Mes: Marzo 2020

  • Tolkien el Medievalista

    Tolkien el Medievalista

    John Ronald Ruel Tolkien es mundialmente conocido como el padre de la fantasía moderna. Autor de una epopeya, comparable con La Iliada, La Odisea o La Divina Comedia, El Señor de los Anillos es la obra más importante escrita en el siglo XX. Fueron varias las encuestas que para el cambio de siglo consideraron a Tolkien el autor del Siglo e incluso la encuesta de The Times lo consideró el sexto mejor autor de toda la Historia de Inglaterra. Grande por donde se lo mire. Pero es fundamental entender que la genialidad de Tolkien reside en sus amplios conocimientos. Es cierto que se trataba de un autor de impresionante imaginación, pero la imaginación per se no lleva a la Creatividad. La creatividad, eso que permite subcrear (usando el término Tolkiano) desde lo antes creado por Dios de la nada, es una actividad que necesita poder conectar informaciones antes inconexas. Pero para poder hacer esta acción es necesario que haya informaciones anteriores, contenido. Es por esto que la gente más creativa suele ser además, gente muy culta. Tolkien tuvo una formación privilegiada y aprovechó cada nuevo aprendizaje para conectar sus creaciones.

    Tolkien nació en Sudáfrica el 3 de enero de 1892. Sus padre, Arthur Tolkien, trabajaba para el Bank of England. La familia, que ya contaba con dos niños ( John Ronald Ruel y Hilary Arthur ) se trasladó a Inglaterra. Su madre , Mabel, viajó con los niños en 1895, el padre los seguiría después. Pero el encuentro nunca tuvo lugar, Arthur murió de una fiebre reumática en 1896. Los niños quedaron a cargo de su madre al alero de la familia materna. 

    Tolkien era un alumnos muy aventajado y curioso. Aprendió de su madre el amor por la naturaleza, amor que se reflejará en toda su obra. Desde muy pequeño se fascinó por los idiomas. Cuenta él  que su madre le fomentaba la lectura y que el dejaba leer lo que él quisiera. Comenzó a leer a muy temprana edad y siempre él contó que los libros que lo marcaron fueron los cuentos de George MacDonald, especialmente The Princess and the Goblin. Leyó las series de colección de Andrew Lang, editor que compiló los cuentos de hadas ya recopilados desde el siglo XIX y las historias provenientes de las leyendas medievales recuperadas también ese mismo siglo. Se alimentó de fantasía

    En 1900 su madre se convierte al catolicismo, lo que hace que la familia materna le de la espalda. Vivieron complicaciones financieras y en 1904 a causa de complicaciones de diabetes su madre muere, quedando los niños a cargo del Padre Francis Morgan, sacerdote oratoriano de Birmingham.  El padre Morgan se preocupó del sustento y la educación de los jóvenes. Siempre le fomentó el estudio y la cultura. Se admiró del interés del joven por los cuentos de hadas. Fomentó en Tolkien la búsqueda por el saber. 

    En 1908 se realizó en Londres una exposición del artista Sir Edgard Burne Jones, romántico de inspiración medievalista, ligado a los prerrafaelitas y al movimiento artístico Art and Craft, liderado por William Morris. Tolkien quedó maravillado con la exposición plástica del autor y con el motivo medieval. 

    En 1911 junto a tres amigos formaría lo que sería su primer grupo intelectual, el T.C. B.S ( Tea Club and Barrovian Society) se juntaban  tomar te en un local llamado Barrow. Todos los integrantes del grupo, menos Tolkien morirían en la Primera Guerra Mundial

    Entrará a la Universidad de Oxford a estudiar Literatura inglesa y luego se cambiará  a Lenguas clásica y Filología. El amor por los idiomas marcaba su vida. Se graduará con honores del Exeter Collage de la Universidad de Oxford en 1915 y luego, en 1916 se casará con Edith Bratt, tres años mayor que él, a quien había conocido años antes y de quien se había alejado , por consejo del Padre Francis, hasta terminar su carrera.  La pareja permanecerá poco tiempo junta, ya que Tolkien será enrolado para pelear en al Primera Guerra Mundial como teniente segundo del Batallón de fusileros de Lancastershire en la Batalla del Somme.  Sufrirá fiebre de la trinchera por lo que será retirado del campo de batalla. En su enfermedad comenzará a escribir parte del Sillmarillion. 

    Tras la Guerra comenzará a trabajar como asistente en el Oxford English Dictionary. Su labor era indagar en el origen de las palabras con w, lo que lo llevará a penetrar el  alto alemán, el aletean medio y hasta en el nórdico antiguo. En 1920 será llamado como profesor de lengua inglesa de la Universidad de Leeds. Es en este período cuando comenzará a indagar en textos medievales para traducirlos a versiones inglesas modernas. Su primer trabajo será la obra anónima de la “ Aliterative Revival” Sir Gawain y el Caballero Verde escrita en inglés medio en el siglo XIV. El mundo medieval era una de sus fascinaciones desde pequeño, esta era una oportunidad de penetrar en él con amplio conocimiento. 

    En 1925 regresa a la Universidad de Oxford como profesor de Anglosajón del Pembroke Collage. Su labor era enseñar la lengua Anglosajona pura, la lengua de la isla antes de la conquista normanda en el 1066. Enseñaba los textos anglosajones y  se hizo especialistas en ellos. Conocía  ala perfección el Beowulf, obra magna del mundo anglosajón. Sus referencias al libro en sus conferencias de 1936, Beowulf: los monstruos y los críticos tendrán una influencia fundamental en los futuros estudios sobre el poema. Luego pasará el poema a inglés moderno y es esta traducción la que se maneja hasta el día de hoy. 

    Manejaba a la perfección la filología griega , el Anglosajón y el nórdico antiguo. Fue profesor de esta lengua antes de ocupar la cátedra de Anglosajón. Se empapó de primera fuente de las creencias celtas y germanas. Se apasionó tanto con el tema que formó su segundo grupo intelectual, Los Coalbitters, los cuales se juntaban  leer sagas nórdicas (vikingas) en nórdico antiguo. Es en este período cuando conoce a C.S. Lewis, quien será su gran amigo intelectual, quien le solicita poder asistir a las lecturas de las sagas ya que sonaba tan bien.

    Conocía las creencias, los mitos nórdicos, celtas y sajones a la perfección y este conocimiento le permiten crear vínculos. Conexiones que le permitirán subcrear una realidad funcional tan real como la nuestra. La Tierra Medie tiene presente, pasado y futuro, geografía, idiomas, funciona tal y cual como lo hace nuestro mundo. Es un mundo coherente y creíble. El encanto es completo. Tolkien vuelca esta acumulación de conocimientos dedicados del ser medieval occidental en su obra magna. Compila sus conocimientos creando algo nuevo. Toma elementos de la mitología germana, usa los nombres y los deriva etimológicamente en nuevas palabras. Crea idiomas para seres diversos que representan el total de la humanidad. 

    Sus historias están vinculadas y conversan entre si. Su gran mitología plasmada en el Sillmarillion toma elementos del génesis y de la mitología nórdica, elementos y arquetipos conocidos para el intelecto occidental, lo que hace que su mundo sea nuevo, diferente, pero a la vez familiar. 

    Tolkien amó la Edad Media, vio en ella un momento de occidente pleno y coherente. El era un católico de misa diaria y este mundo ordenado jerárquicamente hacía en él amplio sentido. Dios era la primero, luego el hombre y finalmente el mundo. Dios es lo primero, lo que estaba primero, antes del tiempo. Comienza su creación mezclando su creencia desde el génesis con su pasión , lo germano. La principio estaba, Él el único , Eru, llamado Illuvatar. El creará de la nada y hará nacer de su pensamiento a los Ainurs y junto con ellos a través de una música creadora le dará forma al Arda, la tierra. La visión cristiana está plasmada en toda su obra. Dios crea de la nada, nosotros estamos llamados a  ser subcreadores creamos desde lo ya creado usando nuestra chispa divina , la libertad. Esta es la visión que existía en la Edad Media y es la visión de mundo que él dará a toda su obra. Dios está siempre presente en todas sus obras, aunque no sea mencionado. 

    Tolkien usa su acumulación de conocimientos, las vincula con sus creencias profundas y se embarca en su gran aventura, lograr escribir una mitología para Inglaterra. El Rey Arturo eran textos compilados tanto en Inglaterra como en Francia. El señor de los Anillos es una Oda a la libertad vista como una lucha interior y un camino de crecimiento enmarcada en la Inglaterra original antes de la conquista, la Inglaterra sajona. Es un canto a la humildad una obra que ensalza a los humildes, los hobbits, que no son más que los ingleses rurales que aman a su patria. Une su conocimiento del mundo medieval, con su experiencias vivenciales reales y el resultado es una obre que es un imperdible para cualquier persona que ame la verdad y la belleza. 

  • Sir John Tenniel

    Sir John Tenniel

    Una Maravilla observadora
    de su País y su tiempo

    Conocido como el ilustrador de Alicia en el país de las maravillas de su primera edición de 1865, fue el ilustrador jefe del Punch el diario satírico político más importante de Inglaterra Victoriana. Gran observador de su tiempo, el sólo ver sus dibujos nos permite entender mucho más de su tiempo que leyendo un centenar de libros. 

    Este 2014 se cumplen los 100 años de la muerte de Sir John Tenniel uno de los más célebres ilustradores victorianos. Conocido mundialmente como el primer ilustrador de Alicia en el país de las Maravillas de Lewis Carroll, Tenniel quedó inmortalizado en las mentes occidentales y es aún objeto de culto y colección. Su visión de Alicia en un vestido celeste con delantal blanco quedó inmortalizada por Disney y renovada por Tim Burton en su película sobre las obras de Carroll. Pero John Tenniel refleja toda la época victoriana, no sólo desde el auge editorial de la segunda mitad del siglo XIX, sino que  en su presencia permanente en los periódicos como ilustrador de humor gráfico y sátira política. 

    El siglo XIX es un siglo fascinante. Es en ese período donde se inventa el mundo moderno tal como lo conocemos. El mundo cambió de modo radical en muy poco tiempo. La Revolución Industrial creó una nueva concepción, que en un plazo de muy poco tiempo se impuso y creó nuevas realidades. La aplicación de la máquina de vapor a la producción hizo que se lograra producir cantidades inimaginables, mucho más allá de las necesidades, con lo que se instauró la sociedad de consumo. Lo que antes era visto como un lujo, ahora era una necesidad. La gente comenzó a moverse y a demandar cada vez más cosas. Con la invención del telégrafo las noticias  comenzaron a ser frescas y las mejoras en las máquinas de impresión permitieron desarrollar y masificar un nuevo producto que rápidamente se impuso, el periódico. Es la época de oro de los diarios y publicaciones que irá de la mano con el auge de los ilustradores. En una época pre fotografía los ilustradores serán de suma importancia ya que apoyarán a las publicaciones de texto con imágenes de la realidad que se expresa. Toda Europa se llenará de los llamados periódicos ilustrados en los que los dibujantes tendrán un lugar primordial y serán completas celebridades. En una época de creación de la llamada Opinión Pública, las caricaturas políticas serán elementos centrales de las conversaciones de los salones y los grupos de reunión. The Punch será el gran periódico satírico de la época y John Tenniel  uno de sus principales colaboradores.  Del mismo modo Tenniel será amigo de Charles Dickens y pertenecerá al grupo amateur de teatro del actor. Será hecho caballero por la reina Victoria en 1893 por sus méritos. 

    El Caricaturista político

    Nace en Bayswater, oeste de Londres en 1820. Como muchos victorianos antes de la ley de instrucción primaria que obliga a todos a ir al colegio,  tendrá autoeducación. Más tarde ingresará a la Royal Academy y a la Sociedad de Arte de la calle Clipstone pero será conocido como ilustrador y caricaturista. Ya en 1850 exhibe cuadros en  la Academia de Liverpool en el que destaca un cuadro basado en la gran conspiración que quiso volar el parlamento.  Uno de los murales del  actual Parlamento sobre Santa Cecilia es de él. Pero rápidamente se impuso su capacidad humorística que muy pronto lo convirtió en uno de los ilustradores favoritos de los periódicos. Llegará a ser el caricaturista jefe de The Punch sobresaliendo por su capacidad irónica y satírica.  Sus caricaturas registran la política victoriana en toda su amplitud. Sus dibujos recorrerán los principales acontecimientos políticos de la segunda mitad del siglo XIX.  Entre las caricaturas inolvidables de Tenniel están las realizadas tras el llamado Motin de los cepayos en la India. El ejército británico de la India se rebeló contra las autoridades británicas al obligárseles a usar unos cartuchos engrasados con grasa de cerdo, lo que para ellos representaba una ofensa religiosa. Rápidamente se generará un movimiento de descontento por la ocupación británica y la apropiación de territorios por parte de éstos, lo que culminará en ataques desmedidos de los llamados cepayos contra la población británica que culminará en asesinato de blancos, incluyendo mujeres y niños. La opinión pública quedará horrorizada y la reacción y venganza inglesa no se hará esperar. Este evento terminará con el gobierno político de la India que estaba en manos de la Compañía de las Indias Orientales y se creará el gobierno de Raj. Tenniel mostrará en sus imágenes la Reacción de “Britania” sobre el tigre ( la India) como algo justo y merecido. 

    Del mismo modo en relación a la Guerra de Crimea, la cual fue una vergüenza para Inglaterra, ya que dejó en claro que el “León” podía ser vencido. La guerra de Crimea pretende probar los poderes del Imperio Ruso, Francia, el Imperio Turco e Inglaterra respectivamente. Se dice que tiene relación con la custodia de los Santos lugares de parte de Francia, pero la realidad es muy diferente. Los intereses del Imperio ruso por la salida al mediterraneo le hicieron probar fuerzas y ver si Inglaterra sería realmente una piedra de tope. Inglaterra estaba segura de su potencial económico y se creía invensible. Pero esta guerra, que será la primera Guerra fotografiada de la historia, será una derrota vergonzosa, ampliamente cubierta por la prensa, lo que golpeará al gobierno de la reina Victoria. John Tenniel realizará geniales caricaturas en las que mostrará al oso, Rusia triunfante sobre el pavo ( Turquía), el León (Inglaterra).

    Muchos serán los temas contingentes tocados por John Tenniel desde el Punch. Desde ya el temor británico a la Reform Bill. Una serie de leyes que ampliarían en el tiempo el electorado y permitiría una mayor participación.  Es el terror al “pueblo”, los ingleses odian las revoluciones, las consideran algo muy “ francés” y la participación del “ pueblo” en una mayor proporción les asustaba enormemente. Pero la reforma no condujo a la revolución pero si facilitó una serie de reformas que permitieron descomprimir las presiones sociales de la segunda mitad del siglo XIX.  La revolución industrial había traído muchos cambios favorables, pero también trajo consecuencias indeseadas, como la llamada “ cuestión Social”. Marx y Engels escribieron el “Manifiesto Comunista” pensando en la revolución en Inglaterra. Para 1848, año del manifiesto, el movimiento Cartista parecía ser la puerta al sueño marxista, pero no fue así. El odio a la revoluciones llevó a legislar y descomprimir las presiones sociales. En 1847 el parlamanto aprobó la famosa “ ten hours Bill” con la cual se redujo por ley la jornada laboral, con lo que el movimiento cartista perdió toda la fuerza. Marx y Engels recorrerían entonces el continente esperando su ansiada revolución que nunca verían llegar.

    Del mismo modo  Tnniel tocará la gran rivalidad entre los dos más famosos primeros ministros de la reina Victoria, William Gladstone ( wigh) y Benjamin Disraeli ( tory). La rivalidad entre ambos, no era solo partidaria, sino que personal. Mientras Gladstone era fruto de la meritocrácia y había realizado toda la perfecta carrera política esperada y debía por sus buenas labores ser amado por la reina; Disraeli escribía novelas y amaba el teatro, no era aplicado en las finanzas personales, pero la reina confiaba en él y lo quería y admiraba.  El odio los hacía ver como agua y aceite y además en la segunda mitad del siglo XIX se iban turnando la silla de primer ministro. Esta rivalidad era caldo perfecto para la sátira política. Se los denominaba el León y el Unicornio, mostrándolos como las dos caras del escudo inglés. Tenniel no solo los caricaturiza y se ríe profundamente de esta enemistad, sino que los sitúa incluso en el mundo de Wonderland cuando el León y el Unicornio están en la corte de la reina de corazones, quien no es más que la mismísima Victoria Regina.

