Categoría: Personajes

  • Solzhenitsyn, conciencia de Rusia

    Solzhenitsyn, conciencia de Rusia

    Alexander Solzhenitsyn, Premio Nobel de Literatura 1970, ha sido figura clave de la cultura rusa del siglo XX, su estatura intelectual y moral se forjaron en la denuncia clarividente de los poderes de turno, el comunismo soviético y el capitalismo occidental, alzando su voz, sólida, profunda y valiente, cada vez que pudo, contra viento y marea.

    Solzhenitsyn nació en 1818, hijo único y huérfano de padre. Los recelos de su madre a la Revolución bolchevique no fueron obstáculo a que el sistema educativo estatal cumpliera su tarea y el joven Alexander se dejara encandilar, como muchos, por la propaganda comunista que construía la Unión Soviética. Al ingresar a la universidad, para estudiar física y matemáticas, postergó sus aficiones literarias, y adquirió conciencia de su militancia comunista, siendo un hijo leal de la revolución, optimista y parte del proyecto en marcha. Su educación familiar cristiana dio paso así a un alejamiento total de la religión, reemplazada por el materialismo dialéctico marxista. Avanzada la II Guerra Mundial no extrañó que Solzhenitsyn se incorporara con entusiasmo al ejército rojo, y formó parte de las tropas soviéticas que ingresaron a Alemania, siendo testigo no sólo de los excesos revanchistas de su ejército al penetrar a territorio germano, sino también, de la existencia real de combatientes rusos junto a los alemanes en la esperanza de derrotar al comunismo. Ambas experiencias fueron las primeras trizaduras en su, hasta entonces, sólido compromiso comunista.

    La vida del joven Solzhenitsyn daría un dramático vuelco al ser interceptada una de sus cartas, dirigida a un amigo, en la cual deslizaba algunas críticas al régimen stalinista. La dura represión comunista supuso que el hasta ahora oficial del ejército rojo fuera condenado nada menos que a ocho años de trabajos forzados y relegación perpetua. El hecho, que terminaría marcando su vida, comenzaba por mostrarle la brutal realidad de un régimen que aún estimaba. La esperada victoria frente al nazismo lo encuentra así, paradojas de la vida, entre las rejas de su propia ideología comunista. Comienza entonces la experiencia de Solzhenitsyn por lo que él llamaría archipiélago Gulag, es decir, el vivir en carne propia el horror de la represión en campos de prisioneros soviéticos.

    Los primeros meses, pasan entre el confinamiento animalesco en cárceles saturadas de prisioneros, y la espera de sentencias bajo una atmósfera kafkiana, alimentada por el continuo rumor de la posibilidad de una amnistía para los cautivos que la victoria soviética en la guerra permitía presagiar, pero que, en definitiva, no sólo no llega, sino que termina por agudizar la tragedia. Sus experiencias en los campos de prisioneros se plasmarán luego en sus novelas que lo llevan a la cima de la literatura del siglo XX. Cumplió los ocho años de trabajos forzados, donde se derriban poco a poco sus dogmas materialistas y se forja la inquebrantable idea de que el espíritu no sólo es superior sino que trasciende a la materia. “Primero viene la lucha por la supervivencia, luego el descubrimiento de la vida, luego Dios”, este itinerario permitió al prisionero fortalecerse espiritualmente en medio de la más patente carencia material. Solzhenitsyn aprovechó así todas las privaciones materiales para crecer en vida interior y desarrollar su vocación literaria en condiciones extremas inimaginables. Escribió versos furtivamente y luego se las arreglaba para memorizarlos antes de destruirlos por temor a sus omnipresentes carceleros. Llegó a memorizar 12.000 versos. Su traslado, luego de ocho años de trabajos forzados, a un pequeño pueblo del interior de Rusia, para continuar cumpliendo su condena, ahora de exilio perpetuo, coincide, en 1953, con la muerte de Stalin. La atmósfera posterior de desestalinización permitirá, tras tres años de relegación, que se revise su caso y se le otorgue la libertad.

    Un día en la vida de Iván Denisovitch fue su primera novela, publicada en 1956, gracias a las políticas revisionistas de Kruschev de crítica al régimen de Stalin. Su éxito fue inmediato, relataba en síntesis un día normal de un preso común en los campos de trabajo, la vida corriente de la mañana a la noche, de prisioneros que como él lo vivieron por años…muchos en la Unión Soviética pudieron ver en su relato parte del amargo destino de ellos mismos o de sus seres queridos. Su afán de relatar la verdad de lo que sucedía en la URSS fue permitido sólo unos pocos años, lo que duró la atmósfera de desestalinización. Kruschev fue separado del poder, y su sucesor, Brezhnev, volvió a la línea dura, donde los escritos de Solzhenitsyn más que incomodar comenzaron a sentirse peligrosos desde el Kremlin. La novela que lo hará pronto conocido en Occidente El primer círculo había sido rechazada por un ya debilitado Kruschev. A partir de mediados de los años 60, el régimen de Brezhnev, no sólo impidió la publicación de sus escritos sino que comienza a hostigarlo a través de la temible KGB, obligando al autor a publicar en forma clandestina y a esconder los manuscritos de lo que más tarde será la famosa novela Archipiélago Gulag. Mientras, en Occidente crece su prestigio ante el éxito consecutivo de sus novelas que habían logrado salir bajo cuerda: El primer círculo y Pabellón de cancerosos. Su libertad en la URSS, para un ya reconocido disidente, fue precaria, la vigilancia constante del régimen y la imposibilidad de dar a conocer su obra literaria, estrechan su ámbito de acción. El repudio y asedio oficial en su patria, contrastó con el reconocimiento internacional que se hizo evidente al recibir, en 1970, la noticia del otorgamiento del Premio Nobel de Literatura.

    Para ese entonces, el escritor y su entorno recibía tal grado de hostigamiento, espionaje y persecución que estimó que salir de la URSS, aún para recibir el Premio Nobel, implicaría el riesgo de no poder regresar a su adorada patria. En 1973, una de sus cercanas colaboradoras muere en extrañas circunstancias, tras un interrogatorio de la KGB. En 1974, Solzhenisyn es arrestado, desposeído de la ciudadanía soviética y expulsado de su patria, se había convertido en una figura disidente, inmanejable por su valentía e integridad, y su fama era tal, dentro y fuera de la URSS, que su prisión habría supuesto un escándalo internacional de proporciones. No obstante, el dolor para el escritor fue enorme, nunca pensó en abandonar la Unión Soviética. Exiliado primero en Suiza y luego en los Estados Unidos, Solzhenitsyn mostrará en Occidente que sus denuncias van más allá de la descripción de los horrores del Gulag soviético, que hasta entonces lo habían distinguido, para encumbrarse como uno de los críticos más acérrimos de la utopía comunista en pleno periodo de guerra fría y, más aun, como un gran diagnosticador de la debilidad interna del régimen. Por de pronto, en uno de sus más comentados escritos, Carta a los líderes soviéticos, clama por abandonar la ideología marxista, desenmascarando su tiranía y falsedad, nosotros que la conocemos, estamos fingiendo. La mentira institucionalizada que supone el régimen soviético, por décadas hábilmente solapada, comienza poco a poco, en los años setenta, a ser denunciada en los ámbitos intelectuales, culturales y de medios de comunicación de Occidente, la responsabilidad de Solzhenitsyn en esta tarea, primero como disidente y luego como exiliado, lo encontró siempre en la primera línea.

    Donde el mensaje del escritor pareciera, provocar más sorpresa y polémica es en la crítica no menos descarnada del ambiente que constata en los países occidentales. Solzhenitsyn denuncia contra corriente, lo que eleva la integridad de su diagnóstico, la falta de valentía de la sociedad norteamericana que pareciera no querer oponer resistencia al avance comunista en el tenso escenario de la Guerra Fría. Ello tendría por causa la idea común en las sociedades occidentales de asumir el bienestar como medida de todas las cosas, los bienes materiales como requisito indispensable de la felicidad. Entre las múltiples y negativas consecuencias de esta “idea fuerza” del mundo contemporáneo, el Nobel ruso denuncia con clarividencia la aparición de una prensa invasiva y superficial, basada en la falsa premisa de que todos tienen derecho a conocerlo todo, lo que denuncia como un slogan falso, ya que también existe el derecho a no conocer, a no verse atiborrado de banalidades, chismes y vulgaridades.

    Pérdida de fuerza de voluntad, debilidad sicológica, es el diagnóstico que le otorga a Occidente, y en términos audaces y políticamente incorrectos, desafía: Si uno quiere defenderse a sí mismo debe estar dispuesto a morir, ¿quien hoy está dispuesto a morir, quien hoy está dispuesto a actuar sin considerar las consecuencias para su bienestar?. El better red than dead, consigna que puso de moda la juventud sesentera fue prueba palpable de la debilidad psicológica, del complejo occidental que diagnostica sin tapujos el escritor. En la Universidad de Harvard, en famoso discurso, denuncia la bancarrota moral de Occidente, describiendo, en su opinión, el itinerario histórico que lo explica: El humanismo sin Dios del Renacimiento, siglos XV y XVI, encontró su expresión política en la Ilustración, siglo XVIII, generando una autonomía del hombre ante cualquier instancia superior. Este antropocentrismo, esta consideración del hombre sin Dios, que se explica a sí mismo como centro del universo, bañado de soberbia, termina por entender que la felicidad se alcanza sólo en la tierra y se obtiene sólo a través de los bienes materiales. Toda otra consideración ajena a este objetivo materialista, quedará, en definitiva, ignorada, despreciada. Su propia experiencia de años de carencia material en campos de trabajo forzado lo llevaron a concluir que la felicidad no puede resignarse a una mera acumulación y goce de bienes materiales, sino que la felicidad del hombre exige un desarrollo interior, espiritual, el propósito de la vida debe ir unido al cumplimiento de un deber superior…una experiencia de crecimiento moral: dejar la vida siendo mejor ser humano que al empezar. Este leitmotif, está presente en toda su obra literaria y contradice el existencialismo nihilista, la pérdida de sentido de la vida, y el refugio final en el yo egoísta, tan habituales en el hombre contemporáneo. Occidente se ha olvidado de Dios, denunció ante un público atónito, su manifestación es la búsqueda de la felicidad en un consumismo ilimitado, la salida que propone es un desafío que pareciera chocar contra las banderas que flamean en la sociedad actual: promueve la autolimitación, la capacidad de no generarnos necesidades materiales artificiales, conciente que el verdadero sentido del hombre está en crecer en su interior, alimentar su espíritu: La autolimitación es el paso fundamental y más sabio de un hombre que ha logrado su libertad …y sólo podemos experimentar la verdadera satisfacción espiritual no en poseer, sino en negarnos a poseer.

    Sus denuncias y renuncias ya no sólo incomodaban a la nomenklatura comunista, a partir de entonces, también a buena parte de los dirigentes y los medios de comunicación occidentales. La publicación en Occidente de Archipiélago Gulag en tres extensos volúmenes y la fuerza de los testimonios allí expuestos fueron un síntoma coincidente del lento y, para muchos imperceptible, declive del imperio comunista. La llegada de Gorbachov, a mediados de la década de los  ́80, acelera el proceso ante el deterioro económico que desata la llamada Perestroika, reestructuración y apertura del estado que favoreció el debilitamiento progresivo del bloque soviético en Europa oriental, tanto como las reivindicaciones nacionales al interior de la propia URSS. Solzhenitsyn siempre auguró la caída del comunismo y anhelaba regresar a su patria. Los acontecimientos en Polonia y Hungría anticiparon la aún inesperada caída del muro de Berlín, durante el “mágico” año de 1989. A continuación, se precipitó la desunión soviética, es decir, la sorpresiva desintegración de la URSS. Solzhenitsyn ante la expectante coyuntura escribe: Cómo reorganizar Rusia mirando positivamente, tanto la caída del imperio comunista como el resurgimiento de naciones independientes en su reemplazo. Favoreció el desarrollo para la nueva Rusia de democracias locales en zonas reducidas, vitalizando el autogobierno de cada localidad, bajo el modelo suizo, de activa participación de los ciudadanos en el sistema cantonal. En lo económico, favoreció la propiedad privada y la iniciativa y arraigo que ella conlleva, junto a límites legales que eviten su concentración. Advirtió, en el tono apocalíptico que lo caracterizó, que el peligro para sus compatriotas era pasar de los errores marxistas al fuego económico devorador de Occidente. Pero los llamados a la autolimitación que hizo Solzhenitsyn, ahora también para sus compatriotas, cayeron en saco roto ante un pueblo ávido de deshacerse de todo tipo de limitaciones, luego de 74 años de régimen comunista. El desplome de la URSS permite que Yeltsin le comunique, en 1992, que las puertas de Rusia están para él abiertas.

    Antes de regresar a su patria, se despide de Occidente con otro famoso discurso, que completa y actualiza el de Harvard, esta vez en la Academia Internacional de Filosofía en Liechtenstein. Sus palabras son inquietantes: nuestra cultura se empobrece y apaga por mucho que intente encubrir su decadencia con el barullo de unas novedades vacías de significado. Mientras no dejan de mejorar las comodidades para las personas, el desarrollo espiritual está cada vez más estancado. Los excesos llevan a una persistente tristeza del corazón cuando sentimos que la vorágine de placeres no nos produce satisfacción y que no tardará en ahogarnos…hemos dejado de ver el propósito.

    Después de 20 años, en 1994, regresó a su querida Rusia, su vuelta generó gran expectativa llegando a Vladivostok para recorrer en tren desde el este hacia Moscú. Sin embargo, su mensaje apareció algo pasado de moda, e incómodo, aunque siempre directo y profundo para describir una realidad no tan nueva como aparecía a primera vista: Antiguos miembros de la elite comunista, junto con los nuevos ricos de Rusia, que han amasado fortunas instantáneas a través del pillaje, han formado una exclusiva…oligarquía de unas ciento cincuenta o doscientas personas que dirigen el país. Más temprano que tarde, confirma que la atmósfera materialista que afectaba a Occidente había sido muy bien recibida en la nueva Rusia, a pesar de sus advertencias, allí también el hombre se ha propuesto la meta de conquistar el mundo pero en el proceso pierde su alma. La respuesta a la crisis, a las prisas y a la superficialidad del siglo XX, debe encontrarse también y consecuentemente en el ámbito espiritual. Así, vincula estrechamente la fe ortodoxa a las raíces culturales de su patria, donde continuó manifestando la grandeza espiritual que yace tras el sufrimiento, aquella grandeza que no se cansó de testimoniar hasta los 90 años, cuando fallece en Moscú… Su espíritu, aún perdura.

  • Stravinsky y su reencuentro con el alma rusa

    Stravinsky y su reencuentro con el alma rusa

    “Había mucho de Rusia en el corazón de Stravinsky. Era mucho más que los iconos en su casa, que los libros que leía, o que la cuchara favorita de su infancia con la que comía. Mantuvo una sensación física y recuerdos de la tierra, de los hábitos de Rusia y sus costumbres, las formas de expresión y la interacción social, y todos estos sentimientos empezaron a volver a él en el momento en que puso un pie en su tierra natal. La opinión pública occidental vio a Stravinsky como un exiliado que visitaba el país de su nacimiento. Pero los rusos le reconocieron como un ruso que vuelve a su casa”.

    En 1962 Stravinsky aceptó la invitación soviética para visitar el país donde había nacido. Habían pasado exactamente 50 años desde que había dejado Rusia y por lo tanto sentía un cúmulo de emociones detrás de su decisión de volver. Como un emigrado, siempre había dado la impresión de rechazar en forma violenta su pasado ruso. Le contó a su amigo cercano y asistente musical, el conductor Robert Craft, que recordaba con añoranza su niñez en San Petersburgo como: “un período de espera para el momento cuando todos y todo iban a ser conectados con el infierno”.

    Gran parte de su antipatía a su país natal era la lógica reacción de todo emigrado del régimen soviético. La sola mención de la palabra Unión Soviética era suficiente para llenarlo de cólera. Cuentan que en 1957 un mesero alemán se acercó a su mesa y le preguntó si se sentía orgulloso de los rusos a causa del reciente lanzamiento del Sputnik al espacio. Stravinsky se enfureció con el mesero por preguntar, con los rusos por haber alcanzado este logro y con los americanos por no haber sido ellos quienes lo hicieran.

    Era especialmente crítico frente a la música soviética, donde el espíritu de Rimsky Korsakov y Glazunov, se manifestó en forma abusiva en la Consagración de la Primavera y lo mismo sentía en relación a los modernistas. Su música había sido prohibida en el repertorio de conciertos soviéticos desde el comienzo de los años 30 cuando fue denunciado por el régimen musical existente como “un ideólogo artístico del imperialismo y la burguesía”. Se trataba de una especie de Guerra Fría Musical. Pero tras la muerte de Stalin el clima cambió. Vino el “deshielo” de Kruschev que terminó con la campaña stalinista contra los llamados “formalistas” y restauró a Shostakovich al lugar que le correspondía, como cabeza del “régimen musical” existente. Emergieron jóvenes compositores quiénes se inspiraron en la obra de Stravinsky como Edison Denisov, Sofía Gubaidulina y Alfred Schittke. Una brillante generación de músicos soviéticos, Oistrakh, Richter, Rostropovich, el Cuarteto Beethoven, se hicieron muy famosos por sus grabaciones y tours en Occidente. Se veía a Rusia retornando al centro de la música europea – el lugar que había ocupado hasta que Stravinsky dejó el país en 1912.

    A pesar de sus propias negaciones, Stravinsky siempre lamentó las circunstancias en que se produjo su exilio de Rusia; cargaba con la separación de su pasado como una herida abierta. El hecho que cumpliera 80 años en 1962 fue esencial en su decisión de volver. En la medida que fue envejeciendo comenzó a pensar más en su niñez. Era común que usara frases infantiles rusas y diminutivos. Volvió a leer los libros que había leído en Rusia, como La Madre de Gorki: “ Lo leí cuando recién se publicó en 1906 y estoy tratando ahora de nuevo”, le dijo a Craft, “probablemente porque quiero reencontrarme conmigo mismo”. Pero a pesar de eso, Stravinsky le dijo a la prensa norteamericana que la decisión de volver a Rusia no tenía nada que ver con la nostalgia, aunque es un hecho que ese sentimiento estaba en lo profundo de su corazón. El 21 de Septiembre de 1962 voló en un avión soviético a su país y aterrizó en Sheremetyevo. Comenzó a divisar desde el avión, en la medida que éste iba descendiendo, los bosques que estaban comenzando a pintarse de amarillo, los prados, los campos y los lagos. De acuerdo con Craft, quien los acompañó en el viaje, Stravinsky estaba en shock producto de la excitación y la emoción. Cuando el avión se detuvo y se abrió la puerta, se asomó y parado en la parte alta de la escalera de descenso se inclinó como es la tradición rusa. Ese era un gesto de otra época, tal como los anteojos que lo protegían de la luz de la televisión y simbolizaban el tipo de vida que él llevaba en Hollywood. En la medida que descendía, Stravinsky comenzó a ser rodeado por un gran comité de bienvenida, entre los que se veía a María Yudina, una fuerte mujer con ojos tártaros, según la descripción de Craft, quien dijo ser sobrina del compositor. Otra mujer era la hija de Konstantin Balmont, el poeta que había introducido a Stravinsky al culto pagano de El Fuego y Los Ritos de la Primavera. Ella se presentó ante Craft y le entregó un canasto de corteza de abedul con una rama, una hoja, una espiga de trigo, una bellota un poco de musgo y otros recuerdos de la tierra rusa.
    El viaje había producido una gran emoción en Stravinsky. En los quince años que Robert Craft lo conocía nunca se había dado cuenta de lo importante que Rusia era para él y que profundo estaba este sentimiento dentro de su corazón. “Hace sólo dos días, en París, habría negado que alguna vez se podría sentir en casa de nuevo …. Ahora veo que medio siglo de expatriación pueden ser olvidados en una noche. No fue a la Unión Soviética que Stravinsky había regresado. Había regresado a Rusia. En el monasterio de Novodevichy, Stravinsky se conmovió mucho más de lo que jamás Craft hubiese imaginado: “No por razones religiosas o políticas, sino simplemente porque Novodevichy es la Rusia que ellos conocían, la Rusia que sigue siendo una parte de ellos.”

