudan a hacernos una idea de porqué la península es para Rusia parte de su historia.

    La Tauris griega

    Los primeros vestigios de la historia de Crimea nos remontan a la antigüedad. Sus primeros habitantes se conocen en las fuentes antiguas como los cimerios, quienes se habrían establecido ahí alrededor del siglo XII a.C. fundando Kymeria o Cimeria.

    Siglos más tarde, alrededor del VII a.C., parte del territorio de la península fue ocupado por escitas de origen iranio. Y en la Crimea montañosa de la costa sur se asentaron los taurus, una tribu descendiente de los cimerios. Ambas tribus serían reducidas posteriormente por los ataques de los sármatas, también de origen iranio.

    Los antiguos griegos instalaron sus primeras colonias en la península en el siglo V a.C. y fueron los primeros en llamar a la región Tauris por los indígenas que la habitaban. Las ciudades griegas fueron estableciéndose a lo largo de toda la costa del Mar Negro, una de ellas será el puerto marítimo de Quersoneso, ubicada al sudeste de la península, en las afueras de la actual Sebastopol.

    Tauris, también llamada Táuride o Quersoneso Táurico, es en las antiguas leyendas griegas el lugar al que fue enviada Ifigenia luego de ser rescatada por la diosa Artemisa del sacrificio humano ordenado por Agamenón, su padre. Artemisa convirtió a la joven princesa en sacerdotisa de su templo, con la misión de sacrificar a los extranjeros que llegaran a esa tierra.

    En el siglo II a.C. la parte oriental de Tauris pasó a formar parte del Reino del Bósforo, para luego ser incorporada al Imperio Romano en el siglo I. En época romana comienza a difundirse el cristianismo, dejando importantes huellas. Crimea sería el lugar de sacrificio de San Clemente; quien, según la leyenda, fue deportado al Quersoneso Táurico y muere ahogado en sus aguas. Además, en el lugar predicaron el evangelio los hermanos Cirilo y Metodio, también conocidos como los apóstoles de los eslavos, quien provenientes de Tesalónica en el Imperio bizantino, se convirtieron en siglo IX en misioneros del cristianismo primero en Crimea, y después en la Gran Moravia.

    A lo largo de los siglos posteriores, y hasta el VIII d.C., Crimea fue invadida y ocupada sucesivamente por varios pueblos como godos, hunos, búlgaros y jázaros. Por su parte, la ciudad de Quersoneso quedó desde finales del siglo IV d.C. bajo la influencia del Imperio Bizantino.

    Del dominio del Rus de Kiev al Kanato de Crimea

    En la segunda mitad del siglo X, la zona oriental de Crimea fue conquistada por el príncipe Sviatoslav I de Kiev, pasando a formar parte del principado de la Rus de Kiev, el estado eslavo antiguo que es reivindicado hoy como origen por los estados modernos de Rusia, Bielorusia e Ucrania. Fue una época crucial para la historia de Crimea, en la que los eslavos de la Rus de Kiev comenzaron a habitar poco a poco todo el territorio de la península.

    El Gran Príncipe Vladimir I de Kiev, hijo de Sviatoslav, amplía las conquistas capturando la ciudad bizantina de Quersoneso. En ella, en el año 988 de nuestra era, fue bautizado bajo el rito ortodoxo. De regreso en su patria derribó monumentos paganos e inició la cristianización de los rus de Kiev. Una impresionante catedral ortodoxa rusa fue construida ahí para conmemorar este importante acontecimiento histórico.

    Sin embargo, el dominio de los rus de Kiev entró en decadencia a raíz de las invasiones de los mongoles. Entre 1239 y 1441 la península, salvo el territorio en manos bizantinas, quedó bajo el dominio de la Horda de Oro, el estado mongol que surge tras la ruptura del Imperio Mongol en la década de 1240.

    Después de la destrucción del ejército de la Horda Dorada en manos del  líder militar y político Tamerlán o Timur, serán los tártaros quienes se instalan en la península y fundan ahí el Kanato de Crimea en 1441, un estado tártaro e islámico con capital en la ciudad de Bakhchisaray. El kanato se convierte en protectorado otomano en 1475 y bajo esta protección, por más de trescientos años, controló no sólo la península de Crimea, sino también las costas y los territorios al norte del Mar Negro.

    La conquista rusa:
    una guerra religiosa

    Los antecedentes de la anexión del territorio del Kanato de Crimea al Imperio Ruso en  son múltiples. Desde el deseo de acceder al mar negro, crucial para la defensa militar del imperio en la frontera con el mundo musulmán, y hacer con ello viable su imagen de potencia en el continente europeo; hasta razones religiosas que le permitieron a los rusos reclamar Crimea como un lugar cristiano sagrado. Todas esas razones tomaron un carácter formal durante los años del reinado de Catalina la Grande.