    Disraeli fue quien enfatizó la idea del colonialismo al constatar en la segunda mitad del siglo XIX que Inglaterra estaba perdiendo ventaja en lo industrial, por tanto enfatizar en la idea le Imperio británico los hacía verse poderosos aún. El decía que Inglaterra era una potencia asiática y tras la unificación de Alemania en 1871 como Imperio, no quiso que Victoria se viese menos siendo sólo reina y la hizo coronar Emperatriz de la India.  Así mismo se encargó de lograr el dominio sobre el canal de Suez y no escatimó en recibir los aportes en dinero de Rothschield y asegurarse las llaves del paso hacia la India. Todas estas imágenes fueron caricaturizadas por Tenniel en forma magistral y las caricaturas  muestran la realidad sin máscaras.  Gladstone en sus últimos gobiernos intentará dar solución al tema irlandés que amenazaba la paz inglesa, cosa que le será muy compleja y le costará el cargo. Tenniel otra vez en forma genial lo mostrará  en toda su verdad, intentar tomar el toro por las astas suele terminar con el torero corneado. 

    Alicia y la fama

    A pesar de ser uno de los ilustradores más importantes durante la época victoriana, hoy se le recuerda por ser el primer ilustrador de la obra de Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas.  Para este trabajo Tenniel desarrollo 92 ilustraciones para la edición de 1865 de Alicia en el país de las maravillas y  para la edición de 1871 de Alicia a través del Espejo de Carroll.  Estas ilustraciones son tal vez  las más famosas ilustraciones de libros del mundo, para él fueron tan importantes que dice no haber podido ilustrar nada más.

    Lewis Carroll  se llamaba en verdad Charles Lutwidge Dodgson y era un matemático y fotógrafo victoriano. Fue una casualidad que escribiese Alicia en el país de las Maravillas. Había llegado al Christ Church college de la Universidad de Oxford un nuevo decano de apellido Liddell, quien tenía tres hijas, Alicia, Edith y  Lorina. Tras un día de campo con varias personas y las niñas, Dogson contó una historia oral de aventuras usando el nombre de Alicia. Tras una tarde entretenida de pic nic, la niña le pidió que lo escribiese. Así surgió el manuscrito de lo que él llamo “ Las Aventuras Subterráneas de Alicia”. No era su intención publicarlo, pero el libro era muy bien acogido por quienes lo leían y entonces tres años después visitó a un amigo editor quien aceptó la obra , pero sugirió cambiar el nombre por “ Alicia en el país de las Maravillas”.  Las habilidades de ilustración de Dodgson no eran buenas, por lo que siendo un admirador del Punch solicitó a John Tenniel que ilustrara su obra.  Tenniel aparte de las caricaturas políticas había ilustrado varios libros de ficción.  Undine en 1846, las fábulas de Esopo en 1848, las obras de Edgard Alan Poe en 1857, las mil y una noche en 1863, y algunas obras de Charles Dickens,  entre otras. 

    La imaginación de Lewis Carroll creará un mundo sin lógica matemática, pero será la imaginación de John Tenniel quien le dará una estética a este mundo inigualable.  En un momento del auge editorial y la consideración de nuevos mercados, el infantil; las publicaciones ilustradas eran la tónica. Los niños comenzarán a ser vistos como un mercado, la nueva sociedad de consumo apunta a ellos. El siglo XVII consideraba a los niños seres imperfectos, con su capacidad racional aún no desarrollada, por tanto inferiores. Descartes y el racionalismo, no mira  a los niños, aún no merecen ser vistos. Es el romanticismo el que considera que los niños son puros en el inicio, la sociedad los corromperá después. Es tal vez “el Emilio” de Jean Jacques Rousseau el que  está muy en sitonía con  su otro libro “el Contrato Social” plantea la bondad inicial plasmada en los niños, que luego la sociedad hará perder y que el Contrato social y el volver a la igualdad hará retornar. Los niños comienzan a ser vistos como puros y buenos y por tanto valorados de un modo diferente. Pero esta infancia valorada es el siglo XIX muy precaria. En un mundo sin antibióticos, los niños morían en forma abundante. Si a esto le sumamos la sociedad de consumo y la tendencia masiva a la educación, el resultado es cada vez más publicaciones para niños. La competencia por las publicaciones hizo que el mercado de los libros se fuese sofisticando y para cuando Lewis Carroll publica su Alicia, los estándares están impuestos. El piensa en el mejor ilustrador que conoce, John Tenniel para que visualice lo que él propone en este mundo de caos. La historia es particularmente genial, pero las ilustraciones son memorables a un nivel que nunca nadie más se liberará de ellas. Tras las edición inicial con ilustraciones en blanco y negro, Tenniel abordará una nueva con ilustraciones coloreadas. Tras él otros ilustradores grandes de fines del siglo XIX intentarán con la historia de Carroll. Entre estos destacan Arthur Rackham, Charles Folkard y Furnis. Todos ellos mantendrán la línea imaginativa de Tenniel. Es él quien abre el camino a las maravillas y visualiza por vez primera lo que Lewis Carroll pretende mostrar en sus escritos. 

    Tenniel merece ser recordado y entendido como una gran observador de su tiempo. Tal vez desde las caricaturas uno recién comienza a comprender la realidad inglesa decimonónica. 

  • Santo Grial

    Santo Grial

    Cuando pensamos en el Santo Grial nos imaginamos la copa que Crsito usó en la última Cena que por una razón misteriosa parece haber llegado a Inglaterra , ya que son los caballeros del rey Arturo quienes salen en su búsqueda.

    ¿Pero, pudo la copa que Cristo usó en la última Cena llegar a Inglaterra? Frente a esta pregunta pareciera ser que son muy pocas las posibilidades y por tanto la idea de “Leyenda” ficción crece en nuestra mente. La verdad es que la historia es una invención literaria, como la mayoría de los ciclos legendarios medievales que se basa en fuentes de origen paganas y que no es meas que el proceso de cristianización el que termina por convertir un elemento pagano ancestral en una reliquia cristianísima de incalculable valor, como es el Santo Grial.

    Sabemos que el Rey Arturo tiene una base histórica en un personaje que existió en el siglo VI y que no fue más que un líder briton, celta que se enfrentó a los Sajones y que logró ponerlos a raya por una generación. ¿Pero tiene la historia del grial una idea historia inicial también? La verdad es que la respuesta es un tanto confusa. Si, hay elementos del pasado Celta que pueden relacionarse con la idea del grial, pero ninguno es el Santo Grial. Es Chretien de Troyes en el silo XII el primer autor en mencionar literariamente al Grial. De hecho en su Perceval, o Cuento del Grial, él  habla de Un grial, lo que supone que se trata de un elemento común. Un elemento del cual hay otros de su especie. Chretien es quien marca la base de las historia que se repetirá en los relatos posteriores. El nos cuenta la historia de Perceval quien es un joven galés quien ha sido criado por su madre en el bosque ignorante de las armas. No nos podemos olvidar que el autor escribe en pleno siglo XII, momento en el cual la Institución de la Caballería está en pleno auge. Por tanto el explicar que un joven ha sido criado ignorante de las armas se refiere a un joven asistémico en términos actuales. Su madre, quien había perdido ya a su marido y otros hijos a causa de las armas, tomó a éste su hijo menor alejándolo de la corte y manteniéndolo oculto del peligro que estas pudiesen implicar. Un día mientras el joven cazaba en el bosque con un venablo, se encuentra con tres caballeros del Rey Arturo, quienes resplandecen a causa de sus armaduras. Perceval asombrado se arrodilla y comienza  a razar pensando que se trata de ángeles. (El autor es un autor cristiano y hace hincapié en que su madre le había explicado muy bien a Perceval acerca de Dios y de los ángeles).Los caballeros del Rey Arturo sorprendidos de la ignorancia del joven, le explican que ellos no son ángeles sino caballeros y le explican acerca de la vida de corte y de armas. Perceval encandilado e irracional al volver a su casa decide dejar todo y marchar camino a la corte del Rey Arturo para ser ordenado caballero. Su madre lo intenta convencer que no se vaya, pero él no está dispuesto a escuchar razones. Entonces ella decide mal aconsejarlo para que así le vaya mal en su viaje y deba volver a casa. Llena de tristeza lo despide y al verlo partir cae desmayada junto al umbral de la puerta de la casa. Perceval la ve caer pero no regresa. 

    Es así como comenzará  a vivir a una seria de aventuras bastante desafortunadas a causa de su ignorancia. El autor nos exagera este punto. La ignorancia es causa de muchos males. Finalmente llega  ala corte del rey Arturo y sin tener ningún cuidado irrumpe en la corte exigiendo ser armado caballero. Perceval representa el anticaballero. No tiene formación en armas ni cordialidad en el comportamiento es literalmente un “ bruto”. El Senescal del rey Arturo, Sir Key se ríe de esta situación y le recomienda que si quiere ser caballero de la corte que vaya y enfrente a un caballero rojo que ha estado asediando a la corte y que de hecho nadie ha podido vencer. Es decir, lo manda a morir. Sin embargo en su tosquedad e ignorancia se enfrenta al caballero con su venablo, arma considerada poco noble y logra vencerlo dándole muerte. Entonces toma las armaduras del caballero rojo y se las pone y está totalmente convencido que él ahora es un caballero del rey Arturo. Chretien de Troyes nos deja claro que un caballero no es su destreza ni sus armaduras y que Perceval es aún un “ diamante en bruto”. No se ha formado, no pertenece a la Institución de la caballería. Es así como sigue su camino y llega  la casa de un buen hombre, Gornemant de Goort, quien lo recibe y comienza  atrabajar en el proceso educativo y de crecimiento de nuestro personaje. Hará de él un caballero. Sin embargo cuando aún su formación no ha culminado Perceval decide partir y en su camino se enfrentará  a varias aventuras entre la que destaca el salvar a una doncella dueña de un castillo del asedio de un mal caballero. Saldrá victorioso y se quedará en Belrrepierre junto a Blancheflor un tiempo. Se enamoran, sin embargo el diente algo extraño en su corazón, recuerda a su madre caída y decide ir a ver que sucedió cuando se fue. Es así como deja a su amada jurando volver. En el camino de pronto se encuentra con un pescador, quien lo invita a pasar la noche en su castillo. Perceval quien había recibido educación apropiada de Gornemant de Goort sabía que no debía hablar más de la cuenta, entre otras cosas. Llegan al castillo del señor pescador y ve que el rey del castillo está postrado y herido. Durante la comida, de pronto, aparece una cortejo con candelabros, un joven lleva una lanza de cuya punta emana sangre y luego una doncella porta un Grial. Perceval quiere preguntar ¿ Por qué sangra la lanza y a quién sirve el Grial? Pero el recuerdo de su maestro indicándole no preguntar más allá le reprime y no pregunta. Así termina la comida y Perceval se retira a dormir a su habitación y al día siguiente amanece en medio del bosque, todo ha desaparecido. Desconcertado y confundido camina errante por el bosque cuando se encuentra con una mujer quien dice ser su prima, quien le revela el error cometido. El era el caballero elegido para formular las preguntas que él se reprimió y con eso habría restablecido el orden perdido. Se habría curado el rey y por lo mismo la tierra habría vuelto a estar fértil. Perceval jura no volver a descansar hasta volver a encontrar el Castillo del Grial y lograr cumplir con su tarea de restablecer el orden perdido. Comienzan así unas serie de aventuras en que el personaje comienza su perfección moral y espera encontrarse nuevamente en el castillo del grial y lograr saber qué sucedió con su madre al partir. 

    Lamentablemente nuestro autor, Chretien de Troyes muere dejando la obra inconclusa justo cuando Perceval debía volver a Belrrepierre y reparar una espada rota ( típica prueba de perfección). Pero esta historia, que será la base para las historias posteriores no habla de ninguna reliquia cristiana y el Grial parece ser algo muy distinto, algo que por la naturaleza de las preguntas que quiere hacer Perceval alimenta físicamente a quien sirve. Chretien explica que el escribe esta obra bajo el patronazgo de Felipe de Flandes, quien habría sido quien le entregó la historia para poder revindicar los errores de su propia vida. Felipe era primo de Balduino IV el rey leproso del Jerusalén, quien en los momentos de agonía de su reino pidió ayuda a su primo Felipe, quien se negó. Tras esta negativa y tras la muerte de Balduino el reino cristiano de Jerusalén se perdió cayendo en manos de los musulmanes tras la fatídica batalla de Hattin. Felipe de Flandes quiere representarse en la figura de Perceval quien abandonó a su madre y desea reparar ese error. Felipe se enrola en la segunda cruzada para intentar recuperar el reino perdido y finalmente muere en San Juan de Acre. Lamentablemente nuestro autor muere antes de terminar su texto.

    Esta historia base será tomada por otros autores. Entre estos destaca Robert de Boron.  Este autor escribe también bajo el patronazgo de una caballero cruzado y lleva la historia  atrás en el tiempo, a la época de Jesús. Este autor escribe tres textos, “ José de Arimatea”, “ Merlín” y “ Didot-Perceval”. En el José de Arimatea cuenta como éste  tomó el cuerpo sin vida de Cristo, lo limpió y recogió su Santa Sangre en el recipiente que Jesús había usado en la última Cena, en el Grial. Por lo que éste tiene dos acepciones la copa que Cristo usó en la última Cena y el recipiente que recogió la Santa Sangre – Sang Real.  Tras dar sepultura  a Jesús , José es tomado prisionero y castigado por los romanos a inanición. Cuenta aquí la historia que el propio Cristo se le habría aparecido a José en prisión y le habría hecho entrega del Grial y confiado sus secretos. Es así como a pesar de no ser alimentado por sus carceleros, José vivirá del Grial, el cual le proporciona alimento y sustento. Fiablemente es liberado y deja Palestina para unirse a un grupo de seguidores entre los que está el marido de su hermana, Bron quien será el líder de José.  Cuenta el autor también que este grupo constituye una mesa para recordar la mesa de la última Cena y crean el linaje de los guardianes del Grial y de sus secretos y se van hacia la Isla Blanca.  Luego en los otros textos cuenta como Merlín crea la tercera mesa, la mesa redonda y cómo se establece el reino de Arturo. Finalmente el Didot- Perceval cuenta la historia de este joven galés quien ha sido criado por su madre en el bosque ajeno a la caballería y la historia sigue la línea de la narración de Chretien de Troyes. 

    De José de Arimatea sabemos por los cuatro evangelios canónicos. Se habla de él como un seguidor de Cristo quien habría prestado un sepulcro nuevo para la sepultura de Cristo. Sólo el Evangelio de Juan da un poco más de información contando que éste también habría usado aceites para embalsamar y preparar el cuerpo antes de darle sepultura. La historia inventada por Boron se basa en un Evangelio Apócrifo que data del siglo IV conocido como El Evangelio de Nicodemo. Esta historia cuenta que tras la muerte de Jesús sus seguidores fueron perseguidos y que José de Arimatea habría sido hecho prisionero por los romanos. Estando en prisión habría sido condenado a inanición pero en la presión se le habría aparecido el mismo Cristo, quien habría levantado las paredes de la prisión y lo habría liberado. Es así como cuando los romanos van a ver al prisionero, no está y luego lo encuentran sano y salvo en su cada en Arimatea. Pero en ninguna parte se hace mención al Grial. Otro texto, también del siglo IV, Vindicta Salvatoris, habla que José de Arimatea junto a un grupo habrían dejado Palestina para formar una comunidad Cristiana en una tierra lejana. 

    Aparecerán continuaciones de la obra de Chretien de Troyes tomando una de ellas la línea inaugurada por Robert de Boron. Estas ya hablan del Santo Grial como una reliquia cristianísima que ha llegado a Inglaterra y que es buscada por los caballeros de la corte del Rey Arturo.  Cada vez más las obras se van cristianizando dejando de lado los iniciales orígenes paganos.