    Detrás de las antiguas murallas del monasterio había como una isla de la antigua Rusia. En los jardines mujeres vestidas con pañuelos negros y zapatos y abrigos gastados estaban tendidas sobre las tumbas, y en la iglesia un sacerdote dirigía un servicio donde, como le pareció a Craft, los “miembros más fervientes de la congregación yacían en una posición de postración total como Stravinsky lo hacía en la Iglesia Rusa en Hollywood. Y a pesar de todas las turbulencias que había pasado la Unión Soviética, todavía había algunos valores de Rusia que permanecían sin cambios”. Stravinsky se regocijó en su redescubrimiento del idioma ruso. Desde el momento en que llegó se manejaba con facilidad en los modismos y palabras de Rusia y en la conversación, usaba términos y frases, expresiones de la infancia, mucho tiempo olvidados, que no había trabajado por más de cincuenta años. Craft fue golpeado por la transformación en el carácter de Stravinsky. Se preguntaba si estaba viendo “el verdadero Stravinsky “ en su elemento Ruso, el estadounidense respondió que “todo es bastante cierto … pero mi imagen de él la da finalmente su pasado que se ve tras una gran lucha entre lo que había supuesto serían “rasgos de carácter” o “idiosincrasia personal”. Craft también escribió que, como resultado de la visita a Rusia, su oído se puso en sintonía con los elementos de Rusia que había en la música de Stravinsky. El “rusianismo” de la música de Stravinsky no es inmediatamente evidente. Pero ahí está. De la Sinfonía de los Salmos (1930) al Réquiem (1966) su lenguaje musical mantiene un núcleo de Rusia. Como él mismo confesó a la prensa soviética: “He hablado ruso durante toda mi vida, mi forma de expresión es el ruso. Tal vez no puede ser apreciable en una primera audición, pero es inherente a mi música y forma su carácter latente interior “.

    Había mucho de Rusia en el corazón de Stravinsky. Era mucho más que los iconos en su casa, que los libros que leía, o que la cuchara favorita de su infancia con la que comía. Mantuvo una sensación física y recuerdos de la tierra, de los hábitos de Rusia y sus costumbres, las formas de expresión y la interacción social, y todos estos sentimientos empezaron a volver a él en el momento en que puso un pie en su tierra natal. La opinión pública occidental vio a Stravinsky como un exiliado que visitaba el país de su nacimiento. Pero los rusos le reconocieron como un ruso que vuelve a su casa. Una cultura es más que las obras de arte. No puede estar encerrada en una biblioteca – pensemos sólo en los ocho finos volúmenes de la obra de Pushkin que el poeta Khodasevich “empacó en una bolsa” cuando salió de la Unión Soviética en 1922: Todo lo que poseo son ocho volúmenes delgados, y contienen mi tierra natal.

    Una cultura se expresa en códigos no escritos, signos y símbolos, rituales y gestos, en las costumbres y convenciones, las creencias y actitudes sociales comunes que fijan el significado público de estas obras y organizan la vida interna de una sociedad. Es algo visceral, emocional, instintivo, una sensibilidad que moldea la personalidad y une a esa persona a un pueblo y a un lugar. Rusia es un lugar inmenso – un vasto plano abierto que se extiende En Rusia hoy coexisten lo ruso tradicional con lo soviético internacional sobre una sexta parte de la superficie del mundo. Históricamente, su cultura fue profundamente moldeada por las diversas influencias de Bizancio, Escandinavia, Europa Occidental, Persia, Asia Central y Mongolia. Todo muy complejo, demasiado dividido socialmente, muy mal definido geográficamente, y tal vez demasiado grande, para que sólo una cultura se pudiera constituir en patrimonio nacional. Sin embargo, hay un temperamento ruso, una serie de costumbres autóctonas, costumbres y creencias que celebra este pueblo disperso en forma conjunta, y que encontró su expresión en las obras supremas del arte, desde la poesía de Pushkin, a las novelas de Tolstoi y la música de Stravinsky, que se elevan como monumentos a la edad de oro de Rusia. Este temperamento difícil ha demostrado ser mucho más duradero, y más significativo, que cualquier Estado ruso. Le dio al pueblo el espíritu para sobrevivir a los momentos más oscuros de su historia y unió a los que huyeron de la Rusia soviética después de 1917.

    ¿Dónde está Shostakovich? , no dejaba de preguntar Stravinsky desde el momento de su llegada. Mientras él estaba en Moscú, Shostakovich estaba en Leningrado, y justo cuando Stravinsky fue a Leningrado, Shostakovich regresó a Moscú. Como artista Shostakovich adoraba a Stravinsky. Él era su musa secreta. Por debajo del cristal de su mesa de trabajo tenía dos fotografías: una de sí mismo con el Cuarteto Beethoven, y la otra, un gran retrato de Stravinsky. Se conocieron finalmente en Moscú, en un banquete en el Hotel Metropole. La reunión no fue ni una reunión ni una reconciliación de las dos Rusias que habían seguido caminos separados desde 1917. Pero fue un símbolo de unidad cultural que al final triunfaría sobre la política. Los dos compositores vivían en mundos separados, pero su música mantenía un ritmo único de Rusia. Fue una ocasión memorable – uno de esas ocasiones esenciales “de Rusia” interrumpida por una sucesión regular de brindis de vodka cada vez más amplios – y luego, Craft recordó, la sala se convirtió en un “baño finlandés, en todos sus vapores, proclamando y aclamando uno al otro “lo ruso”, diciendo casi lo mismo … Una y otra vez, cada uno se inclinaba ante el misterio de su rusianismo, y entonces, me di cuenta de golpe, que sus respuestas estaban superando los brindis. En un discurso perfectamente sobrio – él era el menos alcoholizado de la habitación – Stravinsky proclamó: ‘El olor de la tierra rusa es diferente, y esas cosas son imposibles de olvidar … Un hombre tiene un lugar de nacimiento, una patria, un país – sólo puede tener un país – y el lugar de su nacimiento es el factor más importante de su vida …. no me fui de Rusia por mi propia voluntad, a pesar de sentir un desagrado por mi Rusia y por Rusia en general. Sin embargo, el derecho a criticar a Rusia es mío, porque Rusia es mía y porque la amo, y no doy a ningún extranjero ese derecho.”

  • Juan Francisco González, pintura chilena del siglo XIX

    Juan Francisco González, pintura chilena del siglo XIX

    Con trazos sueltos y colores intensos, que reflejaban su temperamento, González destaca como uno de los artistas más completos de Chile en el siglo XIX. Una  personalidad única lo alejó del academicismo imperante y lo llevó a crear su propio estilo pictórico, para transmitir en sus cuadros su amor por lo chileno: paisajes, flores, frutas y retratos.


    Juan Francisco González nace en Santiago el 25 de septiembre de 1853. Apasionado como pocos, inconformista, inquieto y único, probablemente fue el más original de los pintores de su generación. 
    Desde niño demostró interés y habilidad por la pintura, y estudió con maestros de la talla de Pedro Lira, Alejandro Cicarelli y Juan Mochi. Sin embargo, se alejó tempranamente de los convencionalismos sociales y pictóricos y buscó una manera propia de expresarse; al hacerlo, fue abriendo camino para la renovación del arte chileno hacia un arte más suelto y menos apegado a las normas de la Academia.

    Nogales

    Entre 1879 y 1887 vivió en Perú, La Serena y Valparaíso. En esa época, la escena artística en el puerto principal de Chile era muy estimulante. González entabló una gran amistad con el pintor Alfredo Helsby, así como con el poeta nicaragüense Rubén Darío. En 1887, decide partir a París y cumplir con el sueño de conocer en persona las obras de los artistas más relevantes de la época. En Europa González estudia a los clásicos, copia sus obras para mostrarlas en Chile y masificar la educación artística, y viaja por varios países para aprender de sus pintores.

    Calle de San Bernardo
    Calle de San Bernardo



    Regresa a Chile en 1888. Pronto se instala en Limache, donde reafirma y testimonia en obras su amor por Chile; retratándolo en sus mujeres y niños, flores, frutas y paisajes. Al mismo tiempo fue un viajero incansable. Su particular forma de mirar el mundo quedó plasmada en obras de los lugares que visitó durante sus múltiples viajes: Francia, Holanda, Italia, España, Alemania, Perú y Bolivia entre otros. Dentro de Chile recorrió el campo y la costa pintando al aire libre. Muchos asocian la obra de González con el movimiento impresionista, pero en realidad el amor por la pintura fuera del taller es lo único que tenían en común.
    González tuvo épocas difíciles, pero también conoció en vida el éxito de ser reconocido por el público de la época. Sus obras fueron premiadas varias veces en los Salones Oficiales y las familias acomodadas le encargaban retratos. También fue convocado como profesor titular de la Escuela de Bellas Artes, donde inspiró a generaciones de estudiantes con su pasión por la pintura.
    Después de haber pintado incansablemente paisajes, frutas, flores y retratos Juan Francisco González muere, de una neumonia, el 4 de marzo de 1933, a los 79 años. Murió en el cambio entre las dos estaciones que más le gustaban: terminaba el verano, con las exhuberantes frutas y flores que tanto pintaba, y comenzaba el otoño, que con sus colores y texturas inspiró muchas de las magníficas telas de uno de los más originales, visionarios e influyentes artistas chilenos del siglo XIX.

  • Joseph Pearce: Un Cruzado del Siglo XXI

    Joseph Pearce: Un Cruzado del Siglo XXI

    “Soy un pecador que trata cada día de ser mejor. Soy también marido, padre, escritor, editor, conferencista y profesor de Literatura. También soy un inglés viviendo en los Estados Unidos”.

    Así se define a sí mismo, con bastante modestia por cierto, Joseph Pearce, escritor inglés, especialista en biografías de renombre mundial, profesor de Literatura en Ave María University, Naples, Florida que ha venido dos veces a nuestro país, invitado por la Universidad Gabriela Mistral. El año pasado centró sus conferencias en los grandes escritores ingleses de fines del siglo XIX y comienzos del XX que se convirtieron al catolicismo y este año, en el mes de agosto, vino a dar la partida a la “Cruzada Chestertoniana” y estuvo presente en el lanzamiento del primer número de esta revista dedicada a este inolvidable escritor inglés que tuvo una marcadisima influencia y cambió fundamentalmente la vida de nuestro entrevistado.
    Pearce está casado desde el 2001 con Susan, una americana de California que conoció en Oxford en 1999 y tiene dos hijos. Su padre, que murió en el 2005, se había convertido diez años antes al catolicismo. Su madre murió hace pocos meses y su hermano menor vive en Londres.
    Amante del deporte, practicó rugby, fútbol, basketbol y cricket cuando estaba en el colegio y siguió jugando fútbol hasta que se fue a los Estados Unidos hace ocho años. Le encanta andar en bicicleta y escalar montañas y trata de hacerlo cuando tiene tiempo que nunca es tanto como quisiera . A pesar que vive hace ocho años en Estados Unidos los lazos con su país son muy fuertes y va de visita siempre que puede.
    Nos habla de su infancia y de su juventud:”Tuve una infancia muy feliz, vivía con mis padres en Suffolk, en la campiña inglesa. Mi vida de niño fue tan plena de felicidad y de paz que me recuerda a la “Comarca” (Shire) de Tolkien. Cuando niño yo podría decir que era un hobbit. El problema comenzó a los doce años cuando mi familia se trasladó a Londres. Ahí empecé con malas compañías y a empaparme de malas ideas. En esa época comenzó mi cambio de niño hobbit a ser un adolescente Gollum”.
    Y según su propio testimonio fue un joven rebelde, violento que pertenecía al movimiento racista Nacional Front y que detestaba por sobre todas las cosas la religión católica hasta que la segunda vez que estuvo en la cárcel, por provocar desmanes en las calles, cayó en sus manos un libro de G.K. Chesterton. A partir de ese momento su vida cambió radicalmente.

    ¿Cómo fue esa transición del joven violento del nacional Front al hombre tranquilo y conciliador de ahora?:
    Me siento honrado que me considere así. Pienso que quizás no soy tan tranquilo y conciliador como debería y estoy convencido que todos los cambios positivos en mi personalidad en estos últimos años se deben sólo a la gracia de Dios.
    ¿Qué pasó dentro de su alma cuando leyó a Chesterton?, ¿Qué de su lectura le hizo cambiar tan drásticamente?:
    Cuando leí a Chesterton descubrí a un amigo que además era mucho más sabio que yo. No fue solamente un amigo sino también un guía y un maestro. Aunque al principio no estaba de acuerdo con sus ideas, me di cuenta enseguida que él estaba en lo correcto y no yo. Chesterton me enseñó cómo pensar filosófica y teológicamente. Me enseñó que la fe es alegre y las personas virtuosas son mucho más felices que las que no lo son. Me enseñó tanto que creo nunca podré terminar de darle las gracias. Chesterton fue la influencia más importante y poderosa, después de la gracia, para mi conversión al Catolicismo.
    ¿Nos puede explicar todo lo que pasó por su interior?:
    Me tomaría tanto tiempo contar todo lo que pasó en mi interior. Por eso quiero escribir un libro el próximo año en el que trataré de describir cómo fue el camino que me condujo a la fe católica. Está demás decir que el proceso implicó un crecimiento intelectual y espiritual alimentado por la lectura de grandes escritores y pensadores como Chesterton, Tolkien, C:S Lewis, Newman, Belloc, San Agustín, Santo Tomás entre otros.
    Ahora ¿Cuál es esencialmente su pensamiento ante algunos temas de la vida como la religión y la política?:
    Creo que la Iglesia Católica es el Cuerpo Místico de Cristo, por lo tanto es infalible en temas como la fé y la moral. Mi religión encausa mis ideas y estoy totalmente de acuerdo con la Doctrina Social de la Iglesia en lo económico y político y lo que plantea ante el aborto.
    ¿Es tolerante ante la gente que no piensa como usted?:
    Espero poder seguir siempre la máxima que dice “odiar el pecado pero amar al pecador”. Espero tener siempre el coraje de luchar contra el vicio y la injusticia sin dejar de querer a la persona que lo comete. El mandamiento más fuerte de Cristo es de amar a nuestros enemigos.
    ¿Por qué solamente le interesan los escritores ingleses conversos al catolicismo?:
    Cada persona se especializa en determinandas áreas. Yo quiero a mi país y a mi fe. Por lo tanto es algo natural en interesarme en los Católicos Ingleses y los Católicos Ingleses conversos en particular. Pero también he escrito sobre autores no ingleses como Alexander Solzhenitsyn por ejemplo.
    De todas las biografías que ha escrito, ¿cúal le llegó más produndamente ?, ¿Por qué?:
    Es difícil contestar eso. Mi encuentro con Solzhenitsyn enMoscú fue una una de las experiencias más grandes de mi vida. Mi biografía de él fue una gran bendición. La biografía del poeta Roy Campbell fue difícil de escribir, llena de altos y bajos y por supuesto está Belloc y Wilde… y Chesterton. Es imposible elegir una de ellas. La investigación y la escritura de sus biografías fue una poderosa y enriquecedora experiencia. Siento de alguna manera que todos ellos son mis amigos y mis maestros.
    Aparte de seguir escribiendo, ¿Qué más tiene en su mente hacer en el futuro?:
    Mi deber principal en la vida es ser un siervo de Cristo. Como tal espero ser capaz de evangelizar nuestra empobrecida y decadente cultura con el poder de la belleza. Tenemos más de dos mil años de herencia cultural, arte, música, filosofía, teología y arquitectura. Esa es la riqueza con la que podemos cambiar este mundo y llevarlo a la redención.
    ¿Practica desportes?:
    Jugué fútbol, rugby, basketbol y cricket cuando estaba en el colegio seguí jugando fútbol hasta que me vine a los Estados Unidos hace ocho años. Durante muchos años me encantaba andar en bicicleta, hacer pesas y escalar montañas. Ahora voy a un gimnasio varias veces a la semana y ando en bicicleta y voy a la montaña cuando puedo pero no es tanto como quisiera. 

  • Hampton Court celebra a Enrique VIII

    Hampton Court celebra a Enrique VIII

    En 2009 se conmemoran los 500 años de la ascensión al trono de uno de los reyes más famosos de la historia. En el palacio, ubicado en Kingston, se mantiene vivo su legado y también, alguno de sus “fantasmas”.

    Hampton Court y St. James son los únicos palacios construidos por el Rey Enrique VIII que todavía sobreviven. El primero, ubicado en la ciudad de Kingston a unos 20 kilómetros del centro de Londres, es el mejor exponente del carácter de este monarca que llegó al poder en junio de 1509. Para conmemorar los 500 años de su ascensión al trono, se han organizado festejos y recreaciones de la época. Si bien Hampton Court Palace ofrece una muestra única de la historia de las cortes inglesas entre los años 1500 y mediados de 1700, es la herencia de Enrique VIII la que más encanta a los turistas. No sólo por el magnífico estilo Tudor, presente en muchos rincones del palacio, sino también por las misteriosas historias que subsisten y aún recuerdan a este monarca. Por ejemplo, dicen que todavía se sienten los gritos de Catalina Howard, quinta señora del rey, en una de las galerías del palacio donde vivió el arresto,domiciliario tras ser acusada de adulterio.
    Muchas de estas experiencias, además de un desarrollo integral que busca transmitir el valor patrimonial de este tipo de construcciones, es lo que mantiene vivo al palacio. Como explica William Le Fleming, education officer de Hampton Court, este recinto año a año cautiva a más de 5.000 visitantes. Pero lo más relevante es el trabajo que se ha realizado para atraer a niños y jóvenes. “Hemos implementado un concepto denominado family learning, con actividades que permiten que padres e hijos compartan juntos una experiencia entretenida. Además, gracias a distintas iniciativas puestas en marcha, cerca de 65 mil alumnos vienen a este recinto cada año”.

    Las visitas en terreno son usualmente las más memorables experiencias de aprendizaje que los estudiantes pueden tener, agrega Le Fleming. La Torre de Londres y Hampton Court Palace han ganado el Sandford Award que premia los esfuerzos por transmitir el legado patrimonial de Inglaterra. “El apoyo para estudiantes y profesores comprende recursos como entradas rebajadas y gratuitas, en algunos casos; sesiones interactivas; presentadores expertos vestidos con los atuendos de la época; cursos para profesores y entrega de materiales pedagógicos; cuenta-cuentos, y recreación de deportes”.Para este año se espera un 30% más de visitantes. Se cumplen cinco siglos de la ascensión al trono de Enrique VIII, y todo gira en torno a su memoria. Hay tours guiados por sus apartamentos, por los espacios habitados por sus mujeres, por las cocinas, juegos de justas y caza, entre otras muchas actividades que incluyen hasta la gastronomía del siglo XVI.
    El encanto de los Tudor.

    Famoso por sus seis señoras y varias otras excentricidades, Enrique VIII (1491 – 1547) buscó la inmortalidad en todas las tareas que emprendió. Quería una Inglaterra fuerte y poderosa, y para eso, era esencial mantener la dinastía a través de un heredero. La búsqueda de ese ansiado hijo fue lo que llevó a este monarca a desconocer la autoridad del Papa y a declararse cabeza de la Iglesia de Inglaterra. Así cambió la historia para siempre.
    En Hampton Court se encuentran diversas muestras de su semblante. Enrique VIII se destacó desde niño por su carisma, inteligencia y sensibilidad artística. Aprendió latín, griego, leyes, matemáticas, teología, música y los secretos de la caballería. También el arte de la guerra, que lo llevó a consolidar el poderío naval inglés y, entre otros logros, a anexar Gales al Reino Unido. Si bien los orígenes de Hampton Court Palace se remontan a la Orden de los Caballeros de San Juan de Jerusalén en el siglo XIII, fue el cardenal Thomas Wolsey, arzobispo de York, quien le dio su magnificencia hacia el año 1514.