    Como consecuencia de su derrota en la guerra ruso-turca de 1768 a 1774, los turcos se ven obligados a firmar el tratado de Kuchuck Kainarji, por medio del cual deben deponer su soberanía sobre el Kanato y conceder la independencia a los tártaros. Los rusos, por su parte, no ganaron muchos territorios pero si asumieron el derecho de proteger a la población cristiana ortodoxa.

    Los otomanos se mostraron reticentes a aceptar la independencia de Crimea, temiendo que muy pronto sería sometida por los rusos. Y así fue, aprovechando la débil independencia del Kanato, el Imperio Ruso de Catalina la Grande ocupa y anexiona Crimea en 1783 deponiendo a su último Khan, Sagin Giray.

    En opinión del historiador británico Orlando Figes, la anexión rusa de Crimea fue una amarga humillación para los turcos, se trataba del primer territorio musulmán que el Imperio Otomano perdía a manos de los cristianos.

    Catalina la Grande había tenido éxito en su esfuerzo por llevar a Crimea al seno de Rusia, lo que permitió salvar del olvido los vestigios de Quersoneso, cuna de la cristiandad eslava y símbolo sagrado dentro de la historia de Rusia. La antigua Táuride griega será a partir de entonces la Gubernia rusa de Táurida, el lugar en el que Rusia enlaza tanto con el mundo antiguo, como con la civilización helénica de Bizancio.

    En su primer viaje a Crimea, la Emperatriz Catalina definió a la península como una tierra de cuento de hadas de Las Mil y una Noche. De esa manera las tierras tártaras de Crimea pasarán a ocupar un lugar importante en el imaginario ruso, precisamente en el momento en el que Rusia de la mano de escritores, artistas y compositores buscaban la manera de definir el alma y el ser de los rusos.

    La Guerra de Crimea

    La península se verá enfrentada nuevamente a una guerra en 1853. Los afanes expansionistas del zar Nicolás I llevaron a Rusia a enfrentarse en Crimea con una alianza formada por el Imperio Otomano apoyado por el Reino Unido, Francia, y Piamonte-Cerdeña.

    Se trató de una guerra por territorio. Si el Imperio Otomano se derrumbaba, Rusia avanzaría y podría controlar una enorme franja de tierra desde los Balcanes hasta el Golfo Pérsico, de ahí la decisión del Reino Unido y Francia de apoyar a los turcos frente a la amenaza rusa.

    Pero fue además, y nuevamente, una guerra religiosa debido a la creencia cada vez más arraigada en el zar de que se trataba de una cruzada ortodoxa. El destino del Imperio Ruso era cumplir con la misión divina de defender a los cristianos ortodoxos del imperio islámico de los otomanos y llegar incluso a controlar Tierra Santa.

    Así en octubre de 1853 el zar Nicolás I exigió al sultán turco, a través de su emisario el príncipe Ménshikov, que le otorgara la protección de todos los habitantes ortodoxos del Imperio y la capacidad de intervenir en Palestina si la situación lo requería.

    Presionado por la diplomacia británica y francesa, el Sultán Abd-ul-Mejid I rechazó la petición provocando la invasión rusa de posesiones otomanas en el Mar Negro y el posterior desencadenamiento de la guerra.

    Fueron tres años de combates en las costas turcas, el Danubio y en la Península de Crimea que dejaron alrededor 800.000 muertos y episodios míticos como la  Batalla de Balaclava en la que se produjo la tristemente famosa Carga de la Brigada Ligera,  la batalla del río Alma o el asedio de meses al puerto de Sebastopol, ejemplo de coraje, valentía y resistencia del soldado ruso.

    La Guerra de Crimea fue la primera gran guerra industrial, en la que las viejas costumbres caballerescas chocaron con nuevas tecnologías. Se trató también del primer conflicto armado cubierto por periodistas, el primero en ser documentado y fotografiado ampliamente, el primero en emplear el telégrafo y, por cierto, un antecedente de la Primera Guerra Mundial.

    El Tratado de París de 1856 puso fin al conflicto, estableció la desmilitarización del Mar Negro y Rusia perdió sus posesiones en el Danubio y Besarabia lo que supuso un duro revés para la influencia rusa en la región.

    La guerra fue vivida como una terrible humillación para los  rusos, lo que exacerbó los ánimos contra Occidente, pero alimentó el sentido de orgullo nacional en aquellos hombres que lucharon por la defensa de Sebastopol, quienes sentían que sus sacrificios y los motivos cristianos por los que luchaban habían convertido su derrota en una victoria moral.

    La caída de Sebastopol se convirtió en un triunfo nacional y su capacidad de resistencia en un motivo de orgullo patriótico. Como consecuencia de la guerra se produjo un despertar nacional de Rusia que era reflejo de las actitudes heroicas del pueblo ruso durante la Guerra de Crimea .