    El Grial de Chretiene de Troyes es mencionado como algo común, él habla de un grial, no de El Grial. Su imagen evidentemente se basa en algo del pasado anterior celta. El mundo celta tiene una adoración por los calderos. Hay innumerables historias que cuentan acerca de calderos de sabiduría, renacimiento y abundancia. De reales talismanes de poder. Entre las historias del mundo precristiano celta. Llaman la atención algunas que tienen relación con las historias cristianes posteriores relativas al Santo Grial. El Mabinogion es una colección de cuentos galeses recopilada en forma escrita en el siglo en el siglo XIII aunque  sus historias son muy anteriores y sobrevivieron por generaciones como tradición oral.  Entre estas historias llama la atención la de Bran, el Bendito. Bran, cuyo nombre se asemeja mucho al del cuñado de José de Arimatea, Bron, es un gigante que posee un caldero de enormes proporciones que tiene la capacidad de resucitar a los muertos. Esta arma es usada en forma ventajosa en las batallas.  Bran debe partir a una excursión a Irlanda a causa de una afrenta. Su hermana, quien ha contraído matrimonio con el rey de Irlanda es maltratada en forma terrible. Bran va en su ayuda y se enfrenta en guerra abierta contra los irlandeses.  Usa su caldero de renacimiento para tener ventaja numérica en la batalla, pero es herido  en el muslo. Igual que el rey herido del castillo del Grial, Bran es el del muslo traspasado. Los celtas creen que el alma reside en la cabeza, por lo que Bran pida sus seguidores que le corten la cabeza y ésta separada se su cuerpo sigue conduciendo a sus ejércitos. Pide que lo entierren mirando hacia la colina blanca, Inglaterra. Hay muchos paralelismos con las historias posteriores.

    Por otra parte, en este mismo texto, se encuentra la historia de Peredur. Esta cuenta acerca de Peredur, joven galés que vive en el bosque con su madre, ignorante de las armas. Un día ve  a los caballeros del rey Artus y  decide seguirlos dejando atrás a su madre. La historia es absolutamente igual a la del “ Cuento del Grial” de Chretien de Troyes. La única gran diferencia es que cuando Peredur llega al castillo del rico pescador ve un cortejo. Viene una doncella portando una lanza de cuya punta emana sangre y luego una joven con una bandeja de enormes proporciones llana de sngre, sobre la cual hay una cabeza decapitada. Aquí no hay Grial. Peredur, quien ha recibido educación y sabe que es inapropiado preguntar de más no pregunta nada acerca de la lanza, ni de la cabeza. Luego se entera que la cabeza era de su primo y que él debía hacer venganza.

    A pesar de las diferencias en estas historias se ven influencias en tema y elementos que aparecerían después en la leyenda posterior.  La leyenda  con el avance del tiempo producirá nuevas historias cada vez más cristianas. Tras las continuaciones de Chretien de Troyes, vendrán las versiones relacionadas con monasterios, Glastonbury y cistercienses. El esfuerzo ahora será en marcar el camino de perfección en la búsqueda. Se centrará en los caballeros que buscan el Grial como mostrándolos como ejemplos de perfección moral. Es el caballero espiritual perfecto moralmente quien estará capacitado de llegar a la meta. La búsqueda como camino de Cruz será más importante que llegar  a la meta. Es por esto que las historias de aquí en adelante mostrarán los fracasos de los diversos caballeros como consecuencia de su imperfección moral. 

    Sir Gawain, quien es el gran héroe de las historias celtas y quien es uno de los protagonistas del cuento de Grial de Chretien (este cuenta alternadamente la historia de Perceval y la historia de Gawain) será visto como un caballero mundano. El representa los valores paganos celtas, no la perfección cristiana.  

    Por su parte Perceval, quien es una caballero que crece en el proceso de sus aventuras y a quienes los lectores acompañan desde ser un diamante en bruto a ser una joya pulida. Su bondad interior nos anima, sin embargo él llegarea lejos en la búsqueda, pero no alcanzará la meta. Múltiples pruebas muestran que Perceval no es perfecto. Se sienta en el asiento peligros, el cual no se lo traga, pero se quiebra. Une la espada rota pero queda imperfecta. No es el caballero elegido. La razón, su pecado. El abandonó a su madre. La vio caer y no dio vuelta atrás. Luego se enterará que su madre murió a causa de la pena del abandono. 

    Lanzelot será incorporado tardíamente al ciclo artúrico. De hecho será el mismo Chretien de Troyes quien escribe el Caballero de la carreta, quien lo agregue al ciclo.  Es presentado como el caballero perfecto. Cristiano, amable y bravo y diestro en la batalla. Pero las versiones de los monjes posteriores quieren ensalzar otros valores. Enfatizar  lo cristiano y lo espiritual.  Es por esto que le atribuirán una razón, una falta moral que le impida llegar a la meta del Grial. En las versiones iniciales el triangulo amoroso de la corte era  El Rey Arturo, su señora la Reina Ginebra y el sobrino del rey Morded. Pero las versiones tardías cambiaron a este último por la figura de Lanzelot. De esta manera el héroe no es apto para poder encontrar el Santo Grial, tiene un gran pecado, el adulterio y la traición. 

    De este modo cada caballero tendrá sus defectos vistos como pecados que manchan su potencialidad caballerezca por lo que no son dignos de encontrar el Santo Grail. Finalmente en estas versiones creadas en los monasterios se agregará un nuevo personaje, el caballero perfecto. El caballero moral ideal intachable, digno de llegar a una meta que no es de este mundo, el Santo Grial. Se trata de Sin Galahad. El es hijo de Lanzelot, quien engañado  concebirá un hijo con Elaine, la dama del grial. Esta tomará la forma de la Reina Ginebra, con lo cual Lanzelot estará seguro de estar con su amada. De esta unión nacerá un niño heroico como el padre y con la perfección moral de la madre. El joven es presentado a la corte de Camelot en algunas versiones por un grupo de monjas y en otras por el mismo Mago Merlín. Su destino es la perfección. Al entrar al lugar donde está la mesa redonda se sentará en el asiento peligroso el cual permanecerá intacto como prueba de su perfección. Galahad saldrá en la búsqueda del Grial usando reliquias magníficas. Tiene un escudo hecho con la madera de la Cruz  que tiene una cruz roja pintada con la propia sangre de Cristo. Su espada es la que decapitó al propio Juan Bautista. 

    Todos los caballeros saldrán a la búsqueda luego de confesarse, comulgar y hacer votos de castidad. Gawain llegará al Castillo de Grial verá el cortejo y no preguntará. Lanzelot se quederá dormido, lo que muestra su pecado y falta. Finalmente Perceval Galahad y Bors se embarcarán hacia la Isla de Sarrás en busca de la  santa reliquia. Los acompaña la hermana de Perceval, Didraine quien se contagiará de lepra y morirá. Los tres caballeros llegarán  a encontrarse con el Grial. Galahad en su perfección absoluta verá el Grial y se elevará con cuerpo y alma a los cielos. Su sosiego no está en este mundo sino en el otro, trasciende. Perceval verá la reliquia y se le revelará que es del linaje de los custodios del Grial y  se quedará para cuidar de él. Sólo Bors tras ver el Santo Grial volverá  la corte artúrica para contar lo vivido.

    La historia del Santo Grial no es más que una invención literaria que recoge en historias de orígenes anteriores un cambio de mentalidad. En la medida que la sociedad se iba cristianizando era necesario buscar modelos para avanzar a ideales superiores espirituales. La busqueda, la “queste”, es el camino en esta vida de sacrificio y dedicación, un recorrido al  que todos estamos llamados , considerando que la verdadera vida no es de este mundo y que sólo somos seres en un viaje – homo viator..

    Hoy muchos aseguran tener el verdadero grial. El cáliz de Velencia se enorgullece de ser el “ verdadero Grial”, lo mismo la copa Nanteos,  o el cáliz Mariano. La verdad es que es muy poco probable que la copa que Cristo usó en la última Cena y en la cual José de Arimatea puso su sangre haya llegado a Inglaterra. Aun menos probable es poner esta reliquia en la corte del rey Arturo, ya que Arturo jamás fue  rey. No hay una períodos histórico como la era de oro del Rey Arturo y no es meas que una magnífica  invención literaria.

  • Robert Browning

    Robert Browning

    El  amor desde la poesía

    Tal vez uno de los poetas ingleses más importantes del siglo XIX, para el mundo chileno poco conocido, pero en su bicentenario de su nacimiento parace ser una buena ocación para presentarlo. Fue considerado junto a Lord Alfred Tennyson como uno de los mejores poetas ingleses de todos los tiempos, pero es tal vez, junto con su obra sea su historia de amor, la que impacte más a un público del siglo XXI. 

    Nació en Camberwell en el sur de Londres. Hijo de Sarah Anna Wiedemann y Robert Browing, miembro del Banco de Inglaterra. Su abuelo paterno había sido un potentado hacendado esclavista en Saint Kitts, en la Indias Occidentales, pero ya su padre tomó una postura antiesclavista tras trabajar largo tiempo en las plantaciones de azúcar del padre. Además se rumoreaba que su abuela del lado paterno, Margaret Tittle tenía ancestros negros. Tras regresar a Inglaterra viviría de escasas rentas, las cuales le permitieron casarse y cubrir su pasión , la literatura. Este era fanático por la lectura y llegó a tener una biblioteca de más de 6000 volúmenes, teniendo además muchos libros especiales y curiosos. Por lo que desde niño tuvo acceso a amplios contenidos literarios y a las repersentaciones hecha por su padre del sitio de Troya y otros eventos relacionados con la literatura universal, con los que alimentará la inquietud de sus hijos por el arte y la literatura. Su madre era una ferviente evangélica, hija de un marinero alemán que se había asentado en Dundee tras casarse con una escosesa. Era  también una amante de la música y talentosa pianista, talento que su hijo también heredaría.  Tuvo una hermana  Sariana, quien sería posteriormente, tras la muerte de su mujer en 1861, su fiel compañera. 

    Robert terminará siendo educado en su casa, tras vivir una seríe de intentos en varios colegios privados, de los cuales él siempre tendrá los peores recuerdos.  Era un niño de gran inteligencia y un fanático lector, igual que su padre.  Se dice que siendo muy pequeño había leído los cincuenta volúmenes de la Biblioteca Universal que tenían en la casa. A los doce años escribió su primer libro de poesía el cual destruyó tras no encontrar quien se lo publicase.  A los catorce años hablaba fluido francés, griego, italiano y latín. Se convirtió en un gran admirador de los poetas románticos, especialmente de Shelley. Siguiendo a su admirado poeta se volvió ateo y vegetariano, cosas que posteriormente abandonaría. Estudió un año formalmente Griego en el Univerity College de Londres, cosa que no le agradó ya que le gustaba leer con sus propios tiempos.  Tras abandonar sus padres querían que entrase  a estudiar una carrera a las universidades de Cambridge o a Oxford, pero él rechazó la idea de una carrera universitaria para dedicarse por completo a la poesía. 

    En 1845 conoció los poemas de Elizabeth Barret y se empeñó en conocerla a ella. Su historia es conocida como tal vez  una de las historias más románticas de la época victoriana inglesa. Ella era hija de una familia acaudalada que poseía sendas plantaciones en Jamaica. Había tenido una educación privilegiada en su casa con tutores de excelencia. Era una lectora compulsiva,  hablaba griego fluido y leía la Biblia en Hebreo. Amaba la literatura clásica, la historia y la filosofía. Había estudiado acabadamente a Shakespeare y el Paraíso Perdido de Milton. Sus padres apoyaron su interés temprano por escribir,  para 1820 ya había publicado varias cosas, todas financiadas por su padre. 

    Su padre era un hombre controlador que no quería que sus hijos se casaran. Se dice que temía por sus ancestros en Jamaica, su gran pesadilla era que alguno de sus hijos procreara un nieto que evidenciara la presencia de sangre negra en la familia. Se había empeñado en que ninguno de sus hijos se casaran y menos Elizabeth quien era frágil de salud. La madre de Elizabeth había muerto en 1825, lo que incrementó la obsesión del padre por sus doce hijos, teniendo predilección por su hija mayor enfermiza a quien había convertido en una prisionera en su propia casa, tras vérsele condiciones tuberculosas cuando en 1835 la salud de Elizabeth comenzó a flaquear una vez que la familia se trasladó a Londres. Todo auguraba que ella pasaría el resto de sus días confiscada en su casa, tras ser catalogada como lisiada permanente. Los tratamientos médicos eran continuos y el uso de morfina y opio lo recomendado para matar los dolores. La sociedad victoriana aceptaba el opio y sus derivados como algo natural y estos podían ser comprados por cualquiera en cualquier local. No se tenía noción del daño que estas drogas podían causar. Elizabeth consumiría estas sustancias toda su vida, por lo sería seriamente adicta. 

    Para 1830 su trabajo ya era ampliamente conocido. Ella permanecía en su casa bajo la tiranía de su padre. Además contribuía en periódicos – “ “The Romaunt of Margaret”, “The Romaunt of Page”, “ The Poet’s Vow” y otros.  En 1838 publica “The Seraphim and others Poems”, considerado su primera obra madura que aparece publicada bajo su nombre, la cual muestra los sentimientos cristianos sobre la tragedia clásica griega. La crítica la aclamó, con lo que su obra llegaría a ser admirada por importantes autores contemporáneos. Intercambió correspondencia con Thomas Carlyle, Edgar Allan Poe y el propio William Wordsworth.

    Robert Browning como gran lector prontamente se encontraría con las ediciones de esta joven poeta y cayó en éxtasis. Tras leer su poesía, Robert  Browning le escribió  “amo tus versos con todo mi corazón , querida señorita Barret – … Y la amo a usted también”. A lo que ella contestó  “le agradezco Señor Browning desde lo más profundo de mi alma…” Tras esta declaración comenzó un extenso epistolario de más de veinte meses con casi  600 cartas. Se conocieron el 20 de mayo de 1845 y tras estas cartas clandestinas y muchos encuentros secretos se casaron secretamente. Elizabeth tenía 39 años y había vivido como una inválida junto a un padre quien la tenía reducida a la mínima expresión. Robert insistió largo tiempo que quería casarse con ella, cosa que la familia de ella no quería aceptar, ya que imaginaban que él la abandonaría por sus problemas físicos y los temores no bien fundados de la mancha racial de la familia. La relación había comenzado de la admiración de Robert por la poesía de Elizabeth. El intercambio de poemas pasó de una admiración a su obra a un real amor sincero hacia ella y  a cartas de amor. Ella era temerosa de cualquier relación amorosa, ya que antes de Robert había tenido un cuantioso epistolario con otro joven académico del mundo griego, Hugh Boyd quien no pudo superar la situación de la salud de Elizabeth y ella con el corazón dañado, creía que era imposible que alguna vez alguien le correspondiese en forma real. Pero Robert Browning insistió y tras tal vez el epistolario romántico más celebrado de la historia de la literatura, la convenció que sus sentimientos eran genuinos. A pesar de los impedimentos  se casaron en secreto en mayo de 1846  en la Iglesia de  St Marylebone en presencia de la fiel sirvienta de Elizabeth, Elizabeth Wilson y del primo de Robert James Silverthorne, quienes fueron los testigos. Elizabeth ya había cumplido los cuarenta y Robert tenía 34 años. Ese día ella volvió como si nada hubiese pasado a la casa paterna en Wimpole Street. La familia seguía oponiéndose. No sabían que ya se habían unido en santo matrimonio. La salud de Elizabeth empeoraba y los médicos le habían recomendado Italia como tal vez su ultima esperanza, pero su padre la había mantenido marginada y encerrada y se negaba a la relación con Browning. Estaban complicados por la salud de Elizabeth. Ambos esperaban que la relación durase poco tiempo a causa de esto. El 20 de septiembre de 1846 Robert y Elizabet Barrett Browning decidieron huir juntos. Elizabeth Wilson los acompañó hasta el barco en Southhampton en le Havre donde partirían rumbo a Italia. Intentar mejorar la salud de Elizabeth era fundamental. Viajaron a Pisa y luego en abril de 1847 a Florencia, lugar donde pararían quince años de felicidad, hasta la muerte de Elizabeth.  Perdieron dos hijos antes de dar a luz a un niño sano y fuerte en 1849, Robert Wiedemann Barrett Browning, quien será conocido como Pen. El padre de Elizabeth nunca dio su brazo a torcer, no aceptó la unión y la desheredó para siempre. 