    Cuando en 1528 Wolsey entrega esta propiedad a Enrique VIII, Hampton Court era ya un palacio importante. Las ampliaciones y remodelaciones del monarca consolidaron este espacio como uno de los puntos más emblemáticos de reunión de la corte. Las cocinas del palacio son un monumento vivo a la cocina real y del entretenimiento. La construcción de más de 50 habitaciones destinadas a este propósito, le valieron a Enrique VIII la fama de “consumidor de alimentos y de mujeres”. Para ser justos, estos espacios se construyeron no sólo para alimentar al rey, sino más bien a los más de 1.200 miembros de la corte.

    Excepcionalmente rico en colorido y en decoración es la Royal Chapel. Fue en esta capilla, en 1540, que el arzobispo Cranmer entregó una carta a Enrique VIII, incriminando de adulterio a su joven señora, Catalina Howard, quien más tarde fue ejecutada en la Torre de Londres. En tanto, en el Great Hall se puede contemplar el exquisito gusto del monarca. Sus paredes están cubiertas por enormes tapices, que rememoran la historia de Abraham. Para conocer más de Enrique VIII se puede seguir el recorrido por sus habitaciones, comedores y hasta su peculiar baño. Si de intimidad se trata, Hampton Court tiene habilitada una sala con una muestra especial, denominada “Young Henry VIII” que da cuenta de sus distintas facetas, incluso como marido de seis mujeres (Catalina de Aragón, Ana Bolena, Jane Seymour, Anne de Cleves, Catalina Howard y Catalina Parr).

    Las mujeres de Enrique VIII:
    Catalina de Aragón se casa con Enrique VIII en 1509, mismo año que asciende al trono. En 1511 nace el Enrique, quien muere a los dos meses. La princesa María nace en 1516. En 1533 el monarca se divorcia de Catalina.

    Autor desconocido. National Portrait Gallery, London.

    Enrique VIII se casa con Ana Bolena en 1533, una de las damas de honor de Catalina de Aragón. Da a luz a la futura Reina Isabel I. Tres años después es decapitada bajo la acusación de adulterio, incesto y traición.

    National Portrait Gallery, London.

    En 1536 Enrique VIII contrae matrimonio con Jane Seymour y al año siguiente nace el príncipe Eduardo. Jane muere poco después del parto.
    Ana de Cleves, cuarta señora de Enrique VIII. El matrimonio, realizado en 1540,dura menos de un año y se anula en buenos términos y de mutuo acuerdo. 

    Catalina Howard, se casa con Enrique VIII en 1540. Al poco tiempo es puesta en arresto domiciliario bajo el cargo de traición. Fue ejecutada en 1542 en la Torre de Londres. La única mujer que sobrevivió a Enrique VIII fue Catalina Parr. Este matrimonio se efectuó en 1543 y duró cuatro años. En 1547 muere el monarca.

    Pintor desconocido. National Portrait Gallery.

  • The Relevance of Shakespeare

    The Relevance of Shakespeare

    Last week, to celebrate the 450th anniversary of Shakespeare’s birth, I focused on the “eternal Shakespeare”, arguing that Shakespeare is timeless and therefore, and paradoxically, that he is also timely. Here are a few of the timeless truths in Shakespeare that are also and always timely.
    In Romeo and Juliet the difference between true and false love, i.e. rational and irrational love, is highlighted. This is evident in Romeo’s blasphemous exclamation that “heaven is here / Where Juliet lives”. Juliet is Romeo’s alpha and omega, his beginning and his end. She is the goddess to which he owes the sum of all his worship. It is for this reason that he chooses this “heaven” even when it becomes his hell. In Dante’s Inferno the lustful are described as “those who make reason slave to appetite” or as those who let their erotic passions “master reason and good sense”. Like Paolo and Francesca in the Inferno, Shakespeare’s lovers have overthrown reason in pursuit of passion. Embracing their madness and blindness, their “love” has surrendered to the force of feeling. Their love is headless and therefore heedless of the bad consequences of the bad choices being made. Shakespeare and Dante are well aware of the danger of separating love from reason. Love, like faith, must be subject to reason; a love that denies or defies reason is illicit and is not really love at all.
    In some ways, Romeo and Juliet can be seen as a cautionary commentary on the two great commandments of Christ that we love the Lord our God and that we love our neighbor. The two lovers deny the love of God in their deification of each other, with disastrous consequences, and their respective families deny the love of neighbor in their vengeful feuding. It could be said that the venereal and vengeful passions of Verona represent the culture of death in microcosm. A society that turns its back on Christ and His commandments is on the path to suicide, to nihilistic self annihilation. If the lessons are not learned and the warnings heeded, the sinful society will be doomed to be damned.
    Similar lessons to those taught in Romeo and Juliet are taught in The Merchant of Venice in which the test of the caskets shows that true love is about dying to oneself so that one can give oneself fully and self-sacrificially to the beloved. This true love is contrasted with the self-centred desire of those who fail the test. In similar vein, the test of the rings at the end of the play reinforces the necessity of self-sacrifice in the sacrament of marriage. Finally, of course, Portia’s timeless wisdom reminds us that we must love our neighbor, showing the quality of mercy that God has shown to us.

    In Julius Caesar, Shakespeare pours scorn on Caesar’s vanity, on Antony’s bloodthirsty opportunism, on Cassius’ ambition, and on Brutus’ brutal idealism. Yet he is not cursing from the perspective of a worldly cynicism but from that of a believing Christian at a time when believing Christians were being tortured and put to death by the vanity of monarchs, by bloodthirsty opportunists, by political ambition, and by brutal idealism.

    There is, however, a deeper level of meaning in Julius Caesar that is all too often overlooked completely. It is the sound of silence within the play; the scream in the vacuum of the play’s vacuity. It is the unheard and unheeded voice of the virtuous. It is the voice of Calpurnia, which, if heeded, would have saved Caesar’s life; it is the voice of Portia, which, if heeded, might have urged Brutus to think twice about his involvement with the conspirators. It is the voice of the Soothsayer and of the augurers. It is the voice of Artemidorus, a teacher of rhetoric, whose note to Caesar is devoid of all rhetorical devices and direct to the point of bluntness. The note is not read, the voices are not heard, and the consequences are fatal. All that was missing in the play is the one thing necessary, the still, small voice of virtue and wisdom that the proud refuse to hear.

    The whole of Hamlet turns on the crucial distinction between reason and will, and between that which is and that which seems to be, and the test of success is the extent to which the protagonists conform their will to reason and to the reality to which it points, irrespective of all appearances to the contrary. This is Hamlet’s struggle throughout the play. In the end, through conforming his will to reason and in connecting reason to faith, he becomes the willing minister of Divine Providence, bringing justice to the wicked King Claudius and restoring justice to the realm.
    In many ways, Macbeth can be seen as the anti-Hamlet. Whereas Hamlet begins in the Slough of Despond, temperamentally tempted to despair, he grows in virtue throughout the play until he reaches the ripeness of Christian conversion and the readiness to accept his own death as part of God’s benign Providence. Hamlet grows in faith because he grows in reason; Macbeth loses his faith because he loses his reason.
    In a more general sense, the dynamism of the underlying dialectic in Shakespeare’s plays, and therefore of the dialogue, is centred on the tension between Christian conscience and self-serving, cynical secularism. Whereas the heroes and heroines of Shakespearean drama are informed by an orthodox Christian understanding of virtue, the villains are normally moral relativists and Machiavellian practitioners of secular real-politik.
    In the final analysis, the right reason for learning Shakespeare is to learn the right reason that Shakespeare teaches!

  • Mao Zedong o la refundación de China

    Mao Zedong o la refundación de China

    Introducción. La figura de Mao Zedong habitualmente no despierta las simpatías ni las adhesiones del gran público. Se le considera un mandatario tiránico que gobernaba por medio de la fuerza y el terror. Se dice que fomentaba la realización de un culto hacia su persona que aparecía intolerable a los ojos occidentales y, reafirmando esta negativa opinión, se agrega que condujo a millones de sus compatriotas a guerras o revoluciones que tuvieron como resultado períodos de hambrunas o grandes cantidades de muertos.

    Pese a todo lo anterior, nadie se atrevería a negar la importancia que Mao Zedong ha tenido en el largo período de cambios que ha vivido China desde los inicios del siglo pasado hasta nuestros días. De allí entonces que todo historiador que pretenda escribir la nómina de los líderes mundiales más notables del siglo XX debería incluir en ella a Mao Zedong quien, junto al Partido Comunista Chino, deben ser considerados como los refundadores de China.

    Durante el siglo pasado ocurrieron en el territorio del gigante asiático acontecimientos que podríamos calificar, a la vez, de fascinantes y dramáticos. No existe probablemente en la historia contemporánea otro país que haya tenido tantos y tan profundos cambios a lo largo de una centuria. Todos ellos fueron construidos sobre las bases de privaciones y sufrimientos inmensos en la población china que han dejado huellas imperecederas en sus gentes.

    Si damos una amplia y desprejuiciada mirada histórica que logre empinarse por sobre objetivos de corto y mediano plazo, podremos darnos cuenta que todos aquellos esfuerzos o penurias que Mao Zedong hizo asumir a su pueblo pretendían, con decisión inquebrantable, alcanzar un solo objetivo: hacer resurgir a China desde sus cenizas y reubicarla en el sitial de Gran País que había tenido por muchos siglos en la antigüedad.

    A continuación hacemos un breve resumen de lo que fue la agitada vida de Mao Zedong que, como la de todo ser humano, la constituye un mosaico de aciertos y errores, de sueños y realidades, de grandezas y mezquindades entre las que resalta, con nitidez, su irrenunciable compromiso con la recuperación de la dignidad de su pueblo.

    Los primeros años. Mao Zedong nació el 26 de diciembre de 1893 en el seno de una familia campesina del Valle de Shaoshan, lugar de bucólicas colinas y cursos de agua, ubicado cerca de la ciudad de Changsha, la capital de la provincia de Hunan, corazón de la China campesina. Desde niño, la relación con su padre, Mao Yichang, fue difícil ya que intentó en dos ocasiones fugarse de la casa y, cuando cumplía los catorce años, se negó a concretar el matrimonio concertado por su progenitor con la familia de la “Señorita Lou”, una muchacha hija de un granjero vecino. Su madre, siguiendo las antiguas costumbres campesinas, no tenía nombre propio. Era simplemente, Séptima Hermana Wen, aludiendo al clan al que pertenecía. La perdió en 1919 por culpa de la difteria cuando él contaba con veinticinco años de edad.

    Mao se graduó como profesor en 1918, a los veinticuatro años de edad, luego de lo cual viajó por primera vez hasta la ciudad de Beijing donde obtuvo un trabajo de asistente en la biblioteca de la Universidad de Beijing. La cercanía con la universidad facilitó que conociera las ideas marxistas, principalmente a través del bibliotecario de la Universidad llamado Li Dazhao, un intelectual chino que seguía de cerca los acontecimientos que se desarrollaban en Rusia, donde los bolcheviques habían proclamado la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Fue así como Mao, junto a otros jóvenes, integró un grupo de simpatizantes marxistas que no organizado aún como partido, despertó el interés del Comintern, la organización soviética destinada a propagar y coordinar el comunismo en diferentes países. Fue así como logró estar presente el 23 de julio de 1921, en Shanghai, cuando se llevó a cabo el acto fundacional del Partido Comunista Chino.

    Los difíciles años veinte y el Kuomintang. Hacia el año 1922, China se encontraba en medio de una gran conmoción. La crisis ocasionada por la desaparición del Emperador había producido la fractura del país en varias zonas geográficas dominadas por caudillos locales o “Señores de la Guerra” que ejercían el control de la población. El doctor Sun Yat-sen, líder nacionalista que había combatido al régimen imperial desde fines del siglo XIX, vio estas circunstancias como propicias para formar en la ciudad de Cantón o Guangzhou un gobierno revolucionario encabezado por el Partido Nacionalista o Kuomintang que él había fundado en 1912. Sun Yat-sen pretendía así luchar en contra de los Señores de la Guerra con el objetivo de lograr la reunificación del país e instalar un gobierno nacionalista de corte democrático.

    Además, en China aún continuaban existiendo numerosos enclaves territoriales extranjeros (ingleses, franceses, portugueses y japoneses) de carácter comercial. Cada zona de concesión contaba con sus fuerzas policiales o militares que resguardaban sus intereses comerciales. Sumándose a lo anterior, perduraba aún la ocupación de la provincia de Shandong por tropas japonesas conforme a la resolución final del Tratado de Versalles. Todo este entramado de poderes constituía un sistema peligrosamente inestable que no tardaría en desmoronarse al estallar los conflictos que siguieron.

    Fue el Comintern, por órdenes de Stalin, el que ofreció dinero y armas al Kuomintang para que, en alianza con el joven Partido Comunista Chino, emprendieran juntos una campaña militar contra de los Señores de la Guerra capaz de reunificar el país. Sin embargo, el 12 de marzo de 1925 falleció Sun Yat-sen víctima de un cáncer al hígado siendo reemplazado en la dirección del Kuomintang por el general Chiang Kai-shek, un militar profesional de treinta y ocho años formado en Japón.

    Pese a la muerte de Sun, los planes de llevar a cabo la reconquista nacional no se cancelaron, de forma tal que el 1º de julio 1926 se dio inicio a la llamada Expedición al Norte. En este escenario la labor de Mao y su equipo consistió en organizar en diferentes ciudades agitaciones, huelgas o manifestaciones que ocasionaran dificultades a las autoridades locales. En el campo, preparar a los campesinos para brindar el máximo apoyo al ejército conquistador. La campaña en general fue un éxito completo hasta alcanzar, en octubre de 1926, la altura del río Yangtzé. De esta forma, la mitad sur de China ya se encontraba en manos de los nacionalistas.

    Se quiebra la alianza entre el Kuomintang y el Partido Comunista. Shanghai fue tomada por las fuerzas nacionalistas en la primavera de 1927. Sin embargo, sucedió algo inesperado. Chiang Kai-shek comenzó, en ésta y en otras ciudades del país, la detención y el asesinato de los principales líderes locales del Partido Comunista hasta ese momento su socio en la campaña militar. La explicación se conoció pronto: Chiang Kai-shek nunca creyó realmente en el pacto político entre el Kuomintang y el Partido Comunista, pero calló su opinión hasta el final. Ahora, cuando ya se había logrado gran parte del objetivo perseguido por la Expedición al Norte, estimó que era el momento preciso para asestar el golpe de gracia a los comunistas. Si no lo hacía ahora, en poco tiempo más los comunistas lo harían en contra suyo.

    El quiebre de la alianza obligó al reordenamiento de las fuerzas en lucha. Por un lado se encontraba el Kuomintang aliado con la poderosa burguesía nacional. Logró continuar por su cuenta con la Expedición al Norte e imponer su dominio sobre la totalidad del territorio nacional. El gobierno del Kuomintang eligió con sede la ciudad de Nankín y mantuvo un control relativo sobre el territorio continental chino hasta 1949, año en que, tras su derrota definitiva, huyó a la isla de Taiwan. Por otro lado, el Partido Comunista, con su proyecto socialista como objetivo final, buscó apoyo en los sectores rurales en espera de mejores tiempos para contraatacar. Los comunistas aparecían ahora diezmados y perseguidos por las autoridades tras el golpe asestado por Chiang.

    Mao se convierte en guerrillero. La Larga Marcha. Fue en este escenario en el que surgió el Mao guerrillero, reorganizador de las fuerzas comunistas que, dispersas, buscaban una nueva forma de articularse. Mao, con un pequeño grupo guerrillero, buscó una zona adecuada para mantener el control sobre la población campesina y formó lo que él llamó el primer Soviet Chino. Este enclave se ubicaba en la provincia de Jiangxi al sureste de China. Tuvo existencia entre el año 1929 y el mes de octubre de 1934, fecha esta en que sucumbió después de cuatro asaltos del ejército del Kuomintang. El Soviet de Jiangxi fue uno de los proyectos más exitosos acometidos por Mao permitiéndole practicar las reformas sociales en los campos y organizar el nuevo Ejército Rojo con eficiencia y profesionalismo.

    Luego de la caída del Soviet de Jiangxi en manos de los nacionalistas, Mao y su ejército emprendieron la llamada Larga Marcha, un desplazamiento estratégico que tenía por finalidad superar una difícil situación y posicionarse junto a otras fuerzas comunistas en la zona norte del país en donde era más fácil recibir el apoyo soviético en armas y dinero. Para alcanzar este objetivo fue necesario que el ejército de Mao rompiera el cerco de los nacionalistas e iniciara la huida hacia el oeste internándose en la China Central. Debieron cruzara seis provincias del país en condiciones extremadamente duras. Cruzaron ríos, superaron cadenas montañosas, atravesaron pantanos y zonas desérticas cargando con los pertrechos que el ejército debía llevar. Soportaron frecuentes ataques nacionalistas por tierra y aire. De los 80.000 combatientes que salieron de Ruijin arribaron, en octubre de 1935, alrededor de 10.000 a Yanan, provincia de Shaanxi. Recorrieron 9.700 kilómetros en 370 días. La Larga Marcha pronto adquirió perfiles épicos que contribuyó a formar una leyenda en torno a Mao y a los líderes que lo acompañaban.

    Las invasiones japonesas y la II Guerra Mundial (1931-1945). Hacia 1931 surgió una nueva amenaza para China y para el gobierno del Kuomintang. Ese año el gobierno Imperial del Japón invadió Manchuria y ocupó militarmente las provincias de Heilongjiang, Jiling y Liaoning. Al año siguiente Japón estableció allí un gobierno títere del Japón denominado Gran Estado Manchú o Manchukuo. En una segunda etapa en su política expansionista, Japón inició en 1937 la llamada Segunda Guerra Sino Japonesa, oportunidad donde ocupó extensas zonas del norte y de la costa Este de China ingresando por la cuenca del Yantzé hasta la ciudad de Wuhan.

    Mao vio en la amenaza japonesa una gran oportunidad para detener el castigo de los nacionalistas en contra de las fuerzas comunistas. Lanzó la campaña “Que un chino no luche contra otro chino” (eslogan que quería indicar que todos, nacionalistas y comunistas, deberían hacer frente al invasor japonés). Si los comunistas eran capaces de capitalizar el estado de ánimo de la población, podrían liderar el movimiento anti- japonés debilitando así a Chiang Kai-shek. Este último, inicialmente reacio a llegar a un nuevo acuerdo estratégico con los comunistas, tuvo que ceder por la presión de sus generales.

    En agosto de 1945 el emperador Hirohito comunicó al mundo la rendición del Japón tras las explosiones nucleares detonadas en su territorio. Las tropas japonesas, invasoras de China, retrocedieron o fueron derrotadas por los ejércitos nacionalistas o comunistas, quienes viendo próximo el final de la II Guerra Mundial, se apresuraban a tomar posiciones ventajosas para reiniciar la larga guerra civil que estaba viviendo China desde 1926.

    El Kuomintang se derrumba y surge la República Popular China (1949). Pero estos acontecimientos encontraron al Kuomintang desmoralizado por los años de lucha, debilitado por los conflictos personales entre sus líderes y penetradas las altas esferas por la corrupción. El gobierno del Kuomintang se había vuelto impopular dentro de China por los errores cometidos durante los veinte años en el poder. En especial, la inflación había golpeado cruelmente al sufrido pueblo chino. Los comunistas, por su parte, estaban con la moral alta, y dirigidos hábilmente por Mao se apresuraron a arrebatar a los derrotados japoneses el armamento y las principales bases de apoyo del norte del país lanzando desde allí el ataque definitivo en contra de Chiang Kai-shek. En los tres años siguientes las fuerzas nacionalistas se desintegraron y a finales de 1949, el líder nacionalista se retiró a la isla de Taiwan con sus últimos partidarios.

    El 1º de octubre de 1949, Mao Zedong proclamó la creación de la República Popular China en un gran acto público llevado a cabo en la Plaza de Tiananmen de Beijing, ciudad que ahora volvía a convertirse en la capital de China. Mao continuó desempeñando su papel de Presidente del Partido Comunista Chino y asumió, en la fecha ya indicada, el cargo de Presidente de la República Popular China.