    El convulso siglo XX

    Durante la Guerra Civil Rusa, y tras la revolución de octubre de 1917, Crimea se convierte en la base del anticomunista Ejército Blanco contra el Ejército Rojo. Sin embargo, tras la victoria de los comunistas en 1921, los bolcheviques anexionaron Crimea estableciéndola como República Autónoma Socialista Soviética de Crimea.

    Durante la Segunda Guerra Mundial Crimea sufrió duramente. En 1941 es invadida y ocupada por el ejército alemán, quienes en diez días alcanzaron Sebastopol. Tras un largo asedio de once meses, la ciudad fue destruida; sin embargo, los encarnizados combates por su defensa mostraron nuevamente la abnegación y el heroísmo de los soldados rusos.

    La reconquista soviética de Crimea se produce a partir de mayo de 1944. Stalin toma la decisión de acusar a los tártaros de Crimea de colaborar con la Alemania nazi, lo que significó la deportación de al menos 200.000 tártaros, permitiéndoseles regresar recién en 1989, bajo el gobierno de Mijail Gorbachov.

    Y será precisamente en Crimea, en la ciudad de Yalta, donde una vez terminada la guerra, en el lujoso Palacio de Livadia donde se celebró la histórica Conferencia de Yalta. En ella, Churchill, Roosevelt y Stalin en representación de las potencias ganadoras definieron cómo se organizaría el mundo después del conflicto, lo que marcará profundamente el curso de la historia hasta nuestros días. En ella se selló la división de Europa y se sentaron las bases de la Guerra Fría.

    Será en 1954 cuando la historia de Crimea tenga nuevamente un vuelco inesperado. El entonces presidente de la Unión Soviética Nikita Kruschev, de origen ucraniano, transfirió la península y convirtió a Crimea en parte de la República Soviética de Ucrania. Para muchos un error e injusticia histórica que debía ser reparada.

    Tras el colapso de la Unión Soviética en 1991 Crimea se transformará en foco de disputas permanentes entre Rusia y Ucrania. En 1992 el gobierno de Kiev impidió la celebración de un referéndum sobre la independencia de Crimea apoyado por los rusos. Sin embargo, y a modo de concesión, se creó la República Autónoma de Crimea, ampliando sus derechos dentro de Ucrania, pero eso no bastó.

    Años más tarde, Kiev y Moscú firmaron un acuerdo que permitió el establecimiento de la Flota rusa del Mar Negro en la ciudad de Sebastopol. La ciudad, además de formar parte del imaginario ruso por las grandes hazañas heroicas protagonizadas por sus soldados, es de importancia estratégica para Moscú ya que le permite mantener control del Mar Negro y un rápido acceso y presencia naval en el Mar Mediterráneo.

    El regreso a Rusia

    En noviembre del año 2013, Viktor Yanukovich, en ese entonces presidente ucraniano, anunció que su gobierno abandonaría los planes de fortalecer lazos con la Unión Europea y, por el contrario, reafirmaría los vínculos con Rusia. Inmediatamente comenzaron las protestas de la población que anhelaba una Ucrania cada vez más unida a Europa.

    Las protestas y disturbios en Maidan, la plaza central de Kiev, fueron en ascenso. En febrero de 2014 manifestantes mueren en las confrontaciones, pero logran sacar a Yanukovich de la presidencia e instalar un gobierno provisional.

    El gobierno del Kremlin decide intervenir en la política ucraniana, tal vez por temor a que esas manifestaciones pudieran traspasarse eventualmente a Moscú.  A principios de marzo, el Presidente ruso Vladimir Putin envía tropas rusas a ocupar Crimea, había comenzado el plan por llevar de regreso a casa a la Península. Por su parte, el gobierno prorruso de Crimea declara la independencia del territorio y organiza un referéndum sobre su adhesión a Rusia.

    El domingo 16 de marzo, los resultados de ese plebiscito son casi unánimes. La votación demostró la convicción de que Crimea era parte de Rusia. Ni siquiera los grandes cambios del siglo XX, ni los más de veinte años en que fue parte de otra nación lograron alterar esa convicción. La anexión de Crimea fue celebrada tanto en Rusia como en la propia península. Crimea había conservado su alma rusa y deseaba el regreso a la madre patria.

    Según la constitución ucraniana y las leyes internacionales el referéndum fue inconstitucional. De eso, no hay dudas. Hoy ha pasado un año desde esos acontecimientos y a pesar de las presiones y sanciones occidentales en contra de Rusia, la situación sigue siendo la misma; nada ha podido hacerse en contra de esa anexión. Rusia sigue defendiendo la idea de que Crimea es parte fundamental de la nación ya que representa un capítulo en su historia sin el cual no existiría la Rusia actual.