    Ella admiraba profundamente el profundo amor y la valentía de su ahora marido. Ese mismo año escribiría: “Admiro las cualidades que él tiene- fortaleza, integridad, lo amo por su coraje frente a las situaciones adversas que son más literales en él que en mi. Siempre él ha tenido un gran poder sobre mi corazón , porque yo soy de esas mujeres débiles que reverencian a los hombres fuertes”. Ella le compondrá a él sendos sonetos, los cuales él decidirá publicar. Confesará que no puede guardarse sólo para él  los más finos sonetos jamás escritos en ningún idioma desde Shakespeare. La colección fue publicada en 1850 como  los Sonetos del Portugues, ella lo llamaba a él “mi pequeño portugués”, por sus facciones morenas. Esta colección han sido considerados como tal vez una de las expresiones de amor más reales y vívidas junto a los poemas de Dante Gabriel Rossetti. 

    How do I love thee? Let me count the ways.
    I love thee to the depth and breadth and height
    My soul can reach, when feeling out of sight
    For the ends of Being and ideal Grace.
    I love thee to the level of everyday’s
    Most quiet need, by sun and candle-light.
    I love thee freely, as men strive for Right;
    I love thee purely, as they turn from Praise.
    I love thee with a passion put to use
    In my old griefs, and with my childhood’s faith.
    I love thee with a love I seemed to lose
    With my lost saints, — I love thee with the breath,
    Smiles, tears, of all my life! — and, if God choose,
    I shall but love thee better after death.

    (Sonnets from the Portuguese number XLIII)

    Browning tal vez fue el victoriano que más conoció Italia, más incluso que el propio Ruskin. Será él quien muestre una real cara de la cultura italiana al mundo inglés. El mismo Rossetti cuando visita ese país tiene el privilegio de ser acompañado por Browning y queda totalmente sorprendido del conocimiento y comprensión real del poeta por la cultura y arte de Italia. A pesar de este amor y conocimiento hacia lo italiano , Browning seguirá siendo un turista inglés en tierra lejana. El y ella hablaban italiano a la perfección, nunca amasaron reales amistades con italianos y siempre estuvieron rodeados de ingleses viajeros que admiraban esos destinos. “Casa Guidi”, su departamento en Florencia recibía continuamente connotadas visitas de la isla.  Es hasta hoy un museo en honor a sus dueños célebres. 

    Tanto él como ella tendrán una amplia carrera literaria.  Robert Browning llegó a ser ampliamente conocido en vida, disputando el puesto del mejor poeta con Lord Alfred Tennyson y manteniendo una influencia marcada  ya entrado el siglo XX. Autores como T.S.Eliot y Ezra Pound reconocen el él una gran influencia y lo consideran como tal vez el primer autor moderno.  Sus colecciones de poemas de 1859 Men and Woman y de 1864 Dramatis Personae son considerados sus colecciones más importantes y los monólogos poeticos  Andrea del Sarto  y  Fra Lippo Lippi para muchos sus trabajos más notables. Muchos de sus poemas tienen inspiraciones italianas. Algunas obras son oscuras y su dicción es excéntrica e incluso impenetrable. El propio Tennyson declara sobre Sordello de 1840 que él sólo entendió las últimas líneas. Este poema está basado en el poeta del siglo XIII Sordello quien da la bienvenida a Virgilio como un amigo de Mantua en el Purgatorio de la obra de Dante. Browning lo ensalza como poeta moderno opesto a Wordsworth. 

    Del mismo modo, Browning tiene una variedad de monólogos, dramas e impresiones de gran notoriedad, que tienen una viveza no vista desde Shakespeare. Es también considerado como uno de los mejores autores sobre religión. 

    Tras la muerte de su mujer Robert , junto a si hijo se establecen en Londres. El comienza  a frecuentar los círculos literarios. Publica Dramatic Personae en 1864, seguido por The Ring and the Book, tal vez su trabajo más ambicioso- 12 volumenes y 21.000 líneas. Cuenta el juicio del Conde Guido Franceschini de Roma quien asesinó a su mujer Pompilia Comparini y a sus padres.  Este fue publicado entre 1868-69 y fue aclamado por la crítica además de lograr un gran éxito comercial.

    Robert Browning morirá el 12 de diciembre de 1889 en Venecia en la casa de su hijo. Su deseo fue ser enterrado junto a su mujer Elizabeth en el cementerio inglés de Florencia, cosa que no fue posible a causa de variadas dificultades, por lo que fue llevado a Londres y enterrado en la abadía de Westminster en una tumba que hoy enfrenta a la de Lord Alfred Tennyson, ambos considerados como los mejores poetas ingleses de todos los tiempos

    En 1899 el hijo de ambos, Pen publicaría el apistolario de amor de sus padres, cuya publicación causaría gran impacto en la sociedad Victoriana tardía. 

  • Richard Wagner

    Richard Wagner

    Richard Wagner es una de las figuras claves de la música occidental. Su aspiración de crear el arte total lo llevó a componer un tipo de música monumental que llena todo espacio y que autores como Michael Burleigh define como arte que pretende levantarse como religión. Su tetralogía del anillo es, tal vez, una de las obras más ambiciosas y complejas jamás creada. Hoy a 200 años de su natalicio parece una buena ocación para revisar el gran aporte del autor a la cultura occidental.

    Wagner nació el 22 de mayo de 1813 en Sajonia. Hijo de Karl Friedrich Wagner, funcionario de  policía y de  Johana Rosine Wagner, hija de un panadero. Su padre murió  cuando Richard tenía sólo seis meses. Tras esto su madre se volvió a casar con un amigo de la familia, Ludwig Geyer. Tras esto la familia se trasladó a  Dresden, lugar donde Geyer trabajaría en su pasión, el teatro. Geyer será como un verdadero  padre para Wagner, de hecho el compositor tendrá sendas dudas si fue este su verdadero padre biológico, lo que ha llevado a especular posible sangre judía en él. Geyer  era un actor y escritor de obras de teatro, por lo que los hijos de Johana tuvieron un temprano acercamiento a este arte.  Wagner desde  muy niño estará muy vinculado a las tablas. Los niños Wagner se convirtieron en parte activa del mundo teatral, incluso representando personajes en diversas obras. Asimismo, fue Geyer quien despertó el interés musical de Richard, quien intentó tomar clases de piano sin gran éxito, ya que su profesor consideró que no tenía dotes musicales.  En 1821, cuando Richard sólo tenía 9 años, su padrastro murió y fue el hermano de éste quien se hizo cargo de la familia y envió al joven Wagner al Kreuzschule cerca de Dresden. Fue aquí donde conoció los acordes góticos de  la música de Carl Maria von Weber, especialmente de su opera Der Freischütz, la que capturó la sensibilidad músical del joven.  Intentó incursionar en la escritura de obras teatrales inspitadas en Shakespeare y Goethe. Su intención era musicalizarlas y convenció  a la familia de tomarle clases de música. De 1828 a 1831 tuvo clases de harmonía con Christian Gottlieb Müller. Pero fue la influencia de Beethoven la que marcó su rumbo, el cual se convirtió en su inspiración fundamental. La Séptima Sinfonía y en especial la Novena Sinfonía de Beethoven lo llevaron hacia un camino de cambio interior esencial.  Del mismo modo, el Requiem de Mozart causó en él una gran impresión. El dramatismo musical combinado con el canto dramático será para él  una línea a seguir. De este periodo inicial datan las primeras sonatas y oberturas de Richard Wagner como autor.  Fue tal vez  la experiencia de escuchar a la soprano Wilhelmine Schröder- Devrient, lo que despertó en el joven Wagner la idea del arte total , un arte que combinase la música con lo teatral, elemento que para él era tan cercano.  

    Para 1831 Wagner entra a la Universidad de Leipzig y se convierte en parte de la Fraternidad de Estudiantes Sajones. Es en esta época cuando toma clases de composición con Thomaskantor Theodor Weinlig, quien queda tan impresionado con las dotes musicales del joven que se niega a recibir paga alguna. Wagner escribe sonatas muy inspiradas en Beethoven y comienza a trabajar en su primera Opera – Die Hochzeit (La Boda), la cual nunca completó.  Ese mismo año consigue el puesto de director de coro en  Wurzburgo, junto a su hermano Albert. Es en ese entonces cuando Wagner, de 20 años, compone su opera  Die Feen, Las Hadas, la cual tiene un estilo cercano a Weber y recién será estrenada medio siglo después  en forma póstuma.  

    Para 1834 será brevemente director de la Opera de Magdeburgo. Durante este tiempo compone Das Liebesverbot, basado en Shakespeare, la que se representará en Magdeburgo en 1836 en sólo dos funciones, ya que el teatro entrará en quiebra y cerrará, dejando a Wagner en serios problemas económicos.  Es en esta época cuando conoce a la actriz  Christine Willhelmine Planer, “Minna” de la que se enamoró y con quien se casó el 24 de Noviembre de 1836 en la Iglesia de Tranheim. Pero los problemas económicos rondarán al compositor durante casi toda su vida. Para mayo de 1837 Minna  había abandonado a Wagner por otro hombre. Este será el primer conflicto de la infeliz pareja.  Ese año Wagner se traslada a Riga en el Imperio Ruso, para ser director de la opera local. Para 1838 Wagner y Minna reanudan su relación, pero a causa de los gastos excesivos la pareja adquiere una enorme deuda, por lo que deciden huir de Riga para evitar tener que hacer frente a los acreedores. Toman un barco con destino a París que deberá desviarse hacia Londres, ya que será azotado por las tormentas. Esto inspirará a Wagner para escribir Der Fliegende Holländer (el Holandés Errante), basado en el libro de Heinrich Heine.  Para 1839 la pareja se instala en Paris, donde permanecerán hasta 1842. En este período  estrena su opera Rienzi y El Holandés Errante. Recibirá el apoyo de  Giacomo Mayerbeer quien lo ayudará a lograr que se monten sus operas en el teatro de la Corte de Dresden en el Reino de Sajonia.  Tras esto Wagner y Minna se trasladan a Dresden, donde vivirán por casi  seis años. Wagner se siente sumamente emocionado de regrasar a Alemania y ver el Rin y jura eterna fidelidad a la madrepatria. El nacionalismo alemán es algo que está en el ambiente. Tras la acusación de Voltaire que Alemania no existía, Herder desarrolló el término Volkgeist – el espíritu del pueblo. Inspiró a generaciones en la búsqueda del ethos alemán y convenció a muchos de la idea de la existencia de una nación que debía caminar hacia la unificación. Wagner será parte de este movimiento y sus obras irán derivando hacia este camino nacionalista de definición de lo alemán.  En este período en Dresden se estrena Rienzi, el Holandés Errante y El Tannhäuser, con lo que alcanza el éxito. Es ya un autor conocido y su música muestra cierta particularidad. Junto con esto, comienza a vincularse en actividades políticas de izquierda de gran nacionalismo que pretenden definir a Alemania como nación. Estará en el mismo bando de lucha que importantes radicales como August Röckel y Mikhail Bakunin,  todos influenciados por las ideas de Pierre Joseph Proudhon y de Ludwig Feuerbach. Se dedican a diseminar el descontento en Dresden, ciudad  que se levantará en barricadas en 1849 en los llamados Levantamientos de Mayo. Wagner será parte. De estas acciones en las barricadas de la ciudad. Las presiones nacionalistas buscaban unificar a Alemania. La revolución fracasará y  se levantarán órdenes de arresto contra los dirigentes del movimiento, incluido Wagner.  Es por esto que deberá dejar Dresden y huir del territorio alemán para evitar ser arrestado. Irá primero a Paris y finalmente se instalará  en Zürich. Es aquí donde completará Lohengrin, la historia del Príncipe Cisne, que marcará el fin de su período intermedio. Gracias a la ayuda de Franz Lizst logrará que se estrene en Weimar en agosto de 1850. 

    La situación en Zürich no será fácil. Lo financiero lo complicará en forma permanente. La falta de un sueldo regular, será su peor karma. La señora de su amigo Karl Ritter, Julie, comenzará a pagarle una pensión que lo mantendrá hasta 1859. Wagner nunca tendrá problema de vivir con lo que otros le dan y no será muy asiduo a pagar sus deudas, aunque sí a contraerlas.  Jassie Laussot también lo ayudará hasta descubrir la existencia de una romance entre su mujer y el compositor. A casa de la inestabilidad Minna caerá en una gran depresión y el propio Wagner se verá imposibilitado de componer. 

    Es en este período Wagner escribe una serie de ensayos que muestran su visión de mundo. Escribe El Trabajo Artístico del Futuro, donde definirá la Opera como “el arte total” (Geamtkunstwerk), la compilación de la música, con la danza , la poesía y  el teatro. La puesta en escena como algo magnífico que debe expresar la totalidad de las artes visuales. Del mismo modo, en 1850 publicará su ensayo El Judaismo en la Música, donde expresará una postura antisemita, la que manifestará la idea de la incapacidad de los judíos de conectarse con el espíritu alemán, por lo que sólo componen sombras y música artificial.  Sólo buscan la popularidad y el éxito financiero,  por lo que no crean trabajos genuinos de arte. De hecho Wagner entra en un conflicto especial con Mayerbeer, quien antes lo había ayudado. No se sabe bien cual fue la causa de su animadversión, pero esto realzó su posición antisemita. Por otra parte, en su ensayo La Opera y el Drama de 1851 describe lo estético del drama, lo que lo llevó a componer las operas del anillo. Este fue un tema que estuvo presente desde la juventud temprana del autor y que  le quitó el sueño en forma permanente. Lo alemán encarnado en la leyenda de Siegfried, La Saga de los Volsungos y El  Cantar de los Nibelungos. Ya desde la época de Dresden pensaba hacer una opera con este tema, como algo grandioso en varias partes. Inicialmente escribió el libreto para una opera sola, La Muerte de Siegfrido en 1848. Una vez en Zürich expandió el libreto hacia la historia de El Joven Siegfrido. Completó el texto con La Walkiria y El Oro del Rin. De este modo, revisando los otros libretos replanteó el concepto para 1852 en su ensayo La Opera y el Drama, renuncia a las operas anteriores, mostrando su cambio de visión. En su Comunicación a mi Amigo, ensayo autobiográfico, habla del rol de El Ciclo del Anillo diciendo que será su última opera y gran trabajo.  Lo germano atraía su atención. Dedicó gran parte de su tiempo al estudio de las Sagas Nórdicas – relatos en prosa que cuentan las aventuras de los pueblos germanos del norte, conocidos como los vikingos. Su admiración por esta cultura se basaba en el encuentro del verdadero ethos germano. Su interés por las historias de estos pueblos lo hizo incursionar especialmente la llamada Saga de los Volsungos, donde está la historia de Sigurd, conocido posteriormente como Siegfried. Del mismo modo, en esta época se adentrará en las llamadas Eddas germanas que cuentan las historias relativas a los dioses de estos pueblos. Existen dos Eddas, la Edda Poética, que es anterior y la llamada Edda Prosaica, que se le adjudica a Snorri Sturlson, quien fue un líder vikingo que llegó a gobernar Islandia y Noruega. Es autor de compilaciones fundamentales que nos permiten conocer en detalle estas culturas. El interés por lo germano era algo común al período, especialmente en los reinos germanos como parte del movimiento nacionalista que buscaba lo germano con el fin de usarlo políticamente para lograr la ansiada unificación. Autores como el escandinavo  Viktor Rydberg compilaron el saber conocido de lo germano en la llamada Mitología Teutónica. El inglés William Morris, en su interés por lo medieval traducirá al inglés de la época la Saga de los Volsungos, la cual será inspiración fundamental  para el Cantar de los Niebelungos del siglo XII y para la idea del anillo como ciclo. 