    El gobierno de Mao: Tensión y ruptura con la Unión Soviética. El Gran Salto Adelante (1958-19862). Poco después de la llegada al poder de Nikita Khrushchev como Secretario General del Comité Central del Partido Comunista Soviético, Mao se alertó debido a que la mayoría de los dirigentes soviéticos llegados con Khrushchev formaban parte de una corriente revisionista del Partido Comunista de la Unión Soviética, caracterizada porque sus miembros eran afines a ciertas ideas políticas que Mao consideraba interpretaciones espurias de los principios marxistas. Además, Mao percibía que los nuevos jerarcas soviéticos tenían ciertos comportamientos burgueses. Entre las actitudes criticadas por el líder chino estaban el empleo de un nuevo lenguaje conciliador con occidente, un cierto abandono de la postura combatiente que distinguía a los cuadros comunistas de la vieja guardia y una cierta inclinación hacia las comodidades y el lujo, dejando de lado la tradicional austeridad socialista. A partir de entonces comenzaron a distanciarse, como dos líneas divergentes, las posturas chinas y soviéticas en los foros internacionales. Un peligro real de conflagración entre ambos gigantes comunistas surgió hacia fines de la década de los sesenta.

    El Gran Salto Adelante, iniciado en 1958, fue un gigantesco ejercicio de ingeniería social que pretendía acelerar el desarrollo agrícola e industrial de China basándose principalmente en el esfuerzo voluntarista de las masas campesinas. Deterioradas las relaciones sino-soviéticas ya no se contaba con el apoyo de los expertos rusos que habían organizado y dirigido el primer Plan Quinquenal. Sin embargo, esto no desanimó al presidente Mao quien, recordando hazañas como la Larga Marcha y las luchas contra el Kuomintang, confiaba que las masas populares de China realizarían verdaderas proezas si se las motivaba y conducía adecuadamente.

    Tempranamente empezaron a aparecer los errores que contenía el Gran Salto Adelante. Fallas de coordinación entre los centros productivos, abultamientos de las metas por temor a represalias, falta de incentivos en el trabajo de los agricultores a quienes se les redujo las propias cuotas de cereales para poder cubrir la demanda de los centros urbanos del país y dar cumplimiento a compromisos de exportación.

    A los malos resultados del experimento colectivo se sumaron las adversas condiciones climáticas de los años 1959 y 1960 que dieron como resultados pésimas cosechas en esos dos años. Se hizo entonces evidente que el país sería golpeado por una gran hambruna que afectaría especialmente a los sectores cuya calidad agrícola fuera inferior a la media. Cerca de veinte millones de vidas cobró el Gran Salto Adelante durante el período 1959-1962, sin contar a quienes murieron posteriormente aquejados por los daños de una severa desnutrición.

    La Revolución Cultural China, el último proyecto de Mao Zedong (1966-1976). Al iniciarse el nuevo año de 1965, el presidente Mao resolvió pasar a la acción y poner en marcha una nueva campaña destinada ahora a desenmascarar y enfrentar a sus adversarios. Lo impulsaban dos propósitos. Primero, recuperar el control del poder que había perdido a manos de los críticos del Gran Salto Adelante. Segundo, realizar una limpieza total y definitiva de cualquier elemento revisionista o antirrevolucionario enquistado ya sea en el Partido, en la administración del Estado o en la población en general.

    Para llevar adelante esta nueva revolución en los momentos en que ya habían transcurrido diecisiete años de gobierno comunista, Mao tuvo en cuenta a quienes habían sido siempre sus aliadas: las masas populares. Se daba inicio así a la Gran Revolución Cultural Proletaria.

    Acerca de la Revolución Cultural digamos que finalizó siendo un proceso histórico traumático, que afectó dolorosamente a la sociedad china, la que tuvo que lamentar muchos miles de muertos y daños graves a su economía.

    La muerte de Mao. Junto a las primeras horas de la madrugada del 9 de septiembre de 1976, la vida del presidente Mao Zedong se apagó tras haber cumplido los ochenta y dos años y ocho meses de edad. En sus últimos años debió soportar la enfermedad llamada Esclerosis Lateral Amiotrófica que lo fue inmovilizando sin afectar sus facultades intelectuales. Sin embargo, la causa directa de su muerte fue un cuarto y devastador infarto al corazón.

    El recientemente nombrado Primer Ministro, Hua Guofeng, adoptó de inmediato las medidas que ya estaban acordadas para el momento del deceso del líder chino. A las cuatro de la tarde de ese día, la Agencia Oficial de Noticias Xinhua, a través de sus servicios en chino e inglés, difundió la noticia al país y al mundo. La reacción popular a la muerte de Mao fue silenciosa. Hubo muchos que lloraron desconsoladamente, era la segunda pérdida de un viejo líder dentro de los últimos cuatro meses. En enero de ese año había partido el Primer Ministro Zhou Enlai. Era el fin de una época y el nacimiento de la China Moderna.

  • El Retrato de Dorian Gray y la caída de Oscar Wilde

    El Retrato de Dorian Gray y la caída de Oscar Wilde

    En la mañana del 3 de abril de 1895 Oscar Wilde salió de su casa en Tite Street, Londres, hacia la Corte Central Criminal. El fue hacia allá en un carruaje cubierto que le costó £2. 5s. 6d por lo que describió la cuenta posterior , con una ironía inconsciente como ‘ un largo día’. Siendo Oscar, desde luego, tenía que ser hecho con estilo. El había presentado una acción legal contra el Marqués de Queensbury, padre de su joven amigo y amante Lord Alfred Douglas, por haberle dejado una tarjeta de visita en su club con una nota, de las que pueden ser calificadas como una de las más mal interpretadas de la historia: ‘ Para Oscar sodomita posero’.

    Oscar Wilde en los tiempos en que se publicó “El Retrato de Dorian Grey”

    Para el tiempo de su primer encuentro cuatro años antes, Wilde tenía 37 y Douglas 21. Douglas era un estudiante de pregrado de Oxford, dotado de un talento poético considerable, siendo al mismo tiempo excepcionalmente bien parecido. Era conocido por sus amigos cercanos y su familia como ‘Bosie’. Por el lado de Wilde la amistad rápidamente se tornó en algo más allá y no ocultaba sus sentimientos, invitando a Douglas continuamente a comer con él, enviándole telegramas y regalos de todo tipo, siendo el primero de estos ciertamente una copia de ‘ El retrato de Dorian Gray’ dedicado “ Para Alfred Douglas de su amigo que escribió este libro, Oscar. Julio de 1891”. Douglas fue cautivado por el encanto de Wilde y la mágica calidad de su conversación y en poco tiempo se volvieron inseparables.

    Esto no complació a su padre, el marqués ‘escarlata chillón’, como llamaba Oscar, quien ya sospechaba que su hijo mayor, el vizconde Dumlanrig, tenía un affair homosexual con el Secretario de Relaciones Exteriores, Lord Rosebery. Queensberry era un hombre mentalmente desequilibrado, arrogante y con un temperamento enfermo, quien en privado, le pegaba a su mujer y no mostraba interés en sus hijos. En su vida pública es recordado simplemente como el autor de las reglas Queensbury las que gobiernan el deporte del boxeo. Una copa de una de las cartas de Wilde a Douglas cayó en manos del marqués, en la cual él había escrito ‘es una maravilla que esos rojos labios de pétalos de rosas tuyos no hayan producido más música y canciones que una locura de besos’ Queensbury ahora comenzaba a objetar del modo más fuerte la relación de su hijo con Wilde y amenazó con cortar los dineros a Bosie si este no terminaba la relación de forma inmediata. Cuando Douglas se negó, Queensberry cayó en un frenesí y comenzó a seguirlos a los diferentes hoteles y restaurantes que ellos frecuentaban en Londres, intentando causar un escándalo público al encontrarlos juntos. En Junio de 1894 Queensberry eventualmente llegó a la casa de Wilde en Tite Street, Chelsea, trayendo con él un trofeo de lucha y aunque no acusó a Wilde en forma directa de estar comprometido en una conducta impropia con su hijo, le dijo ‘lo miras y tú posas como tal, lo que es igualmente malo’ y juró que él aplastaría a Wilde si volvía a encontrarlo de nuevo en un restaurante público con su hijo. La famosa respuesta de Wilde a esta amenaza no traiciona su temor: ‘ Yo no sé que son las reglas Queensbury’, dijo, ‘pero las reglas de Oscar Wilde es disparar a la mira’ . el le mostró a Queensbury la puerta, dándole instrucciones a su sirviente a volver a dejar entrar nunca más al marques a su casa y desde entonces Douglas y Wilde se empeñaron en que se los viera juntos en la mayor cantidad posible de lugares públicos. Luego, en Octubre, cuatro meses después, el heredero de Quensbury, Drumlaring fue asesinado en lo que fue reportado como un accidente de caza, pero que para los que conocían la situación les parecía meas bien un suicidio. Había sospechas de que había sido extorsionado por su relación con Rosebery , quien ahora era Primer Ministro. Queensberry, habiendo perdido un hijo por lo que él veía como el mal de la homosexualidad, estaba determinado a no dejar el tema de Oscar y Bosie en paz y planeaba crear un disturbio en la noche de estreno de The Importance of Being Earnest el 14 de Febrero de 1895 con un grotesco montón de vegetales. Wilde fue advertido por un amigo, e informó a la policía y al marques se le negó la entrada al teatro. Pocos días después, el 18 de febrero, Queensbury dejó su tarjeta en el club de Wilde. .

    Para ahora, mediados de febrero de 1895, Wilde tenía dos obras presentándose en forma simultánea en el West End de Londres, The Importance of Being Earnest ( la Importancia de llamarse Ernesto) y An Ideal Husband ( un Marido ideal). El era exitoso; tenía un ingreso sustancial que provenía de las ventas de los teatros, (equivalentes £7,000 a la semana en dinero de hoy) lo que en gran parte era gastado en mantener un desastroso y extravagante estilo de vida con Douglas; del que él hablaba mucho. El también estaba perdidamente enamorado de su ‘chico de cabellos de oro’ quien odiaba a su padre con pasión y quien vio una oportunidad a través de Wilde de ponerlo en el muelle, si es que no lograba ponerlo tras las rejas. Wilde, como él dijo más tarde en su larga apología, De Profundis, haber perdido la cabeza y demandado por difamación.

    Yo ya no era meas el capitán de mi alma y no lo sabia. Te permití dominarme y a tu padre intimidarme. Mi juicio me abandonó. No vi ninguna posible salida a ninguno de ustedes dos. A ciegas me tambaleaba como un buey en el matadero.

    Pero no hay una explicación simple para su conducta. La arrogancia surgió del éxito social y literario y la creencia de que él era de cierto modo inmune a la ley incuestionablemente jugó una parte, del mismo modo que lo hizo el deseo de complacer al joven Douglas. Yo estoy seguro también, que hubo un elemento perverso de querer representar una pieza teatral en la corte cuyo prólogo el escribió pero cuyas consecuencias solo eran conocidas por el destino: ‘El peligro’ como más tarde él dijo de su vida demi-monde‘ el peligro era la excitación por una parte’. El debió haber estado advertido de que tendría que defender su relación con Bosie y que Queensbury se enfocaría en su comportamiento público y sus libros escritos, evidencia que en el peor de los casos solo podía ser vista como circunstancial.

    El Marqués de Queensberry demandó a Oscar Wilde por el delito de calumnia y que condujo a su caída, desgracia y ruina

    El no podía, sin embargo pelar con la terrible evidencia de jóvenes prostitutos y extorciones indagadas en el submundo homosexual de Londres por los abogados de Queensbury, algunas de las cuales se le revelaron un día o dos antes del juicio como parte del plan de justificación del marques. Trece instancias de ‘gran indecencia’ con jóvenes fueron citadas, pero al final de los documentos estaba Dorian Gray.

    Y luego los dichos de Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde en los meses de julio en el año de nuestro Señor mil ochocientos noventa escribió y publicó con su nombre en la portada un cierto trabajo inmoral y obsceno en forma de narrativa, titulado El Retrato de Dorian Gray, este trabajo se ha dicho que ha sido diseñado e intencionado por Oscar Wilde y ha sido entendido por los lectores como la descripción de relaciones íntimas y pasiones de ciertas personas de hábitos, gusto y prácticas sodomíticas y no natrales. Y esta obra citada fue calculada para ir contra la moral y para alentar el vicio antinatural.

    Cuales eran los motivos de Queensbury o de sus abogados de incluir una pieza de ficción en la cual los secretos vicios de Dorian eran simplemente atisbados. Esto no era prueba de nada. Si Wilde tenía que enfrentar solamente con un catalogo de ofensas con jóvenes hombres, entonces, era razonable que dejara el caso. Esto habría derrotado al objetivo de la provocación inicial del marqués o la ‘trampa lodosa’ como él meas tarde la llamará, que era permitirle a él humillar a Wilde en público. Si por otra parte su trabajo como artista era atacado, dada su inspirada defensa a la primera edición de Dorian Gray, era más probable que se quedara y peleara. Wilde, a pesar que es improbable que el razonamiento de los abogados fuera tan lejos, estaba bien informado del juicio de obscenidad e inmoralidad de 1857 de dos de sus autores favoritos franceses: Flaubert de Madame Bovary y Baudelaire de Les Fleurs du Mal (las Flores del mal). Los cargos contra Flaubert habían sido que su obra era ‘un ultraje al público y a la religión moral y a la mortalidad’ y contra Baudelaire el veredicto de la corte establecía que Las Flores del Mal contenía ‘pasajes y expresiones obscenas e inmorales’. En el caso de Flaubert fue absuelto y Baudelaire tuvo que pagar 300 francos con seis de sus meas queridos poemas suprimidos. En comparación con lo que le pasó a Wilde, salieron livianos. Hay algunos ecos desagradablemente familiares también, en ambos autores las visiones en el tiempo del juicio. Baudelaire le escribió a su madre poco antes de la censura del libro ‘ tú sabes que yo siempre he considerado que la literatura y el arte persiguen y buscan una independencia de la moralidad’. Y Flaubert, exasperado por la precaución de su editor Maxime Du Camp, se reporta que dijo ‘ No me importa; si mi novela exaspera a la burguesía, no me importa; si nos llevan a juicio, no me importa’. Hay poco que Wilde podría haber saboreado más (y de hecho lo hizo) que pararse en el lugar de los testigos y defender su arte. El sistema legal británico, sin embargo, tiene una atracción adicional; mientras el francés era obligado a alegar a través de sus abogados, Wilde sabía que se le permitiría ‘actuar’ a el mismo en la corte.

    Oscar Wilde y `Boise` Douglas en Oxford en 1893

    Había tal vez una razón adicional para que Queensbury incluyese Dorian Gray como justificación del alegato. Un juicio criminal sería decidido por miembros del jurado el cual, esa primavera de 1895, estarían todos al tanto del éxito teatral de Wilde, de su posición social, incluso de su amistad con el príncipe de Gales. Los testigos que testificarías contra él, eran todos en teoría, culpables de la misma ofensa y sus evidencias podían ser vistas como tentadas. De hecho, en el primera de las propias pruebas de Wilde, como parte demandada contra la corona, la evidencia de esos mismos testigos, dejó al jurado en desacuerdo en incapacidad de establecer un veredicto. Entonces, que mejor que recordarle al jurado del escándalo causado por la publicación en la Revista Lippincotts sobre Dorian Gray cinco años antes y sugerir que por asociación y simpatía con su tema el autor el claramente culpable de las mismas depravaciones implicadas.

    En el otoño de 1889, Wilde llevaba casado cinco años. Tenía dos hijos pequeños y había logrado un modesto vivir con críticas, ensayos, charlas e historias cortas en forma ocasional. El había sido también el editor de una bastante ligera revista mensual llamada The Woman’s World ( El mundo de las Mujeres) de la cual había recién renunciado. La Regularidad de hábitos no era uno de sus puntos fuerte. Casi al final se le preguntó cuan seguido él iba ala oficina: ‘ solía ir tres veces a la semana por una hora, pero desde entonces abandoné uno de los días’ respondió. Ese verano Blackwood’s Magazine había publicado su cuento The Portrait of Mr W.H. ( El Retrato del señor W.H.) en el cual él argumentaba sobre el caso del soneto de Shakespeare que habría sido dedicado a un joven actor, Willie Hughes. Era la primera vez que él abiertamente tocaba el tema del amor entre el mismo sexo, pero en este caso la historia se centraba en un argumento intelectual y dada por el respeto de precedentes históricos. Sin embargo amigos en altas esferas, notablemente Arthur Balfour y Herbert Asquith (ambos serían después Primeros Ministros) le aconsejaron imperiosamente no publicarlo y el Fortnightly Review de Frank Harris ya lo había bajado. Cinco años después en 1894, el editor Elkin Matthews se negó a publicar The Portrait of Mr W. H. En forma de libro ‘a cualquier precio’ como manifestó. La publicación de Dorian Gray mientras tanto no fue tratada del mismo modo.

    Una página del manuscrito del Retrato de Dorian Gray

    Pero durante el otoño de 1889 el editor J.M.Stoddart, un conocedor de las clases de Wilde en su tour por América siete años antes, con el cual había visitado a Walt Whitman, llegó a Londres y lo invitó a comer junto a Arthur Conan Doyle. Stoddart estaba en la ciudad para promover la Revista Lippincott y solicita historias a autores británicos. Conan Doyle le ofrece la segunda de sus historias sobre Sherlock Holmes, ‘The Sign of Four’ y Wilde, a pesar de lo registrado en las memorias de Conan Doyle, parece haber ‘The Fisherman and His Soul'( El pescador y su alma), una historia más tarde publicada en su colección A House of Pomegranates. Stoddart la rechazó por ser muy corta e inadecuada para una audiencia adulta, pero Wilde le escribió de vuelta en diciembre diciendo ‘tengo una nueva historia que es mejor que el ‘Pescador y su alma’ y estoy listo para publicarla ahí. Estará lista para fines de marzo’. Dorian Gray estaba a punto de nacer.

    No sabemos si Wilde ya había escrito y enviado a Stoddart ‘ El pescador y su alma’ para este entonces o simplemente se la había contado del modo que él creaba historias desde el aire delgado y por lo que todos los que lo escucharon hacerlo han testificado. Lo que parece significativo es que era una idea con la que Wilde estaba jugando. Un pescador se enamoraba de una sirena, un amor que solo podía ser consumado si él renunciaba a su alma. Esto él lo logra a través de medios supernaturales, pero se le niega al alma irse con el corazón. El pescador se une a la sirena, mientras que el alma queda errando por el mundo, sin corazón y aprendiendo todos los placeres del mal. Por tres años el pescador y su alma se encontraban en el aniversario de su separación, hasta que finalmente el alma lo tienta, con la promesa de delicias sensuales, para que vuelva. La Sirena es olvidada y el pescador es dejado por su alma sin corazón para robar y cometer otros actos de violencia. Solo en la muerte el se reencuentra con la sirena, solo en la muerte puede su alma re entrar en su propio corazón.

    Las afinidades básicas con Dorian Gray son suficientemente claras pero los motivos y resultados se han vuelto siniestros. Dorian vende su alma, o así se cree, para que su retrato envejezca en su lugar y lleve todas las marcas de su vida depravada en vez de su propio cuerpo. Pero a diferencia del pescador, él no se reúne en la muerte Sybil Vane y con un alma redimida. La suya no es una renuncia consiente a su mala vida, simplemente el deseo de ser libre de su conciencia, y con un acto final destructivo de romper el cuadro, logra precisamente lo contrario, atándose a si mismo eternamente a su doble. La redención divina de la renuncia la mal, un tema que aparece en muchas de las primeras obras de Wilde, El joven Príncipe, el Gigante Egoísta en particular , parecen no tener más un lugar en este mundo. Se ha convertido en una visión del destino griega en vez de una visión Cristiana. Stoddart quería una historia meas para adultos para su revista y de hecho la obtuvo. Como Richard Ellmann, tan precisamente dijo en su biografía de Oscar Wilde de 1987: ‘ Después de esta fecha, la literatura victoriana tendría un look diferente’.

    Dorian Gray fue publicada en el número de julio de la Revista Lippincott el 20 de junio de 1890 y para una publicación de revista levantó una crítica más allá de lo normal. Incluso para Wilde quien había conducido su campaña de relaciones públicas desde que dejó Oxford, el efecto debe haber sido sorprendente. Hoy un agente de autor contaría los centímetros de las columnas de vituperación engendrada por una historia como esta, declaran que toda publicidad es buena publicidad y venden el próximo libro del autor por una gran suma de dinero. Pero en el Londres Victoriano lleno de prejuicios. Y su mujer, Constance había dicho para remarcar: ‘Desde que Oscar escribió Dorian Gray, nadie quiere hablar con nosotros’

    La primera condena ( y la mayoría lo hizo) fue de St James’s Gazette con una crítica sin firmar:

    El enigma es que un joven hombre ( el mismo Wilde) de decente origen, que disfrutó cuando estuvo en Oxford, la oportunidad de asociarse con caballeros, debe poner su nombre ( así como lo hizo) en una obra tan estúpida y vulgar. Dejemos que nadie lo lea en la esperanza de encontrar paradojas ingeniosas o una maldad picante. El aire del escritor su barata investigación de la basura de los decadentes franceses como un pedante aburre sin piedad con su belleza del cuerpo y de la corrupción del alma.

    Esto inmediatamente provocó un intercambio de cartas de Wilde con comentaristas editoriales desde el periódico los que tomaron un tono cada vez más alto y moral desde uno defensivo e indignante desde el otro. ‘ yo soy totalmente incapaz de entender como cualquier obra puede ser criticada desde un punto de vista moral; escribió Wilde:

    La esfera del arte y la esfera de la ética son totalmente distintas y separadas’ y continuas: ‘ las buenas personas, pertenecen de hecho a la norma, y así, el tipo del lugar común no tiene interés artístico. La gente mala es, desde el punto de vista artístico, estudios fascinantes. Ellos representan colores, variedades, rareza. Las buenas personas exasperan la razón; las personas malas abren nuestra imaginación.

    El Daily Chronicle fue meas enfático aún y se refirió a la obra como ‘ un libro venenoso, la atmósfera pesada con olores diabólicos de putrefacción moral y espiritual, el cual puede ser horrible y fascinante por su afeminada frivolidad’. Wilde respondió inmediatamente: ‘ esto reacciona contra la cruel brutalidad del realismo. Es venenosos si les parece pero no se puede negar que es también perfecto, y la perfección es lo que buscamos los artistas’

    El Scots Observer creyó que la historia tenía un inequívocamente homosexual en su tono:

    ¿ Por qué excavar en un montón de estiércol? El mundo es justo, y la proporción de hombres con mentes sanas y mujeres honestas en comparación con los tontos, caídos o contra natura es alta. El Señor Oscar Wilde ha vuelto a escribir cosas que sería mejor que no se hubiesen escrito y mientras que El retrato de Dorian Grayes ingenioso, interesante, lleno de inteligencia y simplemente el trabajo de un hombre de letras, no deja suficientemente claro si el autor no prefiere la inequidad contra natura a una vida de pureza, salud y sanidad. La historia- que trata de estos asuntos solo encaja para el departamento de investigaciones o a un escucha de cámara – es un descrédito para el autor y el editor. El Señor Wilde tiene cerebro, arte y estilo; pero si el puede escribir para nadie más que nobles fuera de la ley y pervertidos niños de telegramas, lo antes que se dedique a la costura ( o cualquier otra actividad decente) mejor para su propia reputación y la moral del público

    La referencia al noble fuera de la ley y a jóvenes mensajeros pervertidos fue cercana a una acusación de homosexualidad como un diario podía permitírselo hacerlo. Era una referencia oblicua al llamado caso del escándalo de la calle Cleveland de agosto del año anterior, en el cual una casa fue allanada en la cual jóvenes mensajeros de la Oficina General de Correos cercana fueron encontrados ofreciendo’ servicios personales’ a clientes aristocráticos. Se rumoreaba que un número de altos políticos estaban también involucrados, pero el gobierno puso presión en aguantar que la policía no hiciese arrestos hasta que los clientes influyentes del establishment fueran capaces de cubrir sus huellas. Lord Arthur Somerset, por ejemplo, recurrió al Príncipe de Gales, logrando su escape a Francia donde permaneció por casi el resto de su vida en exilio. La opinión pública era muy contraria frente a este ‘vicio inmencionable’, el cual fue hecho una ofensa criminal en 1885 .

    La respuesta de Wilde al Scots Observer así como a otros periódicos fue un modelo de indignación contenida:

    Su crítica sugiere que yo no dejé suficientemente claro si yo prefiero la virtud sobre el vicio o el vicio sobre la virtud. Un artista, señor, no tiene simpatías éticas. Virtudes y debilidades son para él lo que los colores en una paleta son para el pintores necesario para el desarrollo dramático de esta historia de rodear a Dorian Gray con una atmósfera de corrupción moral. Mantener esta atmósfera vaga e indeterminada y maravillosa es el deseo del artista que escribió la historia. Cada hombre ve sus propios pecados Dorian Gray. ¿Cuáles son los pecados de Dorian Gray?, nadie sabe. Ese que los encontró, los trajo.

    Una curiosidad aparte en todo esto es que no se hizo lo que se habría esperado que se hiciera es darle la apoplejía universal inconformista, Fue recibido por algunos diarios tales como Christian Leader ( el líder Cristiano) y Christian World ( el mundo cristiano)quienes lo calificaron como ‘una parábola ética y una obra de alta importancia espiritual’. Deja una pregunta si es que su visión moral abraza un entendimiento, si no es un perdón de los pecados de Dorian, o si su espiritualidad simplemente no captó lo que pasaba en el submundo de Londres.

    Estos extractos son citas de cierto largo para mostrar la tormenta de protestas que provocó Dorian Gray. Dieciocho meses antes, en 1889, Wilde había publicado un ensayo llamado ‘la Decadencia de la mentira’ , en el cual, como el puso ‘ yo soplé mi trompeta contra la puerta de la tontera’ era esencialmente un alegato para el retorno de la imaginación artística en la literatura en vez del actual realismo en boga.

    Muchos hombres jóvenes comienzan en la vida con un don natural de la exageración el cual si se nutre en ambientes simpatéticos, puede crecer en algo realmente bueno y maravilloso. Pero en un corto tiempo el desarrolla una enferma y mórbida facultad de decir la verdad la que generalmente termina en escribir novelas que son como la vida misma que nadie puede creer en su probabilidad

    Mientras que el ensayo ‘la Decadencia del vivir’ debe hacer alcanzado algunas pestañas, Dorian Gray se convirtió en la aplicación práctica de estas visiones y trasnochados dibujos de las líneas de batalla entre Wilde y el mundo de las cartas victorianas.

    La portada de la revista de Lippincott de julio de 1890 en la que fue publicado por primera vez El retrato de Dorian Gray resumido

    Si la controversial publicación de Dorian Gray le dio a Wilde una etiqueta en la mente del público, el escribir sobre él no quedó claro, tampoco Wilde estaba ansioso por convertirse en eso. Había después de todo un abismo de navaja entre que se hablara de él entre el mundo social y literario de Londres por tu ideas revolucionarias sobre la literatura moderna y encontrarte a ti mismo en ostracismo como un promotor de inmoralidad y decadencia que amenaza los reales fundamentos de esa sociedad, tanto por importar estas ideas como por encubrir lo que ya estaba allí. Como fue, para el tiempo en que fue persuadido por el joven Douglas de llevar a Queensbury a una demanda en la corte, estaba claro en retrospectiva que él había bajo estimado a la opinión pública. Frank Harris, a quien Wilde se acercó a hablar en la corte por los méritos literarios de Dorian Gray, dijo que él hizo su negocio en encontrar como Wilde considerado en común casa de clase media inglesa. ‘ mis investigaciones han tenido impactantes resultados. Todos asumieron que Oscar Wilde era culpable de lo peor que se había alegado en contra de él; la misma gente que lo había recibido a él en sus casas, lo condenaron sin piedad’. Y su antiguo amigo y posterior biógrafo, Robert Sherard, repitió los comentarios de una sociedad bullente algunos años después: ‘Incluso tú’ dijo ella. ‘pareces no entender como el funcionamiento de la Sociedad inglesa lo odiaba. Nunca se me permitió preguntarle por nuestra casa. ¡Cuan inconsciente deber haber sido de este odio cunado él pensó que la sociedad se levantaría por él!’

    Mientras tanto, a pesar ( o tal vez por eso) del criticismo adverso , la edición de julio de 1890 de la revista Lippincott tuvo ventas fenomenales en Londres – 80 copias en un día de un solo kiosco en el Strand, el cual normalmente vendía tres copias al mes. Por otra parte W.H. Smith, como siempre el guardián comercial de la moral británica, le informó a Ward Lock, el editor y distribuidor de la revista en Inglaterra que abandonaban la posibilidad de vender en sus instalaciones ya que la historia’ ya que la historia había sido calificada por la prensa como inmundo’.

    Dado el éxito del escándalo Wilde estaba ansioso de expandir la historia y de publicarla en forma de libro pero al mismo tiempo no tenía intenciones de jugar en las manos de los críticos diluyendo sus mensajes. Algunas modificaciones, sin embargo, eran necesarias y los más abiertos pasajes homosexuales fueron cambiados o suprimidos. En la versión publicada, la cual es la base hoy para cualquier edición popular de Dorian Gray, no encontraras la confesión de Basil Hallward de su amor por Dorian expresada en los mismos términos como fue presentada en la Revista Lippincot. ‘Es ampliamente cierto que yo te había adorado con un aún mayor romance de sentimientos que el que un hombre usualmente entrega a un amigo. De algún modo yo nunca había amado a una mujer. Tengo que admitir que te adoro locamente, extravagantemente, absurdamente’. A pesar de los cambios, una compañía a la cual él se acercó, Macmillans, se negó a publicarlo bajo los argumentos que contenía lo que ellos llamaban ‘ elementos desagradables’, y fue entregado a una compañía pequeña Ward Lock la cual había distribuido la revista original, lanzarlo como un libro, con seis capítulos adicionales.

    El otro cambio fue que Wilde agregó un prefacio en la forma de dos grupos de aforismos lo cuales pretendían claramente ser una provocación adicional para los críticos. De hecho el dijo bastante en una carta: ‘ Mi novela aparece en forma de novela el próximo mes y yo estoy curioso de ver si estos miserables periodistas lo atacarán tan ignorantemente como lo hicieron antes. Mi prefacio debiera enseñarles a medir sus malvadas formas’ y de cierto modo lo hicieron. Lo que después de todo van a decir : ‘ No hay una cosa tal como un libro moral o inmoral. Los libros están bien escritos o mal escritos, eso es todo’. La mayoría de los críticos fueron meas favorables, e incluso Walter Pater, uno de los padres fundadores del movimiento estético, fue inducido a escribir un comentario, el cual se había negado hacer para las versiones de revistas considerándolo ‘ muy peligroso. Aquí, también , hay ecos franceses. En 1867 Emile Zola publicó Thérèse Raquin que fue recibido por los críticos con gritos a lo largo de las líneas de ‘la literatura de putrefacción que toma sus inspiraciones de las cloacas’. Zola, también se defendió en un prefacio de la segunda edición al año siguiente. Su defensa, a pesar de tener razones diferentes, fue esencialmente la misma: que la visión moral del artista no debe ser juzgada por el contenido de la obra.

    La furiosa relación sexual de Thérèse y Laurent no significa nada inmoral para mi, nada calculado para provocar la indulgencia a las pasiones malvadas… mis críticos deben tener cuidado en no pronunciar grandes palabras vacías como moral y decadencia literaria, y debieran conocer mi derecho en estos días de libertad artística, de elegir mis temas en lo que me place

    Pero si Zola fue más objetivo y científico, comparado con la artesanía de los escritores naturalistas con la de los cirujanos, Wilde parece haber saboreado el peligro de dejar a sus críticos confusos en relación a en que base moral estaba él parado, si es que estaba sobre alguna.

    De todas la obras de Wilde Dorian Gray es incuestionablemente la más rica en atraer a críticos literarios y biógrafos. Como la vida de Wilde está abierta a múltiples interpretaciones diferentes cada una de las cuales es tan válida como la otra. Hay de hecho elementos del mismo Wilde y de hecho el admite esto en una carta privada: ‘ Me siento tan contento que te haya gustado ese libro colorido mío: el contiene tanto de mi en él. Basil Hallward es lo que yo creo ser; Lord Henry es lo que el mundo piensa de mi; Dorian es lo que quisiera ser – en otras épocas tal vez’. Lo que la defensor de Queensbury en el juicio, Edward Carson, hizo de esto es lo que me pregunto? En otra parte, sin embargo, Wilde firmemente negaba todo, excepto un completo involucramiento objetivo como artista y creador de su novela.

    Poco sorprende, entonces, dada la reacción del público que recibió su publicación, que Dorian Gray fuera citada en el juicio como prueba del dudoso carácter moral de Wilde esa mañana del 3 de abril de 1895 Old Bailey. Una hora antes de que se levantara la cortina en lo que Oscar Wilde parece haber tratado en forma mal aconsejada como una obra de teatro. La corte estaba llena, esta era una presentación única. No había lugar para errores. Nada podía ser re escrito. No había segundas tomas. Para el placer de Oscar, Edward Carson, defendiendo a Lord Queensberry, comenzó su examinación cruzada con la relación de Wilde y Douglas. Ahí no había nada que defender. La evidencia era meramente circunstancial. Luego se movió hacia los epigramas en los que Wilde contribuyó para una edición de The Chameleon, una revista de pregrado de Oxford. En el mismo volumen hay una historia ‘The Priest and the Acolyte’ ( el cura y el acólito). Era mucho más comprometedor que todo lo escrito por Wilde , pero Wilde lo condenó como desagradable. Carson es incapaz de establecer culpa por asociación. De ahí avanzan a Dorian Gray. Wilde está defendiendo su visión de Arte y Moralidad. Carson toma la versión de Lippincott para llamar al libro ‘ la educción purgada’, y sí encontró la frase justa la cual Wilde juzgó como prudente omitir del libro, ‘ Has alguna vez adorado a un joven hombre locamente?’-“ No, no locamente; yo prefiero el amor- es una forma más elevada. Nunca he dado adoración a nadie excepto a mi mismo’. ‘ Un momento desagradable, pero Wilde regresa actuando para la galería. Termina el primer día. Wilde está lleno de confianza. La cortina se levanta en el segundo día y Carson comienza a preguntarle a Wilde sobre su vida privada. Aún Wilde mantiene a la audiencia en sus manos. ‘Es uno de tus tragos favoritos – champagne helada?’ ‘ Si- fuertemente a pesar de las órdenes de mi doctor’ – ‘ Nunca te preocupes de las ordenes de tu doctor, señor!’ ‘ yo no me preocupo. Todo tiene meas sabor si tú desobedeces las órdenes del doctor’. Más preguntas sobre Douglas y del sirviente en sus aposentos en Oxford. ‘ ¿Lo besaste alguna vez?’ – ‘ Oh, querido, no era una joven peculiarmente simple. Le tenía piedad por eso’- ‘ ¿ Fue esa la razón por la cual no lo besaste?’ Y antes de lo pensado todo había terminado. No se trataba de Dorian Gray al final una vez que lo tenían ( a pesar que ciertamente ayudó), sino de darle a Oscar Wilde de defenderse él y a su arte, Ned Carson lo encontró superfluamente fuera de guardia. Una agudeza fatal, muchas y se enviaba a si mismo a prisión. Wilde, como defensor, se retiró al día siguiente por recomendación de su consejero. Queensberry instruyó a sus abogados a enviar los documentos al Director de juicios públicos y Wilde fue arrestado esa tarde por ‘ grave indecencia’ , el nombre que los victorianos le daban a las ofensas homosexuales. Su primer juicio contra la Corona comenzó tres semanas después y terminó con un jurado indeciso. El tema podría haber terminado ahí, con Wilde suficientemente humillado frente a los ojos del público; la Ley no obligaba a continuar con el juicio. Pero lo hizo y recayó, no en otras manos si no que en las del abogado general mismo, Sir Frank Lockwood, para conducir el próximo juicio. Edward Carson se dice que apeló a Lockwood para terminar con Wilde, pero recibió la respuesta, ‘ No debemos. La gente en Inglaterra y en ele extranjero dirán que debido a los nombre mencionados en las cartas de Queensbury nos vemos forzados a abandonarlo’. ¿Había Queensbury escrito a Rosebery, amenazándolo con exponer su propias tendencias homosexuales a menos que asegurara la prisión de Wilde? Probablemente nunca sabremos. Meas que todo estaba el hecho que el gobierno necesitaba mostrar que podía morder del mismo modo que podía ladrar después del fiasco del caso de la calle Cleveland. Wilde fue sentenciado a dos años de trabajo forzado por ‘grave indecencia’ el 25 de mayo de 1895..

    Cuando los británicos iban a Paris en la década de 1890 para sus placeres carnales, cualquier cosa que encontraban ellos la dejaban atrás. Wilde fue principalmente para experimentar una cultura diferente y encontró la decadencia de Verlaine y de los poètes maudits ( poetas malditos) y el mundo de A Rebours de J.-K. Huysmans. Su error fue traer esto a casa en su maleta y decirle a los británicos ‘ Miren lo que descubrí’ y ponerlo en impreso; como si fuera justo decir que El retrato de Dorian Gray es la única novela francesa escrita en inglés.’ Es simple no estaban jugando el juego y no era el tipo de cosas que el equipo de constructores de imperios validaban. Lo que deben haber sobre pensado es que al final él no era inglés, sino irlandés. Pero publicar el hecho, defender una posición en forma impresa y luego tirarlo en la nariz del público, era algo que nunca serían capaces de perdonarle a él. ‘ La moral moderna’, dice Lord Henry, ‘consiste en aceptar el estándar de cada época. Yo considero que para cualquier hombre de cultura el aceptar el estándar de su tiempo es una forma de gran inmoralidad’ Era una visión subversiva intolerante. Sus críticos y la ley le dieron su tiempo. La sociedad inglesa no podía condenar la visión de vida de ‘Dorian Gray’ a pesar de que la desaprobaban. Fue sólo cuando él cruzó la frontera de la legalidad que lo clavaron por su homosexualidad. Al final debe haber sido un tipo de alivio para esa sociedad el encontrar que él había violado la ley.

    Entonces enviaron a mi abuelo a prisión por ser un rebelde; no simplemente cualquier antiguo rebelde político, pero uno que ponía en cuestión algo más peligroso – la hipocresía de esos valores sociales, sexuales y literarios en los que la sociedad victoriana estaba firmemente basado. El mostró un elenco de colores prohibidos a una edad monótona de poder industrial; el empujó sus ideas subversivas y su comportamiento subversivo al límite de lo que ellos podían tolerar – y luego solo un poco más lejos, a aquellos que ellos no podían tolerar.

    Y luego, tal vez en esto, se sustenta el éxito extraordinario Dorian Gray por más de un siglo. Parte en forma premonitoria, parte confesional, parece que está intrínsecamente entrelazado con la sensacional y la vida de búsqueda de sensaciones de su autor, quien nunca respalda y nunca condena completamente su creación, la cual la posteridad, desde su muerte, la ha encontrado infinitamente fascinante pero infinitamente inquietante al mismo tiempo.

    El decadente retrato de Dorian Grey de Ivan Albright usado en la película del Director Albert Lewin en 1945

    Cuando él fue a prisión quebró a causa de Queenbury por los costos del juicio. La familia de Douglas dijo que pagaría, pero nunca lo hicieron. Ward, Lock compraron los derechos de Dorian Gray del destinatario oficial en 1895 por £10 y algunos años después se los entregaron a Charles Carrington, un editor parisino de dudosa reputación por ‘ una pequeña suma’. Para 1920 142 ediciones habían sido publicadas en 16 idiomas diferentes.

    ¿Podría Oscar Wilde haber escapado de ir a prisión si nunca hubiese publicado Dorian Gray? Es imposible de afirmar. La opinión pública, que no jugó un papel en el proceso de la ley, pero que generalmente influye en ellos en forma discreta, estaba definitivamente contra él. La ironía final es que del mismo modo que el retrato de Dorian sobrevivió, El Retrato de Dorian Gray se ha convertido en la obra más ampliamente traducida y meas conocida de las obras de Wilde en el mundo. Junto con Salomé la cual fue censurada por el censor de obras de teatro, Lord Chamberlain, y no se le permitió ser representada, Dorian Gray aseguró su inmediata reputación póstuma en Europa y hoy el artista y su obra viven triunfantes uno al lado del otro.