    Para 1857 dejó de lado la idea del Anillo para concentrarse en Tristán e Isolda, una de las historias de amor más sobrecogedoras de todos los tiempos.  Para esta obra será de gran influencia la filosofía de Arthur Schopenhauer expuesta en su libro El mundo como Voluntad e Idea, la cual Wagner conocerá gracias a su amigo poeta Georg Herwegh. La visión pesimista de Schopenhauer hará eco en Wagner quien seguirá al filósofo durante toda su vida, ya que éste consideraba que la música jugaba un rol supremo en las artes y era la expresión  de la esencia del mundo, llamada Voluntad. Esto hará que Wagner se concentre más en la música de sus posteriores óperas.

    En este periodo conoce a Mathilde Wesendonck, mujer del comerciante de sedas Otto Wesendonck. El matrimonio era admirador de la música de Wagner, por lo que comenzaron a apoyarlo financieramente y pusieron su casa de campo a disposición del autor.  En esta casa conocida como “el lugar de descanso” comenzará el romance entre Wagner y Mathilda.  Compone los llamados Wesendonck Lieder, cuatro canciones con voz y piano, inspirados en poemas a Mathilde. Del mismo modo comenzará los estudios de Tristán e Isolda, relacionando la idea del amor prohibido, con su amor por su patrona.  El romance terminó en 1858 cuando Minna interceptó una carta de los amantes. Tras una pelea con Minna, Wagner dejó Zurich solo y se instaló en Venecia, mientras Minna regresaba  a Alemania.  En noviembre de 1859 Wagner se traslada a Paris para revisar el Tannhäuser a petición de la Princesa Pauline von Metternich, mujer del entonces embajador en Paris.  A pesar de los esfuerzos, las representaciones del Tannhäuser fueron un fracaso a causa de la efervescencia política del minuto.

    Para 1862 se le permite a Wagner regresar a  Alemania, con lo que se establecerá en Biebrich, Prusia.  Minna lo visitará, quedará claro que la relación está totalmente cortada. Wagner la mantendrá hasta su muerte en 1866. En esta época Wagner comenzará su obra Los Maestros Cantores de Nurenberg, su única comedia. Intentará representar Tristán e Isolda en Viena, la cual será vista como imposible de cantar.

    Para 1864 la suerte de Wagner cambiará para siempre. Ludwig II asumirá el trono de Baviera a la edad de 18 años. Este joven rey era un gran admirador de Wagner y de sus obras, por lo que lo invita a Munich.  Paga todas las deudas del compositor y le propone montar  todas sus obras y apoyarlo para que pueda desarrollar sus planes futuros. Del mismo modo, lo entusiasma para que escriba sus memorias, por lo que el compositor comienza a escribir lo que será Mein Leben.  Logrará finalmente que su Tristán e Isolda sea representada en el Teatro Nacional de Munich el 10 de junio de 1865, la cual será dirigida por Hans von Bülow. Para ese entonces Wagner ya tenía un romance con la mujer de von Bülow, Cosima, hija de Franz Lizst con la condesa Marie d’Agoult, con quien tuvo una hija, Isolda. Ella era 24 años menor que Wagner. El romance escandalizó a Munich y enemistó a Wagner con muchas personas de la corte, quienes presionaron sobre Ludwig para que le quitara su favor.  Es así como finalmente el rey le pide a Wagner que deje Munich. Wagner se instala en la Villa Tribschen a orillas del Lago Lucerna. Aquí completa los Maestros Cantores de Nurenberg en 1857, la cual es estrenada en 1858. Por insistencia de Ludwig completa dos de las obras del Ciclo del Anillo, El Oro del Rin y la Walkiria las que se estrenan en Munich en 1869 y 1870. Wagner mantiene su sueño de poder estrenar todas las obras juntas en un teatro especialmente hecho para eso. 

    Minna muere de un ataque al corazón en 1866. Wagner no asiste a su funeral. Tras esto, Cosima le escribe a Hans von Bülow pidiéndole el divorcio, el cual se niega a otorgarlo. Finalmente, una vez que Cosima ha tenido dos hijos más con Wagner, Eva y Siegfried se lo da.  Richard y Cosima se casan el 25 de agosto de 1870. Ese año estrena el Idilio de Sigfrido como regalo de cumpleaños a su mujer. Wagner se concentra en terminar el Ciclo del Anillo.

    Durante este periodo son asiduos amigos del filósofo Friedrich Nietzsche, quien estaba platónicamente enamorado de Cosima y profesaba una profunda admiración hacia Wagner, creyendo que éste era la encarnación del superhombre de su filosofía. Se trataba de un autor que ensalzaba lo heroico,  siendo esto el ideal fundamental de su filosofía. Para éste los hombres no eran iguales, y no debían serlo. Había almas heroicas que estaban llamadas a dominar y elevarse, y almas serviles que debían ser dominadas. Wagner parecía elevarse desde lo heroico. Esta fascinación por el compositor terminará abrúptamente cuando el compositor musicalizó el Parsifal, basándose en la obra de Wolfram von Eschembach con la idea de la reliquia cristiana, el Santo Grial y la búsqueda del objeto por Parsifal.  Esto terminará con la admiración y la visión de Wagner como un alma heroica que está más allá del bien y el mal. Wagner no era más que un hombre que ensalzaba ideales serviles, como el cristianismo. 

    En 1871 Wagner se traslada a Bayreuth, lugar elegido para construir su Teatro de Opera. El consejo del pueblo donó la tierra y el dinero. Así ponen la primera piedra del Teatro del Festival anunciando representaciones anuales. En 1873 por primera vez se representa el Ciclo del Anillo completo. Tras el fin de los apoyos del rey Ludwig, los avances de la construcción se retrasaron. Para recaudar fondos se fundaron las Sociedades Wagner en diversas ciudades y  el compositor recorrió Alemania dirigiendo conciertos.  Para 1873 sólo un tercio de los fondos se habían recaudado. Finalmente Ludwig puso lo restante. Los edificios planificados incluían la casa familiar de Wahnfried a la cual la familia se trasladó en 1874. El teatro se completó para 1875 y los programas del festival se establecieron para el año siguiente.  Wagner agregó innovaciones en el teatro. Oscuridad en la sala durante las representaciones y puso la orquesta en un foso frente a la audiencia.  Se preocupó de la acústica y de los efectos tras el escenario para lograr puestas en escena sublimes.

    Por su parte, Ludwig II se dedicará a construir los castillos de sus sueños basados en los temas Wagnerianos. En Neuschwanstein dedicará la decoración de los diversos salones  a las operas de Wagner.  Será el Parsifal, obra en que Wagner trabaja a fines de la década de los ’70 la inspiración del Hall central del magnifico castillo.  Siegfried y el anillo estarán e otros salones y Tristán e Isolda en la habitación. Lohengrin y el Tannhauser estarán ta,bién presentes. Tal vez este  castillo en medio de la Selva Negra, sea la máxima expresión del neomedievalismo romántico que inspiró a muchos durante el siglo XIX.

    En 1883 Wagner viaja a Venecia donde  inalmente muere. Tras esto será Cosima la encargada de mantener viva la obra de su marido. Es sin duda la Tetralogía del Anillo su mayor contribución. Se trata de una obra única, heroica con una música digna del Walhala. Lo épico completa todos los sentidos. Es la culminación de su idea del Arte Total – el teatro, la música, la puesta en escena, la mitología y la leyenda se funden en una todo artístico que apela a los completos sentidos de la audiencia. Es la expresión de la visión wagneriana del arte total.  Hoy en sus 200 años de su natalicio, la visión del autor como un gran compilador de conocimientos  y emociones lo levantan como un gran medievalista y magnífico compositor que fue capaz de elevar el arte de la opera a un nivel superior e inigualado hasta hoy. Las últimas puestas en escena de la tetralogía del MET fueron asombrosas y para este 2013 se espera un gran Parsifal en Nueva York y aquí en Santiago. 

  • Los remedios de la tristeza y del dolor según Santo Tomás de Aquino

    Los remedios de la tristeza y del dolor según Santo Tomás de Aquino

    El dolor es una de las realidades más conflictivas de la experiencia humana ya que desafía nuestro sentido de búsqueda de paz y de felicidad. El hombre tiende naturalmente a la felicidad, pero el dolor y el sufrimiento parecen querer enturbiarla. Muchos consideran, incluso, que esa presencia del dolor hace que la vida carezca de sentido y tratan de erradicarlo de sus vidas, pero con poco éxito. Y es que el dolor es parte constitutiva de la naturaleza humana. Es algo intrínseco a nuestra condición, a nuestra naturaleza de seres cognoscentes finitos, a nuestra naturaleza de seres libres compuestos de cuerpo y alma racional. 

    No se puede excluir el dolor y el sufrimiento de la vida humana, sin suprimir la vida humana misma, puesto que sufrimos por ser lo que somos. C.S Lewis se plantea la posibilidad de un mundo en el que no exista el dolor y afirma: “Esa clase de mundo sería de tal naturaleza que haría imposible los actos injustos, pero, por lo mismo, el libre albedrío quedaría anulado”. 

    En efecto, suprimir el dolor supone suprimir de la vida humana la libertad y, con ella, ciertamente que evitaremos que nos hagan daño, sin embrago, suprimiremos también el amor humano, la donación libre y voluntaria de la propia persona a los demás; suprimir el dolor supone excluir los sufrimientos padecidos voluntariamente con la finalidad de conseguir lo que amamos, aquello con lo que soñamos, como puede ser la obtención de un título, la adquisición de un saber, una saludable constitución corporal, etc. Para todo lo cual se requiere de un sacrificio, de un esfuerzo, de más de un sufrimiento. Y es que en esta vida todo lo que vale la pena exige nuestra cooperación esforzada y muchas veces dolorosa. 

    Pero, qué sucede con aquellos dolores que no hemos querido voluntariamente, aquellos dolores que se presentan a nosotros muchas veces  como carentes de sentido y que nos desgarran en lo más profundo de nuestro ser, como puede ser la pérdida de alguien que amamos, el sufrimiento de un niño inocente, una enfermedad que no tiene su causa en la propia persona, el desprecio injustificado, el desamor, la pérdida de todo lo que uno posee después de años de esfuerzo a causa de una catástrofe natural, etc. Estos dolores son sobre todo aquellos que nos hacen levantar nuestra mirada al cielo e inquirir a ese Dios que es Infinita Bondad con la pregunta ¿por qué? ¿por qué yo? ¿por qué ahora? ¿cuál es el sentido de este dolor? 

    La razón humana no es suficiente para responder completamente a este misterio, es algo que le escapa, que la enmudece, pero que la dispone para recibir una revelación sobrenatural y poder responder auxiliada por la luz de la fe. Sin embargo, aún cuando se encuentre sentido al dolor, desde la razón natural o desde la fe, el dolor no cesa. El dolor sigue ahí punzando, entorpeciendo el caminar como una piedrita en el zapato; sigue ahí, haciendo más lenta nuestra actividad, quitándole la completa perfección que debería tener.  De allí que muchos suelen preguntar por recetas, por técnicas, por remedios, para aliviar el dolor. Por eso, creo que conviene recordar la enseñanza de Santo Tomás de Aquino sobre los modos de aliviar los dolores. 

    Lo primero que señala el Doctor Angélico, siguiendo a Aristóteles, es que toda delectación, todo deleite o placer es un remedio para mitigar la tristeza. Si el placer es especialmente intenso contribuye a alejar el sufrimiento. Y es que el placer es “cierto reposo del apetito en el bien conveniente”, mientras que el dolor supone lo contrario, es decir, la afección del apetito por un mal. No dice que el placer o deleite suprime el dolor sino que en tanto que el apetito se une a un bien conveniente, ese dolor, el mal que afecta al apetito se mitiga. De manera que aquel que sufre encontrará cierto alivio en realizar actividades que le sean placenteras, como el disfrute de una buena película, actividades deportivas, paseos que le distraigan, la práctica de algún hobbie que le sea de especial deleite, etc. 

    Ahora bien, esta enseñanza podría suponer que cualquier placer es lícito y saludable para alejar la tristeza. No obstante, Santo Tomás se encarga en precisar que aun cuando los placeres ilícitos, esto es, los placeres que tienen su causa en un mal moral, verdaderamente alejan y mitigan la tristeza en el presente, la causan en el futuro, “en cuanto los malos se arrepienten de los males de que se alegraron”. Es común ver a muchas personas que sufren, evadirse o refugiarse en placeres intensos, como el alcohol, las drogas, la promiscuidad sexual, etc. Sin embargo, estos mismos, no solo sufren de dolores físicos y malestares consecuencia de los placeres mencionados, sino sobre todo, se contristan por cuanto se han degradado como personas, agravando su sufrimiento. 

    En segundo lugar nos enseña Santo Tomás que el dolor y el sufrimiento se mitigan con el llanto. Tanto las lágrimas como los gemidos alivian naturalmente la tristeza debido a que permite exteriorizar aquella pena contenida que está causando el dolor. Todo lo nocivo que se guarda en el interior, dice el Aquinate, aflige más, “pues la atención del alma se concentra más sobre ello, pero cuando se manifiesta al exterior, entonces la atención del alma en cierto modo se desparrama sobre las cosas exteriores y así disminuye el dolor interior”. El llanto es un modo de exteriorizar, de quitarle un peso al alma que está siendo atribulada. Al volcarse sobre el exterior disminuye la carga y se alivia el dolor. De ahí que también alivie, por ejemplo, escribir acerca del dolor que se padece, contar las propias penas, incluso a desconocidos, porque suponen un desprendimiento, aunque sea momentáneo, del propio sufrimiento. 

    Pero además, agrega Santo Tomás, el llanto alivia el dolor porque “la operación que conviene al hombre según la disposición en que se encuentra siempre es deleitable”, y el llanto es el efecto o la consecuencia natural del dolor o la pena. El llanto es conveniente a la persona que sufre y no así la risa. Por eso nos duele, nos entristece, si nos reímos en circunstancias en las que deberíamos llorar, puesto que estaríamos haciendo algo impropio. Llorar es lo propio de quien está sufriendo y por eso deleita, agrada, realizar la operación conveniente. Pero si tal como lo señaló anteriormente: todo placer aleja de la tristeza, le es posible concluir que el llorar también alivia el dolor. 

    En tercer lugar, como buen filósofo, señala Santo Tomás que la contemplación de la verdad es otro remedio para el dolor. Para comprender esta afirmación es necesario entender que para el Aquinate la felicidad perfecta consiste en la contemplación de la Verdad que es Dios, contemplación de la que se sigue un máximo deleite. En esta vida presente la contemplación de las cosas divinas son, por tanto, causa también de gozo y, por consiguiente, causa de que las tristezas se alivien. Y más se mitiga la tristeza cuanto más se ame la sabiduría. Pero sobre todo, enseña Santo Tomás, que el conocimiento de la verdad sobre las cuestiones últimas y fundamentales de la vida, permite incluso mantener la alegría en las tribulaciones porque se espera con serenidad la felicidad futura. Y pone el ejemplo del mártir Tiburcio quien andando con los pies desnudos sobre carbones encendidos afirmaba: “Me parece que camino sobre rosas en el nombre de Jesucristo”. 

    En cuarto lugar Santo Tomás, siguiendo la premisa inicial de que toda tristeza se mitiga con un deleite, nos enseña que son excelentes remedios para el dolor los baños y el sueño. Ambos se ordenan a reestablecer el orden en la naturaleza corporal. El dolor y la tristeza contrarían el movimiento vital del cuerpo, generan un cansancio no sólo anímico sino que también físico. De allí que el baño y el sueño permiten recuperar fuerzas, brindar deleite y así mitigar la pena. De hecho, según algunos, la palabra baño tiene su origen en el término griego valanion, que significa “echar fuera la pesadumbre, el malestar”. Con respecto al sueño, nos recuerda a San Ambrosio que decía que “el sueño reestablece los miembros debilitados para el trabajo, alivia las mentes fatigadas y libera a los angustiados de su pena”. Y a San Agustín quien dice en sus Confesiones: “Me dormí y desperté, y hallé en gran parte mitigado mi dolor”.  