  • Waterloo ¿Fue derrotado Napoleón?

    Waterloo ¿Fue derrotado Napoleón?

    Este año 2015 se celebran los 200 años de la batalla de Waterloo, que ha pasado a la historia como la derrota final de Napoleón. Pero, es el momento de analizar si realmente Napoleón fue derrotado o si aún sigue triunfando incluso en el mundo actual. Es cierto que tras la batalla, el duque de Wellington envió al “Emperador Francés” a un lugar más lejano e inaccesible que la isla de Elba, para evitar su retorno y lo logró. Santa Elena estaba suficientemente alejada para impedir el regreso en 100 días como ocurrió la primera vez. Pero mirando estos hechos desde la perspectiva de hoy, nos hacemos una pregunta esencial, ¿Fue Napoleón realmente derrotado? ¿Sus ideas y su visión del mundo murieron con él en Santa Elena? Para poder contestar estas preguntas es cierto que tras la batalla, el duque de Wellington envió al “Emperador Francés” a un lugar más lejano e inaccesible que la isla de Elba, para evitar su retorno y lo logró. Santa Elena estaba suficientemente alejada para impedir el regreso en 100 días como ocurrió la primera vez. Pero mirando estos hechos desde la perspectiva de hoy, nos hacemos una pregunta esencial, ¿Fue Napoleón realmente derrotado? ¿Sus ideas y su visión del mundo murieron con él en Santa Elena? Para poder contestar estas preguntas es fundamental entender quién fue Napoleón y cuáles eran las ideas que lo inspiraban.
    Es esencial comprender que Napoleón no representó un corte tras la Revolución Francesa. Varios historiadores afirman que tras la sangre derramada para lograr una República en Francia, con el advenimiento de Napoleón la Revolución habría sido en vano ya que éste se coronó Emperador de Francia y estableció una nueva monarquía. Sin embargo esto no debe comprenderse así. Napoleón Bonaparte es un hijo de la Revolución Francesa. Él institucionaliza y exporta las ideas de la Revolución y es gracias a él que estas ideas tienen cabida en toda Europa y más allá de ella. Es él quien perpetúa el mensaje, vivo hasta hoy. Proveniente de una familia de origen italiano de la recién anexada Córcega, recibe una educación privilegiada. Su familia participa de ideas revolucionarias en Córcega y en Francia conoce y se hace amigo del hermano de Maximilien de Robespierre, Agustine. Se codea con los revolucionarios al lograr la defensa del puerto de Tulón bajo su mando. Es formado en las ideas de la Ilustración en una visión de mundo diferente que pretende ser fundadora.

    El emperador en su estudio en las Tullerías. Jacques-Louis David, 1812

    La Revolución Francesa es un proceso complejo, que muchas veces, es presentado de manera parcial como el triunfo de la libertad. Las consignas revolucionarias, muy bien publicitadas, han hecho defienden y promueven una “ religión natural”, ven a Dios como creador, pero no providente. Dios hizo el mundo, pero ya no interviene en él. Es como el relojero que hace un reloj y el reloj ya no necesita de su creador para funcionar. Un mundo creado por Dios con leyes racionales cognoscibles por el hombre y controlables por él, hacen que el hombre sea visto como el centro. Muchos de estos deístas entrarán en conflicto con la Iglesia Católica que permanece teocéntrica y tomarán una postura anticlerical. Voltaire resumirá esta visión sobre la Iglesia diciendo “aplastar a la infame” y tomará una postura abiertamente anticlerical afirmando una religión natural sin intermediarios. En política, el soberano, quien ostenta el poder, deja de ser Dios. Ahora el poder viene del hombre, aparecen las ideas de la soberanía popular. Es el pueblo quien ostenta el poder y quien desde un “covenant”, pacto o contrato elige a un gobernante. Los autores “pactistas” son diversos pero tienen en común elementos centrales. La idea que la sociedad es creada, o sea que existe un Estado pre social, un pacto y un estado social. La idea fuerza es que el poder emana del pueblo y que éste entrega su poder al elegir a un gobernante. Es fundamental entender que las razones para el pacto de cada uno de ellos son diferentes. Tenemos las versiones inglesas, generalmente ver al proceso como la lucha del pueblo por la libertad y la igualdad en ‘fraternidad’. La verdad es que dista mucho de ser tan simple y tan edénico. Es cierto que la Revolución impuso las ideas de soberanía popular y de gobiernos de representación, pero el costo fue alto. Movidos por la razón, fueron tremendamente irracionales y casi injustificables. Para poder entender el proceso y poder entender a Napoleón hay que remontarse a los cambios de pensamiento que surgieron con el llamado “Racionalismo”.
    Un nuevo modo de ver toda la realidad. Una nueva síntesis de la cultura occidental. René Descartes con su idea del poder de la razón humana pone al hombre en primer plano, aparece con fuerza un real antropocentrismo. Es el hombre quien posee un instrumento de poder, la razón y es ésta la que crea la realidad- “pienso, luego existo”. El nuevo prisma racionalista pone al hombre en el centro y deja en un segundo plano a Dios. La visión Escolástica teocéntrica del mundo es superada y dejada de lado. Esta nueva mirada intenta explicar la idea que es el hombre lo más importante. El arte deja de ser teocéntrico y se torna cotidiano, ya que todo lo que el hombre hace merece ser pintado. Rembrandt, Vermeer, Velásquez, Le Nain, entre muchos otros son maestros de la cotidianidad, pintan escenas nunca antes vistas en la pintura occidental. Lo religioso deja de ser lo más representado y la realidad humana, aunque sea cruda es llevada a la tela. Este arte emerge como prueba fehaciente que el hombre es ahora el centro de la nueva mentalidad. En la religión, si bien siguen siendo cReyentes, disminuyen a Dios, haciéndole perder parte de los atributos que antes ostentaba como concepto. Los llamados Deístas, quienes defienden y promueven una “ religión natural”, ven a Dios como creador, pero no providente. Dios hizo el mundo, pero ya no interviene en él. Es como el relojero que hace un reloj y el reloj ya no necesita de su creador para funcionar. Un mundo creado por Dios con leyes racionales cognoscibles por el hombre y controlables por él, hacen que el hombre sea visto como el centro. Muchos de estos deístas entrarán en conflicto con la Iglesia Católica que permanece teocéntrica y tomarán una postura anticlerical. Voltaire resumirá esta visión sobre la Iglesia diciendo “aplastar a la infame” y tomará una postura abiertamente anticlerical afirmando una religión natural sin intermediarios. En política, el soberano, quien ostenta el poder, deja de ser Dios. Ahora el poder viene del hombre, aparecen las ideas de la soberanía popular. Es el pueblo quien ostenta el poder y quien desde un “covenant”, pacto o contrato elige a un gobernante. Los autores “pactistas” son diversos pero tienen en común elementos centrales. La idea que la sociedad es creada, o sea que existe un Estado pre social, un pacto y un estado social. La idea fuerza es que el poder emana del pueblo y que éste entrega su poder al elegir a un gobernante. Es fundamental entender que las razones para el pacto de cada uno de ellos son diferentes.
    Tenemos las versiones inglesas, Hobbes y Locke y la mirada francesa, Rousseau. Thomas Hobbes cree que el hombre es malo por naturaleza y que “el hombre es un lobo para el hombre”. El estado pre social es un caos debido a esto. Todos los hombres ambicionan lo que tienen los otros y es imposible la armonía. El propone un pacto donde los hombres entregan su libertad y eligen a un gobernante firme que ponga orden y que permita la viabilidad social. El estado debe ser como un monstruo con enorme poder, un Leviathan, que debe castigar y amenazar a los hombres para que se comporten. Hobbes obviamente es monárquico ya que entiende que el orden deseado implica imponerse sobre los demás. John Locke, por su parte, es libertario. Cree que el hombre es bueno, a diferencia de Hobbes. Pero si el hombre es bueno, ¿para qué el pacto? Locke considera que hay derechos inalienables, inherentes del hombre. Estos son el derecho a la propiedad, el derecho a la vida y el derecho a la libertad. Estos derechos nunca deben ser pasados a llevar y es por esto que el hombre del estado pre social hace un pacto, elige a un gobernante, para asegurar estos derechos inalienable. Es por esto que el Estado que emerge debe estar limitado en sus poderes para nunca pasar a llevar al individuo. Locke es el primero en concebir la división de poderes (legislativo, ejecutivo y federativo), que más tarde tomaría y perfeccionaría Montesquieu. Es esta visión de Locke la que inspira el proceso de Independencia Americana y nace la visión de democracia libertaria en la que el individuo es lo primero y el estado es subsidiario. De esta visión emana también el concepto de soberanía popular y de gobierno de representación, sin pagar costos en vidas humanas. Es el padre tranquilo de la democracia, mientras que la revolución Francesa es su madre sangrienta.
    Pero las visiones al otro lado del Canal de la Mancha no serían iguales. Jean Jacques Rousseau, un suizo que vive en Francia y que es uno de los elementos centrales del movimiento de la Ilustración Francesa, es también un pactista. Cree en un estado pre social, en un pacto y en una sociedad creada a causa de este pacto. Pero su visión es diferente a la de Locke. Rousseau cree que el hombre del estado pre social es bueno pero que es la sociedad la que lo corrompe. El hombre nace libre y bueno pero se lo ve por todas partes “corrupto y encadenado”, dice en su Contrato Social. El hombre era bueno, era un “buen salvaje”, era nómada y todo era ideal. Pero el hombre se hizo sedentario y con eso, comenzó a acumular bienes y surgió así la desigualdad. Dice Rousseau en su Contrato Social, “la propiedad privada es el origen de todos los males”. Esta quita la bondad original y para recuperar la bondad perdida es necesario un pacto en el que cada hombre se entrega a la voluntad general y elige un gobernante manteniendo su libertad. El estado que emerge debe ser poderoso, ya que debe devolver la bondad perdida – debe devolver la igualdad; debe redistribuir. La propiedad degenera al buen salvaje y la redistribución del Estado devolverá la igualdad, la bondad, apareciendo entonces el “buen ciudadano” (bon citoyen). Esta es la idea central que inspirará a la Revolución Francesa y con ella nacerá la idea de una democracia socialista. Es soberanía popular y representación, pero la anulación del individuo en el Estado y el sistema.

    Reunión de los Estados Generales el 5 de mayo de 1789 en Versalles, Isidore- Stanislaus Helman y Charles Monnet. Biblioteca Nacional de Francia

    Estas ideas entraron en la Francia del Antiguo Régimen. La sociedad francesa entonces era una sociedad estamental. Las divisiones sociales eran por funciones, no por dinero. Los estamentos eran tres: el clero, la nobleza y el estado llano o tercer estado. Los dos primeros estamentos tenían privilegios o fueros, ya que cumplían funciones sociales. El clero, velaba por las almas y la nobleza, tradicionalmente, se ocupaba de la defensa. Los fueros y privilegios de estos estamentos eran de naturaleza tributaria, no pagaban impuestos y de naturaleza jurídica, tenían tribunales propios. Por otro lado, el llamado Tercer Estado estaba compuesto por los burgueses, quienes tenían en general dinero y los campesinos y artesanos a quienes podríamos llamar “pueblo”, quienes eran la mayoría social. Ellos pagaban impuestos y tenían tribunales diferentes. El espíritu de los privilegios o fueros para los dos primeros estamentos nacía de la idea, que tanto el clero como la nobleza, debían desembolsar recursos propios para poder cumplir con sus funciones sociales. Es cierto que en la época de la Revolución Francesa, varias de estas funciones sociales estaban desdibujadas. Desde Luis XIII, bajo la influencia del cardenal Richelieu, se intentó fortalecer el poder del Rey y para esto, Richelieu convirtió a la nobleza feudal, en nobleza cortesana. La mejor manera para incrementar el poder real era disminuir el de los Señores. Y el mejor modo de dominar a los Señores era hacerlos dependientes del Rey. Ya con Luis XIII comienza la construcción de Versalles y la idea de una nobleza desperfilada de sus funciones, casi vegetativa de la corte. Luis XIV incrementa este proceso, concentrado todo el poder en sus manos y representando el punto máximo del poder absoluto al punto de poder decir “El Estado soy yo”. Concentra todo el poder en sus manos y literalmente gobierna solo. Luis XIV quiere hacer de Francia una potencia de primer orden y se concentra en guerras externas, gastando más de lo que Francia produce. Esta tendencia se mantiene durante el gobierno de Luis XV quien gobierna con un gran déficit fiscal que no corrige, sino que aumenta. Luis XVI, por tanto hereda un reino quebrado con un déficit fiscal de grandes proporciones.
    Luis XVI no era un mal hombre, tampoco era un tonto, como muchos historiadores lo han presentado. Era débil y fue incapaz de controlar el proceso que se le produjo. Casado con María Antonieta de Habsburgo, una reina extranjera no querida, tuvo que enfrentar una situación de déficit fiscal insostenible. Para aumentar el problema, durante su gobierno, se producen varias crisis del pan. El precio de los granos aumenta a causa de inundaciones y sequías, lo que complican aún más la situación política durante su gobierno. Hay que entender que los procesos revolucionarios, nunca comienzan desde abajo. No es el pueblo el que se mueve. Todas la revoluciones comienzan desde arriba, con ideas. Ideas que hay que hacer realidad a cualquier costo. El pueblo se mueve, solo cuando tiene hambre. Las ideas de Rousseau imperan en el ambiente. Pero no es el pueblo quien las levanta, sino que miembros de los llamados estados privilegiados- el clero y la nobleza. Hay entre los ideólogos algunos burgueses miembros del Tercer Estado, que están muy lejos de poder ser calificados como “pueblo”. La situación financiera insostenible hizo que el Rey tuviese que buscar alguna solución a este problema. Se convocaron juntas de notables en todo el país que concluyeron unánimemente que se necesitaban más recursos. Todos los ministros de economía recomendaron, como la única forma de lograr dichos recursos, subir los impuestos. El subir los impuestos era algo que el Rey no podía decidir solo y que dependía de la aprobación de la Asamblea de Representación de los Estamentos, que en Francia se conoce como la Asamblea de los Estados Generales (equivalente al Parlamento inglés, las cortes en España o la Dieta en Alemania). Sin embargo el convocar a esta asamblea no resultaba ser algo sencillo. No se convocaba a esta Asamblea desde Luis XIII. Luis XIV gobernó solo, nunca convocó a los Estados Generales, por tanto para la época de Luis XVI no había nadie vivo que hubiese sesionado antes. Todo era complejo, desde lo logístico hasta lo ideológico. Convocar a la Asamblea daría tribuna para que las ideas pululantes ilustradas se hiciesen ver e intentaran cambios al establishment. El Rey trató de evitar la asamblea, pero la situación financiera finalmente lo obligó a convocarla. En la Asamblea, tradicionalmente cada estamento tenía un voto frente a la materia a tratar. Los ilustrados querían aprovechar esta oportunidad para lograr cambios, pero el voto por estamento no les permitiría avanzar. Comienzan a exigir el voto por cabeza, es decir por persona. El abate Sieyes, un miembro del clero lee un documento llamado “Q’ est ce que le tiers état?”(qué es el Tercer Estado) y comienza a insertar las ideas ilustradas de Rousseau en la Asamblea. Esta se desordena y el Rey ordena el cierre de la misma. Un grupo de nobles, clérigos y miembros de la burguesía, que distaban mucho de ser el pueblo, se reúnen en la sala de juego de la pelota (una sala como de juego de billar) y juran no disolverse hasta darle una constitución a Francia.
    El Rey no es capaz de tomar las medidas adecuadas para evitar que el poder se le escape de las manos. Deja que la Asamblea Nacional Constituyente, como se denominan, gobierne de facto. La Asamblea de los Estados Generales había sido convocada para mejorar la crisis financiera que enfrentaba el reino de Francia. Sin embargo, si uno mira en detalles, ve que las medidas que comienza a tomar la Asamblea Nacional Constituyente no van en la línea de las mejoras económicas. Lo primero que hace la Asamblea es terminar con la Sociedad Estamental del Antiguo Régimen, aboliendo los privilegios. Ya no hay estamentos y todos pasan a ser “ciudadanos” con “igualdad ante la ley”. Tras abolir los privilegios, el Marqués de Condorcet, ahora ciudadano Condorcet, publicó los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Una lista de derechos despojados de deberes que emulaba a la Declaración de los Derechos del Hombre de la Independencia Americana.

    Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, Jean Jacques Francois Le Barbier, 1789. Museo Carnavalet, París

    Una turba decide “liberar” a los “presos políticos” llevados a la Bastilla sin juicio por el Rey. Se trata de un acto simbólico ya que en la prisión había solo siete presos y ninguno de ellos, por razones políticas. Pero es el primer hecho violento de la Revolución, como tal. Se trata de una afrenta a la Institución del Rey. El Rey, no es simplemente una persona, es una institución que representa cosas. La toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789 es el primer acto contra la institución del poder real y por eso es símbolo de la revolución. A pesar de estos cambios, la situación económica seguía siendo desastrosa. Aquí es cuando la Asamblea, basada en sus principios anticlericales imperantes en los ilustrados, comienza a arremeter en contra de la Iglesia Católica. Primero, confisca los bienes del clero, convirtiéndolos en bienes nacionales, con lo que las arcas fiscales mejoran un poco. La Iglesia Católica era dueña de una cantidad importante de tierras francesas. Pero no les bastó con esta medida. Se establece la llamada “ Constitución Civil del Clero” que obligan a firmar a los miembros del clero francés, que pasan a ser entonces funcionarios públicos. Revive con esto la antigua tendencia del estado francés de querer controlar a la Iglesia. El clero queda dividido en “Constitucionales”, los que firman el documento y “Refractarios”, los que se niegan a hacerlo y pueden por tanto, ser legalmente perseguidos. Esta medida justificó persecuciones y posteriores muertes de un porcentaje importante del clero. El Papa reclama, el Rey confuso pone veto a la constitución y angustiado por la situación, decide huir. Su mujer, María Antonieta, es la hermana del actual Emperador de Austria y espera al otro lado de la frontera, conseguir refuerzos y recuperar el poder de Francia. La huida es mal planificada y el Rey y su familia serán descubiertos en la ciudad de Varennes. Serán llevados de vuelta a París en una situación compleja y el Rey es visto como un traidor. Esta situación de debilidad hace que a su regreso no le quede otra alternativa que firmar la Constitución Francesa, con lo que Francia se convierte en una monarquía constitucional. Pero las revueltas comienzan a aparecer por todas partes, el Rey amenazado decide buscar refugio en la ahora llamada Asamblea Legislativa. La Asamblea lo apresa, lo juzga y lo condena a muerte por traición a la Patria. El Rey es guillotinado, hecho que es visto como una gran afrenta por muchos. La Reina es tomada prisionera, se le hace un juicio montado, con resultado preestablecido, se la condena a muerte y es guillotinada. Europa está en shock, las instituciones monárquicas se sienten en jaque. Los países limítrofes escandalizados se movilizan contra Francia. El hermano de Luis XVI, Luis XVIII, se instala en Londres como Rey en el exilio. Francia se siente amenazada. Se establece un gobierno para hacer frente a este estado de excepción – la Convención, la que se organiza a través de “comites”, siendo uno de ellos el “Comité de Salud Pública”, a cargo de un joven abogado burgués recién ascendido, Maximilien de Robespierr este divide la realidad en los amigos y enemigos de la Revolución. Sintiéndose amenazados por las potencias externas, Robespierre llama a la conscripción militar obligatoria, lo que lleva al desánimo y al descontento a gran parte de los franceses ya que la mayoría de ellos no estaban de acuerdo con las acciones revolucionarias. Eran, en su mayoría católicos y estaban molestos por las medidas anticlericales y antirealistas, respetaban y querían a la figura del Rey. Por esto varias regiones de Francia, entre las que destacan la región de la Vendeé y la Bretagne, se levantan en armas. Estalla una guerra civil. A esto se le suma las amenazas externas, lo que hace que la Revolución pierda su cauce. Las Revoluciones, como dijimos al comienzo, siempre nacen desde arriba, de los ideólogos y luego, adquieren su propia dinámica y quienes las crean ya no las pueden controlar. Eso es lo que sucedió acá. La Revolución “se volvió loca”. Nacida de la razón se tornó en algo irracional. Robespierre dice que a los amigos de la Revolución se los gobierna con la razón y que a los enemigos de la Revolución se los gobierna con “el terror”.

    Luis XIV, Rey de Francia y Navarra (1754 – 1793) en 1770. Antoine Callet. Actualmente en el salón Apollo, Versalles

    Las regiones de la Vendeé y la Bretagne son diezmadas por los ejércitos revolucionarios, considerándose estas matanzas el primer genocidio de la historia. Robespierre habla de borrar de la tierra “la raza maldita de los vendeanos”. La guillotina no deja de funcionar, los juicios express, justifican lo injustificable. Las fronteras son amenazadas. Aquí aparece por primera vez el nombre de Napoleón Bonaparte, joven militar que defiende el puerto de Tulón para los revolucionarios y que luego salva la ciudad de París de los contra revolucionarios. La revolución pretende instaurar una nueva era y terminar con la Era Cristiana. Triunfan las ideas anticlericales de Voltaire y para aplastar a “la infame” se establece como año 1, el año de la formación de la república, ya que los revolucionarios no quieren contar los años desde Cristo. Suprimen la semana, ya que esta se establece en las ideas de los días de la creación y la reemplazan por la década. Establecen todo en medidas científicas, crean la escala decimal de pesos y medidas. Cambian los nombres de los meses a nombres más científicos, thermidor (calor), Fructidor (mes de los frutos)…etc. Robespierre declara abolido el culto católico y establece el “culto a la diosa razón”, toda cordura está perdida. La idea era refundar. Los líderes de la revolución comienzan a matarse entre ellos. Dantón es condenado a muerte, lamentándose, “libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre”. Marat, quien publicaba el periódico “L’Ami du Peuple” es asesinado por su amante, Charlotte Corday en la tina y Robespierre es tomado por asalto en un golpe de estado (la Revolución Thermidoriana) que no pretende terminar con la locura, sino simplemente salvar a Theresa de Cabarrus, Madame Tallien, amante de otro revolucionario, de la guillotina. La Revolución mata a miles y no son precisamente los nobles de pelucas blancas los que caen. La mayor parte de los muertos son miembros del clero, campesinos y artesanos, a los que se suele llamar “pueblo”. Pareciera ser que la razón deja de existir y el sentido común, que suele ser el menos común de los sentidos, casi desaparece.

    Caricatura inglesa mostrando los excesos de la Revolución Francesa simbolizados por la Guillotina. Entre 18.000 y 40.000 personas fueron ejecutadas durante el gobierno del Terror. John Cruikshank

    Pero este no es el fin de la Revolución ya que se establece un nuevo gobierno llamado “El Directorio” que no representa un corte ni el fin de los principios de Rousseau revolucionarios, sino que la continuidad. Napoleón es tomado prisionero por sus vínculos con Robespierre y con otros personajes afines, pero sale en libertad. Se hace amigo de uno de los directores, Barras. Conoce a la ex amante de Barras, una condesa viuda, Josephine Tascher de la Pagerie, condesa de Beauharnais con grandes vínculos en la sociedad parisina. La revolución no había creado la sociedad igualitaria que pregonaba, los contactos eran los que permitían ascender. Se casa con ella, no por amor. Se trata de una unión por conveniencia, para ambos lados. Es enviado a combatir contra los austriacos, quienes aún estaban contra Francia por la muerte de los Reyes y vuelve triunfante. Pide ser enviado a Egipto y a pesar de ser derrotado por la flota inglesa, comandada por el Almirante Nelson, en la batalla del Nilo, vuelve triunfante a Francia. Su figura comienza a ser querida y muy popular. Su hermano Lucien Bonaparte un abogado inteligente propone a un grupo que quiere hacer un golpe contra el Directorio, el nombre de Napoleón. Es convocado por Sieyes y Ducos para ayudar en el golpe de estado.
    Se establece el gobierno del Consulado y rápidamente Napoleón se nombra Primer Cónsul y luego Cónsul Vitalicio ostentando todo el poder. Durante el consulado se ve que es un hijo de las ideas de la Revolución y que su intención es institucionalizarlas. La Revolución no pudo culminar su proceso legislativo por causa de las amenazas externas e internas y el estallido de la guerra civil, que el mismo Napoleón ayudará a aplacar. Durante el consulado Napoleón se preocupará de crear un cuerpo legal que acompañe a la constitución francesa y dé forma real a las ideas de Rousseau. Se crearán el Código Civil ( base del nuestro en Chile), el Código Penal, Código de procedimiento penal, entre otras, se codificarán las leyes en general. Tomará las reformas tributarias establecidas por los revolucionarios y creará un cuerpo burocrático, no muy eficiente, pero sí multi presente que ayudará a las labores del Estado de redistribución. Su visión Roussoniana pondrá a la igualdad como algo más importante que la libertad. El Estado debe proveer. El estado es omnipresente y gigantesco. Es el Estado garante, el Estado docente, el estado que vela por el mantenimiento de la igualdad. En 1804, enceguecido por su poder y tras sufrir un atentado en su contra, decide hacer un plebiscito para ser Emperador de Francia.
    El pueblo, en su mayoría católico, lo quiere, ya que ha firmado un concordato con la Iglesia Católica. Tras ser apoyado en el plebiscito, no quiere ser menos que los emperadores medievales ungidos y pide al papa que lo corone. Una vez que se corona a sí mismo enfrenta la realidad de Europa. Los países de Europa odian las ideas de la Revolución y no aceptan a Napoleón, un hombre sin linaje y sin alcurnia. Comienzan las guerras napoleónicas que serán la tónica de todo su gobierno. Su estrategia rompe con la visión caballeresca establecida ya que es fruto de la nueva mirada racionalista que olvida el código de honor de “pelear de frente y dar la cara”. Es una nueva estrategia de engañar al enemigo y establecer trampas que permitan obtener ventajas y triunfos. Napoleón se hace dueño de Europa y en la medida que avanza y pone a toda su familia como cabezas de las casas reales de toda Europa, exporta las ideas revolucionarias.
    Los ingleses ven a la Revolución Francesa como algo pasional e irracional. Por naturaleza los ingleses odian el desorden, pero además la Revolución representa lo opuesto a su visión de mundo. Los ingleses se basan en la libertad individual como fuerza creadora y creativa y creen, desde la visión lockiana, que el Estado debe ser lo más pequeño posible. Napoleón representaba una amenaza a esta visión. Cuando la Reina Victoria, varios años después de la muerte de Napoleón, le pregunta a su entonces Primer Ministro, Benjamin Disraeli, ¿qué es la burocracia? Este contesta en forma genial, ”algo muy francés”. Esta visión de mundo no murió con Napoleón en Santa Elena. Napoleón la exportó e instaló en toda Europa y la influencia francesa se encargó de que llegase y se instalase hasta en América.
    Chile es un país muy francés que considera que la igualdad es más importante que la libertad. ¿Acaso no se escuchan las voces que la propiedad es el origen del mal y que el lucro es peor que un pecado capital? Napoleón como embajador de Rousseau, no fue derrotado en Waterloo. Triunfó y se lo ve vigente y con gran fuerza por todas partes. No olvidemos que esta agua alimentó a Marx y estableció las bases de todo socialismo. Su discurso sigue vivo en Chile y en muchas partes del mundo. ¿Derrotado? Pareciera que no.

  • Cleopatra: Reina de Leyenda y Leyendas

    Cleopatra: Reina de Leyenda y Leyendas

    Cuando hablaba, el sonido mismo de su voz tenía cierta dulzura, y con la mayor facilidad acomodaba su lengua, como un órgano de muchas cuerdas, al idioma que se quisiese. 

    PLUTARCO, Vidas Paralelas

    “La sierpe del Nilo”, “la hechicera de oriente”, “la reina ramera”, “la gran seductora”… a Cleopatra la han llamado de muchas maneras desde la antigüedad hasta nuestros días, y casi todas ellas erróneas. La infundada fama de mujer bellísima e irresistible, de fuerte atractivo sexual y de amoríos caprichosos, ha creado en torno a ella una imagen muy distorsionada de lo que realmente fue, ocultando sus verdaderas capacidades bajo una capa de superficialidad que nada tiene que ver con la última faraón de Egipto.

    Ante todo, Cleopatra fue una mujer fuerte, de carácter decidido y con una visión clara de cuáles eran sus objetivos y sus compromisos ante la imponente responsabilidad que cayó sobre sus hombros cuando, con apenas 18 años, heredó el trono del país más rico de la antigüedad. No solo no se arredró ante la gran tarea que tenía ante sí, sino que asumió sus deberes con gran sentido de Estado, afrontando con coraje las graves situaciones que tuvo que vivir a lo largo de su reinado.

    No fue la única mujer que gobernó Egipto en solitario, a lo largo de la extensa historia del país, ya otras lo habían hecho antes. Pero a ella le tocó hacerlo en un momento histórico particularmente difícil, a caballo entre la decadencia inevitable del mundo helenístico en el que se crió y el empuje inexorable de Roma, cuyo objetivo era adueñarse de toda la cuenca Mediterránea. El reto era considerable, aunque fascinante.

    Nacida en Alejandría, creció en el seno de la familia de los ptolomeos, una saga de gobernantes cuya fama de crueles era bien conocida. Sus miembros no vacilaban en eliminarse unos a otros para conseguir el apetecido poder. Segunda en la línea sucesoria de su padre, Ptolomeo XII, la joven Cleopatra asistió a algunos episodios sangrientos que contribuyeron a fortalecer su carácter y a desarrollar su astucia para defenderse de los ataques a los que sus hermanos la sometieron en sus primeros años de reinado.

    Dotada de una destacable inteligencia, desde niña demostró un insaciable interés por aprender. No había ninguna rama de la ciencia conocida en su época que Cleopatra no dominara. Incluso se decía que tuvo un laboratorio privado en el que experimentaba con pociones, filtros amorosos y venenos. Contaba para ello con los mejores instructores y con la inmensa fuente de cultura que era la renombrada Biblioteca de Alejandría. Tenía igualmente una facilidad innata para el aprendizaje de lenguas, llegando a dominar nueve de ellas. Estaba dotada de gran capacidad para la oratoria, y su conversación era viva, fluida y ocurrente. Todo ello unido a una voz armoniosa, impresionó a cuantos la conocieron. Este bagaje cultural la hizo estar mucho mejor preparada para gobernar Egipto que sus indolentes e intrigantes hermanos.

    A pesar de ser y sentirse griega a todos los efectos, quiso conocer a fondo el país que gobernaría, para lo que viajó a lo largo de Egipto, aprendiendo todo sobre la cultura faraónica, los usos y costumbres de los egipcios, sus ritos religiosos y sus inquietudes. Fue la única de los ptolomeos que aprendió la lengua egipcia. Enamorada de su tierra, su objetivo primordial fue mantenerla independiente tanto de los países limítrofes como de la poderosa Roma, buscando pactos y apoyos, pero sin ceder un ápice de la soberanía de su patria.

    La figura de Cleopatra se alza triunfante en un mundo donde las cuestiones militares y territoriales se dirimían exclusivamente en clave masculina. Sorprendió al mundo con sus grandes dotes para la diplomacia y con el juego de alianzas que supo establecer entre partidarios y oponentes, ganándose un merecido prestigio en un momento especialmente convulso en la geopolítica mediterránea, en el que todos querían su parte del pastel.

    Su gran cultura y atractivo personal influyeron de modo determinante en dos de los personajes más importantes de Roma: Julio César y Marco Antonio. Dejando aparte la supuesta seducción a Julio César, su unión hizo que Egipto gozara de la protección de Roma, y, a su vez, Roma disfrutara de la ayuda económica de Egipto. Una alianza fructífera para ambos países. De César aprendió tácticas militares y políticas, y maduró como mujer. Con Marco Antonio, en cambio, las cosas fueron distintas. La legendaria y apasionada historia de amor que ambos protagonizaron no hizo que Cleopatra olvidara ni por un momento cuál era su compromiso para con su pueblo: mantenerlo a salvo de invasiones o conquistas extranjeras. A pesar de su incansable lucha por que así fuera, finalmente no pudo conseguirlo.

    Resulta importante destacar que ni después de la derrota, ni siquiera estando cautiva, se dio por vencida. Su gran habilidad para manejar situaciones adversas le fue tremendamente útil a la hora de engañar y confundir al poderoso Octaviano, el futuro César Augusto.

     La presencia de esta gran mujer como figura destacada entre los gobernantes de la época, de alguna manera marcó el camino a las mujeres romanas, que comenzaron a pensar que ellas no eran inferiores a los hombres y que no tenían por qué conformarse con un papel secundario. Siguiendo su ejemplo, acometieron labores y responsabilidades que tradicionalmente les habían estado vetadas. Lamentablemente, esta incipiente revolución femenina pronto fue sofocada y, pasado un tiempo, las cosas volvieron al estado anterior.

    Su poderoso magnetismo “puso de moda” a Egipto en la sociedad romana y gracias a su influencia en Roma se vivió una especie de pasión por lo oriental, de egiptomanía, tanto en arquitectura y costumbres, como en modos de vestir o de peinarse. Nadie quedaba indiferente ante la magnífica reina de Egipto, y todos la imitaban, a pesar de la antipatía que suscitaba en personajes tan influyentes como Cicerón, quien no cesó de criticarla hasta su muerte en época de Marco Antonio.

    No encontramos muchas mujeres cuya trayectoria permanezca viva a lo largo de los siglos, como es el caso de Cleopatra, a pesar de que la historia no siempre la ha tratado bien, confundiendo atractivo personal con belleza infinita, lucidez y capacidad oratoria con coquetería e impudicia, y conocimiento y cultura con hechicería. En la actualidad son muchas las voces que se alzan reivindicando a Cleopatra como una gran reina y una gran mujer de Estado, desmitificando la imagen banal y superflua que de ella se nos ha venido presentando.

    Su corta e intensa vida supuso el último momento de esplendor para Egipto. Durante su próspero reinado fue amada y respetada por sus súbditos en todo el país, y muchos años después de su muerte se siguieron celebrando ceremonias en honor a su soberana.

    La anexión de Egipto a Roma acabó con su sueño de mantener la independencia de su amado país, a pesar de que por ella luchó toda su vida sin escatimar esfuerzos tanto militares como personales. La desaparición de Cleopatra fue el punto final de la larga y brillante historia del Egipto faraónico. Fue la última reina de un país que ya no recobraría su soberanía hasta 1925.

    Pero repasemos su historia, basándonos en hechos contrastados.

    Cleopatra nace en el año 69 a.C. en Alejandría, la costa norte de Egipto. Su nombre era Cleopatra Nea Thea Filopator Netcher Meritites. Este nombre formado por palabras griegas y egipcias significa “la nueva diosa amada de su padre”. Era hija del faraón Ptolomeo XII, apodado “Auletes” por su afición a tocar la flauta. Tuvo cuatro hermanos, dos mujeres, Berenice y Arsínoe, y dos varones, ambos llamados Ptolomeo como era tradición familiar. Ella era la segunda tras Berenice.

    Tras unas revueltas en Egipto, el faraón Ptolomeo XII decidió viajar a Roma para pedir la ayuda militar de Pompeyo, a quien el rey de Egipto había regado con abundante dinero a cambio de protección. Durante este viaje, su hija mayor, Berenice, aprovechó para dar un golpe de Estado y proclamarse reina de Egipto, desterrando a su padre. Este, conseguida la ayuda de Pompeyo, recobró el trono y mandó decapitar a su hija traidora.

    A la vista de estos hechos, el faraón decidió asociar al trono a su segunda hija, Cleopatra, que también era su favorita, con apenas 14 años. Con él, la joven Cleopatra se formó para desempeñar el papel que la historia le había reservado, viajando por todo Egipto, aprendiendo la lengua del país y su cultura. Así, en el año 51 a.C., Cleopatra, con apenas 17 años se convirtió en faraón de Egipto, Señora de las Dos Tierras, Reina del Alto y el Bajo Egipto, Hija de Ra. Aunque por ley debió casarse con su hermano de apenas diez, que subió al trono con el nombre de Ptolomeo XIII. Como es natural, la opinión de un niño de diez años no tenía valor ninguno a la hora de gobernar y Cleopatra, a lo largo de sus primeros años de reinado, lo hizo prácticamente en solitario.

    Pero el niño creció y se sentía ignorado, por lo que junto a tres perversos consejeros, Potino, Aquilas y Teódoto, se confabuló con su otra hermana, Arsínoe, para declarar la guerra a Cleopatra, quien temió por su vida y se vio obligada a huir del país, refugiándose en las costas de Siria junto con un pequeño ejército de fieles. Antes de huir, Cleopatra había accedido al tesoro de Egipto, por lo que no le resultó difícil organizar otro ejército, si bien formado por mercenarios y piratas.

    Así estaban las cosas en Egipto mientras al otro lado del Mediterráneo, en Roma, seguía la Guerra Civil entre César y Pompeyo. El famoso estratega que fue Julio César finalmente derrotó a Pompeyo en la batalla de Farsalia. El vencido huyó a Egipto en busca de la protección de sus gobernantes, en pago por la que él les brindó años atrás.

    Pero las cosas habían cambiado en el país del Nilo y los tres consejeros de Ptolomeo XIII decidieron que lo mejor era hacer desaparecer a Pompeyo para así congraciarse con el nuevo hombre fuerte de Roma: Julio César. Lo mataron apenas puso el pie en Egipto y allí mismo le cortaron la cabeza para ofrecérsela como presente a César, que ya estaba de camino a Alejandría en su ciega persecución a Pompeyo.

    Julio César no solo no se alegró cuando le presentaron el macabro tributo, sino que se enfureció con los hermanos gobernantes, afeándoles sus maneras y tratándolos de salvajes. Entonces tomó la decisión de arreglar la situación entre los hermanos discrepantes. A Roma no le convenía la inestabilidad de Egipto, puesto que era uno de sus activos económicos principales. Con esta idea ordenó enviar emisarios a buscar a Cleopatra para reunirlos a los tres y llegar a un acuerdo. Pero Ptolomeo desoyó esta orden y no convocó a su hermana.

    Cleopatra, que estaba informada de cuanto sucedía en palacio, se dispuso a viajar a Alejandría de incógnito para relatar a César la situación y buscar una vez más la protección de Roma. No se sabe a ciencia cierta si fue Julio César quien, desconfiando del rey-niño y sus perversos asesores, envió a sus soldados por ella, o si fue por propia iniciativa de la reina, pero aquí es donde pudo tener lugar el cinematográfico episodio de la alfombra del que tanto se ha hablado y escrito. El hecho cierto es que la joven reina se las ingenió para ser llevada a los aposentos de Julio César dentro de una alfombra enrollada, o quizás metida en un saco de ropa de cama. La impresión que causó en el veterano militar parece evidente, puesto que se dice que Cleopatra no salió de las habitaciones privadas de César hasta pasados tres días. La faraón se había convertido en la amante oficial de Julio César. Era un arreglo beneficioso para ambos: César ayudaría a Cleopatra a recuperar su trono usurpado y le ofrecería la protección de Roma, que de este modo se aseguraba seguir contando con la inmensa aportación económica de Egipto.

    No se logró el acuerdo apetecido entre los hermanos y estalló lo que se llamó la Guerra Alejandrina, que acabó con la victoria de las tropas de César y Cleopatra. Las batallas en el puerto propiciaron que en un momento dado César decidiera quemar sus naves para impedir el avance del enemigo, y lamentablemente el fuego se propagó dañando muy seriamente la famosa Biblioteca. El hermano de la reina, Ptolomeo XIII, pereció ahogado en uno de estos combates. Así, Cleopatra volvió al trono, aunque de nuevo hubo de casarse con su otro hermano, Ptolomeo XIV, de diez años. La usurpadora Arsínoe fue apresada y llevada a Roma para exhibirla como botín de guerra. Posteriormente fue desterrada, muriendo finalmente en Éfeso.