    Finalmente, el remedio que considero más importante y fundamental en el alivio del dolor, tanto exterior como interior, de los que nos propone Santo Tomás, es la compañía y compasión de los amigos. El amigo que acompaña y se conduele con quien sufre, se vuelve una fuente inmejorable de consuelo y de alivio, mejor que cualquier analgésico o pastilla tranquilizadora. Esto porque, tal como lo ha señalado antes al hablar del llanto, el dolor es una carga, pesa, y el que sufre quiere precisamente liberarse de esa carga. Pero cuando alguien se da cuenta que otros, por amor,  sufren con él “se hace como una ilusión de que los otros llevan con él aquella carga, como si se esforzaran en aliviarle del peso, y, por eso, lleva más fácilmente la carga de la tristeza, como también ocurre en la transportación de las cargas corporales “. Pero sobre todo, la compasión de los amigos alivia y es remedio para el dolor interior, en tanto, si los amigos sufren y se contristan con quien padece el dolor, éste “entiende que le aman, lo cual es deleitable”, y tal como lo he señalado al comienzo, todo deleite aleja y mitiga el dolor. Pero este es un deleite especial, porque amar y saberse amado es lo que hace que la vida tenga sentido, de tal modo, que aún sufriendo, aún con el dolor que se padece, pero con la convicción de contar con amigos, fortalece la esperanza de seguir adelante. 

  • Reflexiones sobre la religiosidad humana

    Reflexiones sobre la religiosidad humana

    La Navidad pasada fue escenario de una radicalización del laicismo que Europa vive desde hace varios años. En Barcelona, por ejemplo, su alcaldesa, Ada Colau, llamó a celebrar el ‘solsticio de invierno’, privando a aquella fiesta de todo sentido religioso. Durante el solsticio de invierno, decía a través de la página web del ayuntamiento, “los días son más cortos que en ningún otro momento del año, pero es en este periodo cuando se empiezan a alargar. Con el solsticio, por lo tanto, celebramos el triunfo de la luz sobre la oscuridad, un momento que anuncia la primavera que llegará pronto”. Lo que se pretendía era “mostrar a los barceloneses y barcelonesas que hay maneras alternativas de vivir la Navidad de una manera diferente”. Esta “manera diferente” no es otra que una manera no religiosa. Lo confirmó luego con la puesta en una plaza céntrica de la ciudad de un pesebre gigante en el que no había ninguna referencia a los pastores, ni mulas, ni bueyes, ni reyes magos, ni la Sagrada Familia de Nazaret, salvo porque en una ventana de un edificio se veía una pareja con aspecto “hípster”, que tenía un niño en sus brazos. 

    En Madrid también hubo cambios. Su alcaldesa, Manuela Carmena, sustituyó dos Reyes Magos de la tradicional cabalgata, por dos “Reinas Magas”, debido a que según ella es necesario introducir el feminismo en una fiesta que está especialmente dominada por los hombres. De ese modo, despojando el carácter religioso de la celebración, se la utiliza como arma a favor de la ideología de género, de la que dicha edil es partidaria.  

    Estas y otras acciones de diversos alcaldes, van acentuando el rechazo al hecho religioso, ya que este es considerado no solo contrario a la sociedad política, sino a la propia condición humana. Pero, evidentemente, esto exige una reflexión seria que dé razón de la importancia de mantener ciertas tradiciones constitutivas de la sociedad cristiana. Por eso, es lícito preguntarse: ¿es el hecho religioso algo de lo que debe prescindirse en una sociedad democrática? ¿Es el hombre un ser religioso o solo es un aspecto propio de una cultura determinada que debe, en esta sociedad posmoderna, ir desapareciendo poco a poco? Intentemos responder estos interrogantes.    

    El hombre es un ser racional que se interroga, que se hace preguntas de diversa índole: preguntas cotidianas y superficiales, pero también, preguntas últimas y fundamentales. Esa capacidad de cuestionarse sobre temas últimos y de exigir una respuesta, revelan la ordenación de la naturaleza humana a lo religioso o trascendente. Como señala Luigi Giusanni: “El factor religioso representa la naturaleza de nuestro yo en cuanto se expresa en ciertas preguntas: ¿cuál es el significado último de la existencia? ¿Por qué existe el dolor, la muerte? ¿Por qué vale la pena vivir realmente?”. No se trata de la profesión de una determinada religión, no se trata de si se es creyente o no, sino que se trata de que por ser lo que somos, no podemos dejar de hacernos preguntas radicales sobre nuestra vida. Por eso, se puede afirmar que todo hombre es necesariamente religioso ya que, inevitablemente, tiene que situarse ante las cuestiones últimas  y dar una respuesta.

    La experiencia religiosa es una dimensión fundamental del hombre. Toda la historia de la antropología lo demuestra. Efectivamente, la religión ha sido el dinamismo inspirador de las grandes realizaciones del hombre: artes, arquitectura, pintura, poesía, canto, danza, teatro, códigos religiosos, escuela, universidad, etc. El autor francés Comte-Sponville, que abiertamente se declara ateo, confiesa que: “Estamos obligados a admitir que no conocemos ninguna gran civilización sin mitos, sin ritos, sin sacralidad, sin creencias en fuerzas invisibles o sobrenaturales y en suma, sin religión”. Mircea Eliade, un experto en historia de las religiones, pero además un experto que no es creyente sino más bien agnóstico, afirma con rotundidad esto mismo: “Lo sagrado es un elemento de la estructura de la conciencia humana, no un estadio en la historia de la conciencia”. ¿Qué significa esto? Que lo religioso no es un momento, no es una etapa del desarrollo histórico del ser humano, sino un elemento de la estructura de la conciencia humana.  Y concluye: “El hombre arreligioso en estado puro es un fenómeno más bien raro, incluso en la más desacralizada de las sociedades modernas. La mayoría de los sin religión se comportan todavía religiosamente, sin saberlo. No hablamos solamente de la masa de supersticiones o de los tabúes del hombre moderno, todos los cuales tienen una estructura y un origen mágico-religiosos. Sin embargo, el hombre moderno que se siente y se pretende irreligioso dispone todavía de toda una mitología camuflada y de numerosos ritualismos degradados”. La religiosidad, por tanto, es un dato de funcionamiento del hombre, es decir, el hombre funciona así, esté donde esté, en cualquier época, en cualquier cultura. Dicho más claramente: la religiosidad no es un elemento creado por una cultura, sino que pertenece al ser mismo del hombre, de todo hombre. Y lo más curioso: no puede no funcionar así. De manera que en el caso de que niegue a Dios, necesariamente lo reemplazará por otra divinidad, puesto que el deseo de infinito está inscrito en la misma naturaleza humana.  

    La misma universalidad del fenómeno religioso se fundamenta precisamente en esta suerte de necesidad que tiene el corazón del hombre. Karl Jaspers lo expresaba de la siguiente manera: “Queriendo o sin querer el hombre busca el absoluto”. Y continúa: “Si suprimo algo que es absoluto para mí, automáticamente otro absoluto ocupa su puesto”. Suele hablarse de un deseo natural por parte del hombre hacia Dios. Dicho deseo no es otra cosa que la inclinación de la voluntad hacia el Bien. El hombre, dice Tomás de Aquino, “posee una aptitud natural para conocer y amar a Dios, aptitud que consiste en la naturaleza de la mente, y es común a todos los hombres”. De allí que las respuestas religiosas sobre la existencia de Dios es unánime en todas las distintas tradiciones culturales y en todas las épocas de la historia, aunque la respuesta acerca de la naturaleza de Dios sea diversa en muchas de ellas, hasta el punto de que en algunas la imagen aparece completamente deformada, al punto que en ella es más fácil reconocer la huella del hombre que la de Dios. 

    Pero, por más que Dios sea una realidad trascendente, inabarcable para la finita inteligencia humana, lo cierto es que desde el principio el hombre ha sentido la necesidad de entrar en contacto con Él, con esa Realidad trascendente, que la naturaleza de alguna manera le revela y que la propia conciencia presiente. Y allí, en ese deseo del corazón humano de unirse con Dios, de volver a ligarse con su Creador, de intentar responder a todas esas preguntas que le aparecen como sin respuesta, se fundamenta el fenómeno religioso. Las religiones naturales son una manifestación  del deseo natural que posee el hombre de Dios. Como señala Benedicto XVI en su encíclica Deus caritas est: “No son un producto aberrante de la razón pre-científica, fenómenos marginales, más o menos irrelevantes o pintorescos…Al contrario, en las religiones se expresa algo del ser del hombre que no puede ser ignorado ni eliminado sin daño para el mismo hombre; su apertura natural a Dios”. 

    Por eso es necesario tener cuidado con pensar, como es habitual en algunos hombres de nuestros días, que el hombre se inventa a Dios y a la religión para lograr cierta tranquilidad, pero que en el fondo es un engaño para justificar sus dolores, sufrimientos, males y, en definitiva, la propia muerte. Un ejemplo de esto es André Compte-Sponville, ya citado, quien afirma: “Quizás es que necesitan un Dios para consolarse, para tranquilizarse, para escapar del absurdo y de la desesperación”. Pero la realidad es muy diversa. El hombre no se engaña a sí mismo, sino que entra verdaderamente en una relación real con un Ser también real y sumamente importante: Aquel que es Dueño del mundo y de su destino. Y es que el hombre no puede comprenderse a sí mismo de modo total, de modo pleno, si prescinde de Dios. “Nos hiciste señor para Ti, y nuestro corazón estará inquieto hasta que no descanse en Ti”.

    Ciertamente que el autor de la religión natural es el hombre, que entrevé su existencia y le rinde culto. Pero, sólo lo hace en respuesta a un deseo e inclinación natural, propia de su naturaleza, de reconocer a su Creador, rendirle culto y responder a las preguntas más fundamentales sobre el mismo Dios, el hombre y el mundo. De allí que podamos distinguir como propio de cualquier religión: una doctrina sobre el origen y el destino del hombre, una moralidad y formas de relacionarse con la divinidad, individual y socialmente, esto es, poseer un culto y oración. 

    No inventa el hombre una religión para consolarse y tranquilizarse, sino para relacionarse con Dios. Sin dudas que esas religiones estarán llenas de insuficiencias y errores, pero manifiestan aquella ordenación del hombre a Dios. Sin duda que dichas religiones están llenas de ambigüedades, pero eso es porque solo Dios habla bien de Dios, para decirlo con Pascal. ¿Qué significa eso? Que solo la Revelación rompe el hermetismo del mundo y ofrece la posibilidad de superar todas esas ambigüedades (Romano Guardini). Sólo Él puede decirnos quién es, que quiere de nosotros, como quiere que le adoremos, etc… “Quiso Dios en su Bondad y sabiduría revelarse a sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad, mediante el cual los hombres, por medio de Cristo, Verbo Encarnado, tienen acceso al Padre en Espíritu Santo y se hacen partícipes de la naturaleza divina”. A diferencia de las religiones naturales que suponen una búsqueda de Dios realizada con el esfuerzo y el deseo del hombre, la religión Revelada, es una búsqueda que Dios mismo hace del hombre para darle a conocer su corazón. Frente a ella, frente al hecho de la Revelación lo que cabe al hombre es la obediencia de la Fe. 

    Pero más allá de esta Revelación de Dios, lo que nos interesa destacar ahora es que la religiosidad es el comportamiento humano más adecuado ante la trascendencia, puesto que significa relacionarse con ella. Por eso es considerada generalmente como una de las cosas más serias de la vida de la que sólo una exigua minoría se atreve a prescindir enteramente. La consideración radical de la religión se eleva a lo más hondo e interior de la persona, es allí donde encontramos a Dios como interlocutor de nuestras más profundas aspiraciones. De allí que desterrarla de la vida social como si se tratarse de algo superfluo, artificial e irrelevante, solo puede producir grandes males que son expresados magníficamente por Henri de Lubac cuando señala que “no es verdad que el hombre no pueda organizar la tierra sin Dios. Lo cierto es que sin Dios no puede, en fin de cuentas, más que organizarla contra el hombre“.

  • Palabra y ejemplo en la educación

    Palabra y ejemplo en la educación

    No por engendrado el hombre tiene, por eso, todo lo que tiene que tener para ser llamado hombre perfecto. Es hombre, pero hombre imperfecto. Su indigencia tanto física como espiritual exige que sea ayudado por los padres –los mismos que lo han engendrado–  a alcanzar el estado de ser humano pleno y perfecto, debe ser ayudado por otros a ser un hombre bueno y feliz. 

    Esta actividad mediante la cual los padres ayudan a sus hijos a vivir bien, es la que llamamos educación, la cual, de acuerdo a lo dicho, sigue a la generación y, por tanto, puede ser descrita como una “segunda generación”. Por eso, si la generación da la vida, la educación da la vida buena o, lo que es lo mismo, la vida humana plena. Y para realizar esta actividad los padres cuentan con dos instrumentos fundamentales, que desde luego no son ni internet, ni las consolas de videojuegos, ni ningún artilugio de la tecnología moderna. Nos referimos, en cambio, a algo connatural al ser humano, a saber, la palabra y al ejemplo. Y a ellos nos referiremos en esta oportunidad. 

    La educación da vida plena y perfecta. Pero, hay que entender que la vida humana no es cualquier modo de vida, sino  vida según la razón, según el logos, según la palabra. Decía Aristóteles que “el hombre es el único viviente que tiene palabra”;  y en otro lugar afirmaba el Filósofo: “los animales viven de recuerdos e imágenes, mientras que el hombre vive del arte y de la palabra”. De tal manera que la convivencia humana, tanto la que se da en la comunicación íntima de vida en la familia o entre amigos, como la que se hace presente en cualquier ámbito de la vida social, encuentra su fundamento en la palabra por la que el hombre hace fecunda su vida. 

    Si el hombre no vive de la razón, no vive como hombre y por tanto, no puede alcanzar su realización. La educación, por tanto, que se dirige a perfeccionar esa vida humana, esa vida racional, debe tener su origen en la palabra. En efecto, dice Enrique Martínez, “el hombre se convierte en maestro cuando le dirige a otro hombre una palabra manifestativa del ser, expresándole la realidad en tanto que entendida”. Los padres son educadores porque ellos, precisamente por ser padres y no por haber leído el libro de moda, son educadores de sus hijos, porque son ellos los que pueden decirle las palabras que el hijo requiere. Esto es preciso recalcarlo porque no suele ser muy entendido en nuestros días. Y es que muchas veces se piensa que para educar se requiere de alguna ciencia o revelación especial, cuando en realidad, lo que anhelan los hijos es a sus padres y no a expertos en materias educativas o psicológicas. Los padres, por el hecho de ser padres y de amar a sus hijos como si fueran parte de ellos mismos, por el hecho de asumir que engendrado el hijo, ahora han de vivir enteramente para ellos, son quienes pueden decirles aquellas palabras que le den sentido a la vida. Sólo los padres pueden contarles a los hijos a través de sus palabras, que son valiosos, que valen por lo que son, que vienen del amor y están hechos para el amor. De tal manera que el medio adecuado para causar la educación, la ciencia y la virtud en el hijo es la palabra de los padres; y en el discípulo, la palabra del maestro. 

    Ahora bien, esa palabra con la que los educadores cuentan, evidentemente que no es la palabra exterior. No es el sonido que proferimos al hablar. “Me esfuerzo en convencerte, si puedo, le decía San Agustín a su hijo, de que mediante esos signos que reciben el nombre de palabra, no aprendemos nada”. No por hablar se educa, ni se enseña. Es cosa de ver a tantos “opinólogos” que en nuestros días hablan hasta por los codos, pero en muy pocos casos, nos enseñan algo. La palabra exterior es sólo el envoltorio de algo más profundo. Si no se “envuelve algo”, entonces las palabras son huecas, vacías. Lo profundo que se transmite es lo que hay en el interior del educador, es aquella palabra interior en la que el educador ha entendido la realidad. Cuando el hombre entiende, forma en ese acto una palabra donde dice para sí lo que ha entendido. Esa palabra o concepto es el modo que tiene el hombre de hacerse con la realidad, de poseerla, de interiorizarla. Y es esa palabra en la que se entiende la realidad, la que es preciso “envolver”.  

    Por eso insistía San Agustín: “Cuando hablo, a las mentes hablo; visible por mi cuerpo percibo rostros visibles, pero gracias a lo que veo dirijo la palabra a lo que no veo. Dentro llevo la palabra concebida en el corazón y quiero que se presente en tus oídos lo que en el corazón he concebido, quiero decirte lo que está dentro, mostrarte lo oculto, busco como poder llegar a tu mente. Primeramente encuentro a modo de puerta tus oídos y porque no puedo llevarte la invisible palabra que en el corazón he concebido, le suministro a modo de vehículo, el sonido. Mira, latente está la palabra, patente el sonido; cargo lo latente sobre lo patente y llego al oyente; y así la palabra sale de mí, viene a ti y no se ha apartado de mí”. 

    Los conceptos en los que entendemos la realidad, son también llamados “verbo mental” o “palabra interior” y sin ella no es posible educar, puesto que si lo que decimos no expresa lo que tenemos en el corazón, serán palabras vacías, será hablar por hablar. No se educa por lo que se dice, sino por lo que uno concibe en su corazón. Y si uno no ha concebido nada en su interior, vana será su actividad educativa. Por eso que la palabra del padre y de la madre que aman son formativas, por eso las palabras del maestro que sabe lo que dice son formativas, si uno las escucha, claro está y las hace suyas. Por eso los apóstoles preguntaban a Cristo: “A quién iremos. Sólo tú tienes palabra de vida eterna”.  

     Junto a la palabra y en íntima relación con ella, para educar la vida humana –especialmente en lo que respecta a la formación moral– los padres y el maestro cuentan con el ejemplo. Lo que se llama ejemplo, no se reduce a formular un caso en el que se cumple o verifica claramente una ley general, sino que es una acción o situación moralmente imitable. Es algo más bien ejemplificante en la medida en que de algún modo tiene la índole de causa. Por otra parte, no es un dicho, sino un hecho, pues aunque a veces pueda ser ejemplar decir algo, es el hecho mismo de decirlo lo que es imitable. 

    La enseñanza se realiza por medio de la palabra. El ejemplo, en cambio, no consiste tanto en decir, cuanto en el hacer. Ahora bien, este hacer tiene la condición o cualidad de imitable, es digno de imitación y además mueve a ella, por lo cual posee eficacia para la conducta de otros hombres, que son los que lo ven. Por tanto, el ejemplo debe considerarse como un cierto modo de enseñar, como un enseñar activo y no verbal, incluso si la intención del que lo hace no haya sido darla. 

    El ejemplo ciertamente que no es una palabra pero, no obstante, la supone. El ejemplo no consiste en exponer unas razones, pero ellas están virtualmente contenidas en él, porque las suscitan en quien ve el ejemplo, en tanto, no se limita a verlo, sino que razona sobre él, considerándolo como la expresión empírica del modo de pensar de quien lo protagoniza. La conducta exterioriza lo que el hombre estima como bueno, y en la medida que el educando lo ve y lo estime bueno para él, lo imitará. Y así tenemos que aunque el ejemplo sea menos próximo a la intención formativa, es sin embargo, más eficaz. Así dice Santo Tomás: “Porque en lo que concierne a las acciones y pasiones humanas se cree menos en las palabras que en las obras, con lo cual si alguien pone en práctica algo que dice ser malo, más provoca con el ejemplo que disuade con la palabra”. Porque el ejemplo es más convincente que las palabras, en caso de conflicto prevalece más aquél que éstas. En otro lugar afirma Santo Tomás en el mismo sentido que “cuando las palabras de alguien disuenan de las obras que en él se manifiestan de una manera sensible, tales palabras dejan de ser dignas de crédito, y en consecuencia, viene a quedar sin valor la verdad en ella expresadas”.

    Es preciso recordar cuando se trata del ejemplo, que serlo no significa carecer de imperfecciones y no equivocarse nunca. Es preciso ser un ejemplo posible de imitar. Un padre que aparezca como perfecto, sin mácula, que no se equivoca nunca, es para un niño que suele equivocarse un ejemplo imposible y tenderá a buscar otros. Las caídas son muy formativas, cuando se muestra el hijo que pese a ellas se sigue anhelando la virtud y la perfección.  

    En definitiva, hay que decir que los hechos son en cuanto enseñanza, superiores a los dichos, no porque realmente enseñen más que éstos lo que se debe hacer, sino porque merecen un crédito mayor, en cuanto, signos de lo que de veras piensa el hombre que los hace. Esto no hace innecesaria la enseñanza mediante las palabras de lo que debe hacerse, sino que ambos, doctrina y ejemplo, palabra y ejemplo, deben ir de la mano. Deben ser concordes entre sí para que haya verdadera formación educativa. 

    La sociedad actual ha reemplazado las palabras por las imágenes y los ejemplos de nobleza moral, brillan por su ausencia. Por eso, en este nuevo año académico que comienza, bien vale hacerse el propósito de ser verdaderos ejemplos de bondad para nuestros hijos y dedicarles más tiempo para decirles esas palabras que surgen del corazón bien formado. 

  • Oscar Wilde

    Oscar Wilde

    Desde el Charco mirando las estrellas

    Oscar Wilde es uno de los autores más asertivos y atractivos de la literatura universal. Sus obras son de una belleza sublime y de una inteligencia superior. Su vida fue polémica y compleja. Su persona muchas veces ha quedado incomprendida y escondida tras la apariencia del “dandy escandaloso”. Pero al adentrarse en su obra queda claro que sólo una gran bondad y genialidad podía crear en la dimensión de la perfección del modo que él lo hizo. Su camino fue una búsqueda a veces desenfrenada de la belleza perfecta. Las opciones eran el goce total o la “Cruz”. Buscó por todas partes, sufrió la inmensidad y en el dolor se encontró con su belleza interior. Tras caer en lo más bajo se convertirá en su lecho de muerte al catolicismo.

    Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde nació el 16 de Octubre de 1854 en Dublín Irlanda. Hijo de  la poeta nacionalista irlandesa Jane Frances Elgee , quien se autollamó Francesca Speranza Wilde y de William Wilde un oftalmólogo hecho caballero por sus méritos. Su familia era de ascendencia anglicana, sus ancestros habían ayudado a Cromwell, tenían tintes orangistas, por lo que no eran bien vistos en Irlanda , pertenecientes a la “clase de la guarnición”. El matrimonio Wilde tuvo tres hijos,William quien nació en 1852,  Oscar (1854) e Isola que nacerá en 1857. Por su parte William Wilde tenía tres hijos ilegítimos anteriores a su matrimonio. Henry Wilson nacido en 1838 y Emily y Mary Wilde nacidas en 1847 y 1849 de otra madre que Henry. Sir William se preocupará de la educación de estos hijos, pero los verá poco y serán criados en forma separada de su familia legitima. Sir William aceptará a Henry como médico en su consulta. Las niñas serán adoptadas por el hermano de Sir William, Ralph Wilde por lo que conservarían el apellido. 

    Sir William se vería involucrado en un escándalo ya que sería acusado de violación por Mary Travers y tras el juicio debió pagar una alta suma. Esto hará que la familia será blanco de habladurías de parte de la sociedad irlandesa. Oscar dirá más adelante en  De Profundis “heredé un apellido famoso”.

    Oscar se educará hasta los nueve años en la casa con una institutriz francesa y luego con una alemana. En 1864 será enviado a Portora Royal School de Enniskillen, un pequeño internado privado. En 1867 moriría de meningitis su hermana Isola de nueve años, hecho que lo dejaría desolado, despertaba en él la melancolía.  En 1869 pasaría, tras ganarse una beca, al Trinity Collage de Dublín, donde llegaría a ser el primero de su clase. En 1871 mueren sus dos medias hermanas quemadas al prenderse sus vestidos con una chimenea.

    Oscar comienza a destacar en el colegio, se proyectaba como un pequeño genio. Le gustaba polemizar criticaba a Charles Dickens y leía a William Morris y a Dante Gabriel Rossetti, de quien heredaría el interés por lo carnal y la vía que lo llevaría a Swinburne, Baudelaire y Whitman, con los que Irlanda para él se volvía muy provinciana. En 1873 gana la Foundation Scholarship y la medalla Berkeley en griego. Debido al interés de su hijo por el catolicismo Sir William decide mandarlo a  Oxford. Su intención era alejarlo de este credo, pero Oxford para este entonces era el centro de un renacer católico intelectual en la sociedad victoriana. Era la cuna del movimiento católico de Oxford donde personalidades como John Henry Newman o  Manning habían logrado célebres conversiones al “ papismo”. Oscar ganó una beca del Magdalen Collage para estudios clásicos. Oxford transformaría su personalidad. Quiso olvidar a Irlanda y ser “muy inglés”. Cultivó hasta el acento “very british”, borrando todo vestigio de acento irlandés, fue una autoanglicanización. Esta nueva pose iba acompañada de una nueva forma de vestir, desarrollando un exagerado gusto por la ropa de etiqueta, lo que lo hacía destacar entre sus compañeros. Durante este período se ve influenciado por Ruskin, quien era ya en esa época considerado uno de los más célebres críticos de arte y esteta. Para Ruskin la estética en el arte era inseparable de la moral. El hacía una dura crítica  a la sociedad industrial victoriana sumida en los “ satánicos molinos” que había olvidado la escala humana en una grandiosidad artificial. La industrialización y la cuestión social llevaban de la mano una vulgarización de la cultura, la cual podía ser redimida desde el arte.  Es el arte el que puede lograr la regeneración social de Inglaterra. Para Ruskin la fase tardía del renacimiento implicó una decadencia que cayó en formas sin vida. Inspirado en el romanticismo que odia el racionalismo, Ruskin remiró a la Edad Media como modelo a seguir. Volver a la escala humana de la sociedad gremial.  Wilde en su admiración hacia los prerrafaelitas, quienes se denominan así por su admiración al arte anterior a Rafael Sandio, se siente atraído aunque reconoce que la decadencia post Rafael  es “ refinada y atractiva”. 

    En 1875 viaja a Italia, los victorianos tienen una fascinación por ese país. Wilde admira esta antigua cultura y su paso por Roma despierta su inquietud espiritual. Escribe el poema “ Roma presentida” que más tarde será publicado en un periódico católico. Oscar admiraba  a los ultramontanos, como amante de la belleza consideraba que el rito católico era magnífico. Personajes como el cardenal Manning y el propio papa Pío IX le producían gran interés, que mantenía con profundo cuidado lejos del conocimiento de su padre. 

    En 1876 conoce  a Florence Balcombe, hija de una teniente coronel que había servido en al India y en Crimen. La convierte en su musa que inspira su poesía. Ese mismo año en la casa de su madre se empapa de las ideas pesimista de Schoppenhauer, la cual combinada con su atracción hacia el catolicismo generan un conflicto entre sentimiento y razón. Pero su interés por el catolicismo se verá opacado por su ingreso a la masonería, la cual estaba muy de moda en Oxford. Ingresará  ala Logia Apollo y logrará ascender hasta tres grados. Tiene conciencia que el catolicismo prohibe la doble militancia. Para 1877 su mente estaba muy confundida , lo que aumentaba con la invitación de unos amigos a viajar a Roma. Wilde había abandonado  el camino de la racionalidad hacia el catolicismo abonado por John Henry Newman ahora sólo le quedaba el camino estético. Cuando iba camino a Roma a encontrarse con sus amigos fue rescatado de las garras de los papistas por un catedrático que lo invita a Grecia. Finalmente llegó a Roma donde tuvo incluso una audiencia con el papa. Se quedó más días de los autorizados por su collage en Oxford, lo que lo puso en peligro de perder su beca. Este coqueteo con la Iglesia Católica hizo que su hermanastro Henry Willson al morir en 1877 no lo considerara en su testamento, lo que lo complica. A pesar de eso sigue cercano al catolicismo, pero no es capaz de tomar nunca la decisión de la conversión. 

    En 1878 obtiene el premio Newdigate por su poema “Ravena”, lo que lo hacía un héroe ante los ojos de la facultad. Era primera vez que un estudiante del Magdalen ganaba el premio en medio siglo. Pero su éxito se vio empañado al enterarse que Florence Balcombe estaba comprometida con otro hombre, Bram Stoker ( autor de Drácula) con quien se casaría en diciembre de ese año. Intentó postular a unas becas en Oxford que no obtuvo, por lo que se volcó a la vida artística y literaria de Londres.  Conoce a Lillie Langtry, aclamada actriz y amante del Príncipe de Gales quien será su musa inspiradora para “ la Nueva Helena”. Compuso poemas para Sarah Bernhard y Ellen Terry, lo que lo acercó cada vez más al mundo teatral. En 1880 escribe su primera obra de teatro “Vera y los nihilistas”. Había abandonado la fe y define a los nihilistas como los que viven sin entusiasmo y mueren por lo que no creen.  Comienza a ser aceptado en los círculos sociales, incluso era admirado por el propio Príncipe de Gales.

    Para 1881 Wilde era parte del movimiento estético. Encontrará como rival a Whisler. La fama de esteta dandi aumentaría cuando Gilbert y Sullivan, estrellas de las parodias lo imitaron en su obra Paciencia.  Por su parte The Punch publicaba caricaturas de él, el mundo lo conocía. Londres hablaba de él. Se había creado una leyenda, la gente hablaba de él y le atribuían míticos comentarios. Comenzó a  intoxicarse con su propia fama. Ese año publica sus poemas sonde intenta despojarse de su pasado cercano al catolicismo, con esto pierde la confianza también en la racionalidad. Pero este rechazo no era más que una pose. Había creado tan bien su pose, que nadie era indiferente. Las posiciones polarizadas hacían que nadie podía leyera sus poemas sin prejuicios. La crítica lo acusó de indecencia (el erotismo molestaba a la sociedad victoriana) y de falta de originalidad.  No era un juicio a su obra sino a su persona. 

    En 1882 es invitado a Estados Unidos para hablar del esteticismo. Era el símbolo de la excentricidad y el buen vestir. La gira será agotadora, diez meses con conferencias diarias y viajes  por toda Norteamérica incluyendo Canadá.  Fue una gran proeza de autopublicidad, su gira aumentaría su fama en Inglaterra. Tras esto pasaría tres meses en París donde conocería  a la intelectualidad y se empaparía del movimiento decadente, liderado por Paul Verlaine. Pero la decadencia  de Wilde era más refinada. En este período escribe la “ Duquesa de Padua”, obra de gran influencia shakespeariana, aunque con toques geniales de Wilde.  De regreso a Londres dictó varias conferencias sobre sus impresiones sobre Estados Unidos, lugar al que definió como ruidoso y apurado, donde todo es de gran tamaño. Irá a Irlanda a dictar esta conferencia donde se reencuentra con Constante Lloyd, joven a la que había conocido dos años antes con quien había comenzado una relación que se había interrumpido por sus viajes. Oscar y Constante se casaron el 29 de mayo de 1884 en la Iglesia de St. James y fueron de luna de miel a Paris. Durante la luna de miel, Oscar lee A Contrapelo de Huysmans, libro que resultaría ser más que venenoso para él. Tal es su conciencia de este hecho que cuando escribe “El retrato de Dorian Grey”, ensalza la pureza inicial del protagonista y el hecho que un libro amarillo lo envenenó. A contrapelo se convertiría en el Manuel del decadentismo, donde los pecados del mundo eran vestidos en forma exquisita. El protagonista Des Esseintes es un joven que busca nuevas experiencias morales o inmorales, amando las virtudes y los pecados por igual. El libro como dice Joseph Pearce en su biografía de Oscar Wilde “ Perecía contener la historia de su vida, escrita antes de que él la hubiera vivido”. Wilde admiraba la poesía de Baudelaire Las flores del mal y ahora la veía con más claridad. El protagonista de A Contrapelo no encuentra satisfacción en el desenfreno de su vida y al final mira la fe como única opción. El propio Huysmans terminaría católico. Baudelaire era el padre de los decadentes, Huysmans su discípulo y los seguidores Mallarmé y Verlaine, quien tras abandonar a su familia por su amante homosexual a quien trató de matar por amenazar abandonarle, fue a la cárcel. Allí se reencontró consigo mismo y terminó su vida como católico. Comenzaba el movimiento decadente inglés liderado por Wilde y seguido por el talentoso dibujante Autrey Beardsley. Oscar comenzó a dictar nuevas conferencias por toda Inglaterra. En 1886 nace su primer hijo Cyril y en 1886 su segundo hijo Vyvyan.  Ese mismo año conoció al joven canadiense de diecisiete años y gran admirador del autor,  Robert Balwin Ross, quien como homosexual estaba decidido a seducirlo. No está claro cuando Wilde entró en el juego, pero comenzó a  ausentarse de su casa por períodos más largos. Tenía una doble vida. Hombre respetable casado y su vida secreta homosexual.