    Tras un viaje por el Nilo en la galera real, en el que Cleopatra mostró a su amante la grandeza de su país, César fue reclamado y tuvo que volver a Roma, dejando a la reina embarazada. En el año 47 a.C. Cleopatra dio a luz a su primer hijo, Cesarión, fruto de su relación con el romano.

    Un año después, la reina decidió viajar a Roma para legitimar la posición de su hijo, pero las leyes romanas eran muy claras a este respecto. César ya estaba casado con Calpurnia, y aunque se divorciase de ella, un matrimonio con Cleopatra no sería válido puesto que ella no era ciudadana romana. En cuanto a Cesarión, él lo reconoció, pero ahí acabó todo. Aun así ella estuvo una larga temporada en Roma, donde suscitó filias y fobias, quizás más críticas que alabanzas, sobre todo por parte de los mordaces escritores y políticos romanos.

    Finalmente, tras el asesinato de Julio César en el año 44 a.C., Cleopatra consideró que su lugar estaba en Alejandría y que su etapa romana había llegado a su fin. Ella y su hijo emprendieron la travesía hacia Alejandría poniendo distancia de por medio y evitando la guerra entre partidarios y detractores de César, que se extendió por toda la cuenca mediterránea. Llegados a Alejandría, Cleopatra se dedicó a reparar cuanto había quedado dañado por la Guerra Alejandrina, a embellecer su ciudad y a educar a su hijo tranquilamente.

    De nuevo surgieron rumores de que su hermana Arsínoe, desde su exilio, se estaba confabulando con su esposo-hermano para intentar de nuevo derrocarla del trono de Egipto. La muerte inesperada de su hermano-marido Ptolomeo XIV acabó con este supuesto complot. Hay autores que ven la mano de Cleopatra tras esta muerte, pero esto no está confirmado. La reina decidió asociar al trono a su hijo Cesarión para cumplir con la ley que obligaba a que el poder fuera ostentado por un varón. Parecía que las cosas se iban tranquilizando para nuestra reina, ya que un niño de cortísima edad no podía suponer amenaza alguna para ella

    En Roma el panorama no era tan claro. Tras muchas negociaciones se formó un segundo triunvirato formado por Octaviano (Octavio), Marco Antonio y Lépido. Octaviano sería quien permanecería en Roma, Lépido iría a defender y conquistar el norte de África y el militar Marco Antonio quedaba como gobernador de la parte oriental del imperio.

    En su posición de gobernador, Marco Antonio mandó llamar a Cleopatra desde Tarso para pedirle cuentas por su neutralidad en las guerras entre seguidores y enemigos de César. La reina se sintió ofendida y no le hizo caso a pesar de su insistencia, aunque finalmente accedió a acudir a la llamada de Marco Antonio. El militar, de enamoramiento fácil, cayó rendido ante el atractivo de la reina y el lujo de su nave y su séquito (se dice que incluso perfumaba las velas de su embarcación y que sus vajillas eran de oro puro). Ella tampoco se mostró indiferente ante el veterano militar e iniciaron una relación amorosa, que el tiempo demostraría pasional y tumultuosa.

    Estuvieron juntos en Alejandría durante un par de años, hasta que el romano debió regresar a Roma, donde se vio obligado a desposarse con Octavia Minor, la hermana de Octaviano, para sellar la paz entre los dos bandos. Cleopatra queda sola, embarazada y deprimida. En el año 40 a.C. Cleopatra da a luz a dos gemelos, niño y niña, a quienes llamó Cleopatra Selene y Alejandro Helios. ¿La habría olvidado Marco Antonio?

    Tres años duró la ausencia de Marco Antonio hasta que regresó a Oriente. No, él no la había olvidado, su matrimonio romano fue una mera cuestión política. Así, en cuanto regresó, volvió a llamar a Cleopatra, quien acudió inmediatamente a su lado con los dos niños. El amor volvió a florecer entre ellos. Además, el militar quería financiación para sus campañas militares. A cambio, la reina recibiría los territorios de Chipre, Libia y Líbano, Cilicia, la costa este de Turquía, parte de Creta y dos ciudades fenicias. Cleopatra no solo le aportaría fondos para sus campañas, sino que puso su ejército a disposición de su amante.

    La relación amorosa entre Marco Antonio y Cleopatra se estrechó y en el año 36 a.C., ella dio a a luz a un tercer hijo del militar, al que llamó Ptolomeo Filadelfo. Marco Antonio estaba decidido a casarse con ella, a pesar de lo que pensaran en Roma. Incluso se produce un hecho llamado las “Donaciones de Alejandría”, en las que Marco Antonio reparte los territorios orientales conquistados y por conquistar entre Cleopatra y sus hijos. Naturalmente, esto sienta muy mal en Roma, donde Octaviano, con el apoyo del Senado, declara la guerra a Marco Antonio y Cleopatra.

    A pesar de que desde Éfeso la pareja intenta formar un ejército para hacer frente a la ofensiva romana, finalmente el día 2 de septiembre del año 31 a.C. tiene lugar la decisiva batalla de Accio, donde Marco Antonio y Cleopatra son totalmente derrotados por la poderosa maquinaria de guerra romana. Marco Antonio se sume en una depresión de la que ya no saldría jamás.

    El día 1 de agosto del año 30 a.C. Octaviano toma formalmente Alejandría sin apenas resistencia. Ese mismo día sería el último de Marco Antonio, quien se quitó la vida al llegar a sus oídos noticias de que su amante se había suicidado. Las noticias no eran ciertas, y se dice que fue ella misma quien fingió su propia muerte para animar a su amante a tener una muerte digna.

    Tras el entierro de Marco Antonio, Cleopatra quedó confinada en el palacio bajo la vigilancia de Octaviano, con quien intentó negociar los territorios que Marco Antonio había legado a sus hijos sin conseguirlo. Ella sabía que el futuro emperador soñaba con llevarla a Roma cargada de cadenas para exhibirla en un triunfo, y no estaba dispuesta a permitirlo. Tras estas reuniones infructuosas, Cleopatra engañó a Octaviano, que la quería viva, diciéndole que iba a hacer una ofrenda a Marco Antonio. Con esta excusa, se encerró con sus dos doncellas en su mausoleo y se suicidó el día 10 de agosto del año 30 a.C. Mucho se ha hablado sobre la muerte de Cleopatra, supuestamente causada por una serpiente. Esto es difícil de constatar, puesto que murieron las tres mujeres que había en el interior del mausoleo. Más bien pudo ser que ella y sus doncellas tomaran alguna sustancia venenosa, en las que Cleopatra era muy experta. Solo tenía 39 años.

    El día 31 de agosto del año 30 Roma se anexionó Egipto, no como país amigo y aliado como había sido hasta entonces, sino como una provincia más del imperio.

    DESPUÉS DE CLEOPATRA

    Tras estos acontecimientos, Cesarión, ya con 17 años, huyó hasta el Mar Rojo. Para el nuevo dueño de Egipto, el muchacho resultaba un fastidio. Apresarlo y llevarlo a Roma para exhibirlo en triunfo no le parecía una buena idea. Además de ser primo suyo, era el hijo del Divino César. Los romanos no lo verían con buenos ojos. Octaviano atajó el problema ordenando matarlo, probablemente después de someterlo a torturas.

    El resto de la descendencia de Cleopatra y Antonio no representaba peligro alguno para Roma y Octaviano los dejó al cuidado de su siempre dispuesta hermanastra Octavia Minor, viuda de Antonio. Los gemelos Alejandro Helios y Cleopatra Selene, de diez años, y Ptolomeo Filadelfo, de seis, vivieron en un ambiente confortable, compartiendo hogar con las hijas que su padre tuvo con ella. Un año después de la muerte de su madre, Octaviano los hizo desfilar en su triunfo. A partir de este momento, el rastro de los hijos varones de Antonio y Cleopatra se pierde.

    Años más tarde, el ya emperador Octaviano casó a Cleopatra Selene con Juba II de Mauritania. El joven también había sido capturado cuando tenía cinco años y se había educado en Roma. Marido y mujer habían tenido parecida educación y habían sufrido humillaciones similares. Octaviano los envió a Mauritania. Allí, la hija de Cleopatra trató de conservar el legado de su madre. Siguiendo la tradición, llamó a su hijo Ptolomeo, y se asoció a la diosa Isis. El único nieto conocido de Cleopatra sucedió a su padre, Juba II, en el año 23 a.C. Años después, Ptolomeo de Mauritania fue a Roma invitado por Calígula y recibido con grandes honores. Ambos descendían de César y eran primos lejanos. No obstante, Calígula, cuyas veleidades son sobradamente conocidas, ordenó matarlo. Y aquí terminó la historia de los descendientes de la gran Cleopatra.

    Por su parte, Octaviano trató obsesivamente de borrar las huellas de Cleopatra y Antonio. Para ello, declaró nefasto el día 14 de enero, día del nacimiento del general romano, y prohibió la combinación de los nombres Marco y Antonio. Nadie en Roma volvería a llamarse Marco Antonio. Todo valía para borrar la memoria del general de la faz de la tierra. Por supuesto, cuando en alguna conversación Octaviano se refería a la batalla de Accio, jamás pronunciaba los nombres de sus oponentes. El círculo más cercano a Cleopatra y Antonio también fue purgado.

    Además, Octaviano, como era de esperar, se apropió de los inmensos tesoros de los ptolomeos. Tal inyección de liquidez aportó aire a las menguadas finanzas romanas. Devolvió a sus lugares de origen las estatuas y obras de arte que Cleopatra y Antonio habían traído de otros países a modo de botín de guerra o de “regalo” de sus dirigentes. Aunque muchas de ellas acabaron en Roma.

    Se sabe que un representante de los sacerdotes egipcios ofreció a Octaviano 20.000 talentos para que se permitiera a los egipcios conservar las estatuas de Cleopatra. El romano aceptó gustoso, en parte por el sustancioso importe del negocio y en parte para quitarse preocupaciones. Ya sabemos que Cleopatra gustaba de hacerse representar como Isis, y en muchas de sus efigies no quedaba claro si la figura representada era la reina o la diosa. Naturalmente, no podía ir contra la imagen de una divinidad, cuyo culto, además, estaba muy extendido por todo el Mediterráneo. La veneración a la figura de Cleopatra continuó durante muchos años en Alejandría, e igualmente se sucedieron conmemoraciones y procesiones en las que las mujeres rasgaban sus vestidos en señal de duelo y los habitantes de la ciudad recordaban a su adorada reina que tan valientemente se opuso a la invasión romana.

    En honor a la verdad, Octaviano no destrozó ni vandalizó la ciudad, más bien al contrario, 17 años después de la muerte de la reina, se concluyó el Cesareum, el inmenso complejo templario que Cleopatra había empezado a construir en honor a Julio César. Octaviano fue uno de los pocos emperadores romanos que no pretendió imitar a Alejandro Magno, aunque tampoco demostró gran interés por la cultura egipcia ni por los anteriores ptolomeos muertos. Tan solo le interesó Alejandro, cuyo cuerpo sacó de su sarcófago para ponerlo en otro de cristal en un lugar donde la gente pudiera visitarlo.

    Quizás el hecho histórico más importante tras la muerte de Cleopatra fue el opulento triunfo de tres días que celebró Octaviano. Naturalmente, el suicidio de Cleopatra había arruinado su gran momento, que hubiera sido exponerla cautiva ante el pueblo. Por este motivo, Octaviano mandó hacer una efigie de la reina a tamaño natural, con una serpiente mordiéndole el pecho. Los tres hijos de la soberana desfilaron junto a esta imagen. El inmenso tesoro de Egipto, cargado en carros, causó sensación entre los romanos, que jamás habían visto tal cantidad de oro, plata, joyas, cascos, corazas, armas, muebles, vajillas y obras de arte. Por supuesto, no hubo la menor mención para Antonio.

    No se atrevió tampoco a tocar la imagen de Cleopatra como Venus Genétrix que hizo erigir Julio César, y que seguía en su Foro en Roma. Era lo menos que podía hacer por alguien que tanto beneficio económico le había proporcionado. Así, Cleopatra fue la gran vencida, pero también la gran admirada en esta ciudad extranjera.

    La influencia de Cleopatra se tradujo en una verdadera explosión de la egiptomanía. La arquitectura y el arte egipcios se hicieron presentes en edificios, elementos decorativos, e incluso en vestidos y peinados. Comenzaron a aparecer obeliscos, hojas de acanto, esfinges, cobras, jeroglíficos y flores de loto por todas partes. Todos los patricios querían poner motivos egipcios en sus palacios y villas. Se puede decir que la famosa reina puso de moda Egipto en aquel mundo occidental que se abría paso.

    ¿Se podría hablar de la muerte de Cleopatra como un hito en la historia? Resulta notorio que a partir de ese momento Occidente se orientalizó. Los emperadores romanos empezaron a considerarse dioses. Se hicieron representar como Serapis o como Dioniso, lo que tanto se criticó a Antonio. El propio Octaviano se autodenominó César Augusto y sería recordado tanto por sus conquistas, Hispania entre ellas, como por su actividad constructora por todo el imperio. Quedó tan impresionado por el fastuoso mausoleo de Cleopatra, que mandó construir uno similar en Roma para él.

    No obstante, el legado de Cleopatra fue mucho más allá. La primera y más importante consecuencia de la leyenda creada en torno a su vida y su muerte fue el sorprendente resurgir del papel de la mujer en la sociedad romana. Las mujeres de clase alta comenzaron a influir decisivamente en la vida pública romana, y a desempeñar tareas de Estado como consejeras de sus maridos, a relacionarse con embajadores de otros países, o incluso a gestionar ellas mismas sus propios patrimonios al margen de sus padres o esposos. Entre las clases más populares, también fue calando este atisbo de independencia femenina, y muchas romanas comenzaron a emprender oficios que hasta entonces les habían estado vedados. Fue tal la influencia que ejerció esta gran reina, que sirvió de ejemplo a muchas otras mujeres que, mirándose en su espejo, decidieron que no eran menos que los varones. Si Cleopatra había conseguido estar a la misma altura que los hombres, ¿por qué ellas tenían de conformarse con estar en segundo plano?

    Existen pocas fuentes directas y conocemos la vida de Cleopatra a partir de historiadores y filósofos clásicos, en su mayor parte críticos con la gran faraón, tanto por motivaciones políticas como culturales, aunque en sus obras siempre se percibe cierta admiración implícita. Casi todos la tildaban de seductora, lasciva o embaucadora, si bien todas estas apreciaciones tienen un denominador común: se negaban a aceptar que una mujer hubiera ejercido su poder sobre dos de los personajes más importantes del momento, Julio César y Marco Antonio, más por su inteligencia y capacidad que por su belleza física. Para su mentalidad, la única manera de salvaguardar el honor de un hombre era hacer ver que había caído en las redes de una mujer, dando por hecho que ella usaba sus armas femeninas para atrapar y dominar al varón, quedando el hombre como la pobre víctima indefensa que caía bajo sus encantos. Eso se perdonaba y se toleraba. Pero admitir que una mujer podía ser más capaz que un hombre no formaba parte de los esquemas mentales de la época. Una mujer resultaba menos peligrosa si se la consideraba extremadamente atractiva en vez de extremadamente inteligente. “Un hombre que enseña a una mujer a escribir debería reconocer que está suministrando veneno a una serpiente”, aseguraba Menandro, comediógrafo griego del siglo III a.C. Esa era la idea que se tenía de las mujeres en la antigua Grecia y que pervivió en Roma. La muerte de Cleopatra coincidió con el nacimiento de la literatura latina, y su influjo inspiró a muchos cronistas a crear el mito alrededor de su figura, que se convertiría en la “reina ramera”, o “una mujer de sexualidad insaciable”. Esta caracterización perduró en el tiempo e incluso, muchos siglos después, Dante la llamaría “pecadora carnal” y Bocaccio, “la puta de los reyes orientales”.

    No obstante, a pesar de estas críticas, a veces tremendamente ofensivas en el terreno personal, todas las fuentes coinciden en admitir que fue una mujer sobresaliente, que gobernó su país durante 20 años sin guerras ni invasiones, con una economía más que saneada, y que siempre contó con el favor y la lealtad de su pueblo. Esto era mucho más de lo que habitualmente consiguieron los hombres que gobernaron en los países de su entorno.

    En cambio, Marco Antonio no sale tan bien parado en las crónicas de la época. Los clásicos se ceban con él y todos lo consideran un militar indigno que rehuyó el combate para refugiarse bajo las faldas de su amante. Quizás, viendo la historia desde nuestra actual perspectiva, no seríamos tan severos con alguien que, indudablemente merece un lugar en la historia, y no solo por haber amado a Cleopatra.

    Sin lugar a dudas, la historia y, sobre todo, la leyenda de Cleopatra no acabó el día 10 de agosto del año 31 a.C., sino que sigue viva más de 20 siglos después en la literatura, el teatro, la música, e incluso el cine. Todos los campos del arte se han encargado de que la figura de Cleopatra siga resultando fascinante, si bien la imagen que se ha dado de ella es tan errónea como exageradas fueron las apreciaciones de los escritores clásicos. El nombre de Cleopatra quedará para siempre escrito en letras de oro en la larga lista de mujeres valientes y decididas que, a lo largo de la historia, dejaron su huella imborrable.

    Para los antiguos egipcios, era muy importante que se conservara el nombre de una persona, ya que, según sus creencias, solo alcanzarían la inmortalidad si este se repetía. El nombre de Cleopatra, para alabarla o para denostarla, como mujer fascinante o como perversa, como gran gobernante o como simple reina caprichosa, como paradigma o como aberración, se ha repetido tantas y tantas veces a través de los siglos, que no cabe duda de que ya es inmortal.

    ASHTON, S. A. 2008: Cleopatra and Egypt. Blackwell Publishing. Malden-Oxford- Carlton.

    CARY, E. 1955: Dio’s Roman History. Vol. VI. Harvard University Press. Cambridge (Mass.)

    CID LÓPEZ, R. Mª. 2000: “Cleopatra: mitos literarios e historiográficos en torno a una reina”. Studia Historica. Histora Antigua. 18: 119-141.

    FLAMARION, E. 1998: Cleopatra: El mito y la realidad. B.S.A. Barcelona. GARRIDO GONZÁLEZ, E. 2004: “Cleopatra, reina de Egipto y heroína de ensueño”. Mujeres de la Antigüedad. Alianza Editorial.

    GODDIO, F. (ed.) 2008: Tesoros Sumergidos de Egipto. Catálogo de la exposición. HAWASS, Z. y GODDIO, F. 2010: Cleopatra: The Search for the Last Queen of Egypt. National Geographic, Washington.

    HILLARD, T. W. 2002: “The Nile Cruise of Cleopatra and Caesar”. The Classical Quaterly, 52, 2: 549-554

    JONES, P. J. 2006: Cleopatra. A Sourcebook. University of Oklahoma Press. MOSTERÍN, J. 2007: Helenismo. Historia del pensamiento. Alianza Editorial, Madrid.

    PUJOL, R. 2019: Cleopatra. RBA Colección Grandes Mujeres

    PLUTARCO, 2014: Vidas Paralelas, Vol VI, Alejandro y César. Clásica Gredos nº363. Madrid

    PLUTARCO, 2007 Vidas Paralelas, Vol. VII, Antonio. Alianza Editorial. Madrid SCHÄFER, C. 2007: Cleopatra. Herder. Barcelona.

    SCHIFF, S. 2011: Cleopatra. Destino. Barcelona.

    STROOTMAN, R. 2010: “Queen of Kings: Cleopatra VII and the Donations of Alexandria”.

    VANOYEKE, V. 2000: Los Ptolomeos: Últimos faraones de Egipto. Alderabán. Madrid.

    Novelas:

    McCULLOUGH, Colleen. El caballo del César. Barcelona: Planeta. McCULLOUGH, Colleen. Antonio y Cleopatra. Barcelona: Planeta.

    GEORGE, Margaret. Memorias de Cleopatra. Barcelona: Ediciones B, 1997.

    MOIX, Terenci. No digas que fue un sueño. Barcelona: Planeta.

    MOIX, Terenci. El sueño de Alejandría. Barcelona: Planeta.

    VANDENBERG, Philipp. César y Cleopatra. Barcelona: Ediciones B.