    En 1887 publica El fantasma de Canterville, obra moral y de gran genialidad. Los relatos breves serían la tónica de este período entre los que destacan  El Crimen de lord Arthur Saville. En 1888 sería el turno de El príncipe feliz y otros cuentos, entre los que están El Ruiseñor y la Rosa y El Gigante Egoista, los que le darían fama como autor. Todos son cuentos morales de una profundidad asombrosa y magnífica, donde el bien y el mal son definidos en términos absolutos. En estas obras dice Pearce, Wilde no pierde la fe , sino que la encuentra. Son parábolas cristianas. 

    En 1888 inicia una nueva relación homosexual con el joven poeta Richard Le Galliene. Estaba desarrollando una sexualidad insaciable. Estaba sumido en una doble vida. Su posición sería cada vez meas contraria al catolicismo. Comienza a ver el arte como parte de una hermosa mentira. Había dejado de creer en la Verdad superior, aunque seguía enamorado del concepto de la misma. Pero el verdadero Wilde estaba dentro y salía a la luz jugando con sus hijos, era un buen padre. Adoraba leerles y contarles cuentos.  Pero su doble vida era una constante conoce a un hermoso joven John Gray, quien inspiraría la figura pura de Dorian Gray, a quien se propone seducir. Pero el joven se haría católico , lo mismo que Ross. Era la cercanía a Wilde la que les abría los ojos  al concepto de Verdad que el mismo autor se negaba a abrazar. 

    En 1890 aparece El retrato de Dorian Gray en la Lippincott Magazine. Cuenta la historia de la bondad corrompida por el mal inteligente. Dorian un joven bello e ingenuo es mal guiado por el astuto Lord Henry Wotton. Aquí Wilde nos muestra que el mal nunca se presenta como tal , sino que siempre con apariencia de bien. Los consejos de Wotton parecen ser de gran bondad pero llevan al protagonista a su perdición. “ De que le serve a un hombre tenerlo todo si ha perdido su alma” era  una idea que rodeaba a Oscar. Tenía plena conciencia del bien y el mal y no estaba siendo honesto consigo mismo. En parte él era ambos personajes Dorian corrompido por un libro y las malas influencias y Lord Henry Wotton que quería seducir al joven John Gray que inspiraba a su Dorian. Era parte de su vida. Muestra el peligro de la vida de inmoralidades. La crítica lo condenó, la sociedad puritana era incapaz de ver la trascendencia de la obra y W.H. Smith, dueño de la cadena de librerías se negó a  venderlo. Paralelamente publicaba un ensayo El crítico como artista, donde afirmaba que había mucho que aprender del pecador, lo que realzaba la postura de los detractores.

    En 1892 publica Salomé y le encarga a un joven artista que había conocido en la casa de Edgard Burne Jones que ilustre la obra. La crítica se escandaliza por la obra y por sus ilustraciones.  Escribe también su primer gran éxito teatral El abanico de lady Windermere, donde el ideal es el amor y el sacrificio. Cuando le dicen a  Lord  Darlington que todo el mundo es bueno, este responde” “ No, todos estamos en la cloaca, pero algunos de nosotros miramos las estrellas”. Nuevamente la conciencia del bien y la trascendencia están presentes en su obra.

    Tenía cada vez más admiradores jóvenes, los que deambulaban en su círculo para 1890. Al conocer a  hijo menor del marqués de Queensberry, Douglas vio la expresión de la belleza clásica apolínea.  Lo presentó a  su familia y al retirarse para escribir en Norfolk invitó a Douglas a quedarse con él. Escribe Una mujer sin importancia. La relación con Douglas era intensa y desenfrenada. Douglas introdujo a Wilde en el mundo de la prostitución homosexual. Douglas se aprovechaba de la generosidad del autor y no medía los gastos. Odiaba a su padre y usó a Oscar para molestarle. 

    En 1892 se estrena El abanico de lady Windermere en el St. James Theatre, fue un éxito de taquilla. Salomé se ensayaba en el Palace Theatre, pero la censura cayó sobre ella. Una mujer sin Importancia alcanzaría el éxito y otra vez mostraba la moraleja de perfección moral y sus dos facetas.  Douglas continuamente hacía pataletas y Oscar trató ne reiteradas ocasiones de terminar la relación, cosa que nunca pudo. Las separaciones iban acompañadas de reconciliaciones. Sus amigos cercanos veían a nefasta influencia de Douglas en él.  La familia de Douglas comienzan a sospechar y deciden mandarlo a Egipto para alejarlo de Oscar. A su regreso reanudaron la relación ante lo cual el marqués de Queensbury amenazó con cortarle los ingresos a lo que Douglas, que odiaba a su padre, lo llamo Hombrecito gracioso. Padre e hijo estaban en un conflicto a muerte y Oscar Wilde estaba en el medio. 

    La polémica rondeaba a Oscar. Salomé volvió a la primera plana por la edición ilustrada por Beardsley, cuyos dibujos fueron calificados de obscenos y decadentes.  Wilde comenzó a  escribir La importancia de llamarse Ernesto, una fantasía escapista. 

    Robert Hichens escribe el Clavel Verde, obra que muestra una relación homosexual como la de Oscar y Douglas  de un hombre mayor con un joven menor y del padre de este joven persiguiendo al niño. La ficción era cercana a la realidad. La gente veía y creía que Oscar pervertía a Douglas. Nadie podía imaginar que un joven dieciseis años menor fuera la fuente de perversión de un hombre de astucia e inteligencia reconocida. La belleza interior de Oscar se había visto retorcida con la figura de Douglas. El joven era el depredador.

    Wilde accedió a escribir un artículo para una revista de Oxford, Chamaleon. Douglas publica el poema Two Lovers. El marqués de Queensbury lee la revista y cree un artículo llamado El Cura y el acólito había sido escrito por Wilde y se indigna.  Douglas en una de sus pataletas tras pelearse con Oscar se va por varias semanas con un joven árabe. Oscar va a Paris, ya no visitaba a su familia, estaba cada vez meas alejado. Douglas regresa. El 18 de febrero de 1895 el marqués de Queensbury le deja su tarjeta a Oscar Wilde escrita con su puño y letra, lo que se decifró “A Oscar Wilde, marica y sodomita”. El autor piensa irse a Paris para escapar del hijo y del padre. Douglas insistió que debía demandar a su padre por difamación. Finalmente eso hace, el marqués fue arrestado por difamación.  El juicio fue escandaloso. El marqués presentó pruebas donde mostraba que Wilde en varias ocasiones pedía jóvenes para acciones sodomíticas. Fue detenido sin fianza a la espera del juicio. La opinión pública estaba en su contra y Constante humillada cuando el marqués de Queensbury ordenó la subasta de los bienes  de Wilde para pagarse los costos del juicios una vez que el autor se declarara en bancarrota.  A pesar de esto el jurado no lo encontró culpable. Finalmente se le permitió salir en libertad bajo fianza ya que habría un nuevo juicio. Sus amigos le recomendaban alejarse, pero no quiso.  El nuevo juicio sería distinto. En el jurado había voces discrepantes y fue hallado culpable y condenado a prisión.  La prensa lo atacó y Londres le dio al espalda. El círculo cercano a Wilde fueron tachados de sodomitas, incluido el joven Autrey Bearsley, quien nunca fue homosexual. Fue despedido de la Revista The Yellow Book y no logró conseguir más trabajos. Los libros de Wilde fueron retirados de las tiendas y las ilustraciones de Bearsley vedadas.  

    Wilde se enfrentaba a la dura realidad de la cárcel. En Pentonville debía pagar los trabajos forzados a los que había sido condenado. En la rueda de andar su cuerpo, desacostumbrado al ejercicio físico sufrió considerablemente. Su sufrimiento fue mitigado cuando R.B Haldene, quien investigaba las cárceles le prometió conseguirle papel y lápiz.  Escribirá  De Profundis, que  es una carta a Douglas donde se confiesa y ve desde el dolor la verdad de su vida. Entiende el sentido del dolor y ve con claridad el error y la verdad. Es una obra de una fuerza superior que muestra la grandeza humana que se ensalza desde el sufrimiento y refuerza la idea de mirar las estrellas desde el charco. Es su redespertar espiritual y como el ave fénix renace de las cenizas con más fuerza.  Deja el orgullo y la soberbia y reaparece el verdadero Oscar una persona sublime y maravillosa. De profundis era su propia confesión para expiar los pecados que le llevaron al abismo. Desnuda su alma y se ve en toda su grandeza.

     Logrará que le faciliten libros, lee la vida de San Antonio, San Agustín , Pascal y Newman, pero será la Divina Comedia de Dante su gran compañera.  Supo por el hermano de Constante que ella y los niños se habían ido a Suiza para evitar el escándalo y que los abogados le insistían que pidiera el divorcio. El suplicó que esto no se hiciera y Constante que lo amaba a pesar de todo, fue capaz de perdonarlo. Pide permiso para visitarle. Ella estaba dispuesta a recomenzar con él.  Seguirá visitándole y será ella quien le comunique de la muerte de su madre.

    Es trasladado a Reading donde ve las injusticias del sistema, Su crítica se hará sentir con un poema sobre esa cárcel. Al salir quiere entrar al catolicismo, pero Ross se lo impide , ya que no cree que haya real convicción. Se va a Francia a un pequeño pueblo, Berval sur le Mer. Disfruta de las cosas sencillas. Se impresionó y le causó gran felicidad el saber que Huysmans se había hecho monje católico. Escribe a Constante suplicando un encuentro. Ella demora esta reunión para asegurarse del cambio y por consejos de terceros. Estaba solo y cada vez meas desesperado. Reaparece Douglas y Oscar accede a verlo en Nápoles. Esta decisión marcó el fin de la posibilidad de reconciliación con su mujer. Pero al relación con Douglas no funcionaría y Oscar quedaría aún más solo. No tenía planes ni dinero. Cosntance fue operada de la columna y murió. Oscar quedó devastado. Ya no tenía nada, se va a Paría. Allí era un paria. Ya no era ni la sombra de lo que había sido, recayó en los excesos, alcohol, prostitución. Ross le enviaba dinero y nada era suficiente todo lo gastaba. Vivía en una buhardilla de mala muerte. El descuido y los excesos, la desesperanza lo enfermaron. Ross le visitó, no pensó que pudiese ser mortal. Oscar pidió ser católico, Ross le dijo que cuando ya fuera fatal traería a un sacerdote. Dos semanas después Oscar ya no tenía esperanzas, Ross llamó un sacerdote y en su lecho de muerte se hizo católico. El camino de la decadencia había sido su camino de la cruz. Wilde murió el 30 de noviembre de 1900 a los  46 años. Su obra quedaría como legado para los amantes de la belleza y para los eternos buscadores de la verdad y el bien. 

  • Nimes, Francia

    Nimes, Francia

    La presencia romana en Francia

    Para recorrer desde el hoy el mundo antiguo hay que desplazarse en el planeta. La verdad es que las mejores ruinas griegas están en Sicilia y no en Grecia y las mejores ruinas romanas  no están en  Roma. No hay que olvidar que El; Imperio Romano era un vasto imperio en torno al Mediterráneo y  los vestigios históricos de esta época se encuentran en toda Europa. Incluso en Inglaterra hasta llegar a la frontera de la civilización romanizada, conocida como el muro de Adriano. Por otra parte las extensiones orientales en manos de Imperio Romano de Oriente, que luego será el imperio Bizantino tienen una tónica arquitectónica diferente que más tarde dará origen al arte bizantino, que otra vez los mejores exponentes de este arte no están en Estabul, ex Bizancio, sino en Ravena , Italia. 

    Generalmente al pensar en vestigios del grandioso imperio romano el lugar común de nuestra mente se va al foro romano o a Pompeya en las cercanías de Nápoles. Pero la verdad es las mejores ruinas romanas no están en Italia. De hecho de los lugares meas fantásticos están en Líbano –  o en Turquía – Efeso. Se trata de ciudades que muestran más que simples vestigios ruinosos. Se trata de ciudades completas con una magnificencia inigualable.. Pero si se quiere encontrar edificaciones en perfecto estado no solo hay que pensar en el Panteón en Roma. Los edificios romanos intactos más grandiosos de Europa están en el sur de Francia. Ciudades como Nimes y Arles muestran parte de esta grandiosidad. 

    Nimes  es una de las ciudades más importantes del sur de Francia y ruta segura de comercio desde Narbonna a Carcasonne. Hoy es un mosaico de estilos. Una ciudad muy francesa con brasseries y pequeños cafecitos con sus sillas al exterior. Un toque racionalista en sus construcciones del siglo XVII y XVIII, pero de todas maneras lo que más destaca en la ciudad son sus fabulosos edificios romanos. Cuesta creer cuando uno llega al centro de la ciudad y se trata  de las llamadas Arenas de Nimes que uno está en Francia. Se trata de un circo romano completo, un anfiteatro. Es ver el Coliseo romano, en vez de tres pesos, de dos pesos y en vez de estar ruinoso, se trata de una estructura completa. El edificio está integro y en el interior el suelo de la arena está completo. De hecho hasta hoy las Arenas de Nimes es usada para espectáculos como coso taurino y para otros eventos masivos. De hecho este mayo se presentarán  en ella el grupo británico Radiohead presentando su ultimo disco. 

    Avanzando en la ciudad uno se encuentra con un templo romano completo de estructura tipo Partenón, la Maison de Carré que otra vez, aparece en medio de esta ciudad con dejos parisinos en medio de cafés  con tolditos exteriores.  Este templo sobrevivió gracias a que fue tomado por los agustinos y se convirtió por largo tiempo  en Iglesia Cristiana. Hoy es la sede del museo de escultura romana. Ambas construcciones datan del siglo I y se encuentran en el casco urbano. 

    En los alrededores  se hallan la torre Magna y el Pont du Gard ambos del siglo I.  Se trata de uno de los más famosos acueductos romanos, construido por Agripa. Fue diseñado para llevar el agua a través del pequeño valle del Gardon y fue parte de un acueducto de unos 50 Km. Que llevaba le agua desde  Uzes hasta la ciudad romana de Nemausus (Nimes), llevando 20.000.000 litros de agua diariamente. Desde 1985 fue declarado patrimonio de la humanidad , es uno de las atracciones turísticas francesas. Hoy es también el reverso del billete de 5 Euros.

    Luego al recorrer la cuidad en innumerables sectores uno se encuentra con los vestigios  de que Nimes fue un importante centro romano, templos y pequeños  restos de edificios se encuentran por todas partes.  Se trataba de un asentamiento Galo que para el 120 a.C. fue ocupada por los romanos. Fue incorporada a  la vía Domiciana, camino hacia Hispania y toma el nombre de Nemausus (expresión latina “ desde el Nilo”. Ya para el siglo II Nimes sustituyó a Carbona como capital de la Narbonense.

    En el 426 pasó a manos de los visigodos. Aparece un obispado en el siglo V. Es conquistada por los musulmanes en el 719 y el 754 pasa a manos carolingias. En el 872 pasó a manos de los condes de Tolosa y será ocupada durante la cruzada contra los Albigenses por Simón de Montfort en el 1215. Volverá por poco tiempo a manos de los Trencavel entre 1224 y será  tomada por el rey de Francia en el 1226 y luego será incorporada  a  la corona.  Durante la Reforma será un enclave hugonote y por un tiempo perdió importancia. Hoy es un centro turístico y destino seguro para los  amantes del mundo antiguo.